Cómo ven su identidad los docentes chilenos - Perspectiva

Issn: 0718-9729
Issne: 0718-9729
Vol.51.nº1
Pp.77-95
Cómo ven su identidad los docentes chilenos
How the chilean teachers see their identity
Beatrice Ávalos (*)
Camen Sotomayor
Centro de Investigación Avanzada
Universidad de Chile
“Un médico hace su trabajo con el Bisturí. Un abogado lo hace con el Código. Pero un
profesor ejerce su profesión con lo que él es. Él es la materia prima de su quehacer”
(Walter, Profesor de Matemáticas)
(*) Autor(a) para
correspondencia:
Beatrice Ávalos
Investigadora asociada
Centro de Investigación Avanzada
en Educación
Universidad de Chile
Correo de contacto:
bavalos@terra.cl
Resumen:
El artículo se centra en la discusión sobre identidad de los docentes sobre la base de un
estudio realizado en Chile con una muestra representativa nacional de alrededor de 1990
docentes y un conjunto de entrevistas y grupos focales realizados con profesores de educación
básica y media. La identidad docente se entiende compuesta de una vertiente personal (las
propias definiciones de los docentes) y una vertiente social (el encargo l y la visión social
de la docencia). Desde esta perspectiva el artículo se centra en las visiones que entregan
los docentes sobre por qué eligieron la docencia y siguen en ella, su grado de motivación
y compromiso con las tareas docentes, la percepción que tienen acerca de su eficacia, el
rol de la formación docente y la experiencia en su configuración identitaria, y finalmente, las
tensiones vividas entre la identidad percibida y las definiciones externas sociales sobre lo que
se considera central en la tarea docente.
Palabras clave: identidad docente, agendas performativas, auto-eficacia, motivación y
compromiso docente.
Abstract:
The article is centred on a discussion of teachers’ identity perceptions based on a study
carried out in Chile with a nationally representative survey of around 1990 primary and
secondary teachers, and a set of interviews and focus groups with teachers. Teacher identity
is construed as having a personal element (teachers own definitions of their role) and a social
one (what society expects or defines as their role). From this perspective, the article is centred
on teachers reasons for entering the profession and for continuing within it, their degree of
motivation and commitment to teaching, the perception they have of their self-efficacy, how
teacher education and experience have influenced their identity constructions, and finally the
tensions that are live between how teachers perceive their identity and the external social
definitions about what is central to teaching and teacher identity.
Recibido:
12 de Diciembre de 2011
Aceptado:
19 de Enero 2012
Keywords: teacher identity, performative agendas, self-efficacy, teacher motivation and
commitment.
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
1.INTRODUCCIÓN
La visión que tienen los profesores y profesoras sobre su identidad profesional es
uno de los temas que abordó el estudio sobre la Profesión Docente en Chile (Ávalos,
Bellei, Sotomayor & Valenzuela, 2011) y constituye a su vez el foco de atención de
este artículo. En el curso de reflexionar sobre su trabajo y de responder preguntas
relacionadas con este quehacer, un grupo de casi dos mil docentes de educación básica
y media hicieron explícitas las definiciones de sí mismos en cuanto profesionales, su
modo de situarse frente a los contextos de trabajo y las razones por las cuáles se
sienten más o menos comprometidos y motivados respecto a la tarea de educar.
En este artículo analizamos e interpretamos los diversos elementos que configuran
la descripción identitaria de estos profesores y profesoras. Para ello comenzamos
refiriéndonos a la base conceptual que orientó este análisis, describimos el estudio y
la población de docentes estudiada y, luego nos centramos en los elementos comunes
que configuran la percepción de identidad de los profesores y profesoras estudiados
2.
LA IDENTIDAD DOCENTE COMO CONSTRUCCIÓN: CONCEPTOS CLAVES
La identidad profesional se refiere a la forma como los profesionales definen y
asumen las tareas que le son propias y al modo como entienden sus relaciones
con otras personas que cumplen las mismas tareas. Desde una perspectiva
sociológica la identidad profesional se define como la construcción de significados
referida a tareas asignadas y asumidas “sobre la base de algún atributo cultural o
conjunto de atributos culturales a los que se les da prioridad por sobre otras fuentes
de significación” (Castells, 1997, p.6). A los docentes, la sociedad les encarga la
educación de los niños y jóvenes en contextos específicamente delimitados como
son las escuelas y aulas, tarea que se espera que ellos escojan o acojan como
una suerte de misión que los compromete, a lo menos, mientras dure el ejercicio
profesional. Por lo tanto, desde la perspectiva social la identidad de los docentes
se asocia a la misión de educar, y su definición específica se refiere a los contextos
educativos, las edades de quienes se educa, y las especialidades que conforman su
acervo de conocimientos. La identidad docente en su definición general, y en sus
definiciones específicas, se modifica a lo largo de la vida profesional, o dicho en otra
forma se construye y reconstruye (Beijaard, Meijer & Verloop, 2004). Esto ocurre
como efecto de las experiencias vividas en las aulas, como efecto de los cambios
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Identidad Profesional Docente
en las atribuciones de significado diseminadas en los espacios públicos y que son
recogidas personalmente, y sobre la base de la interacción con una diversidad de
otros significativos tales como los colegas, alumnos, padres, autoridades cercanas
y lejanas y la sociedad en general. De ahí la relevancia de estudiar la configuración
identitaria de los docentes, como ellos la describen, en contextos y momentos
históricos específicos, como también en las distintas etapas de su carrera profesional.
Es decir se trata de reconstruir la identidad docente a través de lo que Evetts (2010)
designa como el discurso construido al interior de los grupos profesionales.
El conjunto de significaciones que constituyen a la identidad docente comprende
creencias, emociones y actitudes (Rodgers & Scott como se citó en Hamman,
Gosselin, Romano & Bunuan; van den Berg, 2002). Las creencias en gran medida
coinciden con el modo cómo los profesores entienden la naturaleza de su trabajo y
las definiciones que le asignan a este, como también a las relaciones educativas con
sus alumnos y otros referentes. Incluyen también el grado en que se sienten capaces
o efectivos respecto a las tareas de las que son responsables. Las emociones, a
las que se les asigna crecientemente un rol crucial en la construcción de identidad
(Hargreaves, 2001; Zemblyas, 2003), aportan el componente afectivo que acompaña
en forma positiva o negativa la ejecución de las tareas docentes y las relaciones
educativas involucradas. En cierta medida, el componente emocional sostiene a la
creencia en el valor de la profesión elegida, algo que suele expresarse en los términos
de vocación y compromiso. Finalmente, las actitudes, que incluyen componentes
cognitivos y emotivos, son posiciones que se adoptan respecto a las demandas del
trabajo, incluyendo los cambios de política educacional o de énfasis en los encargos
sociales dirigidos a la profesión docente.
La construcción identitaria de los docentes ocurre en una diversidad de contextos, los
que a su vez, pueden afirmar o producir conflictos respecto a la identidad asumida.
Por ejemplo, frente a presiones externas (políticas o de autoridades educacionales)
para que los docentes modifiquen sus prácticas. La revisión de investigaciones
de van den Berg (2002) identifica cinco focos de conflicto referidos a la identidad
docente: (a) el cuestionamiento a la calidad de su propio trabajo; (b) dudas acerca
de la legitimidad de las definiciones externas que afectan la valoración de su trabajo;
(c) percepción negativa personal expresada en dudas, resistencia, desilusión y culpa;
(d) incertidumbre y desconcierto ante demandas externas difusas o poco claras;
y (e) estrés y burnout desencadenado por situaciones de conflicto entre roles y
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Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
expectativas, limitaciones de la autonomía en el trabajo, y presión por falta de tiempo
para cumplir con todo lo exigido.
En síntesis, la identidad docente surge de una construcción y reconstrucción
permanente, social e históricamente anclada, de las significaciones que le dan
sentido al trabajo docente: el porqué de su elección profesional, lo que se valora y
se siente como importante en las acciones de enseñanza y educación y la capacidad
que se cree tener o no tener para cumplir metas y realizar el trabajo requerido. Por
lo tanto, si queremos examinar el modo específico en que los docentes expresan su
identidad necesitamos acceder a sus definiciones conceptuales y emotivas de por
qué son docentes (sentido de vocación), sus razones para ejercer este trabajo aun en
condiciones difíciles (motivación), las creencias acerca de su capacidad y efectividad
(percepción de eficacia) y de cuáles han sido los factores que los han ayudado a
mejorar (formación y experiencia), y las tensiones que experimentan respecto a los
conflictos entre sus definiciones de identidad y las definiciones que provienen del
mundo externo, especialmente, de las políticas educacionales.
3.
EL ESTUDIO DE LA PROFESIÓN DOCENTE EN CHILE
El estudio que forma la base del presente artículo, se realizó utilizando una metodología
mixta cuantitativa y cualitativa, con el fin de conocer cómo los docentes chilenos
describen e interpretan su ejercicio profesional. Para ello se aplicó una encuesta a una
muestra nacional representativa de 1.929 docentes de educación básica y media que
trabajaban en establecimientos escolares municipales, particular subvencionados y
privados en el año 2009. También se realizaron siete reuniones de grupo focal con
profesores de los mismos tipos de establecimientos, aunque sólo en la ciudad de
Santiago. Finalmente, el estudio incluyó seis estudios de caso de profesores en sus
establecimientos educativos en las ciudades de La Serena, Valparaíso, Santiago,
Talca y Niebla.
Mediante estos procedimientos se buscó conocer las características personales,
educativas y profesionales de los docentes estudiados, su visión acerca de los
contextos de trabajo y las demandas que éstos ponen sobre ellos, la percepción
acerca del impacto de reformas y cambios en las políticas educacionales sobre su
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Identidad Profesional Docente
ejercicio profesional, y el grado de su participación en aquellas. Desde la perspectiva
de su identidad profesional, se indagó sobre las razones por las cuáles eligieron la
profesión docente, cómo expresaban lo central de su misión docente, su grado de
motivación por el trabajo, y su percepción de autoeficacia respecto a las tareas de
enseñanza propiamente tales, incluyendo la formación más amplia de sus alumnos.
Respecto a esto último, se exploró el efecto para su trabajo docente atribuido
a la formación docente (inicial y continua) y al aprendizaje logrado a través de la
experiencia. Finalmente, se indagó sobre la percepción de los docentes acerca del
status de la profesión docente en Chile y el grado de respeto de la sociedad hacia
ella.
El contenido de la encue sta, que comprendió 35 ítems de preguntas simples y
complejas, se elaboró sobre la base de un examen de instrumentos utilizados en
estudios similares (Ávalos, Carlson & Aylwin, 2004; Day, Sammons, Stobart, Kington
& Gu, 2007; Hargreaves et al., 2007; Tenti, 2005;) y los temas de interés para el
estudio. Se realizó un piloto para probar la confiabilidad y validez de los ítems
seleccionados con 80 profesores que asistían a un curso de Verano, lo que significó
realizar algunas modificaciones al texto inicial. La confiabilidad del instrumento fue
examinada a través de análisis factorial-componentes principales. Luego, sobre la
base de las respuestas efectivas y también mediante análisis factorial-componentes
principales se confeccionó una serie de índices que permitieron presentar los
resultados en conceptos más gruesos y referidos al marco conceptual del estudio.
El protocolo de preguntas para los grupos focales también fue objeto de una prueba
piloto.
Se realizaron dos tipos de análisis:
(a) cuantitativo de los datos de la encuesta (estadísticas descriptivas,
correlacionales y análisis multivariado de regresión) y
(b) cualitativo, mediante análisis comparativo constante de las
transcripciones de entrevistas y grupos focales
3.1. Los profesores y profesoras estudiados
La muestra de docentes fue diseñada sobre la base de la población relevante obtenida
de la Encuesta de Idoneidad Docente (Ministerio de Educación, 2008). Según estos
datos y luego de aplicados los filtros, el universo del estudio se redujo a 122.521
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Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
docentes dentro de 5.026 establecimientos. De esta población se seleccionó una
muestra probabilística estratificada por zona geográfica y tipo de establecimiento
escolar (dependencia y situación urbano-rural). Se excluyó de la población a las
dos regiones extremas del país, a las escuelas rurales de menos de 7 alumnos
y al estrato particular-pagado rural. En el resto de los estratos se excluyó a los
establecimientos con menos de 10 profesores. Dentro de los establecimientos
seleccionados, se realizó un muestreo no proporcional de profesores hasta completar
1,929 docentes de nivel básico y medio. Se diseñó una muestra complementaria
de reemplazo para los profesores que no respondieran en primera instancia la
encuesta. De este modo, se obtuvo una tasa de respuesta cercana a la muestra,
lo que se consideró representativo de la población con un 95% de confianza. Las
características principales de la muestra se presentan en la Tabla 1 siguiente:
Tabla 1. Características de los profesores estudiados
Características
Género:
Mujeres
Hombres
Total respuestas
Promedio edad: 44 años
Experiencia docente
0-3 años
4-10 años
11-24 años
25 o más años
Total respuestas
Establecimiento en que enseña
Municipal
Particular subvencionado
Particular pagado
Corporación
Total respuestas
Nivel de enseñanza
Básico
Medio Científico-Humanista
Medio Técnico-Profesional
Otro (ejemplo: adultos)
Total respuestas
N
%
1213
607
1820
1799
66,6
33.4
94,3
93,3
213
463
645
542
1863
11,4
24,9
34,6
29,1
96,7
737
753
275
92
1857
39,7
40,5
14,8
5,0
96,3
1219
316
302
23
1860
63,2
16,4
15,7
1,2
96,4
Nota: Encuesta “La Profesión Docente en Chile: Políticas, Prácticas, Proyecciones”
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Identidad Profesional Docente
Los profesores que integraron los siete grupos focales fueron distribuidos en grupos
homogéneos según experiencia y nivel socio-económico, tal como se muestra en la
Tabla 2:
Tabla 2. Grupos Focales según nivel socio-económico, experiencia y distribución por
sexo.
Tipo de Grupo
Menos de 5 años experiencia:
Nivel Socio-Económico Medio/Alto
Nivel Socio-Económico Bajo (2)
Más de 10 años experiencia:
Nivel Socio-Económico Alto (2)
Nivel Socio-Económico Medio/Bajo
Nivel Socio-Económico Bajo
Total
Hombres
Mujeres
1
4
7
9
5
2
2
14
6
5
7
34
Los profesores entrevistados en estudios de caso se distribuyeron tal como se
describe en la Tabla 3:
Tabla 3. Participantes en estudios de casos
Ciudad
La Serena
Valparaíso
Santiago
Talca
Niebla
Total
Tipo de establecimiento
Particular Subvencionado completo
Liceo municipal completo
Liceo municipal
Particular Pagado
Particular subvencionado
Escuela rural
Hombres
3
3
4
1
2
1
14
Mujeres
4
3
1
5
1
4
18
Sobre la base de lo expresado por estos docentes, tanto en la encuesta como en las
entrevistas individuales y grupales, a continuación nos centramos en los principales
componentes y formas en que los profesores chilenos de educación básica y media
estudiados se refieren a temas sobre su identidad profesional.
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Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
4. LA IDENTIDAD PROFESIONAL DE LOS DOCENTES ESTUDIADOS:
PRINCIPALES COMPONENTES
En consonancia con los expresado antes en el marco conceptual, organizamos las
expresiones sobre identidad recogidas de los docentes en los siguientes temas :
(a) las razones por las cuáles se eligió entrar y seguir en la profesión
docente;
(b) el grado de su motivación y compromiso con las tareas docentes;
(c) la percepción de eficacia o capacidad para realizar bien las tareas
involucradas, y
(d) el rol de la formación docente y la experiencia en la configuración de su
identidad, y finalmente,
(e) las tensiones vividas entre la identidad percibida y las definiciones
externas sobre lo que se considera central en la tarea docente.
4.1. ¿Por qué se elige la profesión docente?
Una de las formas de acceder a las concepciones de identidad profesional es
indagando sobre el porqué de la elección de su profesión o, si no hubo una decisión
clara inicial, cómo finalmente llegaron a asumirla como propia. Los profesores se
refirieron a este tema, tanto en la encuesta, como en las entrevistas realizadas en los
estudios de caso.
En la encuesta, mediante 22 posibles indicadores, les solicitamos que indicaran las
razones que tuvieron para la elegir la docencia. Sobre la base de un análisis factorial
de las respuestas confeccionamos un índice que nos permitió distinguir cuatro
categorías de razones. A estas las denominamos vocación para la enseñanza,
contribución social, condiciones de trabajo y el status de los profesores, y otras
razones como la influencia de modelos de profesores. A continuación nos referimos
a cómo se ubican los docentes frente a estas razones.
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Identidad Profesional Docente
4.1.1. Vocación para la enseñanza
Incluimos en el concepto de vocación todas aquellas expresiones que indican que se
eligió la profesión por razones como la autorrealización, la valoración de la educación
en general y del trabajo con gente joven en particular, el deseo de comunicar
conocimientos, el interés por la disciplina o la materia escolar elegida y el sentirse
capaz para la enseñanza. Como se observa en la Tabla 4, la mayor parte de los
profesores le asigna bastante importancia a todas estas razones.
Tabla 4. Importancia asignada a factores relacionados con la enseñanza como motivo
de la elección profesional
Gusto por el área de especialización
Capacidad para la enseñanza
Pasión por la educación
Realizarme como persona
Deseo de comunicar conocimientos
Interés en trabajar con gente joven
Media
3,6
3,4
3,4
3,4
3,4
2,8
Desviación Estándar
0,7
0,7
0,8
0,8
0,8
1,0
Nota: Las categorías son 1=nada importante; 2=algo importante; 3=importante; 4=muy
importante. Cuestionario: La Profesión Docente en Chile. Políticas, Prácticas, Proyecciones
Las dos razones que se refieren concretamente a los contenidos de la enseñanza y al
deseo de comunicarlos son marcadas por una alta proporción de todos los docentes.
Sin embargo, la importancia asignada a este factor vocacional difiere según la
especialidad de los docentes y los años de experiencia. Por ejemplo, el mayor grado
de importancia observado respecto del gusto por la especialización prevalece más en
los profesores de educación media científico-humanista y los profesores de media
técnico-vocacional, en la medida en que un porcentaje mayor de éstos lo marcó
como razón muy importante (78 % y 71 % respectivamente), comparado con los
de educación básica (66 %). Francisco, profesor joven de Matemáticas, indica que
“siempre me gustó eso [las Matemáticas] … siempre, en el sentido de tener aptitudes
y condiciones para ejecutarlas”.
En cambio, si bien más del 80 % de los profesores de todos los tramos de experiencia
identifica como razón importante o muy importante para su elección de la profesión
docente el deseo de comunicar conocimientos, la proporción es aún mayor (94 %)
entre los y las profesoras con 0 a 3 años de experiencia:
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Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
Cuando salí de cuarto medio había decidido estudiar una carrera que tuviera
que ver con la pedagogía. Tenía ganas de ser profesor desde que me di
cuenta que podía enseñarles música a mis compañeros. … Dí la PSU. Me
fue bien. Estudié en Talca y saqué la Pedagogía Básica con mención en
Inglés, lo que me sirvió para trabajar en este Liceo. (Entrevista a Carlos,
profesor con 2 años de servicio).
Por otra parte, realizarme cono persona y trabajar con gente joven, son
razones significativamente más importantes (P < 0.01) en docentes con 25
o más años de servicio, que en los de menor experiencia, lo que tal vez es
signo de que esos componentes de la identidad profesional sólo se expresan
o afianzan a medida que crece la experiencia docente. Antonia, profesora de
Educación Básica con mención en Lenguaje y más de 20 años de experiencia,
indica que entró a la profesión “pensando que no me iba a hacer rica por
ningún motivo, porque sabía que los sueldos son bajísimos. Pero más que
nada me gusta relacionarme con los niños y por eso he trabajado muchos
años en esto”.
4.1.2. La contribución social
Un segundo factor de importancia en la elección profesional lo ocupa el deseo de
realizar una contribución social, sea como medio de ayudar al progreso individual de
los alumnos o desde la perspectiva del rol que ellos pudieran jugar más tarde en la
sociedad. La contribución social es valorada como factor importante o muy importante
en la decisión que los llevó a estudiar pedagogía, por 85 % de los profesores. Esta
justificación surge también espontáneamente en el discurso de los profesores durante
los grupos focales y también las entrevistas:
Mi rol como profesor está vinculado a una entrega de valores, a una entrega
de contenidos, pero sobre todo a entregarle a los muchachos herramientas
para los cuales ellos se puedan desarrollar afuera, en la vida real; porque el
colegio en si, no es la vida real, es muy distinto. Y los muchachos de acá lo
saben mejor que nadie. Pero básicamente va por ahí: crear sujetos críticos,
críticos de la sociedad, sujetos con valores, sujetos que se crean el cuento,
alumnos que entiendan que con el trabajo y el esfuerzo pueden conseguir
cosas, y no estando en la esquina, parado. Entonces va por ahí. (Felipe,
profesor joven, grupo focal, colegio municipal).
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Identidad Profesional Docente
4.1.3. Las condiciones de trabajo y el status de la profesión
La preferencia por las razones que hemos denominado de vocación para la
enseñanza como el deseo de contribuir al bien social contrasta con el rechazo a
razones referidas a las condiciones del ejercicio profesional (salario, estabilidad
en el empleo, posibilidad de progreso profesional y status profesional). La Figura 1
ilustra el bajo nivel de importancia que los docentes encuestados asignaron a estos
factores (con la salvedad de la posibilidad de progreso profesional) como razón para
su decisión profesional:
Figura 1. Razones referidas a condiciones de trabajo y status de la profesión por las
cuales se eligió la docencia (% de profesores)
Nota: Encuesta “La Profesión Docente en Chile: Políticas, Prácticas,
Proyecciones
Estas indicaciones sobre las condiciones de trabajo como un factor menor en la
elección de la profesión docente fueron también recogidas en las entrevistas grupales,
como lo muestran los siguientes relatos:
Yo salí del Liceo, tenía promedio seis coma siete y podía estudiar lo que
quisiera. … Saqué 680 [puntaje ponderado para entrar a la universidad],
saqué el segundo lugar, y todo el mundo me decía “¿pero cómo diablos
se te ocurre estudiar esto?” Y yo decía: “porque a mí me gusta” (Andrea,
profesora, liceo municipal, Grupo Focal).
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Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
En octavo básico me hicieron un test, y me salió educadora, y mi familia
inmediatamente me dijo: “vas a ganar una miseria”, o sea históricamente
nunca nos han valorado en el trabajo en forma material .Y yo sabía a lo que
iba. Dí mi prueba. Las tres primeras postulaciones eran para ser profesora.
¿Me entiendes? Es lo que yo quería. (Victoria, profesora de lenguaje, Grupo
Focal, liceo municipal)
Si bien los factores referidos a la condición de la profesión docente mencionados en
la Figura 1 no fueron motivo para elegir la profesión, el reconocer su existencia no
operó en contra del compromiso con la docencia, como se advierte en las entrevistas.
Más bien los profesores que han permanecido en la profesión reafirman haberlo
hecho por las otras razones indicadas antes. Pero sí, critican la desvalorización de la
docencia expresada en los bajos salarios, el que la sociedad los culpe de los malos
resultados educativos y la creciente opinión que cualquiera puede ser profesor.
4.1.4. La influencia de modelos
Aunque los modelos familiares o de profesores son menos importantes respecto a
su elección de la profesión según los docentes, estos modelos no dejan de tener un
lugar para un grupo de los encuestados. Así, 46 % declara que hubo modelos entre
los profesores de liceo que influyeron en su decisión, y 36 % indica haber tenido un
familiar que influyó. Por otra parte, en las entrevistas, sí se mencionó con frecuencia
a los familiares como referentes para la decisión vocacional:
Eso fue lo que yo asumí cuando, como dice mi abuela, abracé esta profesión.
Porque ella fue una de las que me hizo ser profesora. Ella era profesora de
esas de campo allá en Loncoche y me contaba lo que era ser profe, cuando
a mi lo que más me gustaba era corregir pruebas y poner rojos, cuando era
chica. (Ramona, profesora educación básica, grupo focal, escuela municipal).
Yo creo que fue por mi mamá que toda la vida fue profesora. (Entrevista a
Catalina, profesora educación básica, colegio particular).
Me gusta enseñar porque tuve una profesora que fue como ejemplo para mí
en el área de la ciencia. (Entrevista a Sonia, profesora de química y ciencias
naturales, liceo).
Mi madre es profesora de historia –nada que ver con el subsector en el que
me desenvuelvo- pero quizás de ahí adopté el tema de la educación, de la
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Identidad Profesional Docente
docencia, y la verdad es que ¡me gusta! (Entrevista a Francisco, profesor de
matemáticas, colegio particular subvencionado).
4.2. Motivación y Compromiso
Como dijimos al comienzo del artículo, la configuración de la identidad profesional no
sólo se expresa en términos cognitivos, sino que las referencias a ella van casi siempre
acompañadas de elementos emotivos articulados como sentimientos de satisfacción
o desgano, según el grado de concordancia entre lo esperado y lo que ocurre en la
realidad. En este sentido, la percepción relativamente constante de satisfacción
genera, a su vez, nuevas energías traducidas en lo que los profesores llaman
motivación por su trabajo. Por el contrario, la percepción relativamente continuada
de insatisfacciones disminuye el grado de motivación. A su vez, el compromiso
constituye una manera racional de asentar la fidelidad a una misión asumida, no sólo
cuando las cosas marchan bien sino también cuando esto no ocurre.
El tema de la motivación se planteó en la encuesta mediante una pregunta directa
referida al grado de motivación actual percibido por los docentes y cómo este se
comparaba con la situación tres años antes. En general, los docentes son positivos
respecto a su motivación actual. Más de dos tercios (74%) indican sentirse,
actualmente, motivados o altamente motivados por su trabajo. Sin embargo, el
grado de motivación expresado decrece significativamente (P<0,001) con los
años de experiencia, según lo muestra la Tabla 5, y varía también según el tipo de
establecimiento escolar en que enseñan, siendo menor entre profesores de colegios
municipales.
Tabla 5. Grado de motivación indicada por los docentes, según sus años de
experiencia
Años de experiencia
0-3 años
4-10 años
11-24 años
25 años o más
Media
4,3
4,1
4,0
3,9
Desv. Est
0,8
0,9
0,9
0,9
Nota: Las categorías son 1=Muy baja, 2=Baja, 3=Moderada, 4=Alta, 5=Muy alta Encuesta “La
Profesión Docente en Chile: Políticas Prácticas, Proyecciones”
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Por otra parte, comparado con tres años antes, casi la mitad de los docentes estudiados
(44 %) no consideran que su motivación hubiese bajado y, por el contrario, un grupo
(35 %) considera que su actual motivación es más alta.
Yo tengo la sensación que más que elegir la educación, la educación me
eligió a mí … porque empecé a trabajar y empecé a disfrutar enormemente.
Mirando hacia atrás, lo he disfrutado muchísimo. Disfruto mucho hacer
clases. También me gusta trabajar con profesores (Cecilia, profesora de
historia, colegio particular privado, grupo focal).
Con respecto a su compromiso con la labor docente, las expresiones que recogimos
de las entrevistas sugieren que éste opera con más fuerza en situaciones específicas
que requieren de una justificación basada en creencias y emociones para enfrentarla:
El ser profesor tiene una tremenda carga emotiva para mí. Yo siento que
independiente de lo que puedan pensar los medios, la gente, el mundo, la
tarea que uno tiene por delante siendo profesor es tan grande. Y yo miro
a los niños y pienso que uno podría marcar o dañar a un niño de por vida
con tus actitudes o tus formas de actuar, o a veces con tus palabras. Por lo
tanto para mi el ser profe es una cuestión … yo no quiero decir que somos
poco menos que apóstoles, pero siento la carga emotiva y la responsabilidad
que tiene para mi tener en mis manos el futuro de éstos niñitos … Además
que yo decidí alrededor de diez u once años trabajar solo en colegios más
pobres. (Julia, profesora básica en establecimiento municipal, 20 años de
experiencia, Grupo Focal]).
El compromiso también opera cuando se constituye en la única explicación racional
de por qué se permanece en la profesión, a pesar de contratiempos o demandas que
exceden la capacidad de responder. En esta última situación, el compromiso aparece
como una forma de desafiar al burnout o desgaste.
Yo creo que en el sector donde uno esté, en el sector en que está imbuido y
con ese tipo de niños, uno tiene que tratar de luchar. Que por lo menos ellos
digan: ‘yo tuve un buen profesor’ Y después que te vayan a ver y te vengan
a agradecer: ‘gracias a ustedes yo conseguí lo que soy’ … Yo creo que eso a
uno también lo va marcando y lo va haciendo que siga hacia delante a pesar
de ese desánimo del que uno habla siempre. (Sergio, liceo municipal, grupo
focal).
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Identidad Profesional Docente
4.3. La percepción de eficacia
Sin duda, el sentirse equipado para realizar bien las tareas centrales que definen a
la identidad docente es un componente clave de su construcción. Esto implica que
la forma como los docentes definen sus tareas centrales es también el referente
para medir el grado en que se consideran aptos para hacerlo bien. Es distinta
la percepción de eficacia de quien se define principalmente como alguien que
comunica conocimiento y suscita aprendizaje, que de alguien que además se define
ampliamente como educador, responsable del desarrollo integral de sus alumnos,
como su consejero y apoyo en dificultades.
Les preguntamos a los profesores el grado en que se sentían satisfechos de poder
cumplir con cuatro objetivos docentes importantes: comprometer el entusiasmo de
los alumnos, ser creativos, mejorar los logros de los alumnos e influir en el aprendizaje
de todos o casi todos ellos. La evidencia que recogimos de la encuesta es que los
profesores se sienten generalmente satisfechos de poder cumplir estos objetivos.
La Tabla 6 indica la proporción de profesores que declaran sentirse satisfechos/muy
satisfechos con sus capacidades e incluye algunas expresiones recogidas de los
datos cualitativos que ilustra esta percepción de eficacia.
Tabla 6. Percepción de eficacia respecto a obtener logros pedagógicos en sus
alumnos. Porcentaje de profesores que indican estar “satisfechos” o “muy satisfechos”
y evidencia de entrevistas y grupos focales.
Me siento satisfecho de:
Comprometer el entusiasmo de mis alumnos
por aprender
Ser creativo en el aula
%
Mejorar los logros de mis alumnos
Influir en el aprendizaje de todos/casi todos
mis alumnos
87
84
87
88
Ejemplos de satisfacción sobre capacidad de logro
“Fuimos a hacer una clase de escritura … al parque
Brasil … Y era exquisito verlos, porque llegaron
con sus cuadernillos de trabajo … y empezaron a
escribir y escribían y escribían: ‘Tía, ¿cómo?’ ‘Tía,
¿me puede leer la cinco?’ Y volvían y volvían y fue
una experiencia deliciosa”
“Satisfactorio en lo personal cuando veo que un
alumno me pide consejo o ayuda y me hace ver
que algo que le expliqué, le quedó”
“Cuando logran un aprendizaje complejo, cuando
logran [entender] el texto que uno sabe que es más
complejo”
Nota: Encuesta La Profesión Docente en Chile: Políticas, Prácticas, Proyecciones y reuniones
de grupo focal.
71
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
Sin embargo, esta percepción generalizada de satisfacción respecto a su autoeficacia no implica desconocer que hay una distancia entre lo que pueden hacer en
el momento presente y lo que necesitan aún mejorar. En particular, los profesores
de educación media científico-humanista se sienten significativamente menos
satisfechos respecto de su capacidad pedagógica que sus colegas de educación
básica. Esta menor percepción de eficacia también fue señalada en las entrevistas a
docentes de nivel secundario.
Efectivamente, estos profesores y profesoras parecen tener más dificultades para
involucrar y motivar a sus estudiantes en las actividades de enseñanza. Varios de
los entrevistados señalaron que sus alumnos son más exigentes y críticos, lo que
les demanda un mayor trabajo en la preparación de sus clases y en la evaluación.
También influye el que la mayoría de estos docentes tenga a su cargo al menos
cuatro cursos distintos, llegando en promedio a unos doscientos alumnos. Esto los
obliga a ocupar varias horas diarias fuera de la jornada laboral para preparar sus
clases y pruebas, así como para corregirlas. Este problema también parece afectar
más a los profesores de menor experiencia:
Entonces más encima de que todos los cursos que tengo ahora son nuevos:
un tercero, que nunca había tenido, tengo los dos quintos y un sexto.
Entonces me ha tocado estudiar de todo. Y todo lo que hay que hacer, hay
que hacerlo bien, y todo hay que hacerlo entretenido… (Sonia, profesora de
lenguaje, tres años de experiencia, grupo focal colegio municipal)
Nuestros profesores entrevistados también nos indican que la capacidad pedagógica
no sólo implica el dominio de los contenidos sino también el manejo de la clase en
cuanto al orden y la disciplina:
“A medida que uno empieza a ejercer su profesión empieza a ver las cosas
de distinto modo. Que tiene una gran responsabilidad sobre los hombros, no
sólo en la parte instruccional, sino que más que nada en la parte valórica, la
parte formación”.
A partir de sexto básico las profesoras perciben un cambio en el comportamiento de
sus alumnos, estimulado por la etapa de desarrollo en que se encuentran, lo que
hace más difícil el manejo del curso. Por ejemplo, Clara, profesora de educación
tecnológica en un liceo municipal, recuerda lo complicado que fue empezar a enseñar
72
Identidad Profesional Docente
en el colegio de un Hogar de Niños y donde sólo a fuerza de empeño logró tener lo
que ella llama manejo de curso:
“Puedes ser el mejor profesor, tener los mejores conocimientos, a lo mejor
tener la capacidad de entregar los conocimientos como debe ser, pero si no
tienes manejo de curso no puedes ser profesor”.
Los docentes que logran un dominio en ambos planos (contenidos y gestión de la
clase) se sienten más eficaces, más contentos y menos abrumados. Pero cuando
las condiciones de trabajo son continuamente adversas, disminuye la percepción de
capacidad:
“… y uno tiene que luchar con 40 niños y tratar de imponerse, y eso me
costaba… y terminaba muy cansada…” (Profesora de lenguaje, 10 años de
experiencia, grupo focal, colegio particular subvencionado).
También contribuye a la percepción de eficacia, el disponer de autonomía en su
trabajo profesional en el aula. El aula es su espacio, en ella se sienten felices y
realizados, por ello lo defienden con tanto celo. La mayoría de los docentes expresan
su agrado por la sala en contraposición a otras tareas, que no les acomodan ni los
gratifican.
Para mí lo más interesante es estar en el aula, es estar ahí adentro. Odio
las correcciones, odio los libros de clases, la cosa administrativa un desastre,
pero estar ahí con los chicos es lo que más me da la energía, es lo que más
me cansa, pero también es lo que más me llena de energía y de ganas de
volver al otro día… (Juan, Profesor de lenguaje, grupo focal, colegio particular
pagado).
4.4
La formación docente frente al aprendizaje de la experiencia
Durante las entrevistas y reuniones de grupo focal, los profesores y profesoras se
refirieron a la necesidad de seguir mejorando en su trabajo. Lo que habían aprendido
en la formación inicial disminuía en importancia a medida que avanzaban en
experiencia docente:
“al principio uno repite mucho lo que fue en cuanto estudiante … pero uno se
va dando cuenta que tiene que ir incorporando otras cosas”.
73
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
Esta percepción fue corroborada por los datos de la encuesta cuando se les preguntó
a los docentes sobre la influencia comparativa de la formación inicial, en servicio y la
experiencia sobre un conjunto de tareas pedagógicas. La Figura 2 muestra el efecto
decreciente de la formación inicial a medida que se adquiere experiencia:
Figura 2. Percepción del efecto decreciente de la formación inicial para el logro de
competencias docentes según años de experiencia (% de respuestas afirmativas)
Nota: Extraído desde encuesta La Profesión Docente en Chile: Políticas, Prácticas, Proyecciones
En contraposición al efecto decreciente de la formación inicial, la formación continua
adquiere una importancia creciente a medida que se avanza en el ejercicio profesional.
Esto explica por qué en el grupo de más de 25 años de servicio, cinco de cada diez
docentes releva su importancia, comparado con sólo 2 de cada 10 docentes con tres
o menos años de servicio.
Lo anterior muestra que el efecto de la formación docente debe verse como un producto
de la formación inicial y continua, con pesos relativos según se trate de profesores
de menor o de mayor experiencia. Sin embargo para muchas de las habilidades,
tanto de enseñanza como de gestión y formación integral de los alumnos, la gran
formadora de los profesores y profesoras estudiados ha sido la experiencia, según lo
indican sus respuestas a la pregunta del cuestionario sobre qué les ayuda más en su
trabajo docente y que ilustramos en la Figura 3:
74
Identidad Profesional Docente
Figura 3. El aporte de la formación inicial, la formación continua y la experiencia al
desempeño docente. Opinión de los docentes.
Nota: Extraído desde encuesta “La Profesión Docente en Chile: Políticas, Prácticas,
Proyecciones”
Las expresiones vertidas en entrevistas y reuniones de grupo focal permiten subrayar
la importancia que los profesores y profesoras le atribuyen a seguir formándose,
mediante el aprendizaje personal producto de la experiencia y de la colaboración entre
docentes, aunque también a través de oportunidades estructuradas de formación
continua. El aprendizaje a partir de la experiencia y el apoyo de colegas es valorado
como un complemento importante a su formación inicial por parte de los profesores
más jóvenes, como se advierte en su respuesta a la pregunta: ¿en qué sentido se
sienten mejores respecto a cuando salieron de la universidad?:
En la adquisición de nuevas estrategias, haber podido compartir experiencias
con colegas” (Andrés, profesor Educación Básica).
Más seguridad. A mí me pasó que me apoyaba en los textos; pero como
los alumnos de repente me hacían preguntas, y sentía que tal vez no estaba
bien, entonces iba y estudiaba. Ahora estoy más segura de lo que sé. Creo
que eso también tiene que ver con lo que uno ha aprendido de los colegas …
75
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
uno aprende de ellos, aprende estrategias, dominio del grupo, metodologías
y se va complementando con los mismos compañeros” (Karina, profesora de
Educación Básica)
Cuando salí de la universidad y llegué por primera vez a la escuela, tenía
la sensación que ya era profesora. Pero con el paso del tiempo, uno se va
dando cuenta que tiene que estar como se dice, ‘donde las papas queman’.
O sea tú puedes saber metodologías, estrategias, la reforma, planificar…
todo. Pero estar ahí es dónde uno tiene que aprender. Y uno aprende, por lo
menos en mi caso aprendí con los niños, aprendí con mi escuela y aprendí
con una profesora que ha sido mi maestra”. (Jenny, profesora de Educación
Básica)
A mí me tocó hace poco hacer un diplomado en Matemáticas y me encontraba
con varias profesoras de la comuna y les preguntaba: ‘¡Oye! ¿Cómo hacen
esto y esto otro? Porque igual uno tiene que aprender. Igual, uno no va
a estar ahí con los niños con un ábaco. ¡Súper fome! Uno igual tiende a
mejorar sus cosas, sus clases. (Ana María, profesora de Educación Media)
Los profesores con mayor experiencia subrayan tanto el aprendizaje a partir de la
experiencia: “Encuentro que he tenido que aprender cinco veces más mi profesión
mientras la estoy ejerciendo”, como también tomar cursos, a veces muchos cursos,
para mejorar su trabajo:
Imagínate, yo he tomado cursos de psicología, de sexualidad … lo que tú
llamas ‘capacitaciones’ lo hago fuera de mi horario de clases. O sea estoy
hasta las doce de la noche viendo online, metido en cuatro o cinco cursos
actualmente. Estoy tomando un postítulo, un diplomado, uno en prevención
de riesgos. Hace poco terminé un curso en simulación de empresas. Y todo
esto lo hago para estar mejor preparado para los chicos hoy en día” (Juan,
profesor de Educación Media).
4.5
Identidad docente tensionada
Como hemos señalado antes, la identidad profesional no sólo aparece en las
justificaciones ofrecidas para la elección de la profesión, sino que también en la visión
que se tiene de la misión y tareas nucleares de la profesión, y de las capacidades
requeridas para desarrollar bien estas tareas. Podemos destacar que los profesores
entienden que su identidad como docentes se expresa, tanto en tareas específicas de
76
Identidad Profesional Docente
enseñanza y logros de aprendizaje por parte de sus alumnos, como en su formación
integral en cuanto personas y miembros de la sociedad. Así lo muestra el grado de
importancia que les asignan a cuatro categorías referidas a la educación que les
fueron presentadas en la encuesta y que se ilustran en la Tabla 7 siguiente:
Tabla 7. Grado de acuerdo con expresiones sobre las tareas de enseñanza
La enseñanza debe centrarse en:
El logro de resultados de aprendizaje
Los alumnos, sus necesidades y opiniones
El desarrollo de procesos cognitivos
El desarrollo de valores y la orientación de cada alumno
Media
4,7
4.4
4.4
4.1
D.E.
0,5
0,5
0,5
0,7
Nota: Las categorías se definen como 1=Muy en desacuerdo, 2=En desacuerdo, 3=Algo de
acuerdo; 4=De acuerdo; 5=Muy de acuerdo. Extraída desde la encuesta “La Profesión Docente
en Chile: Políticas, Prácticas, Proyecciones”
A pesar de que para los docentes estudiados el centro de su definición de identidad
es el de educadores en el sentido amplio de la palabra, los profesores y profesoras
entrevistados consideran que esta visión es distorsionada por definiciones externas
que tienden a reducir la responsabilidad docente a la producción de resultados
cuantificables:
Creo que hay un cambio desde cuando empecé a trabajar y ahora. Creo
que hay más academicismo en los colegios en general; y aunque se diga en
teoría que el currículum es constructivista, integrador, valórico y todo eso, en
los hechos, sobre todo al nivel de los cursos superiores, uno se da cuenta
que lo que interesa es la nota … No interesa aprender, sino que interesa
tener una nota porque entra en el NEM (Notas de enseñansa media) y el
NEM es palabra de Dios, porque el principio y fundamento de todo es el NEM
(Fernando, profesor Filosofía, grupo focal colegios privados).
Nosotros no trabajamos sólo para los niños … trabajamos porque le gusta al
alcalde, le gusta al ministro, a la ministra, para que ellos puedan decir: “en
mi comuna, en mi región, los índices son … (Victoria, profesora Castellano,
grupo focal colegios municipales).
De este modo, la definición identitaria de los docentes se vive en el quehacer cotidiano
como una fuerte tensión entre la enseñanza y los logros académicos, por una parte,
y su rol como educadores que deben formar personas con valores sólidos, por otra.
Les parece a ellos que este doble sentido de su labor no es entendido de la misma
77
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
manera por la sociedad y las autoridades educacionales. Según ellos, la sociedad,
expresada principalmente a través de los medios de comunicación y el gobierno,
privilegia principalmente un aspecto de su misión que es el referido a los resultados
de aprendizaje medibles por pruebas estandarizadas, y no reconoce el otro polo
referido a la dimensión social y valórica de su trabajo:
… dentro de los objetivos transversales que se nos exigen está precisamente
todo este tema valórico. Y nos piden que hablemos del tema de la solidaridad,
de la moral, del compañerismo, de la lealtad. ¿A qué hora? Los tiempos están
justos y hay mediciones; a los niños se les evalúa por resultados objetivos,
si la niña es buena niña, eso es una gratificación interna para nosotros. Pero
como profesores se nos evalúa por resultados. (Inés, profesora de filosofía,
grupo focal, colegio municipal).
… bueno a qué me atengo, ¿al test o a mi deseo de enseñar, a mi deseo
de ser profesor?… entonces uno de repente ahí se trastoca, o sea no sabe
para dónde ir, si para allá, para acá, si mitad y mitad… (Sergio, profesor de
educación básica, grupo focal, colegio municipal)
Varios docentes agregan, además, que la presión por resultados académicos introduce
un componente de competencia entre escuelas y comunas, que no guarda relación
con el trabajo propio de los educadores, generando mayor tensión y exigencias de
parte de sus empleadores directos.
Los datos cualitativos muestran la molestia de los profesores respecto de los que
no estando en la escuela toman decisiones que los afectan sin conocer la realidad
ni comprender la dureza del día a día con los estudiantes. Esta percepción de la
distancia entre los que definen las políticas y los que las realizan; entre los que exigen
resultados y los que acompañan la vida de los alumnos es un tópico recurrente entre
los profesores y profesoras, en especial, en aquéllos que trabajan en sectores de
mayor vulnerabilidad social.
78
Identidad Profesional Docente
5.DISCUSIÓN
Al considerar la evidencia presentada, podemos afirmar que hay una conjunción
cercana entre lo que aporta la encuesta nacional a docentes y lo que se aprende a
través de los datos y opiniones recogidos en las entrevistas individuales y de grupo
focal. Esto, de alguna manera, nos permite afirmar que lo analizado constituye un
retrato válido y confiable de los profesores y profesoras chilenas que enseñan en los
niveles básico y medio y en todas las dependencias del sistema escolar.
Un primer elemento de acuerdo en la descripción identitaria de los docentes chilenos
es que ella concuerda con lo que podría considerarse como el retrato tradicional
de la misión de los educadores presentado en innumerables textos clásicos sobre
la enseñanza y en la visión que los educadores en otros contextos tienen sobre
su identidad (Day et al., 2006; Freire, 2006, 2009; Nieto, 2005). Los profesores y
profesoras chilenos definen su identidad en referencia directa a sus alumnos a quienes
deben enseñar contenidos específicos mandatados por el sistema educacional y, al
mismo tiempo, educar como personas y miembros de la sociedad, desarrollando en
ellos todas sus capacidades intelectuales, afectivas y sociales.
Un segundo elemento de acuerdo es que esta definición identitaria amplia presenta
variaciones en los énfasis según la etapa de desarrollo en el ejercicio docente y
los contextos de enseñanza en que trabajan. Los profesores jóvenes, de menor
experiencia, tienen un menor grado de seguridad en sus capacidades y una mirada
más abierta a sus colegas como fuentes de aprendizaje práctico. Pero también le
dan a su tarea un sentido de fuerte compromiso social. Los profesores y profesoras
que ejercen en sectores vulnerables, particularmente en el sistema municipal,
parecen tener más marcada una visión de sí mismos como apoyo a los alumnos que
necesitan más ayuda, o de contención respecto a conductas sociales no enteramente
aceptables entre ellos. Los profesores que trabajan con sectores acomodados en
colegios privados tienden a percibir mayores demandas en relación a la calidad y
forma en que manejan los desafíos cognitivos de quienes tienen mayores recursos
culturales para poner en cuestión lo que aprenden.
Un tercer elemento de acuerdo es que, independientemente de su grado de
experiencia, su especialidad y sus contextos de trabajo, los docentes chilenos perciben
una distancia entre su definición identitaria y aquellas definiciones sostenidas por el
79
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
sistema educacional, ya sea el gobierno, las autoridades educacionales o los mensajes
sociales entregados por los medios de comunicación. Esta distancia crecientemente
se articula en formas contradictorias, que más bien restringen la visión educadora de
los docentes y por ende, el ámbito de sus decisiones profesionales.
Es así como, más allá de estas áreas de acuerdo generales, la visión sobre la
identidad docente que nos entregan los mismos y que hemos analizado en este
artículo, descubre nudos problemáticos que no son muy distintos de lo que perciben
los estudios sobre docentes en otros contextos. Los presentamos a continuación en
la forma de tres paradojas centrales referidas a la identidad de los docentes.
5.1
La identidad docente desde las políticas públicas y la identidad asumida
por los docentes
Como se ha abordado, los docentes chilenos se identifican principalmente como
educadores (en el sentido amplio de la palabra), reconociendo que tienen obligaciones
profesionales referidas a logros de aprendizaje en sus alumnos, como también a
logros en su desarrollo afectivo y social. Sin embargo, la creciente tendencia de las
políticas educativas y de las demandas sobre su rendimiento, circunscribe este rol
a lo que se ha conceptualizado como el énfasis en la performatividad (Ball, 2003).
Esto se refiere a la perspectiva que enjuicia el trabajo docente sobre la base de su
desempeño observable, el que a su vez se restringe a los resultados de aprendizaje
de los alumnos, medidos a través de las distintas formas actuales del Sistema de
Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE). Frente a esta reducción de lo que
se considera valioso en la conducta profesional docente, la valoración de sus acciones
en pro del sentido más amplio de la educación, queda reservado al reconocimiento
de sus alumnos, de los padres de familia y posiblemente de sus colegas. Es decir,
la valoración pública del trabajo docente se concentra en uno de los aspectos de su
trabajo e incluso en relación a este, en productos restringidos dentro de la gama de
posibles logros que puede mostrar el aprendizaje de los alumnos. A los docentes
sólo les queda la opción de resguardar en privado el sentido amplio de su misión,
sometiéndose en lo público a lo que demanda el sistema. Los estudios revisados
por van den Berg (2002) indican que esta contradicción es fuente de conflictos de
identidad para los docentes que viven en estos entornos.
80
Identidad Profesional Docente
5.2 Condiciones difíciles de trabajo y debilitamiento del sentido de
autoeficacia
Al mismo tiempo que se implementan políticas que reducen el ámbito de acción
de los docentes a la producción de resultados satisfactorios, medidos por pruebas
estandarizadas, el esfuerzo realizado por los docentes de cumplir con estos
requerimientos se ve menguado por la conjunción de carga de trabajo y la variedad y
complejidad de las necesidades del estudiantado al que se debe atender. Esto contribuye
a debilitar la percepción de que, o se tienen las competencias o se es suficientemente capaz
de implementar estrategias de aprendizaje que produzcan los resultados esperados:
“Nunca me va a ser indiferente el tema del SIMCE: si fracasó, si salió bien.
¿Qué hice yo? ¿Qué salió mal” (Profesora de menos de cinco años de
experiencia).
La posibilidad de reafirmar la propia eficacia está, a su vez, ligada a poder compartir
con otros docentes respecto a los modos de mejorar (algo valorado por los profesores
estudiados). Pero el tiempo y la oportunidad para ello no siempre está disponible
(Ávalos et al., 2011). Así, la dificultad para responder a las demandas externas
constituye otro factor que produce conflictos de identidad profesional (van den Berg,
2002) y puede, a su vez, reducir el grado de emotividad positiva y de compromiso los
que, como hemos visto, son elementos que sostienen a la identidad docente.
6. LOS CAMBIOS COMO POLÍTICAS Y CONFLICTOS REFERIDOS AL
PROFESIONALISMO DOCENTE
Varios autores han destacado el híper reformismo que ha caracterizado a los sistemas
educativos en los últimos veinte años. Este reformismo se orienta en muchos casos,
según lo indica Weber (2007), por los principios de la economía del mercado y del
neo-liberalismo y se manifiesta como un contexto político turbulento, repercutiendo
en la intensificación de las tareas que deben realizar los profesores (Churchill y
Williamson, 2004, citado en Poppelton & Williamson; Day, 2002; Hargreaves, 1992;
van den Berg, 2002).
La celeridad de los cambios contrasta a su vez, con el proceso lento de la construcción
81
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
y reconstrucción de identidad de los docentes, que comienza con la formación inicial y
que continúa a lo largo de la carrera profesional. Si bien, las reformas y los cambios en
los sistemas educativos son elementos que impulsan los procesos de reconstrucción
de identidad, éstos requieren a su vez del ejercicio de juicio profesional y tiempos de
prueba y asentamiento. El contexto de cambio constante no permite que esto ocurra,
y más bien contribuye a producir rupturas y conflicto identitario, que a permitir las
reconstrucciones de identidad que son normales en el curso de la carrera docente. A
su vez, estos procesos al entrar en conflicto con la posibilidad de ser fiel a la misión
docente asumida y a sus demandas, pueden afectar el sentido de auto-eficacia, la
motivación y el compromiso de los profesores.
7.
A MODO DE CONCLUSIÓN
La descripción de la propia identidad, que entregan los profesores y profesoras
chilenos estudiados, es altamente positiva en lo que respecta a sus definiciones, sus
convicciones y el grado con que expresan compromiso y motivación para la docencia.
La afirmación de la vocación pedagógica y social de los profesores y profesoras
estudiados surge como un componente esencial de su identidad profesional, lo que
explica, no sólo por qué eligieron la docencia, sino también porqué permanecen en
su ejercicio, a pesar de las condiciones laborales y salariales reconocidas como
adversas.
Los docentes tienen un fuerte sentido de misión definido por las grandes tareas que
hemos destacado: el logro de aprendizaje de sus alumnos y la formación valórica de
éstos. Ambas son parte de su identidad y generan un alto grado de compromiso con
su tarea. Como referentes para sus alumnos, los profesores y profesoras entienden
que, para el ejercicio de esta misión, deben contar con competencias profesionales
sólidas y demostrar una integridad personal. Sin embargo, esta doble misión, que da
sentido al día a día de la tarea de los profesores/as, es tensionada por los mismos
procesos que ocurren en otros sistemas educativos y a los que nos hemos referido
antes: reducción de la tarea docente a la producción de resultados de aprendizaje
medibles en forma estandarizada, intensificación de las demandas como resultado
de cambios constantes en el currículum escolar y en las orientaciones referidas a los
82
Identidad Profesional Docente
procesos de enseñanza, y cambios en las estructuras escolares con efectos sobre el
trabajo docente (Ávalos et al., 2011).
La agenda global de performatividad se expresa, en el contexto chileno, a través
de la tendencia a un uso creciente de evaluaciones del desempeño docente tanto
para profesores en servicio como para la formación inicial. El lado negativo de esta
tendencia no es tanto su razón de ser, sino lo estrecho de los objetivos que mide,
como también su expresión pública en mensajes que desvalorizan la capacidad de
los docentes y su rol como educadores.
Tal vez, un elemento importante en el resentimiento de los docentes respecto a
las definiciones externas sobre su identidad y profesionalismo, es que parecieran
ignorarse los enormes cambios sociales que han ocurrido con la ampliación de la
obligatoriedad escolar y que ellos deben asumir. El estudio realizado proporciona
indicios de cómo la identidad de los docentes chilenos está tensionada por las
expectativas de una sociedad que ve en la educación la principal palanca para el
desarrollo social y económico del país, pero que no entiende que para enfrentar sus
demandas los profesores necesitan reconocimiento y apoyo. Desde el punto de vista
de los docentes, la sociedad no parece haberse percatado todavía de sus esfuerzos
y les exige resultados sin comprender bien los cambios que se han asomado a la
escuela, y sin entender como lo saben los docentes, que educar es una de las tareas
sociales de mayor complejidad (Labaree, 2007).
Paradojalmente, los profesores y profesoras chilenos que estudiamos aún defienden
su identidad, están motivados por su profesión y son gratificados por la enseñanza en
el aula y por sus alumnos quienes los impulsan a seguir aprendiendo.
83
Revista Perspectiva Educacional, Vol 51, N° 1.
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