El Tenis alcalaíno golpea de nuevo

NACIONES
.
UNIDAS
DECIMONOVENO
10
NUEVA
AÑO
m
SESION
l
10 DE FEBRERO
DE 1964
YORK
INDICE
Orden del dih provisional (S/Agenda/1090) ...[email protected]..
Aprobaci6n del orden del dfa .0000...0.0..0.0000Q~~.~.~
La cuestibn India-Paquisth:
Carta, del 16 de eaero de 1964, dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Ministro de Relaciones Exteriores
del Pacluisth @/SSU);
Carta, del 24 de enero de 1964, dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante Permanente de la
India (S/5522) .0..“0.0000.000~.00.~~~.~~~.~...
PdgillEl
1
1
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NQTA
Las s&aaturas de los documentos de kbsNaciones Untias se componen de lem
myhulas y ci’s La mencih de una de taless&natumsindica que sehacereferencia a
un documento d¿ ks Naciones Unidas.
&os documentos del Consejo de Seguridad(sambolo S/. . .) sepublican normalmente
en Suplementostrimestralesde.1~.Actas OjMdes del Comjo deSegunidad La fecha del
ducumento indica el suplementoen que apareceopn que seda infomwih sobre 61.
Las resolucionesdel Consejode Seguridad,numeradasse& un sistemaque seado@
en 1964, se publican en volhnenes anualesde Resolucionesy d¿&iones del CWsejo de
SegwidQn. El nuevo sistema, que se empezó 8 aplicar con efecto retroactivo a las
wolucJones aprobadasantesdel lo de enero de 1965, entr& plen’knente en vigor en esa
fecha.
<- . .
1O9Oa. SESION
Celebrada
en Nueva York,
Presitinte:
el lunes 10 de febrero
de 1964, a las 15 horas
Sr. Carlos Alfredo BERNARDES
(Brasil).
Pre3epltes: Los representantes
de los siguientes Estados: Bolivia, Brasil,
Costa de Marfil, Checoslovaquia,
China, Estados Unidos de AmWca, Francia,
Marrueoos,
Noruega, Reino Unido de Gran Bretafla e Irlanda del Norte, Uniõn
de RepGblicas Socialistas SoviBticas.
.
0 rden del dfa provisional
1: Aprobaciõn
No deseo agotar la paciencia de los miembros del
Consejo de Seguridad con nna disertaci6n prolongada.
Ya se ha abusado suficientemente
de esa paciencia.
Por eso, creo que reiterar lo que yadije en mi intervenci6n anterior. [1088a. sesi6n] serfa malgastar el
tiempo. Lo que dije consta en acta y no requiere
explicacibn.
Esa intervención
define claramente
la
posicibn y actitud de mi pafs y mantengo hasta la
tíltima palabra de lo que entonces’dije.
(S/Agenda/lO90)
del orden del dfa.
2. La cuestién India-Paquistk
- Carta, del 16 de,enero
sidente del Con3ctjo de
de Relaciones Exteriores
Carta, del 24 de enero
sidente del Consejo de
sentante Permanente de
Aprobaci6n
de 1964, dirigida al PreSeguridad por el Ministro
del Paquistán (S/5517):
de 1964, dirigida al PreSeguridad por el Reprela India (S/5522).
4. El representante
del Paquist&n se ha ãado cuenta
de que la Aica forma de intentar justificar
su recurso al Consejo de Seguridad es recurrir al argumento de la agitacibn y los conflictos en Cachemira,
o para citar sus propias palabras pronuncidas en su
intervenci6n
.inicial, que Cachemira se encuentra en
franca rebelibn contra la India [1087a. sesi6nj. Si
los hechos demuestran
que no bs habido ,agitaoibn
comunal en Caohemira, sino que, por el contrario, ha
habido completa armonfa y que, lejos de sublevarse
contra la India, Cachemira se ha vuelto hacia. ella
en busca de ayuda y apoyo en todas las fases de este
lamentable
incidente de la pérdida de la sagrada
reliquia,
queda ‘entonces claro que no lia habido en
la situacibn de Cachemira ningún cambio que, segtín
el representante
del Paquist&
ju&fique
el sctual
recurso del Paquist5.n al Consejo de Seguridad, aunque
el hecho de que hubiera alguna agitaci6n o disturbio
en Cachemira
no justificarfa
ninguna intervencibn
del Paquistân, pues hemos declarado, repetidamente
que lo qw ocurra en Cachemira es asunto enteramente interno de la India.
5. El Ministro de Relaciones Exteriores del Psquist$ln ha citado las palabras fiel Presidente,Ayub‘Ehan
cuando dijo que recientemente
hubo un refer6ndum
espontineo en Cachemira. Tiene mucharaeóa. ¿Y cual
fue el resultado de ese refer6ndum2 El veredicto
inequfvoco de la poblacibn de Cachemira.fue que, si
bien se oponfan 8 la administraci6n
local, tenfanplena
confianza en la equidad y el sentido de justicia del
Gobierno de la India, EA mi anterior iutirv6nci~n
cit6 palabras de estadistas responsables del Paquist&n que incitaban al pueblo de Cachemira 8 inflamaban las pasiones de las comunidades.’ Dije antes, y
repito ahora, que el Paquistán esperaba que.la’p&dida de la sagrada reliquia provocarfa el derramamiento de sangre en, Cachemira y que la comunidad
musulmana
.se levantarfa
contra 103 hindbes. y 103
sikhs. Incluso en esta sala el Ministro de RelaCiones
Exteriores
del Paquisth
ha declarado que en estos
mismos instantes corre la sangre en Srinagar, ¿qùëdo
del orden del día
Queda..aprobado el onZen del ti.
La cuestión
.
India-Paquist6n
Carta, del 16 de enero de 1964, dirigida al Presidente
del Consejo de Seguridad por el Ministro de Relotiiones Exteriores
del Paquisthn (S/5517);
Carta, del 24 de enero de 1964, dirigidaal
Presidente
del Consejo de Seguridad por el RepresentantePermanente de la India (S/5522)
1. El PRESIDENTE
(traducido del ingl6s) : De acuerdo
con las anteriores decisiones del Consejo, invitar6 a
los representantes
de la India y del Paquistfin a participar en nuestras deliberaciones
sobre la cuesti6n.
Por hwitaci6n del Presidente, el Sr. II& C. Chagla
(Ind!@ y el Sr. 2. A. Bhutto (Paquistán) toman asiento
a la mesa del C!onsejo.
2. El PRESIDENTE
(traducido del in@%): El Consejo de Seguridad pasa ahora a examinar la cuestibn
que le ha sido sometida. El primer crador inscrito
en la lista para intervenir esta tarde es el representante de la India, 8 quien doy ahora la palabra.
3. Sr. CMAGLA (India) (traducido del ingl6s): En la
pasada sesi6n escuch6 la intervencibn
del &Iinistro
de Relaciones
Exteriores
del Paquistan con más
tristeza que cólera. Es posible reprimir
la c6lera,
pero es diffcil dominar la tristeza. La mfa obedece
a ‘que el representante.del
PaquistIln ha hecho manifestaciones que difaman a mi pafs y a mi Gobierno,,
que son una calumnia para el historial de paz y progreso que Bstos tienen desde que la India obtuvo su
independencia.
Y todo esto procede de un vecino y va
dirigido contra nosotros, que ~610 deseamos vivir en
paz y amistad. con el pueblo de un pafs que hace ,apenas unos poco3 afios constitufa junto con el nuestro
el subcontinente de la India. No me propongo imitar
al Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistán.
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si se trata de la expoaioiba de un hecho o
de un deseo y una esperanza? Tengo que afirmar
oatergbricamente ante loa miembros del Consejo que
hoy no hay en Cachemira disturbios de ninguna clase.
Se ha encontrado la sagrada reliquia y, m&3 todavfa,
ha sido identificada por ’ los respetados dirigentes
religiosos de Srinagar, entre elfos por Maulana
Masoodi, que no s610 no es partidario del Qgbierno,
sino que pertenece a la oposici6n.
8. La verdad es que el Paquist&n desea Caohemira
Para apoyar ab teorfa de las dos nacioties; segGnla
oual, la mayorfa de la poblacibn de Cacthemka ea
musulmana, esta regibn debe necesariamente formar
PaFte del PaquistBn. Si ab10 nos preooupa el pueblo
de Cachemira, sus dereohoa, su seguridad, su deseo
de vivir ‘en paz y tranquilidad, veremos que ya es hora
de poner fin 8 esta inacabable controversia. El Paquist6n habla muoho de un plebiscito. ¿Seda cuenta
de cuãlea serán las conseouenciaa? En vez de paz y
tranquilidad, puede haber derramamiento de sangre.
Si el robo de la sagrada reliquia pudo ser explotado
para provwar motines 8 1.500 millas d.e distancia,
el inflamar las pasiones comunales en gran escala
puede dar lugar 8 disturbios comunales en toda la
extenaibn de la India y del Paquiatãn ya migraciones,
Las tinicas personas que sufrirfan aerfan, no loa
polfticoa del Paquiat611que predican Una guerra sagrada, sino millones de personas inocentes que no
están interesadas en PSpolftica y 5610 quieren que
se las deje en paz para seguir su vida normal. Por
eso, si pensamos exclusivamente en elmantenimiento
de la paz y el respeto de loa seres humanos, debieram.os pensarlo mil veces antes de pe&mbar una situaoibn que viene existiendo en k India desde que se
hizo independiente.
9. El estribillo que no ha dejado de repetir el Miniatro de Relaciones Exteriores del Paquiatti ha sido
que lo único que envenena las relaciones entre el
PaquiatBn y la India ea el problema de Cachemira
y que si este prbblema no se resuelve, las relaciones
entre los. dos pafaes 90 mejorarán y continuar8n los
disturbios comunales. A mi manwa bever, esto conatituye una amenaza declarada al Consejo de Seguridad. Sr, Presidente, el Paquistti est8 diciendo’al
Consejo en t6rminoa en&gicoa, estridentes y amenazadores, que, de %o arreglarse el problema de
Cachemira, habr8 guerra y derramamiento de sangre. ¿Va alguien a doblegarse ante esta amenaza e
intimidacien?
6. Se .nos ha dicho que Cachemira es una auestián
vital; ¿Vital para quien? GPara el pueblo de Cmhemira o para el Paquist6nP El Presidente Ayub Khan
en momentos de sinceridad ha dicho más de una vez
que Cachem~a es tital para la economfa y la defensa
del Paquisti. Cito sus palabras:
%achemira es vital para el Paquiskn. no ~610
,polmca, #no tambien militarmente. Cachemira ee
ouestión de vida o muerte.“.
Eso’ es lo que dijo el Presideate Ayub Khan en dioiex+bre de 1959. .Y tambi6n ha dicho el Presidente
del paquist&n:
‘Podrfan preguntarnos, ¿por qu6 no pueden ustedes renunciar a Cachemira? Pues bien, si no podemos abandonar esa controversia, no ea porque
estemos sedientos de ea-,
sino.. . por la raz$n,
por ejemplo, .de que Cachemira afecta a nuestra
s-dad
material. En el PaquiatBn tenemos treinta
y dos millones de acres de ter,reno regados por
rfo8 qtie ãacen en Cachemira.”
Eato est& tomado del discurso pronunciado .por el
Presidente Ayub Khan en un banquete celebrado en
el National Press Club de Washiugton el 13 de julio
de 196X, tal como fue reproducido en el Pakistan
-- Times del 14 de julio. Cito nuevamente palabrae del
PFeaiderrte:
.wcaahemira ea importante para nkotros. para
nuestra seguridad tanto ffsica como econ6mica.”
Esto dijo el Presidente Ayub Khan enKarachi el 19 de
julio de 1969, ae& el Pakistan Times del dfa siguiente. Cito una vez más:
@El Presidente del PaquistBn’deeõlar6que Cachemira @ractieatibn de vida o muerte para el Paquiati, y- que. a menos que fuera resuelto esto p’?oblema iao podrfamoa sentirnos tranquilos acerca de la
wgwidad de nuestro territorio, especiatiente de
18papte cwcidental de nuestro pafa.. .”
El Presidente Agb Khan hizo esta declaralcibn en
Daboa el 18 de octubre y de ella se dio cuenta en el
Pakietan Times’del dfa siguiente.
10. La kanopla de hierro eSt!%OCUlta por el gumte
de terciopelo. El representante del Paquisti ha
citado las palabras del. Presidente Khrushchev y del
Preside& Johnson y se atiene a lo que éstos dijeron
sobre el arreglo de controversias territoriales Por
medios pacffhcos. Hasta el diablo puede citar las
Escrituras par& sus propios fines. No puedoimaginar
interetaci$n mti perver’8a de los nobles sentimientos. ‘&presados por el Presidente, Khrushchev, corroborados de todo corazón por el primer Ministrode
la India y cle los cuales se hizo eco el Presidente
Johnso~~, que el que un pafa habk de paz mientras
esgrime una espada.
7: Asi que la verdad ha salido- a ia luz. Cachemira
no. $9 vitl por. razones ni consideraciones humanitak#s; 4s vital para el Paquist&n por sus propias
kkxie& ‘a saber, a1p prop’ia seguridad y su propia
.defei& Esto explica @nbien que ei fundador del
[email protected]&&, el Sr. Mohammed AM Jika@; dijera ‘en
Una eCasi6n que’nb estaba s8tisfecho con el Paqui@&n
qti$.-tibrà logrrido porque era’un “Paquiatânr truncado
y ap¿iHll~o~. Por 19tanto 90 son c&sider~iti~a -de
de-h&
hU&os ‘..laa que ,ti&ven al Paquistãn 8
@remi& tan incesante y pertinazmente. con sti
a$um&tos a este Consejo.
ll. El heobo de que el Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistán se atenga al llamamiento del
Presidente Khrushchev hace que sea m!Is inexpl$cable
todavfa su negativa a unirse a la fudia en un& declaración ,#e renunciacien a la guerra, .Cierto es que
estos aëntimientoti figuran y se guardan como cosa
sagrada en la Carta de las Naciones )Unidaa, pero
exigen. ser recordad& y reiterados oonatantemente.
En nombre de mi Gobierno, deseo declarar que la
India en circunstkia
alguna recurrir& a la guerra
par+ allanar sus diferencias con el PaquiatBn. Repito
que la India en circunstancia alguna recurrir8 a la’ .
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guerra para allanar sus diferencias oon el Paquistán.
LEstá dispuesto el Ministro de Relaciones Exteriores
del Paquistiln
a hacer tambi6n una declaracibn similiar?
12. Es cierto que el Paquistán desea la paz, pero la
desea a punta de bayoneta y en las condiciones que él
imponga. LCbmo es que el representante del Paquist5n no ba refutado las declaraciones formuladas por
dirigentes responsables paquistanfes en las que se ha
amenazado a la India con violencias? Como ya dije
antes, incluso en su carta del 16 de enero de 1964
dirigida al Consejo de Seguridad [S/551@
hay una
amenaza de violencia que ni siquiera ha sido velada
con decoro, sino que es abierta y patente.
13. El representante
del Paquistán ha repetido la
oalumnia contra la India de que Cachemira estã bajo
el “dominio colonial” de la India. Cachemira no entró
a formar parte de la India a consecuencia de una
conquista, ni es tampoco un caso de dominio de una
raza sobre otra: Ciighemira
siempre ha sido parte
de la India desde tiempo inmemorial,
y los pueblos
de Cachemira y del resto de la India son racial y
6tnicamente
los mismos. Incluso desde el punto de
vista de la religi6n.
aunque puede ser que en esa
parte de la India los musulmanes constituyan una
gran mayorfa, Qsta profesa la misma religibn que
50 millones de musulmanes de la India. En esto consiste la diferencia
bãsica entre el Paquist$n y
nosotros. El vfnculo que el Paquistán encuentra con
el pueblo de Cachemira y que le hace decir al representante del Paquistti
que los habitantes de Cachemira son de su misma sangre no es una nacionalidad
cómtin, no es una raza comtín, no son tradiciones ni
historia comunes, sino lazos meramente religtosos.
Nosotros negamos y repudiamos con 6nfasis una filosoffa que Iguala la nacionalidad
con la religi6n. La
idea básica en que se funda nuestro Estado y por la
que se regula nuestra Constituci6n es la de una sociedad multirracial,
una sociedad en la que personas
de diferentes
religiones
pueden vivir juntas felizmente, ser tratadas como iguales ante la ley y disfrutar de los mismos derechos y oportunidades.
14. El Ministro
de Relaciones Exteriores
del Paquistán ha hablado con gran indignacien del trato que
reciben los musulmanes en la India y de la frecuencia
de los tumultos comunales. Constituye una gran tergiversacien de la verdad el decir que los musulmanes
están siendo atacados en todas las fiestas musulmanas. ¿Tan Imalos y tan d6biles son los argumentos
del Paquist6n que bste se ve obligado a recurrir a
tamaSas falsedades evidentes? Las fiestas musulmanas se celebran de vez en cuando y los miembros de
otras comunidades participan en ellas, en compa5k
de sus hermanos musulmanes. Se celebran ferias en
los santuarios musulmanes a las cuales asistendecenas de millares
de hindtíes y musulmanes a rendir
homenaje
a los santos. Incluso recientemente
en
Cachemira, como ya indiqué, la perdida de lasagrada
reliquia no fue Horade solamente por los musulmanes,
sino por los musulmanes,
los hindtíes y los. sikhs,
y cuando la reliquia fue recuperada la alegrfa no se
limite a la comunidad musulmana, sino que se extendió
a todas las comunidades de Cachemira y del resto de
I/ ?%aee Actea Oficiplas del Consejo de Segurided, fkcímonoveno
AKo. Suplemento de enero, febrero y marzo de 1964.
la India. En cambio no hubo regocijo en el Paquistán,
donde se dijo que la reliquia recuperada era falsa
con objeto por lo visto de instigar m5s los odios
contra la India. El. Paquistãn tiene una mentalidad
que no le permite comprender que hindtíes y musulmanes puedan vivir juntos en paz y concordia.
15. El Ministro de Relaciones Exteriores hapresentado un cuadro sombrfo de los tumultos comunales de
la India. Ha mencionado la cifra de 550, que es una
Permftaseme
decir aquf que
burda exageracien.
nosotros recibimos del perfcdo brittkco
una herencia
desdichada de tumultos comunales en todo el subcontinente indio, Fue ésta una fase de la que nuestros
dos pafses tienen motivos para sentirse avergonzados,
pero desde que la India se hizo independiente
la
orientacibn
entera de la polftiea india ha consistido
en crear un clima de confianza para que estos incidentes comunales no v,uelvan a repetirse. Como el
PaquistEun ha mencionado ciertas cifras, permítanme
dar tambi6n algunas cifras al Consejo. 5610 en el
perfodo comprendido
entre 1950 y 1956, se registraron 6.021 incidentes comunales en el [email protected]&n
oriental,
en los cuales las vfctimas fueron miembros
de la comunidad minoritaria.
Estos incidentes fueron
señalados a la atencibn del Gobierno del Paquist&in
oriental.
Naturalmente,
desde 1956 ha habido varios
centenares m&is de casos. Nosotros condenamos estos
motines, proddzcanse en el Paquistãn 0 en la India.
Nosotros lamentamos
la p6rdida de vidas inocentes
y hacemos todo lo posible para impedir semejantes
tumultos.
16. Tambi6n en esto san diametralmente
opuestas
las actitudes de la India y del PaquistBn. Como ya
indiqu6, la incitacibn a los tumultos comunales viene
siendo un elemento integrante de la polftica del Paquisttln. El representante de este pafs ha citado algunas declaraciones de miembros del Hindu Mabasabha,
que es un partido comunal de la Lidia. La representacibn que el Hindu Mahasabha tiene en eiparlamento
indio - un miembro
entre 500 - refleja el nhero
de partidarios
con que cuenta ese partido entre el
pueblo. El Indian National Congress, que es el partido
actualmente en el poder, se opone en6rgbcament.e 8
la filosoffa en que se basa ese partido. El Ministro
de Relaciones Exteriores
del Paquist.&n no puede
- y si no que intente demostrar lo contrario - citar
palabras de dirigentes del Indian National Congress
o de los miembros del Gobierno indio por las que se
incite a los hindúes de la India a atacar a los musulmanes. Per supuesto, semejante incitacibn serfacontraria a la polftica básica del Indian National Congress.
El Mahatma Gandhi dio su vida por la causa de la
unidad hindd-musulmana
y, a pesar de las graves
provocaciones
de que hemos sido objeto por parte
del Paquistán,
el partido que él dirigib y que ganb
la independencia de la India siempre ha predicado la
armonfa comunal. No existe un musulmán en la India
que no considere a nuestro Primer
MJIinistro como
un verdadero amigo.
17. Permftanme
citar el testimonio de un observador
eminente e imparcial
de la escena india. Ni siquiera
el Paquistán será capaz de discutir la importancia y
el valor de su declaracibn.
Su Majestad el Rey Saud
de la Arabia Saudita dijo lo siguiente al cancluir su
\
.visita a la Tndia, y quisiera seilalar sus palabras a
jam8s lo hubo. Se dice de ‘Caohemira que esta en
la atenCi6n del Consejo:
llamas, oon rfos de sangre musulmana y mujeres
musulmanas ultrajadas. Sr eso no es una inoitaoibn,
Wuando puse el pie en este precioso suelo’@ no
s6 lo que pueda ser. Cito ahora del peri6dio ‘Dawn
- ti sea, la India - “mi mente estaba preocupada
de
Karachi, peri6dico que tiene el beneplácito
con dos cuestiones:,la suerte de los ~musulmanesde ,Gobierno,
en su ntímero del 1 de enero de 1964:
la Yndia y la administracibn general de este subcontineute. despu& de retirarse la autoridad británEllos@- o sea, el pueblo del Paquistán occidental - @hanpedido a todos los musulmanes de
nica.. . Ahora, al concMirse mi visita a la India,
deseo decir cou gran satisfacoibu a mis hermanos
la India y del Paquisttln que declaren wjehad” w
musulmanes de todo el mundo, que la suerte de los
- 0 sea la guerra santa - wen relación con esta
musulmaues indios està en buenas manos.. . Estas
cuestibn y que protejan de saorilegios a los santuaseguridades han sido corroboradas por todos los
rios musulmanes de ese pafs.”
dirigentes musulmanes oon quienes hab& O1
¿Qu6 santuario musulmán ha sido profanado? LQuiere
explicarme eso el Ministro deRelaciones Exteriores?
18. He aquf otro testimonio imparcial; se trata de
Cito nuevamente del peribdico Dawn en su nOmero de
una cita tomada de un documento de la Subcomisi6n
17 de enero de 1964:
de -Prevenc& de Discriminaciones y Proteccibn 8
!as Mt:orfas:
“El Presidente, Sardar Mohammed Alam Khan,
dio
brdones a los representantes de la Conferencia
wDurants un debate celebrado 5~ la Subcomisi6n
Musulmana de que reclutaran WraeakarswW
- o sea,
de las Naciones Unidas el ll de enero de 1959, el
fanáticos - “para la “jehadw y los tuvieran prepaSr. Richard Hiscooks (Reino Unido) dijo que en la
rados *en espera de nuevas instruccionesw.w
India ei Mahatma Gandhi y el Sr. Nehru, dos destacados dirigentes mundiales. tuvieron el valor de
Eso es una orden de reclutamiento, una declaraci6n
luchar oontra la corriente y provocar una revolude guerra, S610 esperan el momento oportuno para
ci6n en la actitud frente a los intocables y a las
emprender la marcha sobro Cachemira.
minorfas. Especialmente en los titimos diez aiios,
el- Sr. Nehru tuvo el mérito de patrocinar legisla20. El Ministro de Relaciones ‘Exteriores del Paci6n para combatir la discriminaci6n contra minoquisth se ha mostrado orgulloso del trato que da el
rfas religiosas.
Gobierno del Paquist&n a sus minorfas. Pues bien,
existen
varias formas de tratar a las minorfas, y la
‘El Sr. Hdscocks se preguntába si los dirigentes
forma
adoptada
por el Paquistán es quiz&s la m&k
de otros paises, como el Paquistán, por ejemplo,
eficaz:*Se
ha
expulsado
del Paquist&n occidental 8
tenfan el valor de emular el ejemplo de los diritodos
los
hindaes
con
unas
pocas excepoiones, se
,gentes indios.
es& aplicando unos m6 dos con los que gradual-1 Sr. Hernti Santa Cruz (Chile) dijoque recienmente se .expulsa a los hindGes del Paquist&n oriental.
. . temente
habla estado en la 1ndia.y que crefa que el
Si el objetivo de la polftica del Paquisti era conse-.
Sr. Nehru y el Parlamento indio desempefiaban un guir un Estado cuyos habitantes fueran dti una sola
pa&pelimportante en el fomento de la tolerancia y
religibn, no hay nada mejor para aloan.zarlo que las
de la comprensi6n de los puntos de .vista de las
medidas que ha venido tomando el Paquist$n desde
minorfas.”
los primeros dfas de su existencia. Y debode& aquf,
de
paso, que de los treinta y tantos mil refugiados
19. ‘Consideremos ahora la prensa. Como en todo
que
han pasado del Paquistãn oriental a un solo dispafs, tenemos tambi6n unos cuantos peri6dicos irrestrito
de Assam, concretamente al. de Garo Hills,
ponsables, pero el Gobierno siempre ha exhortado
3.000
son oristianosr Por tanto no son solamente los
a la moderación, y me tiomplazeo en rendir tributo
hindíies
los que no se sienten seguroe; lo mismo les
a la prensa india, que siempre ha mostrado una enocurre a los cristianos, que tambi6n son una minorfa
Comiable moderacf6n al informe sobre opiniones y
en el PaquistBn.
en sus comentarios sobre el holocausto comunal del
Paquisth oriental, y que ha colaborado con el Go21. Al Paquistán Ie resulta quizá fácil y posible
bferno de la India en el restablecimiento del orden
desembarazarse de sus minorfas. Nosotros no conpbblico. Tenemos una prensa libre, y los que es.t6n sideramos a los musulmanes como una minorfa, sino
familiarizados con una prensa libre saben lo diffcil
como una parte integrante importante de nuestra
que es sujetarla: pero en elPaquist& donde la prensa
na?bbn. Cincuenta millones de musulmanes viven con
estã controlada, importantes per&iicos, peri6dicos
sus hermanos hindtíes por todo el pafs, en todas las
que.‘,‘tllenenapoyo oficial, han desarrollado una vii&
aldeas, ciudades y capitales. Nos resulta abominable
Ienta CampafIa contra la India.. Apenas pasa un dfa en
la sola idea de un intercambio de hindtíes y musulque no se predfque el odio contra la India y contra
manes. Nos damos cuenta de que la India se des!os. hi@íes. ‘He aquf unos pocos ejemplos de lo qúe
membvarfa y desintegrarfa si no pudiera, dar prorécientemente se ha pu0licado en los periódicos del
tecci6n y plenos derechos a todas las Cemúnidades
Paquistãn. Esto venh enunperi6ditiurdu:el
Hurriyet
que viven 0n el pafs.
de Harachi, del 4 de febrero de lL994:Watihemira esta
22. Ál Ministro de Relaciones Exteriores del Paen Hamas. Rfos de sangre de musulmanes indios corren
[email protected] -. o sea, la‘lndia - ny las mujeres de muquistan no le sgradan. los datos. estadfstioos frfos.
sulmanés están siendo ultra jadas.” Puede imaginarse
Prefiere guiarseVpor, su fantasfa y su imaginaci6n.
No volver6 a mencionar las cifras que di en mi anteel efecto ,que semejante texto producirfa en el &nimo
rior intervencibn. sobre, los movimiéntos ilegales de ,
-de,Jos musulmanes,, tanto de la India como del Paquisti; Hse’.es un texto para inflamar las pasiones, si
personas que cruzan la frontera de .la India ‘proce+
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dentes del Paquistgn oriental [1088a. sesiba]. Subsiste, sin embargo, el heoho patente, del que el Pacpistti
no ha diso&ido ni puede disoutir, de quemientras
que
la poblaaib
musulmana
del Paquisti
oriental ha
aumentado en un 26% durante el perfado censa1 de
1961~~1961, la poblaci6n hindG ha permanecido estacionaria y la poblaci6n musulmana de Bengala occidental ha aumentado a un ritmo mucho mãs rfipido
que el natural. El. Ministro de Relaciones Exteriores
se sorprende de que uu musulmti
del Paquistti
oriental desee entrar en la India. Es posible que
incluso a los musulmanes del PaquistBn oriental les
parezca’ que la India es un pafs mejor y más pacffico
en el que pueden disfrutar suu derechos demoor&icos
y fundamentales.
Cuarenta mil nacionales musulmanes del Paquistán trabajan hoy y se ganan la vida en
la India con un visado en toda regla. AdemBs, un
cuarto de millbn
aproximadamente
de musulmanes
procedentes del Paquist&n visitaron la India durante
1963 con visados ind$os de breve purfodo de validez.
Si los musulmanes 9e sintieran inseguros en la India,
Lviajarfa a este pafs un n6mero tanelevadode musulmanes del Paquist&n? El Ministro de Relaciones Exteriores sugirió tambi6n que con las estrictas normas
impuestas por la India en materia de pasaportes, 8
los nacionales paquistanfes les serfa imposible emigrar a la India,, Olvida que hay 2.000 millas de frontera abierta entre la India oriental y el Paquistãn
oriental y que ni las mis severas normas de pasaportes ni la mcls estrecha vigilancia policfaca del
Fundo pueden impedir que haya quien cruce & frontera. Tambi6n
cit6 del peri6dico The Times de
LQndres. Permftaseme
que cite un despacho apare’ cido en el n6mero del 5 de octubre de 1963 qe un
peri6dico
de Londres igualmente
importante,
The
Economist,
escrito por un corresponsal que dice hiiz
ber estado recientemente en el PaquistBn:
“La estrategia subcontinental be irritar a la India
ha ten?do su expresi6n m8s reciente en la frontera
entre Assam y el Paquist&n oriental. La India viene
quejtidose
desde hace mucho tiempo de “infiltracionesA procedentes del Paquistti
oriental, que ascienden, según dicen algunos, hasta medio millbn
de personas desde 1951. Probablemente
el éxodo es
m8s un exponente de la miseria de los paquistanfes
orientales que un frfo c8lculopolfticode
Rawalpindi.
Cuando los tristes nemigradosa son devueltos al otro
lado de la frontera, el Paquisttln protesta de que la
India trata de despoblar a Assam de sus musulmanes.”
23. El Sr. Richard Critchfield, cuyo artfcul? citbcon
aprobacibn el Ministro de Relaciones Exteriores del
Paqti~iãn,
dice 10 siguiente acerca de ese pafs en el
n6mctro del 1 de enero de 1964 del New York ReraId
Tribble:
“El Paquistán occidental recibe todavfa el 51sdel
presupuesto nacional pero facilita el 90% delpersonal. del Go,bierno central y casi la totalidad de las
fuerzas armadas.
“El Paquis&
oriental, que. tiene mb de la mitad
de la poblacián del pafs pero cuyaextensi6nno
llega
al 15% del total, gana el 70% de los ingresos por
exportaciones,, psro %asta una fecha reciente ~610
reeibfa un tercio de las asignaoiones para-gastos,
un quinto de la ayuda procedente de los Estados
Unidos y casi nada de los nuevos capitales priv+os
para el desarrollo.
“Estos paquistanfeb son los que no han considerado realmente fascinadora la concepci6n-del
Paquistán. El restablecimiento
del sufragio de los
adultos y los derechos de libertad de prensa, de
palabra y de reunión” - que no existen en el Paquistán - wpodrfan contribuir
a remediar esta situacibn.. DEl Presidente Ayub no puede sentar las
bases pdfticas duraderas que necesita-sirvi6ndose
únicamente del odio a la India.”
Seg6n el Sr. Critchfield,
la única base duradera qul-‘cj
tiene el Paquistti
para su polftica exterior - y esto
es lo que yo dije tambi6n en mi anterior intervenci6n - es el odio a la India.
24. Siendo Bsta Ila situaci6n del PaquistBn oriental,
Les extraiio que la poblaei6n parta en busca de mejores oportunidades en otros lugares? La infiltraci6n
del paquistanfes ha creado un problema no 8610 8 b
India, sino, por 10 visto, tambi6n a Rirmania, que es
el otro pafs colindante con el Paquistán oriental. Los
informes de la prensa birmana icdican que el n6mero
de estas personas que entran ilegalment8enBirmania
es del’orden de un cuarto de mill6n.
/
25. Nuestra polftica relativa 8 las migraciones procedentes del Paquist&n no havariado, pero por motivos
de compasión y humanidad nos vemos obligados 8
ofrecer toda suerte de facilitades y a acelerar los
trámites para el examen de solicitudes y de certificados de migraci6n
a la India desde el .Paquistbn
oriental.
Como ustedes saben, todos los Estados
atienden con benevolencia las peticioneade
los refugiados que huyen por temor a persecuciones.
Es
ridfculo
sugerir
que los seutimientos
comunales
vayan a empeorar porque nuestro Ministro del Interior
haya anunciado que se darán más facilidades para la
migración
de la minorfa hindti del Paquistti
oriental.
a Bengala occidental. Si en el Paquistãn oriental-hay
tumultos con muchas p6rdidas de vidas, si la tirantez
continua, si la prensa insiste en su incesante propaganda, Les sorprendente que la minorfa hindú se encuentre en estado de pánico y desee emigrar a la India,
donde se sentirfa segura?
26. Quisiera mencionar al respecto el siguiente informe recibido del Gobierno del Estado de Assam en
1%India. Es un relato horripilante,
y lamento tener que
leerlo ante el Consejo, Cuando un grupo de unos mil
refugiados penetraban en Aasam procedentes del Paquistán oriental e1r el anochecer del 6 de febrero, los
East Pakistan
Rifles, una unidad. paramilitar
del
Gobierno paqui&anfnf, abrieron
fuego sobre ellos.
Resultaron heridos once refugiados, entre ello@ algunas mujeres, y dos niiros murieron de losdisparos.
Los heridos y los cadgveres fueron transportados por
los refugiados a Assam. El Gobierno de Assam ha
presentado una protesta al Gobierno del Paquistán
oriental y ha pedido a las autoridades paquistqnfes
que cesen de bisparar contra las personas desarmadas
que buscan refugio en la India.
27. Me sorprende la sugerencia del Ministro de Relaciones Exteriores
del Paquist&n de que un tribunal
imparcial
debiera realizar, una investigacibn
para
determinar
si los musulmanes que han sido expulsaUos eran nacionales indios o paquistanfes. El repre-
sentante del Paquist5n ha declarado queel mantenimiento de la armonfa comunal era un problema
interno de la India y del PaquiseBn.¿Noser&,entonoes
otro problema ‘interno de la India ,el determinar si
una cierta pwsona esononaoionddela Iadia’? ¿Puedo
preguutar, aon todos los respetos,, si cualquiera de
10s pafses que tienen el honor de ser miembros del
Consejo de Seguridad, .y cuyos representantes se
sientan alrededor de esta mesa, ccvnsentirfa en renunciar 5~au derecho so‘Qerano de determinar a que
extranjeros debe admitir, o permitiries residir en
su territorio, o de determinar qui6n es nacional y
quien es estranjero? Ya he dic& antes que nosotros
xm expulsamos ‘8 nadie arbitrariamente y que hemos
hecho todo lo posible y seguimos haci6ndolo, por
escuchar imparcialmente 8 cualquiera que se considere perjudicado por el decreto de.expulsibn.
28. El, Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistbn ha atacado de manera indigna a la sociedad
y la rel&ión hipdGes. De. 61 no puedo esperar que
comprenda la filosoffa ni los credos de esa;religibn.
Ataques similares han sido.hel.!hos por el Presidente
del PaquistBn durante su viaje dg amistad por los
p1$ses de Asia meridional y sudoriental, Por lo visto
la forma de fomentar laamistad coneistfa en atwar
a la religibn hindtí. Se necesita toleranoia y ampXtud
de oriterio para comprender una fe distinta de la
propia; Cierto es qne todavfa existe en la India el
sirstema de castas, pero nos hemos comprometido a
lq+r una sociedad sin castas y trabajamos incesante-mente.por lograr ese objetivo. No es fåcil cambiar
instituciones que llevan siglos de existencia. Como el
propio representante. del PaquistBn ha reconocido,
hemos proscrito la cOndici6n de intocable, que ahorai
es ilegal.’ Hemöe convertido en delito punible por la
ley ‘.sl que ‘un& persona niegue cualquier derecho
ptibiico 8.otra de quien se sepa fue intocable, y cuando
nombramos candidatos, elaboramos nuestra polftica
y ‘desarrollamos nuestras industrias, la oasta no
entra upara nada en juego, e incluso en las relaciones
sociales su influencia se va desvaneciendo cada vez
mãs. ‘.
2s.’ No &vidio las met&Iforan que elige el representante del &xquist&n; Creo que 8on de un mal gusto
extremado.; Ha comparado a la India.con una persona
senil -que muèstra su dentadura postiza. La India
podr& ser vieja en tradicibn 8 historia, pero es ‘joven
en 19-que ata& a la libertad. Es ‘Únpafs que desde
su independenóia ha. mantenido institticiones demotir&íoas y Ika -empTendido su desarrollo econ~~ioo
dentzlcide’ un,~
marco de libertad. No se trata de dientes
.pós/oe. SOa108dientes que recibimos alnacercomo
[email protected] independiente;
*.
_.‘.
29. El Wnistro de [email protected] del Paquist& ‘.se mostr6 .~sorprendido de que nos disgutara la
amistad ael paauist911cOnCl+a. Pero nonos disgusta.
@r&xrge
en-la ~amistadcon-todoslospafsesy tenfamoa
a&#adaoi~ Chiqa antes de sed agredidos por ella.>El
Ministro DDE
Relacion,es.Exteriores objet.8 8 !miexpreswn, de -que‘el Paquist5n estabaflirteazido con Cbin~.
Ser5 que el ~Paquist&ntiene serios .prop&itõs [email protected]~$:[email protected]@.? ~oisotio~ ~$bje~cs; y Jo que nos
[email protected];[email protected] la actítud deI PaquWlnlpara.connosotrod
desd$qúe :óomen& .la agreSi611ellina. fk hab&¡ pen“sado -que, al atacarnos China, el Paquist’m habrfa
dicho: ñTenemos nuestras oontroversiae y nuestras
diferencias, pero somos vecinos y no vamos a acrecentar vuestras dificultades.@ Esa habría sido una
actitud de ayuda, Sin embargo, el Paquistln no $610
no se buso de nuestro lado, sino que reourri6 8 todos
los argumentos de que disponfa para impedir que los
paises amigos nos ayudaran, Emplee las mismas
t&icas que está empleando ahora en el Consejo de
Seguridad y la amenaza que esgrimid contra sus
aliados en la Organizaoibn del Tratado de Asia del
Sudeste y en la Organisac&n del Tratado Central fue
que, si ellas nos ayudaban, el Paquistán dejarla de
pertenecer a las alianzas.
31. El Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistán ha dicho que su pafs siempre fue leal a sus aliados. Respecto a eso me contentar6 con citar una
declaración hecha el 10 de abril de 1953 por el Primer Ministro Cbou En-W a la Associated Press del
Paquist’sn. El Primer Ministro Chou En-lai revelb
que los dirigentes del Paquistán le habhn asegurado
en 1954 que el Paquistán se habfa unido a las alianzas
militares occidentales conel exclusivo objeto de lograr
ventajas militares y polfticas sobre la India y que
“el Paquistán no tenla ningún otro motivo para unirse
8 los packs”. Ro sé si el Ministro de Relaciones
Exteriores va a decir: Wue me protejan de mis
amigo~!~ Después de haber hecho todo lo posible
para impedirnos fortalecer nuestras defensas en
nnestro momento de peligro, el Paquistán desarrolló
y desarrolla. todavía una campaña de propaganda en
apoyo de China y sugiere seriamente que nosotros
somos los agresores y China la vfctima. Esta parece
ser la jugada favorita del Paquistán: tusar siempre
de agresión a la parte inocente,
32. El Ministro de Relaciones Exteriores dei Pal
quistán ha insinuado que no sc”Jlotenemos relaciones
tiradeS
Con
china,
BiIlO
taIIdii6n
COn.
Otros
Estados
limftrofes de la India. Los motivos yobjetivosde esta
propaganda maliciosa e improcedente queel Paquistán
viene desarrollando contra nosotros son harto ‘evidentes. Nuestra polftica de no alineación se basa en
la amistad con todos*los países, independientemente
de su ideología y de su estructura polftica o económica, Tenemos relaciones muy amistosas con nuestros
vecinos inmediatos, Afganistán, Nepal, Birmania y
Ceil&. Tenfamos relaciones igualmente amistosas
con China, pero China nos atacó y se apoderó violenta
e ilegalmente de una parte de nuestro territorio.
33. El Prlquistán, ha llegado al extremo de compararnos con Sudáfrica. Recuerdo vivamente el afro 1945,
cuan.do en las Naciones Unidas, como miembro de la
delegaci6n india,.trabaje en el proyecto de resoluci6n
contra Sudáfrica quela India había presentado logrando
que fuera aprobado en la Asamblea General,.de las
Naciones Unidas PP mayorfa de dos tercios como
resolu$ón 44 (1). Nosotros fuimos los primeros en
predicar la cruzada contra la discriminación racial
y contra la polftica racista de Sudáf%ica.-El burdo
intento del Paquistán de sembrar la disensión entre
nosotros y nuestros hermanos afrknos noprosperará. Supongo. que lo que digan 106 africanos es más
auténtico que lo que alegue el distinguido $Iinistro de
Relaciones Rxteríores del PaquistBn. Permitanme.
citar, -como ejempln lo que Albert. Lthuli ha dicho !
en su reciente libro Let
el sonsejo. el Jefe Lthuli
dirigente africano; ae le
Paz y escribi6 su libro
ese libro dice:
My People Gea. Como sabe
de Sudáfrica es un destacado
oto&
el premio Nobel de la
en 1962. En la página 210 de
bién tuvo importantes
relaciones comerciales
y de
tráfico aéreo. La India rompi6 sus relaciones diplomáticas con Portugal
hace mucho tiempo. Seguramente hace falta una imaginación no viva, sino morbosa
y pervertida, para comparar 8 Cachemira con Angola
y Mozambique.
Repito que igualar la cuestión de la
libre determinación
de Cachemira con la de la libre
determinación
de Angola y Mozambique o de otros
territorios
africanos es ridfculo.
Mientras que el
Estado de Jammu y Cahcemira forma parte de la
India, Angola y Mozambique son territorios
no autónomos - declarados especificamente
tales en la resolución de la Asamblea General 1542 (XV), aprobada
e1p1960 - cuyos pueblos, seg6n la Carta de las Naciones Unidas, tienen el inalienable
derecho a la independencia conforme a los deseos de la población.
“La forma en que la India, enlas Naciones Unidas,
ha salido en defensa de la mayorla sudafricana oprimida, y ha sacado a la luz todo el esc5ndalo del
apartheid, nos ha alentado enormemente..
.n
34; De haber algGn paralelo, será entre las politicas
del Paquistán y de Sudáfrica. El Gobierno de Sudáfrica, en vez de suprimir el racismo y el apartheid, lo
mantiene, se jacta de él y le da apoymo
y
oficial. Lo mismo el Paquist’an, que en vez de tra’ bajar por una sociedad multieomunal,
predica el odio
de una comunidad contra otra y da muestras de intolerancia y de fanatismo en todos los aspectos de su
polftica. Quisiera mencionar aquí que, en su decimoséptimo periodo de. sesiones, la Asamblea General
aprobó la resoluci5n 176l(HVII),
enla que, entre otras
$osas, se pedía a todos los Estados Miembros
que
interrumpieran
todo comercio con Sud’africa. Como
QS bien sabido, la India no ha tenido comercio alguno
con Sudáfrica en les 17 afios últimos. A pesar de haber
sido aprobada esa resoluciik,
y a pesar de haber sido
uno de sus patrocinadores
y de haber votado a favor
de ella, el Paquistán
continuó comerciando
con
Sudtirica,
y me permitiré
citar aquf un párrafo de
un documento de las Nac!ones Unidas de fecha 22 de
noviembre de 1963, que contiene las contwtaoicnes
recibidas de los Estados Miembros en cumplimiento
de la resoluei6n 1761 (XVII) de la Asamblea General
y de la resolucibn de fecha 7 de agosto de 1963 del
Consejo de Seguridadg.
Las contestaciones maían
incluidas, en comunicaciones
dirigidas
al Secretario
General o al Presidente del Comité Especial encargado de estudiar la Zpolítica de apartheid del Gobierno
de la Repfiblica de Sudáfrica, o en intervenciones ante
la Asamblea General 0 el Consejo de Seguridad. Cito
la declaracihn
del Paquistán contei.i&
en el decumento mencionado:
“Ha prohibido la importación
al Paquistán de
mercaderfas
procedentes de Sudarica, asl como la
venta de armas, municiones, vehiculos militares de
toda’ clase y otros anateriales’ estratégicos
a la
Repfiblica de Sudáfrica, En cumplimiento
de comtodavia mantiene algún copromiaae
anteriores,
mercio de exportación
con Sudáfrica, pero está
considerando
decididamente
el poner fin a esas
exportacionesni/.
36. El Ministro
de Relaciones Exteriores
del Paquistán echó mano de toda su elocuencia al referirse
a la cuestión de la libre determinación.
Observo que,
aun cuando empleó muchas palabras, no respondió a
la pregunta de si estaba dispuesto a concedes el derecho de libre determinación
a los PSkhtUnS,
bS
Haluchis o al PaquistBn orientar, cuya poblaci&
mmo es bien sabido, es racial, éhica
Y Hngiifsticamente diferente de la población del resto del Paquistán.
37. Permftanme decir que el principio de la libre determinacibn
es aplicable alas naciones y 8 los Estados
y no puede emplearse para disgregar un Estado o
para fragmentar
pueblos. Este es el principio que
invocaron laa Neoiones Unidas y todos Ios Estados
africanos para oponerse a la libre determinación
de Katanga. Na& discute lo acertado de ssta decisión que salvó al Congo y quizá a una gran parte de
Africa de nuevas divisiones y fragmentaciones
y del
caos. Repito nuestra posición, que según creo expuse claramente en mi intervención del 5 de febrero
[1088a. sesión]. Suscribimos
sin reservas el principio de la libre determinación,
y lo repito: suscribimos sin reservas el principio de la libre determinación. Pero ningún miembro de las Naciones Unidas
lo puede aceptar como instrumento para fragmentar
Estados y naciones.
38. Como Miembro de las Naciones Unidas la India
ha ejercido ya el derecho a la libre determinación.
Mediante una Asamblea Constituyente
de representantes elegidos, en lo, que participaron
los representantes del Estado de Jammu y Cachemira, el pueblo
indio se dio una Constitución que lleva 14 años en
vigor, De acuerdo con wa Constitución se han celebrado tres elecciones generales basadas en el sufragio universal de los adultos, enla ílltima de las cuales
el censo elector9 constaba de 210 millones deperlsonas, el mayor que se ha conocido en la historia. El
pueblo indio que habita Jammu y Cachemira h? participado plenamente en esa libre determinación.
Ellos
ejercieron
ya BU derecho a la libre determinación,
pero lo que no podemos aceptar es la sugerencia de
que debiera haber libre determinación
para la población de Cuchemira, considerada como distinta de la
población de la India, y, en realidad, ainguna
otra
sugerencia basada en la premir : de que la mayorla
de la población de Jammu y C. s;‘,emira profesa casualmente una religión determinada.
La Asamblea General habla aprobado [email protected] mucho
tiempo, en 1962, la resolución
1761 (XVII) y esta
contestación del Paquistán que he citado fue presentada el 22 de noviembre de 1963.
.
35. El Paquist’an es uno de los escasos pafses africanos y asiáticos que todada mantiene relaciones
diplomáticas
con Portugal; y no sólo eso, pues tam2/ Naeva York, McGraw-HiA
Book Compny, Inc., 1962.
Y Actall ORoí&
del ConSSjo de S6gWídb~,Der~mof%aw3
Mo. Su-< ’ documm
emonto de juno, agosto y sepa -e
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Y v&ae tboumentoa
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pedodo de ei?Jionell,.~e.
temo 30 ro*~~la,e
A/SPc/
94, p¿irr. 2, péo. 6.
7
39. GPermitió
el Paquistán a la población de sus
Estados principados ejercer el derecho de libre determinación después de haber proclamado su Soberano
la incorporación
al Paquistán? Según se reveló hace
unos pocos aiios en el Tribunal Supremo del Paquistán occidental,
la incorporación
de Bahawalpur al
Paquist$n le fue impuesta al Soberano de ese Estado.
El Khan de Halat se levantó contra la incorporación
y .fue’ detenido y encarcelado en 1958. En ninguno de
esos casos se aplicó el principio de la libre determinación.
Cuando el Paquistán compró - y recalco
la palabra “compró” - el territorio
de Gwadar al
Sultán de Mascate, Gqué se hizo de la solfcita preocupación’ del Paquistán por el derecho del pueblo 8 la
libre determinación?
Al pueblo de Gwadar no se le
brindó la oportunidad de decir si deseaban ser comprados como ganado en la segunda mitad de este
siglo XX.
a ser la resolución de 5 de enero de 1949g, la posición del Primer Ministro de la India fue la siguiente:
“El Primer Ministro seiialó en primer lugar que,
si el Gobierno de la India aceptara las propuestas
de plebiscito de la Comisibn,.no se podrh adoptar
ninguna medida con respecto a ellas hasta que se
aplicaran enteramente las partes 1 y II de la resolución adoptada por la Comisión el 13 de agosto:
en segundo lugar que, en el casa de que Paquistán
no aceptara estas propuestas o, habiéndolas aceptado, no aplicara las partes 1 y II de la resolución
del 13 de agosto, la aceptación de ellas por el Gobierno de la India no puede ser considerada obligatcria para este Gobierno., .nu.
Esto es lo que dijo el Primer Ministro de la India el
21 de diciembre
de 1948, y ésta es exactamente mi
posición hoy, en el aiio 1964. El Primer Ministro dijo
bien claro que, a menos de aplicarse las disposiciones de las partes 1 y II de la resolución de 13 de
agosto de 1948 de la Comisións/, habrfa de considerarse que la aceptación del Gobierno de la India no
nos obligaría. No existe la menor diferencia entre la
posición del Primer Ministro en 1948 y la mia ahora
en este Consejo, en 1964.
40. El Ministro
de Relaciones Exteriores
del Paquistán trató de refutar mi argumento sobre la incorporación de los Estados cuando dije que la cuestión
de las diversas religiones no afecta a la validez jurídica del instrumento
de incorporación
ratificado por
el Soberanc de Cachemira. Se basó en el ejemplo de
Junagadh. Ahora bien, en-ese caso, la incorporación
habrh contravenido
el principio de la contigüidad,
para no mencionar el hecho de que la gran mayorfa
de la. población de Junagadh - cosa que no puede
disputarse - se oponia decididamente
a que el Soberano se incorporara
al Paquistán, Basta oon mirar el
mapa de esa parte de la India para percatarse de lo
absurdo que habrfa sido la incorporación
de Junagadh
al Paquist’an. En el caso de Cachemira, no sólo tenemos una incorporación
jurfdica e incondicional,
sino
- que tambiiki
satisfacemos el principio ‘de la contigiiidz$i; y aun cuando tomáramos en cuenta los deseos
de la población de Cachemira, snla 8mca de la incorporación, no puede haber duda de que la National
Conference - que, como ya indiqué en mi intervención ‘anterior, era el partido que representaba
a la
gran mayorfa de la población de Cachemira - era
partidaria
de manera clara y enfática de la incorporación 8 la India. Anblogamente,
en el caso de
Hyderabad y de Jodhpur se aplicaba el principio de
la contigüidad y la población de esos Estados era
partidaria
de la incorporación
a la India. No deseo
repetir lo que ya he dicho sobre las consecuencias
de la ratificación
del instrumento
de incorporación
por. el Soberano de Cachemira y de la aceptación del
mismo por el Gobernador General de la India. Ya
indiquk que diversas declaraciones
del ‘Primer
Ministro .de la India y de otras personas en relación con
la consulta a la-población Wron hechas ene1 contexto
de la’ situación, que entonces imperaba y en el entendimiento explfcito de que el Paquistán cumplirfa sus
obligaciones solemnemente aceptadas ante el Consejo
de Seguridad.y pondrfa fin 8 su agresión.
42. El Dr. Lozano, Presidente de la Comisión, aceptó
los argumentos del Primer
Ministro
de la India,
expuestos en los párrafos 2 y 3 del aide-mémoire
1
contenido en el segundo informe provisional
de la
Comisión.
El Sr. N. Gopalaswami Ayyangar, cuyas
palabras citó también el Ministro
de Relaciones
Exteriores
del Paquistjin,
dijo lo siguiente en la
Asamblea Constituyente
de la India el 27 de mayo
de 1949:
“La incorporación
fue ofrecida por el Maharajs
y aceptada por el Gobernador General que habla’
en aquella @oca.. .; es una oferta absolutamente
i.ncondicional. . . La incorporación es completa. w
43. La posición a que me refiero es perfectamente
clara, a saber, que la propia India ofreció al pueblo
de Jammu y Cachemira, no como parte de la incorporación ni como condición previa 0 posterior a la
misma,
sino de manera unilateral,
que una vez el
suelo de Cachemira
estuviera limpio de invasores
y se hubiera restablecido
el orden pbblico, se averiguarfan los deseos del pueblo. Este es el sentido
limitado en el que se dijó, a la sazón, que la incorporación estaba supeditada a los deseos del pueblo.
Esto no afectaba ni podfa afectar 8 la legalidad de
la incorporación,
la cual era absoluta, según dije en
mi declaración, y sostengo ahora. La Ley de Independencia de la India de 1947, la cual seguramente no
pretender’; repudiar el Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistán, no habla de incorporación condicional ni de ningtín derecho de secesdndeun
Estado
constituyente. GPuede decirnos si en virtudde esa Ley
hay alguna posibilidad de ‘que la incorporaciófi
no sea
completa y ,absoluta? Xontiene
esa Ley alguna dis-~
pOsiCión que prevea, aunque sea remotamente,
una
incorporación
parcial, temporal, incompleta 0 condicional? LExisten ‘en las’ disposiciones
de la Ley
41.. Durante las conversaciones
entre- la Comisión
de las. Naciones Unidas para la India y el-,Paquistán
y. el Primer
Ministro de la India en relaci& con la
propuesta de un plebiscito hecha por la Comisión el
ll de ’ diciembre
de 1948,$, qúe m’as‘I adelante ., pasó
6/ lbíbí, dofA&&
S/l196, pi+. 15.
U.0ld.i documento S/1196, inexo 4, afde-mhnolre 1.
& sd:
Tes&
Mo, Suple~&nto de noviembre de 1948, documenti .
S/lloo, pFirr. 75.
8
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44. El
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47. Ex1
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relativa a la incorporación
claras, rectas e inequívocas?
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que no sean
44. El Primer Ministro de la India reafirmó
ma posición al hablar en el Parlamento
agosto de 1952:
discusiones pueden hacerse muchas ofertas y stgerencias. Esas ofertas entran en vigor si son aceptadas, pero si no lo son pierden su vigencia. Si se h\\ce
una oferta y no es aceptadasno se lleva a la práctica,
esa oferta no puede quedar en pie indefinidamente.
Rn
muchas ocasiones hemos explicado esto claramente y
lo volvemos a hacer una vez más.
la misel 8 de
“Todos los Estados de la India se incorporaron
en julio o agosto o en una fecha posterior de ese
año [1947], en lo referente 8 estos tres asuntos
básicos: relaciones exteriores,
comunicaciones
y
defensa, ¿Puede alguien decir que la incorporación
de un Estado cualquiera no era completa en agosto
o septiembre o en fecha posterior de 1947 porque
sólo afectaba a estos tres asuntos? Naturalmente
que no. La incorporación
fue completa de derecho
a y de hecho. Por lo tanto la incorporación
de Jammu
y Cachemira fue completa de derecho y de hecho en
cierta fecha de octubre.. . La cuestión termina ahf
y no deja lugar a dudas ni a impugnaciones.”
48. En ningún momento renunciamos 8 nuestra soberanfa sobre el Estado de Jammuy Cachemira, y nunca
hemos aceptado ninguna resolución que pusiera en tela
de juicio esta soberanfa, ni siquiera de forma implicita. Nos hemos cuidado bien de’ que no hubiera
desviaciones de esta posición básica, sancionada por
las resoluciones de la Comisión de 13 de agosto de
1948 y 5 de enero de 1949. Naturalmente,
no estamos
dispuestos a modificar estas resoluciones que fueron
aceptadas por ambas partes, especialmente
cuando
las modificaciones
sugeridas favorecían exclusivamente al Paquistán. Todo lo que ulteriormente
se ha
dicho sobre “sincronización”
y sobre “equilibrio
de
fuerzas” y cosas por el estilo nc habfa sido previsto
por la Comisión en sus resoluciones.
Por consiguiente, núnca hemos cambiado de actitud.
Nuestra posición ha sido la misma desde 1941 hasta
hoy.
45. Cuando dije que hablan quedado anticuadas las
dos resoluciones de la Comisión de las Naciones Unidas para la India y el Paquistán, que nosotros hablamos
aceptado, no lo hice por falta de respeto al Consejo de
Seguridad. Somos un Miembro fundador de las Naciones Unidas y tenemos por esa Organización el máximo
respeto y especialmente por el Consejo de Seguridad.
¿Pero de que otra forma, si no es callficklola
de
anticuada, se puede describir a una resolucibn que fue
Adoptada hace 16 ai’os y que no ha sido acatada por
el Paquistán? Es anticuada en el sentido de que su
mismo fundamento ha sido destruido por la conducta
del propio Paquistán. El Ministro de Relaciones Exteriores se ha abstenido muy acertadamente de referirse a las falsas declaraciones hechas por el Paquistán en relación con su presencia en Cachemira.
Ha tratado de desentenderse de esos hechos molestos
sugiriendo que no son pertinentes, porque tales acontecimientos
ocurrieron
antes del acuerdo concertado
entre nosotros, el Paquistán y el Consejo de Seguridad. Eso es una interpretación
totalmente err&nea de
las resoluciones de la Comisión. Ya he dicho antes
y repito ahora que estas resoluciones eran condicionales, siendo la condición el cese de la agresión del
Paquistán, condición que no fue cumplida ni loha sido
hasta la fecha.
49. Acabo de decir que la resolución de 13 de agosto
de 1948 ha quedado caduca y que su fundamento ha sido
destruido por la conducta del propio Paquistán. Permftanme enumerar brevemente algunas de las principales violaciones de esta resolución por el Paquistán:
1) Continuación de la presencia en Cachemira de
fuerzas y de personal del Paquistán. Esto no lo discute el Paquistán.
2) Introducción
de más material militar en territorio ocupado. Esto tampoco lo puede discutir
el
Paquistán.
3) Construcción de campos de aterrizaje en territorio ocupado, creando con ello bases para atacar a
la India y poniendo en peligro su seguridad. Esto
también es un hecho que no se discute.
4) Consolidación
e incorporación
al Paquistán de
la zona ocupada de Jammu y Cachemira. Tampoco
sobre esto puede haber discusión alguna.
5) Aprovechamiento
por el Paquistán de su condición de miembro de los pactos militares para aumentar su potencia militar
en Cachemira y reforzar las
llamadas fuerzas llazad’t, cuya oficialidad,
instrucción y equipo han sido facilitados por el Paquistán.
Creo que esto tampoco se puede poner en duda.
46. Por lo visto, el Paquistán encuentra dificultades
para explicar su presencia ilegal en Cachemira. El
Ministro
de Relaciones
Exteriores
ha tratado de
desentenderse de esta mo!esta cuesti6n diciendo:
n. . . las controversias
que existían antes de la
aceptación de un acuerdo no pueden replantearse..
.
Una vez logrado el acuerdo, no es posible hacer
renacer la controversia resuelta con ese acuerdo. n
(1089a. sesión, p8rr. 55.1
6) Ocupación de zonas septentrionales.
han sido ocupadas por el Paquist9n.
Estas zonas
7) Continuación de las amenazas de uso de1.a fuerza
y creación de un clima belicoso, todo lo cual es una
amenaza constante para la linea de cese del fuego. Ya
he dado ai Consejo de Seguridad innumerables ejemplos de estas amenazas de uso delafuerza y de creación de un clima belicoso.
8) Organización
y financiación
de la subversión
y el sabotaje en Jammu y Cachemira. Casi todos los
meses se dan en Cachemira casos de wbversión y
sabotaje organizados y financiados desde el Paquistán;
47. Extraño .argumento; como hemos convenido en
una fórmula de transacción con ciertas condiciones,
la transacción se vuelve sacrosanta aun cuando no se
hayan cumplido
las condiciones.
Verdaderamente,
serfa muy extraiic que no se pudieran discutir planes
provisionales
sin quedar obligado por ellos para siempre. ¿Cómo se podri’a negociar entonces? Durante las
9) Aun no teniendo frontera común con la República
Popular de China, .el Paquistán ha negociado con ese
pafs en relación con la frontera entre Cachemira y
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Sinkiang, destruyendo asf la unidad territorial del
Estado de Jammu y Cachemira, Esta es la violacibn
más reciente, por la cual se entregan más de 2,060
millas cuadradas de Cachemira a China en virtud de
un pretendido tratado de rectificaeibn de fronteras
entre el Paquist&n y. China. El Paquist&n no tiene
fronteras con China. La tinica frontera que hay es la
nuestra, la frontera de Cachemira. El Paquistán
posee ilrcitamente esa parte de Cachemira y está
tratando de ceder propiedad ajena.
50. El Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistsn ha hecho alusi& a ciertas declaraciones
atribuidas a Bakshi Ghulam Mohammed, que fue hasta
hace poco Primer Ministro de Cachemira. No conozco
la fuente donde ha conseguido esas declaraciones.
Las instrucciones que tengo dicen que tJes declaraciones no son autWicas, lo cual queda corroborado
por una declaraci6n clara y tajante de Bakshi Ghulam
Mohammed, Presidente de la Conferencia Nacional,
de fecha 6 de febrero de 1964. Esta personalidad
instá a “todos los elementos patrióticos” del Estado
y de otras partes’ del país a que se unieran para defender la libertad del pafs contra las crecientes amenazas del Paquistán. Segaló a la atención las amenazas cada dia mayores del Paquistán contra la seguridad
del Estado y “la malévola, campafia de odio 8 la India
desencadenada por la prensa y la radio del Paquistán”.
Y aiSadi6:
.
“La necesidad Je cerrar nuestras filas y deforjar
la unidad entre todos los que creen en la democracia laica y el progreso econ&n$co planificado de la
nación ha pasado a primer plano. Ya es hora de que
olvidemos y superemos nuestras diferencias. n
Y iito nuevamente:
. . “Nuestro representante en el Consejo de Seguridad” - se refiere a mi humilde persona - “ha expresado los verdaderos sentidentos del pueblo de
Jammu y Cachemira al afirmar una vez más que,
como el pueblo del Estado ya ha pronunciado tres
veces su veredicto de convertirse en parte integrante de la India, debe considerarse zanjada la
cuestión de -celebrar un plebiscito. EIR - o sea,
YO- “ha dicho aaertadamente que Jammu y Cachemira es una parte tan auténtica de la India como
cualquier otro Estado. Por lo tanto, el Paquistán no
tiene derecho a inmiscuirse en nuestros asuntos
internos. Lo que aUn queda por resolver es la
cuest$&$ de la ‘continuaci&i de la ocupación ilegal
de una gran parte de nuestro territorio por el Paquistán. La terminaci6n inmediata de la agresi6n
del Paquist’án, es ‘la ,única cuestión pertinente que
debe ser estudiada por el Consejo de Seguridad. Por
lo tanto, esperamos sinceramente, que no se cons$enta.nmás demoras en la solución de esta cuestión
esencial. n
51. Quisiera indicar que esta misma mafiana recibf
un telegrama de Delhi y decfa que la declaración en
que se.basó el Ministro de Relaciones Exteriores del
Paquistán ea calif$¿!ada de burda fals$f$oa&ón por los
cfhllo~
oficiales, de. Nueva Belhi y por el propio
R&@[email protected] .Moh&imed desde Srinagar. Realmente
creo que .cuando ,un-orador se,,basaen declaraciones
y las exhibe en el Consejo de,Seguridad, podrfa poner
un’ podo-.de cuidado ‘en comprobar si son verdaderas
y. aut&nticas. El -Ministro de Relaciones Exteriores
:
del Paquistán se basó en una declaración falsa,
acabamos de recibir un telegrama con el aviso de
que se trata de una burda falsificaoión y tenemos
la ‘deolaraoi8n del propio Bakshi Ghulam Mohammed,
que contradice la declaración en que se basó el
Ministro de Relaciones Exteriores,
52. Hay una cuestión de poca ‘importancia que debo
aclarar. Tal vez sea cierto que, consideradas las
relaciones entre el Reino Unido, el Paquist5n y la
India, la India y el Paquistán fueran los Estados
sucesores del Reino Unido; pero no existe la menor
duda de que internacionalmente el Paquistán era un
nuevo Estado y la India era el Estado sucesor respecto de una India indivisa. De no haber sido asi,
no habrfa hecho falta que el Paquistán fuera admitido
como Miembro de las Naciones Unidas. Si nuestros
dos pafses hubieran sido Estados sucesores, los dos
habrfamos pasado automáticamente a ser Miembros
de las Naciones Unidas. El Ministro de Relaciones
Exteriores se ha referido también a la mediación y al
arbitraje. LES preciso que le diga que en cuestiones
de soberania no puede haber mediación ni arbitraje?
La soberanfa del país que pretende ser, soberano se
manifiesta patentemente en que éste no puede permitir que sea objeto de juicio ni consentir que alg5n
otro pafs decida si efectivamente esa soberanfa existe
0 no.
53. Se nos ha dicho que hay cuatro divisiones indias
estacionadas en Cachemira, No estoy aquf para revelar secretos militares. Lo mismo que en otros Estados soberanos, nuestro ejército, esté donde esté dentro de nuestras fronteras, tiene por misión la defensa
y la segaidad de nuestra tierra y de nuestro pueblo.
Nuestro pueblo de Cachemira no tiene nada que temer
de su propio ejército. Y es más: es la agresión perpetrada en Cachemira, de un lado por el Paquist5n y
del otro por la RepGblica Popular deChina, la que nos
obliga a adoptar medidas adecuadas en leg&ima defensa. Así es precisamente como vefa nuestra acción
el fallecido miembro del parlamento Sr. John Strachey,
de cuya comunicación al periódico The Qbserver cité
en mi anterior intervención [1088a. sesión].
54. No quielw entrar’nuevamente en la cuestión de
los tumultos de Calcuta. Ya he hablado de ella, Sin
embargo, es totalmente falso que se haya permitido
8 los propietarios beneficiarse del incendio de los
bienes ,de musulmanes pobres. Tanto el Ministro principal de Bengala occidental como nuestro Ministro
del Interior han manifestado claramente que no se
permitirá que nadie se beneficie de las dificultades
y los sufrimientos que han padecido nuestros conciudadanos musulmanes. El Ministro del Interior dijo
más: llegado el saso, incluso se modificarla la Constitución para impedir que los propietarios obtuvieran
ganancias de la miseria de los pobres. El Gobierno
de Bengala occidental ha promulgado ya un decreto
L
para resolver esta situación.
,
55. Para resumir, el Paquistán se presentó ante el
Consejo de Seguridad con dos acusaciones concretas.
Una era que estábamos tratando de integrar más a
Cachemira en la .India, y la otra que en Cachemira
se habia planteado una grave situación que requeria
alguna intervención del Consejo. A mi juicio, el Ministro de Relaciones Exteriores del Paquistán no ha
conseguido demostrar ninguna de sus acusaciones y .
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por lo tanto el Conselo no tiene ante sf nada que preoise su intervencl6n.
56. Para concluir,
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como lo
hice en mi intervenoión
anterior. Estas recriminaciones, este debate Interminable,
estas acusaciones
y respuestas 8 las acusaciones no nos llevan 8 ninguna parte. Estamos dispuestos a discutir todas
nuestras diferencias
pendientes con el PaquistBn,
inclusive Cachemira, tan pronto como se hayan apiaoado los sentimientos
de encono y las pasiones comunales. El Paquistkin puede contribuir
a esto evitarito la propaganda interna y en el extranjero
y
tomando todas las medidas posibles para impedir
que su prensa y su radio aviven las pasiones comunales. Quiero asegurar al Ministro
de Relaciones
Exteriores del Paquistán con todo el énfasis que me
’ es permitido,
que el Paquistán no tiene nada que temer de la India. No tenemos intenciones agresivas.
Estimamos
que de la prosperidad del Paquistán depende la de todo el subcontinente de la India y que
esta prosperidad,, tanto de la India como del Paquistán, depende de qus los hind.úes y los musulmanes
de ambos países convivan paclficamente.
Hagamos
todos los esfuerzos posibles para reunirnos y ver
si podemos tomar las medidas necesarias para tal
fin. Esto es esencialmente una cuestión que debxnos
decidir nosotros: el Paquistán y la India. Ninguna
intervención
de un tercero puede ser de mucha utilidad. tiay ciertas cuestiones que sólo pueden ser zanjadas bilateralmente
y la cuestión de la paz y la
armenia comunales en la India y el Paquistsn es una
de ellas.
61. Teniendo en cuenta lo que precede, huelga decir
hasta que punto nos sentimos afectados como amigos
por las repercusiones de esta aguda crisis, y cuál no
serla nuestro alivi@ si las dos partes consiguieran
un día llegar a una solución justa y equitativa y
pudiera de esta forma dar satisfacción a todos los
interesados,
inclusive a la población del Estado de
Jammu y Cachemira.
62. Los dos pafses podrfan asi, para el mayor inter6s de sus pueblos, inaugurar una nueva era en sus
relaciones estableciendo entre ellos una política de
buena voluntad, de cooperaci6n amistosa y fraternal,
polftica fundada, por lo demás, en una comunidad
de cultura y de civilizacibn,
asf como en lazos de iarentesco particularmente
fuertes. No cesaremos de
orar y de hacer los más sinceros votos porque se
logre este resultado,
63. Pensando en una solución a este grave problema
y con objeto de limitar todo lo posible las dimensiones de la crisis, mi delegación estima que seria muy
de desear que los dos Gobiernos se abstuvieran en lo
sucesivo de emprender
cualquier acción unilateral
que pudiera crear nuevas complicaciones,
o de poner
en tela de juicio, de una manerauotra,
las decisiones
que el Consejo de Seguridad ha tomado ya de acuerdo
con las partes interesadas y en cuya aplicación éstas
accedieron a cooperar en un momento determinado.
64. Efectivamente,
estimamos que el interés de la
paz y de la seguridad en esta región tan sensible del
mundo exige de cada una de las partes en la controversia que haga la contribución
necesaria para circunscribir
el peligro y crear finalmente un clima
de disminución
de la tirantez indispensable
para
llegar a una solución negociada del problema.
En
opinión de mi delegación, esto es lo duimoque
quizá
pueda pedir el Consejo cn las circunstancias actuales.
57. Sr. SIDI BABA (Marruecos) (traducido del francés): Mi delegación
ha escuchado con particular
atención las declaraciones
hechas ante el Consejo
por los representantes del Paquistán y de la India.
58. El estado hondamente deplorable en que se encuentran desde hace muchos años las relaciones entre
estos dos grandes palses a causa de tan espinosa
cuestión es, sin duda alguna, uno de ‘los problemas
que más preocupan a mi país. Efectivamente,
mi
Gobierno tiene relaciones
muy estrechas con el
Gobierno del Paquistán y con el de la India, relaciones basadas en fuertes lazos de fraternidad y de
amistad, y también en los nobles principios de la
solidaridad
afroasiática.
Conforme ha declarado su
Majestad el Rey de Marruecos en diferentes ocasiones, estos principios,
inspirados
eh&gran parte
en el pensamiento de grandes hombres como Gandhi
y el Primer
Ministro, el pandit Nehru, son la directriz que determina nuestro concepto de no alineación
y nuestra acción constante en el plano internacional.
65. La gravedad del problema sometido actualmente
al Consejo a petición del Paquistán no es nada nuevo.
Pero en cambio, el objeto de la controversia parece
haber adquirido nuevas proporciones en estos últimos
tiempos debido a los intensos esfuerzos militares y
diplom&ticos,
lo cual desgraoiadamente
parece haber
conferido a la situación un carácter todavfa más
complejo. A esto hay que aíladir que el tiempo, en vez
de contribuir
a la disminución
de la tirantez, como
podfa esperarse al principio,
no ha hecho, por el
contrario,
sino acrecentar la distancia entre las dos
tesis opuestas.
En estas circunstancias,
estimamos
que ya ha
llegado el momento de que cada uno tenga conciencia
del peligro que amenaza a la paz y que sopese toda
la responsabilidad
que le incumbe. Por su parte .mi
delegacibn esti convencida de que los dirigentes de
Karachi y de Nueva Delhi sabran descubrir todas las
virtudes del diálogo gracias a los grandes valores
morales y espirituales
we representan, compuestos
de tolerancia,
justicia y paciencia, y llegarliti $ emprender, con toda la pasi6n y toda la energfa necesarias, la bbsqueda de una solucibn pacffica para este
problema.
Asf ahorra&
a sus pueblos las graves
consecuencias de una tirantez que se ha hecho permanente a pesar de los esfuerzos de toda clase realiiadoe
por las Naciones U&Ias. Asf elimina&
,simultieamente la amenaza de una tragedia de consecuencias
66.
59. Mi país guardará siempre el recuerdo del eficaz
apoyo que estas dos grandes naciones hermanas dieron
a nuestra lucha de liberación nacional, asi como de la
importante
contribución que, desde que consiguieron
la independencia, han podido hacer a la lucha que los
otros pueblos de Africa y de Asia han emprendido en
nombre de la libertad y de la independencia. _
60. Por otra parte, me complace recordar aqul que
con ese mismo espfritu de solidaridad, mi país, igual
que tantos otros, se puso sin reservas de parte de la
India cuando ésta decidió poner fin a la dominación
colonial portuguesa en el enclave de Goa.
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no s8lo para su pafs, sino indudablemente tambi6n para toda la humanidad,
67. En esta cuestibn, tratándose de un conflicto que
pone frente a frente a dos Estados hermanos, huelga
decir que muchos pafses, entre los que se cuenta el
mfo, prefieren
evitar tomar partido, considerando
que la prudenoia y el buen sentido exigen a los amigos
comunes del PaquistBn y de la India que pongan en
juego todos los medios para que la controversia pueda
arreglarse
un dfa mediante negociaciones pacfficas
en un espfritu de concesiones mutuas y de conformidad
con las resoluciones anteriores. La firme decisi6nde
mi Gobierno de no ,descuídar nmg6n medio para eliminar todas las dificultades surgidas de este conflicto
~610 es igualada por nuestro deseo de, que ambas
partes se pongan de acuerdo para entablar nuevas
conversaciones y llegar a una soluci8n fundada en el
respeto del derecho, especialmente
del derecho de
los pueblos a decidir su propio porvenir. Por otra
parte, cabe seSalar con interés que las partes en la
controversia,
en muchas ocasiones y en circunstancias diversas, definieron, cada una en lo quele atañe,
posiciones favorables a una fbrmula que permitiera
a la poblacibn interesada decidir por sf misma su
propio destino.
68. Mi delegacibn estima que quizá Asta se la tlnica
base posible para una soluci6n válida y definitiva para
esta grave diferencia que desgraciadamente ha surgido
de una situacibn especial, situacibn.que,porlodemés,
cada una de las partes reconoce que es muy controvertible. De esa manera, ambas partes, ayudadas por
todos sus amigos y con la asistencia de las Naoiones
Unidas, conseguirán poner fin a un problema tan perjudicial para todos como el del Estado de Jammu y
Cachemira. Asf har&n desaparecer un foco de tirantez que desde hace más de 16 aflos obstaculiza el
acercamiento entre dos pafses hermanos y vecinos.
69. ’ Sr. USHER (Costa de Marfil) (traducido delfran~6s): Se ha’ reunido el Consejo de Seguridadpara examinar .de nuevo, a petici8n del Paquistán, la llamada
cuesti8n de Jammu y Cachemira.
70. Para establecer los actuales datos del problema,
disponemos de la carta del Ministro de Relaciones
Exteriores
del Paquistãn, de fecha 16 de enero de
1964 [S/5517]0/, y de la carta del Representante Permanente de la India, de fecha 24 de enero de 1964
[Sj5522]u,
en la cual se dice que las acusaciones
contenidas en la carta de 16 de enero han sido refutadas en tres cartas dirigidas antericcsmente al Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante
Permanente de la India,
7;:. De estos documentos y de -los’ acontecimientos
que se nos acaban de relatar se deduce que el Paquistti
reprooha al Gobierno de la India el haber violado las
resoluciones del Consejo de Seguridad de 30 de marzo
de 1951: y .24,de enero de 19571&, as2 como las de la
Comisñbn de las Naciones Unidas para la India y el
Paquistán~ de 13 de .agosto de 1948 y 5 de%enero de
ii/ lbid.,XDecimonoveaoAño, Suplemento,de enero, febrero y IIWZO
de1964.:‘~~
-Cti,
SsxirO ‘ifi0;
s;plomeais de &o, febr&o y marzo de 1951,
doammte S/~017/Rev& a íW&.DUodécfmo~Afío, Su~lemw~to desntio,
febrero Y marzo da 3957, documento s/5779.
Li
1949W &. al intentar anexarse la parte del Estado de.
Jammu -y Caohemira que ocupa la India, Rn apoyo de
su tesis, el Paquistán menoiona las modificaciones
legislativas y constitucionales
que trata de introduoir
el Gobierno de la India.
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72. A estas aousaciones, que no parece reohasar,
responde la India que Jammu y Caohemira es parte
integrante de la India desde el 27 de octubre de 1947,
conforme a la ley britânioa de 1935, llamada Government of India Act, enmendada en 1947. Por consiguiente
se tratarfa de una cuestibn puramente interna.
73. Por desgracia, el Consejo de Seguridad ha.tenido muchas oportunidades para definir suposicsibn. Sus
opiniones constan en resoluciones conocidas. No se
nos pide que las revoquemos, ni tampoco se nos puede
pedir en estos momentos que formulemos una acusaciibn, juzguemos y condenemos. De nada servirfa y,
además, mi delegacibn entiende que lo que se nos
pide es que tomemos medidas para asegurar que el
problema progrese hacia una soluci8n justa y honorable.
74. Pero antes de abordar el problema, mi delegacibn quisiera mencionar
ciertos principios
fundamentales.
Rn primer
lugar, aceptamos todas las
resoluciones
del Consejo de Seguridad y tambisn
reconocemos su carãcter dingmico; en segundolugar,
reafirmamos
nuestra devoci6n por el sagrado principio de la libre determinaci6n;
en tercer lugar, condenamos toda discriminaci$n
racial y religiosa. Este
es el espfritu en el que deseamos intervenir
en el
presente debate, observando con gran pesar y dolor
el triste resultado de los actos ds violencia, que ninguna rae6n ni pasibn podrfa explicar.
75. Ante la gravedad del problema y ante el prato
muerto en que podrfa encontrarse el Consejo, merece
la pena explotar hasta el máximo todas las posibilidades de arreglo que se nos ocurran, y nos apresuramos a decir que hay un vislumbre de esperanzas.
Este vislumbre,
que ya existfa en 1951 y 1957, se ha
debilitado un poco en 1964, a causa de lo cambiante
de la situacibn, pero sigue siendo una ocasibnque hay
que aprovechar, ya que el inter6s de la paz nos obliga
a insistir en vez de dejarnos llevar por la desesperacibn.
76. Los pueblos del Paqtiistán y de la India constituyen un solo mismo pueblo. Llevan siglos viviendo
en armonfa. Hay musulmanes en la India e hindtles
en el Paquistãn. LES que un musulmân es fisiolbgicamente diferente de un Bind6, de un cristiano, o de
un ateo? Y sin embargo las comunidades se levantan
unas contra otras; se matan entre sf: actos de locura
que producen decenas, centenas, millares de muertos,
Las minorfas son rehenes, y viven en una inseguridad
perpetua que se agrava con el estado de las relaciones
entre los dos pafses. Nadahay que justifique socio&
gicamente esta tr+gedia humana como no sea que se
deba a intervenciones
exteriores.
La humanidad no
puede consentir esta situaei&,
ni tampoco el Consejo
de Seguridad, Los dirigentes de estos dos pafses hermanos se sienten atormentados por ella,
k!híd..
Tercer Año. Swlcmento de noviembre de 694& documento
S/UOO, pkr. 7% e ibid, Cuarto Mo. Sttplemanzode enero de 1949.’ ,
documento S/1196,.pácr. 15.
78.
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77. $1 Presidente de la India ha psdido al Presidente
del Paquistãn que se una a 61 para dirigir un llamamiento 8 las poblaciones de ambos pafses y pedirles
que mantengan la pax y la armonfa. El Presidente
del Paquistãn pide tambi6n a las autoridades de la
India que tomen’ medidas efeativas para restablecer
la paz y el orden y devolver la sensacibn de seguridad a las minorfas musulmanas.
78. No podemos menos de repetir el pat6tico ilamamiento dirigido
por el Presidente del Paquistãn al
Presidente de la India, que nos fue lefdo por el Miniktro de Relaciones Exteriores del Paquistán. Dice
asf: *
*
paises, la paz y la seguridad amenazadas en esta
parte del mundo, exigen que no eludamos el problema
fundamental.
83. A tal efecto, comenzaremos
por las declaraciones de hombres dignos de fe. Segán informes de
Xa agencia France-Presse,
en su discurso del 26 de
enero, vfspera de la fiesta nacional, el Presidente
Radhahrishnan
afirmb su voluntad de restablecer la
paz en el mundo y declare que; en sus relaciones con
China y con el Paquistãn, el Gobierno de la India se
guiaba por el deseo de llegar a un arreglo pacffico
y honorable de las cuestiones controvertidas.
En su
arta del 24 de enero, el Gobierno de la India pide
una vez mãs al Gobierno del Paquistán que se llegue
a un acuerdo sobre los medios de romper el cfrculo
vicioso de incidentes y de disturbios que degradan
las relaciones entre ambos pafses.
“Atribuyendo las matanzas y la destruocibn comunales perpetradas en un pab a otros casos similares ocurridos en otros pafses - y, de este modo,
condonãndolos
implfcitamente
- podrfamos,
inconscientemente,
dar alas precisamente
a esas
“fuerzas del mal que el Gobierno tiene obligacibn de
reprimir,
Dejemos que los dirigentes de cada pafs
examinen sus propias conciencias y resuelvan poner
en orden su propia casa,” [1087a. sesi& párr. 70.1
84. Por otra parte, el representante de la India ha
repetido ante el Consejo de Seguridad que cree en
el valor de las negociaciones
del arreglo de las
controversias
mediante una conferencia,
y aíiadib:
ll . . . nos complacer& que el PaquistSn se siente 8
nuestro lado con el fin de resolver nuestras diferencias.” [1088a. sesibn, p5rr. 87.1
79. Estã demostrado que los dos pafses es& vinculados tan estrechamente que todo lo que ocurre en uno
no puede dejar de afectar al otro, Estã demostrado
que ambos necesitan las garantfas morales del otro
para .,mantener la paz en el pafs. Por dltimo, se ha
demostrado, si ello fuera preciso, que estos dos pafses es& padeciendo tanto moral como n
-.ialmente
por este estado de crisis latente.
85. Hasta aquf las confealones que nos permiten
creer en la posibilidad
de un acercamiento.
opinamos que hay en ellas algo que nos puede servir.
Efectivamente,
si en el curso de la larga historia de
Cachemira, nos hemos podido preguntar 8 veces cuSles son las Ultimas intenciones de *unos y de otros,
incluidos estos amigos, hoy nos parece. que las declaraciones citadas estln de acuerdo con los .m&odos
definidos por los Jefes de Estado y de Gobierno
africanos en Addibs Abeba y elevados por ellos a la
categorfa de doctrina en la Carta de la Organizaci8n
de la Unidad Africana: el diilogo tiene por finalidad
conseguir un resultado positivo.
80. Asf pues, lo que podemos hacer inmediatamente
‘en el terreno de la pr&ctica es ayudara los Gobiernos
de la India y del PaquistBn a crear en sus pafses
respectivos las condiciones de paz interior que se
resumen en dos puntos. En primer lqar, deben restablecer el ambiente de comprensibn entre los dos
pafses y restablecer la paz y la armonfa entre las
comunidades,
poniendo fin a la guerra de la radio
y de la prensa, que ~610 sirve para avivar el odio y
mantener la tirantez entre las poblaciones, con el
consiguiente peligro de explosibn. En segundo lugar,
deben recurrir a la influencia del poder y de las personalidades elegidas para apaciguar los finirnos, sobre
todo los de las mayorfas, para impedir asf que se
reanuden los actos de violencia y para garantizar la
seguridad de las comunidades.
81. Creemos que si se adoptaran estas medidas en
ambos pafses, los dos darfan la mejor prueba de su
deseo de buscar una solucibn pacffica a la controversia sometida a nuestro examen. Sin embargo, es preciso convenir en que todo esto no pasa de ‘ser una
soluoibn improvisada solamente iitil para el momento,
y en que Cachemira
debe dejar de ser una causa
perpetua de tensi& en las relaciones indo-paquistanfes; en que debe dejaF de ser el, agente de desequilibrio interno que viene siendó desde 1947;
86. Desearfamos que el Paquistán respondiera 8 esta
actitud con el constante desvelo por la avenencia y
con la virtud de hacer concesiones de que siempre ha
dado muestras desde que comeuxb el problema de
Jammu y Cachemira. Por lo dem&s, el Paquist5.n no
ha descartado esta posibilidad
,que debe conducir a
ambos pafses al fin inexorable y Mgico de su evoluci6n, o sea la buena vecindad y la amistad, a las que
est6n destinados por una larga historia com6n. mr
otra parte, el Ministro de Relaciones Exteriores del
Paquistán ha declarado tambi6n ante el Consejo de
Seguridad: Vamos capaces de hallar los mediosde
vivir en paz si verdaderamente
estamos resueltos a
vivir en paz? [1087a. sesibn Pgrr. 97.1
1
87. Estas declaraciones,
en’ las que se repiten las
palabras “pazn, “justo”, “honorablesn, est5tn cokformes con los prop6sitos y priucipios de la Carta de
las Raciones Unidas y en particular con elcapfbilo’Y1
de la misma.
82. Efectivamente,
el observador neutral y desinteresado no deja de advertir que toda complicac%nn,
toda inestabilidad
de Cachemira, no, ~$10 repez “8
inmediatamente
en las relaciones entre la India y el
Paquistiin, sino que crea tambi6n la inseguridad en
el interior de ambos pafses. Y mi delegacibn es de
las que piensan que, aunque en esta cuesti6n se ha
dicho, hecho e intentado todo, Pa amistad por estos
88. En vista de todo ello, tenemos la tenta&@ de
pedir a la India y al Paquistán que reanuden las neguciaciones, con libertad para sol!citar los buenos oficios de un pafs, o de una alta personalidad,
si lo
juzgan necesario
y lo desean. Cierto es que tal
posición no da entera satisfacci6n a las partes interesadas. Efectivamente,
una de ellas exige un simple
llamamiento
a la armonizacibn
de sus relaciones ’
13
mutuas, a la negooiaoibn de las diferenoias, y nada
mas.. La otra oonsidera demasiado vagas nuestras
propuestas y pide que se reafirmen en una resolucibn
las decisiones anteriores del Consejo, el derecho ala
libre determinacibn y .la mediaoibr. del Secretario
General,
89. Las propuestas de la India y del PaquistBn son
tan dispares que nos parecen irreconciliables. La
amistad que la Costa de Marfil tiene con uno y otro
pafs, la solidaridad que la une a ellos en el marco
del grupo afroasiåtioo, no le. S.rmiten ponerse del lado
de uno contra el otro.
90. No obstante, queremos cumplir con nuestras obligaoiones de miembros del Consejo. Hemos considerado
como una de las soluciones posibles las propuestas
que nos han alentado a presentar al Consejo algunas
delegaciones, con las que nos hemos mantenido en
contaoto desde la apertura de nuestros debates,
91. Estas propuestas pueden figurar en una resolucibn o en un llamamiento del Presidente. Mi delegaoi6n aceptar6 uua resolucibn si asf lo desea la mayorfa
del consejo; pero preferirfa un llamamiento. Por eso
estamos dispuestos a subscribir sin reservas un llamamiento que este redactado de la manera siguiente:
“El Consejo de Seguridad pide a los dos pafses:
1) que restablezcan un ambiente de comprensibn
mutua y que restauren la paz y la armonfa entre
las comunidades; y 2) que impidan la reanudacibn
de los actos de violencia y garanticen la seguridad
de Ias comunidades.
“El Consejo invita a ambas partes a que reanuden
sus negociaciones con vista a llegar a una solucibn
paoaica de todas sus diferencias, incluso la cuesti& de Cachemira, teniendo en cuenta las medidas
ya adoptadas en el pasado por las Naciones Unidas
y los deseos de la poblaci6n interesada.
“El Consejo sugiere a los dos pafses que, si lo
creen de utilidad, recurran de comán acuerdo a los
buenos oficios de un pafs o de una personalidad de
su eleocibn. n
92. Tales son las propuestas que la delegaci6n de la
República de la Costa de Marfil desea presentar al
Consejo de 3eguridad.
93. Sir Patrick DEAN (Beino Unido) (traduq’ % del
lngl6s): Las deolaraciones que hemos escuchado a
los representantes del Paquist6.n y de la India han
puesto de manifiesto una vez más la complejidad de
la cuestibn de que ahora se ocupa el Consejo y la
~moompatibilidad aparentemente total de las actitudes
,adoptadasoficialmente por ambas partes en lacontroversia sobre Cachemira. Me temo que 6ste es el resultado que mi Gobierno habfa previsto. Lo que
espertibamos evitar aquf eran las acusaciones y
tintkkusaciones virulentas.
94. La apini&n de mi Gobierno sobre el arreglo del
.problema de Cachemira fue expuesta en el Parlamento britSnico, en diciembre de .1936, por el Subsecretario de Estado para las BelacionSs con el
Commonweal.th en los siguientes terxiiinos:
nE1 Gobierno- de Su Majestad siempre ha tenido
la- esperanza de que esta controversia se arregle
mediante un acuerdo entre los dos pafsee. Todavfa
14
no ha abandonado esa esperanza. Entretanto el
Gobierno de Su Majestad continuará apoyando todo
esfuerzo enoaminado a lograr un acuerdo que permita aplicar las resoluciones de las Naoiones
Unidas.n
Esta sigue siendo la polftica de mi Gobierno,
95. Tenemos todavfa la conviccibn de que ~610 se
puede llegar a una solucibn mediante negociaoiones
sinceras y constructivas entre los Gobiernos de la
India y del Paquistln. Nos preocupa la posibilidad de
que los debates páblicos en el Consejo de Seguridad
perjudiquen las perspectivas de semejantes negooiaoiones sinceras. No obstante, el problema de Cachemira nos ha sido sometido una vez mãs.
96. En tales circunstancias, mi delegaoibn cree que
todos los miembros del Consejo, incluso, si se me
permite decirlo, las delegaciones de la India y del
Paquistán, tenemos el deber patente de hacer todo lo
posible por aprovechar esta oportunidad de celebrar
discusiones y negociaciones encaminadas a facilitar
un arreglo que lleva quince aiios eludiendo el buen
sentido colectivo del Consejo de Seguridad.
97. Por eso mi delegaci8n aplaude los esfuerzos que,
seg6n tenemos entendido, se es@ realizando oficiosamente para hallar puntos de acuerdo entre la India
y el Paquistán. Mucho nos complacerfa ciertamente
que un nuevo enfoque propuesto por aquellos miembros del Consejo que han hablado hoy y que no han
tenido contacto directo previo con el estudio de esta
cuestibn en el Consejo de Seguridad, condujera a la
salida que tan ansiosamente desean todos los miembros de este Consejo y permitiera emprender sobre
una base prometedora las negociaoiones que mi Gobierno viene preconizando durante muchos años.
98. Por lo tanto, lo que tengo que decir ahora tiene
por objeto expou?r claramente las opiniones de mi
Gobierno sobre el estatuto de Cachemira, destzibir
a grandes rasgos las medidas tomadas por mi Gobierno desde la 6ltima vez que se reuni6 el Consejo
de Seguridad en 1962 para tratar de Cachemira y
finalmente sugerir las medidas que, anuestro parecer,
contribuirfan al progreso.
99. Primero, deseo reiterar la aetitudde mi Gobierno
respecto del estatuto de Cachemira y de la cuestibn
de la libre determinacibn. Bien elaro quedb hace muy
poco, cuando patrocinamos la resolucibn aprobada por
el Consejo de Seguridad el 24de enerode 1957m. Segdn esa resolucibn, el Consejo
w(recordaba] a los gobiernos y autoridades interesadas el principio sentado en sus resoluciones de
21 de abril de.1948, 3 de juniode 1948, i4 de marso
de 1950 y 30 de marzo de 1951, y en las resoluciones aprobadas por la Comisión de las Naciones
Unidas para, la India y.el Paquist6.nel 13 de agosto
de 1948 y el 5 de enero de 1949, en el sentido de
que .el destino definitivo del Estado de Jammu y
Cachemira se decidir6 de acuerdo con el deseo del
pueblo expresado mediante el m&kio democrâtico
de un plebiscito. libre e imparcial .realizado bajo los
auspicios de las Naciones Unidas?.
-/
Ibid.,
Duodécimo
1957, documento S/3779.
Mio.
Suplemento de enero, febrero y marzo de (
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Mi Gobierno sigue defendiendo en6rglcamente
principios enunciados en esa resolucf6n.
los
aouerdo”. Entonces mi Gobierno volvib a la idea que
habfa expuesto en 1962 ante el Consejo de Seguridad,
a saber, que en vista de que a los dos países les resultaba imposible’llegar
a un acuerdo, tal vez cierta
ayuda exterior facilitará la busqueda de una solucibn.
100. No nos parece realista considerar el estatuto
de Cachemira exclusivamente
en funcibn del efecto
jurfdico
del instrumento
por el que el Maharaj6
proclam6 la incorporacibn.
A nuestro juicio es imposible pasar por alto los 15 aiios que esta asunto
lleva debati6ndose en el Consejo y las decisiones
por 6ste adoptadas. En resumen, mi Gobierno no
acepta la pretensibn de que en la actualidad no hay
ninguna controversia y de que en Cachemira no queda
nada ,por negooiar. Todo lo contrario. Existe eiertamente una controversia que debe ser objeto de negociaei6n con la debida consideraci6n por las resoluciones anteriores
del Consejo de Seguridad y por los
’ deseos del pueblo más directamente
afectado, o sea
el de Cachemira.
104. En el verano de 1963, los Gobiernos dela India.
del Paquistán y del Reino Unido discutieron las posibilidades de mediasibn y nos sentimos alentados ouando
el dfa 15 de junio, en respuesta a una pregunta sobre
la mediacibn en una conferencia de prensa, el Sr. Nehru
confirmõ que su Gobierno estaba dispuesto “8 explorar
cualquier camino”. Sin embargo, los Gobiernos de la
India y del Paquistén indicaron ulteriormente
que no
consideraban propicio el momento para nuevas oonversac!ozes sobre mediacibn.
105. Asf quedaron
las cosas hasta el otofio de 1963,
de las relaciones indo-paquistarifes fue sometida de nuevo a la atenoi6ndel Consejo
de Seguridad por el Gobierno del PaquistáH. Todos
los aquf presentes conocen bien el curso de los acontecimientos posteriores.
en el que la evoluci6n
101. Paso ahora a las medidas adoptadas por mi
Gobierno para tratar de hallar una solucibn a la
controversia
de Cachemira en el tiempo transcurrido desde la ultima vez que este asunto fue discutido en el Consejo de Seguridad, en 1962. No es
necesario que explique a los miembros del Consejo
por qué mi Gobierno se ha crefdo obDgado a asumir
un papel activo en este asunto. Bien enterado está
el Consejo de nuestras relaciones hist6ricas con este
problema y de los lazos de amistad y pertenencia al
Commonwealth que nos unen a un tiempo a la India
y al Paquistlln, razones todas por las que a mi Gobierno le resulta tan penosa la continuacibn de esta
controversia entre los dos pafses.
106. Aparte de la cuestibn de Cachemira, la delegaciones del Paquist6n y de la India han mencionado en
sus intervenciones ante este Consejo otros motivosde
controversia
entre sus dos Gobiernos, especialmente
los disturbios comunales del Paquisti
oriental y de
Bengala occidental y el problema de los movimientos
de poblacibn entre estas dos zonas. MiGobiernocompartib el profundo pesar expresado por ambas delegaciones ante los estallidos de violenta comunal y
aplaudi6 las severas medidas adoptadas por ambos
Gobiernos para poner fin a esos disturbios e impedir
su repetici6n.
Mi delegacibu carece de eleme&% de
juicio para hacer comentarios
sobre el origen de
estos disturbios comunales. Tampoco disponemos de
datos suficientes para formular un juicio acerca del
fondo de la cuestibn de los movimientos de poblaoibn.
-102. Tambi6n comprenderán
los miembros
de este
Consejo y, segtln espero, las delegaciones de la India
y del Paquistán, que mientras no se convenga en un
arreglo de la cuestiõn de Cachemira, no se podrlin
concertar
acuerdos permanentes
satisfactorios
de
defensa, polfticos y ecolabmicos para el subcontinente
indio. Por lo tanto, mi Gobierno se ve obligado a
considerar tal arreglo como un objetivo final ya buscar constantemente
los medios de acercarnos a Ql.
Este fue el espfritu con que mi Gobierno acogib con
gran satisfaccibn la declaracibn conjunta del Sr. Nehru
y el Presidente Ayub Khan, de 29 de noviembre de
1962, cuyo texto es el siguiente:
107. A nuestro juicio, la manera mlls inmediata y
pråctica de hacer frente a estas causas de tirantes
entre los dos pafses consiste en reunir a los representantes de los gobiernos interesados alrededor de
una mesa de conferencias. Deploramos cualquier cosa
que pueda estorbar tales negociaciones mientras hay
hombres y mujeres expuestos a padecimientos
o a
perder la vida,
“ti1 Presidente del Paquistin y el Primer Ministro
de la India han convenido en que deben redoblarse
los esfuerzos para resolver las diferencias pendientes entre los dos pafses acerca de Cachemira y
otras cuestiones conexas, a fin de que la India y el
Paquistãn puedan convivr en paz y amistad, En
consecuencia, han decidido iniciar conversaciones
en una fecha pr6xima con objeto de llegar a un arreglo honorable y equitativo. Al principio estas conversaciones
tendr5n lugar al nivel ministeral.
Cuando llegue el momento oportuno, se celebrarãn
conversaciones directas entre el sefior Nehru y el
Presidente Ayub. n
108. Por consiguiente, mi dekegacibn aplaude Ia declaraci6n del representante
de la India, acerca de
estos problemas, de que su Cebierno está dispuesto
a tomar absolutamente cualquier medida en coopera&
cibn con el Paquistltn .y de que aoogerfa favorablemente una reuni6n de ministros
de los dos pafses
para tratar de las medidas prlkticas.
Ya he explicado
la posicibn de mi Gobierno ante elproblemaque
estudiamos y las medidas que ha adoptado durante los
18 meses tlltimos prowrando arreglar la controversia
de Cachemira,
Acogimos esta declaraci6n de intenciones. como un
gran progreso y seguimos con viva expectaci6n el
desarrollo
de las reuniones ministeriales
que tuvieron lugar posteriormente.
103. En total se celebraron seis series de conversaciones. Desgraciadament9
terminaron el 16 de mayo
de 1983 con el anuncio de que “no se pudo llegar a un
109. Ya he destacado que ahora que se celebran las
reuniones de este Consejo, debemos hacer todo lo
posible para llegar a una solucibn constructiva.
Mi
delegación aplaude las tentativas de ciertas delegaciones en búsqueda de tal solucibn y no deseamos
complicar
su tarea sentando normas rfgidas que a
nuestro parecer debieran seguirse. No obstante, qui15
siera sugerir que el Consejo de Seguridad
presentes dos factores.
tuviera
116. El primero es que la autor!dad de este Consejo,
que todos los aquf reunidos nos hemos comprometido
a mantener, y los prmcipiw
de la Carta, requieren
que no se pierdan ‘de vista las decisiones adoptadas
por el Consejo de Seguridad durante los últimos
15 ssos.
111. El segundo es que la aprobaoibn de resoluciones
que son -ignoradas por una de las partes no nos lleva
a ninguna parte; ni ha conducido hasta ahora a la soluci6n constructiva
que, como supongo, desean todos
los miembros del Consejo.
112. Por tanto, la atencibn del Consejo de Seguridad
debiera dirigirse
en primer lugar a la búsqueda de
puntos de acuerdo entre la India y el Paquistki.
El
fflmino 8 seguir para hallarlos podrh ser el siguiente,
a juicio de mi delegacin.
Primero,
tanto la India
como el Paquistán debieran restablecer las condiciones de normalidad
y de armonfa intercomunal
en
sus dos pafses e iniciar inmediatamente
conversacdones sobre sus problemas comunales y problemas
afines con miras a prevenir nuevos estallidos. Si las
dos partes creen que los buenos oficios de un tercero
serfan de. utilidad para esos fines, mi delegacibn
sugiere que el Consejo de Seguridad se mantenga
preparado para discutir
este aspecto. Segundo, la
India y el PaquistBn debieran estar dispuestos a reanudar las negociaciones sobre Cachemira y, si fuere
necesario, sobre otras cuestiones conexas.
113. Debo destacar a este respectoque la experiencia
de mi Gobierno en las negociaciones celebradasentre
los dos pafses durante 1962 y 1963 le ha CsnvencJdo
de que para lograr resultados satisfactorios se necesitarfi cierta medida de ayuda exterior, A esto se debe
que nos hayamos mostrado partidarios de la mediaciQ, como les consta a ambas partes por las conversaciones que en diversas ocasiones hemos celebrado
con ellas.
114. :No ignoramos que el pasado mes de agosto ninguno de ‘los dos gobiernos acept6 esta propuesta,
principalmente,
como ‘ya dije, fund&ndose en que el
momento no era propicio, aunque nosotros tenfamos
la impresibn de que los dos estaban de aouerdo en
que la mediaoibn serfa dtil a su debido tiempo. Exponemos ahora la opinidn de que la extremada tirantez
que oaracterisa a las relaoiones indo-paquistanfes
en
estos momentos, de la oual sou muestras los derramamientos de sangre de los dltimos meses, confiere
urgencia a la necesidad de atacar con audacia el
problema.
115. Con todo, no podemos insistir sobre esta cuestdbn si la India y el PaquistBn no la consideran aceptable, Por eso nos contentaremos
con recomendar
que sea estudiada urgentemente por ambas delegaciones. Sugerimos que consideren todas las posibilidades al respecto, inoluso la de recurrir a la asistencia del Secretario General de las Naciones Unidas.
Para concluir,
quisiera decir que, evidentemente,
mucho depende de los esfuerzos que ahora realiza
oficiosamente cierta delegacibn. Su decisi6n de aceptar gustosamente esta responsabilidad,
a pesar de la
lamentable historia de fracasos del Consejo de Seguridad en sus intentos de resolver la controversia de
Cachemira, cuenta con la admiracibn de mi delegacibn.
No tenemos el menor deseo de inmiscuirnos
en sus
esfuerzos, pero deseamos que sepan que cuentan con
todo nuestro apoyo.
116. De lo que he dicho creo que se desprende claramente que mi delegacibn estarfa dispuesta a aprobar
de manera general la forma y el contenido del metodo
preconizado por el representante de Costa de Marfil
al final de su discurso para abordar la solucibn de
este problema.
.
117. El PRESIDENTE
(traducido del inglés): Para la
reuni6n de esta tarde no hay más oradores inscritos
en la lista.
118. Despu& de haber consultado oficiosamente
a
los miembros
del Consejo, desearfa sugerir que el
Consejo reanudase el estudio de la cuesti6n indopaquistanf el mi&coles
12 de febrero a lae 10.30 de
la mailana. Si no hay objeciones considerare que el
Consejo est8 conforme con esta sugerencia.
Asf queda acorda<o.
Se levanta la sesi& a las 17.45 horas.
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