APROXIMACIÓN AL APOCALIPSIS TOMO UNO

APROXIMACIÓN AL APOCALIPSIS
TOMO UNO
APROXIMACIÓN AL
APOCALIPSIS
TOMO UNO
GINO IAFRANCESCO V.
© APROXIMACIÓN AL APOCALIPSIS.
Autor: GINO IAFRANCESCO V. - 2003
Transcriptora: Marlene Alzamora.
Sistemas: Arcadio Sierra Díaz.
Impresión: Carlos Guillermo Parra.
Esta es la primera edición: 2004.
Publicado por :Cris=ianía ediciones.
E-mail: [email protected]
Impreso en Colombia.
Cris=ianía ediciones
Consejo Editorial
(En orden alfabético)
Johanna Alvarado
Germán Baracaldo
Betty Durán
Claudia Iafrancesco
Gino Iafrancesco
Myriam Iafrancesco
María Mercedes Lozano
Jeannette Ordóñez
Lisbeth Ordóñez
Óscar Ordóñez
Alejandro Pacheco
Iván Darío Páez
Judith Ramírez
Maximino Ramírez
Andrés Salamanca
Orlando Salamanca
Arcadio Sierra
Gloria Sierra
PREFACIO
El título de este libro, “Aproximación al Apocalipsis”, es adrede ambiguo, pues se refiere a
varias cosas al mismo tiempo. Por una parte, significa que es un acercamiento al libro bíblico;
por otra, significa que también vivimos y nos acercamos a los acontecimientos descritos en el
Apocalipsis; por fin, significa también que al interpretar el Apocalipsis, no pretendemos tener la
última palabra, sino que estamos a biertos a mayor luz.
Este libro, Aproximación al Apocalipsis, está formado por la serie de conferencias dadas por
Gino Iafrancesco V., en reuniones de la obra cristiana llevadas a cabo las noches de los viernes,
en la localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia, América del Sur, entre el 6 de julio del
año 2001, hasta el 19 de octubre del año 2003. La serie de conferencias conserva el estilo oral e
informal.
El autor asumió tal encargo exegético por comisión directa del Espíritu Santo, que le dijo
nítidamente:
-Enseña Apocalipsis-.
Igualmente, en una ocasión anterior, mientras el autor enseñaba también acerca del
Apocalipsis, un profeta que estaba escuchando, terminadas las ministraciones, convidó al autor
a cenar y le dijo: –Mientras enseñabas, vi que un ángel venía con un rollo y una pluma y tomaba
nota de todo lo que estabas enseñando; por lo tanto, debes publicar lo que el Señor te ha dado
acerca del Apocalipsis.- Esto no significa que el autor se sienta infalible, sino, por el contrario,
temeroso de Dios por la gran responsabilidad. Se consultaron variados autores de diferentes
escuelas, como consta en la bibliografía, sin embargo la exégesis final es absoluta
responsabilidad del autor. Eso quiere decir que aunque se realizaron muchas consultas, no
todos los autores consultados fueron necesariamente seguidos, pero sí todos respetados.
El autor agradece una vez más a la hermana Marlene Alzamora, la cual, como si fuera poco,
después de haber asumido voluntaria y gratuitamente la transcripción de las conferencias del
Libro de Las Jornadas, ahora también asumió, de la misma manera voluntaria y gratuita, la
transcripción de las conferencias de ésta serie de Aproximación al Apocalipsis. La hermana
Marlene Alzamora es diaconisa de la iglesia en la localidad de Teusaquillo. ¡Que el Señor le
recompense su inmenso trabajo!, el cual permite que estas conferencias puedan llegar a un más
amplio público. También agradece el autor a su hermano y compañero en el ministerio Arcadio
Sierra Díaz por el igualmente voluntario y gratuito trabajo de composición en sistemas del texto
de este libro, la indicación de subtítulos y algunas de las notas a pie de página. Asimismo
agradece el autor al hermano Carlos Guillermo Parra que con su apoyo y trabajo ha hecho
posible la presente edición.
Quiera Dios que éste trabajo pueda servir a la reflexión del pueblo de Dios y a su preparación
para la segunda venida de Jesús Cristo; que pueda servir también de testimonio a los hombres
de nuestra época, y si el Señor lo quiere, también a las generaciones venideras.
CONTENIDO
Capítulos
Páginas
Prefacio ........................................................................................................................................7
1. Introducción I: El libro de la consumación ................................................................................9
2. Introducción II: Autoría del Apocalipsis ..................................................................................25
3. Introducción III: Trasmisión del Texto ....................................................................................41
4. Introducción IV: Hermenéutica del Apocalipsis ......................................................................57
5. Título del Apocalipsis .............................................................................................................69
6. Saludo del Apocalipsis ...........................................................................................................85
7. El Testigo Fiel, Reino y sacerdotes ......................................................................................195
8. Viene con las nubes .............................................................................................................121
9. La Voz entre los candeleros .................................................................................................141
10. Visión de Cristo glorificado .................................................................................................157
11. El Misterio de las siete estrellas .........................................................................................169
12. Las llaves de la Muerte y del Hades ..................................................................................181
13. Panorámica de las siete iglesias de Apocalipsis ................................................................193
14. El mensaje a la iglesia en Éfeso ........................................................................................205
15. El mensaje a la iglesia en Esmirna ....................................................................................225
16. El mensaje a la iglesia en Pérgamo ...................................................................................241
17. El mensaje a la iglesia en Tiatira ........................................................................................257
18. El mensaje a la iglesia en Sardis .......................................................................................269
19. El mensaje a la iglesia en Filadelfia ...................................................................................281
20. El mensaje a la iglesia en Laodicea ...................................................................................293
21. Excursus: Libros celestes ...................................................................................................305
22. El Trono y los veinticuatro ancianos ...................................................................................321
23. Los seres vivientes .............................................................................................................337
24. La apoteosis del Cordero ...................................................................................................357
25. Panorámica de los siete sellos del Apocalipsis ..................................................................369
26. La apertura del primer sello ................................................................................................381
27. La apertura del segundo sello ............................................................................................393
28. La apertura del tercer sello .................................................................................................409
29. La apertura del cuarto sello ................................................................................................425
30. Y el Hades le seguía ..........................................................................................................441
31. El descenso de Cristo al Hades y al Tártaro ......................................................................461
32. La apertura del quinto sello ................................................................................................477
33. La apertura del sexto sello (I) .............................................................................................489
34. La apertura del sexto sello (II) ............................................................................................501
35. La apertura del séptimo sello..............................................................................................517
36. La primera trompeta ...........................................................................................................537
37. La segunda trompeta ..........................................................................................................549
38. La tercera trompeta ............................................................................................................561
39. La cuarta trompeta..............................................................................................................573
40. El anuncio de los tres ayes .................................................................................................589
41. La quinta trompeta ..............................................................................................................601
42. La sexta trompeta ...............................................................................................................617
43. El ángel del pacto y el libro abierto .................................................................................... 629
44. Los dos testigos ................................................................................................................. 649
45. La séptima trompeta .......................................................................................................... 665
Aproximación al Apocalipsis (1)
INTRODUCCIÓN (I):
EL LIBRO DE LA CONSUMACIÓN1
Visión panorámica
Antes de adentrarnos en los detalles del tema de esta introducción, miremos todo bajo la
perspectiva de una introducción panorámica, porque hay veces en que uno se pone a mirar un
motor, pero el motor está descompuesto, desarmado, todas las piezas están sueltas,
amontonadas en el suelo, y en esas condiciones es difícil saber de qué se trata el motor. Es
1
Enseñanza en un campamento de la obra cristiana en Silvania, Cundinamarca, Colombia, en octubre 9 de 1992.
necesario, pues, que todo el motor esté armado, que cada tuerca vaya con su correspondiente
tornillo, que cada plaquita esté en su lugar, que cada resortito asimismo esté en su lugar, que
todas las cosas estén relacionadas una con la otra de una manera coherente.
Antes de entrar en los detalles necesitamos inicialmente tener una visión panorámica
introductoria que nos ayude a ubicarnos en el asunto central. Lo mismo ocurre cuando se va a
construir, por ejemplo, un edificio; primeramente se busca el lugar y los elementos apropiados,
se colocan los principales fundamentos, las columnas principales, las vigas principales, las
planchas principales; luego se hacen las principales divisiones, y recién después viene el
decorado. Pero uno no puede meterse en el decorado, con los pequeños detalles, sin ver
primeramente el plano general, las líneas maestras y directrices, o el esquema fundamental.
Así necesitamos también entender precisamente que al libro de Apocalipsis es necesario
verlo primero en relación con el programa divino, en relación con toda la Biblia, y en particular
con todo el Nuevo Testamento, y particularísimamente con los escritos del apóstol Juan, y ver
qué es lo que Dios quiere darnos a través de este libro; primero de una manera general, y
luego sí entrando en los detalles.
En primer lugar fijémonos en la ubicación providencial que el libro del Apocalipsis tiene en el
canon de las Sagradas Escrituras; aparece nada menos que al final de toda la Biblia, y el
mismo título del libro, Apocalipsis, que es una palabra griega que significa revelación o
develación, nos muestra como si fuera y es la culminación de todo un programa, de todo un
proceso. Debemos entender que esa es la razón de la ubicación del libro providencialmente al
final del canon, no sólo de los escritos de Juan y del Nuevo Testamento, sino de toda la Biblia.
Apocalipsis significa quitar el velo. Es como un artista que estuvo haciendo durante mucho
tiempo una obra maestra y minuciosa; pero mientras se hacía, esa obra estaba oculta al
público en general. Al pasar cerca a la casa del artista, podría ser un escultor o un pintor, el
público a lo mejor escucharía algunos ruidos, algunos martillazos, pero no comprendería
11
aquello, tanto para la escultura como para la pintura; a lo mejor saldría un poco de polvo por la
ventana, y el público sin saber lo que estaba haciendo el artista. Pero cuando se llega el día de
la inauguración, como cuando se va a quitar un velo para mostrar el busto de algún personaje
importante, pues se llega a ese día final y se corre el velo y se muestra al público la obra
maestra. El Apocalipsis cumple ese mismo papel.
El libro de Génesis es el libro de los orígenes; es el libro donde se siembran las primeras
semillas del programa de Dios, donde se establecen las primeras pistas del propósito eterno
de Dios, y donde se muestran también las primeras líneas de conducta, tanto de la
descendencia de la Simiente de la Mujer, como de la descendencia de la simiente de la
serpiente. En el libro de Génesis se siembran esas semillas. La primera profecía donde se nos
resume lo que sería la historia está primeramente en Génesis. Pero después de haberse
desarrollado a lo largo de toda la Biblia y de toda la historia, se consuma en el Apocalipsis.
El combate histórico entre las dos simientes
Dice la Palabra de Dios en Génesis 3:15:
"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te
herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar".
Dios habla aquí anticipándose al programa de la historia, y le habla a la serpiente, aquella
serpiente antigua, que es el diablo, Satanás, y vemos que el Señor está identificando a un
personaje y a una línea de conducta que sigue a ese personaje. Como el Señor Jesús dijo
después: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis
hacer" (Juan 8:44a), el Señor ya identificó a un personaje rebelde y profetizó una
descendencia espiritual de ese mismo personaje, y a la vez una conducta y también un final.
Introducción I: El Libro de la Consumación
12
Dios puso enemistad entre la simiente de la serpiente y la Simiente de la Mujer. Claro que la
mujer por sí sola no puede tener simiente, a menos que sea la virgen María que dio a luz sin
intervención del hombre; por lo tanto realmente el Señor Jesucristo es la Simiente de la Mujer
porque nació de la mujer sin intervención del varón.
De ahí que esto se trate de una lucha entre el Señor y el diablo, en la cual el Señor hiere en
la cabeza a Satanás; ahí está anunciado el final; y el diablo hiere al Señor en el calcañar. El
Señor le aplastará la cabeza al diablo, y al aplastársela, Él será herido, pero de todas maneras
se la aplastará. La primera profecía, que podríamos llamar el proto-evangelio, nos muestra un
combate entre Dios y el diablo; entre la descendencia del uno y la del otro, y un final victorioso
para el Señor, revelado a través de la Simiente de la Mujer. Para obtener esa victoria tuvo que
haber una herida, un sufrimiento en esa Simiente de la Mujer. Génesis aquí presenta de una
manera resumida el programa de Dios a lo largo de toda la historia, y la historia misma tiene su
final.
Esta misma mujer y esta misma serpiente aparecen también en Apocalipsis; solamente que
en Apocalipsis ya no se nos revela algo tan simple, sino un poco más complejo. Para ilustrar
mejor leamos, por ejemplo, en Apocalipsis 12:1-4:
"1Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de
sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2Y estando encinta, clamaba
con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3También apareció otra señal en
el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en
sus cabezas siete diademas; 4y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del
cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar
a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese".
Aquella mujer que era muy simple cuando se le mencionó en Génesis, ya ha tenido un
Introducción I: El Libro de la Consumación
13
desarrollo en el Apocalipsis. También vemos aquí la Simiente de la Mujer. La primera señal
que aparece es que la mujer da a luz un hijo varón; la segunda señal es la aparición en el cielo
de un dragón escarlata, que es la misma serpiente, como lo explica el versículo 9, cuando
dice:
"Y fue lanzado fuera el dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el
cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con
él".
Ahí se nos explica que este dragón es la misma serpiente, solamente que al principio
aparece de una manera muy simple; es decir, simplemente la mujer, la Simiente de la Mujer, la
serpiente y la simiente de la serpiente. Pero al transcurrir el tiempo de la historia, vemos a la
mujer ya vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, con doce estrellas. Asimismo vemos la
serpiente muy desarrollada, convertida en un dragón con siete cabezas y diez cuernos. Otros
acontecimientos finales los vemos en los versos 15-17, que dicen:
"15Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese
arrastrada por el río. 16Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el
río que el dragón había echado de su boca. 17Entonces el dragón se llenó de ira contra la
mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan
los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo".
Aquello que comenzó en el libro de Génesis de una manera simple, profética, ha tenido un
desarrollo a lo largo de toda la historia, y precisamente aparece un final en el libro de
Apocalipsis. Hasta ahora sólo hemos venido haciendo un esbozo de este histórico drama,
pues solamente hemos visto la primera mira, y la final; como cuando se va a disparar a un
blanco, hay que tener en cuenta la primera y la última mira. Si sólo miramos con la primera
mira, o sólo con la segunda, no damos en el blanco; por eso debemos mirar Génesis con
Introducción I: El Libro de la Consumación
14
Apocalipsis, para descubrir cuál es la línea recta para dar en el blanco.
Cuando miramos el libro de Apocalipsis vemos que esas cabezas del dragón después
aparecen identificadas con las cabezas de la bestia; así como el dragón tiene siete cabezas,
también la bestia tiene siete cabezas; entonces nos damos cuenta de que las cabezas de la
bestia son las mismas cabezas del dragón. Solamente que el dragón representa la parte
espiritual del reino de las tinieblas, y en cambio, la bestia representa la parte política y terrenal
de ese reino; y existe, además, una sincronía entre ese mundo espiritual y ese mundo natural.
Por ejemplo, en el capítulo 10 del libro del profeta Daniel, aparece una lucha en los aires y se
dice que aquel ángel que estuvo luchando para poder venir a darle a Daniel la revelación de
Dios, tuvo que ser ayudado por el arcángel Miguel, quien luchó contra el príncipe de Persia;
pero la Palabra narra que después de que el príncipe de Persia cayera, vendría el príncipe de
Grecia; y eso significa que en los aires existió un principado que se llamó príncipe de Persia.
Mientras ese principado demoníaco estaba reinando, en la tierra gobernaba el imperio persa.
Cuando el príncipe espiritual de las tinieblas de Persia cayó, el imperio persa también cayó. Y
¿ante quién cayó el imperio persa? precisamente ante el imperio griego, que era liderado por
el príncipe de las tinieblas llamado el príncipe de Grecia. Vemos, pues, que la Palabra de Dios
nos revela que existe una sincronía entre el mundo espiritual y el mundo natural, entre el
dragón y la bestia, las cabezas del dragón o sus príncipes y las cabezas de la bestia y los
grandes líderes, o grandes imperios que están representados por esas cabezas.
Está profetizado desde Génesis lo que entre la Simiente de la Mujer y la simiente de la
serpiente se ha desarrollado en toda la historia universal; y la Palabra de Dios nos revela el
trasfondo de la historia universal. ¿Qué es lo que está detrás de todos los acontecimientos?
¿Cuál es el significado último detrás de todo lo que ha acontecido en la historia? Un combate
entre la simiente de la serpiente y la Simiente de la Mujer. La línea de Dios contra la línea de
Introducción I: El Libro de la Consumación
15
Satanás; al fin de cuentas eso es lo que está detrás. Pero la Biblia nos enseña que tanto Dios
como el diablo tienen un objetivo, tienen un propósito.
La gran mentira del diablo
La Biblia nos habla del propósito de Dios y también nos habla de las intenciones o deseos
del llamado padre el diablo; no es llamado así por nosotros, obviamente. Como citamos arriba,
el Señor le dijo a ciertos personajes: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de
vuestro padre queréis hacer"2; ahí vemos que Jesús habló de los deseos del diablo, de los
objetivos que él tiene; hay algo que él quiso. En los capítulos 14 de Isaías y 28 de Ezequiel, la
Palabra de Dios nos aclara que el diablo tuvo unos objetivos; pero esos objetivos no son de
Dios ni son eternos. Antes de que el diablo tuviera esos objetivos, y antes de que el diablo
existiera, y antes de que existiera cosa alguna, Dios existía desde la eternidad y Dios tenía
Sus propios objetivos, Sus propios propósitos, aun sabiendo que una de las criaturas
angélicas, un querubín protector que Él crearía como el sello de la hermosura, se rebelaría
contra Dios y tendría también sus propósitos, que están revelados claramente en Isaías 14 y
Ezequiel 28. Esos propósitos satánicos consisten en que el diablo quiere ocupar el lugar de
Dios. El diablo decía:
"13Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el
monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14sobre las alturas de las nubes
subiré, y seré semejante al Altísimo" (Isaías 14:13-14).
2
Favor leer todo el contexto de Juan 8:31-44
Introducción I: El Libro de la Consumación
16
Esos han sido los deseos del diablo desde el comienzo de la rebelión en el cielo; es decir,
que el diablo tiene un objetivo. El quiere sustituir, reemplazar a Dios; él quiere que la criatura
ocupe el lugar de Dios. Ese principio está detrás de muchas filosofías, de muchas mitologías,
de muchas religiones y de muchas rebeliones; pero ese mismo principio, "seréis semejantes
a Dios"3, es el mismo con que el diablo ha tentado al hombre desde el principio: Vosotros
seréis como dioses, conociendo el bien y el mal; y eso es precisamente lo que está detrás de
la filosofía evolucionista, del hombre autodesarrollándose por sí mismo hasta llegar a ser la
expresión final de la divinidad.
Pero la divinidad ya no se le llama a Dios, sino a la naturaleza, como en el panteísmo;
filosofía que dice que la naturaleza tiene unas fuerzas intrínsecas evolutivas que van
desarrollándose, y que esa divinidad va apareciendo en el hombre, y que el hombre es el
estado más evolucionado del hilo primordial de la sustancia divina, que es el todo de la
naturaleza, según ellos; y eso está detrás de las religiones, detrás de las mitologías y de las
filosofías seculares. Esa es la filosofía de Hegel, de Teilhard de Chardin; esa es la
pseudofilosofía del evolucionismo; asimismo esa es la filosofía del esoterismo, del
gnosticismo, del cabalismo, del hermetismo, de la masonería, de la nueva era.
Todo ese principio es el mismo de la serpiente: Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal;
es decir, vosotros ocuparéis el lugar central. Esa fue la sensación que el diablo difundió, que
no nació de nadie sino de sí mismo, y quiso ocupar el lugar central. En Romanos 1:21-23,
Pablo lo expresa hermosa y magistralmente así:
"21Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias,
sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22
Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible
3
Referencia a Génesis 3:5
Introducción I: El Libro de la Consumación
17
en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles".
Los hombres adoraron a la naturaleza, incluido el hombre mismo, en lugar de a Dios. Es el
mismo problema del diablo; él dijo: seré semejante al Altísimo. Esos son los deseos del diablo.
Pero así como el diablo tiene sus propios deseos, antes de que el mismo diablo existiera y
tuviera la oportunidad de rebelarse, Dios ya tenía un propósito eterno. En la Palabra de Dios
son muchos los pasajes que nos hablan del propósito eterno de Dios, y que cuando Dios creó
las cosas, las creó en función de Su propósito eterno.
Cuando Dios dio permiso para que existiera la rebelión, lo hizo en función de Su propósito
eterno; y la providencia de Dios, que profetizó lo que sería la historia, ha estado detrás de
todos los acontecimientos, llevando adelante todo el propósito de Dios, aun con la existencia
de un mundo rebelde que tiene otro propósito. Y Dios permitió esa rebelión porque El quería
hacer notorio lo que El reprueba, y también Su poder y Su ira contra la rebelión; y también Su
gracia y Su misericordia para con aquellos de quienes se compadezca y salve e introduzca en
Su Reino, en Su economía final.
Un substrato del propósito de Dios
Démosnos cuenta de que el libro de Apocalipsis está situado en un lugar donde confluye la
consumación de esas dos líneas. No es cualquier libro; eso supone un libro tremendo; un libro
donde todo lo que se sembró en Génesis y se desarrolló a lo largo de la historia, en la Biblia, y
también después de que la Biblia cerró su canon, todo eso que estaba ya profetizado, se
consuma en el libro de Apocalipsis. Ese libro contiene el destino final de aquella simiente de
rebelión, y contiene también la consumación del plan eterno de Dios. En la epístola a los
Efesios 1:8-12, la Palabra es tan clara, que nos ayuda a analizar las cosas, para saber qué es
lo que deberíamos encontrar en Apocalipsis, porque a veces, cuando vamos a este libro, nos
Introducción I: El Libro de la Consumación
18
fijamos en las tuerquitas, en los tornillitos, en los resortitos, en el motor desbaratado, pero
necesitamos ver todo eso armado y consumado. Leamos el pasaje:
"(Su gracia) 8que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9
dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había
propuesto en sí mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del
cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la
tierra. 11En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12a fin de que
seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en
Cristo".
Esta gracia sobreabundante ya no se refiere solamente a la redención, al perdón de los
pecados, que ya de por sí es una gracia muy abundante. "Donde abundó el pecado
sobreabundó la gracia"; pero tanto sobreabundó, que la gracia no se limitó solamente a la
redención, porque la redención es para recuperar al hombre caído, a fin de poder Dios
continuar con Su propósito eterno. El propósito final de Dios no es la salvación, pues la
salvación es el medio que Dios utiliza para recuperar al hombre, para alcanzar su propósito
final. El propósito final de Dios va más allá de la redención y la salvación, y por eso dice aquí
que a la gracia la hizo sobreabundar más allá de la redención, en toda sabiduría e inteligencia
espiritual, o sea, sabiduría e inteligencia que provienen de la gracia y en relación con el
propósito eterno de Dios; y eso se extiende dándonos a conocer el misterio de Su voluntad,
porque Dios tiene una voluntad. Todavía muchos dicen: ¿Cómo es que vinimos acá? ¿para
qué vivimos? ¿será que el mundo por acá tiene algún sentido? Eso es lo que algunos están
concluyendo. Sin embargo, a la Iglesia, no a la universidad, no a la ciencia secular, a la Iglesia,
no por medio de sus propios esfuerzos, sino por la revelación divina, a la Iglesia le es dado a
Introducción I: El Libro de la Consumación
19
conocer el misterio de la voluntad divina; cuál es el objetivo que Dios se propuso en Sí mismo;
para qué creó; para qué permitió la rebelión; para qué salvó, y dónde terminará todo el
desarrollo de la historia. Esto se lo revela Dios a la Iglesia. Lo que a Dios le plació desde la
eternidad, se lo propuso como un objetivo, y no habrá diablo que pueda estorbar a Dios en Su
propósito eterno, Sus objetivos. En el verso diez dice que se propuso en Sí mismo reunir todas
las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, dándonos en forma
resumida el substrato del Apocalipsis, porque Apocalipsis es la consumación del plan de Dios,
y aquí en Efesios se nos está diciendo cuál es ese plan.
Es decir, que a través de la llave de este versículo, vemos el substrato fundamental o
esquemático de Apocalipsis. Reunir significa tomar lo que estaba disperso, lo que sin estar en
este lugar, a los pies de Cristo y en función de Cristo, no tendría razón de ser. Téngase en
cuenta que el diablo también quiere reunir. Si entendemos esta primera consideración
panorámica, después vamos a entender otras muchas cosas con relación a la religión, a la
política, a la economía; pero aquí se habla de reunir todas las cosas en Cristo, en cambio el
diablo quiere reunir todas las cosas pero no en Cristo, sino alrededor de sí mismo. El diablo en
sus deseos quiere sentarse en el monte del testimonio, poner su trono sobre las estrellas del
norte y hacerse semejante a Dios, y para eso necesita también reunir, pero reunir alrededor de
sí mismo; en cambio el Señor quiere reunir alrededor de Cristo. A quien ama el Padre por
sobre todas las cosas es al Hijo, porque antes de que existiera la creación, sólo existía la
Trinidad, y el Padre amaba al Hijo, y el Padre quiere la preeminencia del Hijo sobre todas las
cosas. La creación fue hecha para el Hijo; la redención es para darle al Hijo un Reino; el Hijo
está en el centro del corazón del Padre, pero el diablo quiere ocupar ese centro.
Si entendemos esto, se nos va a afinar el discernimiento acerca de los acontecimientos
actuales; porque sabemos que existen dos fuerzas en combate, en el cual prevalecerá la del
Introducción I: El Libro de la Consumación
20
Señor, aunque sea muy aparente la del diablo. Es más aparente un dragón con siete cabezas
que una mujer con un niño, pero sin embargo es el niño de esa mujer, la Simiente de la mujer,
quien prevalecerá contra el dragón, sus cabezas y sus cuernos.
Cuando en Efesios se nos dice "de reunir... en la dispensación del cumplimiento...", en el
griego dice: "en la economía de la plenitud de los tiempos". Esta palabra economía, que en
este pasaje se traduce dispensación, en otros pasajes se traduce administración, en otros se
traduce mayordomía, comisión, edificación. La palabra economía viene de unas palabras
griegas, oikos (oίχoς), de donde viene la palabra española hogar, que quiere decir casa, y
nomos (vόμoς), de donde viene la palabra española norma, que significa ley; de donde
oikonomía significa la ley de la casa, la norma del hogar; es decir, la administración del Reino.
Entonces dice que Dios quiere reunir todas las cosas en Cristo en la economía de la plenitud
del cumplimiento del tiempo.
Cuando habla de los tiempos, en plural, significa que la historia ha recorrido varias etapas;
pero al contrario de lo que piensan los griegos, que el tiempo es una cuestión cíclica que se
repite ciegamente, o de lo que piensan algunos que creen en el azar, que no hay ningún
sentido en la historia, sino que las cosas surgen en la historia de una manera desbocada, que
no tienen ningún sentido, la Palabra de Dios revela que la sucesión de los tiempos, de las
etapas, de los períodos de la historia, tiene un sentido, que detrás de la historia hay una mano
providente y gobernante, que es la de Dios, y que Dios está dirigiendo el sentido de cada
período de la historia; que cuando un período de la historia se ha dado, ha conseguido una
primera plataforma, una primera escala o eslabón de un programa definido que Dios tiene, de
reunir en Cristo todas las cosas. Dios gobierna la historia en función de Cristo. Cuando
después o través de cierto tiempo Dios establece una base, entonces se entra en un segundo
período, después en un tercero, luego en un cuarto, y esas sucesiones de períodos vienen
Introducción I: El Libro de la Consumación
21
hacia el cumplimiento y finalización o consumación de la economía divina, en la cual el Hijo de
Dios tiene la preeminencia, pues todas las cosas están ordenadas alrededor de Su Hijo,
teniendo en cuenta que Su Hijo le da sentido a la realización de todas las cosas. El Hijo está
en el centro del corazón del Padre, y el Padre le entregó la creación, y por ende la historia. La
historia discurre en función del Hijo, porque la creación es en función del Hijo; el Hijo es quien
ocupa el lugar central. Por eso cuando entramos a Apocalipsis, encontramos el trono de Dios.
La parte sobresaliente de Apocalipsis no son los cuernos de la bestia sino el trono de Dios, el
cual es la parte central; la Jerusalén de Dios. Dios en Su cúpula, en Su Lugar Altísimo, y el
Cordero es Su lumbrera, y la gloria de Dios a través del Cordero y de Su Esposa, siendo la
capital del universo. Todas las cosas reunidas alrededor de Cristo, expresando la excelencia
de Cristo. Dios el Padre ama tanto al Hijo, que quiso darle a El todas las cosas para que
disponga de ellas y las administre, y sea el mayordomo de la plenitud. Por eso se le llama
economía del cumplimiento de los tiempos, o dispensación del cumplimiento, o plenitud de los
eones, de las eras, de los tiempos.
La Iglesia en el propósito de Dios
Un hecho importantísimo es que en este propósito eterno de Dios en el que el lugar central
lo ocupa el Hijo de Dios, el Cristo, el Señor Jesús, la Iglesia juntamente con Cristo ocupa
también un lugar central, como esposa de El que es, como coherederos que somos los hijos
de Dios con Él; por eso en el verso 11 de Efesios 1 dice que en Él, o sea en este Cristo
alrededor del cual Dios quiere reunirlo todo, en Él asimismo, así como Dios quiere reunirlo
todo alrededor de Cristo, Dios quiso que este Cristo fuese un Cristo corporativo, un Cristo que
se incorpora en Su Cuerpo que es la Iglesia, y que hace a los miembros de Su Cuerpo,
herederos con Él de todas las cosas, que es una verdad que queremos resaltar por su
Introducción I: El Libro de la Consumación
22
importancia. De manera que la Iglesia ocupa con Él un lugar central en el plan eterno de Dios.
Esa es la razón por la cual el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, termina con la Nueva
Jerusalén, con la esposa del Cordero, que asimismo se identifica con la Iglesia. Así como la
Jerusalén terrenal tenía en las afueras un basurero donde iban a para todas las cosas
inservibles, para quemarlas con fuego, ubicado en el Valle de Hinom, de donde viene la
palabra Gehena, de la misma manera la Jerusalén de Dios tiene en las tinieblas de afuera su
basurero, el lago de fuego que arde con fuego y azufre, donde estará Satanás y sus ángeles,
y los perdidos que le siguieron; es decir, todo lo que era inservible a la causa y propósito de
Dios va a parar al basurero que estará en las afueras. Por eso es que el Apocalipsis termina
con un juicio de esa línea maligna en el lago de fuego, pero con la consumación del objetivo de
Dios en la Nueva Jerusalén.
"En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del
que hace todas las cosas...". Dios tiene un propósito, y Él escogió personas y las predestinó
para que alcancen ese propósito, y precisamente para eso hizo la redención, para recuperar
esas personas de su caída y poder alcanzar lo que Él se propuso en Él, en Cristo, en ese
Cristo central, en el Cristo preeminente alrededor del cual Dios el Padre reúne todo. Asimismo
como Cristo, la Cabeza, también el Cuerpo tiene herencia; fuimos hechos coherederos
conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad, a fin de
que seamos para alabanza de Su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en
Cristo. En estos versos de Efesios que hemos venido desglosando está el substrato básico, la
esencia de Apocalipsis, porque esta es la revelación de lo que es el objetivo de Dios, y
Apocalipsis es la expresión, la revelación ya más detallada de esa culminación del programa
de Dios. Si entendemos esta visión panorámica, vamos a entender después mucho mejor los
detalles.
Introducción I: El Libro de la Consumación
23
Visión panorámica de la economía divina. Asimismo es importante detenernos un poco
en esta visión panorámica en lo relacionado con la teología y la economía divina. La teología
que se ocupa del estudio y profundización de la Palabra de Dios en general, tiene también un
orden formal, sistemático, que es la Teología Sistemática, la cual no se atraganta con un
montón de temas inconexos. Por eso se le llama sistemática; en cambio la exégesis hace el
examen de cada texto para sacar su sentido. La Teología Dogmática es la que relaciona las
verdades traídas por la exégesis. La dogmática no estudia por textos, por autores, por pasajes
en orden, por libros, por versos, por raíces, sino que su estudio lo hace por temas.
La Teología Exegética estudia por autores, como la colección de las epístolas paulinas, e
incluso haciendo las subdivisiones como las epístolas primeras, las epístolas de la prisión, las
epístolas pastorales; el paso siguiente sería empezar con Romanos, sus principales
secciones, luego todo el primer capítulo, pasaje por pasaje, verso por verso, frase por frase, y
si es necesario, palabra por palabra, y aun raíz por raíz de esa palabra; todo eso lo hace la
exégesis. La exégesis se encarga del estudio del libro, lo ubica, y puede comenzar por
estudiar la raíz de la palabra, el sentido del versículo, el contexto del capítulo, el lugar que
ocupa en toda la epístola, y lo que Dios nos quiere decir a través de Pablo en esa epístola,
incluso del aporte paulino en todas sus epístolas. Ya tenemos la teología paulina. Después se
hace lo mismo con Pedro, obteniendo la teología petrina; después hacemos lo mismo con
Juan, y tenemos la teología juanina. Luego tomamos toda la teología de los autores del Nuevo
Testamento y tenemos la teología neotestamentaria. De esa manera hacemos lo mismo con la
teología del Antiguo Testamento, y tenemos la Teología Bíblica que surge de la exégesis.
La Teología Dogmática es la antesala de la Sistemática; como hemos dicho, la dogmática
no estudia por libros, por autores, por pasajes, sino por temas. A la dogmática lo que le
interesa es Dios, el plan de Dios, la creación de Dios, los ángeles, el diablo, los demonios, el
Introducción I: El Libro de la Consumación
24
hombre, la caída, el pecado, la salvación, Cristo, el Espíritu Santo, la Iglesia, las últimas cosas;
o sea que estudia los grandes temas y las verdades reveladas y proclamadas. A eso es a lo
que en la Biblia, en su versión original se le llama dogmática. Cuando leemos la Biblia en
español, allí no encontramos la palabra dogma, pero en el original griego sí está. Cuando se
reunió el Concilio de Jerusalén, y llegaron a una conclusión y la escribieron, después que
llegaron a las iglesias, dice aquí en la traducción Reina Valera de 1960, que enviaron la carta
con las ordenanzas de los apóstoles. Pero en el original griego, la palabra que aquí se traduce
ordenanza, como en otras partes que se traduce edicto, decreto, acuerdo, orden, es la palabra
griega dogma (_oγμα) apostólico, surgido del concilio apostólico de la Iglesia en Jerusalén; o
sea, el primer concilio. De esa palabra bíblica, dogma, surge lo que es la dogmática. La
Teología Dogmática es el estudio de los grandes temas; ya no es el estudio de los grandes
textos, pues de eso se encarga la exégesis para que surja la Teología Bíblica. Cuando estos
temas se ponen en orden en una secuencia lógica y coherente, entonces se arma un sistema
completo. La Iglesia no solamente tiene que tener mensajes sueltos de una cantidad de cosas,
como si nos estuviéramos comiendo un sancocho, sino que la Iglesia tiene que ordenar esos
temas en una gran cosmovisión que demuestre cuál es el consejo de Dios. Por esa razón
Pablo hablaba de que no había rehuido anunciar a la Iglesia todo el consejo de Dios.
El consejo de Dios es la cosmovisión coherente, lo que el salmista en el Salmo 119:160 dice:
"La suma de tu palabra es verdad"; y de ese versículo es de donde surgieron los nombres de
los grandes sistemas teológicos, y que por eso en la Edad Media se les llamaba “la Suma
Teológica”, que se deriva de la palabra latina summa, que significa totalidad, como las que
escribieron Tomás de Aquino y Alberto Magno. La de Tomás de Aquino es una obra
monumental donde no está tratando un tema u otro, sino que se mete con los grandes temas y
los ordena en un sistema. Por eso se dice que Tomás de Aquino fue un teólogo que en el siglo
Introducción I: El Libro de la Consumación
25
XIII sistematizó todo el dogma católico de su tiempo. Al unir esos grandes temas en un
sistema, surge la Teología Sistemática. Así como de la exégesis surge la Teología Bíblica, de
la dogmática, la cual se encarga de realizar los estudios por temas, al relacionarlos en
sistema, surge la Teología Sistemática.
La Teología Sistemática es la presentación ordenada y coherente del cuerpo de la verdad o
de la suma de la Palabra.. Dentro de la Teología Sistemática, y precisamente en honor de su
nombre, existe una secuencia de varios temas, y el último justamente tiene que ver con
Apocalipsis, dentro del contexto de la Escatología. Lo primero que Dios ha revelado en la
Biblia es acerca de Sí mismo; por lo tanto el primer gran tema de la Teología Sistemática es
Dios mismo. La teología propiamente dicha, lo que se llama Teología Propia, es la materia
que se ocupa del ser de Dios, de los atributos de Dios, de los nombres de Dios, de Su
eternidad, de Su espiritualidad, de Su personalidad, de Su infinitud, de Su amor, de Su unidad
en Trinidad, etcétera. Solamente es Dios el contenido de esta gran materia, o sección, o
asignatura de la Teología Sistemática, que es la teología propiamente dicha, o Teología
Propia.
Pero Dios no solamente ha revelado algo acerca de Sí mismo, sino que ha revelado algo
acerca de Sus planes, porque una cosa es lo que El es en Sí mismo y para Sí mismo, y otra es
lo que El planea para con Su creación. Antes de llegar a la creación misma había unos planes,
y Dios ha revelado en las Sagradas Escrituras el contenido de Sus planes: Cuál es Su
beneplácito, cuál es Su voluntad, cuál es Su propósito, cuál es el plano, el programa para
llevar adelante ese propósito en el futuro; la presciencia de Dios o el conocimiento anticipado
de todas las cosas que Dios tiene para escoger según esa presciencia, y para predestinar a
esos escogidos, y para bendecir con Su gracia con un decreto antes de la fundación del
mundo, de manera que Sus escogidos, predestinados, alcancen el propósito; y ha ordenado
Introducción I: El Libro de la Consumación
26
las cosas, y tiene lo que la Biblia llama un consejo determinado, una mano providente que
dirige todas las cosas a ese propósito. Todos esos capítulos forman parte de una especie de
segunda gran materia de la Teología Sistemática, que es la Divina Teleología; es decir,
tratado acerca del telos, o la voluntad (θ_λημα), el propósito; esa palabra, telos, no significa fin
en el sentido de terminación, sino de objetivo, meta, propósito. Después de la teología
propiamente dicha, viene la Divina Teleología.
Luego de Dios haber hablado de Sí mismo y de Sus planes, también ha hablado acerca de
la creación. Dios se ha revelado allí. ¿Qué es la creación? ¿Cómo se originó? ¿Cómo está?
¿Qué le ha pasado? ¿Qué sentido tiene? ¿Cómo hay una creación invisible? ¿Cómo hay una
providencia de Dios que sostiene esa creación? ¿Cómo hay una concurrencia de Dios como
causa primaria, con las causas secundarias de lo que se produce en la naturaleza? O sea que
Dios ha revelado algo acerca de la creación, y eso constituye la materia llamada Cosmología
Bíblica.
Pero después de Dios revelar acerca de Sí mismo, de Sus propósitos, de Su creación, y
empieza a desglosar un poco más sobre la creación, entra en el mundo invisible, en las
principales criaturas de ese mundo, en los ángeles, y entonces surge esa gran materia que se
llama la Angelología. Entre esos ángeles hubo un querubín, Lucero, que se rebeló, y surge la
Satanología; pero como no se rebeló él solo sino que se llevó la tercera parte de los ángeles,
entonces surge la Demonología, siendo esas dos materias derivaciones de la Angelología.
De todo esto ha hablado Dios en la Biblia.
Pero vienen las criaturas del mundo visible, de las cuales la principal es el hombre. Dios ha
hablado en la Biblia acerca del hombre; de la misión del hombre conforme al propósito de
Dios; del diseño del hombre conforme a la misión que Dios le ha encomendado; de la
constitución del hombre, de su espíritu, de su alma y de su cuerpo; de cómo cayó el hombre, y
Introducción I: El Libro de la Consumación
27
cómo afectó la caída el ser del hombre, tanto en lo individual como en lo familiar y en lo
cultural, y cómo ha sido restaurado. Todo ese tema y lo que se relaciona con él, es el
contenido de esa gran materia que se llama Antropología Bíblica. Así como existe una
antropología secular, que trata de interpretar al hombre en su origen y su sentido desde el
punto de vista humano, existe una antropología revelada, la bíblica, que nos enseña lo que
Dios dice acerca del hombre, de su origen, de su misión, de su estado, de sus fines, etcétera.
Vemos que, al igual que aquel querubín, el hombre también cayó, y surge otro gran tema de
los que Dios habló muy claro en Su Palabra. Dios ha revelado con mucha claridad en la Biblia
acerca del pecado, acerca del mal, todo lo relativo al por qué Dios permitió el pecado; qué
efectos ha tenido el pecado, cómo tiene que ser tratado el pecado, etcétera. Todo esto
pertenece a una materia de la Teología Sistemática llamada Hamartiología, porque la palabra
pecado en el griego se dice hamartía (_μαρτία); es por eso que el tratado acerca de la
hamartía o el pecado, la doctrina del mal, es la Hamartiología.
Ahora, ¿cómo trata Dios con esa condición caída? Entonces viene la Cristología, que,
como su nombre lo indica, nos habla de Cristo. ¿Quién era Cristo antes de la fundación del
mundo? ¿Qué parte tuvo Cristo no sólo con el Padre en la eternidad, sino también en el
propósito de Dios, en la creación de Dios, en la redención de parte de Dios, en el juicio y en el
Reino de parte de Dios? Y nos habla también sobre todo de lo relativo a la persona de Cristo
antes de la encarnación, su kenosis (χεvoσις), o despojamiento, Su concepción en el vientre
de la virgen María, Su gestación y nacimiento, Su crecimiento en estatura y en gracia y
sabiduría, las pruebas que tuvo, Su muerte, Su resurrección, Su ascensión, Su ministerio
celestial, Su segunda venida; todo lo referente a Cristo es lo que trata la Cristología.
Asimismo, todo lo referente al Espíritu Santo lo registra la Pneumatología, del griego pneuma
(πvε_μα), viento, espíritu.
Introducción I: El Libro de la Consumación
28
La Cristología y la Pneumatología son las bases de la Soteriología, que es la materia que
se ocupa de la salvación, porque Cristo y el Espíritu Santo vinieron para sanar y salvar. Todo
lo que la Biblia habla de la salvación, todo ese gran contenido de revelación bíblica, se llama
Soteriología, que viene de la palabra griega sotería (σωτηρία), que significa salvación. De
modo que ya tenemos a Cristo, al Espíritu Santo y la salvación, y surge la Iglesia, que es tan
importante para Dios, porque la Iglesia es la esposa de Su Hijo, todos los salvados. El Señor
dice frases profundísimas con palabras sencillísimas, y en una parábola muy sencilla,
solamente al inicio de esa parábola dice: "El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo
fiesta de bodas a su hijo..." (Mateo 22:2). En una frase muy sencilla narra de un rey que hizo
fiesta de bodas a su hijo. Aleluya. ¡Qué profundidad en esa frasecita! El rey está revelando al
Soberano Dios que promueve estas bodas, y está revelando el propósito eterno de Dios;
hacerle bodas a Su Hijo.
Está mostrando la centralidad de Cristo y está revelando el sentido de la Iglesia, que es la
esposa de ese Hijo para esas bodas; una frase tan sencilla y a la vez tan profunda; entonces
surge esa gran materia acerca de la esposa de ese Hijo, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, que es
la Eclesiología; porque la Iglesia es el vehículo de vanguardia que usa la Cabeza del universo
que es Cristo, el cual no sólo es Cabeza de la Iglesia. El es Cabeza sobre todas las cosas,
dado a la Iglesia, y es Cabeza de todo principado y potestad, y Cabeza de toda la creación.
Asimismo es Cabeza de todo varón, soberano de todos los reyes de la tierra. Y como Cabeza,
El tiene un Cuerpo; a El le fue dado una esposa, y todo lo que la Biblia habla acerca de la
Iglesia, el lugar de la Iglesia en el propósito eterno de Dios, el origen de la Iglesia, la naturaleza
de la Iglesia, las profecías y la tipología acerca de la Iglesia, la administración de la Iglesia, el
gobierno de la Iglesia, el funcionamiento de la Iglesia, el ministerio de los miembros del
Cuerpo de Cristo, que es mucho lo que la Palabra de Dios habla sobre este tema, todo eso lo
Introducción I: El Libro de la Consumación
29
trata esa gran materia que se llama Eclesiología.
La última de las grandes materias de la Teología Sistemática y que precisamente encuentra
su sentido en el Apocalipsis, es la Escatología; es la materia que se ocupa de las últimas
cosas, de la consumación, porque el Dios eterno que tenía un propósito y que
providentemente se ha movido detrás de la historia y ha hecho una gran obra de salvación a
través de Su Hijo y por Su Espíritu, lo ha hecho con un sentido final y ese sentido final es para
cada criatura y para todas las criaturas en una sola historia. Entonces aquella materia que se
ocupa de las últimas cosas en relación a cada criatura, sobre todo las criaturas humanas, lo
relativo a su propio fin, su muerte, ultratumba, el cielo o el infierno, y también el fin de la
historia y las etapas para ese fin, las profecías acerca de Dios, de Cristo, de la Iglesia, de
Israel, de las naciones, de la creación, de la gran tribulación, del arrebatamiento, del milenio,
de la Nueva Jerusalén, todo eso es el contenido de una final materia de la Teología
Sistemática, que es la Escatología. De manera que la Escatología se va a colocar al fin del
estudio sistemático de la teología; y el Apocalipsis, que es el libro de la Biblia que corona todo
el texto sagrado y todo el programa de Dios, es también el libro que le suministra el material
fundamental a la Escatología.
El Apocalipsis es un libro muy importante; no es un libro suelto, ni profecía suelta, sino que
es nada menos que la coronación de toda la Palabra de Dios, tal como ha sido revelada en las
Escrituras, y tal como ha sido entendida y revelada por la teología. El Apocalipsis es también
la culminación y coronación de la misma teología; o sea que no es cualquier libro; es un libro
precioso, profundo. El Apocalipsis mismo atribuye su autoría al apóstol Juan, corroborado por
los escritos de la Iglesia primitiva en su corriente tradicional. El apóstol Juan es el último de los
doce apóstoles del Cordero que quedó. El Señor Jesús le había dicho a Pedro: "Cuando eras
más joven, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos,
Introducción I: El Libro de la Consumación
30
y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras" (Juan 21:18).
Ahí le estaba revelando el Señor con qué muerte habría de morir; y la historia dice que Pedro fue
llevado cautivo y crucificado y dijo que no era digno de morir como nuestro Señor, que lo pusieran
boca abajo, y así fue como murió el apóstol Pedro, boca abajo o con las piernas para arriba.
Existen libros apócrifos y existe un Apocalipsis de Pedro que es considerado apócrifo, que trata de
unas supuestas experiencias de ultratumba y visiones acerca del cielo y del infierno. Cuando el
Señor Jesús le estaba diciendo las anteriores palabras a Pedro, el apóstol vio que detrás venía
Juan y le preguntó al Señor: "Señor, ¿y qué de éste?", refiriéndose a Juan. Dicen los versículos 22
y 23 que: "22Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
23
Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús
no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?". A ese
discípulo, Juan, el Señor se le apareció para revelarle todos los acontecimientos del libro de la
consumación de las cosas.
De manera que los escritos de Juan son los que completan toda la Biblia; su evangelio completa
a los sinópticos, sus epístolas fueron las últimas en ser escritas, y el Apocalipsis cierra toda la
revelación bíblica. †
Continúa con Introducción II: Autoría del Apocalipsis
Introducción I: El Libro de la Consumación
31
Aproximación al Apocalipsis (2)
INTRODUCCIÓN (II):
AUTORÍA DEL APOCALIPSIS4
“1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas, que
deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.../...
9
Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la
paciencia de Jesucristo, estaba en la isla de Patmos, por causa de la palabra de Dios y el
testimonio de Jesucristo.../... 22:8Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las
hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas”
(Ap. 1:1,9; 22:8.).
4
Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia, en julio 6 de 2001.
Introducción I: El Libro de la Consumación
32
Alta crítica
Ya terminamos el estudio sobre el Libro de las Jornadas, y ya desde bastante tiempo había
tenido una dirección del Espíritu del Señor para compartir con los hermanos, con los que quieran
estar voluntariamente, una serie sobre el Apocalipsis. En una ocasión casi la comenzamos; no se
dio esa vez, pero la dirección sí la recibí del Señor. Me acuerdo de una vez en que fui invitado a
donde el hermano Holbert y estuve dando una serie de introducción al Apocalipsis, y uno de los
pastores allí, de los hermanos, cuando terminé la serie, me llamó aparte, me invitó a cenar, y
cuando estaba cenando me dijo: Hermano Gino, cuando usted estaba tratando esos temas, el
Señor me mostró que un ángel vino con un rollo y con una pluma y tomaba nota de lo que usted
estaba enseñando, y yo entendí que usted tiene que publicar esas cosas que estaba enseñando.
Eso me lo dijo él en privado en una cena; entonces yo pienso que con la ayuda del Señor, si Él nos
ayuda, quizás estemos en el momento de considerar ese libro. Yo lo había guardado en mi
corazón, pero algunos hermanos se acercaron a mí, e inclusive sin saber eso, me lo pidieron
también; y yo dije: quizá sea una señal de que podamos comenzar esa serie. Les ruego sus
oraciones porque ninguno de nosotros es suficiente, especialmente para una cosa tan delicada
como esa; pero confiamos que el Señor, si Él nos coloca ahí en la arena, Él nos va ayudar. No
pensamos decir la última palabra ni todas las palabras, sino hacer un aporte particular de un
miembro del cuerpo, que ustedes completarán también con otros hermanos; entonces no
pensamos dar la última palabra, sino solamente aquello que el Señor ponga en el corazón.
Ustedes ven hoy en esta mesita, que tuve que ponerla para colocar unos documentos de la
iglesia primitiva, que aquí están los escritos de aquellos hermanos que tuvieron contacto directo
con los apóstoles, que algunos han dado en llamar los padres apostólicos; también está la
colección de las apologías escritas durante los tiempos de la persecución a la iglesia primitiva
escrita por los apologetas, una colección de sus defensas; también está la obra “Contra las
herejías” de Ireneo de Lyon, que fue discípulo de Policarpo en la iglesia de Esmirna, y que a su
27
vez, Policarpo, conoció a Juan . Cuando Juan recibió el Apocalipsis tuvo que entregarlo a los
ángeles de las siete iglesias, a las siete iglesias; y precisamente una copia fue a Policarpo. Ireneo
era uno de los que estaba sentado a los pies de Policarpo recibiendo el testimonio que Policarpo
daba del Señor Jesús y de la comunión estrecha que había tenido con el apóstol Juan. También
tengo aquí los volúmenes de la obra de Eusebio de Cesarea, la historia eclesiástica, donde hay
muchos datos de la iglesia primitiva.
Antes de entrar propiamente en la consideración exegética del libro del Apocalipsis, yo quisiera
hacer una introducción de lo que se suele llamar “Alta Crítica”; o sea, lo que tiene que ver con:
quién es el autor del libro, cuáles son las pruebas históricas de que eso es así y qué problemas
han surgido; cuestionamientos a lo largo de la historia y cómo han sido tan refutados. De manera
que la iglesia debe conocer estas cosas, porque en cualquier momento los hermanos se tropiezan
con terribles corrientes de incredulidad y de escepticismo que circulan por toda la tierra; los
hermanos a veces no se chocan con esas corrientes, pero de pronto un día se chocan con ellas y
necesitan tener estas cosas claras. Por eso permítanme, antes de entrar directamente en la
exégesis del libro, hacer una introducción al mismo. Vamos a ver cuatro versos iniciales en el libro
de Apocalipsis que están en el capítulo 1 y también después en el capítulo 22. Quiero llamarles la
atención inicialmente, con el propósito de introducción, a 4 versos. Apocalipsis 1:1-2, dice así:
“1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que
deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2que ha
dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que
ha visto”.
Interesante es esa última frase del verso 2: “las cosas que ha visto”. El apóstol Juan usaba
mucho esa frase. Ustedes recuerdan en la primera epístola del apóstol Juan, donde él habla en un
lenguaje parecido. Les invito a leerlo conmigo, porque es muy bueno desde el principio, ver la
semejanza en el lenguaje, la semejanza en las palabras. Dice 1 Juan 1 desde el verso 1:
28
“1Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo
que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de Vida 2(porque la vida
fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual
estaba con el Padre, y se nos manifestó); 3lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para
que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es
con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 4Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea
cumplido”.
La autoría de Juan
El objetivo es que nos gocemos en la fe que viene de recibir el testimonio de Dios por medio de
los apóstoles. Lo que hemos visto, testificamos, lo que hemos oído. Allí dice: ha dado testimonio
de las cosas que ha visto. Es el lenguaje típico de Juan hablando del Logos, del Verbo, como
aparece tanto en el evangelio, como en sus epístolas, como en el Apocalipsis. Dios escogió que
Juan escribiese, que contara esa experiencia de revelación de Jesucristo, que fuera su siervo.
Este es Juan el apóstol, de los doce apóstoles; Juan el hijo de Zebedeo y de Salomé, hermano de
Jacobo, y primo del Señor Jesús; porque Salomé era hermana de María. Entonces en el versículo
4 de Apocalipsis 1, dice: “Juan”; no necesita ese Juan ponerse otros apellidos porque era bien
conocido; él simplemente dice: Juan; era un Juan conocido por las iglesias en el Asia Menor.
“Juan, a las siete iglesias que están en Asia”. Es decir, a ellos, él inicialmente les escribió este
libro, esta profecía; él tuvo la experiencia, y el Señor le dio la orden que enviara esta profecía a las
siete iglesias que están en Asía. Por eso los testimonios más antiguos en la historia de la Iglesia,
acerca del Apocalipsis de Juan, son los que provienen de esa región del Asia Menor: de Efeso, de
Esmirna, de Sardis, de Hierápolis, que queda ahí al lado de Laodicea, y en fin; son los testimonios
más antiguos acerca del Apocalipsis; éstos comenzaron a darse allí en el Asia Menor.
En aquella época los libros no circulaban como ahora; hoy en día hay cantidades de imprentas,
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
29
hay internet, y una cosa que hoy se pone en una página web ya en el mundo entero se sabe; en
aquel tiempo había que escribir rollo por rollo con mucho trabajo y se circulaba a pie, o en caballo,
o en camello y las cosas eran muy lentas y así los libros fueron expandiéndose de una manera
muy lenta, pero se fueron expandiendo; y cuando uno estudia las huellas de la transmisión del
Apocalipsis en la historia, uno se da cuenta de que realmente los testimonios más antiguos
comenzaron en el Asia Menor y fueron extendiéndose justamente en el Asia Menor, que es como
decir un lugar central en los tres continentes, y de allí comenzó a extenderse más hacia el
occidente; por fin fue llegando hacia el oriente, bien al oriente, donde se tardaron bastante en
aceptar el Apocalipsis, porque como les voy a contar hoy, y les voy a leer, se presentaron algunas
cuestiones históricas que impidieron que algunas personas tuvieran acceso al Apocalipsis, y que
estuvieran abiertos a él. Gracias a Dios que la Palabra de Dios prevaleció sobre todos los
problemas, sobre todas las resistencias que Satanás le puso; porque Satanás siempre le pone
muchos problemas especialmente al Génesis y al Apocalipsis, que son los libros que revelan su
principio y su fin.
Entonces son dos libros tremendamente atacados por Satanás; y entonces estamos aquí
identificando al autor humano; lógicamente que es una revelación divina, pero a través de un ser
humano, sin anular al ser humano, usando a ese ser humano, tal como él es, usándolo con su
personalidad, usándolo con su lenguaje, con su estilo, usándolo con su condición humana; y esto
lo digo muy a propósito por lo siguiente: porque la gramática griega del Apocalipsis es una
gramática sui géneris; en el autor no era el griego su primera lengua; su autor hablaba arameo
porque Juan hablaba en arameo, y él no solamente hablaba en arameo, sino que también
pensaba en arameo y hacía las frases conforme a la sintaxis en arameo, y el arameo es muy
diferente al griego. Hay cosas que en la gramática y en la sintaxis se llaman “los casos”; entonces,
por ejemplo, a veces el pronombre, si es plural, tiene un plural en la conjugación del verbo. Por
ejemplo, en inglés y en español; en inglés no hay esa diferencia; en inglés los verbos regulares, si
tú hablas el yo, o el tú, o el nosotros, o ellos, o vosotros, la conjugación es la misma; en español sí
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
30
tenemos diferencia; por eso cuando un norteamericano está tratando de hablar en español, pues
lógicamente que él a veces dice: yo estar muy contenta. El yo, es él, estar, no concuerda estar con
yo, porque él dice: yo estoy; pero él no es español, entonces él usa la conjugación que no
concuerda con el pronombre y a veces, el género; él es hombre y dice “contenta”, porque como
fulana dijo que estaba contenta, entonces él también está contenta y pone en femenino lo que era
en masculino. Pero aun siendo así, nosotros entendemos perfectamente y Dios nos habla a
nosotros como somos. Si las personas son del pueblo, entonces hablan en un lenguaje popular y
Dios las usa en su lenguaje popular. Por ejemplo, el griego de Marcos es un griego koiné muy
popular, porque Marcos era una persona popular; entonces él cuenta, inspirado por el Espíritu
Santo, conforme a su personalidad, y Dios lo usa como él es; porque ¿quién dijo que sólo los que
han leído mucho se pueden comunicar? ¿o que sólo para ellos es el lenguaje? no; Dios usa a
todos los hombres así hablen como hablen; si habla chino, si habla ruso o si habla mezclado, lo
importante es que es una persona limpia usada por Dios y con su personalidad; entonces Marcos
escribe con una gramática popular; Lucas, en cambio, era un médico, un gran lector y un hombre
muy culto; entonces él habla con un lenguaje casi clásico, un koiné clásico; así también Juan,
cuando escribió Apocalipsis, él estaba solo; él lo escribió en un lenguaje de un Juan que era
pescador; él no era un escritor clásico y además él no estaba escribiendo en arameo, sino que
estaba escribiendo en griego; estaba solo y no tenía quien le ayudara.
Si ustedes se dan cuenta de cómo el Señor permite que eso sea así, en Hechos 15 quiero
mostrarles algo. Dice en Hechos 15 que después de que el sínodo apostólico y presbiterial en
Jerusalén llegó a una conclusión, se escribió una carta; entonces dicen los versos 22-23:
“22Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre
ellos, varones y enviarlos a Antioquia con Pablo y Bernabé; a Judas que tenía por
sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; 23y escribir por
conducto de ellos”.
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
31
Asuntos de cultura griega
Tenemos aquí a Silas. La palabra Silas es una contracción de la palabra Silvano, así como
Pacho es una contracción de Francisco, como kiko una contracción de Francisco, como Lucas es
una contracción de Lucano, como Epafras es una contracción de Epafrodito; así Silas es una
contracción de Silvano. Este Silvano era un hermano culto; y los apóstoles, que eran personas del
pueblo, pero llenas del Espíritu Santo, acostumbraban dictar sus cartas; aún Pablo se las dictaba a
Tercio; y aquí los apóstoles la dictaron a Silvano. La carta era de los apóstoles, pero Silvano
escribía con buena gramática. Vamos, pues, a las dos cartas de Pedro. Ustedes se van a dar
cuenta de que entre la primera y la segunda carta de Pedro hay una diferencia, pues la primera fue
escrita de Pedro por conducto de Silvano, y la segunda por Pedro solo; es por eso que la
gramática griega de la primera epístola de Pedro es muy culta, y la gramática griega de la segunda
de Pedro es más popular; y por eso algunos han pensado que el autor no es el mismo Pedro y
quieren rechazar la segunda, simplemente porque consideran el griego de la primera más culto
que el de la segunda; pero ¿qué fue lo que pasó con la primera?
En 1 Pedro 5:12, dice Pedro: “Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he
escrito brevemente”. Vemos que Silvano era un hermano culto; así como entre nosotros hay
hermanos que tienen buena gramática, buena ortografía, entonces les pedimos si nos hacen una
transcripción; nos la ponen bien; puntos, comas; nos hacen bien las cosas; nosotros, a veces,
hablando de manera informal, dejamos una frase por la mitad, y él termina la frase y la hace
correcta; lo mismo sucedió en la iglesia primitiva. Silvano era un escriba de los apóstoles; era
también un apóstol con Pablo, era un hombre culto, y los hermanos lo apreciaban y le pedían que
escribiera lo que ellos decían; ellos eran inspirados por el Espíritu Santo y él lo escribía con un
lenguaje culto. Por eso la primera epístola de Pedro, es de Pedro, pero se le nota la gramática de
Silvano. Ya en la segunda no estaba Silvano, de manera que se le nota más a Pedro cuando
escribe solo. Lo mismo sucede con el Apocalipsis.
El Apocalipsis tiene una gramática que era aramea expresada a través del griego, como si un
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
32
gringo hablara en castellano, porque el griego no era el lenguaje de Juan; el lenguaje de Juan era
el arameo; sin embargo, no hay libros tan sublimes como éstos de la Biblia, y éste del Apocalipsis
es donde se termina toda la revelación; y Dios escogió a un pescador para hablar Su palabra y
coronar Su palabra a través de un Juan en que el griego era apenas su segunda lengua y estaba
por allá preso sin quien lo ayudara. Sin embargo, Dios usó a Juan como es Juan, y le damos
gracias a Dios por eso, y eso explica lo sui géneris de la gramática griega de Apocalipsis. Claro
que después vinieron unos escribas, cuando fueron copiando el Apocalipsis; por eso surgen
variantes, porque le adaptaron un poco: Yo estar con yo estoy; bueno, por eso al compararse unos
manuscritos con otros, tú notas unas variantes de acomodación de los géneros, de los números,
etc.; pero de todas maneras eso en las copias posteriores y en las traducciones no se nota. En las
traducciones tú no notas las diferencias de estilo de Lucas y de Marcos, de Moisés, de Pablo,
sino que todo es del mismo traductor; pero en la Biblia original sí se nota. Dios nunca le quitó las
características al hombre, sino que lo utiliza así como es él.
Yo recuerdo que el hermano Branham era un hermano también de extracción popular. Dios lo
usó mucho; tanto lo usó el Señor, que los hermanos querían que las grabaciones aparecieran
exactas, así como él decía. ¿Por qué? porque los hermanos no querían que se le pusieran
retoques gramaticales y hacerlo muy bonito, sino así en toda su crudeza que apareciera; y así
ustedes leían los primeros folletos que publicaban muy pulidos, pero después los hermanos
dijeron: No, ¿qué tal que en ese pulir haya una traición a la idea? No, así con toda la crudeza nos
cuentas las cosas; y hermanos, ¿no tiene derecho el pueblo a hablar? ¿Acaso es solamente algún
hombre de la Academia de la Lengua el que tiene derecho a comunicarse? No, Dios no tiene ese
concepto, Dios se comunica a través del ser humano como el ser humano es; lo que importa es
que le entiendan. Y no estamos hablando para rebajar la categoría de nadie cuando hacemos la
diferencia entre lo popular y lo clásico; solamente para mostrar el hecho, pero no para rebajar a las
personas, porque Dios no las rebaja y Dios las usó así; entonces las respetamos y las recibimos
como de Dios. Toda la palabra es inspirada por Dios. Eso, pues, era necesario decirlo al respecto.
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
33
De manera que ese Juan no necesita otro apellido; y eso lo digo también muy a propósito por
algo que voy a tener que decir después; porque es que hay algunos que han querido negarle la
autoría del Apocalipsis a Juan, o del evangelio, o de las cartas, o de alguna de las cartas. Ha
habido mucha lucha en el campo de la alta crítica modernista liberal. Se necesita hacer estas
introducciones para poder poner los parapetos cuando los hermanos se encuentren con esas
corrientes escépticas y antagónicas; por eso me detengo en esto. Entonces fíjense en Apocalipsis
1:4: “Juan, a las siete iglesias”. Era un personaje tan conocido, que no tuvo ni siquiera que decir:
Hijo de Zebedeo, ni de Salomé, ni hermano de Jacobo; era el Juan que había sobrevivido a los
demás apóstoles y que estaba ahí; era simplemente Juan. Luego en 1:9, dice: “Yo Juan, vuestro
hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo”. Se ve
que había conocido a Jesucristo de cerca, conocía la paciencia de Jesucristo. Muchas personas
tienen la imagen de un Dios ogro, pero él conocía la paciencia de Jesucristo. “Estaba en la isla
llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. En la isla de
Patmos fue donde este Juan, el apóstol Juan, recibió esta revelación y la escribió sin la ayuda de
Silvano. No sabemos si en los próximos libros le hayan podido ayudar en Efeso, pero aquí en
Patmos estaba solo. En el capítulo 22, también aparece el autor de este libro, que es el apóstol
Juan; 22:8: “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas”. Es el estilo típico de Juan: lo que hemos
visto y oído, ya sea que hable con la ayuda de Silvano en el evangelio y sin la ayuda de él en
Apocalipsis, es su estilo y sus palabras: Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas; o sea que el que
escribió este libro fue el apóstol Juan.
En el capítulo 1, cuando estaba comenzando la revelación, él ya recibió esta orden del Señor. El
Señor le dijo: “Escribe en un libro lo que ves”; esa fue la elección del Señor, que fuera Juan, y le
mandó a escribir. Al Señor no le importaba si Juan hablaba arameo y no griego, y tenía que
mandar eso a iglesias que hablaran griego, y lo hizo muy bien. “11Escribe en un libro lo que ves, y
envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis,
Filadelfia y Laodicea”. De modo que Juan el apóstol en la isla de Patmos recibió una revelación de
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
34
Dios que se le dio a Jesucristo, que se la envió por un ángel al apóstol Juan, y le ordenó enviarla a
siete iglesias específicas del Asia Menor, que son las de estas ciudades: Efeso, Esmirna,
Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Como les dije al comienzo, lo más lógico era que
los primeros testimonios del texto, las referencias más antiguas al Apocalipsis, y los documentos
manuscritos, pergaminos más antiguos, provinieran de aquellas regiones; y justamente así ha
sido. Después de que murió Domiciano, el emperador, que fue el que condenó a Juan a la isla de
Patmos, entonces por un año subió un sucesor suyo llamado Nerva, que inmediatamente hizo
sacar a Juan de la isla de Patmos, y él volvió a Efeso y allá continuó haciendo la obra del Señor
teniendo como centro de la obra la ciudad de Efeso; y justamente, es de la iglesia de Efeso de
donde surge el testimonio más antiguo acerca de la autoría del Apocalipsis por el apóstol Juan.
Testimonio de Justino Mártir
En la iglesia de la ciudad de Efeso hubo un hombre de Dios muy famoso en la antigüedad, muy
respetado, que se llamó Justino Mártir. Se llamó así porque él fue martirizado; y él era un filósofo y
fue martirizado por otro filósofo, amigo de un emperador filósofo. ¡Qué paradoja! Este hombre, que
era un filósofo, había nacido en Samaria, en la ciudad de Siquem, que hoy se llama Nablus o
Nablusa o Neápolis, que son las diferentes pronunciaciones de la misma palabra: Neápolis,
Nablusa, Nablus; es lo que era la antigua Siquem en Samaria; ahí fue donde nació Justino, y él
empezó a leer filosofía. Él estuvo pasando por todas las escuelas filosóficas; Dios quiso que así
fuera; y él se fue corriendo hacia el occidente, y se estableció por fin en Efeso, y allí conoció al
Señor y se hizo cristiano. Los filósofos en aquella época usaban su manto de filósofo, y él
comenzó a predicar el evangelio como si fuera un filósofo porque la gente iba a donde él a oír
filosofía, y él aprovechaba eso para evangelizarlos. Luego se trasladó a Roma, y en una casa
cerca de unos baños públicos, él estableció su lugar de predicación, y los que querían iban a oírlo
allá, hasta que el filósofo Junio Rústico, amigo del emperador Marco Aurelio, lo mandó a llamar
para obligarlo a él y a sus compañeros, que eran como siete hermanos, entre ellos una hermana
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
35
llamada Caridad, y los obligaron a la idolatría después de hacerles unas preguntas; ellos se
confesaron claramente cristianos; tenían que hacer sacrificios a los dioses; como ellos no los
hicieron, por tanto ese filósofo los mandó a azotar y a decapitar, y ellos fueron fieles con grande
alegría; pusieron su vida por el Señor. Por eso se le llama “Justino mártir”. Él vivió en la primera
parte del siglo II, y escribió por ahí por los alrededores del año 135 a más tardar, cuando había la
persecución contra los cristianos. Justino es llamado “El príncipe de los apologetas”, porque en
esa época de persecución de los emperadores romanos y del imperio romano a los cristianos,
entonces algunos hermanos escribieron apologías o defensas del cristianismo y se las enviaron al
emperador Marco Aurelio, o a Antonino Pío, o a los otros emperadores. Esas apologías se
recogieron en este volumen que tengo acá, donde está la colección de esas defensas de los
cristianos primitivos; y Justino escribió unas apologías y escribió también un diálogo con un judío
famoso llamado Trifón, con el cual él tuvo un diálogo, que después Justino redactó. Entre los
judíos, parece ser llamado el Rabino Tarfón; Trifón se le dice en el griego. Justino, que vivía en la
ciudad de Efeso, escribió ese diálogo con Trifón en la ciudad de Efeso, en la primera parte del siglo
II, a más tardar en el año 135. Les voy a leer aquí una partecita de lo que él escribió, donde
aparece el testimonio más antiguo, aparte del Apocalipsis mismo, donde se dice que este Libro de
Apocalipsis lo escribió el apóstol Juan.
Voy a leerles aquí en el Diálogo con Trifón, después de que él ha citado aquí unas palabras del
profeta Isaías; él leyó aquel pasaje de Isaías, donde habla cómo va a ser el reino venidero, aquello
de que el cordero comerá paja con el león, etc; entonces después de citar esas palabras de Isaías
a Trifón, dice Justino:
“Lo que en estas palabras, pues, se dice, dije yo, “porque según los días de los árboles,
serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán las obras de sus manos”, entendemos
que significan misteriosamente los mil años, porque como se dijo a Adán que el día que
comiera del árbol de la ciencia del bien y el mal, moriría; sabemos que no cumplió los mil años;
entendemos también que hace también a nuestro propósito aquello de que un día del Señor
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
36
es como mil años; además, hubo entre nosotros un varón por nombre Juan, uno de los
apóstoles de Cristo, el cual en revelación que le fue hecha, profetizó que los que hubieren
creído en nuestro Cristo, pasarán mil años en Jerusalén y que después de esto vendría la
resurrección universal y para decirlo brevemente, la eterna resurrección y juicio de todos
unánimemente; lo mismo vino a decir también nuestro Señor: No se casarán, ni serán dadas
en matrimonio, sino que serán semejantes a los ángeles, hijos que son del Dios de la
resurrección; porque entre nosotros se dan hasta el presente carismas proféticos, de donde
vosotros mismos debéis entender que los que antaño existían en vuestro pueblo han pasado a
nosotros”.
Hasta aquí una cita textual de Justino Mártir, donde hablando del milenio, en ese contexto él
hace una referencia antiquísima, apenas a comienzos del siglo II, cuando él vivía en Efeso. Hubo
entre nosotros un varón llamado Juan, de los apóstoles de Cristo, que recibió una revelación; y
hace una referencia al Apocalipsis. Vemos aquí, pues, la referencia más antigua al Apocalipsis
conocida hasta ahora, hecha por un líder de la iglesia primitiva en el siglo II.
Testimonio de Papías
Tengo aquí también otras referencias que hacer: uno de los discípulos directos del apóstol Juan
fue Papías de Hierápolis. Hierápolis era una ciudad que quedaba cerca a Laodoicea y a Colosas.
Esas tres ciudades, si ustedes las miran en el mapa del Asia Menor, están cerquita una de la otra;
casi como decir: Suba, Bosa, el antiguo Tiguaque, que es San Cristóbal; o sea que es una región
más cercana que este Distrito, pero quedaban muy cerca la una de la otra; entonces para ver esa
cercanía, vamos allí a la epístola a los Colosenses; allí el apóstol Pablo hace referencia a estas
tres iglesias. Colosenses 2:1: “Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y
por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro”; o sea, los que
estaban allí cerca de Laodicea; y en 4:13 dice: “Porque de él doy testimonio (de Epafras o
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
37
Epafrodito, que es la contracción de Epafras) de que tiene gran solicitud por vosotros (los de
Colosas), y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis”. Esas tres localidades:
Colosas, Laodicea y Hierápolis, estaban cerca, y ellos se visitaban, de tal manera que Pablo más
adelante les dice en el verso 16: “Cuando esta carta (la de los Colosenses) haya sido leída entre
vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses”; o sea que la carta que le
envié a los Laodicenses, léanla también ustedes, y la que le envié a ustedes, Colosenses,
hágansela leer a ellos; porque estaban muy cerca; no había carro, no había internet, no había
avión, pero podían ir a pie, o en burro; entonces podían hacer eso. ¿Se dan cuenta de que
Hierápolis quedaba ahí cerca? Ahí en Hierápolis vivió el diácono y evangelista Felipe y también las
hijas de Felipe; puesto que él tenía cuatro hijas profetizas. Justamente Papías, que era un
discípulo de Juan, había conocido a Felipe y había oído varios de los testimonios de la tradición
antigua de las mismas hijas de Felipe, y Papías dice algunas cosas. Yo quisiera leerles algo de lo
que dice Papías para que los hermanos tengan esas noticias de la iglesia primitiva. Justamente,
una mala interpretación que se hizo de unas palabras de Papías, de ella se agarraron primero
unos herejes y luego unos escépticos; no es exactamente lo mismo, pero están trabajados por el
diablo para tratar de decir que había otro Juan y que no fue Juan el apóstol el que escribió esto.
Voy a leerles algunas de las palabras de Papías. Tengo aquí los fragmentos de Papías. Papías
escribió una obra en cinco rollos que se llamó “Exégesis de los Logiones del Señor”, que era una
explicación de los dichos, de las sentencias del Señor Jesús. Después los libros fueron llamados
Los Exotéricos; no los esotéricos con ese, sino con equis; son los mismos cinco libros de Papías;
esos libros sobrevivieron hasta cierto tiempo; luego se perdieron, pero algunos fragmentos de
Papías sobrevivieron. Ireneo lo cita, Eusebio lo cita, Apolinar de Hierápolis, que fue sucesor de
Papías, lo cita, Andreas de Cesarea los cita a ellos. Ustedes saben que en Cesarea hubo una gran
biblioteca que formó Orígenes. Orígenes, cuando fue a Cesarea formó una gran biblioteca que
luego, cuando él murió, la continuó Pánfilo, y en esa biblioteca él procuró recopilar todo lo posible
de los cristianos anteriores, y gracias a la biblioteca de Orígenes completada por Pánfilo, Eusebio
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
38
de Cesarea pudo escribir la historia eclesiástica que tenemos acá, donde nos da las noticias de la
iglesia primitiva; gracias a esa biblioteca. Andreas de Cesarea también cuenta algunas noticias de
Papías; o sea, tenemos los dichos de Papías que han sobrevivido. No sobrevivieron todos los
libros, pero sobrevivió algo de su historia; son muy importantes para la Iglesia los testimonios de
Papías, porque algunos de los evangelios, en sí mismos, ellos son anónimos. Hoy sabemos que el
evangelio de Mateo lo escribió Mateo por el testimonio que dio Papías. Sabemos que el evangelio
de Marcos lo escribió Marcos porque el testimonio de eso lo dio Papías, que lo oyó del mismo
apóstol Juan. El apóstol Juan fue el que leyó el evangelio de Marcos y le dijo a sus discípulos que
Marcos no había mentido en nada de lo que había escrito; eso lo escribió Papías. De manera que
muchas noticias importantes para conocer los autores de los libros de la Biblia nos vienen a través
de Papías; aunque no sobrevivieron los cinco volúmenes de Exotéricos o de exégesis de los
dichos del Señor, por lo menos, los fragmentos que sobrevivieron han sido muy importantes. Por
eso quiero leerles algo de Papías. Dice Ireneo, citando a Papías:
“Cuando también la creación renovada y libertada fructificará muchedumbre de todo género
de comida, del rocío del cielo y de la fertilidad de la tierra, a la manera que recuerdan los
ancianos que vieron a Juan, discípulo del Señor”.
¿Quién está hablando aquí? Está hablando Ireneo. Ireneo era de la iglesia en Esmirna cuando la
presidía Policarpo, que fue quien recibió el Apocalipsis de mano de Juan, porque el Señor le dijo:
Envíalo a la iglesia de Esmirna y a las otras; pues el que estaba al frente de la iglesia en Esmirna
era un discípulo de Juan que fue el que quedó haciendo trabajo apostólico cuando éste murió; el
que quedó haciendo esa obra que hacía Juan fue Policarpo; entonces el mensaje del Señor por
Juan lo recibió Policarpo; pero Policarpo tenía un joven de la iglesia de Esmirna que era Ireneo.
Este Ireneo es el que escribe estas cosas. Él dice así:
“La manera que recuerdan los ancianos que vieron a Juan (entre ellos están Policarpo y
Papías), discípulo del Señor, habérselo oído a él , de qué modo enseñaba y hablaba el Señor
de aquellos tiempos”.
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
39
Se refiere a los tiempos del reino milenial; entonces, pone comillas para citar las palabras del
Señor transmitidas por Juan y transmitidas por Papías y por Policarpo; ahora las está
transmitiendo Ireneo, así:
“Vendrán días en que nacerán viñas que tendrán cada una diez mil cepas, y en cada cepa
diez mil sarmientos, y en cada sarmiento diez mil ramas, y en cada rama diez mil racimos, y en
cada racimo diez mil granos, y de cada grano prensado dará veinticinco metretas de vino, y
cuando alguno de los santos tomare uno de aquellos racimos gritará: yo soy mejor, tómame a
mí, bendice por mí al Señor. Igualmente se dará un grano de trigo que producirá diez mil
espigas, y cada espiga tendrá diez mil granos, y cada grano dará cinco libras de flor de harina
clara y limpia, y así de los demás frutos y semillas y hierba, conforme a la conveniencia de
cada uno, y todos los animales, que usando de aquellos elementos que se reciben de la tierra,
se convertirán en pacíficos y unidos entre sí, sujetos a los hombres con toda sujeción. Esto
atestigua también por escrito Papías, discípulo que fue de Juan y compañero de Policarpo,
varón antiguo, en el cuarto de sus libros, pues, tiene en efecto compuestos cinco libros, y
añadió diciendo: «Ahora bien, estas cosas son creíbles para los creyentes»; se lo decía el
Señor; y como Judas, el traidor, no creyera y preguntara: entonces ¿cómo serán llevadas a
cabo por el Señor tales producciones? Respondió el Señor: lo verán los que lleguen a aquellos
tiempos”.
Mas adelante voy a leerles otras cosas acerca de Papías. Esto lo dice Eusebio conservando
fragmentos de Papías:
“Mas de Papías, cinco son en número los escritos que corren de su nombre, titulados:
Explicación de las sentencias del Señor. (Es una traducción del título). De éstos hace también
mención Ireneo, como los únicos por él escritos, en los siguientes términos: «Esto atestigua
también por escrito Papías, discípulo que fue de Juan y compañero de Policarpo, varón
antiguo, en el cuarto de sus libros», porque fueron por él compuestos cinco libros, que es el
testimonio de Ireneo”.
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
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Tergiversaciones en tiempos de Eusebio de Cesarea
Voy a saltar unas palabras aquí de Eusebio, porque Eusebio toma unas palabras de Papías y él
les da una interpretación equivocada a esas palabras, y a raíz de esas palabras equivocadas,
otros se equivocaron; porque parece que Eusebio no era milenarista, entonces hubo a partir de
cuando ya el cristianismo comenzó a conquistar el Estado, y ya Eusebio de Cesarea era amigo de
Constantino, quienes empezaron a entender prácticamente que lo del milenio era una cosa
alegórica, aquella profecía del Apocalipsis, y comenzaron a no tomar en cuenta las palabras del
Apocalipsis en forma literal. Comenzó, pues, a surgir un sentimiento en contra de los que ellos
llamaron “milenaristas”. Juan habló en Apocalipsis del milenio, de manera que Papías hablaba del
milenio, Ireneo hablaba del milenio, Melitón de Sardis hablaba del milenio; aquí aparece también
Apolinar de Hierápolis, que hablaba del milenio, Tertuliano de Cartago hablaba del milenio,
Victorino de Petavio hablaba del milenio, Lactancio hablaba del milenio; todos estos eran los
líderes cristianos primitivos que eran milenaristas. Como también Montano, que era un líder de los
alrededores del año 150, y era bastante entusiasta, como decir un pentecostal bien clásico, y que
ellos enfatizaban las profecías y los dones del Espíritu, y a veces algunos o algunas se iban a los
extremos, y como Montano creía también en el milenio y en el Apocalipsis, entonces, lógico, en
reacción contra los excesos entusiastas de Montano surgieron algunas reacciones contra el
montanismo; pero como el montanismo era literalista y se basaba en el Apocalipsis, entonces
comenzaron a rechazar a los hermanos que creían en el milenio literal y los consideraban los
herejes kiliastas, de kilo, de mil, de milenio. Después ya no sólo rechazaron a la interpretación
milenarista, sino que rechazaron incluso el Apocalipsis, porque el Apocalipsis era el que daba pie
para eso. Comenzó, pues. a surgir, en una vertiente, un rechazo al libro del Apocalipsis, porque
decían que el Apocalipsis era prácticamente el culpable de la “herejía” de los mil años y todas esas
cosas. Entonces en Roma, por el año 210, uno de los presbíteros de Roma, que se llamaba Cayo
de Roma, él escribió contra Montano, y en sus escritos contra Montano y el montanismo también
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
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atacó al milenarismo y atacó al Apocalipsis; entonces uno que había aprendido de Ireneo, que se
llamaba Hipólito de Roma, escribió una obra contra Cayo, refutando de una manera tremenda todo
lo que era el ataque antiapocalíptico y antimilenarista, siendo él un hombre ortodoxo. A partir de la
obra que escribió Hipólito contra Cayo de Roma, siendo Hipólito también de Roma, un anciano en
Roma, desde allí, en occidente, gracias a la intervención de Hipólito se respetó mucho el
Apocalipsis.
Del Asia Menor se difundió mucho por occidente, y los ataques que se levantaron contra el
Apocalipsis y contra el milenarismo fueron acallados por la obra de Hipólito en el occidente; pero
como las obras no circulaban tan rápido, por allá en el oriente, por Georgia y por Armenia, se
demoraron mucho en aceptar el Apocalipsis, y heredaron después ese escepticismo de los
alegoristas. Los alegoristas, que no querían hablar de un milenio literal, no sólo rechazaron la
interpretación literal, sino que rechazaron el libro mismo del Apocalipsis. Si es muy delicado para
el que le saque una parte al libro, cuánto más sacar el libro entero. Quitarle un pedazo o agregarle
es delicado, cuánto mas delicado es quitar el libro entero. Fue, pues, Hipólito el que hizo la
defensa en su libro contra Cayo de Roma en el año 215.
Otro que escribió y usó el Apocalipsis fue Metodio. Ya estamos citando algunos de los testigos
antiguos que son: Justino Mártir, Papías de Hierápolis. Estoy aquí con dificultad de leerles todo el
material que hay; además que no quiero leerles a Eusebio sin darles la explicación, porque él tuvo
unas cuestiones que él interpretó mal. Él era amigo de Constantino y él era arriano, de manera que
estaba en un bando un poco delicado. A partir de la interpretación de Eusebio a unas palabras de
Papías, comenzaron a quitarle el valor al Apocalipsis y a quitarle la autoría del Apocalipsis al
apóstol Juan; y después le quitaron al apóstol Juan no sólo la autoría del Apocalipsis sino también
de las cartas y después del evangelio.
Otro que hizo eso fue otro hereje que se llamaba Marción. Marción incluso conoció
personalmente al apóstol Juan, y el apóstol Juan percibió su espíritu y no lo recibió en la
comunidad en Efeso; entonces Marción se fue para Roma, y él decía que el Dios del Antiguo
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
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Testamento era un demiurgo, y que el Padre de nuestro Señor Jesucristo era otro Dios, y
rechazaba todo lo que era judaico; y como en el Apocalipsis hay muchas cosas que tienen raíces
en el Antiguo Testamento, rechazó el Apocalipsis por judaico. Marción sólo aceptaba una parte
mutilada del evangelio de Lucas y algunas de las epístolas de Pablo; eso era todo su Nuevo
Testamento. Ireneo tuvo que combatir a Marción; Papías tuvo que combatir a Marción, Tertuliano
tuvo que combatir a Marción, que fue el primer gran hereje que hubo en este tiempo. Después de
Marción surgió un grupo herético que se llamaba “los álogos”; o sea los contrarios al Logos, y
también eran contrarios al Apocalipsis, y como el Apocalipsis circulaba mucho, ellos comenzaron
a hacer circular la mentira de que el Apocalipsis no lo había escrito Juan sino Cerinto, que era otro
hereje.
El diablo ha luchado desde el principio contra el Apocalipsis. Yo quería que ustedes supieran
eso porque a lo mejor un día les toca también enfrentar esas corrientes. ¿Por qué? porque esa
línea que introdujo Marción, hereje, y continuaron los álogos, grupo herético, después fue
introduciéndose poco a poco en personas que no eran tan heréticas. Después Dionisio de
Alejandría por el año 256, como él sí era un gran escritor del griego, empezó a criticar la gramática
popular del Apocalipsis y empezó a dudar de la autoría de Juan porque veía que el evangelio era
un poco más culto, así como la primera epístola de Pedro es más culta que la segunda, porque en
la segunda ya no tiene la ayuda de Silvano, y además que el evangelio de Juan es bastante
posterior en varios años al Apocalipsis y ya Juan había aprendido mejor el griego; en esas cosas
se basaban los que ponían dudas. Eusebio se basó en las dudas de Dionisio y las aceptó y en
base a eso continuó la corriente de los rechazadores del Apocalipsis y los rechazadores de la
autoría de Juan el apóstol. Luego Cirilo de Jerusalén tomó la misma línea de Eusebio y lo mismo
hicieron las iglesias de Armenia y Siria hasta más o menos el año 500. En el año 600 la
canonicidad misma del Apocalipsis prevaleció sobre los que la habían rechazado, pero en el
oriente se demoró mucho la aceptación del Apocalipsis por esos conflictos que hubo. En occidente
se aceptó gracias al trabajo de Hipólito que defendió el Apocalipsis en una obra contra Cayo de
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
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Roma.
Otro dato donde se habla del Apocalipsis está en Melitón de Sardis; pero fíjense en que Sardis
era otra de las iglesias a las que fue dirigida el Apocalipsis, y justamente uno de los líderes que
hubo en Sardis fue Melitón. Melitón de Sardis escribió incluso un comentario al Apocalipsis; él
escribió una obra sobre el diablo y el Apocalipsis de Juan; parte de esa obra ha sobrevivido y ha
sido citada por otros.
Quiero, pues, leerles algunas de las cosas ya con la introducción de las citas que hace Eusebio
de Papías; pero habiéndoles hecho la explicación. Ustedes van a notar que Eusebio, que era una
persona culta, arriano y alegorista, que rechazaba la literalidad de las cosas, y que andaba en la
corte de Constantino, habla de una manera despectiva de Papías; pero Ireneo que lo conocía,
habla de una manera respetuosa de Papías; e Ireneo era anterior como en dos siglos a Eusebio;
por eso es bueno saber esto. Sigue diciendo ahora Eusebio citando a Papías:
“A decir verdad, Papías mismo, en el proemio de sus discursos no afirma de modo alguno
haber sido oyente de los sagrados apóstoles (esa es una mentira de Eusebio; es una mentira
que demuestran otros escritores que se refirieron a Papías; pero aquí ya se nota que él está
en contra de Papías, porque él es amilenarista); ni haberlos personalmente visto, sino que
enseña por las mismas expresiones de que se vale, que recibió lo tocante a la fe de los que
fueron familiares de los mismos apóstoles, y no tendré inconveniente...”.
Ahora el que habla es Papías. Esta cita la hace Eusebio de Papías; ahora es Papías el que
habla. Esta es la cita de Papías que malinterpreta después Eusebio; entonces por eso hago el
énfasis para que no se confundan. Ahora va a hablar Papías; esta cita malinterpretada fue la que
provocó que hasta hoy los modernistas usen y aparece en muchos comentarios bíblicos,
diccionarios bíblicos; aparece incluso en notas al pie de varias versiones de la Biblia que son
modernistas o latinoamericanas. Como los hermanos se pueden encontrar con eso, necesitan
conocer toda esta historia para no ser enredados. Ahora dice Papías:
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
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“Y no tendré inconveniente en ofrecerte ordenadas a la par de mis interpretaciones, cuantas
noticias un día aprendí muy bien y muy bien grabé en mi memoria, seguro como estoy de su
verdad, porque no me complacía yo como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, ni
en los que recuerdan los mandamientos ajenos, sino en los que por el Señor fueron dados a
nuestra fe y que proceden de la verdad misma; y si se daba el caso de venir algunos de los
que habían seguido a los ancianos, (desde ya llamo la atención a que Papías llama “ancianos”
a los apóstoles, porque como también va a hablar del anciano Juan, algunos dicen: miren que
aquí dice anciano Juan, no apóstol Juan; entonces supuestamente el anciano Juan era
distinto que el apóstol Juan; pero desde ya les llamo la atención a que en el lenguaje de
Papías él llama ancianos incluso a los apóstoles; y como el mismo Pedro dice: yo anciano
también con ellos), si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los
ancianos, yo trataba de discernir los discursos de los mismos ancianos (o sea que si los que
habían oído a los apóstoles decían algo, entonces él procuraba ver qué era lo que era de los
apóstoles, y no de los que lo transmitían); ¿Qué había dicho Andrés? ¿Qué Pedro? ¿Qué
Tomás o Santiago o Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor? y lo que dice
ahora... (habla en presente. Lo que decían en el pasado, menciona a éstos; y ahora en
presente, es como quien dice: ahora todavía hay unos que no han muerto y que siguen en
pie). Lo que dicen Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor; porque no pensaba yo que
los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y
permanente”.
Fíjense en que Papías quería saber lo que había dicho el Señor, según lo que decía Andrés, lo
que decía Felipe, lo que decía Juan, y él procuraba oír acerca de ellos; pero también él oía
directamente ahora en vida, a Juan y a Aristión. Entonces aquí Papías hace dos menciones de
Juan. Primero menciona que él procuraba oír lo que ellos habían dicho en el pasado, según los
que le habían seguido; entonces él les indagaba, qué fue lo que dijeron Andrés, Juan, Mateo; pero
ahora pasa al presente: “Y lo que ahora dicen Aristión y el anciano Juan”. Entonces Papías
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
45
hace dos menciones de Juan; una en pasado, lo que decía cuando todavía estaba vivo Andrés,
Santiago, Felipe, Juan y Mateo; y ahora lo que al presente, dijo Papías, seguía diciendo Juan,
discípulo del Señor. Debido a las dos menciones que hace Papías, en este pasaje, de Juan,
Eusebio de Cesarea interpretó que uno era Juan el apóstol y el otro era otro Juan; no entendió que
está hablando lo que hablaban en pasado y lo que ahora el mismo Juan habla en presente; las dos
menciones de Juan no son dos Juanes; son el mismo Juan; pero lo que hablaba cuando estaban
en vida los compañeros de él y lo que todavía en tiempo de Papías seguía hablando Juan con
Aristión. Papías era un hombre que procuraba tener todos esos datos y los copiaba y hacía la
exégesis; por eso a raíz de estas palabras de Papías, Eusebió lo mal interpretó más adelante, y
por eso voy a saltarme el comentario de Eusebio; después ustedes lo pueden leer, pues eso lo van
a encontrar por todas partes; así que yo estoy enfatizando el testimonio de Papías como directo
escuchador de Juan.
Otros fragmentos de Papías
Aquí también hay otros fragmentos de Papías que han sido citados, algunos por Eusebio, otros
por Apolinar; entonces Andrés de Cesarea, que es aquella Cesarea donde estaba la biblioteca de
Orígenes, decía lo siguiente de Papías y Apolinar de Hiérapolis, no de Laodicea, que fue otro
posterior. Apolinar de Hiérapolis fue como un sucesor de Papías. Ellos cuentan algunos datos de
Judas Iscariote que contó Papías; dice:
“No murió en la cuerda Judas, sino que sobrevivió por haberse soltado antes de ahogarse y
esto ponen de manifiesto los hechos de los apóstoles, habiéndose hinchado, reventó por
medio y se derramaron sus entrañas”.
Y luego aquí comienza a explicar la muerte de Judas, que fue terrible; dice que llegó a hincharse
de tal manera que ya no se le veían ni los ojos, y se pudrió y le salieron gusanos y la carne se
derramó en la tierra, de tal manera que el lugar donde murió olía tan feo que nadie podía pasar por
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
46
ese lugar. ¡Cosa terrible! Eso lo cuenta aquí Papías de Judas. Luego, miren lo que dice aquí este
Andreas de Cesarea, respecto del Apocalipsis. Este testimonio es importante; dice así:
“Creemos que es superfluo alargar el discurso acerca de la divina inspiración del libro (es
decir, el Apocalipsis de Juan), cuando atestiguan que es digno de fe, los bienaventurados
Gregorio el teólogo y Cirilo, y además entre los más antiguos: Papías, Ireneo, Metodio e
Hipólito”.
Andres de Cesarea está refiriéndose al testimonio de los más antiguos: Papías, Ireneo, Metodio
e Hipólito y un poquito después de ellos: Gregorio y Cirilo, a favor del Apocalipsis escrito por el
apóstol Juan. Estas son citas bien antiguas.
Para terminar, quiero hacerles unas citas literales de Ireneo; voy a leerles algunos pasajes; dice:
“He aquí, ¿por qué dice Juan en el Apocalipsis, su voz era como el ruido de muchas aguas?”. Aquí
está citando el Apocalipsis como de Juan; eso es en el libro “Contra las Herejías” que escribió
Ireneo, que era de Esmirna. Sigo leyendo otro pasaje aquí: “Juan dice en el Apocalipsis, que el
incienso son las oraciones de los santos”Vemos que está atribuyéndole el Apocalipsis a Juan.
Luego en otro pasaje dice: “Como dice Juan en el Apocalipsis, se abrió el templo de Dios”. Otra
cita de Ireneo, dice:
“También Juan el discípulo del Señor en el Apocalipsis asiste a la venida del reino glorioso y
sacerdotal; me voltee, dice él, para ver la voz que me hablaba y cuando me voltee, vi siete
candeleros de oro y en medio de ellos, parecido al Hijo del Hombre, vestido de una larga
túnica y con el cinto de oro a la altura del pecho; y su cabeza y sus cabellos eran blancos,
como lana blanca, como la nieve; sus ojos eran como llamas de fuego; sus pies semejantes a
cobre abrasado en fuego; la voz de él era como la de muchas aguas; su mano derecha
aseguraba siete estrellas, de su boca salía una espada aguda de dos filos y su rostro era
brillante como el sol, en lo máximo de su fulgor”.
Hace una cita bastante amplia del Apocalipsis de Juan, diciendo: esto dice Juan, el discípulo
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
del Señor, en el Apocalipsis. Esas son varias de las citas. Voy a leer una más de Ireneo. Dice:
“Una revelación más clara todavía acerca de los últimos tiempos y de los diez reyes entre
los cuales será dividido el imperio que ahora domina fue hecha por Juan, el discípulo del
Señor, en el Apocalipsis, explicando lo que eran los diez cuernos vistos por Daniel”.
Y luego hace la cita. Nos damos cuenta de cómo Ireneo, que fue un discípulo de Policarpo,
que a su vez fue un discípulo del apóstol Juan, está atribuyéndole directamente el Apocalipsis a
Juan. Justino lo hace, Papías lo hace, Melitón de Sardis lo hace, Ireneo lo hace, Teófilo de
Antioquia también en un libro que escribió “Contra las herejías de Hermógenes” lo hace,
Clemente alejandrino lo cita en varios libros también en el año 200; Orígenes hizo un comentario
y cita a Juan en varias partes.
En Milán se encontró, del año 170 más o menos, lo que se llamó “El Canon de Muratori”.
Muratori fue como decir el arqueólogo que encontró ese canon en Milán, donde aparecía para
esa época tan temprana, un canon de las Escrituras del Nuevo Testamento y ahí estaba incluido
el Apocalipsis del apóstol Juan; ya lo menciona el canon que descubrió Muratori en la biblioteca
Ambrosiana de Milán. Luego cerca del año 190, la iglesia de Cartago reconoce el Apocalipsis en
su canon. Tertuliano escribió muy abundantemente; de los 22 capítulos del libro de Apocalipsis,
él cita 18 capítulos en su obra, atribuidos al apóstol Juan; él llegó a ser montanista al final de su
vida. Montano, Metodio, Hipólito que fue el defensor de eso en occidente, a quien le debemos
que nos llegó el Apocalipsis más rápido en occidente, Victorino de Petavio y Andrés de Cesarea,
éstos son los principales testigos. No he podido leerles todo por causa del tiempo, pero quería
dejarles esto en la introducción al Apocalipsis, cómo Juan el apóstol es el autor del Apocalipsis,
aunque esa cita que leemos de Papías, malinterpretada por Eusebio de Cesarea, hizo que se
rechazara el Apocalipsis en muchas partes y los modernistas liberales lo siguen haciendo hasta
hoy en gran manera; pero creo que es suficiente con lo que hemos leído para que sepamos que
tenemos un libro del apóstol Juan, hijo de Zebedeo y de Salomé, primo del Señor Jesús, recibido
47
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
del Señor Jesús en Patmos.†
Continúa con Introducción (III): Transmisión del texto del Apocalipsis.
Aproximación al Apocalipsis (3)
INTRODUCCIÓN (III):
ISAGOGIA JUANEA SOBRE EL APOCALIPSIS
TRANSMISIÓN DEL TEXTO5
Alta crítica
5
Enseñanza en la localidad de Teusaquillo, Bogotá D.C., en julio 13 de 2001.
48
Introducción II: Autoría del Apocalipsis
Que la paz del Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Prepárense porque esta noche les
tengo un ladrillazo. Hoy tengo que compartirles un ladrillo; así que prepárense ya para poderlo
soportar. Ustedes saben que estamos iniciando una serie, Dios mediante, sobre el libro del
Apocalipsis; pero es necesario, antes de entrar en la exégesis del texto verso por verso, hacer
una introducción. Digamos que la exégesis corresponde a la sopa que es donde está la
sustancia y tenemos que llegar a ella. La hermenéutica corresponde a la cuchara con la cual nos
tomamos la sopa; la hermenéutica es esa ciencia y arte de la sana interpretación; es el conjunto
de reglas, normas, principios, métodos para interpretar correctamente un texto; esa es la
hermenéutica, es la cuchara de la sopa. La sopa es el mensaje; allí es donde está la sustancia,
y la exégesis es sacar el sentido del texto, esa es la sopa; pero la sopa tiene que venir en un
plato y la bibliología es el plato. La bibliología es la que se ocupa de la Biblia en sí, se ocupa de
cada uno de sus libros, de sus autores, de la legitimidad del libro, de su transmisión: la del texto
de siglo en siglo, de la inspiración del libro, de la legitimidad de los documentos; lo relativo a la
alta y a la baja crítica tiene que ver con la bibliología, con el plato; y después de caminar unos
añitos, uno se da cuenta de que el diablo ataca por donde tú no estás preparado; él se cuela por
donde tenemos un vacío.
Espero que los hermanos que apenas oyen esta primera charla mía no se vayan a llevar una
imagen incompleta, no de mí, sino de lo que se comparte aquí, por el ladrillo de hoy. Hoy vamos
a tener que ver algo de baja crítica; porque, Dios mediante, cuando entremos en la serie ya
propiamente exegética, o sea, en la consideración de los versos, tenemos que tener ya una
fundamentación acerca del libro que vamos a estudiar. Entonces, una isagogia, o sea, una
introducción preliminar a manera de prolégomenos, es necesaria. La vez pasada estuvimos
haciendo una parte de la introducción, la relativa a la alta crítica, que tiene que ver con quién es
el autor, cuáles son las discusiones que hay especialmente con el modernismo, el escepticismo,
quienes están en contra de este libro. Como les decía, Satanás ataca mucho tanto al Apocalipsis
como al Génesis. La baja crítica tiene que ver con los testigos del texto a lo largo de los siglos,
49
43
porque es muy fácil para ti comprar una Biblia y leerla, pero esa Biblia es una traducción que
viene del idioma original, que es el griego, y para saber cuál es el texto griego legítimo, tú tienes
que retroceder lo más posible en la historia y tomar cuáles son los documentos existentes de la
antigüedad, cuál es el texto del Apocalipsis que aparece en los documentos del siglo I y en los
del siglo II y en los del III y en los del IV, hasta llegar a nuestra época, para poder tener una
edición crítica del texto griego de la cual se hagan las traducciones. Yo sé que es un ladrillo para
algunos hermanos estudiar esas cosas, oír ciertos nombres técnicos, ciertos nombres raros;
pero les digo, hermanos, decidí delante del Señor ocupar esta clase de hoy para pasarles ese
ladrillo. Me traje aquí unas hojas, porque como sé que son nombres raros, entonces tomé notas
que les prefiero leer; además, como se está grabando, entonces esto va a quedar grabado más
como tema de consulta. De modo que algunos de ustedes quizá por primera vez van a
familiarizarse con cierto lenguaje de los pergaminos, de los papiros, de los manuscritos antiguos
en griego, en latín; pero es necesario tener esto dentro de la serie. No podemos empezar algo
sin tener esta base; entonces, como esto está siendo grabado, y no sólo va a llegar, Dios
mediante, a los hermanos que están aquí, sino si Dios lo permite, a otras personas, queremos
que sea lo más completo posible. Entonces les ruego que se preparen para el ladrillo de hoy.
Voy a leerles parte de lo que la vez pasada se leyó. Voy a leer de nuevo hoy una parte, para
encuadrar la lectura dentro de un contexto más amplio, a lo que después podemos sacarle
fotocopia, a estas notas que no están todavía completas, pero para que las puedan consultar
después los que las necesiten. Los obreros las puedan tener y pueda circular; como el Señor le
dijo a Habacuc: “Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”,6
hasta los últimos días. Debido a eso, a los que las deseen tener, yo les dejaría estas notas para
sacarles fotocopias; se las voy a leer, porque yo sé que terminada la reunión, muchos ni se van
a acordar; de manera que van a tener que tener las notas para volver a ellas y para familiarizarse
6
Habacuc 2:2
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
44
con ciertas cosas. Voy a hacer la lectura y me voy a detener en ciertas expresiones para
explicarlas, porque yo sé que para algunos es la primera vez que se les explican ciertas cosas.
Es necesario que los hermanos se vayan familiarizando con esto. Para usted es muy fácil tener
esta Biblia, comprándola en las Sociedades Bíblicas o en la librería, pero para que usted tenga
esa facilidad, muchos hermanos han tenido que hacer un trabajo que usted no se imagina.
Recopilar todos los papiros, manuscritos viejos, algunos ni completos, pedacitos, pero de gran
valor por ser antiguos, donde tienen el texto como consta que era en el siglo I, en el II, en el III,
para que luego pueda haber una edición crítica del texto griego y luego una traducción y una
exégesis. Para ello, es bueno conocer esas raíces, aunque sea de vez en cuando, tener una
idea y tener un material para cuando necesiten. A veces las grandes discusiones que existen en
torno a la apostasía, es porque ellos atacan por el área de la bibliología, no tanto por la exégesis;
ellos atacan la bibliología. Necesitamos tener en cuenta eso. Voy a irles leyendo una porción de
la isagogia Juanea. Isagogia quiere decir: una introducción preliminar o unos prolegómenos.
Juanea quiere decir: acerca de Juan. Ya existe un material que es la Isagogia Jacobea, acerca
de Jacobo. Ahora la de Juan tiene que ver con lo relativo al apóstol Juan y lo relativo a los
escritos de Juan: el evangelio, las epístolas y el Apocalipsis. Hoy no vamos a tratar lo relativo a
la persona de Juan, pero vamos a tratar lo relativo a la alta y baja crítica del libro del Apocalipsis,
que es muy atacado desde su aparición. Este material, como usted todavía no ha recibido los
ataques, quizá no lo valore ahora; pero los que hemos caminado y hemos tenido que combatir
en ciertas áreas, sabemos que es necesario tenerlo. De manera que para que le quede a la
iglesia, se lo vamos a pasar. Por favor, hermanos, hagan el esfuerzo de seguir la lectura con
todo su corazón; invoquen al Señor que Él nos ayuda si le invocamos.
Testimonios documentarios
Justino Mártir.
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
45
Testigos manuscritos del texto y canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan Boanerges, hijo
de Zebedeo y Salomé, hermano de Jacobo el mayor y primo de nuestro Señor Jesucristo.
Una de las menciones más antiguas del Apocalipsis canónico escrito por el apóstol Juan,
hasta donde el presente autor conoce, es la que hace precisamente desde la ciudad de Efeso,
primera destinataria del Apocalipsis, el famosísimo filósofo y apologeta cristiano, Justino Mártir
(_165), martirizado, según consta en las Actas de los Mártires, bajo el emperador Marco Aurelio,
junto con 6 compañeros, por orden del prefecto Junio Rústico, filósofo estoico y confidente del
emperador. Justino Mártir, escribiendo un diálogo que tuvo en Efeso por los alrededores del año
135 d.C., probablemente con el famoso rabino tanaíta Tarfón de Lydda, de la tercera generación
de tanaim. [A los rabinos de los primeros siglos de la era de Cristo, se les llamó los tanaítas; a los
anteriores pretanaítas. Los tanaitas fueron los que escribieron la Mishnah, que es los
comentarios rabínicos de los primeros siglos de nuestra era a la Torah o Antiguo Testamento;
luego en los siguientes siglos, los rabinos amoraitas o amoraim fueron los que comentaron a los
tanaitas, y sus comentarios forman la Gemarah, que es el comentario a la Mishná; entonces la
Mishná y la Gemarah forman el Talmud, que es los escritos de los judíos ortodoxos. Eso es lo
que quiere decir Tanaim]. Tarfón de Lydda, de la tercera generación de Tanaim, mencionado en
la Mishná, discutía de la Halakah con el rabino Aquiba. [Halakah quiere decir la jurisprudencia de
la ley. La Hagadah es la parte narrativa, y la Halakah es la parte legal. El Rabino Tarfón discutía
con el rabino Aquiba acerca de la parte legal de la ley, y esas discusiones rabínicas del primer
siglo y del segundo de nuestra era, están en la Mishná que es la principal parte del Talmud].
Tal diálogo de Justino Mártir (decía), se conserva bajo el título Diálogo con Trifón, dedicado a
Marco Pompeyo, y en sus numerales 81 y 82 nos dice acerca del Apocalipsis del apóstol Juan lo
siguiente [palabras textuales de Justino Mártir, alrededor del año 135 d. C., es decir, a unos
treinta y cinco años después de la muerte del apóstol Juan, muy cercano. Dice Justino Mártir]:
"Además, hubo entre nosotros un varón de nombre Juan, uno de los apóstoles de Cristo,
el cual, en revelación que le fue hecha, profetizó; y que los que hubieran creído en nuestro
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
46
Cristo, pasarán mil años en Jerusalem, y que después de esto vendría la resurrección
universal y, para decirlo brevemente, la eterna resurrección y juicio de todos unánimemente.
Lo mismo vino a decir también nuestro Señor: "No se casarán ni serán dadas en matrimonio,
sino que serán semejantes a los ángeles, hijos que son del Dios de la resurrección". Porque
entre nosotros se dan hasta el presente carismas proféticos; de donde vosotros mismos
debéis entender que los que antaño existían en vuestro pueblo, han pasado a nosotros"
(D.T. 81b, 82a).
Hasta aquí lo que Justino Mártir le decía a Trifón.
Andrés de Cesarea.
Andrés de Cesarea (_614), en el prefacio a su obra Sobre el Apocalipsis dice lo siguiente:
"Creemos que es superfluo alargar el discurso acerca de la divina inspiración del libro [es
decir, el Apopcalipsis de Juan], cuando atestiguan que es digno de fe los bienaventurados
Gregorio el teólogo y Cirilo, y además, entre los más antiguos, Papías, Ireneo, Metodio e
Hipólito".
Vemos, pues, que Andrés de Cesarea conoce las antiguas pronunciaciones a favor de la
canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan hechas por personas cercanas al apóstol, tal como
Papías de Hierápolis, que lo conoció personalmente y fue su discípulo directo, transcribiendo
incluso bajo el mismo dictado del apóstol Juan su Evangelio, tal como se sostiene de las fuentes
de la antigua tradición en el Códice Vaticano-Alejandrino de los años 800 editado por Tomasio,
donde dice lo siguiente (lectura textual de un Códice de los años 800, de hace más de 1200
años):
"El Evangelio de Juan fue manifestado y dado a las iglesias cuando Juan todavía vivía en
cuerpo, como lo refirió Papías, por nombre hierapolitano, discípulo caro de Juan, en los
“Exotéricos”, (no esotéricos con ese, sino exotéricos con equis, que es todo lo contrario de
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
47
esotérico), es decir, en los últimos cinco libros. Ahora bien, al dictado de Juan transcribió
rectamente el Evangelio. Pero Marción, hereje, habiendo sido reprobado por él, por sentir de
modo contrario, fue rechazado por Juan. Aquel, empero, le había traído escritos o cartas de
los hermanos que estaban en el Ponto".
Jerónimo.
Es este mismo Papías de Hierápolis, aquel que en sus “Cinco Libros de Exégesis de los
Logiones del Señor”, o sea de los dichos de Cristo, se refiere al apocalíptico milenio, como lo
confirman Ireneo, Eusebio, Jerónimo, Anastasio Sinaíta, Máximo Confesor, Esteban Gobaro,
Felipe de Side y Giorgio Hamartolo, lideres aniguos. Precisamente Jerónimo, (cito a Jerónimo)
del año 400, en su libro De los Varones Ilustres dice al respecto lo siguiente: "Dícese que Papías
sacó a luz la tradición judaica del reino de mil años. Siguiéronle Ireneo y Apolinar y cuantos
dicen que, después de la resurrección, reinará el Señor en la carne con los santos. También
Tertuliano, en su libro De la Esperanza de los Fieles, y Victorino Petavense y Lactancio son de
esta opinión." Más que a la mera tradición judaica acerca del Milenio, Papías de Hierápolis,
discípulo para el Señor Jesús hecho por el apóstol Juan, es de éste mismo y de su Apocalipsis
que enseña la doctrina milenarista. A Papías, pues, sucedióle en su sede Apolinar de Hierápolis
conservando la misma tradición.
Vimos, pues, cómo el mismo apóstol Juan, hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Jacobo el
Mayor, discernió el espíritu herético de Marción del Ponto, manteniendo distancia de él. Marción,
pues, para mediados del llamado año 150 d.C. ya había rechazado el Apocalipsis como una
obra de trasfondo judaico adicta a un demiurgo inferior [que decía Marción; eso ya lo presentía
Juan en espíritu]. Por eso también Policarpo de Esmirna, otro discípulo directo del apóstol Juan,
cuando se encontró con Marción y éste le pidió reconocimiento, Policarpo le dijo: –Sé quien
eres, primogénito de Satanás. Esto nos lo transmiten Ireneo y Jerónimo. Marción había sido
discípulo de Cerdón que a su vez lo fue de Simón Mago. [Entonces ya ven la línea de Simón
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
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Mago, Cerdón, Marción, la línea de la serpiente, luchando contra el Apocalipsis. Las dos líneas:
la de la mujer y la de la serpiente]. Contra Marción escribió entonces por su misma época una
obra Justino Mártir; también escribieron contra Marción en aquella época Felipe de Gortina,
Dionisio de Corinto, Ireneo, Modesto y Teófilo de Antioquía. Más tarde también lo hizo Tertuliano
de Cartago. Por aquella época Montano de Frigia, enfatizando la pneumatología y el ascetismo,
enseñó también el milenarismo amparándose en el Apocalipsis de Juan. También Melitón de
Sardis, por la época escribió un libro Sobre el Apocalipsis de Juan.
Ireneo de Lyon.
Discípulo de Policarpo de Esmirna, que fue discípulo del apóstol Juan, fue Ireneo de Lyon, en
Esmirna, donde le llegó el Apocalipsis, el cual sostiene lo siguiente respecto del Apocalipsis del
apóstol Juan:
"Una revelación más clara aún [que la hecha al profeta Daniel] acerca de los últimos
tiempos y de los diez reyes, entre los cuales será dividido el imperio que ahora domina, fue
hecha por Juan, el discípulo del Señor, en el Apocalipsis. Explicando lo que eran los diez
cuernos vistos por Daniel, refiere lo que le fue dicho: «Los diez cuernos que viste son diez
reyes que aún no han recibido el reino, mas recibirán poder como reyes, por una hora, con la
bestia. Ellos no tienen sino un pensamiento, homenajear a la bestia con su fuerza y su
poder. Ellos combatirán contra el Cordero, mas el Cordero los vencerá, porque el Señor es
Señor de señores y Rey de reyes»" (Ireneo, Contra las Herejías V:26:1).
Repetidamente hace Ireneo citas del Apocalipsis de Juan, como por ejemplo las siguientes
[Ireneo citando a Juan]: "He allí porque dice Juan en el Apocalipsis:«Su voz era como el ruido de
muchas aguas...» /...Juan dice en el Apocalipsis que el incienso son las oraciones de los
santos.../...Hay por tanto un altar en los cielos, a donde suben nuestras preces y ofrendas; y hay
un templo, como dice Juan en el Apocalipsis: «Abrióse el templo de Dios», el tabernáculo: «He
aquí -dice- el tabernáculo de Dios el cual habitará con los hombres».../... También Juan, el
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
49
discípulo del Señor, en el Apocalipsis, asiste a la venida del reino glorioso y sacerdotal: «Me
volteé -dice él- para ver la Voz que hablaba conmigo; y vuelto vi siete candeleros de oro y en
medio de ellos a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de larga túnica y con un cinto de oro
a la altura del pecho. Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como lana blanca como la nieve;
Sus ojos llama de fuego; Sus pies semejantes al cobre abrazado por el fuego: Su voz como la de
muchas aguas; en Su mano derecha sostenía siete estrellas; de Su boca salía una espada de
dos filos y Su rostro era brillante como el sol en lo máximo de su fulgor...» Mas Juan no soportó
la visión:«Caí a Sus pies como muerto», dice él, para que se cumpliese lo que está escrito:
«Ninguno puede ver a Dios y vivir». Entonces el Verbo lo reanimó y le recordó que era Aquel en
cuyo pecho se había recostado durante la cena preguntando quién sería el traidor; y le decía:
«Yo soy el Primero y el Último, Aquel que vive y estuvo muerto; y he aquí que vivo por los siglos
de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Hades». Después, en una segunda visión, él
vio al mismo Señor: «Vi -dice él- en medio del trono y de los cuatro vivientes y de los ancianos,
un Cordero de pie como inmolado, con siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de
Dios enviados por toda la tierra». Y aun hablando del mismo Cordero dice: «He ahí un caballo
blanco y Aquel que lo montaba tenía el nombre de Fiel y Verdadero; combate y juzga con
justicia. Sus ojos son como llama de fuego, en Su cabeza tiene muchas diademas y tiene un
nombre escrito que ninguno conoce, sino Él mismo; viste un manto manchado en sangre y Su
nombre es el Verbo de Dios. Los ejércitos del cielo lo seguían montados en caballos blancos,
vestidos de lino fino de blancura inmaculada; de Su boca sale una espada aguda afilada para
herir a las naciones; Él las gobernará con vara de hierro y exprime en el lagar el vino del furor de
la ira del Dios omnipotente. En Su manto y en Su fémur trae escrito Su nombre: Rey de reyes y
Señor de señores».../... Es justamente por este motivo que nació el Señor y de quien Jacob
prefiguraba el nacimiento, y de quien Juan dice en el Apocalipsis [miren esto, miren cómo
interpreta Ireneo el pasaje de Apocalipsis del Señor]: «Salió como vencedor y para vencer».
Otra cita de Ireneo: "La misma cosa dice Juan en el Apocalipsis: «Bienaventurado y santo el que
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
50
participa en la primera resurrección»."
Todas estas citas fueron tomadas de Ireneo de Lyon, de sus cinco libros Contra las Herejías
IV:14:2; 17:6; 18:5, 20: 11; 21:3; V:34:2). También en la Demostración de la predicación
Apostólica, que es otro libro de Ireneo que con algunos hermanos lo leímos, Ireneo hace en su
lenguaje varias alusiones al Apocalipsis [Epideixis (que es la palabra en griego: demostración 9,
38, 39, 61, citas dónde están las alusiones)]. Eusebio de Cesarea, año 325, de la época de
Constantino, en su Historia Eclesiástica resume y cita de la siguiente manera lo dicho por Ireneo
acerca del Apocalipsis de Juan. [Eusebio citando a Ireneo]:
"En el quinto libro trata del Apocalipsis de Juan y el número del nombre del anticristo. Dice
(ahora Eusebio cita a Ireneo. Habla Ireneo): «Puesto que esto es así y que este número está
presente en todas las copias buenas y antiguas, que dan testimonio de ello los que vieron
personalmente a Juan, y ya que el sentido común nos enseña que el número del nombre de
la bestia se revela por el cálculo de los griegos según las letras que lo componen...» (Hasta
ahí la cita de Ireneo hecha por Eusebio. Continua Eusebio:) Más abajo afirma lo siguiente
sobre el mismo tema (vuelve a citar a Ireneo, dice Ireneo, cita de Eusebio:) «Así, pues,
nosotros no corremos el riesgo de pronunciar concretamente el nombre del anticristo,
porque si se tratara del momento adecuado para anunciar abiertamente su nombre, hubiera
sido dicho por aquel que dio la revelación, pues no hace mucho que fue vista, casi en
nuestra generación, al final del gobierno de Domiciano» (Termina la cita de Ireneo hecha por
Eusebio y dice:). Esto es lo que dice Ireneo en cuanto al Apocalipsis". (H.E.V:8:5-7a).
Teófilo, Tertuliano y Clemente.
Por la misma época de Ireneo, también Teófilo de Antioquía utiliza el Apocalipsis de Juan
haciendo varias citas en su obra titulada Contra las Herejías de Hermógenes, según lo registra
Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica IV:24. Alrededor del llamado año 190 d.C. la
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
51
iglesia de Cartago, norte de África, manifiesta documentariamente reconocer al Apocalipsis
atribuyéndolo al apóstol Juan de la misma manera como ya lo había hecho la iglesia de Roma,
según consta en el Canon Muratori, [Muratori fue un arqueólogo que encontró un canon del año
170 en el cual figuraba el Apocalipsis] y también se menciona el Apocalipsis como del apóstol
Juan en los escritos de Tertuliano de Cartago De la Resurrección 38, y Del Pudor 12. De los 22
capítulos del Apocalipsis de Juan realmente Tertuliano hace citas expresas de unos 18 de los
capítulos del total. También en Alejandría [ahí en la desembocadura del Nilo, en Egipto], por los
alrededores del llamado año 200 d.C., Clemente de Alejandría reconoce el Apocalipsis al
apóstol Juan en sus obras: el Paed. II:19, Stromata VI:106,107 y en Quis vives 42.
Orígenes.
Igualmente lo hace Orígenes [el sucesor de Clemente en la escuela de Alejandría], en su
Comentario a Juan tomo V:3 y en Lommatzsch I:165. Acerca del Apocalipsis dice textualmente
Orígenes:
"¿Qué es necesario decir acerca de Juan, el que se recostó sobre el pecho de Jesús?
Dejó un solo Evangelio, a pesar de reconocer que podía componer tantos que no cabrían en
el mundo; y también escribió el Apocalipsis, habiéndosele sido ordenado callar y no escribir
los sonidos de los siete truenos..." Después sigue hablando de las cartas.
Lastimosamente, siguiendo el mismo espíritu escéptico en cuanto al Apocalipsis del apóstol
Juan que había manifestado Marción del Ponto, surgió otro grupo herético llamados los álogoi,
que no recibían el libro de Apocalipsis como del apóstol Juan, sino que pretendían atribuirlo al
hereje Cerinto. El grupo de los álogoi fue refutado por Epifanio de Salamina en su obra Panarion
L.3, L.33. Los álogoi no aceptaban la doctrina juanina acerca del Verbo de Dios, y por lo tanto
rechazaban todos los escritos del apóstol Juan.
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
52
Baja Crítica
Papiro P47. [Ahora comenzamos a pasar alternadamente de la alta crítica que era hasta aquí,
a la baja crítica que es el asunto de los textos, porque vamos del siglo I al II, al III. Como se dan
cuenta, vamos avanzando cronológicamente]. El manuscrito en griego más antiguo del
Apocalipsis que se conoce hasta el presente, hasta donde este autor conoce, es el Papiro P47 ,
de alrededor del llamado año 200 d.C., que con pequeñas lagunas consta de los pasajes que
van desde Apocalipsis 9:10 hasta 17:2, [son un tesoro, un gran pedacito, pero antiquísimo] y que
se encuentra en el Museo Chester Beaty de Dublín, Irlanda. El tipo de texto griego del Papiro P47
es el Alejandrino, conocido como el más antiguo. [Hay varios tipos de texto; se llaman el
Alejandrino, el Bizantino, el Cesareo, el Oriental , el Occidental. El más tardío y que incorpora
glosas de escribas al margen y que trata de comparar un manuscrito antiguo con otro, y junta los
dos en uno, ese es el texto tardío Bizantino. Los más antiguos son el Occidental, el Alejandrino y
el Cesareo. Este papiro es del tipo Alejandrino, o sea, antiguo].
En el año 210 d.C., Cayo de Roma, combatiendo a Montano de Frigia, que utilizaba el
Apocalipsis de Juan para sostener el milenarismo, al igual que otros respetados líderes
cristianos, rechazó juntamente al montanismo y también al Apopcalipsis. Entonces, Hipólito de
Roma, que tomó la antorcha de Ireneo, escribió por el año 215 d.C. una refutación de Cayo de
Roma, defendiendo así la apostolicidad y canonicidad del Apocalipsis del apóstol Juan. A partir
de la contundente defensa de Hipólito de Roma, todo Occidente acató respetuosamente el libro
del Apocalipsis.
Papiro P18. [Los papiros se hacían de unas plantas; como unas plantas en rollo. Son papiros,
no son pergaminos. Más antiguos son los papiros; ustedes ven que se llama papiro P. De los
papiros del Nuevo Testamento hay como setenta y tantos; cada uno tiene su sigla: P1,P2, P3, P4,
y cada uno tiene su sigla específica y está en un lugar específico y es usado por los eruditos
para poder armar la edición crítica del libro y poder tener nuestras traducciones]. Otro importante
papiro antiquísimo del Apocalipsis, de los dos más antiguos papiros incompletos de alrededor de
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
18
53
los años 250 d.C., es el Papiro P , que consta de la porción Apocalipsis 1:4-7 y que se
encuentra en el Museo Británico de Londres, Inglaterra, catalogado con la sigla P2053 verso. Al
igual que el P47, el texto griego del Papiro P18 también es de tipo alejandrino antiguo.
Cerca del llamado año 256 d.C., Dionisio de Alejandría expresó dudas acerca del Apocalipsis
simplemente por cuestiones de gramática. Dionisio, como buen alejandrino, hablaba un griego
koiné culto, pero es necesario recordar que el apóstol Juan era un hombre sin letras y que
además hablaba en arameo, siendo el griego apenas una segunda lengua para él, y estaba
preso en la isla de Patmos sin la ayuda de un amanuense o escribano como Silvano o Tercio. No
obstante, la inspiración del Espíritu Santo tuvo a bien utilizar al apóstol Juan sin violar su
personalidad, ni estilo, ni condición, para darnos unas de las páginas más sublimes en el griego
koiné popular sui géneris del Apocalipsis. Libre ya el apóstol Juan de la prisión, regresó a Efeso,
muerto ya Domiciano, y pasados unos años, ya más familiarizado con el griego, y teniendo
alrededor suyo la facilidad de amanuenses, escribió Juan los otros libros suyos que hacen parte
del Nuevo Testamento.
Papiro P24. [Estamos tratando con papiros, antes de los manuscritos en pergaminos. Los
papiros son más antiguos; después vienen los manuscritos unciales, o sea, escritos todos en
letras mayúsculas y palabras pegadas, que son antiguos, hasta el siglo VIII. Luego vienen los
minúsculos cursivos con letras pequeñas y las palabras separadas que son del siglo VIII, IX, X
en adelante. Ustedes se dan cuenta de que los papiros tienen más valor que los unciales y los
unciales más valor que los cursivos en cuanto a antigüedad]. Otro papiro de importancia cercano
a los años 300 d.C. es el Papiro P24 con un texto griego incompleto de Apocalipsis, pero antiguo
del tipo alejandrino. Consta el Papiro P24 de los pasajes Apocalipsis 5:5-8 y 6:5-8. Se conserva
en el Centro Newton de la ciudad de Massachusetts.
Códices Unciales.
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
54
[Ahora empezamos ya con los pergaminos, los unciales, que son importantísimos.] Uno de los
principales manuscritos mayúsculos antiguos en pergamino, con el texto griego completo del
Apocalipsis, que es el primer completo, es el famoso Códice Uncial 01 Alef Sinaítico, de los
alrededores del llamado año 300 d.C., encontrado por Tieschendorf en el Monte Sinaí, y
conservado en el Museo Británico de Londres. Es del tipo de texto alejandrino antiguo. También
de los años 300 d.C., pero con el texto griego de Apocalipsis incompleto, es el Códice Uncial
0207 con el capítulo de Apocalipsis 9.
[Ahora quiero llamarles la atención para que se vayan familiarizando con la técnica de citación
o de catalogación. Los unciales, se llaman así porque se escribía todo con letra mayúscula y
pegado; ese era el estilo antes de aparecer el estilo cursivo y separado. La numeración de los
unciales se comienza con el cero; cuando usted escuche un 015, 028, 0200, el cero quiere decir
que es un uncial; si el número es 16 no más, es un cursivo minúsculo; si es 015 es un uncial o
mayúsculo] [Vamos siglo por siglo]. De los años 400 d.C. con el texto griego de Apocalipsis son:
- El Códice Uncial 02 A Alejandrino, también del tipo de texto alejandrino antiguo, y
conteniendo el Apocalipsis completo; se encuentra también en el Museo Británico.
- El Códice Uncial 04 C Efraémico Palimpsesto Rescripto, que se encuentra en la Biblioteca
Nacional de París, Francia. Es también del tipo de texto alejandrino antiguo.
[¿Qué quiere decir la palabra Palimpsesto o Rescripto? Puse las dos palabras, puse todo
junto. 01, 02, A, Uncial, aunque con la sola A mayúscula quiere decir que es un uncial. Si la a es
minúscula, quiere decir que no es en griego, sino en latín; si tiene cero antes del número quiere
decir que es un uncial; si no tiene cero es minúsculo; si dice palimpsesto quiere decir que era un
códice de otra cosa que fue borrado y encima se escribió eso; eso es lo que quiere decir la
palabra palimpsesto, del griego. La misma palabra palimpsesto se dice en latín rescripto,
re-escrito; entonces cuando usted escucha palimpsesto, rescripto, quiere decir que era un
códice de otra cosa y encima se escribió eso; o a veces hay un códice de la Biblia en que se
borró la Biblia y se escribió otra cosa; pero con rayos infrarrojos se logra sacar lo que estaba
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
55
debajo; esos son los palimpsestos. De manera que se van acostumbrando los hermanos a este
lenguaje.]
Versiones latinas.
[A veces los eruditos se interesan más en las versiones latinas antiguas que en los cursivos
tardíos, porque en los cursivos tardíos pudieron haber errores de los escribas que fueron
incorporados al texto, en cambio los latinos son versiones antiguas; por eso mencionamos
también los latinos]. También de los años 400, con el texto latino antiguo de la versión Itala del
Apocalipsis, es el manuscrito en latín h55 Floriacense, editado por Buchanan. [Siempre que se
citan los latinos la letra es minúscula; cuando se citan mayúsculas son griegos; los griegos
unciales se citan con las letras del alfabeto; cuando se acabaron las letras del alfabeto, entonces
se echaron las letras griegas; cuando se acabaron por ahí en 47 papiros, se empieza con 047,
048, 049; cada uno que se va encontrando se le va catalogando, donde está y de qué consta; es
bien conocido por los eruditos. De ahí viene nuestra Biblia, de revisar todos estos museos y
cosas].
De los años 500 d.C. con el texto griego del Apocalipsis es el Papiro P43 que consta de los
pasajes Apocalipsis 2:12,13, y 15:8 hasta 16:2 [pedacitos]. Es también del tipo de texto
alejandrino antiguo. Se encuentra en el Museo Británico catalogado con la sigla P2241. De los
años 500 d.C. en el latín antiguo africano [o sea el de Cartago, del norte de África] existe del
Apocalipsis el Códice h Fleury Palimpsesto. También en latín el Códice f Fuldensio cercano al
año 543 d.C. y cuyo texto es semejante al Códice a Amiantino del año 700 d.C., y que es
considerado por los eruditos como el mejor representante del texto de la Vulgata Latina [pero
este Códice Fuldensio es anterior y tiene el mismo texto, 200 años anterior]. Contiene la epístola
apócrifa de Pablo a los Laodicences al igual que el Códice Dublinense, que también tiene esa
epístola. En el idioma siriaco [vimos griego, latino, ahora siriaco] existen de los años 500 d.C.
unos 50 manuscritos de la Siriaca Harleana con el texto siriaco del Apocalipsis, que parece que
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
56
apenas desde esta época comenzó a circular libremente entre las iglesias de Siria. [Fue recibido
más rápido en Asia Menor, luego en Occidente, gracias al trabajo de Hipólito, y por fin después
de 500 años comenzó a ser recibido en Siria.]
Textus Receptus.
De los años 600 d.C. con el texto del Apocalipsis: en griego, con el Apocalipsis completo, el
Códice Uncial 046 B(r) Vaticano 2066, cercano al año 650, del tipo de texto bizantino [ya no
alejandrino; el texto bizantino es un texto más tardío que compara manuscritos antiguos; este
tiene una cosa y este tiene otra; junta las dos; entonces proviene de juntar varios textos y
hacerle glosas por los escribas; se llama bizantino; se le clasifica diferente; entonces este
Códice Vaticano 2066 es del tipo de texto bizantino], el cual es de carácter un poco posterior y
ecléctico que combina varias lecturas e incorpora glosas escribales. Se encuentra en la
Biblioteca del Vaticano. [Pongan atención a esto, porque existen discusiones sobre esto.] Es del
Códice Uncial 046 con texto griego del tipo bizantino ecléctico posterior que se copió por cerca
del año 1145 d.C. el Códice 1 que usó Erasmo en griego para su edición, pero que sólo llega
hasta Apocalipsis 22:9. [Sólo este manuscrito griego del Apocalipsis tenía Erasmo para su
edición; tuvo que traducir el pasaje de Apocalipsis 22:10-21 al griego desde el latín, el mismo
Erasmo, no del griego de Juan]. Es de este posterior e incompleto Códice 1 [es minúsculo, no
01, sino 1] de Erasmo que proviene el Apocalipsis del Textus Receptus. De los años 600 d.C.
con el texto en latín antiguo del Apocalipsis el manuscrito l (ele) 67 Legionense editado por
Fisher.
Otra centuria. De los años 700 d.C. en griego con el texto del Apocalipsis el Códice Uncial
0229. En latín antiguo el manuscrito z 65 Harleiano Londinense editado por Buchanan. El
manuscrito en latín antiguo m Speculum Agustiniano fechado entre los años 300 y 800 d.C. con
el Apocalipsis ha sido editado por Jülicher, Wordsworth-White. De los años 700 d. C. con
Apocalipsis en latín antiguo habíamos ya mencionado al Códice a Amiantino. También en latín
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
57
de estos años el Códice d Dublinense llamado Libro de Armagh, y cuyo texto de la Vulgata
Latina proviene del Amiantino. Contiene también la apócrifa epístola de Pablo a los
Laodicenses.
De los años 800 d.C. con Apocalipsis en griego, el Códice Uncial P Porfiriano que se
encuentra en la Biblioteca Pública de Leningrado (hoy San Petersburgo). Este códice proviene
de un arquetipo de Luciano de Antioquía cercano a los años 300 d.C. del cual proviene toda la
familia fP [¿Qué quiere decir f a la p? Cuando escribe una f minúscula y una letra arriba o una
sigla, esa f quiere decir que es una familia de manuscritos; o sea que cuando de un arquetipo se
copiaron varios, todos esos que se copiaron de ese arquetipo tienen las características del
arquetipo, y forman una familia, entonces se conoce con la sigla f a la tal cosa; entonces todos
los que se copiaron de aquel de Luciano y que llegó a ser el Porfiriano de San Petesburgo,
entonces se llama la familia f a la p; la p como si fuera un exponente de f; así se llama esa
familia. Cuando los hermanos lo vean, sepan a que se refiere]. Su texto griego es del tipo
bizantino. También en griego de los años 800 d.C. con el texto de Apocalipsis el Códice Uncial
051 E que se encuentra en la República Monástica del Monte Athos. Del tipo bizantino.
Importantes son para el texto griego del Apocalipsis, del 800 d. C., el manuscrito cursivo
minúsculo 33 [éste es llamado el rey de los cursivos minúsculos, porque aunque es ya
minúsculo, quiere decir que se copió por ahí en el año 800, sin embargo se copió de uno muy
antiguo; por eso es considerado el m con m minúscula 33, como el rey de los cursivos, porque
aunque se copió, se copió de algo muy antiguo; entonces por eso lo valoran mucho los eruditos;
le llaman el rey de los minúsculos]. Es el manuscrito cursivo minúsculo 33, el cual proviene de un
uncial antiguo, y su texto es de tipo alejandrino y no bizantino, a pesar de la época tan avanzada.
De los mismos años es el manuscrito griego cursivo minúsculo 1424, del cual proviene toda la
familia f1424. [De ese se copiaron un montón.] Esta familia [oigan la característica de esta familia
de manuscritos] de manuscritos cursivos, la f 1424 es del tipo de texto cesareo [o sea, proviene de
Cesarea, semejante al alejandrino. Ustedes saben que Orígenes de Alejandría fue a Cesarea y
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
58
1424
él era un gran copista con la hexapla y la tetrapla]; (entonces dice así:) La f
se caracteriza,
toda esa familia, porque el libro de Apocalipsis aparece después de los Evangelios, Hechos y
Epístolas Universales, y antes de las Epístolas Paulinas [es un orden diferente; toda esa familia
tiene ese orden: evangelios, Hechos, universales, Apocalipsis, Paulinas; toda esa familia f1424 de
manuscritos, tiene ese orden]. En latín con Apocalipsis: el Códice c Cavensis también semejante
al Amiantino, el manuscrito latino ar 61 Ardmacano editado por Gwym, y el manuscrito latino g1
Sangermanense editado por Jülicher.
De los años 900 d.C. con Apocalipsis en griego el Códice Uncial 052 F que también se
encuentra en el Monte Athos y su texto es de tipo bizantino. De estos años son importantes para
el estudio de las variantes los manuscritos griegos cursivos minúsculos 627 y 2074, 2329 y
2351; estos 3 últimos son manuscritos que contienen exclusivamente al Apocalipsis. Proviene
su revisión para la edición crítica de Champlin del texto griego impreso. En latín de los 900 el
manuscrito latino haf Hafniano editado por Wordsworth-White, y que contiene exclusivamente al
Apocalipsis.
De los años 1000, a la vuelta de milenio, con Apocalipsis: en griego los importantes
manuscritos cursivos minúsculos [como ven, ya empiezan a abundar los cursivos], de tipo
diferente al bizantino y que fueron estudiados por el Instituto de Münster, [en la ciudad alemana
de Münster, existe un llamado Instituto para el estudio del texto del Nuevo Testamento que
recopila todos los manuscritos habidos y por haber para estudiar y hacer el trabajo de crítica
textual para poder hacer la edición crítica del griego, para hacer después las traducciones;
entonces somos deudores al trabajo de muchos eruditos]. De este Instituto y entre los
principales cursivos que son importantes por su tipo de variantes, son: 1006, 1854, 2081, 2344.
Con fecha en el manuscrito [algunos manuscritos tienen la fecha cuando se copió]: el 2138 de
1072 y el 104 de1087, en el Instituto de Münster. Los de los años 1000 d.C. revisados del texto
griego impreso para la edición crítica de Champlin con interés por sus variantes: 35, 42, 241,
256, 325, 424 y el 2048 que es exclusivo de Apocalipsis. Con fecha exacta: el 517 de 1050. En
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
59
latín a la vuelta del primer milenio cristiano: el manuscrito latino t 56 Liber Comicus Toletanus
editado por Morin. [Y que aquí en Bogotá, Colombia, se consigue en la Librería del Seminario,
en facsímil].
De los años 1100 d.C. con Apocalipsis en griego, del Instituto de Münster, los manuscritos
cursivos minúsculos 1, éste es el de Erasmo, 88, 94, 1611, 1828. De la revisión Champlin: 110,
242, 808, 2030 exclusivo de Apocalipsis, y 2050 también exclusivo de Apocalipsis con fecha de
1107.
De los años 1200 d.C. con Apocalipsis: en griego: del Instituto de Münster: el manuscrito
cursivo minúsculo 2053. De la revisión Champlin: 468, 469 y 792. Un manuscrito griego cursivo
minúsculo sobresaliente con Apocalipsis capítulos 18 y 19 es el 1229 anterior a esta centuria. En
griego el m.1597 con fecha de 1298. De esta centuria con Apocalipsis, [es importante, pongan
atención a esto] en latín: el manuscrito latino dem 59 Demoviano editado por Matthaei, y el
manuscrito latino gig 51 Gigas editado por Belsheim, Wordsworth-White. [Este Códice Gigas, se
llama Gigas porque es gigante; tiene un metro por medio metro, es un tremendo manuscrito
gigantesco.] Este Códice Gigas con Apocalipsis es importante porque se copió en Cerdeña, la
isla de Cerdeña, de un manuscrito cercano a los años 300 d.C [o sea de uno del 300 se copió el
grande]. Se encuentra en la Biblioteca Kunkliga de Estocolmo, Suecia. [La historia del gig es que
un monje en Cerdeña, por mala conducta fue castigado obligándosele a copiar el manuscrito del
300, y el monje invocando al diablo lo terminó rapidísimo en un formato gigante de casi un metro
por medio metro; en el códice se hizo un dibujo del diablo. Hasta eso existe.] Otro códice
sobresaliente de esta centuria es el manuscrito griego cursivo minúsculo 2053 que contiene el
texto del Apocalipsis de tipo alejandrino antiguo y juntamente con él en el mismo códice contiene
también un comentario al Apocalipsis, de Ecumenio (c.500). El texto del Apocalipsis en el
m.2053 es semejante al del Códice Uncial 02 A Alejandrino [esos 01, 02, 03, 04, son
considerados los más antiguos e importantes, muy apreciados por su antigüedad]. En latín de la
centuria el manuscrito latino p 54 Perpinianense editado por Wordsworth, y el manuscrito latino
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
60
div Divionense editado por Wordsworth-White.
De los años 1300 d.C. con Apocalipsis: en griego: De esta centuria también en griego, del
Münster: 1859, 2042, 2073, 2432 y 2495. De la revisión Champlin en griego impreso: el m.18 del
año1364, el 254 y el 2058 exclusivo de Apocalipsis.
De la centuria de los 1400 d.C. de Apocalipsis, en griego, del Münster: 2020 y 2065. De la
revisión Champlin: 69, 181 exclusivo de Apocalipsis, 205, 336, 429 exclusivo de Apocalipsis,
467, 1626, 1778 exclusivo de Apocalipsis, 2028 exclusivo de Apocalipsis con fecha de 1422, los
minúsculos 2054, 2067, 2069, 2302 y 2595 todos estos exclusivos de Apocalipsis. Importante
[pongan atención a éste, acuérdense de éste por favor] por lo sui géneris en griego el m.61 que
es el primer manuscrito griego, bien tardío, año 1400, donde aparece por primera vez el pasaje
de 1 Juan 5:7 [nunca hasta el año 1400 ningún texto griego tenía ese versículo (1 Juan 5:7); en
este manuscrito 61 cursivo de los años 1400 es el primero donde aparece].
De la centuria de la Reforma Protestante, los años 1500 d.C., con Apocalipsis en griego: los
manuscritos cursivos minúsculos 296, 522 de fecha 1515, dos años antes de las tesis de Lutero,
los 2029, 2033, 2038, 2049, 2068 y 2071, todos exclusivos de Apocalipsis. Con fecha en la
copia: el 2044 y el 2083 de 1560, exclusivos de Apocalipsis, en griego. En latín: el manuscrito
latino c 6 Colbertino editado por Jülicher.
Son interesantes [pongan atención a esto que esto necesitan saberlo] también para Apocalipsis
la Vulgata Latina Sixtina [se le llama Sixtina porque el Papa Sixto V fue el que la mandó a hacer
con una bula de excomunión al que haga algo distinto]. La Vulgata Latina Sixtina de fecha 1590
con bula de excomunión por parte del papa Sixto V para todos aquellos que modifiquen la edición
o publiquen variantes. [Cualquiera que publique una variante de La Vulgata Latina, lo
excomulgarían, pero miren lo que pasó] Dos años después, [sólo dos] el Papa Clemente VIII [el
siguiente papa], publicó en 1592 la Vulgata Latina Clementina [ya no Sixtina, sino Clementina],
con 4900 variantes en relación con la inmediatamente anterior Sixtina con bula de excomunión al
que la modifique y publique variantes [o sea, dos papas romanos entre sí ni se tienen en cuenta,
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
61
se excomulgan unos a otros. Y eso con dos años de diferencia. Nos guarde el Señor de pretensión
de infalibilidad] . Otra edición con Apocalipsis posterior es la Vulgata Latina Benedictina de Oxford,
publicada en 1954 por H. D. Sparks.
Del siglo XVII, el manuscrito griego cursivo minúsculo más tardío de Apocalipsis exclusivamente
es el m.2071 fechada la copia en 1622, cuando ya existían ediciones de imprenta.
Todo este ha sido el caudal testigo para la crítica textual del Apocalipsis canónico del apóstol
Juan hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Jacobo el Mayor y primo de nuestro Señor Jesús
Cristo. [Lo digo así tan recalcitrantemente porque es que los modernos niegan que sea Juan el
apóstol; entonces tengo que martillar.]
Existen, pues, alrededor de unos 300 manuscritos griegos del Apocalipsis, de los cuales unos 13
son unciales o mayúsculos. También las copias en latín antiguo son a veces más apreciadas por
los eruditos que las griegas tardías. El libro del Apocalipsis está, pues, mejor atestiguado en su
Texto que cualquier otro libro antiguo secular, y el tiempo entre el autógrafo y sus copias más
tempranas es muchísimo más corto que el de los manuscritos de otras obras clásicas. Su
canonicidad está también atestiguada, pues, por Justino Mártir, Ireneo de Lyon, Clemente de
Alejandría, Tertuliano de Cartago, Orígenes; Cipriano de Cartago [como no lo había mencionado
antes, digo en que obra aparece como canónico] (De op et eleem.14) [es el título en latín de la
obra de Cipriano], Hipólito de Roma (De Anticr.36), Metodio (De Resurr. 9. par. 315; Conv.
viii:4.p.143). Y se le reconoce al Apocalipsis como canónico en los Catálogos Canónicos del
Canon de Muratori (170), de Orígenes-Alejandría (250), de Atanasio de Alejandría (350), de
Epifanio de Salamina (400), de Jerónimo (400), de Rufino (400), de Agustín de Hipona (400), de
Inocente (417), de Cartago-África (419) y en el Códice Claromontano, de Gelasio (470), de
Leoncio de Constantinopla (540), de Casiodoro (550), de Isidoro de Sevilla (608), de Juan
Damasceno - Siria (750).†
Continúa con Introducción (IV): La Hermenéutica del Apocalipsis.
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
62
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
63
Aproximación al Apocalipsis (4)
INTRODUCCIÓN IV:
HERMENÉUTICA DEL APOCALIPSIS7
Una cuchara adecuada
Vamos a abrir la palabra del Señor en el Libro del Apocalipsis; vamos a abrir por ahora en el
primer capítulo. En las dos ocasiones anteriores hicimos una introducción necesaria en lo relativo
a las consideraciones de alta crítica; o sea, relativo al autor del libro, etc. y lo relativo también a la
baja crítica en relación con los textos, a la transmisión textual desde el siglo I hasta hoy de este
precioso libro y su canonicidad. Hoy, antes de entrar, con la ayuda del Señor, después, si Él así
nos lo concede, verso por verso, capítulo por capítulo, quisiera hacer una consideración general
acerca del libro, ya no acerca del autor, ni tampoco de los manuscritos en que se ha contenido,
sino acerca del libro mismo y acerca de las herramientas que necesitamos, con la ayuda del
Señor, para entenderlo. Habíamos mencionado la vez pasada que la sopa nos viene en un plato y
nos la tomamos con una cuchara; la sopa es el alimento, la sopa es el contenido, la sopa nos la
tomamos por medio de la exégesis; o sea, leyendo y entendiendo, con la ayuda del Espíritu Santo
y su promesa, este libro que es para todos sus siervos; pero claro que esa sopa viene en un plato,
o sea, en un documento que es la Biblia, que tiene una historia, que ha pasado muchos combates
7
Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D.C., Colombia, en julio 27 de 2001.
Introducción III: Isagogia juanea: Transmisión del texto
64
y ha prevalecido sobre esos combates y ataques, y eso es lo que se trató la vez pasada. La vez
pasada se trató algo del plato en que nos viene el Libro; pero antes de pasar a tomarnos la sopa,
vamos a tratar de la cuchara, o sea, de la herramienta de la hermenéutica necesaria a tener en
cuenta para leer este libro; o sea que el plato es la bibliología en sus aspectos de alta y baja crítica;
o sea, la autoría, la legitimidad, la canonicidad, la transmisión textual que es la base de estas
traducciones; ese es el plato; y la hermenéutica que es el arte o ciencia de la sana interpretación,
el conjunto de normas, métodos, principios, reglas para interpretar sanamente, esa es la
hermenéutica, esa es la cuchara. Entonces, necesitamos también valernos de una cuchara
adecuada para tomarnos esta preciosa sopa, este alimento del Señor.
El corpus de la revelación
Hoy no vamos a estar haciendo una exégesis ordenada de los versos, sino mirando solamente
de manera general el libro, mirando su ubicación dentro del contexto de toda la revelación.
Ustedes recuerdan una frase que dijo el apóstol Judas Tadeo Lebeo, hermano del Señor Jesús y
de Santiago, y yo quisiera en relación con el Apocalipsis, leer esa expresión de Judas; al final del
verso 3 de la epístola, él dice por el Espíritu Santo una expresión que es la siguiente: “La fe que ha
sido una vez dada a los santos”; esa frase significa mucho, esa frase significa que ya no vendrá
después de la primera generación apostólica una revelación nueva, una supuesta nueva
revelación con un anuncio nuevo; ya lo que Dios tenía que anunciar a nuestra fe, ya fue
anunciado; la fe ya fue dada una sola vez y no tenemos que añadirle nada nuevo; todo el
contenido de lo que Dios ha revelado ya salió del corazón de Dios, ya está inspirado su registro y
ya está contenido en las Sagradas Escrituras; claro que de ahí en adelante el Espíritu Santo viene
a iluminarnos, a darnos revelación de lo que está escrito en la Palabra, pero ya no va a aparecer
una nueva Biblia; cualquiera otra supuesta Biblia, cualquier otro libro, así sea el Corán, así sea el
Libro del Mormón o cualquiera otro escrito que pretenda traer un nuevo evangelio, es declarado
59
anatema por parte de Dios, por parte de Su palabra. El apóstol Pablo dijo que ni siquiera ellos (los
apóstoles), ni siquiera un ángel del cielo, así se llame Moroní o pretenda ser Gabriel, ni siquiera un
ángel del cielo puede anunciar un evangelio diferente del que reveló Jesucristo y que anunciaron
los apóstoles. No es un evangelio de los apóstoles, es un evangelio de Dios por Jesucristo; y el
Padre dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”;8 y el Señor ya reveló
todo lo que tenía que revelar, ya la palabra de Dios está completa, el corpus de la verdad ya fue
manifestado, ya está escrito; ahora lo que podemos hacer es procurar penetrar en él, entenderlo
con la ayuda del Espíritu Santo; pero ya una revelación nueva que venga a quitarle o a agregarle o
a modificar la que tenemos en la Biblia no puede darse; ya Dios pronunció un anatema sobre
cualquier otro pretendido evangelio o anuncio diferente al que Él ya anunció; los apóstoles ya
anunciaron y el Espíritu Santo inspiró que se registre y ya está escrito en la Biblia; por eso se habla
de la fe que una vez fue dada a los santos; es lógico que ese proceso de revelación de Dios duró
muchos años; Dios ya algo reveló al primer hombre, y lo que Dios reveló al primer hombre ya fue
registrado en la Biblia; y luego ya hubo todo el proceso de los patriarcas, todo el proceso de
Moisés, de Israel en el desierto, de Israel en Canaán, de Josué, de los Jueces, de los profetas,
luego vino la cautividad babilónica, entonces vino el período de Esdras, luego vino Juan el Bautista
anunciando la venida del Mesías y vino el Mesías cumpliendo las profecías, conforme a una
primera venida que tenía que ser para pagar el precio de nuestros pecados conforme a la tipología
y la profecía, y resucitar al tercer día ante testigos y enviar el Espíritu Santo y los apóstoles. Con la
muerte del último de los doce apóstoles del Cordero, que fue el apóstol Juan, se cerró el canon de
las Sagradas Escrituras y se completó el corpus de la verdad, la fe que había de ser revelada; la fe
que una vez fue dada a los santos. Ahora, no estamos esperando revelaciones nuevas, sino
solamente penetrar, con la ayuda del Espíritu Santo, en la revelación que ya está completa, ya fue
dada y ya está en la Biblia; fue precisamente al apóstol Juan al que le correspondió completar el
8
Mateo 17:5
60
canon de las Sagradas Escrituras.
El libro de la consumación
El apóstol Juan fue aquel que el Señor escogió para que escribiera los últimos libros de la Biblia;
ya Mateo, Marcos y Lucas habían escrito su Evangelio, pero el Espíritu Santo movió al apóstol
Juan para que él escribiera cosas que ni Mateo, ni Marcos, ni Lucas habían escrito; es decir, con el
Evangelio según el apóstol Juan, se completan los evangelios. Las últimas cartas o las últimas
epístolas en ser escritas también fueron las del apóstol Juan; el apóstol Juan fue el último en
escribir; él escribió prácticamente a fines del siglo I y también el Apocalipsis es el último libro
profético y el último libro apocalíptico de la Biblia; ya en el Antiguo Testamento habíamos tenido
algunos libros apocalípticos, especialmente Daniel que es considerado un apocalipsis
veterotestamentario; también Ezequiel y también Zacarías; estos tres profetas tienen
características apocalípticas.
Basado en ese Apocalipsis, principalmente el de Daniel, después en el período
intertestamentario surgieron otros apocalipsis espúreos, tratando de presentar una visión futurista,
escatológica, pero no fueron inspirados por el Espíritu Santo, no están en el canon de las
Sagradas Escrituras; se pueden leer, se basan en cuestiones del Antiguo Testamento, pero no
son el Antiguo Testamento mismo; luego, en el Nuevo Testamento hay algunos pasajes
apocalípticos del mismo Señor Jesús; por ejemplo, los que aparecen en Mateo 24, en Marcos 13,
en Lucas 17, en Lucas 21; esos son pasajes de tipo apocalíptico del Señor Jesús; pero el
Apocalipsis por excelencia, el Apocalipsis que culmina la revelación, es este Apocalipsis del
apóstol Juan que fue colocado al final de la Biblia. Yo creo que esa es la ubicación mejor que se le
puede dar a este libro; es posible que el evangelio y las epístolas hayan sido escritas por Juan un
poco después, para completar la revelación acerca del Señor Jesús, pero la culminación de la
Biblia, allí donde se termina todo el desarrollo del programa de Dios, se da en el Apocalipsis. El
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
61
Apocalipsis es el libro donde aparece la cosecha final; o sea que todo lo que se sembró en el
Génesis, en el Pentateuco, todo lo que fue desarrollándose en el trabajo de Dios, en la economía
divina, a lo largo de todos los siglos, tiene una culminación en el Apocalipsis; podemos decir que el
Apocalipsis es el libro de la consumación; es un libro principalmente, no únicamente, pero
principalmente escatológico.
La revelación divina trata acerca de Dios, trata acerca del Mesías, trata acerca de la caída,
acerca de la salvación, trata acerca de la Iglesia; de manera que varias de las materias de la
Teología Sistemática encuentran en otros libros de la Biblia sus principales contenidos; pero
dentro de la Teología Sistemática lo último en tratarse es la escatología, la que trata de la
consumación de las cosas. Existe un sentido en la historia y existe un propósito eterno de Dios,
que es el que le da sentido a la historia; es un Dios Soberano y un Dios que muchas veces ha
profetizado y sus profecías se han cumplido; pero tenemos también profecías para el futuro, y el
libro que contiene las profecías finales es precisamente el libro del Apocalipsis. El Apocalipsis es
como un libro donde están todas las terminales de la Biblia. ¿Qué quiero decir con todas las
terminales? Cosas que comenzaron a ser reveladas desde el Génesis y en otros libros a lo largo
de la Biblia, fueron teniendo un desarrollo; la revelación fue progresiva, se fue añadiendo algún
detalle más a la revelación, hasta que toda la revelación culmina en el Apocalipsis; todo lo que
comienza en cualquier otro libro de la Biblia tiene su terminación en el Apocalipsis; en el
Apocalipsis encontramos el final definitivo de la mano de Dios de todos los asuntos; Dios le da
conclusión a todos los asuntos y revela eso en el libro del Apocalipsis; o sea que para el
Apocalipsis, para leerlo y entenderlo, se necesita tener en cuenta toda la Biblia.
Una de las razones por la cual el hereje Marción, a comienzos del siglo II, rechazó el
Apocalipsis, es precisamente porque él era antijudío; él decía que el Dios del Antiguo Testamento
era un demiurgo inferior, que el Padre de nuestro Señor Jesucristo era otro Dios; él no entendió
que era una revelación progresiva; él dijo que era otro Dios; entonces él rechazó todo lo de los
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
62
judíos, él fue un gnóstico. Simón el Mago tuvo un discípulo llamado Cerdón y éste tuvo otro
discípulo llamado Marción y este Marción rechazó el Apocalipsis porque lo consideraba muy
judaico; él rechazó los escritos de los apóstoles Pedro, Jacobo, Juan, así como hoy en día hacen
en «Creciendo en Gracia», y solamente aceptaba algunos escritos del apóstol Pablo mutilados y
solamente un evangelio, el de Lucas, también mutilado; ese es el canon de Marción, sólo Pablo
mutilado y Lucas mutilado; él rechazó el Apocalipsis porque el Apocalipsis tiene mucho de
semítico, tiene mucho del Antiguo Testamento; ¿por qué? porque allí están las terminales de toda
la Biblia. Si tú ves un candelero en Apocalipsis, tienes que, para entender esa figura, retroceder a
la primera mención, a la segunda y a la tercera y a las demás menciones del candelero; si tú
encuentras unas bestias y unos cuernos en el Apocalipsis, tienes que regresar a las primeras
menciones de las bestias y de los cuernos anteriores; si tú ves un trono en el Apocalipsis, tienes
que regresar atrás; si tú ves un tabernáculo en el Apocalipsis, cualquier figura o señal, o profecía
que tú encuentras en el Apocalipsis, se remonta a la Biblia atrás de él; o sea, el Apocalipsis es un
libro no aislado, sino es el libro que culmina la Biblia; en el Apocalipsis están las terminales de la
Biblia; todo lo que comienza en algún punto de la historia del pueblo de Dios se desarrolla y se
culmina en el Libro del Apocalipsis; o sea que el Apocalipsis es un Libro que no se puede leer sin
el resto de la Biblia. De los alrededor de 400 versículos casi 280 son alusiones al Antiguo
Testamento, casi 280; o sea que para poder entender esas frases, esas alusiones, esas figuras,
esas señales, necesitamos acudir a todo el Antiguo Testamento y también al resto del Nuevo
Testamento.
Señales claves en el Apocalipsis
El Apocalipsis es el libro de la culminación y allí encontramos el estadio final de todas las cosas
y también encontramos las señales claves que resumen toda la Escritura. Ustedes recordarán que
en el Evangelio de Juan, él habla así: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
63
manifestó su gloria”;9 y luego más adelante dice: y esta señal hizo; como siete veces aparece de
parte de Juan la mención de que el Señor Jesús hizo señales. La palabra señal, semeion
[σημείωv] en el griego, significa algo más que prodigio; algo más que milagro; un milagro puede
ser una cosa prodigiosa, pero la palabra señal quiere decir más que milagro y quiere decir más
que prodigio; una señal es un signo. Un signo o una serie de signos son instrumentos de
revelación y de mensaje. Cuando un milagro se considera solamente como milagro todavía no
estás viendo la señal; pero cuando el milagro sirve de señal para un mensaje de Dios acerca de
Cristo, de nuestra condición, de la salvación, ahora le podemos llamar que existe una señal, no
sólo un milagro; o sea que Dios usa los milagros como señales, usa visiones, usa figuras como
señales.
9
Juan 2:11
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
64
Si ustedes me acompañan al primer capítulo de Apocalipsis, ustedes van a ver, aunque aquí en
el castellano no está tan claro eso, en el idioma griego es sumamente claro; allí en Apocalipsis 1:1
dice: “Apocalipsis de Jesucristo”; ese artículo “la” no está en el griego; no es “La revelación de
Jesucristo”, sino “Revelación de Jesucristo”, “Apocalipsis de Jesucristo, que Dios le dio, para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto, y la declaró enviándola por medio
de su ángel a su siervo Juan”. Por ahora no me voy a detener sino en el contexto de lo que
venimos diciendo en forma inmediata en la palabra “declaró”; lo que aquí se traduce “declaró”, la
revelación de Jesucristo que Dios le dio, esa palabra “declaró” es una palabra griega que tiene
como raíz esa palabra “semeion”, que quiere decir “señales”; o sea la declaró por medio de
señales; la idea de declarar por medio de signos, de figuras, de símbolos para dar un mensaje a
través de esas señales, está debajo de esta palabra “la declaró”; o sea, la manifestó con señales,
con signos, con símbolos, con figuras.
Eso quiere decir principios espirituales primero, proyecciones proféticas segundo, realidades
históricas que cumplen esas profecías y manifiestan esos principios son declaradas por medio de
señales. Las señales no son solamente algo histórico y no es solamente algo profético; la señal es
algo para mostrar principios. Por ejemplo dice Juan: Vi una señal en el cielo, una mujer, y la
describe, para dar a luz un niño, y lo describe, y luego dice: Vi otra señal: un gran dragón con
tantas cabezas y cuernos, y lo describe; esas cosas son señales; o sea, Dios está dando un
mensaje, revelando principios a través de esas señales. Claro que esos principios que son de Dios
y que revelan el carácter de Dios se manifiestan también en las profecías y lógicamente también
en las coyunturas históricas, pero principalmente las señales, lo que hablan, son mensajes y
principios.
Una clave triple
Primera clave: Interpretación histórica. Entonces hablábamos de una cuchara que tenemos
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
65
que tener preparada para tomar la sopa; o sea, una hermenéutica, unas reglas, normas, métodos,
principios de interpretación que necesitamos usar para el Apocalipsis. Como el Apocalipsis es un
libro de señales, las señales revelan principios así vengan de profecías o dentro de casos
históricos. Nos damos cuenta de que debemos interpretar el Apocalipsis en un triple nivel por
causa de que es un libro de señales. Un milagro como ejemplo, la conversión del agua en vino en
Caná, no era solamente un milagro; era una señal; o sea el milagro fue algo histórico, pero ese
milagro estaba proyectando una enseñanza, un principio; no era solamente un milagro que
aconteció, sino que ese milagro significaba algo, algo en relación a Dios, algo en relación a
nosotros, algo en relación al plan de Dios, algo en relación al lugar de Cristo en ese plan. Entonces
quiero decirles que a este libro de Apocalipsis debemos leerlo en una triple clave, puesto que es
una revelación declarada en señales. La primera clave es una clave histórica; es decir, el libro se
dio en un contexto específico de la historia; algo aconteció en la historia y algo Dios estaba
respondiendo con ese libro para la historia. Cuando, por ejemplo, el Apocalipsis fue enviado a las
siete iglesias que están en Asia, esas iglesias eran iglesias históricas que estaban en una
determinada situación histórica y que estaban pasando por una determinada situación, y el Señor
responde a las necesidades coyunturales históricas de sus iglesias en ese tiempo y les escribe
con figuras que ellos podían entender y que podían utilizar para interpretar su propia coyuntura,
ser consolados y ser inspirados en su situación histórica. Por ejemplo, Abraham vivió una historia
y esa historia de Abraham está registrada en la Biblia y fue algo que aconteció con Abraham. Él
tuvo dos mujeres: una se llamó Sara, otra se llamó Agar; tuvo de Agar un hijo que se llamó Ismael,
tuvo de Sara otro hijo que se llamó Isaac y todo aquello fue una historia; sin embargo, hay otra
lectura que tenemos que hacer después y encima o detrás, como usted lo quiera decir, de la
primera lectura histórica.
Segunda clave: Interpretación profética. Pablo, cuando leía la historia de los patriarcas, él se
dio cuenta por el Espíritu Santo que le abrió los ojos, que detrás de aquella historia, detrás de
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
66
aquellas coyunturas históricas, Dios estaba usando esa historia para proyectar una alegoría.
Entonces Pablo en el Libro de Gálatas, cuando cuenta la historia del patriarca Abraham y de sus
mujeres Sara y Agar y de sus hijos Ismael e Isaac, dice Pablo: “24Lo cual es una alegoría, pues
estas dos mujeres (no son sólo dos mujeres) son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí,
el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y
corresponde a la Jerusalén actual (la Jerusalén terrenal), pues ésta, junto con sus hijos, está en
esclavitud”.10 Vemos, pues, que Agar representa el Antiguo Pacto, Sara representa el Nuevo
Pacto. Ismael representa el hijo de Agar, nacido por el esfuerzo humano, en cambio Isaac
representa al hijo nacido por la intervención soberana y sobrenatural de Dios, por el Espíritu; o sea
que detrás de la historia el apóstol Pablo pudo discernir, no solamente que Dios nos estaba
contando una historia en Génesis, sino usando esa historia como alegoría; lo mismo sucede en el
Apocalipsis. En el Apocalipsis, ciertamente la iglesia en Efeso era una iglesia histórica;
ciertamente que lo que se dice ahí sucedió allá; seguramente que el personaje Antipas que
aparece mencionado en Pérgamo era un hombre real a quien realmente mataron; seguramente
que Jezabel, la que aparece en Tiatira, era una mujer específica que se llamaba Jezabel y lo que
se dice aconteció en forma histórica; pero no hay que quedarnos solamente en leer estos pasajes
solamente como historia, puesto que Dios mismo dice que además de historia son proféticos; por
eso en el libro de Apocalipsis se habla de que este libro es una profecía; y luego en Apocalipsis
1:3, dice: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía”; o sea que el
Apocalipsis es una profecía y es una profecía no solamente en relación con acontecimientos
pasados, sino en relación con acontecimientos futuros; por eso miren lo que dice en el versículo 1:
“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben
suceder pronto”; cosas que deben suceder; o sea que no todo lo que está en el Apocalipsis es una
revelación de algo histórico pasado, sino que se proyecta hacia el futuro. “Cosas que deben
10
Gálatas 4:24-25
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
67
suceder”, cosas que están en el futuro, y por eso lo llama este libro “profecía”. “Bienaventurado el
que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque
el tiempo está cerca”. Claro que esta palabra que dice aquí: “que deben suceder pronto” y “cerca”,
es desde el punto de vista del que da la revelación, que es el Señor Jesús; para Él un día es como
mil años; los últimos días para nosotros es un largo período, pero para el Señor es como un
pestañeo, porque Él es eterno. Entonces la palabra “cerca” y la palabra “pronto” debemos saber
que provienen de la boca de Jesucristo y no necesariamente de la boca de Juan.
Entonces en Apocalipsis 22, se nos declara lo mismo. Apocalipsis 22:19 y luego en el versículo
10. En el 19 dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su
parte del árbol de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”; o
sea, “el libro de esta profecía”; éste es un libro de profecía. En el 22:10: “Y me dijo: No selles las
palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”. Entonces, hermanos, tenemos
tres versos que nos dicen claramente que el Apocalipsis es un libro de profecía; de manera que la
cuchara para tomar la sopa, la hermenéutica para interpretar, nos indica que debemos leer este
libro como una profecía y no sólo como algo histórico. Ah, claro que ha habido intérpretes que han
tenido intereses de solamente tomar el Apocalipsis como un libro histórico del pasado;
especialmente aquellos que son denunciados en este libro; les gusta que se interprete el libro
como algo del pasado; es una cuestión de Nerón; esos siete reyes, ya pasaron; esa es una cosa
del pasado, que había una persecución; entonces como para darles un poco de tranquilidad en
esa persecución, les dijo unas cuantas cosas; esa es una cosa del pasado y no tiene nada que ver
con el ahora. Claro, como habla de la gran ramera vestida de púrpura y de escarlata, la ciudad de
Roma, y como habla otras cosas posteriores, muchos intérpretes no quieren verse retratados en
esa profecía y prefieren considerar el libro desde el punto de vista meramente histórico, como
cualquiera otro de los apocalipsis judíos que había en el período intertestamentario, y a lo mejor no
fue el apóstol Juan, sino otro Juan, porque Eusebio, porque Papías, y empiezan con ese espíritu
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
68
de escepticismo a tratar de desembarazarse de este libro. ¡Qué cosa seria! Si quitarle una parte a
esta profecía es serio, cuanto más quitarse el libro de encima es más serio. Este libro no es para
quitárselo de encima; es para leerlo, oírlo y guardar las cosas que en él están escritas.
Entonces, hermanos, además de percibir en el libro, porque sí se perciben acontecimientos
históricos, esos mismos acontecimientos históricos sirven como tipología para proyectar alegoría
y profecía; así como la historia de los patriarcas, no sólo fue historia, sino que proyectaban
alegoría y profecía, así también los acontecimientos históricos, como el de Nerón, como el del
Nerón revivido llamado Domiciano, fueron acontecimientos históricos; pero esos acontecimientos
históricos, al igual que los acontecimientos históricos patriarcales, proyectaban profecía para el
futuro; esto es profecía, no es sólo historia; esto no es para describir sólo situaciones del pasado
reciente de Juan, sino del futuro de todos los siervos de Dios. Este libro, dice, es para revelar a sus
siervos o manifestar a sus siervos, o sea a los siervos; aquí no habla de un predicador especial,
sino de todos los hijos de Dios, que son todos siervos de Dios; manifestar a ellos las cosas que
deben suceder pronto. Este libro es una profecía; de manera que cuando leemos algunas cosas,
aunque hayan tenido un cumplimiento histórico, Dios escogió esos acontecimientos históricos
como lenguaje, como señal para proyectar profecía y también principios
Tercera clave: Interpretación arquetípica, de los principios. El tercer nivel de interpretación
que tenemos que tener en cuenta es el nivel de los principios. Hay una interpretación histórica
inicial; sobre ella una interpretación profética; pero Dios, tanto en el cumplimiento histórico, como
en la profecía, manifiesta principios; “arqué”, es la palabra que quiere decir “principio”; por eso le
podemos llamar interpretación arquetípica; percibir el arquetipo, el principio. Entonces está una
interpretación histórica, pero como no es solo una historia, proyecta profecía, proyecta tipología,
proyecta alegoría, hay una segunda interpretación profética que es obligatoria, porque es una
profecía; no podemos tomar esto solamente como un libro histórico, aunque sí lo es, pero es más
que eso, es una profecía; pero esta profecía nos obliga también a ver que Dios revela principios en
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
69
las señales. Fíjense, por ejemplo, conmigo en Apocalipsis 2 y 3, como después de que le habla a
siete iglesias históricas, está proyectando profecía acerca de la iglesia; pero luego de proyectar
profecía acerca de la iglesia, al final de cada mensaje a cada iglesia, dice lo siguiente (2:7, cuando
le habló a Efeso): “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. En el verso 1 decía:
“El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro,
dice esto:” o sea, este es el Hijo, el Hijo de Dios habla esto a una iglesia histórica que existió en el
tiempo de Juan, que era la iglesia en Efeso; pero en la iglesia de Efeso está tipificado lo que
caracterizaría un período profético de la historia de la iglesia; entonces usando las situaciones
coyunturales se está proyectando profecía; pero no sólo se proyectan profecías, porque ahora
dice: “Oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”; o sea, a las iglesias en general, no sólo a estas
siete, no sólo a las de aquella época, sino a las iglesias, todas las iglesias, cualquier ocasión que
suceda en cualquier iglesia, un asunto semejante al que sucedió en Efeso, o en Esmirna, o en
Pérgamo, o en Laodicea, Dios está revelando cómo Él entiende eso, cómo lo trata Él, qué aprueba
Él, qué desaprueba Él.
¿Qué diferencia hay entre lo profético y lo arquetípico? Lo profético quiere decir que unas
determinadas condiciones prevalecen en una determinada época de la historia de la iglesia; eso
es lo profético. Por ejemplo, Dios sabía que en la edad media iba el cristianismo, la cristiandad, a
tomar determinado cariz; entonces, tomó una iglesia histórica de la época, por ejemplo Tiatira,
donde acontecía lo que iba a prevalecer en esa época medieval; entonces le habló primeramente
a Tiatira en lo histórico; pero al hablarle a Tiatira en lo histórico, profetizó acerca de lo que
prevalecería en determinado período de la historia de la iglesia, y Dios trató con la iglesia en sus
períodos futuros; eso es lo profético, pero lo arquetípico es que no importa si tú no estás en
determinado período histórico donde prevalecen determinadas situaciones; puedes estar en
cualquier período, puedes estar en cualquier país, en cualquier lugar de la historia de la iglesia, de
la geografía y del espacio, Dios está revelando principios. “Oiga lo que el Espíritu dice a las
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
70
iglesias”; o sea, si tiene oídos espirituales, capte los principios. Si por ejemplo en tu iglesia, en tu
localidad, están sucediendo cosas semejantes a las que acontecieron históricamente en tal iglesia
o en determinado período de la iglesia, Dios habló ya, reveló sus principios de tratamiento, reveló
sus aprobaciones, reveló sus desaprobaciones; entonces hay que tener en cuenta lo que revelan
de Dios, de su trato, de sus evaluaciones y valoraciones estas profecías; tanto lo histórico como lo
profético revelan lo arquetípico. Lo histórico sirve de lenguaje para proyectar profecía, pero tanto
en lo histórico como en lo profético se revelan los principios de Dios. A veces nosotros queremos
ver el aspecto profético y queremos aplicarlo minuciosamente a determinada época de la historia
de la iglesia o de la historia humana, determinados acontecimientos; pero resulta que en otros
acontecimientos de otra época histórica, tú también puedes aplicar esas profecías. De hecho,
durante veinte siglos, los cristianos han estado aplicando las profecías de la Biblia. ¿Por qué eso?
Porque detrás de los acontecimientos históricos, detrás de la prevalencia en determinada época
de ciertas condiciones, o sea, el aspecto profético, existen principios que siempre se mueven, no
importa si estás en la edad media, el Apocalipsis te sirve proféticamente en la edad media; por
causa de los principios; te sirve en la edad moderna por causa de los principios; te sirve en el
primer siglo por causa de los principios.
Los arquetipos detrás de la historia
Dios es el Señor de la historia, y quisiera que mis hermanos recordaran unos versículos que
están en el libro del Eclesiastés. Eclesiastés 3:10-11; y vamos a ver unas palabras que Dios dice
allí que nos ayudan a entender este asunto de los principios; dice así: “10Yo he visto el trabajo que
Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. 11Todo lo hizo hermoso en su
tiempo”; ok, ahí vemos el tiempo, ahí vemos la coyuntura histórica; pero resulta que los hombres,
que en su cuerpo son temporales, fueron creados para la eternidad; y dice lo siguiente: “Todo lo
hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
71
hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”; o sea que el hombre
vive en el tiempo, pero el hombre tiene algo en su interior que es para la eternidad, que no se limita
al tiempo, que lo hace levantarse de lo meramente accidental y coyuntural a un significado
perenne; eso lo hizo Dios en el hombre. Entonces el hombre necesita interpretar los principios
detrás de la historia. Así como se descubren leyes biológicas; por ejemplo, Mendel comenzó a
hacer unos experimentos con las plantas, con unos guisantes, y descubrió las leyes de la
genética; o sea que no era que esta vez esta plantita, si yo siembro esto, produjo esto, pero eso
fue esta vez; la próxima vez puede ser que produzca otra cosa; pero después produjo lo mismo,
después lo mismo y después lo mismo; se dio cuenta de que de todas las coyunturas, todas,
reflejaban un principio que siempre se repetía; ahí fue cuando descubrió las leyes de la genética.
Bueno, también la historia es como un cumplimiento alegórico de la teología. Fíjense que el
Señor hablaba en parábolas; Él hablaba de la viña, cómo hay que sembrar esto, cómo se siembra
aquello y cómo se recoge esto y cómo se recoge aquello; o sea, el reino de los cielos es semejante
a un hombre que siembra una semilla y luego crecen unas hojitas verdes, luego le sale la espiga,
luego el grano llena la espiga y cuando el grano ya está maduro, se mete la hoz porque la siega ha
llegado; o sea, Él tomó algo que aconteció una vez, dos veces, tres veces, hasta que se volvió la
ley de la naturaleza; ahora tomó la naturaleza y la usó como figura de la historia. El Señor
interpretó la historia con el lenguaje de la naturaleza; o sea que la naturaleza es una señal para
convertirse en parábola y hablar cosas de la historia, del tiempo de la siega, del tiempo de la
siembra, del tiempo de regar y por eso se habla: vosotros sois plantío de Jehová y uno siembra,
otro riega; o sea, lo que servía de algo natural, histórico, que sirvió para mostrar leyes naturales,
ahora sirve como parábola para mostrar leyes o principios espirituales; o sea, existe un control de
Dios; así como hay una providencia, un ciclo completo con un desarrollo completo en lo natural en
una planta, por ejemplo en una espiga de trigo, lo mismo existe entre los seres humanos. El Señor
habla de las vides que ya están maduras y hay que pisar el lagar y exprimir el jugo de la uva y
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
72
subirá sangre hasta los frenos de los caballos; ahora él utiliza la siega: un ángel con una hoz. Mete
tu hoz porque la siega ha llegado y ahora resulta que esas vides y esas espigas son naciones, son
personas. Vemos, pues, que Dios revela cosas espirituales a través de las naturales. Las
naturales son la figura, son el símbolo, pero existen realidades espirituales de las cuales Dios
habla y esos son los principios, los arquetipos.
Pero la Biblia nos revela no sólo profecía lineal, sino principios; entonces en el Apocalipsis
tenemos que tener en cuenta también ese tercer nivel hermenéutico; después de lo histórico y de
lo profético, tenemos que ver el nivel arquetípico: los principios. Cuando dice: Oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias, ya no está hablando solamente de la iglesia de Efeso específica de
aquella época ni del período de la iglesia primitiva representado por ella, sino que Dios reveló
principios cuando trató con aquella iglesia histórica y con aquel período de la iglesia; reveló
principios de Su reino que aparecen en cualquier situación. En cualquier momento tenemos que
discernirlo y aplicarlo. Por eso es que los hermanos del siglo II y del siglo III podían leer
Apocalipsis, podían interpretar sus acontecimientos históricos coyunturales desde la época y ser
beneficiados; pero pasada la edad media vino el cambio de milenio, el primer milenio; hubo
nuevas situaciones y resulta que lo que había acontecido antes, volvía a acontecer después, y
aquellos primeros cumplimientos servían de tipología, alegoría y enseñanza, porque revelan los
principios para interpretar otra época posterior, la del primer cambio de milenio; y ahora nosotros
estamos comenzando otro milenio y también las mismas cosas comienzan a acontecer y a
revelarse; o sea que existe un cumplimiento típico y un cumplimiento final. Cuando está
aconteciendo el típico puede parecernos que es el final, pero luego la historia nos muestra que era
típico y no el final; por eso es que dice: La bestia que has visto, ese es el discernimiento de la
situación política internacional; la bestia que has visto, era y no es y será;11 entonces cuando dice:
era, está mostrando que sí realmente hubo un cumplimiento de la profecía. La profecía había
11
Referencia a Apocalipsis 17:8
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
73
dicho que iba a suceder eso y sucedió; pero no sucedió en forma definitiva, porque después va a
suceder en forma definitiva otra vez. Entonces, era, pero no es todavía la final, pero será. Las
cosas son y no son. Son porque es un cumplimiento de lo típico, pero no son todavía el definitivo,
porque el definitivo viene después; por eso el Señor Jesús llamó la atención: Cuando vean guerras
y rumores de guerra, terremotos y falsos profetas, tranquilos, eso es necesario que acontezca,
pero todavía no es el fin;12 porque había la tentación de creer: Bueno, aquí hubo una guerra, ya es
el fin inmediato; otra guerra, ahora sí es el fin inmediato; otra guerra, ahora si es el fin inmediato;
tampoco era; en el siglo III otra guerra; ahora sí es el fin inmediato; tampoco era. Después del siglo
III otra guerra, ahora sí, no; por eso el Señor Jesús dijo: todavía no es el fin inmediato; es decir, lo
que tenemos que hacer es vivir los principios, porque si tú vives en los principios de Dios,
cualquiera que sea el cumplimiento, cualquiera que sea, puede ser provisorio, transitorio,
tipológico, final, tú vas a estar correcto. Pero si tú te pones a decir: Bueno, el anticristo es Hitler y
resulta que no era él, entonces, ¿se equivocó la Biblia? No, no fue la Biblia; fuiste tú; la Biblia no
habla de Hitler, pero habla de personas que actúan como Hitler; pero no sólo Hitler actúa así; o
sea, arquetipos, cosas que se repiten en distintas coyunturas; la Biblia nos habla de sus principios
y nos consuela y nos dirige en cualquier coyuntura; por eso está hablando a Efeso, sí, está
tratando con Efeso histórico, está tratando de un período tipificado por Efeso, pero ahora dice: El
que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a todas las iglesias; o sea, está hablando para todas las
épocas, para todos los lugares, para todas las situaciones; ¿para qué? para sacar los principios
del asunto.
Ciclos de cumplimiento
Yo quiero llegar a un verso donde esto que les estoy diciendo, lo dice aquí la Biblia. Fíjense aquí
en Eclesiastés 3:14-15; ahí está revelado por la palabra de Dios este asunto de los ciclos de
12
Referencia a Mateo 24:6
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
74
cumplimiento tipológico hasta un cumplimiento definitivo. Por favor, guarden estos dos versos:
Eclesiastés 3:14-15, porque ahí se revela en pocas palabras esto que yo emplee mucho tiempo
diciendo. Miren lo que dice aquí Salomón por el Espíritu Santo: “14He entendido”; ah, por fin dejó
de solamente estar mirando la coyuntura para ver el principio. ¿Entienden, hermanos? Muchos
quieren leer el Apocalipsis sólo para ver la coyuntura. Ahora esto, ahora aquello, y se quedan sólo
en lo coyuntural y no pasan detrás de la coyuntura a ver el principio. Las señales son para mostrar
el principio, ya sea en ésta o en cualquier coyuntura parecida; hay que sacar el principio. Ahora
Salomón, después de haber vivido muchas coyunturas, entendió el principio. Dice Salomón:
“14He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de
ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. 15Aquello que
fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.
¿Se dan cuenta de este principio tan importante? Todo lo que Dios hace será perpetuo. ¿Para
qué? para que todos los hombres de todas las épocas, de todos los lugares, al ver los principios de
Dios manifestados en toda coyuntura y cumplidos proféticamente, teman los hombres; Dios está
en el control. “Aquello que fue, ya es”. Cuando ustedes leen en el libro I de los Macabeos, se dan
cuenta que la profecía de Daniel 11 tuvo cumplimiento con Antíoco Epífanes en el tiempo de los
Macabeos. Lean Daniel capítulo 9, capítulo 10, capítulo 11, especialmente el 11, y miren lo que va
a pasar: la abominación desoladora, y cómo profanará el santuario y perseguirá a los santos y tal;
y luego lean el primer libro de los Macabeos, la historia de Antíoco Epífanes, y se dan cuenta de
que Antíoco Epífanes cumplió la profecía de Daniel 11; pero luego viene el Señor Jesucristo, toma
la misma profecía de Daniel 11, se refiere al mismo Daniel 11 y dice: “Cuando veáis en el lugar
santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel”;13 y aplica esa profecía para el
futuro, como si Antíoco Epifanes no hubiera cumplido nada; o sea que lo que sucedió en tiempo de
Antíoco Epífanes fue un cumplimiento tipológico. ¿Por qué? porque hay dos simientes que se
13
Mateo 24:15
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
75
están moviendo.
Cada simiente manifiesta sus principios; siempre que Dios se mueve, se mueve según sus
principios; y el diablo tiene sus antiprincipios o antivalores y se mueve también, y él siempre
quiere controlar, dominar y hacer lo que hizo Antíoco Epífanes; tiene oportunidad el mismo
espíritu y hace lo mismo con Nerón, y si tiene oportunidad hace lo mismo con Domiciano, y luego
hace lo mismo por allá con el sultán Saladino, y hace lo mismo con Hitler o con Napoleón, o con
cualquiera de los actuales. ¿Por qué? porque el espíritu es el mismo. Miren: las personas se
mueren, pero no los espíritus: éstos continúan, y los principios continúan. Si tú siembras un
grano de maíz hoy, te va a dar una planta de maíz; pero si tomas otro grano de maíz y lo
siembras de aquí a diez años, te vuelve a producir otra mazorca de maíz; ¿por qué? porque era
la misma genética, el mismo principio. ¿Se dan cuenta? Entonces eso es lo que quiere decir
interpretación arquetípica, percibir el arquetipo, el principio. Hay algo histórico, verdadero, algo
profético también verdadero y algo arquetípico también verdadero. Necesitamos las tres cosas,
verlo en los tres niveles y no verlo en un solo nivel. Oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias;
aquello que fue, fíjate, con Antíoco Epífanes, ya es otra vez con Pompeyo; aquello que fue con
Pompeyo, año 63 a.C., ya es otra vez con Vespasiano y con Tito, año 70 d.C.; y después vuelve
y es con Adriano y la revolución de Bar Cochba en el 135, y después vuelve y sucede en el
tiempo de las cruzadas, y ahora en los tiempos modernos; estamos más cerca de lo definitivo;
vuelve y acontece. Todo lo que Dios hace será perpetuo, sobre ello no se añadirá, ni de ello se
disminuirá, y lo hace Dios para que delante de Él, teman los hombres, y para que los hombres
conozcan a Dios.
Y ahora dice: “Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya”. ¿Tú quieres saber cómo va a
ser el tiempo del anticristo? Léete el libro de los Macabeos y ve como fue Antíoco Epífanes;
cuando lees la historia de Antíoco Epífanes, vas a ver cómo va a ser el tiempo del anticristo; y
cualquier anticristo tipológico o típico que aconteció en la historia de la iglesia, porque el espíritu
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
de anticristo, el misterio de iniquidad ya está en acción desde el principio de la historia de la
iglesia,14 y cada vez que tiene oportunidad se acerca más a su cumplimiento final, porque es un
mismo espíritu. “Aquello que fue, ya es, y lo que ha de ser, fue ya”. ¿Quién hace esto? Dios, Dios
restaura lo que pasó; entonces debemos captar a Dios. El Apocalipsis es para conocer a Dios,
es para conocer a Cristo y es para estar preparados para cualquier coyuntura histórica, para
cualquier situación. Ahora, no vayan a desanimarse en este sentido: Bueno, si esto es
solamente típico, puede ser que éste no sea el cumplimiento final, las cosas como están ahora.
Yo les digo: hermanos, vivan como si fuesen a morir mañana; que si no es, hayan vivido
conforme a los principios del Señor, pero si es, no los agarre desprevenidos. ¿Se dan cuenta?
Los apóstoles vivieron como si el Señor fuera a venir en esa generación; bueno, no vino, pero
vivieron como había que vivir. La segunda generación lo mismo. Nosotros debemos vivir como si
ésta fuera la última y que puede ser o puede no ser; no podemos ser dogmáticos, pero sí puede
ser. ¿Entienden, hermanos? Hay que aprender de toda la historia, de todas las coyunturas, de la
profecía y de la interpretación actual de los acontecimientos, porque lo que está siendo ahora ya
fue en otra vez. No sabemos si sea la última; puede ser, no sabemos. ¿Amén, hermanos?
Pienso que por hoy, podemos parar aquí. †
Continúa con: Título del Apocalipsis.
14
Referencia a 2 Tesalonicenses 2:7
76
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
Aproximación al Apocalipsis (5)
TÍTULO DEL APOCALIPSIS15
“1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas,
que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo
Juan, 2que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de
todas las cosas que ha visto. 3Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de
15
Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en agosto 3 de 2001.
77
Introducción III: Hermenéutica del Apocalipsis
esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.
Apocalipsis 1:1-3.
El Hijo heredero de todo
Vamos a la palabra del Señor en el libro del Apocalipsis, para comenzar con su ayuda, a
considerar este libro; lo cual, como aquí dice al comienzo, para todos nosotros los que leemos,
oímos y guardamos, si lo hacemos, es una bienaventuranza. En ningún otro libro se promete
esta bienaventuranza, como en Apocalipsis. En la isagogia o introducción preliminar a este libro,
vimos primeramente lo relativo a la alta crítica; segundo, lo relativo a la baja crítica; y tercero lo
relativo a la hermenéutica o interpretación. Ahora entonces, empezamos, con la ayuda de Dios,
a leer en forma exegética el libro; y vamos a comenzar en el capítulo 1 de Apocalipsis.
Inicialmente vamos a ver los tres primeros versos; vamos a leerlos de seguido, pero luego
volveremos sobre nuestros pasos, con la ayuda del Señor, para considerar lo que leímos.
Apocalipsis 1:1-3; leo según la traducción Reina-Valera de 1960:
“1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que
deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2que
ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las
cosas que ha visto. 3Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía,
y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.
Vamos a meditar juntos, hermanos, en estos primeros versos; son tremendos. Este es el título
del libro, pero en el título se resume el contenido del libro; siempre los títulos procuran darse
para resumir el contenido. Entonces siendo este el título del Apocalipsis, aquí se nos resume el
contenido; y fíjense cómo comienza el libro: Apocalipsis de Jesucristo; así lo dice aquí en el
griego, revelación de Jesucristo, Apocalipsis de Jesucristo; el libro se llama así: Apocalipsis de
78
71
Jesucristo; lo principal que se revela en este libro, lo central es Jesucristo mismo; por eso se
llama revelación de Jesucristo. No solamente que Dios le reveló a Jesucristo; claro que sí, esto
también es un primer asunto. Dios le dio esta revelación a su Hijo. Por eso dice: la revelación de
Jesucristo que Dios le dio; Dios el Padre le dio esta revelación a su Hijo y su Hijo la envió por
medio de su ángel a su siervo Juan; el apóstol Juan, uno de los más íntimos de Él; entonces aquí
vemos una delegación de esta revelación, pasando del Padre al Hijo, pasando del Hijo a su
ángel, pasando de su ángel al apóstol Juan y pasando del apóstol Juan a sus siervos, para que
sus siervos la lean, la oigan y la guarden; ese es el orden de dispensación de Dios.
Pero el libro se llama revelación de Jesucristo; o sea que el tema principal del propio Padre es
el Hijo. Al Padre le agradó que su Hijo tuviese toda plenitud y le dio la preeminencia sobre todas
las cosas y todas las demás cosas sólo tienen su debido lugar en relación con el Hijo, en relación
con Jesucristo; por eso todas las cuestiones del futuro no se entenderían si no fuera en relación
con Jesucristo. Cuando Jesucristo resucitó y apareció a los apóstoles, como lo dice allí en
Mateo, ustedes lo recuerdan al final del evangelio, en Mateo 28:18; son interesantes las
palabras que el Señor Jesús pronuncia a sus apóstoles. Él les dice lo siguiente: “Y Jesús (ya
resucitado) se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”;
así comienza. El Padre le dio al Hijo toda potestad en los cielos y en la tierra; el Hijo es el objeto
del amor del Padre, el objeto del trabajo del Padre; el Padre todo lo hace para el Hijo; todo lo hizo
para el Hijo. Creó para el Hijo; al Hijo lo constituyó heredero de todo; por tanto es algo que el
Padre le da al Hijo; el Padre le revela al Hijo cuánto lo ama y lo que le ha dado y en qué posición
suprema lo ha colocado; por eso es una revelación acerca de Jesucristo, dada a Jesucristo y
también, como dice Jesucristo: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy,
también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado
desde antes de la fundación del mundo”.16
16
Juan 17:24
Título del Apocalipsis
72
Nosotros somos llamados a ver el amor que el Padre le tiene al Hijo, y somos un regalo que
el Padre le da al Hijo; toda la creación es un regalo del Padre al Hijo; todo lo que Dios quiere
hacer es en torno de Su Hijo; todo lo que Dios quiere revelar, todo lo que Dios quiere mostrar es
quién es Su Hijo. Antes de que existiera creación el Padre se bastaba en su Hijo. El Padre se
solaza en su Hijo, como el Hijo se solaza en el Padre y esto en el Espíritu, que es comunión
entre el Padre y el Hijo. Por eso este libro que termina toda la Biblia, que culmina todo el
programa de Dios, se centra en Jesucristo; en este libro se completa la revelación de Jesucristo;
fíjense en que si no hubiera Apocalipsis, toda la Biblia estaría incompleta; habría habido un
principio, pero no se sabría con qué fin. Ha habido sucesos y acontecimientos, pero ¿dónde va a
terminar todo? Pero este libro es el que nos dice en qué termina todo; todo termina en la gloria
de Dios en Jesucristo y la gloria de Jesucristo en Su pueblo, en Su iglesia, porque la iglesia es la
coheredera con Cristo, la iglesia es el cuerpo de Cristo; por eso el Apocalipsis comienza con la
cabeza y el cuerpo. En el capítulo 1 se nos revela la cabeza y en los capítulos 2 y 3 se nos revela
el cuerpo que es lo central. Lo central es Dios revelado en Cristo que mora por el Espíritu en su
cuerpo; el Hijo con Su iglesia son los herederos de todas las cosas.
Toda potestad en Cristo
Ya después se nos revela la escena celestial a partir de la ascensión; cómo aquel Jesucristo
resucita y dice: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, y él asciende y allí aparece
el capítulo 4: el trono y Dios adorado por la creación; luego el capítulo 5, donde es adorado por la
redención y tomando en sus manos el rollo del libro y abriendo el libro para revelar de qué
manera Dios va a cumplir Su objetivo y va a llevar adelante Su propósito eterno y le va a dar
conclusión; sin Apocalipsis no hay conclusión, no hay sentido en la vida, no hay sentido en la
historia, no hay sentido en nada, ni en la religión; si no hubiera Apocalipsis; y Apocalipsis es la
revelación final, pero esa revelación final tiene un centro y ese centro es el Hijo de Dios; ese
Título del Apocalipsis
73
centro es el Padre revelado en el Hijo, amando al Hijo, dándole todas las cosas al Hijo y el Hijo
correspondiendo al Padre en el amor, devolviéndole al Padre todas las cosas; esa es la
culminación, como ustedes pueden verlo aquí en 1 Corintios 15, donde se nos habla de la
culminación. Lo que habla Apocalipsis, lo habla 1 Corintios 15 en forma resumida. Leamos los
versículos 27-28: dice: “27Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies.” ¿Cuándo
comienza a suceder esto? en la ascensión; recuerden lo que decía el Salmo: “Dijo el Señor a mi
Señor (o sea el Padre al Hijo): Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a todos tus enemigos por
estrado de tus pies”;17 o sea, el Padre quiere honrar al Hijo y toda la rebelión del universo la va a
someter al Hijo; entonces ¿qué le dice al Hijo? Siéntate a mi diestra; o sea, a partir de la
ascensión comienza un trabajo en el mundo invisible, en relación con este mundo visible, y su
mundo visible donde se expresa lo invisible; lo de los cielos y de la tierra. Jesús resucitó y dijo:
“Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra”; y por eso en Apocalipsis 4 lo primero que
se describe es el trono; y en Apocalipsis 5, el Hijo llegando al trono y recibiendo del Padre la
herencia y luego abriendo el libro y mostrando el desarrollo de Su programa, de qué manera Él
va a tomar el reino y va a someter a Sus enemigos debajo de Sus pies y va a entregar al Padre
el reino; de ahí lo que dice en 1 Corintios 15:27: “27Porque todas las cosas las sujetó debajo de
sus pies (toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra, todas las cosas). Y cuando dice
que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas
las cosas (o sea el Padre). 28Pero luego que todas las cosas le estén sujetas”, eso es el proceso
que se revela en el trabajo de Dios. Hijo, siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies; ahora el Hijo como un Cordero inmolado que vamos a ver en el capítulo
5, aparece y recibe el libro. ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Aparece el
Cordero, el Único, y comienza a abrir el libro; y ¿qué vemos cuando ese libro es abierto? Vemos
cómo el Señor somete todas las cosas bajo los pies de Su Hijo. Siéntate a mi diestra, hasta que
17
Salmo 110:1
Título del Apocalipsis
74
ponga todas las cosas bajo tus pies.
La revelación de Jesucristo
Entonces la apertura del libro de los siete sellos es la manera como el Padre le sujeta al Hijo
todas las cosas, así como el Hijo le sujeta al Padre todas las cosas; esto está aquí resumido en
estos dos versículos. “28Pero luego que todas las cosas le estén sujetas (la manera está
revelada allí en el libro de los siete sellos), entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le
sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. Ese es el final, esa es la síntesis
de Apocalipsis; todo Apocalipsis está resumido en estos dos versículos. ¿Ven? Siéntate, ahí
empieza el trabajo de la Cabeza por el Espíritu; luego a la Iglesia como Su vehículo primero, y
luego el Señor, después de usar a la Iglesia en el caballo blanco, sigue el rojo, el negro y el
amarillo, y va poniendo cinco, seis y siete sellos y trompetas y copas, hasta que le sujeta al Hijo
todas las cosas, y cuando todas las cosas le han sido sujetadas al Hijo, el Hijo se las sujeta al
Padre y hay una culminación, y en esa culminación Dios es todo en todos; y al fin, lo que no tenía
explicación, lo que no tenía conclusión, no tenía explicación, tiene conclusión; tiene conclusión
final y tiene explicación final. Por eso ese libro empieza así: “La revelación de Jesucristo”.
Claro que aquí habla del anticristo, de la bestia, de cuernos, de langostas, de caballos, de un
montón de cosas, pero aquí no dice: la revelación de los caballos, o la revelación de los cuernos,
o la revelación de las bestias, de las langostas, del anticristo; no, todas esas cosas solamente
explican quién es Jesucristo; por qué se le permitió a criaturas rebelarse y qué revela ahora la
victoria del Señor contra las criaturas que con libertad se rebelaron; es para mostrar a
Jesucristo. El Padre conoce al Hijo, pero el Padre quiere dar a conocer al Hijo y cuando el Padre
da a conocer al Hijo, el mismo misterio de Dios es revelado, porque el Padre se revela por el
Hijo. Cuando el Padre muestra quién es el Hijo, Dios es plenamente conocido; mientras tanto el
diablo sigue diciendo muchas mentiras acerca de Dios y hay muchas personas que están
Título del Apocalipsis
75
confundidas acerca de Dios. Desde que la humanidad apareció en la tierra, la serpiente lo
primero que dijo fue: ¿Con que Dios os ha dicho que no comáis de todo árbol del huerto? Sabe
Dios que el día que comáis del árbol de la ciencia del bien y del mal serán abiertos vuestros ojos
y seréis como Dios; 18 o sea, ¿qué está haciendo la serpiente antigua, Satanás? Está
tergiversando a Dios, está como dice en el capítulo 4 de la segunda carta a los Corintios,
encegueciendo el entendimiento de los incrédulos en Dios, para que no les resplandezca la luz
del evangelio de la gloria de Cristo.19 El Cristo de Dios que revela a Dios es glorioso; el trabajo
de Satanás es oscurecer el entendimiento acerca de Dios; el mayor malentendido es Dios; pero
Dios le dijo al Hijo: Hijo, siéntate a mi diestra, hasta que ponga a todos tus enemigos por estrado
de tus pies. ¿Para qué resucitó y ascendió y glorificó Dios a Su Hijo Jesucristo? Para ponerle a
Su Hijo todas las cosas debajo de Sus pies; y en este libro de Apocalipsis se revela la conclusión
de ese trabajo; el proceso y la conclusión de este plan eterno del Padre para con Su Hijo,
sabiendo que sería Su Hijo el que revelaría el misterio de Dios y ahí en ese misterio del Padre
con el Hijo, porque es un asunto del seno de Dios, allí es donde encuentran las criaturas su lugar
definitivo; las criaturas no tienen lugar ni explicación, sin relación a Dios, sin relación a la
Trinidad, sin relación a la revelación del Padre con el Hijo en el Espíritu Santo. Solamente es en
la Trinidad donde se explica el universo visible e invisible; por eso esta revelación no es acerca
de otras cosas, aunque habla de todo; es acerca de Jesucristo y es dada primeramente al Hijo;
el Padre le abre su corazón al Hijo y le dice: Hijo, esto es para ti; todo lo hice para ti y aunque has
pasado por la muerte, yo te he sentado sobre todas las cosas; este es el libro donde está la
revelación; el Padre se la da al Hijo; como dice aquí: “La revelación de Jesucristo, que Dios le
dio”. Ahora el Hijo envía su ángel para darla a la iglesia. Entonces esta revelación es de
Jesucristo; o sea, la recibió el Hijo del Padre, pero el motivo central es acerca del Hijo mismo,
18
Referencia a Génesis 3:4-5
19
Ver 2 Corintios 4:4
Título del Apocalipsis
76
quién es el Hijo para el Padre; y cómo el Padre quiere que Su Hijo tenga toda plenitud y lo
constituye heredero de todas las cosas, y a ese heredero le dio una coheredera, como a Adán le
sacó una costilla y le hizo una compañera; aparece una coheredera: la iglesia, un cuerpo, como
lo central del misterio de Cristo: la cabeza y el cuerpo, Cristo y la Iglesia, y es lo primero que
aparece en esta revelación de Jesucristo. En el capítulo 1, la cabeza; en los capítulos 2 y 3, el
cuerpo; ya después aparecen los ángeles, aparecen las naciones, aparece el juicio y aparece el
cielo y el infierno; pero lo primero que aparece es la cabeza y el cuerpo: Apocalipsis 1 y
Apocalipsis 2-3. El 1 relativo a la cabeza y el 2 y 3 relativo al cuerpo, que es la Iglesia.
Revelación a los siervos
Ahora pasemos al segundo nivel de la dispensación de la revelación. Primero es del Padre al
Hijo que acabamos de ver; la revelación de Jesucristo que Dios le dio; pero ahora dice: “para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”; o sea, los últimos destinatarios
de esta revelación, son sus siervos; y Dios le revela a sus siervos lo que debe suceder pronto.
Los siervos pueden estar confundidos al estar viendo todo lo que hace Satanás, las
persecuciones que acontecieron en esa época y que acontecerían después; de manera que el
Señor sabe lo que tiene que hacer con sus siervos; el Señor no deja a sus siervos en la
oscuridad; precisamente en el momento de mayor tensión, de mayor prueba, el Señor se revela;
esa es una característica del Señor; Él se revela a Sus siervos. Dice aquí: “La revelación de
Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”;
en tiempos de tribulación, en tiempos de persecución, en tiempos de dificultad, cuando Sus
siervos están por tirar la toalla, el Señor solamente abre la boca y les explica a Sus siervos el
sentido de todo lo que está pasando y en qué va a terminar todo, y Sus siervos aceptan la
revelación, se fortalecen y se animan. Para eso es este libro, para fortalecer, no es para
asustarnos, no es para confundirnos; este es un libro para los siervos, para que los siervos
Título del Apocalipsis
77
sepan en qué va a terminar todo y cómo tienen que pasar por donde hay que pasar para
avergonzar al enemigo; pero todas las cosas están en las manos del Hijo de Dios; a Él se le dio
toda autoridad en los cielos y en la tierra. En los evangelios vemos al Cordero; en el Apocalipsis
ese Cordero se vuelve León. Luego en las epístolas se nos explica la obra de Cristo, pero es en
Apocalipsis donde vemos el trono en el cielo, donde vemos el reino, donde vemos la
culminación. ¿Amén?
Ahora, veamos esta característica de Dios: Dios revela para manifestar. Vamos a dos pasajes
de la Biblia para captar cómo es Dios en este respecto. Vamos primeramente a Génesis capítulo
18. Ustedes saben que Abraham es llamado el padre de los creyentes; por lo tanto es una figura
de los creyentes en general; por eso en Romanos se nos dice que nosotros los creyentes
seguimos las pisadas de la fe de nuestro padre Abraham; o sea, los que creen en el Dios de
Abraham, que llegó a ser también el Dios de Isaac y de Jacob, el Dios de Israel, el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo; los que creemos en el Dios de Abraham somos los creyentes y
somos representados en Abraham; entonces cuando Dios actúa con Abraham está mostrando
cómo actúa Dios con los creyentes, porque las pisadas de Abraham son el anticipo de las
pisadas de los creyentes; entonces en el trato de Dios con Abraham se nos revela el trato de
Dios con los creyentes.
Fíjense que en el capítulo 19 aparece la destrucción de Sodoma y Gomorra con fuego; es
como decir un primer Apocalipsis, porque como fue en los días de Sodoma, así será en la venida
del Hijo del Hombre; pero fíjense que inmediatamente antes de Génesis 19 donde está la
destrucción del mundo, de Sodoma y Gomorra por fuego, como ejemplo de la destrucción
apocalíptica del mundo, entonces aparece Génesis 18 como ejemplo de la revelación. Miren lo
que dice Génesis 18:16: “16Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y
Abraham iba con ellos acompañándolos”. Esto fue cuando Jehová descendió con dos ángeles
en figura de hombre para acercarse para saber como estaba el pulso de Sodoma y Gomorra,
Título del Apocalipsis
78
que es ejemplo del mundo para destruirlo. Entonces, justo antes de la destrucción del mundo
por fuego, Jehová dijo (¡Ah!, miren lo que dijo Jehová): “17Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a
Abraham lo que voy a hacer, 18habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y
habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? 19Porque yo sé que mandara a
sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio,
para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”. ¿Qué es lo que ha
hablado Jehová acerca de Abraham? Abraham, “en tu simiente serán benditas todas las
naciones de la tierra”. 20 ¿Cuándo se cumple definitiva y completamente esa promesa? En
Apocalipsis; pero fíjense que antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, cuya destrucción
es un ejemplo para la destrucción por fuego del mundo, como lo enseña Jesús en los
evangelios, Dios antes de hacer eso se lo revela a los suyos. “¿Encubriré yo a Abraham lo que
voy a hacer?” A Abraham no, al mundo sí; el mundo no va a entender; y como cuando le reveló
a Daniel las cosas le dice: Mira, Daniel, de los impíos ninguno va a entender esto, pero los
entendidos lo van a entender;21 Abraham lo va a entender; ¿le encubriré yo a Abraham esto?
“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben
suceder pronto”. ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?
Otro verso donde se ve este mismo principio está en el profeta Amós, capítulo 3. Vamos a
leerlo también para enriquecer este entendimiento bíblico del carácter de Dios. Amós 3:7:
“7Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. 8Si
el león ruge...”; eso lo vamos a ver en Apocalipsis cuando aquel Ángel del Pacto rugió como un
león y vino con el libro abierto; antes el libro estaba cerrado, pero cuando él ruge, él abre el libro;
esa es la revelación. ¿Hará algo Jehová sin que primero revele su secreto? “Porque no hará
nada”, no hará nada; ese es el carácter de Dios; Él no quiere tomar por sorpresa a los suyos.
20
Génesis 22:18
21
Ver Daniel 12:10
Título del Apocalipsis
79
Dios quiere que los suyos estén preparados; por eso antes de ese final apocalíptico hay una
revelación de lo que debe suceder; pero ¿para quién es esa revelación? Para sus siervos. “No
hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge,
¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?” Si Él quiere revelar, Él
habla, y si Él habla hay profecía; antes de que las cosas acontezcan, el Señor siéndole fiel a Su
pueblo, se las revela. “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos
las cosas que deben suceder pronto”. “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” “Porque
no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.
Declaración por medio de señales
Volvamos allí a Apocalipsis 1; dice: “...y la declaró enviándola por medio de su ángel a su
siervo Juan”; la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan. Ya la vez pasada les
dije que esa palabra: “declaró”, viene de una palabra cuyas raíces en el griego son semeion, de
donde viene la palabra “semántica”, “semiótica” que quiere decir: significado de los signos;
significado, sentido de los signos, de las señales; o sea que esta revelación de Jesucristo, que
Dios le dio a Jesucristo, Jesucristo la envía por su ángel y el ángel la declara por medio de
señales. Esta palabra la “declaró”, es decir, la dio a entender con señales, con signos, con
figuras, con tipología; pero ahora miren lo siguiente: ¿A quién envió Jesucristo? A su ángel;
miren en Apocalipsis 22, porque este ángel que aparece al principio, aparece al final y también
por allá dentro. En el capítulo 22 dice el verso 16, que se relaciona con el principio y el final de
este libro: El principio dice: “la declaró”, la revelación de Jesucristo, que Dios le dio a Jesucristo
para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder; o sea, el cumplimiento del propósito
eterno de Dios, según la providencia y soberanía de Dios; la declaró Jesucristo, enviándola por
medio de su ángel. Dice aquí en el 22:16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio
de estas cosas en las iglesias”; o sea que los siervos del Señor están en las iglesias; “para daros
Título del Apocalipsis
80
testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella
resplandeciente de la mañana”. Antes de que salga el sol, viene la estrella resplandeciente y
anuncia la venida del sol; entonces el Señor antes de que destruya Sodoma y Gomorra revela
algo, antes de que haga algo, revela su secreto a Sus siervos los profetas; por eso envía su
ángel para declarar a sus siervos en las iglesias lo que debe suceder pronto; entonces Él se
revela: Yo soy; cuando Él está actuando de esa manera, cuando el Señor está revelando algo
antes de que suceda, cuando el Señor no te quiere tomar por sorpresa, Él se está revelando
como la estrella de la mañana. En ese contexto de revelar a Sus siervos las cosas, antes que
sucedan, dice: “Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”; Él
se revela como la estrella resplandeciente de la mañana queriendo decir: Yo soy el que antes de
que el día amanezca les anuncio las cosas cuando aún está oscuro. Este mundo está en
oscuridad, pero Sus siervos, Sus iglesias, tienen una revelación de la estrella resplandeciente
de la mañana; esa revelación es ésta del Apocalipsis. ¡Qué libro precioso es este libro! El mundo
no sabe que está pasando, ni en donde va a terminar todo, pero Sus siervos, las iglesias, lo
saben porque Jesús envió su ángel.
Si leyéramos solamente el 1, no sabríamos que éste, su ángel, se refiere al ángel de Yahveh el
Padre, o al ángel del Hijo; pero aquí en el 22:16, sabemos que este ángel es el del Hijo, por eso
dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel”; entonces según Apocalipsis 22:16, sabemos que al que
Jesús llama mi ángel es el mismo que Apocalipsis 1:1, dice: “su ángel”. ¿Qué diferencia hay
entre el ángel de Jehová y el ángel de Jesús? Hay una gran diferencia, más alta que el cielo de
la tierra; pero Juan no entendía la diferencia; Juan había sido un judío y había aprendido quién
era Jesucristo. Juan escribió su evangelio para mostrar la divinidad de Cristo, y Juan sabía que
el Ángel de Jehová, el Ángel de la faz de Dios, el Jehová enviado, es el Hijo, y sabía que el Hijo
era Dios mismo; por eso dijo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Título del Apocalipsis
81
Dios”;22 y ahora resulta que Jesucristo le envía también el ángel de Jesucristo y Juan se postró
a adorar a los pies de este ángel pensando que a lo mejor, como Jesús es el Ángel del Padre y
es Dios, Juan como que se confundió un poquito. Fíjense en la confusión de Juan aquí en el
capítulo 22; dice el verso 8: “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas”; o sea, la revelación de
Jesucristo declarada por el ángel de Jesucristo; y él sabía que Jesucristo es el Ángel de Jehová
y es el Verbo que estaba con Dios y era Dios; entonces Juan un poquito medio confundido dice:
“Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me
mostraba estas cosas”; o sea, me revelaba a Jesucristo y todo lo que ha de culminar... “9Pero
él me dijo: Mira, no lo hagas”. Jesucristo no dijo eso; cuando los apóstoles adoraron a
Jesucristo, Él dijo: “El que no honra al Hijo no honra al Padre”; porque en el caso del Ángel de
Jehová que es el Verbo, Él sí es Dios; Él sí recibe adoración; pero este ángel enviado por
Jesucristo no es el Ángel de Jehová, sino el ángel de Jesucristo; no sólo del Verbo sino hecho
hombre encarnado; y por lo tanto es una criatura, no es Dios; pero Juan estaba confundido;
piensa: ¿Será que la misma relación del ángel de Jesucristo es la misma del Ángel del pacto con
el Padre? y dice: “... me postré para adorar”; un judío, a adorar a los pies del ángel. “9Pero él me
dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que
guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”. Hasta aquí el ángel de Jesucristo es una
criatura y es un consiervo y no recibe adoración, sino que remite toda la adoración a Dios. En
cambio, respecto del Hijo, el Padre dice en Hebreos 1, cuando introduce el Primogénito en el
mundo, manda a todos los ángeles: adórenle todos los ángeles de Dios; y Dios hizo al Hijo
semejante al Padre; lo puso en el trono del Padre para que todos honren al Hijo como honran al
Padre. “¿Creéis en Dios? creed también en mí”.23 La relación del Padre y el Hijo es diferente a la
relación del Hijo y su ángel. La relación del Padre y el Hijo es de igualdad; en cambio la relación
22
Juan 1:1
23
Juan 13:1
Título del Apocalipsis
82
del Hijo y el ángel es de Señor a siervo; el siervo es el ángel; entonces este ángel no es el Ángel
del Pacto, no es el Ángel del Padre, sino el ángel del Hijo. “16Yo Jesús he enviado mi ángel para
daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella
resplandeciente de la mañana”.
Portadores del testimonio de Dios
Ahora, fíjense en el siguiente concepto fundamental que aparece desde el principio, y que
nosotros, hermanos, como iglesia debemos entender. A veces nosotros no entendemos esto y
es como cuando un abogado no sabe que es abogado, entonces no actúa como abogado. Si el
ingeniero no sabe que es ingeniero no actúa como ingeniero, y si nosotros no sabemos que
somos portadores del testimonio de Dios, del testimonio de la palabra de Dios y del testimonio
de Jesucristo, no actuamos como testigos. Este libro se nos revela para que nosotros seamos
portadores del testimonio. Dios va a juzgar al mundo, pero cuando Dios vaya a juzgar al mundo
él va a tener unos testigos que le hablaron al mundo, que le señalaron al mundo el camino y
amonestaron al mundo y el mundo no los tuvo en cuenta; por eso la condenación del mundo
será justa, como Noé. Mientras Noé estaba construyendo el arca, él estaba dando testimonio del
juicio de Dios que vendría sobre el mundo; la preparación de Noé y del arca era el testimonio
contra el mundo; el mundo no valoró, no tomó en serio el testimonio de Dios que daba Noé, y
cuando vino el juicio de Dios, destruyó el mundo, pero se salvó Noé con su familia. Hermanos,
desde el principio de Apocalipsis y hasta el final del mismo aparece este concepto importante de
testimonio. Hermano, acuérdate de que ahí donde tú estás, no estás para estar callado; estás
para ser testimonio. Miren lo que dice aquí: “1La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio
de su ángel a su siervo Juan”. Juan no se quedó callado, ni puso punto. ¿Ahora cuál es la parte
de Juan? Y ¿cuál es la parte de los que estamos con Juan y los que debemos hacer lo mismo
Título del Apocalipsis
83
que Juan? Es que Juan no puso punto en Juan, no; Juan asumió la parte de él. “A su siervo
Juan 2que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas
las cosas que ha visto”. Entonces, ¿qué es esto que está escribiendo Juan? Es parte de su
testimonio, testimonio de la palabra de Dios, testimonio de Jesucristo y testimonio de las cosas
que ha visto. Nosotros también con Juan debemos ser partícipes en el testimonio. Miren lo
que dice Juan en Apocalipsis 1:9: “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro (es decir,
no sólo yo, yo participo con vosotros en lo siguiente:) en la tribulación, en el reino y en la
paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el
testimonio de Jesucristo”; o sea que Juan que está dando testimonio de la palabra de Dios y
testimonio de Jesucristo, se declara copartícipe con nosotros los siervos, las iglesias. “Yo Juan...
copartícipe con vosotros”; no es sólo Juan, somos también los siervos que recibimos el
testimonio, copartícipes con Juan, son las iglesias copartícipes con Juan, nosotros la Iglesia
somos testimonio al mundo. Nosotros somos como Noé que estamos construyendo el arca.
¿Por qué estamos reunidos aquí? Estamos preparándonos para el juicio que viene. ¿Se dan
cuenta? Somos como Noé construyendo el arca antes del diluvio; somos testimonio.
En el 1:2 aparece ese concepto; en el 1:9 aparece otra vez ese concepto. ¿Se dan cuenta?
Ahora, también podemos venir a Apocalipsis 12:11,17; vamos a ver que al principio, en el medio
y al final del Apocalipsis está claramente definido el concepto de testimonio; ya lo vimos al
principio en 1:2 y en 1:9; ahora vamos a la mitad, al 12. Dice en el 12:11 hablando de los
vencedores del diablo: “11Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero (o sea que
limpió sus pecados; y ¿qué más?) y de la palabra del testimonio de ellos”; o sea que tenemos
que dar testimonio. Si tú estás allí en un barrio, en un trabajo, en una oficina, en un medio
ambiente equis o ye, estás allí como testigo; por eso el Señor habla a su pueblo: ¿Cómo van a
ser como perros mudos? Los perros tienen que ladrar; nosotros tenemos que dar testimonio, el
mundo tiene que saber lo que le viene encima si no recibe a Jesucristo; somos testigos y ellos,
los vencedores, en el contexto del capítulo 12, vencieron al dragón, por medio de la sangre del
Título del Apocalipsis
84
Cordero que limpió los pecados; segundo, por la palabra del testimonio de ellos; y luego ¿qué
dice? “Y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”; es decir, por dar testimonio no se
preocuparon ni de que los mataran; fueron valientes y no valoraron su vida; dieron testimonio
aun a costa de su vida. Luego vemos el 12 verso 17: “Entonces el dragón se llenó de ira contra la
mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto (esa palabra el resto, se podría traducir mejor,
remanente) de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Jesucristo”. Hermanos, el mundo no sabe quién es Jesucristo, pero nosotros
sabemos quién es Jesucristo; por eso tenemos que dar testimonio de Jesucristo; aunque sea
un folletito; pero tenemos que dar testimonio más que con folletitos; pero aunque sea con eso.
La gente tiene que saber que hubo profeta en Israel, que en el día del juicio no pueden decir: yo
no sabía; no, es que no sabía; levántate tú, y ahí te levantas: ¿te acuerdas? ¡Ah! y se acuerda;
¡ah! y se acuerda ¡ah! Hermanos, habrá un juicio final, pero Dios está teniendo testigos para
ese juicio y esos testigos tienen que ladrar; ¿amén? no sólo actuar sino hablar. Entonces dice,
ahora sí: “Guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.
Ahora vamos hacia el final de la Biblia; a Apocalipsis 19:10; otra vez dice Juan: “Yo me postré
a sus pies para adorarle. (Juan estaba temblando, él no entendía bien) Y él me dijo: Mira, no lo
hagas; yo soy consiervo tuyo, y (fíjense en esta palabra, consiervo) de tus hermanos que
retienen el testimonio de Jesús”; o sea, ¿qué se supone de los hermanos? Que retengamos el
testimonio de Jesucristo. Jesús dijo: “26Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras,
de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los
santos ángeles. 8Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el
Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios”.24 De manera que debemos
confesar a Jesucristo, retener el testimonio de Jesucristo. ¿Amén, hermanos? A veces hasta de
nuestros parientes nos asustamos, ¿cuánto más del diablo? ¡Dios mío!
24
Lucas 9:26; 12:8
Título del Apocalipsis
85
Vamos ahora a Apocalipsis 20 donde aparece el milenio y la descripción del reino. Dice el
versículo 4: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos (¿quiénes se sentaron sobre los tronos?) los
que recibieron facultad de juzgar; (¿quiénes recibieron facultad de juzgar en tronos con Cristo en
el milenio?) y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra
de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en
sus frentes ni en sus manos; y vinieron y reinaron con Cristo mil años”. Estos son los que
reinarán con Cristo; los que estuvieron dispuestos a poner la cabeza por causa de su testimonio
de Cristo y de la palabra de Dios; éstos recibieron facultad de juzgar, los que menospreciaron
aun sus vidas hasta la muerte y mantuvieron el testimonio. Claro, todo el Apocalipsis, al
principio, en el medio y al final, tiene ese concepto de testimonio. Nosotros somos testigos,
estamos aquí como testigos; nuestro barrio debe saber quienes somos, nuestra nación tiene
que saber, nuestros parientes, donde trabajamos tienen que saber. ¿Amén? Dice: “Juan, que
ha dado testimonio de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo, (o sea, de toda la Biblia
y de Cristo) y de todas las cosas que ha visto”. Dios le abrió los ojos para ver el propósito de
Dios, las etapas para cumplirlo y la culminación de él, su centralidad en Cristo con una
coheredera que es Su iglesia, junto con Él. ¿Amén, hermanos?
Promesa de bienaventuranza
Vamos al último verso por esta noche: “3Bienaventurado el que lee”. Ningún libro dice esto;
solamente el Apocalipsis, el libro que menos la gente quiere leer; es el único que promete una
bienaventuranza especial. El Génesis no dice así, ni el Éxodo, ni nada del Pentateuco, ni el
Antiguo Testamento, ni los evangelios, ni el de Juan, ni las epístolas, ni la de los Romanos,
nada; sólo Apocalipsis dice eso: “Bienaventurado el que lee”. El Señor sabía que mucha gente
iba como a escabullirse de este libro. Hermanos, aquí no estamos para ser torturados
sicológicamente, no; estamos para ser bienaventurados; nos hemos aventurado bien.
Título del Apocalipsis
86
“3Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas; (las guardan, porque el diablo las va a querer arrancar, las va a querer cambiar,
las va a querer distorsionar, hay que guardarlas y ¿por qué hay que guardarlas?) porque el
tiempo está cerca”.
Este libro se necesita en el último tiempo. Voy a destruir Sodoma y Gomorra. ¿Acaso le voy a
encubrir a Abraham lo que voy a hacer? Se necesita; no hará nada Jehová el Señor sin revelar
su secreto a sus siervos los profetas. “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de
estas cosas en las iglesias”, de las cosas que habrán de venir.
Ahora, aquí cuando dice: “Bienaventurado el que lee”, no se refiere solamente a la lectura
privada y silenciosa, no; esta es una lectura pública en medio de la iglesia. “Bienaventurado el
que lee y los que oyen”; o sea, en aquel tiempo no era tan común saber leer como ahora; ni
siquiera en la edad media. Eran pocas las personas que sabían leer en la antigüedad;
entonces Dios quiere que la Palabra de Dios en el ambiente de la iglesia sea leída, comentada y
considerada; eso es un establecimiento de Dios en medio de Su pueblo, la lectura de Su
Palabra, dándole el sentido. Dios quiere que eso sea así: “Bienaventurado el que lee, y los que
oyen”. Hermanos, eso lo instituyó Dios desde el Antiguo Testamento. Por ejemplo, vamos allí a
los libros de Esdras y Nehemías y ustedes se van a dar cuenta en los tiempos de la restauración
como esto fue así.
Vamos a Nehemías capítulo 8 donde habla de que Esdras lee. Esta figura debe ser
rescatada en la iglesia; el Apocalipsis no es para leer en secreto; es para leer en la iglesia; y la
lectura de la Palabra de Dios en la iglesia, fíjense desde donde comenzó en el pueblo de Dios:
Nehemías capítulo 8: “1Venido el mes séptimo, (miren este número) los hijos de Israel estaban
en sus ciudades; (o sea, en el 1, en el 2, en el 3, en el 4, en el 5, en el 6 y hasta en el 7 estaban
en sus ciudades, pero ya hacia el punto final del 7, séptimo mes) y se juntó todo el pueblo como
un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, (cerca de la puerta de las
Título del Apocalipsis
87
aguas, figura de Cristo, Él es la puerta de donde manan aguas; lo otro era una figura) y dijeron a
Esdras el escriba (dijeron a Esdras; o sea, no fue que Esdras los obligó, sino que ellos querían
oír) que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. 2Y el sacerdote
Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los
que podían entender, el primer día del mes séptimo. 3Y leyó en el libro delante de la plaza que
está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, (¿será que usted se
aguantaría una lectura de esas? A veces nosotros hemos leído desde las 9 de la mañana hasta
las 11 de la noche, verdad? Esto lo hacía el pueblo, desde el alba hasta el mediodía, en la plaza)
en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el
pueblo estaban atentos (el Espíritu Santo les dio una tremenda atención) al libro de la ley. 4Y el
escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él
estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano
izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 5Abrió, pues,
Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo
abrió, todo el pueblo estuvo atento. 6Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el
pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová
inclinados a tierra.”
Ahora fíjense: “7Y los levitas “; o sea, estos siete de la derecha y a la izquierda eran los que
ayudaban a Esdras en la lectura, porque eran como seis horas leyendo; pero además de eso
había levitas, porque la ley estaba escrita en hebreo arcaico antiguo, pero en la época de Esdras
se hablaba en arameo; entonces había que hacer una traducción del hebreo arcaico al arameo
actual. Esa traducción se llamó: Tárgum. Los tárgumes fueron las traducciones o darle el
sentido de lo que esas palabras arcaicas en hebreo querían decir ahora en arameo; eso se llama
un Tárgum; ese es el origen de los tárgumes.
“7Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías,
Título del Apocalipsis
88
Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; (no era leer unas palabras raras en el
latín antiguo, como cuando la gente iba a misa en latín, sin entender nada, no; aquí se hablaba
en hebreo arcaico pero se hacía entender al pueblo la ley) el pueblo estaba atento en su lugar.
8
Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la
lectura”. Hermanos, esto sucedió en un momento claro de restauración; hay que dar lugar a la
lectura con sentido de la palabra de Dios. Esas eran las trompetas, la lectura de la palabra.
El sonido de la trompeta
Ahora vamos a Hechos capítulos 15 y 16. En Hechos 15 está el Sínodo de Jerusalén, el
sínodo apostólico y presbiterial; o sea, los apóstoles y los ancianos reunidos en Jerusalén,
llegaron a una conclusión, escribieron esa conclusión en un documento, en una carta, y
escogieron a personas de entre ellos: a Silvano y a Judas Barsabás que fueran a llevar esa
carta, la leyeran y la explicaran. Eso debe suceder en la iglesia, que la iglesia debe conocer el
sonido de la trompeta con claridad de Dios, la palabra de Dios. Dice: “Si la trompeta diere sonido
incierto, ¿quién se preparará para la batalla?”25 Había que hacer sonar la trompeta y entender a
Dios, entender el sentido. Entonces dice el 15:30: “30Así, pues, los que fueron enviados (de este
Sínodo en Jerusalén) descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, (que en el
original es a la iglesia) entregaron la carta; (¿a quién? a la iglesia) 31habiendo leído la cual, (la
conclusión apostólica en la iglesia) se regocijaron por la consolación. 32Y Judas y Silas, como
ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de
palabras. (o sea, no sólo se leyó, sino que se explicó, se le dio el sentido, como hacían Esdras
y los levitas) 33Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para
volver a aquellos que los habían enviado”. Luego dice el capítulo 16: “1Después (Pablo) llegó a
Derbe y a Listra” y tal; luego dice el verso 4: “4Y al pasar por las ciudades, (ya no sólo en
25
1 Corintios 14:8
Título del Apocalipsis
89
Antioquía) les entregaban las ordenanzas (esta palabra en el griego es, los dogmas; aquí
aparece la palabra “dogmas”; las conclusiones del sínodo apostólico se llaman en la Biblia
dogmas; y aquí se traduce “ordenanzas”, pero la palabra original en griego es “dogma”
[δόγματα]; entregaban los dogmas) que habían acordado los apóstoles y los ancianos que
estaban en Jerusalén, para que las guardasen. (o sea, estaban escritas) 5Así que las iglesias
eran confirmadas en la fe, (o sea, por medio de la lectura de la palabra) y aumentaban en
número cada día”.
Ahora vamos a Colosenses capítulo 4, allí dice el verso 16: “Cuando esta carta (o sea, la carta
a los Colosenses) haya sido leída entre vosotros, (la carta tenía que ser leída en la iglesia)
haced también que se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también
vosotros”. Aunque una carta había sido enviada a una iglesia, el Espíritu estaba hablando a
todas las iglesias. Cuando dijo: Juan, envía a Efeso; al final dice: “El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a (todas) las iglesias”.26 Las cartas deben ser leídas; o sea, debe restablecerse
la figura de la lectura de la Palabra en la iglesia con sentido. ¿Amén?
Pasemos al último testimonio de lo mismo en 1 Tesalonicenses 5:27. Miren, que según estas
palabras, no es algo meramente opcional; si fuera algo meramente opcional no se hablaría con
estas palabras. Dice: “27Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos
hermanos”. Que esta carta se lea a todos los santos hermanos. Entonces, hermanos, se dan
cuenta, la palabra de Dios, las cartas y el Apocalipsis, o sea, el Antiguo y el Nuevo Testamentos
se tienen que leer en la iglesia, leerse y darle el sentido, y el pueblo tiene que oír; no todo el
pueblo sabe leer; ahora se lee más que antes; hay que leer, hay hermanos que a veces leen
trabados, no leen bien. Los hermanos que saben leer bien, que le pueden dar el sentido, la
entonación clara, deben hacerlo de tanto en tanto en la iglesia; deben existir además de
reuniones de otras cosas, reuniones de lectura. Ahora, si había conjura para la iglesia de leer la
26
Apocalipsis 2:7
Título del Apocalipsis
90
carta, leérsela a los hermanos en la iglesia, y sin embargo todavía no había promesa de
bienaventuranza, cuanto más Apocalipsis debe ser leído; por eso terminamos en esta noche
leyendo esa frase, ya con ese contexto, con ese trasfondo: “Bienaventurado el que lee”; no es el
que lee en privado, es el que le lee a la iglesia. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen”,
aunque no sepa leer, que le lean, hermano. Si usted no sabe leer, pida que le lean, y si sabe
leer, léale a los que no saben leer; si es ciego, o es analfabeto, o lee mal, léanle. ¿Amén?
“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en
ella escritas; porque el tiempo está cerca.” Ya la vez pasada dijimos lo que era este libro: una
profecía; debe interpretarse también en sentido profético. Vamos a parar por hoy, vamos a orar
y a dar gracias al Señor.†
Continúa con: Saludo del Apocalipsis.
Título del Apocalipsis
Aproximación al Apocalipsis (6)
SALUDO DEL APOCALIPSIS27
“4Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que
era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5y de
Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6y nos hizo reyes
y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos.
Amén. 7He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y
todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. 8Yo soy el Alfa y la
Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el
27
Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en agosto 10 de 2001.
91
Título del Apocalipsis
92
Todopoderoso” (Apocalipsis 1:4-8).
Un asunto de baja crítica
Vamos a considerar, hermanos, esta noche, el estudio que estamos haciendo del libro del
Apocalipsis. Ustedes ven que tengo en esta noche una serie de Biblias abiertas; y lo hago por
causa de que en muchas cosas, y especialmente en este libro, es necesario tener muchos
cuidados; y algunas de las cosas que voy a decir requieren estos libros aquí abiertos; porque
quizá la mayoría de los que estamos aquí presentes tenemos la versión Reina-Valera, que con
esa vamos a comenzar la lectura; pero es necesario acudir también a otras traducciones que
hay, y a los originales, para quedar más cerca del texto sagrado. Espero que los hermanos
tengan la suficiente madurez para examinar algunas cosas que vamos a estar diciendo.
Vamos entonces al capítulo 1 de Apocalipsis donde quedamos la vez pasada. La vez pasada
vimos lo relativo al título; hoy vamos a ver lo relativo al saludo. Esto en Apocalipsis 1:4-8. Voy
a hacer inicialmente la lectura en esta versión Reina-Valera de 1960, que creo que la mayoría
tenemos aquí; si hay alguno que tenga otras versiones, le ruego que levante la mano para saber
quien tiene otra versión. Está la de Jerusalén, la Nácar-Colunga, Dios Habla Hoy, y
Reina-Valera de 1995. Aquí al frente tengo la edición de los textos originales en el griego; traje
varias ediciones críticas. Las ediciones críticas son aquellas que comparan los diversos
manuscritos más antiguos y editan el texto, incluyendo las variantes que tiene un manuscrito
respecto de otros, porque el autor fue inspirado, pero no los copistas; a veces los copistas, o un
copista podía equivocarse, un copista podía saltarse algún renglón, porque una vez terminaba el
renglón parecido quizá a otra frase más adelante; a lo mejor se saltaba algo, o a lo mejor a veces
el copista, con determinados lectores, le parecía que podían malentender algo, entonces el
escriba le añadía una glosa personal para clarificar el sentido; pero eso aparecía sólo en la copia
87
que él hizo; cuando se comparaba con otras copias entonces resultaba que las otras copias no
tenían la explicación del escriba; pero las copias que se copiaron de ese escriba aparecían con
esa glosa, no así las demás. De manera que existe la ciencia de la crítica textual que trabaja
comparando los manuscritos más antiguos: los del siglo I, los del II, los del III, los del IV, etc., y
las ediciones críticas después en la imprenta, los manuscritos de la Edad Media, del
Renacimiento, y la imprenta; de manera que esa es la forma de llegar a un texto más puro; y por
eso es mejor no atarse uno a una sola traducción, sino hacer uso de varias traducciones; y si es
posible acudir a los idiomas originales, mejor; y si cuando va a los idiomas originales puede
acudir a varias ediciones críticas para constatar el texto, es muchísimo mejor. Con ese propósito
yo traje todas estas Biblias; las tengo todas abiertas en el mismo pasaje que vamos a tratar, y lo
hice a propósito porque aquí encontramos algunas variantes en dos versículos.
Como Reina-Valera del 60 proviene del llamado Textus Receptus, por lo tanto traduce basado
en ese texto. El Textus Receptus es de la época del Renacimiento. Gracias a Dios hubo el
Textus Receptus. ¿Qué es el Textus Receptus? Antes de llegar la era del Renacimiento, o sea,
en los primeros siglos, aquí en Occidente comenzó a circular la versión de la Vulgata Latina; y en
la época del oscurantismo era prohibido leer la Biblia, y sólo podían leerla los jerarcas católicos
romanos; y tampoco podían leer cualquier versión, sino solamente la versión de la Vulgata
Latina. Dámaso le escribió a Jerónimo, un gran escritor biblista del tiempo patrístico, para que
hiciera esa versión; entonces Jerónimo hizo un gran esfuerzo, tradujo al latín de los textos
hebreos y griegos, y esa versión de Jerónimo, la Vulgata Latina, fue establecida por el papado
como obligatoria; inclusive uno de los Papas Sixtos, como la vez pasada lo mencioné,
excomulgaba a cualquiera que tuviera otra versión. Gracias a Dios que el siguiente Papa, con
la misma autoridad del anterior, no aceptó la excomunión dictaminada por su predecesor e hizo
algunas correcciones a las traducciones; porque el autor es inspirado, pero los copistas, los
traductores, no lo son; a veces hacen una buena traducción, pero a veces cuando esa
El saludo de Apocalipsis
88
traducción es revisada por otros, se dice: hubiera podido decirse mejor así o traducirse mejor
así. Por eso es que hay revisiones de tanto en tanto; ¿por qué? porque, por ejemplo, en 1909
se hizo una revisión a Reina-Valera. Tengamos en cuenta que Casiodoro de Reina y Cipriano de
Valera eran dos personas diferentes, y uno corrigió al otro; no era una corrección en mal espíritu,
no; ellos eran hermanos que amaban al Señor, hacían la mejor traducción que podían; pero
luego el otro revisaba esa traducción y encontraba unos puntitos que podía mejorar. Pasados
unos 100 años, 200 años, ya se habían recopilado por el examen de muchos hermanos, muchas
otras cositas que podían mejorarse, y por eso es que hay nuevas revisiones de tanto en tanto.
Por eso es que algunos tienen la revisión de 1995, que es una revisión de la del 60. Se hizo
una en el 77, luego otra en el 95, sólo de Reina-Valera; pues, si eso se hace de una traducción,
cuanto más trabajo cuando se trabaja con los manuscritos antiguos. Algunos trabajaron con
unos, otros con otros; entonces antes de la época del Renacimiento, en occidente se usaba más
que todo la Vulgata Latina, hasta que en la época del renacimiento Erasmo comenzó a buscar
algunos manuscritos griegos y a publicar el Nuevo Testamento en griego; claro, fue un gran
trabajo; ya no había que acercarse a la Biblia solamente a través de una traducción latina, sino
que ahora el texto griego era publicado; eso fue un avance para la época anterior; con respecto
a la época actual está atrasado, pero con relación a la época anterior al renacimiento, fue un
avance; ¿por qué? porque se pasó del texto latino que había sido declarado infalible por un
papa, pero luego el siguiente papa romano lo tuvo que corregir y luego otro y otro. Al fin se
aceptaron las traducciones vernáculas; antes se prohibían las traducciones vernáculas. Por
ejemplo, en el Concilio de Trento se prohibían, en el Vaticano II se permitieron; o sea que ha
habido un proceso, una evolución y un acercarse mejor a los originales.
En torno al Textus Receptus
Erasmo, para la época de él, cuando todavía la arqueología y la ciencia bíblica no estaban
El saludo de Apocalipsis
89
muy avanzadas, él tuvo pocos manuscritos a mano para hacer su edición del texto griego; él usó
manuscritos tardíos, manuscritos minúsculos que son a partir del siglo X, XI, XII, XIII, XIV y XV.
Para el texto que estamos estudiando, el Apocalipsis, él solamente tenía a mano un manuscrito,
que era el códice cursivo minúsculo número 1, que era incompleto en Apocalipsis, la parte final
desde el capítulo 22; él tuvo que traducir del latín al griego para poder tener el texto griego; pero
el texto griego de la última parte de esa edición de Erasmo, no era el texto griego de Juan, sino
la traducción al griego de Erasmo. No es un fraude, no; él estaba tratando de hacer lo mejor,
poner al alcance de la gente el texto griego; o sea, fue un avance con respecto a la Vulgata
Latina; sin embargo, él fue sincero, él explicó cual era el códice en el cual se basó; para el
Apocalipsis sólo tuvo un códice incompleto y tardío; después, claro, empezó la arqueología a
descubrir más textos y fueron descubriéndose muchos textos, más antiguos que los tardíos, que
los de la época del Renacimiento; entonces, claro, a la luz de la comparación con textos más
antiguos, se podía descubrir si los textos más tardíos trataban el texto fielmente, o si le habían
hecho alguna glosa, si le habían incluido una glosa; si a veces una palabra la habían cambiado.
A veces no es con mala intención que un copista cambiaba la palabra; a veces otro le dictaba, y
en ese tiempo no tenían luz eléctrica, entonces a la luz de sus antorchas, el otro, a lo mejor oía
una palabra parecida; porque yo sé, a veces yo mismo estoy hablando y está siendo grabado,
pero a veces el que oye, oye una palabra distinta de la que se habla; entonces mientras uno le
dictaba al copista, el copista oía equivocado y escribía algo parecido; y justamente hoy vamos a
encontrarnos con un caso así en el versículo 7; y entonces fueron descubriéndose más
manuscritos; ahora, del Nuevo Testamento hay más de 5000 manuscritos anteriores; entonces
el trabajo de poder hacer una crítica, o sea, una comparación de los manuscritos, a ver cuál es el
texto más antiguo, qué era lo que los manuscritos más antiguos decían, si concuerdan con los
tardíos o no, si hubo algo que se le agregó, algo que se le quitó, o si permaneció igual, esa es la
ciencia de la crítica bíblica, de la llamada “Baja Crítica”. Espero que esto no les sea muy
pesado a los hermanos, porque esto es lo normal; no se vayan a escandalizar por estas cosas,
El saludo de Apocalipsis
90
¿entienden, hermanos?
Yo creo en la inspiración de la palabra de Dios, pero tengo que ser sincero respecto de que la
palabra, cuando Pablo escribió una carta a Timoteo, él no escribió la Biblia; escribió una carta a
Timoteo; luego Timoteo permitió que la iglesia en Efeso hiciera una copia, y luego de esa copia
hicieron tres copias; y de esas tres hicieron diez, y en ese proceso puede ser que alguno hubiera
cometido un error, porque los copistas no son inspirados; nosotros cometemos errores. Por
ejemplo, yo revisé ese folletito que les di a ustedes de Cristo en la Eternidad; lo revisé varias
veces, pero después de que ya estaba impreso, le encontré varios errores; y un error que es tan
sencillo: se cita un versículo de Isaías, allí en ese folletito, donde dice: “Hijo nos es dado”, y sin
embargo, en “nos es dado”, la letra ese, el diablo, en alguna equivocación del que escribió a
máquina, le quitó la ese y dice: Hijo no es dado; queda, pues, la idea contraria; pero todos
sabemos que es una cita de Isaías y que fue un error involuntario. Otro error: allí donde habla
de Platón y Aristóteles, hubo un lapsus, y en vez de atribuirle la Academia a Platón y el Liceo a
Aristóteles, le atribuimos el Liceo a Platón y la Academia a Aristóteles; o sea, hubo un lapsus;
después uno lo lee y se da cuenta de que hubo un lapsus; así que les ruego que tengan en
cuenta ese lapsus cuando lean ese folleto. Eso es solamente un ejemplo, aun queriendo hacer
las cosas bien hechas y haciéndolas con diligencia y revisándolas varias veces; igual se cuelan
unos errorcitos.
Entonces cuando estoy hablando del Textus Receptus no estoy hablando en un mal espíritu;
no quiero hablar en forma de crítica contra los hermanos que hicieron ese trabajo. Erasmo hizo
un gran trabajo; él hizo avanzar las cosas para poner al alcance de la gente el texto griego,
porque antes sólo se podía leer en el latín de la Vulgata; pero el original no era en latín; el
original era en griego. ¿Se dan cuenta? Él hizo una gran cosa; ahora, respecto de Reina y
Valera, que eran, Reina del año 1569, y Valera de 1602, el texto en griego que ellos tenían a
mano era el del Textus Receptus de Erasmo, basado en textos tardíos, inclusive el Apocalipsis
El saludo de Apocalipsis
91
de un solo manuscrito, el códice 1, que es como del siglo XV, donde él tuvo que suplir el griego
de la última parte.
Cuando Reina (y después Valera) hizo la traducción, él se basó en el Textus Receptus.
Hermanos muy queridos hoy publican una traducción del Textus Receptus; no quiero criticar a
las personas; lo que quiero es que los hermanos sepan las cosas reales. Allí dice: Basada en la
traducción original del Textus Receptus, pero se le añade una mentirita, que no es con mala
voluntad que se le añadió; dice: el texto de la iglesia primitiva. Eso es mentira; el Textus
Receptus es de la iglesia renacentista y no primitiva; los textos de la iglesia primitiva recién se
conocen ahora mejor. Existen, por ejemplo, institutos cuya función es recopilar los manuscritos
antiguos y compararlos unos con otros; existe en Alemania un Instituto, el de Münster; los que
han leído la Isagogia Jacobea y la Isagogia de Apocalipsis, recuerdan que mencioné al Instituto
para la investigación del texto bíblico de Münster, una ciudad de Alemania, donde han hecho un
trabajo erudito sin tomar partido; ellos simplemente cuentan las cosas como son, y eso es lo que
yo quiero presentarles aquí; no tomar partido, sino contarles los hechos reales del texto para que
mis hermanos tomen cada uno su posición. No vamos a imponer un texto tardío ni uno
temprano; vamos a decir lo que dice tal, de qué época es y lo que dice otro más antiguo. ¿Qué
dice? Simplemente, para que conozcan la realidad del campo, sin imponer ninguna
interpretación.
Comparación de todos los manuscritos
¿Por qué hay que ser delicados en esto y especialmente en Apocalipsis? Nunca ustedes me
habían visto hacer esto, pero ahora sí. ¿Saben que dice Apocalipsis? Que al que le agregue, se
le añadirán las plagas que están escritas en ese libro; y al que le quite, se le quitará su parte del
árbol de la vida; entonces ¿qué hay que hacer? Hacer la investigación más seria, más responsable posible, e ir a los más antiguos manuscritos, a los medievales, a los renacentistas, a
El saludo de Apocalipsis
92
ediciones de la imprenta, para tener los hechos claros; así es que yo no voy a decidir por
ustedes; sólo les voy a decir los hechos y usted va a decidir por usted mismo, ¿amén? Por eso
es que hago esto; porque al leerles un pasaje que voy a leer acá, voy a tener que decirles: esta
frase que aparece acá en Reina-Valera, aparecía en el manuscrito que tenía Erasmo, que era
tardío en el siglo XV, pero en ninguno de los otros más antiguos aparecía. ¿Qué pasó? ¿Fue
que se equivocaron los otros? A lo mejor fue que lo agregó un escriba para querer explicar algo
con buena voluntad; no era para agregarle a la palabra; era para explicar una frase que podía
parecer oscura; se le añadía una cosita, el escriba le añadía algo, pero sólo aparece en ese
manuscrito o en algunos otros que se copiaron de ese, pero no aparece en los anteriores.
¿Entienden, hermanos? Entonces hay que tener cuidado en eso. Después ediciones críticas
se han publicado; por ejemplo, esta edición crítica que tengo acá, esta edición roja, es de los
últimos eruditos y del Instituto de Münster, este Instituto que les dije y que ustedes lo pueden ver.
Le voy a pedir aquí a mi hermano Jorge, que sabe griego, y a Marlene, que sean testigos; esta
edición del Instituto para la investigación Textual del Nuevo Testamento de Münster, Westfalia, y
los eruditos son Aland, de los últimos, Martini, Metzger y Karavidopoulos, que son de las
personas más eruditas en esto, y no son de un solo grupo, sino que es un equipo de distintas
congregaciones y de distintas denominaciones, de manera que no es un texto ladeado, sino que
es un texto científico. En este texto, ahora que les lea, voy a comparar lo que dice el texto de la
traducción de Reina-Valera, que se basa en el Textus Receptus de la época de Erasmo, cuando
no se conocían manuscritos más antiguos como ahora se conocen. ¿Entienden, hermanos?
Por eso les hice toda esa explicación para que cuando mis hermanos estén ahora leyendo la
Biblia, vean por qué determinado versículo lo pongo entre paréntesis; no es a la palabra de Dios
a la que pongo entre paréntesis; no, es que comparando los manuscritos antiguos, éste tal o
cual manuscrito tardío tiene esto y los otros no lo tienen; lo tienen que saber ustedes; la palabra
de Dios es inspirada, pero no los copistas; por eso hay que comparar sus copias; no los
traductores, por eso hay que comparar las traducciones. No me malentiendan; al no reconocer
El saludo de Apocalipsis
93
yo la inspiración de los traductores y de los copistas, no estoy negando la inspiración del original;
pero para descubrir el texto original, hay que comparar todos los manuscritos habidos y por
haber, especialmente los manuscritos más antiguos. ¿Me entienden, hermanos? Es una cosa
correcta lo que se está haciendo; no es algo en contra de la Biblia, sino a favor de la palabra del
Señor.
Otro texto que tengo aquí es la edición crítica de Wescott y Hort, famosos críticos textuales.
Aquí tengo abierta otra edición de otro equipo de eruditos; tengo abierta la edición crítica; ésta
también es una edición crítica; una edición crítica no es como esta, que es una traducción donde
no se dice que dice tal manuscrito y tal otro; una edición crítica es una edición imparcial. ¿Qué
quiere decir imparcial? Te dice: tales manuscritos dicen así, tales otros dicen así, a tales les falta
eso, tales le agregan esto; esa es una edición crítica; esa es una edición imparcial. ¿Entienden,
hermanos? No una traducción tendenciosa. Este otro que tengo acá y lo aprecio mucho, es la
última edición de la Biblia griega y hebrea, con todo el aparato crítico; ustedes la pueden ver
aquí en estas partes abajo; por ejemplo, si aquí el versículo dice tal, si determinado manuscrito
dice diferente, entonces aquí a pie de página dice: el manuscrito tal dice así, tales manuscritos lo
dicen así, tales manuscritos tienen esta variante, tales no la tienen.
Entonces, así al compararse todo, se logra conocer algo más; y ésta que tengo aquí con el
interlineal es la de Nestlé-Aland, de las últimas más valoradas. Después de esa viene esta roja
primera; y esta que tengo aquí azul, es la de Champlin, otro erudito que editó una edición crítica
y en esa edición crítica él explica cual podría haber sido la causa de las diferencias de uno con
otro manuscrito. Esto lo voy a tener que hacer así a lo largo de la exégesis de Apocalipsis por la
delicadeza que existe con este libro; con toda la Biblia es delicado, pero mucho más con este
libro que dice que no se le puede agregar ni quitar; entonces cuando tú comparas versiones, ahí
te encuentras con que algunas versiones tienen algunas frases que otras no tienen; de manera
que hay que saber por qué es eso, de donde viene eso, por qué tales versiones no dicen esa
frase y otras sí lo dicen. Entonces, para que usted no sea el responsable de agregar ni de
El saludo de Apocalipsis
94
quitar, usted tiene que conocer los hechos reales, como son. ¿Amén, hermanos? El texto es
inspirado, pero no los traductores, ni los copistas; a los copistas hay que criticarlos, no en el
sentido negativo, sino en el de hacer un examen cuidadoso, responsable, serio; es lo que
procuramos hacer aquí. Tengo aquí abiertas la versión del Textus Receptus, la versión Nueva
Versión Internacional, y la Reina-Valera; y aquí las ediciones críticas diferentes de distintos
equipos que han hecho este trabajo, independientemente unos y otros y en distintas épocas,
para poder llegar a ese texto.
Variación textual
Vamos a leer Apocalipsis 1:4-8, que es el pasaje que vamos a considerar sobre el saludo en
Apocalipsis de Dios a las iglesias, a través de Juan. Voy a leerlo conforme a Reina-Valera de
1960, que es una traducción española, varias veces revisada, que se basó en el Textus
Receptus de la época del renacimiento. El Textus Receptus del Apocalipsis era un solo
manuscrito que usó Erasmo, el códice 1, cursivo minúsculo; de ahí viene esta traducción;
después compararemos qué era lo que decían los otros manuscritos más anteriores:
“4Juan, a las siete iglesias que están en Asía: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era
y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5y de Jesucristo el
testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos
amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6y nos hizo reyes y sacerdotes para
Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. 7He aquí que
viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la
tierra harán lamentación por él. Sí, amén. 8Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el
Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.
Ese es el texto de la traducción de Reina-Valera, de la revisión del año 1960. Voy a decirles
los dos puntitos en el que este texto difiere de los manuscritos más antiguos, según esta pila de
El saludo de Apocalipsis
95
ediciones críticas que tenemos aquí en la mesa y según otras traducciones en español. Antes de
hacer la exégesis tenemos que saber cuál es el texto más puro. Donde dice: “Juan, a las siete
iglesias que están en Asía: Gracia y paz a vosotros”, o sea, todo el verso 4, no presenta
dificultad; en el verso 5 se presenta una pequeña dificultad por causa de lo que les dije, que hay
palabras que al pronunciarse suenan parecidas a otras. Aquí donde dice: “y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre”, donde dice “lavó”, otros manuscritos más antiguos dicen: “nos
libró de nuestros pecados con su sangre”. Por ejemplo, aquí tengo la traducción de la Nueva
Versión Internacional, y en ese verso 5, dice así: “y de parte de Jesucristo el testigo fiel, el
primogénito de la resurrección, el soberano de la tierra. Al que nos ama y que por su sangre nos
ha librado de nuestros pecados”; esta traducción en este pasaje, es más exacta con los
manuscritos más antiguos; la diferencia está en las palabras: lavó y libró. Lavó se escribe en
griego con ou y libró se escribe sólo con u, pero la ou y la u se pronuncian como u. Entonces,
posiblemente al pronunciarlo uno con la sola u, el escritor al oír, pensó quizá que era una ou y
le puso la ou; entonces cambió la palabra libró por lavó; pero este verso dice más con libró que
con lavó, porque lavar es una parte de la obra del Señor; lavar los pecados es el perdón; pero
librar del pecado es más que lavar. Librar es apartarte de él; no sólo que te perdona, sino que te
separa; por eso la traducción aquí, libró, es un poquito mejor que lavó.
El otro pasaje donde hay una dificultad es en el versículo 6, donde dice: “y nos hizo reyes”.
La palabra no es “reyes” en plural, sino nos hizo “reino”, y reino es más que reyes, porque reyes
son muchos individuales, pero todos los reyes en común acuerdo es “reino”. La palabra “reino”
es más exacta que “reyes” y eso es lo que dicen los textos acá que aquí se los voy a mostrar
para que los hermanos puedan ver.
El otro asunto está en el verso 8, aquí donde dice: “Yo soy el Alfa y la Omega”. Esa palabra
“principio y fin” no aparece en la mayoría de los manuscritos antiguos; aquí ustedes pueden
comparar el verso 8, y dice así: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que
era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Pueden mirar aquí el verso 8, otro testigo; él está
El saludo de Apocalipsis
96
mirando en la edición de Münster y aquí está mirando la de Wescott y Hort; el verso 8, dice aquí:
“Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios”; no dice principio y fin. Claro que en otros pasajes
sí dice, en otros versículos sí dice que es el principio y el fin, el primero y el último; entonces
quizá algún escriba, como para que algunos entendieran qué quiere decir con el Alfa y la
Omega, y como en otras partes al mencionar Alfa y Omega añadió principio y fin, también se lo
añadió aquí; pero ese fue un trabajo de un escriba muy bien intencionado; pero eso aparece en
unos pocos manuscritos, no en la mayoría ni en los más antiguos; claro, no se está quitando
que Jesucristo es el principio y el fin porque en otra parte lo dice; aquí se está tratando, antes de
la exégesis, de la crítica textual. Para poder tener la base de una exégesis correcta hay que
hacerle crítica textual a las traducciones y a las ediciones, no a la Biblia, no a la palabra de Dios.
¿Entienden? Y aquí en el verso 8 donde dice: “Dice el Señor”, la mayoría de los manuscritos
más antiguos dicen: “El Señor Dios”, refiriéndose al Padre; allí tú lo puedes ver, dice: “El Señor
Dios”; dice: Kuryos ho Teos; lo mismo lo dice acá el verso 8; dice: “Kuryos ho Teos”, el Señor
Dios; esa parte, Dios, se la quitó esta traducción. ¿Entienden? Allí dice: “El Señor Dios”; aquí
también lo dice; todas estas que tengo acá lo dicen así; ya lo revisé; por eso cualquiera que lo
quiera testificar lo puede ver; aquí las tengo abiertas y tengo dos testigos cercanos y los que
quieran revisar después, lo pueden hacer. Esas son las únicas variantes que hay que tener en
cuenta para hacer la exégesis de este pedacito que vamos a hacer hoy.
La exégesis del saludo
Ahora sí pasamos de la parte crítica textual a la parte de exégesis, que es la más importante;
pero no se puede hacer una exégesis sin tener el texto más puro, especialmente si es de
Apocalipsis, al que no hay que agregarle ni hay que quitarle. ¿Amén? Pasemos a la exégesis.
“Juan, a las siete iglesias que están en Asía”. Interesante comparar el saludo de Juan con el
saludo de Pablo. Pablo decía: Pablo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el
Señor Jesucristo, gracia y paz. Aquí también dice Juan: a las siete iglesias: gracia y paz; sólo
El saludo de Apocalipsis
97
que Pablo decía: Gracia y paz de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo; en cambio aquí
Juan, que está completando la revelación, porque Apocalipsis es una completación, si usted le
quita Apocalipsis a la Biblia, se queda sin terminar la Biblia; usted tiene dónde empezó la cosa y
cómo va, pero no sabe en qué va a terminar. Es muy interesante ver y comparar los saludos de
Pablo con los saludos de Juan. El saludo de Juan está casi semejante al de Pablo, pero tiene
unas diferencias; miren cómo dice aquí Juan: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia (ya
volveremos a esa frase): Gracia y paz a vosotros (y en vez de decir del Padre, dice), del que es
y que era y que ha de venir (y luego en vez de seguir con el Hijo, sigue con el Espíritu y después
recién con el Hijo, y dice), y de los siete espíritus que están delante de su trono, (o sea, puso el
Espíritu después del Padre) y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el
soberano de los reyes de la tierra”; o sea que ustedes se dan cuenta de cómo Juan completa las
cosas en Apocalipsis, pero resalta al Espíritu de una manera misteriosa.
En el Antiguo Testamento casi siempre se veía al Padre y apenas se profetizaba al Hijo, al
Mesías. En el Nuevo Testamento, ahora el énfasis es el Hijo; y si ustedes leen los evangelios es
acerca del Hijo; si leen las epístolas, es explicando la obra del Hijo; claro que se menciona la
obra del Espíritu Santo; pero cuando se habla de la culminación del programa de Dios, el
Espíritu es resaltado de una manera muy fuerte; ahora se habla del Espíritu de manera muy
especial en el Apocalipsis; en otras partes se habla del Espíritu, pero aquí se habla de los siete
espíritus de Dios; y el Espíritu y la esposa dicen; así dice el Espíritu; ese énfasis en el Espíritu es
muy notorio en Apocalipsis. No quiere decir que el Padre quedó de lado, sino que en la
economía del programa de Dios, el Padre tiene algo que hacer, el Hijo tiene algo que hacer y el
Espíritu tiene algo que hacer; pero el Espíritu es el que lleva a consumación el programa.
Primero el Padre es el originador y Él envía al Hijo, pero ahora el Hijo envía al Espíritu; entonces
no puede faltar un énfasis en la obra del Espíritu en el Apocalipsis; y aquí ese énfasis se nota en
el cambio de orden. Cuando ustedes leen Mateo dice: En el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Pablo dice: Gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo; no
El saludo de Apocalipsis
98
menciona el Espíritu; claro que él habla en el Espíritu y a veces menciona al Espíritu en las
cartas, pero aquí dice Juan: “Gracia y paz” del Padre, pero ahora como que revela al Padre con
más detalle: que era, que es y que ha de venir; noten que todo comienza desde arriba; este es el
saludo; el saludo de Juan no parte de Juan; Juan no está hablando de él; es gracia y paz ¿de
quién? Del que era, el que es y el que ha de venir; o sea, está presentando al Dios eterno.
El orden de la economía divina
Fíjense en cómo empezó Apocalipsis: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio”; o sea, del
Padre pasa al Hijo; Dios le dio. Hermanos, cuando el Señor Jesús se despojó de Su gloria y se
hizo hombre, Él declaró ya en esa situación de humillación, de despojamiento, diciendo: el
Padre es mayor que yo.28 No estoy hablando de la divinidad; estoy hablando de la posición del
Hijo humillado y sometiéndose a su Padre y poniendo al Padre como cabeza; y por eso dice que
el Dios Padre es la cabeza de Cristo; entonces aparece el Hijo recibiendo del Padre; esto es una
revelación que culmina la Biblia; y aquí aparece la venida del Señor, y Jesús mismo dijo, como lo
registra Marcos, lo dijo en su condición de despojamiento, de humanidad y de humillación; Él
dijo: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el
Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32). Jesús enseñó que sólo el Padre conoce el fin y la hora
final; sólo el Padre. En Hechos 1:6-7 aparece cuando los apóstoles le preguntaron en la
resurrección: “6Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” ¿Qué dijo el Señor Jesús?
“7No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”;
o sea que el mismo Hijo dice que eso del tiempo y de las sazones Él se lo dejó al Padre; Él no se
preocupa por eso; y por eso dice: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio”. Jesucristo
siempre toma la actitud de Hijo, siempre reconoce a Su Padre como Su Dios y Su Padre, y
siempre lo honra y siempre le es fiel; esa es la actitud de Jesucristo, por eso dice: Dios le dio;
28
Ver Juan 14:28
El saludo de Apocalipsis
99
eso no lo sabríamos nosotros si el mismo Hijo no lo hubiera revelado; pero Él lo declaró así de
esa manera, por medio de Su ángel, a Su siervo Juan. ¿Amén? Ese orden es interesante
tenerlo presente; ese orden no es respecto de la esencia divina, sino de la economía divina; la
esencia divina es inmutable y el Verbo es Dios; en cuanto a esencia el Verbo es igual al Padre; el
Verbo es también Dios con el Padre; pero en la economía divina, o en el trabajo de Dios en la
administración, el Padre es la cabeza y el Hijo es el enviado y el representante y el testigo; y el
Espíritu es el agente; nada se hace sino por el Espíritu; el Padre lo hace por el Hijo y el Padre y
el Hijo lo hacen por el Espíritu; por eso es que aparece el trono; pero delante del trono aparecen
los siete espíritus, que es como decir: la plenitud del fluir del Espíritu para la obra de Dios;
entonces por eso aparece aquí el Espíritu “del que es, que era y que ha de venir y de los siete
espíritus que están delante de su trono, y de Jesucristo”; ahí aparece el Hijo; pero noten que
entre el Padre y el Hijo, el mismo Dios, por Jesucristo y el ángel, colocó al Espíritu en este caso,
de una manera resaltada. ¿Se dieron cuenta? Aparece el Hijo en tercer lugar aquí, porque él se
humilló y se hizo hombre: “testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes
de la tierra”.
El Espíritu séptuple
Voy a detenerme un poquito en el asunto del Espíritu; aquí se llama los siete espíritus que
están delante de su trono. Vamos a ir un poco al profeta Isaías. En Isaías 11, miren cómo se
habla del Espíritu de una manera séptuple; ustedes recuerdan que la vez pasada leímos
algunas citas que hacía Ireneo del Apocalipsis. Ireneo interpretaba estos siete espíritus de esta
manera que aparece aquí en Isaías. Isaías 11:1-2: “1Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un
vástago retoñara de sus raíces”. Esa es una profecía acerca de Cristo; pero ahora miren cómo
el Cristo aparece ungido por el Espíritu en forma séptuple o septiforme; miren el verso 2: “Y
reposará sobre él el Espíritu de Jehová”; entonces fíjense en que lo mencionó en forma global, el
Espíritu de Jehová; o sea, en esencia el Espíritu es uno; en persona el Espíritu es uno; pero su
El saludo de Apocalipsis
100
función es séptuple, su manifestación es séptuple; también sus frutos son multiformes, también
sus manifestaciones son multiformes; es un Espíritu pero que aparece multiplicado. En el
candelero el aceite que lo alimentaba era uno solo, pero aparecía en siete lámparas; ahora, esas
lámparas del candelero están allí porque a Moisés le fue mostrada la realidad, y luego se le dijo
que hiciera el modelo en la tierra, conforme a lo que había visto en el monte;29 o sea que Moisés
vio lo que Juan vio, pero Moisés hizo una figura; Juan describe las cosas que Moisés vio y que él
vio. Dice el verso 2: “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová”; entonces aquí aparece el
Espíritu de Jehová en Su unidad esencial, en la unidad de Su persona; pero ahora miren cómo el
Espíritu uno aparece en siete, así como la luz blanca a través de un prisma se descompone en
siete colores; asimismo el Espíritu de Dios se manifiesta en forma multiforme. Dice: “espíritu de
sabiduría y de inteligencia, (ahí van dos) espíritu de consejo y de poder, (ahí van cuatro) espíritu
de conocimiento y de temor de Jehová”. Ahí van seis, y Espíritu de Jehová al principio que es la
caña central que une todo, es siete; o sea que el Espíritu único aparece aquí revelado en siete.
Espíritu de Jehová, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor de Jehová; ahí están los siete: en el candelero, la caña
central, Espíritu de Jehová, hacia la derecha tres, hacia la izquierda tres; seis y con el del centro
son siete.
29
Ver Éxodo 25:40
El saludo de Apocalipsis
101
Vamos a ver un poco más respecto de esto que dice aquí del Espíritu. Volvamos allí al capítulo
1 de Apocalipsis: “y de los siete espíritus que están delante de su trono”; aquí Juan está
escribiendo cuando él ya vio las cosas. Primeramente él vio las cosas, y después que él vio, él
escribió; claro, cuando uno empieza a leer sin uno haber visto, y Juan empieza a decir: el que es,
que era y que ha de venir, y los siete espíritus que están delante de su trono y de Jesucristo,
noten que pone el Espíritu séptuple en el nivel del Padre y el Hijo; porque es que algunos han
interpretado estos espíritus como los siete arcángeles; pero no se les puede poner en el mismo
nivel. Si Jesucristo hubiera dicho así: Bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y de San Pedro,
pues, San Pedro es muy querido, pero no podemos ponerlo en el nivel del Padre y del Hijo; o
bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del arcángel Miguel; no, no se puede equiparar el
arcángel Miguel al Padre y al Hijo; se puede poner en nivel con Gabriel y si se quiere con Uriel,
Rafael, Sariel, Ragüel y Remiel, los siete arcángeles, basado en el libro de Enoc, en donde
aparecen esos arcángeles; pero aquí aparece connumerado el Espíritu séptuple junto con el
Padre y el Hijo; por lo tanto, no podemos interpretar los siete espíritus como siete arcángeles
como lo hace el esoterismo.
Vamos a ver otros pasajes donde se habla de estos siete espíritus para que se den cuenta que
se refiere al Señor mismo; lógico que aquí aparecen de una manera que irrumpen de repente,
porque Juan empieza diciendo: Juan, a las siete iglesias que están en Asia, de aquel que era,
que es, y que ha de venir, gracia paz y del que era, que es y que ha de venir y de los siete
espíritus que están delante de su trono y de Jesucristo, tal y tal. Claro, para nosotros él
mencionó algo raro; nunca ningún profeta había hablado así, pues Isaías un poquito, lo que
acabamos de leer, pero no de esa manera tan descriptiva; ninguno de los apóstoles, ni los
evangelios, ni las epístolas; pero Juan habla así. ¿Por qué? porque en el capítulo 4 él lo vio así.
Miren lo que dice en el capítulo 4; vamos a leerlo desde el verso 2: “2Y al instante yo estaba en el
Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. 3Y el aspecto del
que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono
El saludo de Apocalipsis
102
un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”. Entonces ahí está el trono de Dios, ahí está
viendo el gobierno de Dios, ahí aparece el trono del creador, de Dios. “4Y alrededor del trono
había veinticuatro tronos”. Ustedes recuerdan que en Colosenses dice que en Cristo fueron
creados tronos, dominios, principados, potestades.30 Lo primero que menciona en Colosenses
son tronos; mírenlo por favor en Colosenses para que esto les quede claro. Lo primero del reino
del mundo invisible después del Señor mismo son estos tronos.
30
Ver Colosenses 1:16
El saludo de Apocalipsis
103
Leemos Colosenses 1:16: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los
cielos y las que hay en la tierra, (y cuando empieza a describir las cosas creadas, claro, no va a
poner al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo que no son creados, pero cuando describe las
cosas creadas, dice: “las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; (y
comienza:) sean tronos, (es lo primero que menciona, tronos, luego) sean dominios, (luego)
sean principados, (luego) sean potestades”; de todas estas jerarquías la que menciona primero
en cuanto a gobierno, son los “tronos”, y esos tronos aquí en Apocalipsis son veinticuatro; por
eso después del trono menciona en el capítulo 4:4, los veinticuatro; por eso dice: “4Y alrededor
del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos
de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas”. Ahí está mostrando la administración
del mundo invisible; ahí está el trono de Dios y alrededor otros tronos que son de veinticuatro
ancianos; pero ¿qué había delante? Ya no al lado, sino al frente; porque recuerdan que del trono
de Dios salía un río de fuego que salía al frente y aquí aparece que del trono salía un río de
fuego. ¿Ustedes lo recuerdan que está en Daniel 7? Entonces dice aquí: “5Y del trono salían
relámpagos y truenos (ahora aquí va a describir más el trono) y voces; y delante del trono ardían
siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios”. Esto fue lo que Juan vio.
Un Cordero como inmolado en el trono
Después en el capítulo 5 siguió describiendo el trono, después describe los serafines, los
querubines, los millares de millares; pero luego en el capítulo 5 aparece el Cordero inmolado, el
León de la tribu de Judá. ¿Usted oyó que Pablo hablara del León de la tribu de Judá? ¿o Pedro,
o Mateo? Sólo Juan completa la profecía de Génesis; Apocalipsis completa la Biblia. No
podemos dejar de lado Apocalipsis; si quitamos Apocalipsis se nos queda la Biblia sin terminar;
todo termina en Apocalipsis. Juan fue elevado a ver no sólo esta atmósfera sino el mundo
invisible y vio el trono de Dios y los veinticuatro tronos al lado, pero delante de Dios vio las siete
lámparas de fuego, que no sólo es fuego, son los siete espíritus de Dios en forma de fuego,
El saludo de Apocalipsis
104
porque delante del trono dice que salía un río de fuego. Hay siete lámparas de fuego delante
de Dios, que son los siete espíritus de Dios; eso lo vio Juan y él recibió la comisión del Padre,
del Espíritu y del Hijo; recibió la comisión y por eso en el capítulo 1, dice: Juan, a las siete
iglesias: gracia y paz del que es y que era y de los siete espíritus que están delante del trono y
del Cordero; él no tiene el mismo orden, porque lo que le fue mostrado en el capítulo 4, fue
primero el trono del Padre y el Espíritu; en el 5 fue que apareció el Cordero como inmolado,
resucitado, el primogénito de los muertos; en cuanto a la economía de Dios aparece después.
Entonces en el mismo orden que le fue revelado a él, el Padre primero y delante de él el Espíritu
y después en el 5 aparece el Cordero, en ese orden es que él habla. “Juan, a las siete iglesias:
gracia y paz del que es y que era y que ha de venir y de los siete espíritus que están delante de
su trono, y de Jesucristo el testigo fiel”; y dice lo que hizo Jesucristo, nos ama, nos libró de
nuestros pecados con su sangre y nos hizo reino y sacerdotes para Dios Su Padre; ese es el
saludo de Juan, pero no sólo de Juan; es el saludo del cielo a las iglesias; es el saludo del trono
a nosotros; esto fue revelado a nosotros sus siervos. Hermanos, tenemos que ponernos
receptores del trono; nosotros somos los receptores; es para nosotros que esto es. ¿Amén,
hermanos? Pero ¿como lo vio Juan? Lo vio en ese orden y por eso en ese orden lo describe.
En el capítulo 3, verso 1, dice: “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete
espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto”. Fíjense en que Jesucristo, cuando le habla a
Juan para la iglesia en Sardis, Jesucristo mismo dice que él tiene los siete espíritus de Dios;
ahora es Jesucristo mismo el que se revela como el que tiene los siete espíritus. Ahora, van a
ver que eso que dijo Jesucristo y que así se le presentó a Juan, así fue como Dios se lo mostró
en el trono. Vamos al capítulo 5 de Apocalipsis donde aparece él mostrado en el trono; dice el
verso 6: “Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los
ancianos, (o sea, en el centro) estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete
cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”.
Entonces aquí Jesucristo aparece como con siete ojos y dice que esos siete ojos son los siete
El saludo de Apocalipsis
105
espíritus de Dios; no son criaturas, son los mismos ojos de Cristo. Ahora aquí aparece el
Cordero con siete cuernos; los cuernos en la Biblia representan el poder. Por ejemplo, dice que
los diez cuernos de la bestia eran diez reyes; o sea, el poder de la civilización humana, el poder
político está representado en unos cuernos; y dice que salió un cuerno pequeño que es el
anticristo y peleó con otros cuernos y derribó tres cuernos; esos cuernos representan el poder;
pero ¿quién tiene la plenitud del poder? Jesucristo. Toda la plenitud del poder; “toda potestad
me es dada en los cielos y en la tierra”. ¿No dijo Él así? Toda potestad me es dada en los cielos
y en la tierra; o sea que Él tiene la plenitud del poder; por lo tanto, el Cordero tiene siete cuernos,
la plenitud del poder; siete cuernos. Pero Él también tiene siete ojos; esos siete ojos
representan también la omnisciencia de Dios; fíjense en que antes los siete ojos se le aplican a
Jehová, el Padre del Antiguo Testamento; pero ahora aparecen en el Hijo porque el Padre se
revela por el Hijo y se administra por el Espíritu, porque es un solo Dios dispensándose o
administrándose. Vean otra vez aquí el verso, el 6: “un Cordero como inmolado, que tenía siete
cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. ¿Lo
vieron? Eso es para entender ese verso 4 y 5 del capítulo 1 de Apocalipsis.
Vamos a Zacarías; porque yo les dije la vez pasada que en Apocalipsis están las terminales de
toda la Biblia; o sea que lo que aparece en Apocalipsis, ya tuvo su inicio de revelación en los
libros anteriores, pero se completa esa revelación en Apocalipsis. Ahora vamos a ver que ya fue
en Zacarías cuando se había iniciado esta revelación de los siete ojos de Jehová, que ahora los
tiene el Cordero y que es el Espíritu multiplicado. Porque el Espíritu ¿ungió a quién? A Jesús.
“El Espíritu de Jehová está sobre mí”.31 El Espíritu de Jehová es espíritu de sabiduría, de
conocimiento, etc., los que acabamos de ver allí. Vamos a Zacarías capítulo 4, pero antes de ver
en el capítulo 4, miremos lo del capítulo 3 para entender lo del 4. Zacarías 3:8: “Escucha pues,
ahora, Josué sumo sacerdote; (este Josué sumo sacerdote era de la época de Zorobabel, de la
31
Lucas 4:18
El saludo de Apocalipsis
106
reconstrucción del templo) tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones
simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo”. El Renuevo, es el pimpollo; se refiere a
Cristo; Él es el Renuevo, Él es la vara de Isaí; este se llama el Renuevo; se refiere a Jesucristo.
Pero miren lo que haría Jesucristo, verso 9: “Porque he aquí aquella piedra que puse delante de
Josué”. Josué es el sumo sacerdote, figura de Cristo; le fue puesto delante de Josué una
piedra; esa piedra es para edificar; o sea, lo que el Hijo había que hacer es edificar la Iglesia;
entonces delante de Josué había una piedra. ¿Qué hay que hacer con esa piedra? Dice el verso
9: “sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los
ejércitos”. Eso se refiere a la edad de la Iglesia. El Señor esculpiendo en esa piedra; esa piedra
está delante de Josué; esa es la edificación de la Iglesia, pero sobre esa piedra hay siete ojos,
los siete ojos de Jehová que recorren toda la tierra, mirando como edifican. Hermanos, ¿qué
es lo que está mirando Dios en la tierra? ¿Para qué existe humanidad? ¿Para que se vaya al
infierno? ¡Para que haya Iglesia! Delante de Josué hay una piedra que tiene que ser esculpida;
entonces los siete ojos de Dios están fijos allí, mirando la escultura que Dios tiene que hacer.
Entonces sigue diciendo así: “y quitaré el pecado de la tierra en un día”. Después de la era de
la Iglesia viene el Milenio, porque para el Señor un día es como mil años; entonces ¿que va a
hacer Dios? Primero va a esculpir esa piedra y después va a quitar el pecado de la tierra en un
día; la esculpida de esa piedra es la era de la Iglesia y el día en que el pecado es quitado es el
Milenio. Eso era para tener base a entender el capítulo 4. En el capítulo 4 ustedes ven que
aparece el candelabro, y el candelabro también tiene siete lámparas y siete tubos, ¿verdad? Y
tiene dos olivos al lado; ya después volveremos a esto, pero entonces saltemos al versículo 10:
“Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces (cuando había que restaurar, todo
era tan poquito, era pequeño, pero los que lo menospreciaron no importara que fueran pocos) se
alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. (eso es para edificar; ahora él explica)
Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra”. Ahí lo tenemos al final del verso
10 de Zacarías 4. “Estos siete”; porque le acababa de mostrar en el candelero, siete lámparas y
El saludo de Apocalipsis
107
le está explicando; ¿qué es esto? Fíjense en lo que en el verso 4 del capítulo 6, dice:
“4Respondí entonces y dije a aquel ángel que hablaba conmigo: Señor mío, qué es esto? 5Y el
ángel me respondió”; o sea que el ángel está respondiendo a la pregunta de Zacarías: ¿qué es
esto qué le fue mostrado? Un candelero, le explicó el candelero, pero le mostró las siete
lámparas, que es la manifestación de la plenitud del Espíritu que es en la Iglesia; o sea, en el
pueblo de Dios; es decir, el Espíritu septiforme; pero ahora dice que esos siete espíritus son los
siete ojos y ahora los siete ojos de Jehová; como Jehová se revela en Cristo, aparece el Cordero
con siete ojos y esos siete ojos son los siete espíritus de Dios. Entonces nos damos cuenta de
que es una manera misteriosa de presentar la Trinidad, pero así es, así lo reveló Dios, y todo
esto tiene sentido. Vimos estos versos, para poder entender este verso 4 que dice: “los siete
espíritus que están delante de su trono”. No es algo distinto de Dios mismo, no es algo aparte
de Dios, es el Espíritu de Dios dispensándose, es el Espíritu de Dios en los ojos de Jehová, en
los ojos del Cordero. Entonces dice: “el que tiene los siete espíritus dice esto”. ¿Quién es el
que tiene los siete espíritus? Es el Cordero que tiene siete ojos que son los siete espíritus; y
¿quién es el Cordero? El Verbo de Dios hecho carne; o sea, Jehová, Emanuel, Jehová con
nosotros y Jehová el que tiene los siete ojos. ¿Se dan cuenta, hermanos? O sea, que todo esto
muestra que hay una identidad.
Las siete profecías de las cartas a las iglesias de Asia Menor
Antes de pasar al siguiente verso, detengámonos un poco en el verso 4 de Apocalipsis 1. No
hay que apurarse, porque así apurados no digerimos bien; ahora, ¡qué cosa curiosa! En Asia
física no sólo estaban estas siete iglesias; allí estaban también otras iglesias: la iglesia de Troas,
la iglesia de Magnesia, la de Colosas, la de Hierápolis, estaban ahí cerca del mismo Efeso; por
ahí estaban y además de esas había otras iglesias en otras partes; y Dios está revelando a
Jesucristo y le envía este mensaje a Juan; y claro, Juan se lo tiene que enviar a siete iglesias.
¿Pero será que Dios solamente quería hablarle a estas iglesias? No hermanos, estas siete
El saludo de Apocalipsis
108
iglesias son una profecía; todo lo que aparece aquí es profecía. ¿Recuerdan que ya antes vimos
eso? Que este libro es una profecía y que hay que interpretarlo proféticamente; claro que había
siete iglesias históricas; esas siete iglesias existían en ese tiempo; pero ¿será que Dios sólo le
quería hablar a esas siete iglesias en Asia Menor? ¿o le quería hablar a todos su siervos?
¿Acaso no dice al final de cada mensaje a cada una de esas siete iglesias, “oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias”? Cuando tú ves el mensaje a cada una de esas iglesias, al final dice:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. ¿Recuerdan eso? ¿Qué quiere
decir eso? Que el Espíritu le está hablando a todas las iglesias cuando le manda el mensaje a
estas siete iglesias; o sea que Dios le quiere hablar al cuerpo de Cristo universal a través de
estas siete iglesias. Eso significa que estas siete iglesias representan toda la Iglesia,
representan todo el cuerpo de Cristo; no era sólo para Efeso; claro, en aquel Efeso había unas
situaciones históricas que fueron tratadas, pero cuando Dios trató las situaciones históricas de
aquel Efeso, el Espíritu estaba hablándole a todas las iglesias: Oiga; o sea, cuando veas al
Señor hablándole a Efeso, el Espíritu nos lo dice a todas las iglesias; el mensaje del Señor a
Esmirna, es el mensaje del Espíritu a todas las iglesias; el mensaje del Señor a Pérgamo, es el
mensaje del Espíritu a todas las iglesias; y así sucesivamente hasta Laodicea; o sea que estas
siete iglesias, como es una profecía, proféticamente representan la plenitud de la Iglesia. El
número siete es número de plenitud. Dios le habla al cuerpo de Cristo, le habla a la Iglesia en
cualquier época y en cualquier lugar, a través de esta profecía; o sea que cuando leemos los
mensajes a las siete iglesias, es mensaje de Dios a toda la Iglesia; pero no solamente a las siete
iglesias se le hablan los mensajes de Apocalipsis 2 y 3; toda la profecía de Apocalipsis, desde el
capítulo 1 hasta el 22, toda le fue mandada a las siete iglesias; o sea que todo el Apocalipsis es
para la Iglesia. Claro que aquellas siete iglesias históricas en Asia Menor, en forma
representativa de la iglesia universal, recibieron ese mensaje; pero ese mensaje no era sólo
para ellas; sí era para ellas; concretamente esos eran los problemas que tenían; los trataron;
pero al tratar Dios con ellos históricamente, estaba tratando proféticamente y arquetípicamente
El saludo de Apocalipsis
109
con todo el cuerpo de Cristo, con toda la Iglesia.
Cuando dice: “Juan, a las siete iglesias que están en Asia”, hay que ver otra cosa en este
versículo; es que Dios no quiso hablar solamente en el sentido universal; sí él hubiera dicho:
Juan, a la iglesia universal, hubiéramos entendido también; pero ¿por qué no lo quiso decir así?
porque Él quiere revelar que la realidad de la iglesia universal se manifiesta en las iglesias
locales. Uno puede hablar de la iglesia universal, pero si no vive la iglesia en su localidad, no
está siendo el testimonio de la iglesia universal en su tiempo y en su ciudad o en su municipio o
localidad. Él no solamente dijo: Juan, a la iglesia universal, no; Juan, envíalo a las siete iglesias
que están en Asia; y dio el nombre de localidades: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis,
Filadelfia y Laodicea; o sea que el Señor ve a la iglesia universal en las iglesias locales. En la
administración de Dios, Dios estableció un candelero por localidad; cuando Dios quiere hablarle
a su iglesia universal, la encuentra en su localidad: en Efeso, en Esmirna, en Pérgamo, etc.
Hermanos, porque es muy fácil hablar de la iglesia universal así de una manera mística, la
iglesia universal allá según Efesios 1, 2, 3, 4, 5 y 6, y en el cielo, pero la Biblia no sólo habla de la
iglesia mística universal; la Biblia habla de la iglesia en Efeso, de la iglesia en Esmirna, o en
Jerusalén, o en Corinto, o en Antioquia, o en Babilonia, o en Laodicea, o en Filadelfia; Dios no se
refiere nunca a las iglesias de otra manera; Dios ve las iglesias con siete ojos; así como las ve
aquí, así como Dios habla, así es como Él ve las iglesias; cuando Él mira una localidad, Él no
hace distinción entre bautistas, metodistas, cruzada equis o ye, no; Él mira a Su pueblo, Su
iglesia en esa localidad; no piense que Dios va a hacer esa diferencia. Él quiere que seamos
uno, unánimes y juntos en nuestra localidad, que seamos uno con todos los hermanos de
nuestra localidad. Hermano, hablar sólo de la iglesia universal es muy fácil; donde realmente se
vive la realidad de la unidad del cuerpo es en la localidad; es en la localidad donde la iglesia
universal deja de ser solamente una idea y pasa a ser realidad. Nosotros aquí somos personas
reales, nosotros somos la expresión de la iglesia universal, aquí; la iglesia universal no es
solamente una doctrina eclesiológica por allá en libros de teología, no; el Señor no quiere sólo
El saludo de Apocalipsis
110
bibliotecas de eclesiología; Él quiere iglesias, Él quiere la iglesia universal apareciendo concreta
en cada localidad; la suma de los hijos de Dios como uno, en su localidad; ese es Su reino.
Imagínense que el Presidente Pastrana va a organizar su gobierno aquí en Colombia y
nombra un determinado Ministro para tal cosa, otro Ministro para tal cosa, otro para tal cosa y
luego se nombran tales Gobernadores por votación popular y tales Alcaldes, pero ninguno de
ellos conoce su jurisdicción, ni saben para que están ahí, qué tienen que representar, qué línea
tienen que seguir; lo mismo pasa con el reino de Dios. Ustedes se van a encontrar aquí un
poco con la palabra no sólo reyes, sino la palabra reino; y la iglesia es la realidad actual del
reino. Dios quiere reinar en toda la tierra y en cada ciudad y en cada localidad; entonces sus
hijos de cada localidad, tienen que unirse para constituir la asamblea del reino de Dios en esa
localidad. Eso es algo muy concreto; porque ¿qué tal que haya la fábrica tal y el gerente no sabe
que es gerente, dónde empieza la fábrica, dónde termina, no sabe cómo va a hacer algo; tú
tienes que saber porqué estás en tu localidad y estás con los que Dios puso ahí; ustedes todos
son el reino de Dios ahí, ustedes son la sede de la embajada del cielo; pero si no ponemos
cuidado en que tenemos que ser la concreción de la iglesia universal en nuestra localidad,
donde el reino de Dios es concreto, real, visible, ¿quién tendrá el testimonio? Nosotros no
somos solamente creyentes sueltos, que vamos para acá, vamos para allá; claro que podemos
ir donde queremos, pero tenemos que saber por qué estamos en un lugar, con los que estamos
ahí. ¿Por qué Dios nos puso juntos en esa localidad, en ese municipio, en ese pueblo, en esa
ciudad? Para que juntos seamos el candelero de esa ciudad, seamos la expresión concreta del
reino en esa ciudad; la gente tiene que encontrarse con el reino.
Si alguien quiere irse para el cielo, tiene que sacar la visa en la embajada; ¿y cuál es la
embajada del reino? La iglesia. Dice: sois embajadores de Cristo; ¿no dice que somos
embajadores? Nadie sabe donde queda la embajada; allí dice iglesia tal, iglesia tal; ¿cuál será la
embajada? El Señor nos dijo cual era; Él dijo: la iglesia en tal lugar. En la Biblia usted no
encuentra a la iglesia apareciendo con ningún otro nombre; en la Biblia la iglesia no tiene
El saludo de Apocalipsis
111
nombre; lo que tiene nombre es Jerusalén, Antioquia, Corinto, Efeso, Esmirna; la localidad es la
que tiene nombre; así ve Dios a sus iglesias; así Él las quiere ver. Sin Apocalipsis el asunto de la
iglesia estaría incompleto; en Apocalipsis es donde se revela el misterio de los candeleros; el
misterio de los candeleros tiene que existir en forma concreta; no solamente un versículo en
Apocalipsis 1:20. Dios no quiere solamente tener un versículo en la Biblia, no; Dios quiere tener
a su iglesia en cada localidad como un candelero alumbrando plenamente con las siete
lámparas, con los siete ojos en cada localidad. Tú tienes que saber donde te puso Dios y que tú
solo no haces nada; tienes que estar con tus hermanos, siendo uno con ellos, siendo el cuerpo
de la cabeza, que es el Señor Jesús. No pasemos muy rápido esa frase: “Juan, a las siete
iglesias que están en Asia”. Aquí se ven las iglesias locales siendo la concreción en el tiempo, en
la historia, en la geografía, de la iglesia universal. La iglesia real no es una teoría, la iglesia real
es la suma de todas las iglesias locales; esa es la iglesia real. Cada iglesia local es la realidad de
la iglesia universal; todos los que pertenecen a la iglesia universal que están en un lugar y en un
tiempo, son la iglesia local de ese lugar y de ese tiempo; no es suficiente tener comunión así
mística, así teológica. Somos un solo cuerpo en Cristo, hermanos; somos uno; pero seguimos
actuando en forma dispersa; tenemos que ser la asamblea del reino de Dios ahí. Sí, cuando el
Presidente se ganó las elecciones, él dijo: con cuáles puedo contar, éstos van a hacer esto,
éstos van a estar allá; lo mismo es el Señor. El Señor va a poner su reino en la tierra y ese reino
se abre espacio a través de la iglesia; la iglesia es el comienzo de la realidad del reino de los
cielos. Primero es la iglesia; la iglesia tiene que entender quién es. La importancia de la iglesia;
la revelación aquí en Apocalipsis se consuma; aquí está la consumación de Cristo y su cuerpo,
en Apocalipsis. “Juan, a las siete iglesias que están en Asía”. Dios no quiso hablar de la iglesia
universal. Dios habló de la iglesia local, las iglesias locales, la iglesia en cada localidad; así es
como Él la quiere ver. No es suficiente que hablemos de la iglesia universal; Dios quiere que la
iglesia universal aparezca concreta, unida, juntos, unánimes en cada localidad. Jerusalén,
primero en Jerusalén, entonces por todas las localidades de Judea y luego de Samaria, hasta lo
El saludo de Apocalipsis
112
último de la tierra; entonces sí: “Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir,
y de los siete espíritus que están delante de su trono, y de Jesucristo”.
¿Se dieron cuenta de que antes de Dios hablar, se identificó el auditorio? ¿A quién le habla
Dios? A las iglesias. Usted tiene que estar en la posición correcta para poder recibir la revelación
correcta y el enfoque correcto, porque el mensaje se le da es a las iglesias como iglesias. Si
usted actúa como individuo, no estará en la posición correcta para recibir la revelación; como
rueda suelta usted no recibirá la revelación; usted recibirá la revelación del Padre, del Hijo y del
Espíritu por medio del ángel y de Juan, si está en la posición de la iglesia; si usted no está en la
posición de la iglesia, no está en la posición correcta para recibir la revelación. Una persona
sola, un cristiano suelto, no está en la posición correcta para recibir la revelación; la revelación
es la luz completa de Dios que está en el candelero; es solamente en la comunión del cuerpo de
Cristo en forma concreta en nuestra localidad, que estamos en la posición apropiada para recibir
la revelación, porque la revelación es aquí: a las siete iglesias que están en Asía. ¿A quién habla
el Espíritu? A las iglesias. Si tú no estás con tus demás hermanos en la posición de iglesia, no
estás en la posición legítima para recibir la revelación porque la revelación es enviada a las
iglesias, el Espíritu le habla a las iglesias; si tú no estás actuando como iglesia, no estás en la
posición de recibir la revelación; la iglesia concreta en cada localidad es a la cual el Espíritu le
habla, es a la cual el Espíritu le envía la revelación. Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu envían la
revelación a cada iglesia. Oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; la iglesia en cada localidad,
esa es la posición para recibir el mensaje. Si llega una carta que dice: para el gerente, pues, no
la puede recibir el barrendero; el único que puede abrir esa carta es el gerente, no la secretaria,
porque la carta no es para la secretaria, es para el gerente; ahora si dice: esta circular es para el
colegio Maria Auxiliadora, es el colegio María Auxiliadora el único que está en la posición de
recibir y obedecer esa circular; lo mismo pasa con el Apocalipsis, que es la culminación de la
revelación de la Biblia. Si tú no la recibes como iglesia con todos tus hermanos en tu localidad,
El saludo de Apocalipsis
113
no la vas a poder recibir, tú solo no eres iglesia para recibir; necesitamos ser iglesia para poder
estar en la posición de recibir la revelación. La revelación es enviada del trono de Dios a las
iglesias; el Espíritu, al tratar con las iglesias locales, trata con todas las iglesias. Aquí no dice que
esta carta es para tal misionero tal, fulano de tal, o aquel teólogo, no; es para la iglesia, para la
iglesia aquí, para la iglesia allí, para la iglesia en cualquier parte, pero para la iglesia en su lugar,
para la iglesia en su localidad; para ellos es la revelación; es como si fuera una carta que nos
llegó del cielo, pero ¿quién tiene derecho de abrir esa carta? Sólo la iglesia en la localidad,
porque ¿a quién le fue enviada? ¿A quien le habla el Espíritu? No pienses que el Espíritu te
habla sólo a ti. Es cuando estamos como iglesia que oímos el hablar del Espíritu; cosas que tú
no entiendes, cuando oyes a tus hermanos, entiendes, porque el Espíritu habla a las iglesias; la
promesa de que las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia, es a la iglesia; la iglesia
es la depositaria de la revelación de Dios, a la iglesia es a quien se le entrega el mensaje. El
mensaje de Apocalipsis y de toda la Biblia, es principalmente para las iglesias; claro que cada
persona individual, puede recibir un poquito, pero la plenitud, solamente en la comunión de la
iglesia. Hermanos, son las nueve, y apenas quedamos en el versículo 4. †
Continúa con: Continuación del saludo del Apocalipsis.
El saludo de Apocalipsis
Aproximación al Apocalipsis (7)
EL TESTIGO FIEL,
REINO Y SACERDOTES
CONTINUACIÓN DEL SALUDO32
32
Enseñanza en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en agosto 24 de 2001.
114
El saludo de Apocalipsis
115
“4Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que
era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5y de
Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la
tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6y nos hizo reyes
y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos.
Amén. 7He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y
todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. 8Yo soy el Alfa y la
Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el
Todopoderoso” (Apocalipsis 1:4-8).
Saludo de la Trinidad
Vamos al Libro del Apocalipsis, al primer capítulo; estamos solamente en la introducción. En el
primer capítulo vimos acerca de la alta crítica, acerca de este libro del Apocalipsis, viendo como
su autor fue efectivamente el apóstol Juan. En el segundo capítulo vimos lo relativo a la baja
crítica, la transmisión del texto desde los primeros siglos, los manuscritos que nos traen el texto
del Apocalipsis, lo que es muy necesario, porque a través de la consideración de los
manuscritos más antiguos tenemos acceso al texto más puro y podemos evaluar las diferentes
versiones y traducciones que existen. Hemos aconsejado a los hermanos que estemos abiertos
a considerar varias traducciones, y en lo que sea posible, ir a los idiomas originales,
especialmente los documentos más antiguos. En el tercer capítulo vimos lo relativo a la
hermenéutica de este libro; como debe ser encarado este libro que es una profecía. En el cuarto
capítulo vimos lo relativo al título del libro; y en el quinto capítulo, la vez pasada, comenzamos
con el saludo del libro. Hoy vamos a continuar con el saludo; el tema de hoy es la continuación
El saludo de Apocalipsis
116
del saludo. El saludo está en el capítulo 1 desde el verso 4 al verso 8. La vez pasada estuvimos
viendo los textos griegos para que podamos ver este saludo de la manera más pura, como nos
es conservada por los textos antiguos, y nos detuvimos después de ver el aspecto textual en la
exégesis del versículo 4; pero el saludo va desde el 4 hasta el 8.
Entonces debemos ahora centrarnos un poco en la exégesis desde el versículo 5 en adelante,
porque en el verso 4 Juan hace el saludo de la manera como hacían los saludos los apóstoles: la
gracia y la paz de Dios. Pablo decía: de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo; y Juan dice:
“4Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir (que es el Padre), y de los siete
espíritus delante de su trono; 5y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el
soberano de los reyes de la tierra”. Vamos primeramente a detenernos allí, en el punto; voy a
parar porque allí empieza una exultación, exaltación también al Señor; pero en el punto termina
la parte del saludo de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero en este orden como lo
presenta Juan: el Padre, el Espíritu y el Hijo. “De Jesucristo el testigo fiel”; la gracia y la paz de
Dios son también de Jesucristo; nada nos viene del Padre sino por el Hijo; y aun lo que nos viene
del Espíritu Santo es en el nombre del Hijo; es por medio del Hijo que Dios y el hombre se unen,
se encuentran; en la persona del Hijo tenemos al Hijo de Dios en cuanto Verbo divino y al Hijo
del Hombre en cuanto se hizo hombre y asumió naturaleza humana. Ahora aparece llamado
aquí como el testigo fiel. ¡Qué precioso! Este testigo es testigo de Dios, testigo del Padre; y qué
hermoso que se le dice “testigo fiel”; o sea que en Jesucristo, el Hijo de Dios, sí podemos
conocer a Dios el Padre sin distorsión, sin equivocación.
¿Qué imagen de Dios presentamos?
Muchos seres humanos han hablado de Dios y hablamos de Dios; yo también estoy aquí
hablando de Dios; muchos seres humanos conversamos y presentamos cosas acerca de Dios.
Si ustedes recuerdan, por ejemplo, el libro de Job, en el libro de Job, Job conversa con sus
El testigo fiel, reino y sacerdotes
107
amigos; y después esa conversación se vuelve más o menos una discusión, y el tema es Dios;
Job habla de Dios, los amigos hablan de Dios, y Dios escucha lo que ellos hablan de Él mismo;
a veces, si uno no pone atención al último capítulo, cuando Dios mismo da su evaluación de las
conversaciones de ellos, pensaríamos que su doctrina es muy buena; a veces nosotros
podríamos hasta enmarcar uno de los versículos de la disertación de Bildad suhita o de Elifaz
temanita o de Zofar naamatita, o de Eliú; pero fíjense en que Dios, después de que les dejó
hablar treinta y tantos capítulos y él guardaba silencio, al fin habló Dios mismo; y cuando habló
Dios mismo ahí se callaron todos; ahí Job dejó de responder argumentos y se postró y dijo: Yo
hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí que yo no comprendía; por
tanto me aborrezco en polvo y ceniza; yo te preguntaré y tú me enseñarás.33 Pero luego vienen
las palabras que les dice Dios a los amigos de Job, los que estaban defendiendo a Dios. Dios les
dice: Vosotros no habéis hablado de mí lo recto como mi siervo Job, por lo tanto pídanle a él que
ore por ustedes para que yo no los trate afrentosamente; como quien dice: para que no os corrija
por lo que habéis hablado de mí mal; me habéis malinterpretado delante de Job; vosotros
presentasteis una imagen mía que no es; o sea que ellos, aunque trataron de defender a Dios,
no resultaron testigos fieles de Dios, y eso que sus palabras están registradas en la Biblia. ¿A
quién consideró Dios que habló bien? A Job; de él consideró Dios que habló bien; pero, ¿qué
fue lo que él habló? Después de haber hablado muchas cosas dijo: Yo hablaba lo que no
entendía; o sea, reconoció que lo que hablaba lo hablaba sin entendimiento y que se arrepentía,
y que se aborrecía; eso fue lo que Dios consideró correcto, dejar que sea Dios el que contesta,
no ponerse uno a tratar de ponderar y a dar definiciones finales de Dios.
Nosotros, a veces, los que enseñamos acerca de Dios, no presentamos una imagen correcta.
Cuando el diablo le dijo a Eva: ¿Con que Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?
lo primero que quiso hacer fue presentar una idea falsa de Dios, distorsionar a Dios, atribuirle
33
Ver Job 42:1-6
El testigo fiel, reino y sacerdotes
108
despropósitos a las intenciones de Dios. Entonces, a partir de la caída, Dios quedó
desconocido del hombre; los hombres quedaron abandonados a sus propios sentidos por un
tiempo; no abandonados de parte de Dios, sino que Dios, para mostrar la necesidad de Su
revelación le permitió a los hombres, como dice Pablo a los atenienses, según Lucas en Hechos
17, les dice que palparan, a ver si palpando podían conocer algo de Dios, pero que en la
sabiduría de Dios, el hombre no conoció a Dios mediante la sabiduría;34 entonces fue necesaria
la predicación del evangelio; o sea, el más distorsionado es Dios, no Él en sí mismo, sino la
imagen de Él que es la que nosotros mismos representamos equivocadamente,
desequilibradamente; pero fíjense en qué precioso el que se puede decir del Señor Jesús que Él
sí es el testigo fiel de Dios.
Sólo el Señor Jesús da a conocer al Padre
34
Ver 1 Corintios 1:21
El testigo fiel, reino y sacerdotes
109
Jesús dice: harán esto, incluso persiguiendo a los que son de Dios, porque no conocen al
Padre ni a mí. Hacen cosas, dizque para defender a Dios, que Dios aborrece. Llega la hora en
que cualquiera que os mate, dijo Jesús, pensará que rinde servicio a Dios. Cuantos de los
torturadores de la época de la inquisición que estaban aplicando torturas terribles a muchos que
no eran papistas o no eran marianistas, pensaban estar prestando un servicio a Dios; pero Dios
no es así. Jesús dijo: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le
conocéis y le habéis visto” (Juan 14:7); o sea, que el Padre es conocido a través del Hijo, para
que no tengamos una visión desequilibrada, viendo algún aspecto y negando otro, o ignorando
otro; quien realmente nos revela el carácter de Dios, como es Dios, en Su misericordia y al
mismo tiempo en Su justicia, en Su santidad, también en Su vida y sin embargo también Su
paciencia, etc., es el Señor Jesús; es por el Señor Jesús, y sólo por Él, que se puede conocer a
Dios. Por eso Jesús dijo: el que no honra al Hijo, no honra al Padre; y también está escrito que
el que no recibe al Hijo, no recibe al Padre y el que no tiene el Hijo no tiene al Padre. Muchas
personas aceptan la existencia de un Dios; hoy en la oración se mencionó, por ejemplo, a los
musulmanes; pero la imagen que tienen los musulmanes de Dios, no es una imagen fiel;
algunos son capaces de ponerse bombas e ir a usar un terrorismo porque piensan que van a ir a
un paraíso donde van a tener valquirias que los sirvan; están engañados porque no recibieron al
Hijo; el que no recibe al Hijo no recibe tampoco al Padre, el Padre sólo es conocido por el Hijo.
Entonces esta expresión aquí: “Jesucristo el testigo fiel”, es importantísima, por medio de Jesús
conocemos al Padre. “Padre, les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún”; o sea, lo
continuaré dando a conocer; a Dios sólo lo conocemos por medio de Jesús.
Jesús es un testigo fiel. Esa palabra, “testigo fiel”, se puede contrastar con otra palabra
terrible que es: “falso testigo”. Un testigo fiel es el que da el testimonio de Dios como es, sin
acrecentarle y sin quitarle; un falso testigo es el que miente acerca de lo que vio; una persona
que habla de Dios distinto de Cristo y no en Cristo, es un falso testigo. Eso es delicado; el
Señor quiere que seamos sus testigos y para poder ser sus testigos tenemos que conocerlo a Él
El testigo fiel, reino y sacerdotes
110
y procurar depender de Él y estar en Él; de otra manera tergiversaremos a Dios. Jesús es el
testigo fiel; muy preciosa esa palabra y muy profunda. El Padre puede decir: “Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5); como quien dice, y como Él lo dijo:
toda alma que no oyere a ese profeta... Claro que ese profeta era el mismo Hijo de Dios, el
Verbo divino hecho hombre, pero la profecía decía que ese Hijo de Dios hecho hombre sería
también, entre otras cosas, un profeta como Moisés. “Profeta como yo, os levantará el Señor”,
dijo Moisés; entonces dijo Dios: toda alma que no oyere aquel profeta, será desarraigada del
pueblo;35 o sea, el testimonio fidedigno de Dios, sólo lo podemos recibir por su Hijo Jesucristo,
el testigo fiel.
El testigo fiel
35
Ver Deuteronomio 18:15-22.
El testigo fiel, reino y sacerdotes
111
Otra cosa importante que se dice del Señor Jesús aquí y que se dice a continuación, ustedes
se dan cuenta de que aquí hay una secuencia; primero dice: el testigo fiel; entonces, claro,
¿cómo demostró Dios que el testimonio de Jesús fue fiel? resucitándolo de los muertos; esa fue
la manera de decir: lo que Él decía sí era verdadero. Mahoma está podrido todavía, Buda está
todavía podrido, hermanos; hasta los apóstoles están todavía podridos; pero claro, a esos sí los
resucitará el Señor en la primera resurrección, pero por estar en Cristo Jesús; pero Dios
demostró quien es el Señor Jesús resucitándolo de los muertos. La secuencia dice primero: el
testigo fiel; entonces como consecuencia de eso: primogénito; gracias a Dios que no es el único,
sino el primero, porque Él condujo a muchos en Su testimonio; “primogénito de los muertos”,
entonces resucitado, glorificado, sentado a la diestra del Padre. La siguiente consecuencia es:
“soberano de los reyes de la tierra”. Fíjense en el orden: primero “testigo fiel”; eso fue desde la
encarnación y Su vivir humano y Su muerte, porque fue testigo hasta la muerte, porque la
palabra “testigo” en el idioma griego es “mártir”; o sea que para Dios “testigo” y “mártir”, es lo
mismo; o sea, quien no esté dispuesto a poner su vida hasta la muerte por el honor de Dios, no
es un verdadero testigo; por eso la palabra testigo y mártir para Dios es la misma palabra; en el
griego es la misma palabra; donde dice: el mártir fiel, es el testigo fiel.
Primogénito de los muertos
Ahora sí viene “el primogénito de los muertos”. Preciosa esta palabra; esto quiere decir: el
primero que resucitó de la muerte en incorrupción para nunca más morir. Ciertamente que
antes del Señor Jesús hubo otras personas que resucitaron de los muertos, pero todavía en un
cuerpo adámico, todavía en un cuerpo corruptible que volvería a morir. Los que resucitaron Elías
o Eliseo, ¿verdad? Incluso los que resucitó el Señor Jesús aquí en la tierra, volvieron a morir,
pero el Señor Jesús fue el primero en resucitar en incorrupción para nunca más morir y por eso
él es el primogénito. ¡Pero qué precioso que diga que es el primogénito! Eso implica que no es
El testigo fiel, reino y sacerdotes
112
el único; por eso dice: “primogénito de los muertos”; o sea que gracias a Él, y siendo Él nuestro
precursor, habrá otros que por medio de Él y por estar en Él resucitarán con Él, ¿amén? Y por
eso se llama “primogénito de los muertos”; como Juan resume en estas tres palabras la
identidad del Señor Jesús: “testigo fiel”, ahí está, Dios encarnado, Dios siendo conocido a través
de humanidad y entonces, habiendo muerto, resucitado de los muertos y hecho Señor,
autoridad total en los cielos y en la tierra, siendo el soberano de los reyes de la tierra, Señor de
señores y Rey de reyes. Él tiene ahora toda potestad; puede ser que algunos y muchos reyes
de la tierra no sepan que Él es su soberano; muchos no saben que Él es el que los tiene ahí y
que van a dar cuenta de la oportunidad que Él les dio; Él es el que los pone y Él es el que los
quita y todo lo hace Él para llevar adelante Su programa. Siempre debemos ver la mano de
Dios detrás de todos los acontecimientos, porque nada se escapa de la mano de Dios; Él es el
primogénito de los muertos, el primer resucitado para nunca más morir y el soberano de los
reyes de la tierra.
Esto nos recuerda aquel Salmo 2, precioso Salmo donde el Padre le dice al Hijo: Hijo,
8
“ pídeme, y yo te daré por herencia las naciones”; y luego le dice a los reyes: Reyes, “12honrad al
Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino”; o sea que el Señor Jesús tiene toda
potestad en los cielos y en la tierra. ¡Qué cosa importante de Juan! Imagínense una cosa: ellos
estaban nada menos que en tiempo de Domiciano, que fue considerado como un segundo
Nerón, o un Nerón revivido o redivivo como se dice; y estaban muriendo, y él estaba mandando
al pueblo que le adorase y le ofreciese incienso a su estatua, como figura de lo que ha de
acontecer con la imagen de la bestia en los tiempos finales; y en ese tiempo en el que todo
parecía tan difícil, Juan dice: “soberano de los reyes de la tierra”. Hermanos, esto hay que
tenerlo en cuenta en los tiempos peores, estando sucediendo lo peor, debemos recordar que Él
es el soberano de los reyes de la tierra, Él tiene absoluto dominio; Él no le permite siquiera un
milímetro más a Satanás de lo que le permite. Cuando Él le dijo: No tocarás la vida de Job,
Satanás no pudo hacer nada. Satanás hizo muchas cosas poderosísimas, pero no pudo tocar
El testigo fiel, reino y sacerdotes
113
la vida de Job. Después sí le dijo: Tocarás su piel, pero hasta la piel, no su vida; o sea que el
diablo no puede escaparse un centímetro; hay un soberano absoluto que está siempre en el
trono. Entonces, hermanos, no importa lo que estemos viendo en el mundo, el Señor es
soberano de los reyes de la tierra, y ellos darán cuenta al Señor.
Nos hizo reino y sacerdotes
Después sí viene el punto, y después de mencionarlo, en vez de hablar, porque él va a
empezar a contar las cosas que le sucedieron, desde el versículo 9, en el verso 9 dice: “Yo Juan,
vuestro hermano, y copartícipe”; pero antes de comenzar a contar él acaba de mencionar al
Padre, al Espíritu y al Hijo; entonces tiene que glorificar; por eso dice: “Al que nos amó, y nos
libró”, ya la vez pasada hicimos la comparación textual entre las traducciones y vimos que la
palabra “libró” es un poco más cercana al original que “lavó”; o sea, lavó está incluido en “libró”,
pero libró es más que lavar. “5Al que nos amó, y nos libró de nuestros pecados con su sangre, 6y
nos hizo reino y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los
siglos. Amén”. Hermanos, con esta exultación de Juan, realmente estamos viendo que este
libro es el Apocalipsis; el Apocalipsis es el final, es la consumación, y aquí de la manera como
Juan exalta al Señor, está presentando al Señor de una manera global y de una manera
completa. Primero dijo: Él es el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los
reyes de la tierra; ahí está una cristología resumida donde está todo lo que es Jesucristo en
cuanto a Su persona; pero ahora viene a resumir Su obra, “nos amó, y nos libró de nuestros
pecados con su sangre y nos hizo reino (dice el original) y sacerdotes para Dios, su Padre”;
entonces fíjense en esas pocas palabras; así como antes había sintetizado la persona excelsa
del Señor, ahora sintetiza la obra del Señor desde el principio hasta el fin; porque miren lo que
dice: “nos amó”; o sea, desde la eternidad, “con amor eterno te he amado”, ahí esta la eternidad,
“nos amó”. Por amor fue que se despojó, se encarnó, vivió, fue probado, murió, resucitó,
El testigo fiel, reino y sacerdotes
114
ascendió, intercede, reina, envía al Espíritu, controla todo; ¿amén? Todo eso es por amor; y
dice: “y nos libró de nuestros pecados con su sangre”. La palabra “libró”, que es una palabra más
ajustada al original griego, la diferencia está sólo en una u menos; se pronuncian igual, pero no
se escribe la o; entonces suena “libró”; esta palabra es más profunda que la otra, porque lavar es
perdonar, pero no libertar; una persona puede ser una vez perdonada y otra vez perdonada, y
otra vez perdonada, pero seguir haciendo lo mismo, porque no ha sido librada, sólo perdonada o
lavada; pero ser librado es más profundo que ser lavado, porque ser librado implica haber sido
lavado, perdonado, pero haber sido ayudado para que ya no sea más el pecador que era; o sea,
ser librado de los pecados es más profundo que ser lavado. Ser lavado sí es ser limpiado del
pecado, de la mancha del pecado, pero ser librado es más profundo.
Por ejemplo, en la epístola a los Romanos, se nota mucho esa diferencia. En Romanos,
capítulo 4 por ejemplo, ustedes ven que Pablo ya va a algo más profundo. En 4:7, él dice:
“7Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
8
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado”. Esto aquí se está refiriendo
al perdón de los pecados o al lavamiento; pero luego usted puede ver un poquito más adelante,
ya no en el capítulo 4, sino en el capítulo 6, verso 17: “17Pero gracias a Dios, que aunque erais
esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis
entregados; 18y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. Aquí no usa la
palabra “perdonado”, sino “libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”; ahora las
personas practican la justicia y no practican más el pecado; por lo menos, lo practican menos
que cuando habían sido perdonados y libertados.
Entonces, hermanos, el Señor Jesús es el que constituye sacerdotes a Su pueblo como lo va
a decir aquí a continuación: por medio de Su obra en la cruz. Juan está sintetizando aquí lo que
con muchas palabras en el Antiguo Testamento estaba tipificado. Ustedes ven que aquí en
Apocalipsis 1:5 dice: “nos amó”, entonces la consecuencia, nos lavó, pero el original más exacto
El testigo fiel, reino y sacerdotes
115
es “libró de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo...” aquí dice la palabra “reyes”, pero el
original griego dice “reino”; “y nos hizo reino y sacerdotes para Dios, su Padre”; entonces como
nos amó desde la eternidad, hizo lo que hizo y luego lo hizo en nosotros, “nos libró”; pero ¿que
más hizo cuando nos libró? “nos hizo reino”; por eso aquí está mostrando todo desde el
principio, en la eternidad pasada hasta la eternidad futura. Juan, aquí están todas las
terminales de la Biblia; estas expresiones que aparecen aquí en Juan, son las que introdujo
Dios.
Un reino de sacerdotes
Vamos a Éxodo 19, cuando por primera vez, de manera explícita, porque ya tipológicamente
desde la creación del hombre se veía el sacerdocio, pero en forma tipológica, pero de manera
explícita aparece en Éxodo 19. Fíjense en cómo Apocalipsis, allí donde leímos, es como una
terminal conectada con este pasaje acá. Éxodo 19 dice lo siguiente; vamos a leerlo desde el
versículo 4: “Vosotros”, le está hablando Dios a todo el pueblo de Israel; oigan, en este pasaje,
fíjense bien, no le habla sólo a los levitas, ni sólo a los sacerdotes de Aarón; le habla al pueblo
entero de Él: “4Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas,
y os he traído a mí.” Fíjense, es casi lo mismo: el que nos amó, Él fue el Cordero de la pascua,
nos libró de nuestros pecados, nos trae a Él, ¿para ser qué? “Os he traído a mi. 5Ahora, pues, si
diereis oído a mi voz, y guardaréis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los
pueblos; porque mía es toda la tierra. 6Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente
santa”. Por eso era que el apóstol Pedro decía también: “Vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncieis las virtudes de aquel
que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9); o sea que desde el principio, el
objetivo de la redención es un reino de sacerdotes; no es solamente ser perdonados, no es
El testigo fiel, reino y sacerdotes
116
solamente no irnos al infierno. El Señor nos perdona, nos libra y nos constituye sacerdotes, y
esos sacerdotes juntos formamos un reino.
Un reino es toda una economía divina administrada por Dios, por Cristo el ungido y sus
co-reyes, coherederos con Él, que reinarán juntamente con Él, si juntamente con Él padecieren;
porque este asunto del reino está relacionado con el sufrimiento con Cristo. Aquí Juan está
sintetizando de eternidad a eternidad; nos amó, nos libró de nuestros pecados con Su sangre, y
nos hizo un reino. La palabra más exacta es un reino; la vez pasada mencionamos rápidamente
ese detalle. Ser reyes es todavía muy individual; es que la palabra reino y reyes es muy
parecida, sólo se diferencian en unas letras finales en el griego, y por eso algunos de los
manuscritos posteriores se equivocaron en esos detallitos; pero los más antiguos mantienen esa
palabra, “reino”, y que concuerda con lo que dice aquí en Éxodo 19, con lo que dice Pedro; el
concepto de un reino, es un reino, no es reyes cada uno con su reino.... Juan es inspirado; pero
no todos los traductores son inspirados; gracias damos a Dios por los traductores, pero nos toca
comparar traducciones. Espero que eso no escandalice a los hermanos, porque no estamos
queriendo ser infieles a la Palabra, sino fieles, porque la Palabra es la que escribió Juan y lo más
cercano son los manuscritos antiguos.
Ordenación de los sacerdotes
Hermanos, volvamos allí a Apocalipsis1:6: “Nos hizo reino y sacerdotes”. Ahora fíjense en
esto: “nos hizo reino”; primero dice: “nos amó, y nos libró de nuestros pecados con su sangre, y
nos hizo reino y sacerdotes”. Vamos de nuevo a Éxodo, pero esta vez al capítulo 29, donde
ustedes van a encontrar la consagración de los sacerdotes; es decir, como era; porque el
Antiguo Testamento es una tipología; cómo era que se hacían sacerdotes, y ahí con este
capítulo 29 como trasfondo de aquella frase de Juan: “al que nos amó y nos libró de nuestros
pecados con su sangre, y nos hizo reino y sacerdotes”, esa frase: el que nos amó y con su
El testigo fiel, reino y sacerdotes
117
sangre nos libró y nos hizo, este capítulo 29 es la tipología; o sea, lo que está en Juan es un
resumen de todo lo que aquí en esta tipología está ricamente expresado. Vamos a hacer una
lectura un poco rápida, para que nos demos cuenta de cómo todos estos detalles reflejan
distintos aspectos de la obra de Cristo. Éxodo 29 desde el 1: “1Esto es lo que les harás para
consagrarlos, para que sean mis sacerdotes”. Aquí nos está diciendo la tipología cómo es que
se hacen los sacerdotes, porque dice que Él nos hizo sacerdotes. Ahora, ¿cómo nosotros,
hermanos, ya no teóricamente, cómo nosotros llegamos a ser de hecho sacerdotes y
practicamos el sacerdocio? Porque uno puede decir: soy sacerdote, pero no experimentarlo ni
ejercerlo; pero Él nos amó, nos libró de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reino y
sacerdotes. Ahora aquí estaba cómo es que se hacen los sacerdotes; cómo tú, una persona que
vivías en el mundo, que no vivías en la comunión de Dios, cómo de pronto eres librado del
mundo, eres sacado de las tinieblas, introducido en su luz admirable para conocerle y para
anunciarle; es decir, para salir representándole; ese es un sacerdote en la práctica, una persona
que sale de la oscuridad, entra en el Lugar Santísimo por Su sangre y luego sale en Su nombre
y le representa fielmente. ¿Cómo puede ser hecho eso? Porque la frase así tan rápida, leída a la
carrera, “nos hizo sacerdotes...”, pero ¿tú que sientes? ¿Tú sientes que te ha sucedido algo? ¿O
no entras a la presencia? ¿O entras y no sólo entras, sino que vives y sales, no de la presencia,
sino en el nombre de 1a presencia? Esa es una frase profunda: “nos hizo”; y aquí en Éxodo 29
dice:: “1Esto es lo que les harás para consagrarlos”; o sea, lo que allá está en la terminal
resumida, aquí está el contenido que está escondido en aquella frase que dice:
“para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin
defecto; 2y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin
levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo. 3Y las pondrás en un
canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. 4Y llevarás a
Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. 5Y
tomarás sus vestiduras, y vestirás a Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral,
El testigo fiel, reino y sacerdotes
118
y le ceñirás con el cinto del efod; 6y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra
pondrás la diadema santa. 7Luego tomarás el aceite de la unción, y lo derramarás sobre su
cabeza, y le ungirás. 8Y harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas. 9Les
ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por
derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos”.
Todo esto que está aquí es la tipología de la realidad espiritual; aquí se presenta a Cristo; sí, el
que nos amó y nos libró de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reino y sacerdotes; ahí
vas a entender por qué no decía solamente nos lavó, sino nos libró; es decir que la obra de
Cristo para hacernos sacerdotes es muy profunda; no es solamente el perdón lo que nos hace
sacerdotes.
La limpieza y la liberación
Muchos son perdonados de sus pecados y vuelven a andar en lo mismo. Fíjense en que
cuando fue simbolizada la hechura de los sacerdotes, la consagración de los sacerdotes, Cristo
es tipificado de una manera múltiple; una cosa: el becerro; pero ¿por qué no dijo sólo el becerro?
porque el becerro representa una cosa que está más adelante; pero dice: “y dos carneros sin
defecto”. ¡Ah! los dos carneros también representan a Cristo, pero otro aspecto de la obra de
Cristo. El becerro es para limpiarnos, pero los carneros son para liberarnos, y los panes sin
levadura son para constituirnos; diferentes aspectos de la obra de Cristo: Ser limpiados es una
cosa, ser librados es otra más profunda, y ser constituidos es otra más profunda; y por eso es
que todo esto tenía que ser puesto en un canastillo, y ese canastillo estaba en las manos de los
sacerdotes; ese canastillo somos nosotros; ese becerro, esos carneros, esos hojaldres, esas
tortas tienen que ser puestas en el canastillo; es decir, en nosotros; eso es lo que se nos da a
nosotros para nosotros presentar como sacerdotes. Si no tenemos lo que hizo el cordero que es
el perdón, lo que hicieron los carneros que es la liberación, lo que hacen los panes sin levadura
El testigo fiel, reino y sacerdotes
119
y las tortas que es la constitución, no podemos presentarnos al Señor, sino que estamos con las
manos vacías. Pero Él nos amó, él nos libró y él nos hizo o nos constituyó; todo eso está
representado en estas cosas.
Los hermanos que quieran profundizar más en esto, porque no tenemos el tiempo de hacerlo
con detalle, porque eso ya se hizo en otra ocasión con la iglesia en Usaquén, pueden leer: El
Sacerdocio Neotestamentario, que ya está publicado, y oír las grabaciones de la continuación
que son “la consagración sacerdotal”, que son varios casetes que están grabados, donde esto
se estudia en detalle; aquí apenas estamos haciendo un recuento y no podemos tomarnos todo
ese tiempo porque eso ya está tratado, y los hermanos pueden acudir a ese material para
profundizar. De todas maneras vemos que todo esto representa aspectos de Cristo: el becerro,
los carneros, los panes sin levadura, las tortas sin levadura amasadas con aceite y hojaldres sin
levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo. Note, todo eso es lo que Cristo
es. Cristo es aquel grano de trigo que fue molido por nuestros pecados para que nosotros
también, unidos con Él, seamos hechos también un pan; ese pan sin levadura, las doce tortas
que representaban al pueblo de Israel, en el Nuevo Testamento representan la iglesia, pues, si
nosotros siendo muchos, somos un solo pan, ahí es cuando Cristo nos hace reino; la harina, los
granos individuales, nuestro egoísmo, nuestro individualismo es quebrado, es molido, es
amasado, es mezclado con aceite, es pasado por el horno; entonces ahí sí resulta el pan, la
Iglesia: el cuerpo de Cristo; lo que Cristo nos hizo es un reino que es el cuerpo de Cristo,
sacerdotes constituidos por Su propia vida, alimentados por Él; todo esto que aquí se dice en
forma simbólica es rico y es profundo.
La ofrenda por el pecado
Ahora vamos a ver qué representan los becerros y esas cosas, y se dan cuenta de que hay
palabras claves de la obra de Cristo asociados con cada uno de estos animalitos. Sigamos
El testigo fiel, reino y sacerdotes
120
leyendo, porque todo esto es lo que está escondido detrás de aquella frase de Apocalipsis.
Éxodo 29:10:
“10Después llevarás el becerro delante del tabernáculo de reunión, y Aarón y sus hijos
pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro (eso es como los pecados de ellos al ser
puestos sobre aquel becerro que representa a Cristo). 11Y matarás el becerro delante de
Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión (por eso Cristo fue sacrificado al lado de
Jerusalén, fuera del campamento, en el Gólgota). 12Y de la sangre del becerro tomarás y
pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás toda la demás sangre al pie
del altar. 13Tomarás también toda la grosura que cubre los intestinos, la grosura de sobre el
hígado, los dos riñones, y la grosura que está sobre ellos, y lo quemarás sobre el altar.
14
Pero la carne del becerro, y su piel y su estiércol, los quemarás a fuego fuera del
campamento, es ofrenda por el pecado”.
Todo este aspecto de Cristo representado en este becerro para consagrar al sacerdote,
representa la ofrenda por el pecado; pero ahora vamos a ver qué representan aquellos carneros.
La ofrenda quemada
Verso 15: “15Asimismo tomarás uno de los carneros”. Fíjense en que ahora son dos, porque
con Cristo hay cosas que Él hizo por nosotros, es uno solo; pero hay cosas que Él hizo por
nosotros y nos hace a nosotros con Él; entonces son dos. Por ejemplo, Cristo murió por
nosotros, ese es uno; luego nosotros morimos también, ese es el otro; entonces dice así:
“15Asimismo tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la
cabeza del carnero. 16Y matarás al carnero, y con su sangre rociarás sobre el altar
alrededor. 17Cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las
pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza. 18Y quemarás todo el carnero sobre el altar; es
holocausto de olor grato para Jehová; es ofrenda quemada a Jehová”.
El testigo fiel, reino y sacerdotes
121
¿Se dan cuenta que es otro aspecto? Un aspecto era ofrenda por el pecado; este otro aspecto
es holocausto. ¿Qué quiere decir holocausto? Holocausto es algo que se quemaba totalmente
para Dios; o sea, hay que libertarnos a nosotros del pecado, sí, pero hay que honrar y vindicar la
justicia de Dios. Del holocausto no comía el sacerdote, del holocausto no comían los hijos de los
sacerdotes, del holocausto no comía el pueblo, el holocausto se quemaba totalmente para Dios;
o sea que como la santidad de Dios fue ofendida, Su justicia fue ofendida, Su gloria fue ofendida,
debe ser vindicada. La muerte de Cristo no fue solamente para nosotros, sino para vindicar la
santidad de Su Padre, vindicar la justicia de Su Padre y vindicar la gloria de Su Padre que
habían sido ofendidas; era algo totalmente para Dios; nosotros no comemos de ese carnero,
¿por qué? porque era algo de lo cual sólo Dios tenía que recibir. Claro que la muerte de Cristo
satisface a Dios, pero también nos salva a nosotros, por eso son distintos aspectos de la obra de
Cristo. Si tú vas a Levítico lo puedes encontrar. Algún día Dios nos conceda hacer una serie
minuciosa de esto, que está en mi corazón hace tiempo también y sentí también de Dios un
impulso, ojalá podamos ver cada aspecto. Cada sacrificio del Antiguo Testamento representa
un aspecto de la obra única de Cristo hecha una vez para siempre; pero nosotros a veces sólo
vemos el perdón de los pecados, pero más cosas fueron hechas en la cruz.
El sacrificio en la ordenación
Seguimos leyendo el capítulo 29: “19Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos
pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. 20Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre
y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón”. Ahora sí viene la aplicación; un
aspecto era totalmente para Dios, totalmente quemado, holocausto, ofrenda a Jehová; esa es la
parte que es para Dios; por eso es que tenían que ser dos; uno para representar lo que es para
Dios y el otro lo que nos hace a nosotros. Ahora sí el otro aspecto de la obra de Cristo es para
nuestra oreja, porque es que a veces oímos otras voces y no sólo la del Señor, y así nadie puede
El testigo fiel, reino y sacerdotes
122
ser sacerdote; el que no oye sino la voz del Señor Jesús puede ser sacerdote, pero el que oye
otras voces no puede ser sacerdote. Por eso es que la sangre tiene que ser puesta en nuestra
oreja, porque oímos muchos voces; pero Dios dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5). ¿Saben cuando lo dijo? Cuando San Pedro, el que fue
después llamado Papa, estaba promocionando a Moisés y a Elías que fueron siervos de Dios.
Moisés y Elías, los más grandes de los profetas. Señor, que bueno que estemos aquí; vamos a
hacer tres enramadas;36 y los puso en el mismo nivel como si fueran: Padre, Hijo y Espíritu
Santo. Moisés, Jesús y Elías; no, cómo que Moisés, Jesús y Elías, no, no, no tres enramadas.
Cuando estaba hablando Pedro, Dios no lo dejó terminar de hablar, sino que mientras hablaba lo
corrigió el Señor; habló diciendo: Éste, no éstos; éste, Jesús, éste es mi Hijo amado, en el cual
tengo contentamiento, a Él oíd. Entonces, hermanos, primero la justicia, la santidad y la gloria
de Dios debían ser vindicadas por el Cordero; o si no, ¿quién podía entrar a la presencia de
Dios? ¿quién podía ser sacerdote si la santidad de Dios está ofendida, si la gloria de Dios está
ofendida, si la justicia de Dios está ofendida? Nadie puede ser sacerdote, nadie puede entrar
con Él en el Lugar Santísimo sin que primero Él nos haya hecho de esta manera con Su muerte,
sacerdotes, y con Su vida, alimentándonos de Él y haciéndonos un cuerpo y muchas iglesias
locales.
36
Ver Mateo 17:1-6.
El testigo fiel, reino y sacerdotes
123
Seguimos leyendo en Éxodo 29: “20Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás
sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja de sus hijos (eso se
refiere al oír; no hay que oír sino una voz; cuando oímos otras voces tenemos otro gobierno, no
somos reino suyo, ni sacerdotes para Él; somos de aquellos a quienes oímos; cuando oímos
cualquier otra voz antes que la del Señor no podemos estar actuando como sacerdotes. Para
ser hechos sacerdotes el Señor tenía que limpiarnos de todas las otras voces que oímos), sobre
el dedo pulgar de la manos derechas de ellos (significa el trabajo, la acción, la obra, porque
tienen que ser purificadas con la sangre del Señor, las manos, la diestra, porque también no sólo
oímos otras voces, sino que hacemos otras cosas que no son para Él; las manos son para
trabajar; pero no siempre trabajos para Él; no siempre nuestro trabajo es para Dios; pero Él nos
hizo reino para Dios el Padre, sacerdotes para Dios el Padre; por lo tanto, todo lo que no
hacemos para Él es perdido, debe ser purificado; por eso el dedo de nuestra diestra, el dedo con
el cual se cubren todos los demás dedos para poder hacer algo. ¿Recuerdan ese rey que tenía
unos cuantos reyes allá debajo? Saben que para impedirles defenderse les cortó el dedo pulgar,
porque sin el dedo pulgar tú no puedes agarrar bien las cosas sólo con cuatro; el pulgar es el que
complementa; por eso es que allí se ponía también la sangre), y sobre el dedo pulgar de los pies
derechos de ellos (significa nuestro andar), y rociarás la sangre sobre el altar alrededor”.
Entonces esa sangre estaba sobre el lóbulo, lo que oímos; la mano, lo que hacemos, y el pie, por
donde andamos, y en el altar, o sea, consagración. Consagrarnos a oírlo sólo a Él, a trabajar
sólo para Él y a andar sólo en Él; así nos hace sacerdotes. Cuando con Su sangre nos libró, nos
libra de otras voces, de otras obras, obras muertas, obras de las tinieblas y nos libra de otros
andares.
Ahora dice así: “21Y con la sangre que estará sobre el altar, y el aceite de la unción, rociarás
sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de éstos; y él será
santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él”. Significa que las
vestiduras del sacerdocio representan el nuevo hombre en Cristo. El viejo hombre es las viejas
El testigo fiel, reino y sacerdotes
124
vestiduras, el nuevo hombre es las nuevas vestiduras; cuando somos purificados de lo demás,
ahora nuestras vestiduras son el nuevo hombre; si no, estamos en el viejo hombre, en la carne.
Aspectos de la obra de Cristo
Luego dice: “22Luego tomarás del carnero la grosura, y la cola, y la grosura que cubre los
intestinos, y la grosura del hígado, y los dos riñones, y la grosura que está sobre ellos, y la
espaldilla derecha; porque es carnero de consagración”. El otro carnero era de holocausto y
éste es de consagración; la palabra clave aquí es consagración. Fíjense, un aspecto de la obra
de Cristo: ofrenda por el pecado; otro aspecto: holocausto para Jehová; otro aspecto:
consagración, a nosotros. Nos libró de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reino y
sacerdotes: consagración. Él murió, y si uno murió por todos, luego todos murieron; Él murió
para el Padre por nosotros: becerro y un carnero; y nosotros morimos con Él, por virtud de Él, Él
nos hizo, el otro carnero; éste se llama de consagración; esas son las palabras claves: ofrenda
de pecado, holocausto ofrenda a Jehová y consagración. Noten: acaba de hablar de
consagración. Esa es la consagración para cada uno de los sacerdotes. ¿Hacia dónde nos
lleva el Señor? A la vida corporativa; no sólo a la consagración individual; y ahora agrega:
“23También una torta grande de pan, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre del
canastillo de los panes sin levadura presentado a Jehová, 24y lo pondrás todo en las manos
de Aarón, y en las manos de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de
Jehová”.
Esta es otra clase de ofrenda: ofrenda mecida. Primero era ofrenda de Él por nuestros
pecados, holocausto para Dios; ahora nos consagra; pero ahora que estamos consagrados
tenemos que presentar ofrenda mecida. Pero ¿cuál es la ofrenda mecida que le tenemos que
presentar? Una torta grande que representa el cuerpo de Cristo en el sentido universal y otra
torta pequeña de aceite que es la iglesia en su localidad, y la vida del servicio de la iglesia que
El testigo fiel, reino y sacerdotes
125
son los hojaldres en el canastillo, que es nuestra vida, sirviéndole al Señor como sacerdotes. En
el folleto del sacerdocio del Nuevo Testamento, ustedes ven allí las funciones del sacerdocio, los
diferentes sacrificios espirituales del sacerdocio; eso está representado aquí en estas tortas, en
estos hojaldres, en ese canastillo, porque esas tortas eran de los mismos panes de la
proposición, con muchos granos que somos nosotros, se molían, nuestro ego se muele, se
amasa con aceite que es el Espíritu Santo, se nos hace una sola masa, Iglesia; no es
consagración individual, sino que aquí estamos como un pan; el pan somos nosotros y se mete
en el horno que es la prueba y luego ahora sí se puede presentar al Señor como ofrenda a
Jehová; es ofrenda mecida, son distintos aspectos de lo que Él nos hace; nos hace reino y
sacerdotes. Cuando la iglesia está unida, esa es la torta y ese es el reino, en lo universal, la
torta grande; y en lo local, la otra pequeñita; y los hojaldres el servicio de la iglesia; y después,
como nos hizo reino y sacerdotes:
“25Después lo tomarás de sus manos y lo harás arder en el altar, sobre el holocausto (ahora sí;
antes Cristo era el único que se ofrecía; ahora dice: no, sobre el holocausto vas a poner toda esa
ofrenda de la iglesia; vas a ponerlo sobre el holocausto; eso es lo que Él consiguió; Él lo hizo
para el Padre, pero Él nos condujo a que nosotros también agrademos al Padre como Él lo
agradó), por olor grato delante de Jehová. Es ofrenda encendida a Jehová”. Otra clase de
ofrenda; la ofrenda encendida es el servicio que se pone sobre el holocausto. El holocausto es
lo que sólo el Señor hizo para satisfacer al Padre, pero ahora como Él satisfizo al Padre, Él
quiere que nosotros también, pero no lo podemos hacer sino sobre el holocausto, o sea, en
Cristo.
“26Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones (porque uno era el de holocausto y el
otro era de consagraciones), que es de Aarón, y lo mecerás por ofrenda mecida delante de
Jehová; y será porción tuya”. Eso es para nosotros, la otra era para Dios; por eso era totalmente
quemado, pero éste es para que coma el sacerdote, o sea para que nos alimentemos de Cristo;
El testigo fiel, reino y sacerdotes
126
no sólo el Padre, sino también nosotros y dice: “27Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y
la espaldilla de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo que fue elevado del carnero de las
consagraciones de Aarón y de sus hijos, 28y será para Aarón y para sus hijos como estatuto
perpetuo para los hijos de Israel, porque es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los
hijos de Israel, de sus sacrificios de paz, porción de ellos elevada en ofrenda a Jehová. (El pecho
y la espaldilla, qué maravilla, es la parte nuestra.) 29Y las vestiduras santas, que son de Aarón,
serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados”. El
aceite no unge el viejo hombre sino el nuevo; hay que estar en las vestiduras nuevas para ser
ungidos en ellas.
“30Por siete días las vestirá el que de sus hijos tome su lugar como sacerdote, cuando
venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario”.
Siete es el número de completación, de plenitud. El Señor Jesús intercediendo como
sacerdote durante las siete edades de la iglesia y la iglesia sirviendo durante esos siete períodos
al Señor, en Cristo. “31Y tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en lugar
santo”. Eso es para comer. “32Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que
estará en el canastillo, a la puerta del tabernáculo de reunión”. Es la iglesia. Por eso nos
reunimos aquí, a comer del Señor y a mecer delante de él.
“33Y comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para llenar sus manos para
consagrarlos; (¿se dan cuenta? Al que nos amó, nos libró de nuestros pecados y nos hizo reino,
con la expiación llenará nuestras manos para consagrarnos) mas el extraño (el que no venga en
Cristo) no las comerá, porque son santas. 34Y si sobrare hasta la mañana algo de la carne de las
consagraciones y del pan, quemarás al fuego lo que hubiere sobrado; no se comerá, porque es
cosa santa”. Eso nos dice que al Señor hay que comerlo fresco todos los días; lo de ayer era
para ayer, y lo de hoy tiene que ser para hoy.
“35Así, pues, harás a Aarón y a sus hijos conforme a todo lo que yo te he mandado; por siete
días (las siete edades de la iglesia) los consagrarás. 36Cada día ofrecerás el becerro del
El testigo fiel, reino y sacerdotes
127
sacrificio por el pecado, para las expiaciones, y purificarás el altar cuando hagas expiación
por él, y lo ungirás para santificarlo. 37Por siete días harás expiación por el altar, y lo
santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada”.
Eso es cuando realmente vienes en unión con Cristo y te consagras a Él, ahí eres santificado.
Hermanos, ahora volvamos allí a Apocalipsis 1:5: “5Al que nos amó, (desde la eternidad) y nos
libró (o sea, no sólo nos perdonó sino que nos consagró) de nuestros pecados con su sangre, 6y
nos hizo reino (ahí está la torta grande, la pequeña, los hojaldres, todos en un canastillo) y
sacerdotes (nos consagró) para Dios, su Padre; (entonces) a él sea gloria e imperio por los siglos
de los siglos. Amén.” †
Continúa con: Viene en las nubes.
El testigo fiel, reino y sacerdotes
128
Aproximación al Apocalipsis (8)
VIENE CON LAS NUBES37
“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos
los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”. Apocalipsis 1:7
El Pantocrator
Vamos en esta noche, hermanos, a continuar con la ayuda del Señor, el estudio que hemos
comenzado del libro del Apocalipsis; estamos en el primer capítulo. Apocalipsis capítulo 1; esta
vez llegamos al versículo 7. La vez pasada vimos la presentación de Dios por Cristo, por Su ángel
a Juan, a las iglesias; y entonces vimos como Juan alababa al que nos amó y nos hizo reino y
sacerdotes para Dios su Padre; y por eso es que dice allí al final del verso 6: “A Él sea gloria e
imperio”; aquí vemos claramente, podríamos decir, con toda desfachatez dando gloria al Hijo en
aquel tiempo, donde Israel solamente conocía a Dios en el Padre, pero no había conocido a Dios
en el Hijo; y aquí Juan es uno de los que más claramente confiesa la divinidad del Hijo. Así
comienza su evangelio: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”
(Juan 1:1). En su primera carta dice: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado
entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo
Jesucristo. Éste es el verdadero Dios y la vida eterna” (1 Juan 5:20); o sea, el Dios verdadero, el
único Dios verdadero, el Padre, es conocido por medio del Hijo; en el Hijo conocemos al Padre;
no se puede conocer al Padre sin el Hijo; y aquí también en Apocalipsis, así como en el evangelio
y en la epístola, ahora dice: “A Él sea gloria, (viene hablando del Hijo) e imperio por los siglos de
37
Enseñanza en la iglesia de la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en agosto 31 de 2001.
El testigo fiel, reino y sacerdotes
129
los siglos. Amén”.
Y entonces, teniendo nuestra atención en él, confiesa lo siguiente; antes de explicar lo que le
pasaba en la isla de Patmos, que va a empezar a decirlo desde el verso 9, él está tan embebido
de Aquel a quien vio y en cuyo nombre está hablando y a quien está glorificando, que dice: “He
aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la
tierra harán lamentación por Él. Sí, amén”. Entonces Dios el Padre habla por Juan y dice: “Yo soy
el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que era y que ha de venir, (el pantocrator) el
Todopoderoso”.
Aquí, como vimos la vez pasada en el examen textual de los distintos manuscritos, la versión
más fiel, más pura y más antigua es la que les acabo de mencionar, que algunas Biblias lo dicen
así: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que era y que ha de venir, el
Todopoderoso”; eso ya lo vimos con detalle una vez pasada, por lo tanto, ahora vamos a
concentrarnos, más que en el comentario textual, en la exégesis.
Sobre el tiempo del arrebatamiento
Me perdonan lo que voy a hablar esta noche; y lo digo muy a propósito así por lo siguiente: yo
sé, y ustedes también saben, que en la historia de la Iglesia respecto de la segunda venida del
Señor Jesucristo ha habido muchas consideraciones, muchos puntos de vista; y todavía en la
historia de la Iglesia no nos hemos podido poner de acuerdo todos los hermanos respecto a la
segunda venida del Señor; de manera que sabiendo que eso es así, de ninguna manera voy por
mi parte a pretender dar el punto final; pero tampoco puedo dejar de ser responsable, puesto que
el Señor me indicó enseñar el Apocalipsis, enseñar lo mejor que lo entienda; así que le ruego que
usted no me siga a mí, sino que siga la Biblia misma; lo que yo le diga, usted no lo trague entero,
sino júzguelo por medio del Espíritu Santo a ver si es así o no es así; porque en este punto en que
estoy por entrar, yo sé que en la historia de la Iglesia ha habido el punto de vista que habla que la
segunda venida del Señor está dividida en dos partes: una secreta y otra pública y que habrá un
arrebatamiento secreto antes de la venida gloriosa y manifiesta del Señor Jesús.
Viene con las nubes
123
Pretribulacionismo. Ese es un punto de vista que es popular en un sector del pueblo de Dios;
ese punto de vista fue por primera vez expresado en la era patrística por Efraín el Sirio, como en
el año 374, la manera como él veía los asuntos; pero en sus escritos él no da una prueba muy
profunda; él simplemente da la conclusión sin hacer la demostración, por lo menos en lo que ha
llegado a nosotros de sus escritos; es él quien en la historia de la Iglesia en el siglo IV, por primera
vez mencionó este asunto de un rapto antes de la gran tribulación. Después, ya por el año 1754,
un pastor bautista llamado John Gill fue el segundo que expresó ese punto de vista de un
arrebatamiento antes de la tribulación, en un comentario extenso que él hizo sobre todo el Nuevo
Testamento; era raro porque entre los bautistas ese no era el punto de vista tradicional; pero este
hermano, John Gill, lo vio así, lo enseñó así. Después, en 1810, un jesuita en Chile de apellido
Lacunsa, también enseñó ese punto de vista de un arrebatamiento antes de la gran tribulación;
algunos han acusado a Lacunsa de que para tratar de evitar la interpretación protestante que
decía que el Papa era el anticristo, él trató de cambiar la escatología y entró por ese camino. Yo
no lo acuso de esa manera porque yo directamente no he leído a Lacunsa, sino acerca de él;
entonces solamente les cuento lo que algunos dicen, pero sin refrendarlo. Después, unos
poquitos años después de él, otro hermano llamado Edward Irving, como en 1812 más o menos,
también enseñó el punto de vista pretribulacional, o sea, una venida del Señor en dos partes: una
parte secreta tomando un rapto, el rapto de sus escogidos. Hay distintos puntos de vista.
Después una mujer llamada Margaret McDonald, en 1816, enseñó la misma cosa y parece que
ella tuvo unas experiencias místicas donde ella lo interpretó así. Por fin, en 1820, llegó un
hermano muy serio, un precioso hermano, el hermano John Nelson Darby, de la línea de los
Brethren o de los hermanos de Plymouth; él había sido anglicano, creo que hasta un arzobispo
anglicano; renunció al punto de vista anglicano y a la organización anglicana porque comenzó a
ver un poco mejor el cuerpo de Cristo, y él enseñó ya por primera vez de manera sistemática, de
manera documentada, porque las anteriores menciones eran puntos de vista rápidos sin mucha
sustentación; quien primero elaboró una sustentación profunda, digamos que fue el
esquematizador del dispensacionalismo, fue el hermano John Nelson Darby; él fue uno de los
Viene con las nubes
124
ancianos de los Brethren en Plymouth, una ciudad al sur de Inglaterra; sin embargo, durante la
misma época del hermano Darby, que fue el primero que sistematizó el dispensacionalismo y el
pretribulacionismo, otro de los ancianos que pertenecía a la misma iglesia en Plymouth con
Darby, el hermano Benjamín Newton, no concordó con el hermano Darby en su punto de vista de
un rapto antes de la tribulación, sino que él demostró también con una argumentación bastante
seria, que el rapto sería después de la gran tribulación; eso no lo hizo por primera vez el hermano
Benjamín Newton porque ese fue realmente el punto de vista que existió entre los llamados
Padres de la Iglesia en la era patrística, antes de Efraín el Sirio y después de Efraín el Sirio; fue el
punto de vista que prevaleció en la era medieval y escolástica, fue el punto de vista que continuó
con los reformadores, incluso cuando ya se introdujo este punto de vista del pretribulacionismo
con el hermano Darby; el hermano Benjamín Newton lo tuvo que encarar y decirle que estaba
equivocado. George Miller también era postribulacionista, y la iglesia en Bristol.
Los dos raptos. Hoy en día, la teología del pacto, o sea, la línea que siguen los reformados, es
postribulacionista; y la línea dispensacionalista es pretribulacionista. Sucedió que ante los
argumentos serios que presentaban el hermano Darby, pretribulacionista, y el hermano Benjamín
Newton, postribulacionista, otros hombres de Dios, maestros también constituidos por el Señor,
comenzaron a estudiar seriamente estos argumentos a ver cual de los dos tenía razón y surgió un
equipo de maestros por la época del hermano Carlos Spurgeon, mas no Spurgeon, sino un
hermano llamado Robert Govett, de quien Spurgeon dijo que había nacido cien años adelantado
a la historia de la Iglesia, un hermano muy profundo, un hermano al que apenas ahora se le está
entendiendo y se le está dando mucha razón en muchas cosas. El hermano Robert Govett, junto
con el hermano G. H. Pember, junto con ellos el hermano D. M. Panton y el último de los teólogos
de esa escuela, el hermano Lang, ellos, ante los argumentos de unos y otros, concluyeron que
había dos raptos: uno antes de la tribulación y otro después de la tribulación; uno para las
primicias o vencedores y otro para el resto de los cristianos salvos, que no alcanzaron a ser
vencedores, como los primeros; ese punto de vista surgió al cambio del siglo XIX al XX. Los
hermanos Govett, Pember, Panton y Lang, este último ya entrado el siglo XX, presentaron un
Viene con las nubes
125
tercer punto de vista.
El primero, que es el postribulacionista, que es el que aparece en los documentos de la
iglesia primitiva desde la Didaché en el primer siglo, como interpretación del Nuevo Testamento,
y también la patrística, los escolásticos, los reformadores y varias denominaciones,
especialmente la línea reformada, y algunos presbiterianos, han tomado el punto de vista
postribulacionista; luego, el punto de vista pretribulacionista desde Darby para acá, pero con las
raíces no muy profundas que había mencionado de Efraín el Sirio, John Gill, Lacunsa, Edward
Irwing, Margaret McDonald y John Nelson Darby. El punto de vista de Darby pasó a Scofield;
entonces Scofield escribió unas anotaciones a la Biblia que fueron muy populares y de esa
manera el punto de vista pretribulacionista pasó a muchas denominaciones. Luego, cuando
murió Scofield, le sucedió el hermano Lewis Sperry Chafer, quien fundó el seminario
fundamentalista de Dallas y escribió una teología sistemática y otros varios libros con el punto de
vista dispensacionalista que había establecido Darby y después Scotfield; y así en ese Seminario
de Dallas se formaron muchos pastores de denominaciones, y entonces el punto de vista
dispensacionalista en el siglo XX comenzó a extenderse.
A Lewis Sperry Chafer le sucedió John F. Walwoord que siguió con el mismo punto de vista
pretribulacionista y ahí las Asambleas de Dios tomaron ese punto de vista. Después, otros
profesores famosos últimamente como el hermano Charles Ryrie y el hermano J. Dwight
Pentecost, son los más caracterizados expositores del punto de vista pretribulacionista; algunos
de estos autores los he leído con cuidado; a otros solamente los conozco de manera más liviana.
Creo que la obra donde mejor se expresa el punto de vista pretribulacionista es “Eventos del
Porvenir” de J. Dwight Pentecost; lo estudié minuciosamente, con sinceridad; claro que tengo que
ser sincero; en algunos puntos no tengo paz del el Espíritu Santo en mi espíritu para concordar en
todo con ellos, y por eso tengo que contarles esta historia, estas distintas escuelas, para que
ustedes sepan que eso existe entre los hijos de Dios. Somos hermanos; todos tenemos el
derecho de examinar la Palabra, exponer lo que vemos, y hacerlo en amor, hacerlo sin mala
Viene con las nubes
126
discusión, hacerlo con sinceridad, oírnos mutuamente, examinar los argumentos de unos y de
otros.
El punto de vista de Darby pasó para la China, al sur de la China donde estaba el hermano
Watchman Nee, en el siglo XX; él en su juventud adoptó el punto de vista pretribulacionista de
Darby; él tenía en gran estima al hermano Darby. Nee escribió en su juventud un estudio sobre el
Apocalipsis llamado “Ven, Señor Jesús”, que la editorial CLIE lo ha publicado; y en él presenta un
punto de vista pretribulacionista; después, con el tiempo, él modificó su punto de vista y en un
libro posterior que se llama “La Iglesia Gloriosa”, él pasó del punto de vista de Darby al punto de
vista de los dos raptos; o sea, al punto de vista de Govett, Pember, Panton y Lang; este punto de
vista lo adoptaron los hermanos que tienen comunión con el hermano Watchman Nee. Al Norte
de China había otro hermano llamado Lee Chan Choo, que en occidente es conocido como
Witness Lee; él fue discipulado por Burnet, que fue un discípulo del hermano Benjamín Newton.
Benjamín Newton era postribulacionista; entonces el hermano Burnet fue postribulacionista; pero
luego la escuela de los dos raptos de Panton, Pember, Govett y Lang fue la que los ayudó a ellos
a ponerse de acuerdo; de manera que Watchman Nee y Witness Lee enseñaron el punto de vista
de los dos raptos, y ese punto de vista ha entrado en Occidente, y está también en el mantel, en
la mesa de las discusiones escatológicas.
Tuve que decirles todo esto porque acabamos de entrar a un versículo que nos habla de la
segunda venida del Señor; y puesto que existe ese trasfondo histórico en la historia de la Iglesia,
yo prefiero respetar la convicción de cada hermano; no voy a imponer ningún punto de vista; voy
simplemente a cumplir mi responsabilidad, pero los dejo a ustedes que examinen las cosas; en lo
que puedan concordar concuerden, y en lo que no puedan concordar, tranquilamente no
concuerden; seguimos siendo hermanos; el cuerpo de Cristo es uno solo y todos los que nacimos
de nuevo, a los que nos compró con Su sangre y nos regeneró Su Espíritu, somos hermanos, y
ninguno ha llegado al final, y todos tenemos el derecho de investigar.
Viene con las nubes
127
Todo ojo le verá.
Con este preámbulo es que me voy a arriesgar a leer este verso. ¿Amén, hermanos? Como
habíamos visto antes, el Apocalipsis contiene las terminales de toda la Biblia; o sea que todo lo
que se trató en la Biblia se culmina en el Apocalipsis; por eso hay frases en el Apocalipsis que son
la síntesis de muchos asuntos en la Biblia; y este verso que acabamos de leer es también una
síntesis de muchas cosas que son tratadas en la Biblia; volvamos, pues, a leer esa síntesis: “He
aquí que viene con las nubes”; eso lo dice en varias partes; “y todo ojo le verá”; eso aparece
también en otros lugares; “y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán
lamentación por él.” Aquí tenemos algo de Daniel, algo de Zacarías, algo de Mateo, de Marcos,
de Lucas, sintetizado en esta expresión. Permítanme, por mi parte, de manera particular, no
hablo a nombre de la iglesia, sino como un miembro del cuerpo de Cristo, que a mí me llama
mucho la atención que cuando los apóstoles, como en este caso primero acá y en lo demás que
les voy a mostrar, mencionan la venida del Señor de una manera simple, ellos no entran en tantas
separaciones ni divisiones como los teólogos modernos; ellos simplemente tienen esa
expectativa. Aquí Juan le está hablando a las siete iglesias que están en Asia, y por medio de
ellas le está hablando a todas las iglesias, porque el Espíritu dice: “El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias”; así que este mensaje a estas siete iglesias que estaban en Asía, es
un mensaje del Espíritu Santo a todas las iglesias, también a nosotros; y aquí la expectativa que
presenta el apóstol Juan de la venida del Señor, entrando de golpe es ésta: él no entra en una
cosa secreta y en una cosa pública posterior, no; él simplemente entra así; esa es la expectativa
que él tenía, que él expresó y que él le expresó a las iglesias para que las iglesias tengan esa
expectativa; y es esta: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le
traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él”. Esa es la venida como la ve
Juan en estos versículos; la ve así; él no hace divisiones, sino que la presenta en globo y le
presenta esa expectativa a las iglesias; creemos que esto es de parte del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo.
Viene con las nubes
128
Otro detalle más. Vamos a hacer la asociación de los versículos cuyas terminales están en este
verso. Empecemos por lo de la venida en las nubes del Señor. Empecemos primero por Hechos
de los Apóstoles capítulo 1; allí el Señor se apareció después de resucitado a los apóstoles,
estuvo cuarenta días enseñándoles, luego los sacó a Betania y ascendió. Dice el versículo 9: “9Y
habiendo dicho estas cosas, (las instrucciones finales que les dio antes de la ascensión) viéndolo
(y me llama la atención el “viéndolo”) ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus
ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se
pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron:
Varones galileos, por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Desde esta enseñanza angélica
acerca de cómo sería que vendría el Señor, aquí dice: Así como le habéis visto ir, así vendrá;
entonces Él fue, ascendió, viéndolo ellos y fue ocultado por la nube, y de ahí en adelante continúa
hacia el Padre; lo que dice Daniel.
Vamos al Libro de Daniel para ver hacia donde fue, porque dice que él ascendió hasta las
nubes y la nube lo cubrió; pero Él se iba a la diestra del Padre. Veamos la continuación de ese
evento en la profecía de Daniel capítulo 7:13: “Miraba yo en la visión de la noche”, cuando habían
pasado las bestias y el cuerno, y los diez cuernos, todo eso y la culminación de toda esa historia,
porque en el verso 12 es donde se dice que ya se le había quitado el poder a esas bestias, etc.; y
en el 7:13 dice: “13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno
como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.
14
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.
Fíjense en que aquí aparece el Hijo del Hombre en las nubes pero no viniendo hacia nosotros,
sino presentándose al Padre; o sea, cuando el Señor ascendió lo ocultó una nube porque Él se
iba; pero ¿a dónde se iba? a la diestra del Padre; aquí vemos que el Hijo del Hombre vino en las
nubes y llegó hasta el Anciano de días, o sea el Padre, y allí fue donde le fue dado dominio;
Viene con las nubes
129
después consideraremos más detalles, cuando Él llega al trono y nadie podía abrir el libro y Él
abre el libro y en el libro está la manera como va a tener todos los reinos de la tierra, porque así
culmina ese libro de los sellos, donde está el programa de Él cuando se sienta a la diestra del
Padre para que todos Sus enemigos le sean puestos por estrado de Sus pies; todo ese
programa, ese plan, estaba en un libro sellado que nadie podía abrirlo, pero Él ascendió a la
diestra del Padre, el único digno de abrir el libro, y en el libro estaba escrito el programa de Dios
para que culminara con el reino de Dios y de Su Cristo. Después consideraremos esto en más
detalle, pero esto era solamente para el aspecto de las nubes; ya aparecerá Él viniendo con las
nubes a tomar el reino con el Padre. Cuando Él ascendió, ascendió y fue a recibir el reino, a
sentarse a la diestra hasta que todo le sea puesto por estrado de sus pies; y ya Él está reinando
a la derecha del Padre, y toda potestad le es dada en los cielos y en la tierra, y Él tiene control de
todo lo que sucede en el mundo, y Él está llevando adelante Su programa; no importa lo que tú
veas, debes creer que Él tiene el señorío y Él está haciendo lo apropiado; nada se escapa de su
control.
Nos encontraremos con Él en las nubes
Volvamos a otros pasajes donde aparece la venida del Señor en las nubes; y el primer pasaje
está en Mateo 24, porque estamos viendo los versos que se relacionan con aquello de
Apocalipsis 1:7. Inicialmente voy a leer el verso 30, pero después vamos a tener que ver algunas
cosas; el verso 30 es para ver la concordancia con Apocalipsis 1:7; pero ese verso hay que
tenerlo en todo su contexto: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y
entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, (¿Se dan cuenta de cómo se asemeja a lo que
dice Apocalipsis 1:7?) y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y
gran gloria”. Él dijo que así vendría. Volveremos en un ratito a Mateo 24. Por lo pronto, sigamos
en Mateo y vamos a ver la confesión de Jesús ante el Concilio cuando lo estaban juzgando; eso
está en Mateo capítulo 26; leamos desde el verso 62, cuando allá Caifás, Anás y los otros
Viene con las nubes
130
estaban juzgado a Jesús: “62Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada?
¿Qué testifican éstos contra ti? 63Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te
conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64Jesús le dijo: Tú lo
has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del
poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Y dijo: “Veréis”; por eso dice «y los que le
traspasaron», y además dice: “todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la
tierra harán lamentación por él”.
Respecto de esto de lo de la lamentación de las tribus, vamos a Zacarías capítulo 12; está
hablando ya del tiempo del fin y dice el versículo 10: “10Y derramaré sobre la casa de David, y
sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mi, a quien
traspasaron”. Si usted toma la profecía desde el inicio, quien está hablando aquí es Jehová; o
sea, aquí se confiesa la divinidad del Hijo: “mirarán a mi, a quien traspasaron, y llorarán como se
llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. 11En aquel día
habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido. 12Y la tierra
lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí;
los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí; 13los descendientes de la casa
de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por sí;
14
todos los otros linajes cada uno por sí, y sus mujeres por sí”. Lo que dice aquí en muchos
detalles está resumido allí en Apocalipsis 1:7 donde dice: “y todos los linajes de la tierra harán
lamentación por él”.
También Marcos y Lucas nos presentan la venida del Señor en las nubes; en el capítulo 13 de
Marcos dice el versículo 26: “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con
gran poder y gloria”. Podemos pasar a Lucas capítulo 21 donde también el verso 27 dice:
“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria”. Tanto
Mateo, Marcos, como Lucas registran diferentes aspectos de las palabras del Señor Jesús. Si tú
ves en Marcos, también aparece la misma confesión de Jesús ante el concilio, como leímos en
Viene con las nubes
131
Mateo, y también se ve en Lucas; así que por ahora no vamos a leer lo de Marcos ni lo de Lucas,
pero ustedes lo pueden después revisar. Esto es lo que se nos dice aquí de la venida del Señor
en las nubes.
Otro pasaje donde se habla de la venida del Señor en las nubes, ya en los apóstoles, está en 1
Tesalonicenses 4:14 en adelante: “14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también
traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15Por lo cual os decimos esto en palabra del
Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no
precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de
arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán
primero. 17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el
Señor”. Entonces vemos que el Señor viene en las nubes y que los muertos en Cristo resucitarán
primero, y luego los demás que estén o estemos vivos en la venida del Señor, juntamente con
ellos seremos arrebatados para recibir al Señor en las nubes. ¿Usted no ve la palabra “nubes”
allí? Mírenlo otra vez: “Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al
Señor en el aire”; porque el Señor viene en las nubes y en el arrebatamiento recibiremos al Señor
en las nubes.
¿Venida u hora secreta del Señor?
Ahora voy a tener que entrar un poco más profundo; aquí vimos lo relativo a la venida del Señor
en las nubes; a veces se dice que la venida secreta es como ladrón, y la segunda parte de la
segunda venida es la venida pública y gloriosa, visible en las nubes; pero que antes de esa hubo
una venida secreta; claro que en todos los pasajes que leímos, que hablan de la venida en las
nubes, en ninguno se nos habla de una venida anterior secreta. Hay cinco o seis versículos en la
Biblia que hablan de la venida del Señor como ladrón en la noche; esa expresión de “venida como
ladrón en la noche”, que nadie sabe el día y la hora, ha sido tomada como para decir que hay una
Viene con las nubes
132
venida secreta antes de la venida pública, y se dice que la venida secreta es como ladrón en la
noche. Si tú pones cuidado a los versos, ves que Él no habla de venida secreta, sino de hora
secreta; si tú vuelves a leer los versos, son cinco o seis solamente, y los vamos a leer esta noche,
si tú ves los versos que hablan de la venida como ladrón, todos esos cinco o seis versos hablan
en el contexto de la venida pública y visible; esos versos están en Mateo 24, en Lucas 12, en 1
Tesalonicenses 5, 2 Pedro 3 y en Apocalipsis 3 y 16; esos son los versos que veremos que
hablan de la venida del Señor como ladrón en la noche, que algunos hermanos, los respeto, han
dicho que esa es la venida secreta; pero yo voy a mostrarles por la Biblia, usted examínelo a ver
si le parece o no, no se lo voy a imponer, que todos los cinco o seis versos que hablan de la
venida como ladrón en la noche, todos los cinco o seis, si lees el contexto, se refieren a la venida
pública y gloriosa, incluido este de Apocalipsis 1:7: “He aquí que viene con las nubes”. Esa venida
con las nubes es como ladrón en la noche, ¿o la venida como ladrón en la noche es otra? Vamos
a ver si la venida como ladrón en la noche es otra o es esta misma en que viene en las nubes
visible.
Comencemos con la primera, en Mateo 24. Los cinco pasajes son: Mateo 24, anótenlo por
favor para que lo vuelvan a leer en todo su contexto, Lucas 12, 1 Tesalonicenses 5, 2 Pedro 3 y
Apocalipsis 3 y 16. Veremos los versículos uno por uno. Empecemos por Mateo 24; aquí tengo el
texto griego para que los hermanos puedan revisar después en el griego; Mateo 24, comencemos
desde el versículo 3, porque hay que leer al Señor en su contexto: “3Y estando él sentado en el
monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas
cosas?”. Él acaba de decir que sobre Jerusalén, aquel muro que ellos le decían: ¡mira qué
piedras! y Él contestó: no quedará piedra sobre piedra; eso era una de las cosas que sucederían,
pero no sólo eso, y le dicen: “¿Cuándo serán estas cosas, (o sea la destrucción de Jerusalén y
del templo) y qué señal habrá de tu venida?”. Pueden revisar en el griego a ver si la palabra es
parousia o epifanía porque algunos han dicho que la palabra parousia se refiere a la venida
secreta y la palabra epifanía se refiere a la venida pública, pero si tú lees el griego vas a ver que
Viene con las nubes
133
parousia es usada en la venida pública; en esta venida se habla de la venida del Señor en las
nubes, gloriosa, dice parousia; entonces el argumento de que parousia se refiere a la venida
secreta no se puede sostener a la luz del griego. En el contexto griego todas las veces que habla
de parousia se refiere a la venida del Señor, inclusive pública y visible. “¿Y qué señal habrá de tu
venida, y del fin del siglo? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6Y oiréis de
guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto
acontezca; pero aún no es el fin”; o sea, de cualquier guerra por ahí estamos diciendo que ya es
el fin, pero todavía no, todavía no es el fin. “7Porque se levantará nación contra nación, y reino
contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8Y todo esto será
principio de dolores. 9Entonces...”. ¿A quién le está hablando el Señor aquí? A los cristianos, a la
Iglesia; cuando uno está en Cristo ya no es judío ni gentil; antes era judío o gentil, pero cuando
Cristo murió ya no hay judío, ni gentil, ni bárbaro, ni escita, ni varón, ni mujer, sino que Cristo es el
todo y en todos.38 Por favor sigan sus Biblias, no me sigan a mí, no sea que yo me equivoque y
ustedes conmigo; así que vigílenme.
La Iglesia y la tribulación
38
Ver Colosenses 3:11
Viene con las nubes
134
“9Entonces (está hablando el Señor Jesús a los cristianos, a los suyos) os entregarán a
tribulación, (¡ah! muchos dicen: tranquilo, hermano, usted no va a pasar por eso, usted no va a
sufrir nada; pero ¿cuántos han sufrido tribulación ya en estos 21 siglos?) y os matarán, y seréis
aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10Muchos tropezarán entonces, y se
entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11Y muchos falsos profetas se levantarán
y engañarán a muchos; 12y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
13
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14Y será predicado este evangelio del reino
en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. 15Por tanto...”.
¡Ah! por tanto quiere decir que esto que va a decir a continuación está relacionado con lo que
venía diciendo hasta aquí, y le está hablando a los cristianos; algunos dicen: le está hablando a
los judíos; no, le está hablando a los cristianos que creen en Cristo; ya no hay judío ni gentil.
“15Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora...”. ¡Ah! así es que el
Señor está diciéndole a Sus discípulos que en el fin verían la abominación desoladora; algunos
pensarían que no la iban a ver, pero aquí el Señor no dijo que algunos no; aquí dijo “cuando
veáis”; está hablando la instrucción normal, Él no está queriendo engañar ni enseñar
torcidamente, ni dar una imagen equivocada; porque es que el Señor no enseña según Darby, ni
según Newton; no, el Señor enseña como es; entonces hay que seguirle a Él. “15Por tanto,
cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que
lee, entienda), (por eso les dije a los hermanos que leyeran ese trabajo sobre Daniel) 39
16
entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17El que esté en la azotea, no descienda
para tomar algo de su casa; 18y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
19
Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20Orad, pues, que
vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo”.
En el año 70 cuando llegó Tito y tomó la ciudad, comenzó el cumplimiento de estas cosas; no
se cumplió todo, pero comenzó el cumplimiento, porque Daniel decía en el capítulo 9, después de
39
Roma en la profecía de Daniel, del autor.
Viene con las nubes
135
la profecía de las 70 semanas, decía que cuando se le quitara la vida al Mesías, el príncipe de un
pueblo que vendría destruiría la ciudad y el santuario, y eso fue Roma, ese es ese príncipe;
cuando Vespasiano era emperador, Tito vino y se tomó Jerusalén y se empezó a cumplir esta
retribución, pero no se cumplió todo; el Señor habló de varias cosas que tendrían que suceder,
pero no habló del momento exacto, de la hora y el día; eso nadie puede hablarlo porque Jesús
dijo: ni los ángeles lo saben, sólo el Padre. Entonces dice: “21Porque habrá entonces gran
tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. Cuando
dice: “ni la habrá”, ya se está dando cuenta uno de que no se está refiriendo solamente al año 70,
sino a la gran tribulación final, a la última gran tribulación; claro, en el año 70 algo se cumplió,
pero Él no estaba hablando sólo para el año 70, porque él estaba hablando no sólo de cuando
serán aquellas cosas, sino cuando será Su venida y el fin del siglo; como ellos no sabían, le
preguntaron todo junto y Él contestó todo junto, pero una parte corresponde a la caída de
Jerusalén y la otra parte corresponde al anticristo, a la abominación desoladora, y por eso habla
aquí de la “gran tribulación” que no habrá otra; o sea, que aquella del año 70 no es esa, aunque
aquello es un inicio, un principio, pero la definitiva es la última que ya no habrá otra.
Sigue diciendo: “22Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de
los escogidos, aquellos días serán acortados. 23Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el
Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y
harán grandes señales y prodigios, de tal manea que engañarán, si fuere posible, aun a los
escogidos. 25Ya os lo he dicho antes. 26Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no
salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27Porque como el relámpago que sale del
oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”. Como el
relámpago se muestra, por eso habla de que todo ojo le verá. “28Porque dondequiera que
estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. 29E inmediatamente (fíjense por favor en
esta frase aquí) después de la tribulación de aquellos días, (no antes de la tribulación, por
favor) el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las
Viene con las nubes
136
potencias de los cielos serán conmovidas. 30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en
el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo
sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.
Miren cómo el Señor responde el asunto de Su venida; así es que la responde y no ha
terminado de responder; sigue hablando el Señor en este contexto; no tome el versículo aislado
del contexto. “31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de
los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. No sólo en la tierra, sino del cielo,
porque los santos que habían muerto con Cristo, estaban esperando la resurrección y venir con
Él, por eso dice: “del cielo hasta el otro.” Y en ese contexto dice: “32De la higuera aprended la
parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, (incluida la abominación desoladora, la
persecución de los santos, la tribulación de aquellos días) conoced que está cerca, a las puertas”.
Todavía no ha venido, y dice: después de la tribulación; todavía dice: está cerca; y sigue diciendo
más: “34De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”. La
primera generación vio la caída de Jerusalén y la generación que verá el final será una sola
también. “35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 36Pero del día y la hora
(este pero quiere decir que está todavía hablando de esa venida gloriosa y visible, todavía está
hablando de esa venida gloriosa y visible, pero es respecto de aquella, o si no, no diría: pero)
nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. 37Mas como en los días de Noé,
así será la venida del Hijo del Hombre. 38Porque como en los días antes del diluvio estaban
comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el
arca, 39y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida
del Hijo del Hombre”.
Noten que está hablando de juicio, de la venida pública, después de la tribulación de aquellos
días: “40Entonces (vean el verso, no antes) estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro
será dejado...”. Ese es el arrebatamiento; fíjense en qué contexto aparece el arrebatamiento; no
Viene con las nubes
137
lean este versículo aislado, léalo en el contexto de la enseñanza integral. “40Entonces estarán dos
en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41Dos mujeres estarán moliendo en un
molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha
de venir vuestro Señor”. ¿De qué venida está hablando aquí? De la que ha venido hablando
durante todo el capítulo, y en ese contexto dice: “43Pero sabed esto, que si el padre de familia
supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa”; o sea que el
contexto de la venida como ladrón es en el contexto todo del capítulo 24 de la venida gloriosa; yo
lo estoy leyendo así; no sé usted como lo lea; lo dejo leer como quiera, pero les agradezco que
me permitan leerlo. “44Por tanto, también vosotros estad preparados”. ¡Ah! vosotros, la iglesia, los
cristianos, los suyos, sus discípulos, sus apóstoles. “Por tanto”, está relacionando todo con todo.
“44Por tanto, también vosotros (no sólo los de afuera, también vosotros, los cercanos) estad
preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. 45¿Quién es, pues, el
siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
46
Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47De cierto
os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi
señor tarda en venir; 49y comenzare a golpear a sus consiervos, y aún a comer y a beber con los
borrachos, 50vendrá el Señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
51
y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de
dientes”. Este es el contexto de la primera mención de la venida como ladrón. Si tomamos el
verso aislado podemos ponerlo en cualquier parte, pero si lo tomas en el contexto general tienes
que dejarlo en ese contexto.
La venida como ladrón en Lucas y Tesalonicenses
La segunda mención aparece en otro contexto en Lucas 12:35-40; allí hay otra cita en que el
Señor habla de la venida como ladrón; estamos leyendo todos los versículos bíblicos que hablan
de la venida como ladrón para que vean el contexto y para que lo interpretemos en su contexto;
Viene con las nubes
138
Lucas 12:35: “35Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; 36y vosotros sed
semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando
llegue y llame, le abran en seguida”. ¿Quiénes son estos vosotros? Los apóstoles; Él está
hablando a los suyos y dice: “37Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando
venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a
servirles. 38Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare
así, bienaventurados son aquellos siervos. 39Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a
qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. 40Vosotros,
pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá”.
La hora es secreta, pero la venida se notará. Ese es el segundo versículo en su contexto donde
aparece la venida como ladrón, y ustedes ven que es parecido al que leímos en Mateo aunque en
este contexto.
Vamos a la tercera mención de la venida como ladrón ahora en 1 Tesalonicenses capítulo 5.
Notemos que en el 4 que ya leímos respecto de Su venida en las nubes y del arrebatamiento,
pero que no precederíamos a la resurrección de los muertos, venía hablando de aquella venida y
que lo recibiríamos en el aire para estar siempre con Él. Entonces Pablo en esta carta tiene una
expectativa conforme a la enseñanza de Jesús; y miren una cosa: la expectativa de Pablo debe
ser también la expectativa nuestra. Él dice: Os digo esto en palabra del Señor. Pablo le está
hablando a la iglesia de los Tesalonicenses; él no está hablando a los derrotados, él no se está
poniendo entre los derrotados, no habla de otros especiales que se van antes, pero nosotros los
derrotados, no, él está hablando a la iglesia; él no tenía esos problemas, porque esas discusiones
no se habían dado todavía en el tiempo de Pablo; él tenía la tradición fresca de Jesús. Entonces
en 1 Tesalonicenses 3:12-13, miren lo que Pablo le dice a la iglesia, a los mismos que les habla
en el capítulo 4 del rapto, en el 5 de la venida del Señor como ladrón, a los mismos les dice en el
capítulo 3, lo que dice en los versos 12 y 13; noten que Pablo a las mismas personas les habla
todo; él no está hablándoles a unos una cosa y a otros otra cosa, sino a los santos les dice la
Viene con las nubes
139
misma cosa. Miren lo que Pablo dice en 1 Tesalonicenses 3:12-13: “12Y el Señor os haga crecer y
abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para
con vosotros, 13para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante
de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos”. Pablo
no está creándoles una expectativa diferente a la venida con todos los santos.
De esa venida es que Pablo está hablando acá, de esa venida con todos los santos; y para
explicarles cómo será esa venida con todos los santos entonces dice ahora en el capítulo 4:13:
“13Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os
entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y
resucitó, así también traerá Dios con Jesús (esa es la venida del Señor Jesús con todos los
santos) a los que durmieron en él. 15Por lo cual (refiriéndose a eso) os decimos esto en palabra
del Señor: (o sea, no son mis palabras, dice Pablo, eso se los digo porque así lo dijo el Señor) que
nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida (y esa palabra es parousia) del
Señor, no precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo con voz de mando, con
voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero”. Por favor, miren estas enseñanzas de Pablo por el Espíritu Santo.
“Resucitarán primero”; primero es la resurrección de los santos que murieron en Cristo y
entonces la transformación y reunión con ellos. Y dice: “17Luego nosotros los que vivimos, los que
hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor
(porque Él viene en las nubes) en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto,
(fíjense en que viene hablando de lo mismo; lo que dijo en el capítulo 3 está presente en el 4, y lo
que dice en el 4 está presente en el 5) alentaos los unos a los otros con estas palabras. 5:1Pero
acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
2
Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor...”. ¿De qué venía hablando Pablo?
De la venida del Señor Jesucristo con todos los santos, y que Dios traerá con Jesús a los que
durmieron en Él y vendrá en las nubes y con voz de trompeta, y con voz de mando, y con voz de
Viene con las nubes
140
arcángel, y los muertos resucitarán primero; en ese contexto dice: “vendrá así como ladrón en la
noche”; y fíjense en que no es algo secreto; la hora sí, pero de la venida dice: “3que cuando digan:
paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer
encinta, y no escaparán. 4Mas vosotros hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os
sorprenda como ladrón. 5Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la
noche ni de las tinieblas. 6Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos
sobrios. 7Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se
embriagan. 8Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios habiéndonos vestido con la
coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. 9Porque no nos ha puesto
Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Y entonces
ese “no nos ha puesto Dios para ira” es en el contexto de Su venida. Ahora fíjense en que el
versículo 3 se relaciona con el 2; en el 2 habla de la venida como ladrón y en el 3 dice que cuando
digan: paz y seguridad, vendrá sobre ellos destrucción repentina. Entonces, la venida del Señor
como ladrón traerá destrucción repentina a los que no sean de Él; o sea, que no podemos poner
la destrucción repentina por un lado y la venida como ladrón por otro, porque aquí Pablo las junta;
Pablo junta el capítulo 3, la venida del Señor con sus santos, el capítulo 4, Dios traerá con Jesús
a los que durmieron en él, el Señor con voz de arcángel, con trompeta de Dios, etc. y habrá la
resurrección, y la transformación, y el arrebatamiento, y los encontraremos en las nubes; pero
¿cómo será eso? Es como ladrón, sorpresivo, la hora es secreta, pero cuando suceda
destrucción repentina. Ahora, esto no lo dice sólo Pablo, lo dice también Pedro.
La venida del Señor relatada por Pedro y Apocalipsis 16
Vamos a 2 Pedro capítulo 3; estamos leyendo todos los versículos que hablan de la venida
como ladrón para que no lo digamos en otro contexto, sino en el contexto en que lo habló el Señor
y sus apóstoles. 2 Pedro 3:9-10 habla de la venida como ladrón, y miren cómo es la venida como
ladrón; no es una venida secreta; lo que es secreto es la hora, eso es lo sorpresivo, eso es lo que
Viene con las nubes
141
quiere decir como ladrón, lo sorpresivo, pero la venida misma miren como será: versos 9 y 10:
“9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá (el día, lo dice el Señor) como ladrón en la noche;
en el cual (noten, en el día cuando el Señor venga como ladrón en la noche) los cielos pasarán
con grande estruendo, (eso no será secreto, la hora sí) y los elementos ardiendo serán
deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”. Hermanos, ese es el contexto
de la venida como ladrón, “en el cual, (en el día cuando el Señor venga como ladrón) los cielos....
serán deshechos”; por eso decía: las potencias de los cielos serán conmovidas.
El último versículo de hoy que menciona la venida como ladrón está en Apocalipsis 16. Yo no
sé si ustedes después de esta lectura han visto un rapto diferente; yo no sé, yo lo respeto, yo no
me quiero burlar, guárdeme el Señor, pero es que estos versículos me hacen pensar muy serio;
no sé como piensa usted; hay muchos otros versículos. Noten de qué trata el capítulo 16; trata de
las copas de la ira. La primera copa ¿de que trata? De úlceras. La segunda copa ¿de qué trata?
Del mar como sangre. La tercera copa ¿de que trata? De las fuentes de las aguas como sangre;
¿y la cuarta copa? Un gran calor; ¿y la quinta copa? Fíjense, habla del anticristo, de la bestia; o
sea que estamos en plena gran tribulación en la quinta copa, ¿verdad? Miren la quinta copa,
verso 10: “10El quinto derramó su copa sobre el trono de la bestia; (salté la palabra ángel porque
en el griego no está, pero el traductor lo escribió, claro, para entender) y su reino (está hablando
del trono de la bestia) se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, 11y blasfemaron
contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras”. O
sea que ya en la quinta copa se está en la gran tribulación; ahora viene la sexta copa; si es la
sexta, no va a ser antes de la quinta; dice la sexta: “12El sexto derramó su copa sobre el gran río
Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del
oriente”. ¿Recuerdan lo que decía Daniel? ¿Que cuando viniere ese anticristo, noticias del
oriente y del norte lo atemorizarían? Pues, fíjense, en pleno gobierno del anticristo cuando vienen
Viene con las nubes
142
aquellos reyes del oriente.
Estamos en la sexta copa: “13Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la
boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14pues son espíritus de
demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la
batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15He aquí, yo vengo como ladrón.
Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su
vergüenza. 16Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”. Está hablando en
pleno contexto de la bestia, en pleno contexto del Armagedón, la sexta copa, la copa de la ira; las
primeras copas son pura tribulación; eso es pura tribulación, y todavía el Señor dice: “He aquí
vengo como ladrón”; o sea que no ha venido todavía durante la sexta copa como ladrón; esos son
cinco versículos que hablan de la venida como ladrón en la noche; y sin embargo, miren en qué
contexto habla de la venida como ladrón; ¿se dieron cuenta del contexto?
El trigo y la cizaña y la venida del Señor
Vamos a Mateo capítulo 13 donde al Señor le preguntan acerca de una parábola que Él dijo.
Mateo 13:24; la parábola del trigo y la cizaña. “24Les refirió otra parábola diciendo: El reino de los
cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (ese campo es el
mundo, lo explicó después) 25pero mientras dormían los hombres, vino el enemigo y sembró
cizaña entre el trigo, y se fue. 26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la
cizaña. 27Vinieron entonces los siervos del Padre de familia y le dijeron: (Él interpretó luego que
eran los ángeles) Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? (los hijos del reino) ¿De
dónde, pues, tiene cizaña? (los hijos del mal) 28Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los
siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29Él les dijo: No, no sea que
al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo”. No importa cuanta cizaña haya, el trigo
puede crecer a su lado, déjelo crecer junto, pero por favor, fíjense en lo que dice a continuación:
“30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los
Viene con las nubes
143
segadores: Recoged primero la cizaña,” (¡ah! ¿no era que el trigo se iba primero? Primero la
cizaña; y no dijo: recoged la cizaña, sino: “recoged primero la cizaña y atadla en manojos (ese es
el globalismo, la apertura económica, la integración económica) para quemarla”. Esa es gran
tribulación. Primero se debe recoger la cizaña, atarla en manojos para quemarla: “pero recoged el
trigo en mi granero”.
Hermanos, yo a veces escucho que primero recogían el trigo y dejaban la cizaña, pero aquí se
recoge primero la cizaña; “atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi
granero”. Y Él luego explicó eso, en los versículos 36 hasta el 43; me voy a saltar los otros versos
porque él explicó que ese era el Hijo del Hombre. Dice el verso 39: “39El enemigo que la sembró
es el diablo; la siega (vamos a ver también esta siega en Apocalipsis) es el fin del siglo; y los
segadores son los ángeles. 40De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego,
así será en el fin de este siglo”. Se arranca la cizaña y se quema en el fuego. “41Enviará el Hijo del
Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino (yo pensé que a los santos, pero dice:) a todos los
que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42y los echarán en el horno de fuego; allí será
el lloro y el crujir de dientes. 43Entonces los justos resplandecerán como el sol”. Eso es cuando
son transformados y glorificados, y se van a reunir al Señor en el aire para venir a reinar con él en
el reino de su Padre. “El que tiene oídos para oír, oiga”. Entonces, hermanos, aquí el Señor habla
primero de recoger la cizaña en manojos. Cuando habla en Apocalipsis 1:7: “He aquí viene con
las nubes”, se refiere a todos esos versículos que leímos. “Y todo ojo le verá”; aquello era lo que
decía en el contexto de Mateo 24, que es después de la tribulación de aquellos días, Él comenzó
a hablar de la venida como ladrón; y casi todos los versos que hablan de la venida como ladrón ya
los hemos leído. Luego veremos Apocalipsis 3.
El arrebatamiento a la final trompeta
Ahora este versículo de 1 Tesalonicenses que habla de la resurrección y el arrebatamiento, se
refiere a lo que dice 1 Corintios 15; vamos a este capítulo, leamos desde el versículo 50; noten
Viene con las nubes
144
que este pasaje se corresponde con el de 1 Tesalonicenses capítulo 4, donde explica lo del
capítulo 3, la venida del Señor con los santos y el arrebatamiento de los santos a recibir al Señor
en las nubes, pero que primero resucitarán los muertos y luego nosotros seremos transformados.
Eso mismo es en 1 Corintios 15:50, que dice así: “50Pero esto digo, hermanos: que la carne y la
sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. 51He aquí, os
digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52en un momento, en
un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, (¿no lo decía también
Tesalonicenses? “y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos
transformados.” No creo que Pablo vaya a enseñar una cosa a los Tesalonicenses y otra distinta
a los Corintios; él está enseñando lo mismo; pero Pablo aquí nos da una clave: ¿cuándo será
eso? a la final trompeta; ¿por qué dice a la final? Porque hay otras trompetas, pero hay una final.
Ahora ¿dónde aparecen en la Biblia las otras trompetas? Aparecen en Apocalipsis. En
Apocalipsis aparecen las siete trompetas; veamos que es en la séptima trompeta, en la final, el
momento de dar el galardón que es cuando el Señor viene.
Vamos a Apocalipsis 11; noten que es la séptima trompeta, porque ¿cuántas son las
trompetas? Son siete y la final es la séptima. Todas las trompetas son de tribulación y la séptima
dice lo siguiente en el verso 15: “15El séptimo ángel (que era el último) tocó la trompeta, (que era
la final) y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de
nuestro Señor y de su Cristo; (ese es el momento, cuando el Señor se toma los reinos) y él
reinará por los siglos de los siglos. 16Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de
Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, 17diciendo: (miren lo que
dicen los veinticuatro ancianos) Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que
eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. 18Y se airaron las
naciones”. ¡Ah! ahí está resumido toda esa guerra del final: de los reyes del norte, del oriente, del
anticristo, etc. “18Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, (¡ah! menciona el airarse primero,
entonces la ira del Señor, que son las copas, además dice:) y el tiempo de juzgar a los muertos, y
Viene con las nubes
145
de dar el galardón a sus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los
pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. 19Y el templo de Dios fue
abierto (ahora sí, después de la séptima) en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y
hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”. Entonces fíjense, hermanos,
en que el tiempo de dar el galardón es la séptima trompeta, y el galardón a es la venida del Señor.
Vamos a ver eso en Apocalipsis 22:12; el Señor viene hablando de Su venida: “He aquí yo vengo
pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”; entonces
¿cuándo es el tiempo de la venida para dar el galardón? La séptima o final trompeta; por eso dice
allí en Apocalipsis 11:18: “Tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y dar el galardón”.
La hora de dar el galardón es la venida del Señor, y en la venida del Señor habrá resurrección
de muertos, habrá transformación de vivos fieles en Cristo, habrá arrebatamiento a recibirlo a Él
que viene en las nubes con voz de trompeta, con voz de mando; y ¿saben qué más dice de la
venida del Señor en 2 Tesalonicenses? No dice que viene en secreto; dice que viene en llama de
fuego y con ángeles de Su poder.
La Iglesia y el sufrimiento
2 Tesalonicenses. No se puede ver todo, pero vemos lo que podamos. A los mismos que les
escribió la primera les escribió la segunda y no le va a contradecir lo que dijo la primera vez, sino
que se los va a clarificar, porque algunos podían entender mal. 2 Tes. 1:3. Por favor hermanos,
no me sigan a mí, sigan sus Biblias: “3Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros,
hermanos, (eran los mismos de antes, los tesalonicenses) como es digno, por cuanto vuestra fe
va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; 4tanto, que
nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en
todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis”. Oiga, desde el principio, lo normal
para la iglesia son los sufrimientos, las persecuciones y las tribulaciones; eso es lo normal.
¿Saben qué enseña San Pedro? Que nos armemos del pensamiento de sufrir; dice Pedro:
Viene con las nubes
146
“Puesto que Cristo ha padecido por vosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo
pensamiento” (1 Pe. 4:1).
¿Qué pasa al que le enseñan que no va a sufrir? Lo están desarmando, porque lo que Pedro
dice es que nos armemos del mismo pensamiento, la disposición a sufrir. Lo normal en toda la
historia de la Iglesia, es el sufrimiento de la Iglesia, la persecución contra la Iglesia, la Iglesia en
tribulación; y dice el verso 5: “5Esto (o sea las tribulaciones y persecuciones que soporta la
Iglesia) es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de
Dios, por el cual asimismo padecéis. 6Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los
que os atribulan, (¿por qué el mundo va a ser atribulado? Porque el mundo atribula a la Iglesia; la
Iglesia es atribulada por el mundo; por eso el mundo es atribulado por Dios) 7y a vosotros que sois
atribulados, daros reposo con nosotros, (¿cuándo? ¿Cuando nos va a dar el Señor reposo de la
tribulación, cuándo?) cuando se manifieste (no es secreto) el Señor Jesús desde el cielo con
los ángeles de su poder, 8en llama de fuego, para dar retribución (al mismo tiempo que a
nosotros nos hace descansar de la tribulación, a ellos les retribuye al mismo tiempo; ¿cuándo?
cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo, en llama de fuego) a los que no conocieron a
Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9los cuales sufrirán pena de eterna
perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, (¿cuándo? Note ese
cuando otra vez; es el mismo tiempo; viene hablando del juicio, de la retribución contra los
impíos, y en ese mismo cuando) 10cuando venga en aquel día (para retribuir a unos y
recompensar a otros) para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que
creyeron (esa es la transformación del cuerpo) (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído
entre vosotros). 11Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os
tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su
poder, 12para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros
en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”.
Eso venía diciendo Pablo; pero él no le puso capítulos a sus escritos; él siguió diciendo: “2:1Pero
Viene con las nubes
147
con respecto a la venida (la palabra aquí es parousia) de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra
reunión con él, (¿cuándo seremos reunidos con Él? Cuando seamos arrebatados a recibirlo en el
aire; entonces ¿de qué viene hablando? Oigan, hermanos, con respecto a la venida del Señor, la
parousia, y nuestra reunión con Él [la palabra es episinagogia, o sea, reunión en lo alto] ese es el
arrebatamiento; nuestra reunión con él en lo alto es el arrebatamiento, cuando lo recibamos en el
aire) os rogamos, hermanos, 2que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, (el
que tenía la iglesia primitiva, que tenía él) ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por
carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (Que ya llegó, según
el griego) 3Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá (viene hablando de la venida
del Señor y de nuestra reunión con él en lo alto) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste
el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se levanta contra todo lo que se
llama Dios o es objeto de culto, tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose
pasar por Dios”.
Lo que detiene la aparición del anticristo
Esto era lo que decía Daniel; en Daniel capítulo 11, se habla desde el versículo 35 hasta el final
de ese período de ese gobierno dictatorial, de ese anticristo que se sienta en el templo de Dios
como Dios; o sea que Pablo cuando está escribiendo esta carta, tiene en mente a Daniel, los
capítulos de Daniel 7, 8, 9, 10, 11 que hablan de este anticristo; y en ese contexto con trasfondo
de Daniel en su mente, Pablo sigue diciendo: “5¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía
con vosotros, os decía esto?” Eso nos dice que la enseñanza oral de Pablo se basaba en Daniel
también, y es con el contexto de Daniel y con el contexto cuidadoso de Pablo en medio del
sistema romano que Pablo habla las siguientes palabras misteriosas que algunos han
malentendido. “6Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene”. Note que no es el que, sino lo que; no
es el Espíritu Santo, pues el Espíritu Santo no es un “lo”, además es el Dios omnipresente, y aun
cuando estén algunos siendo atormentados 5 meses, los que tienen el sello del Dios vivo no van
a ser atormentados; el sello del Dios vivo es el Espíritu Santo; o sea que el Espíritu Santo estará
Viene con las nubes
148
allí cuando sean atormentados los hombres; no es el Espíritu Santo el que será quitado; Él no
puede ser quitado, Él es omnipresente; dice el Salmo 139 que ni siquiera en el Seol puede ser
quitado el Espíritu Santo. “7¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? 8Si
subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”. El
Espíritu Santo no es quitado; Él no va a hablar de manera irreverente, “lo que lo detiene,” no va a
hablar así del Espíritu Santo. Pero fíjense de quien está hablando; vea que él tiene en cuenta el
trasfondo de Daniel. “6Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo
se manifieste. 7Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al
presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8Y entonces se manifestará
aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de
su venida;” esto es, después de que se manifieste el inicuo.
Respecto de la venida del Señor, y nuestra reunión con Él, no os dejéis mover fácilmente,
porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo
de perdición, se siente en el templo de Dios. Pablo aprendió eso de Daniel también. Ahora,
hermanos, ¿qué era lo que detenía la presencia del anticristo? Fíjense en una cosa: él habla de
cuando “a su debido tiempo se manifieste”; o sea que el anticristo, este hombre inicuo, este hijo de
perdición, tiene un tiempo debido; es decir, no puede venir antes de su tiempo, porque el Señor en
Daniel mostró el orden de los tiempos: Él le dio un tiempo a Babilonia. Mientras Babilonia estaba
en pie no podía venir Medo-Persia; cuando fue quitada Babilonia vino Medo-Persia. Cuando
estaba Medo-Persia, no podía venir Grecia, pero cuando fue quitada Medo-Persia, entonces el
ángel le dijo: Ahora voy a pelear con el príncipe de Persia, pero luego va a venir el de Grecia; no
podía venir el de Grecia porque estaba el de Persia. Cuando fue quitado el imperio persa,
entonces se manifestó el imperio griego. Mientras estaba el imperio Griego en su debido tiempo,
no podía venir el imperio Romano porque estaba el tiempo de Grecia. Cuando se le acabó el
tiempo a Grecia vino Roma, y ahora Pablo está escribiendo en Atenas, en el imperio Romano;
pero él no puede decir a las claras que el imperio Romano va a caer, porque después vienen los
diez cuernos que le van a dar el poder al anticristo. Él tiene que quedarse calladito; en forma oral él
podía decir: ¿No os acordáis lo que os enseñaba respecto de Daniel? Pero ahora dice: pero
vosotros sabéis lo que ahora lo detiene, porque ahora está el imperio romano; mientras está Roma
no puede venir el anticristo, mas cuando a su debido tiempo se manifieste, cuando esto que lo
detiene sea quitado de en medio, porque a esta bestia que es como de hierro le van a salir diez
cuernos y le va a salir un cuernito que se va a hacer el grande, pero él no puede salir antes que se
termine el tiempo de la bestia de hierro, que es Roma. Cuando éste sea quitado de en medio,
cuando caiga el imperio Romano, entonces se manifestará aquel inicuo; no es el Espíritu Santo el
que detiene al anticristo; es el mismo Espíritu Santo el que le da permiso al anticristo. Dice: se le
dio autoridad para actuar 42 meses y hacer guerra contra los santos; o sea que los santos estarán
siendo perseguidos por el anticristo.40 Cuando Roma sea quitada de en medio, entonces se
40
Ver Apocalipsis 13:5-7
manifestará aquel inicuo.
Termino con un verso, Apocalipsis 20:4 en adelante; aquí va a empezar el reino del milenio. “4Y
vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron la facultad de juzgar; (¿quiénes se sentaron
a reinar con Cristo mil años?) y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús
y por la palabra de Dios, (¿y quiénes más?) los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen,
y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; (resucitaron) y vivieron, y reinaron
con Cristo mil años. 5Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años.
Esta es la primera resurrección”. Entonces, hermanos, la primera resurrección son aquellos
mártires que fueron decapitados, incluso los que en el tiempo de la bestia, resistieron a la bestia,
no adoraron su imagen; éstos son los que reinarán mil años, y esa es la primera resurrección.
Entonces ¿cómo va a haber una resurrección anterior si ésta es la primera? Pablo decía: no
precederemos a los que durmieron. ¿Quiénes son los que durmieron? Todos los cristianos;
resucitarán primero y luego nosotros; es el arrebatamiento; junto con ellos recibiremos al Señor en
el aire; pero aquí dice que la primera resurrección son estos mártires de Cristo, y los que vencieron
a la bestia, que no recibieron su marca, ni adoraron su imagen. Entonces, hermanos, si ésta es la
primera resurrección, ¿cómo habrá un arrebatamiento anterior? porque no puede haber un
arrebatamiento sin primero haber una resurrección porque no precederemos a los que durmieron;
los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros que vivimos, juntamente con ellos
seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire. Yo personalmente no encuentro lugar para
un arrebatamiento o una resurrección anterior porque ésta es la primera, si no, no diría la primera.
Dice: protos, la primera. Vamos a encomendarnos al Señor. †
Continúa con: La voz entre los candeleros.
Aproximación al Apocalipsis (9)
LA VOZ ENTRE LOS CANDELEROS41
“12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de
oro”. Apocalipsis 1:12
Recuento introductorio
Vamos a continuar, hermanos, con el estudio del Libro del Apocalipsis que estamos realizando a
paso lento; como estábamos orando realmente y como está escrito, es una bienaventuranza poder
estar abriendo, leyendo y considerando este libro, y Dios quiera también, guardándolo; libro éste
41
Enseñanza en la iglesia de la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en septiembre 14 de 2001.
que es de la consumación. Estamos en el capítulo 1, y la vez pasada consideramos las
implicaciones, las conexiones del versículo 7, pero llegamos hasta las 9 de la noche, hora de
terminar, y no pudimos terminar; así que necesitamos hoy continuar viendo algo que no pudimos
ver del verso 7 y sus conexiones. Apocalipsis 1:7 dice: “He aquí que viene con las nubes, y todo
ojo le verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí,
amén”.
Como veíamos, el libro del Apocalipsis contiene las terminales de toda la Biblia, de manera que
cuando tomas un verso del Apocalipsis es como si a ese verso estuvieran conectadas las redes
de los demás versos, porque toda la Biblia termina en el Apocalipsis; al tomar un verso del
Apocalipsis y levantarlo, arrastra muchos versos que vienen de atrás; entonces cuando miramos
este versículo la vez pasada: “He aquí viene con las nubes”, miramos los versos que se relacionan
en otros pasajes de la Biblia con él. Vimos en Zacarías lo relativo al lamento de las tribus, también
lo relativo a mirar al que traspasaron; pero principalmente, y por causa de que es más extenso el
testimonio en los versículos de la parte que dice: He aquí viene con las nubes, estuvimos viendo
los contextos de la venida del Señor en las nubes; vimos varios contextos. Si el Señor viene en las
nubes, entonces viene con las nubes; no puede venir en las nubes, sin venir con las nubes; lo digo
porque algunos hacen diferencia, pero la lógica de la expresión “venir en las nubes”, implica
necesariamente venir con las nubes; no se puede venir en las nubes, sin venir con las nubes.
Vimos primeramente Mateo 24, el contexto general donde aparece la venida del Señor en las
nubes; vimos que aparece después de la tribulación de aquellos días; el sol se oscurecerá, etc. y
entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo y vendrá con las nubes. Pero vimos
que en el contexto de ese capítulo y de esa venida es que el Señor hace la referencia “como ladrón
en la noche”; y los demás pasajes donde Él viene en las nubes, como por ejemplo, 1 Tesalonicenses capítulo 4 donde dice que lo recibiremos en las nubes; en ese contexto habla de la venida
como ladrón en la noche; o sea que el día y la hora es desconocida; nadie sabe la hora en que
viene el ladrón. De cuando Él venga, vimos la mayoría de los versículos para poder interpretar la
venida del Señor como ladrón en la noche; tuvimos que tomar todos los versículos de ese
La voz entre los candeleros
143
contexto; vimos que aparece en Mateo 24 inmediatamente después de hablar de la venida del
Señor en las nubes enviando a sus ángeles para recoger a sus escogidos de los cuatro vientos.
Vimos también que de la misma manera se refiere 1 Tesalonicenses capítulo 4 que acabamos de
mencionar donde dice que no, no, no precederemos a los que durmieron, sino que el Señor mismo
con voz de mando, con voz de arcángel, descenderá del cielo con gran voz de trompeta y los
muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que quedamos seremos arrebatados
juntamente con ellos para recibir al Señor en el aire; y al continuar hablando de eso, llegando al
capítulo 5 de 1 Tesalonicenses entonces dice: “1Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no
tenéis necesidad, hermanos, de que os escriba. 2Porque vosotros mismo sabéis perfectamente
que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3que cuando digan: Paz y seguridad,
entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer encinta, y no
escaparán”. Vemos que el contexto de la venida del Señor como ladrón en la noche, es esta
destrucción repentina; lo mismo dice Pedro en el capítulo 3 de su segunda epístola, donde dice:
“10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual (en la venida del Señor como
ladrón en la noche) los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán
deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”; o sea, estuvimos viendo todos
los contextos que se refieren al día de la venida del Señor como ladrón en la noche; nos faltó un
solo verso y eso lo vamos a ver hoy en Apocalipsis capítulo 3; pero cuando leemos este verso
tenemos que ligarlo con todos los otros cinco versos que vimos relativos a la venida del Señor
como ladrón; éste es otro.
En Apocalipsis 3:3, el Señor le dice a la iglesia: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído;
y guárdalo, y arrepiente. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora
vendré sobre ti”. En este contexto también se señala la venida del Señor como ladrón; no está
diciendo en qué momento, si antes o después de la tribulación, sino que está diciendo que viene
como ladrón; pero para interpretar este verso tenemos que leerlo junto con todos los versos que
hablan de la venida como ladrón, y leerlo en todo su contexto para no darle una aplicación fuera de
La voz entre los candeleros
144
lugar o imaginaria.
La unión con los resucitados
Hay otra cosa que no pude decir la vez pasada, cuando mencionamos el pasaje de Lucas.
Vamos a Lucas, donde se habla también de la venida del Señor como ladrón; eso está en Lucas
12:35 en adelante; es aquella enseñanza para el siervo vigilante; nosotros leímos el pasaje y
leámoslo otra vez hoy para tener en cuenta un detalle que la vez pasada, por causa del tiempo,
solamente pasamos de largo; pero hoy necesitamos detenernos un poquito en una expresión.
Lucas 12:35-40, habla del siervo vigilante. El Señor le habla a sus discípulos, a sus apóstoles, a
los suyos, y les dice: “35Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; 36y
vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que
cuando llegue y llame, le abran en seguida. 37Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su
señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la
mesa, y vendrá a servirles. 38Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera
vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. 39Pero sabed esto, que si supiese
el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su
casa. 40Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del
Hombre vendrá”. Este pasaje del siervo vigilante, menciona también la venida del Señor como
ladrón; sin embargo, hay una frasecita que ha sido motivo de cuestionamientos, de
interrogaciones y de interpretaciones de varias escuelas.
La vez pasada vimos las diferentes escuelas que había, y esa frase misteriosa es la siguiente,
versículo 36: “Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las
bodas”; esa expresión: “regrese de las bodas” es interpretada por algunos como si hubiera habido
una boda anterior a la venida del Señor como ladrón; por ejemplo, el hermano Witness Lee en su
Estudio Vida sobre Apocalipsis, él dice claramente, que algunos van a ser arrebatados, incluso
antes de la venida del Señor como ladrón; y aparece después una venida secreta como ladrón y
La voz entre los candeleros
145
después otra venida pública en las nubes. Son interpretaciones; mencioné un caso específico para
ver cómo algunos interpretan que incluso habrá un rapto anterior a la venida secreta, que inclusive
es considerada por algunos, anterior a la venida pública; esas divisiones de venida secreta y
pública, son interpretaciones; debemos nosotros también ser responsables de nuestras
interpretaciones y procurar dejar decir a la Biblia lo que ella dice. Ahora, lógicamente, yo que estoy
enseñando esto, me siento responsable de explicar este versículo; aquí el Señor le está hablando
a sus discípulos, a sus siervos vigilantes; en ningún momento he oído al Señor preparar a sus
discípulos para un rapto anterior a Su venida como ladrón; Él siempre preparó para Su venida
como ladrón; pero cuando dice que antes de Su venida como ladrón, o sea, en el momento de la
venida como ladrón, Él regresa de las bodas, eso quiere decir que llegó el momento de las bodas,
y por eso Él regresa. Fíjense en que en este pasaje de Lucas 12, del siervo vigilante, Él está
hablando especialmente para aquellos que vamos a estar, si es que nos toca a nosotros, o que
van a estar, si le toca a otros, vivos, cuando el Señor venga. Entonces este mensaje del Señor es
para prepararnos a los que estén o estemos vivos en el momento de la venida del Señor; o sea
que no se está refiriendo a los cristianos que ya murieron en Cristo; los que ya murieron en Cristo,
son precisamente aquellos con los que el Señor viene porque ellos resucitarán primero y nosotros
seremos arrebatados juntamente con ellos. Por eso es que se puede hablar de regresar de las
bodas, porque los muertos en Cristo, resucitan primero; o sea, es el momento de la unión con el
Señor; una boda es la unión con Cristo; en el momento de la resurrección es cuando ellos y el
Señor se han hecho uno, cuando la vida del Señor ha sido manifestada en la carne de los
resucitados; por eso cuando Él dice que “regresa de las bodas”, quiere decir que regresa con los
resucitados, regresa para los siervos vigilantes que estén vivos; esa es la manera como yo lo
entiendo, sin ser dogmático y sin imponerlo a ninguno. Pero algunos hermanos, con base a este
versículo, dicen que ha habido un rapto incluso antes de la venida secreta. Bueno, yo no pienso
así, pero tampoco puedo imponer mi pensamiento a otros; pero les digo las distintas escuelas que
hay.
La voz entre los candeleros
146
Los vencedores pasarán por la gran tribulación
El otro punto, o sea un tercer punto, para completar lo de la vez pasada, y les ruego que lo que
estamos hablando hoy sea continuación de la vez pasada para completarlo, porque no tuvimos
tiempo de terminarlo por causa de lo tarde. Vamos a Apocalipsis 15, del cual hoy estuvimos
cantando. En Apocalipsis capítulo 15:2 se ve un número de vencedores, y dice esto de estos
vencedores: “Vi también como un mar de vidrio”; les ruego que se fijen en la palabra “también”. Es
bueno aclarar que nosotros estamos leyendo un libro al que ya el arzobispo de Cantorbery, Robert
Langdom, y otro después, lo dividieron en capítulos; y en el siguiente siglo se le dividió en
versículos. Cuando Juan escribió el Apocalipsis, Juan no escribió con capítulos ni con versículos;
él escribió de corrido; a veces los capítulos y los versículos nos son útiles para encontrar
rápidamente un pasaje, porque si no tuviera por lo menos un número, difícilmente lo
encontraríamos, o nos demoraríamos mucho; de manera que tiene su utilidad esa división en
capítulos y en versículos; no fue hecha por los apóstoles, no necesariamente por el Espíritu Santo,
sino por hombres queriendo ayudarnos a encontrar rápido los textos; solamente que a veces, los
capítulos, si se colocaron sin una lectura cuidadosa, a veces cortan la idea; entonces uno termina
donde termina el capítulo, pero la idea no terminó, sino que continuó en el otro; o a veces
comenzamos en un capítulo con una idea incompleta sin tener en cuenta lo anterior; por eso les
llamé la atención aquí donde dice: “Vi también”; en el 15:1, dice: “Vi en el cielo otra señal, (o sea,
que está dando la continuidad a las otras señales que había visto; había visto la señal de la mujer
dando a luz el niño varón, había visto la señal del dragón y ahora ve otra señal) grande y
admirable: siete ángeles con las siete plagas postreras”. Pero fíjense en un detalle: “2Vi también
como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia
y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de
Dios”; entonces éstos son vencedores que, por lo que está escrito en el verso 2, necesariamente
pasaron la gran tribulación.
La voz entre los candeleros
147
En el capítulo 14 se presentan los 144.000, que en el capítulo 7, son 12.000 sellados de cada
tribu de Israel; algunos hermanos toman un grupo de los 144.000 como diferente al otro. Yo no
tengo libertad de pensar que hay dos grupos de 144.000 diferentes, porque nunca se puede
hacer una doctrina de un solo versículo; siempre tiene que haber por lo menos otro versículo que
confirme al uno, que sea un pasaje paralelo y que se refiera a lo mismo. En Apocalipsis 7 aparece
la misma secuencia que aparece en Apocalipsis 14 y 15. En Apocalipsis 7 aparecen los 144.000
sellados de las tribus de Israel e inmediatamente después aparece una multitud de otras tribus,
lenguas, pueblos y naciones; es decir, de los gentiles; en Apocalipsis 7 se presentan las tribus de
Israel y las tribus de los gentiles en esa secuencia: primero las de Israel y luego las de los gentiles.
Esa misma secuencia, en un pasaje paralelo aparece en Apocalipsis 14 y 15 donde al principio del
14, aparecen los 144.000 en el monte Sion que se refiere principalmente a Israel como los 144.000
sellados de las doce tribus de Israel; aquí aparecen otra vez los 144.000 en el monte Sión; y así
como en Apocalipsis 7 después de los 144.000 de las tribus de Israel, aparece una multitud
incontable de las demás tribus, pueblos, lenguas y naciones, así también después de Apocalipsis
14 donde están los 144.000 en el monte Sion, aparece esta multitud de vencedores de las otras
naciones, que están allí en el tiempo de la tribulación y que vencieron, la misma secuencia de
Apocalipsis 7 aparece en Apocalipsis 15.
Ahora, fíjense en lo que dice al final del capítulo 15: “8Y el templo se llenó de humo por la gloria
de Dios, y por su poder; (y fíjense en esta frase) y nadie podía entrar en el templo hasta que se
hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles”. Aquí claramente dice la palabra del
Señor que nadie puede entrar en el templo hasta que se hayan cumplido las siete plagas; por eso
en Apocalipsis 16, después de describir, como lo vimos la vez pasada, el reino del dragón en la
quinta copa y en la sexta copa, también la reunión de los reyes de parte del dragón, la bestia, el
falso profeta para la batalla de Armagedón, todavía en el contexto de la sexta copa dice el Señor:
“15He aquí, yo vengo como ladrón”; o sea que todavía en la sexta copa, después de todo ese
problema, todavía no ha venido como ladrón; y dice aquí: “Nadie podía entrar en el templo hasta
La voz entre los candeleros
148
que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles”. El Señor cuando habla de los
galardones en Apocalipsis 22, dice que Él da los galardones en su venida: “12He aquí vengo
pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Pero en
Apocalipsis 11, cuando habla de la séptima trompeta, o la final trompeta, dice que esa final o
séptima trompeta es el tiempo de dar el galardón a sus siervos los profetas; y cuando el Señor
ofrece los galardones a las siete iglesias, en el galardón a la iglesia en Filadelfia, dice: “12Al que
venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre
él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende
del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”; o sea que los vencedores de Filadelfia son puestos
como columnas en el templo; pero ninguno podía entrar en el templo hasta que se hubiesen
cumplido las siete plagas que tenían los siete ángeles; por lo tanto los vencedores de Filadelfia
tendrán que esperar que las siete plagas se cumplan para poder entrar al templo y no salir más de
ahí. Cuando entren, no saldrán, pero no puede entrar nadie hasta que se cumplan las siete plagas.
Los hermanos que quieran tener el contexto de esto, por lo menos, pueden conseguirse una copia
de la transcripción que ya hoy me la entregó Marlene, para poder tener el contexto completo.
Un poco de crítica textual
Ahora sí, vamos a Apocalipsis 1:8, que ya lo leímos la vez pasada. En los manuscritos más
antiguos, según las ediciones críticas de las que hemos examinado varias, dice de la siguiente
manera: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es y que era y que ha de venir; el
Todopoderoso”. Esta versión de Reina-Valera, está basada en un solo manuscrito tardío que usó
Erasmo para el Textus Receptus; Reina-Valera se basó en el Textus Receptus de Erasmo, que
era incompleto incluso en los últimos versículos, y ya Erasmo tuvo que añadirle del latín a su
traducción al griego, porque estaba incompleto. El único manuscrito que él tenía era un manuscrito
bizantino, un manuscrito tardío del siglo XV; en ese manuscrito tardío y en los manuscritos tardíos
La voz entre los candeleros
149
del tipo bizantino, acontece lo siguiente: Ellos se caracterizan porque a veces incluyen las glosas
explicativas de los escribas; a veces los escribas iban copiando y les parecía que ese contexto
tenían que explicarlo; claro, no dicen una mentira, a veces toman parte de otro versículo y lo ponen
aquí; en el caso específico de Apocalipsis 1:8 donde dice: “principio y fin”, otros manuscritos
tardíos dicen: “el principio y el fin”; esa expresión sí aparece en otros pasajes más posteriores de
Apocalipsis, y de allá fue tomado por algunos escribas tardíos para tratar de explicar lo que quería
decir el Alfa y la Omega; pero esa añadidura, que no dice una mentira, sino que es sacada de otro
pasaje, sin embargo es una añadidura tardía que no aparece en los manuscritos más antiguos.
También otra cosa: A la palabra, Señor el Dios, le quitaron la expresión “el Dios”, porque quisieron
referirlo exclusivamente al Hijo, pero aquí realmente se refiere al Padre. El Padre en Apocalipsis
1:8 es llamado “El Alfa y la Omega” y el Hijo es también llamado así en otros pasajes posteriores;
incluso en el capítulo 1 de Apocalipsis, pero en el versículo 18, el Señor tiene las llaves del Hades;
Él aparece como el vivo, pero que estuvo muerto y había dicho antes que es el primero y el último;
o sea que ese concepto de Alfa y de Omega significa el Primero y el Último, el Principio y el Fin. El
primer comentario que hago al respecto es el comentario textual, no el exegético; el exegético es
acerca del significado; el comentario textual es acerca de los manuscritos, como aparece el texto
original. Aquí no estamos aferrados a una traducción específica, sino que usamos todas las
traducciones, pero preferiblemente los manuscritos más antiguos; entonces aquí el que habla es
Dios: “Yo soy el Alfa y la Omega”. El Alfa es la primera letra del alfabeto griego, porque el Nuevo
Testamento se escribió en griego; en el hebreo es Alef, pero en griego es Alfa; entonces es la
primera letra que tiene valor numérico 1; y Omega significa la última letra del alfabeto griego; en
español es la zeta; en el hebreo es Tau; pero en el griego es Omega. Entonces dice: “El Alfa y la
Omega”. Saben que es muy interesante cómo se escribe Alfa, que en este caso tenemos que
escribirlo como mayúscula, porque se refiere al Señor: “Yo soy el Alfa”; el Alfa se escribe como un
triángulo, representando la Trinidad; y Omega se escribe como una especie de círculo con una
base, como queriendo decir que lo abarca todo, o sea, la culminación de todo. La misma escritura
Omega es como si abarcara todas las cosas; el triángulo de la Trinidad es el principio que al final
La voz entre los candeleros
150
abarca todas las cosas. Que Dios sea todo en todos; Él es el principio de todo, pero también es el
destino de todo; todo es de Él, todo es por Él y todo es para Él; entonces Alfa sí es el principio y sí
es el primero; y Omega es el fin y es el último. El valor numérico de Omega es 800, así que Alfa y
Omega es 801, porque Alfa es 1 y Omega 800. Al hermano Apringio De Beja, un comentarista del
Apocalipsis de la época medieval, el Señor le abrió los ojos al respecto de este detalle, que el valor
numérico de Alfa y Omega, es el mismo valor numérico de la palabra que significa “paloma”
refiriéndose al Espíritu Santo; o sea que es curioso el valor numérico de paloma, que es la figura
del Espíritu Santo, que es también 801, así como Alfa y Omega equivale a 801. ¡Cosa curiosa! El
que se dio cuenta de eso fue Apringio en la edad media temprana.
Luego dice: “Dice el Señor Dios”. Kurios ho Teos [Κύριoς ό Θεός], dicen los manuscritos más
antiguos; los últimos, para aplicárselo sólo a Jesucristo, le quitaron esta porción; pero es muy
delicado, y por eso en Apocalipsis yo me he puesto a pasarles a ustedes datos de comentarios
textuales, porque este libro dice que el que le agregue le serán agregadas las plagas, y el que le
quite le será quitada su parte; por eso yo no quiero seguir a otro, ni en agregarle, ni en quitarle,
sino revisar todo lo máximo posible para seguir los originales más antiguos y no agregar, ni quitar;
esa es mi intención. Por favor, no se asusten; no le estoy quitando a la Biblia; solamente estoy
comentando esta traducción, comparándola con otras y con los originales. “Dice el Señor Dios”;
aquí el que habla es Dios, o sea, el Padre, “el que es y que era y que ha de venir”; es una manera
de decir “el eterno”; y luego dice: “el Pantocrátor”, o sea “el Todopoderoso”. Es interesante como
aparece aquí la firma del saludo, porque aquí hubo un saludo: Juan, a las siete iglesias que están
en Asía; dice: “del que es y que era y que ha de venir”, o sea, el que firma el saludo. Luego dice: “y
de los siete espíritus que están delante de su trono”, que lo hemos ya examinado, “y de Jesucristo
el testigo fiel”; ahí está mostrando a Dios y luego la obra de Cristo, que nos amó y nos libró de
nuestros pecados con Su sangre, y nos hizo reino y sacerdotes, para Dios Su Padre; y luego
aparece viniendo en las nubes, y dándole la gloria a Él; y luego aparece Dios diciendo: “Yo soy el
Alfa y la Omega, (la frase “principio y fin”, es agregada), “dice el Señor”; en otra parte no es
La voz entre los candeleros
151
agregado; “el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Después de ponerle la firma al
saludo, porque éste es un saludo del cielo, del Dios Trino: del Padre, del Espíritu, lo pone de
segundo, y del Hijo que lo pone de tercero, ya encarnado, y dijo: A Él sea la gloria; viene con las
nubes; nos está presentando el panorama; ese es el saludo; así saludaba Pablo también: gracia y
paz; aquí gracia y paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo; gracia y paz del que es y que era y
que ha de venir, de los siete espíritus, del testigo fiel, etc.; ese es el saludo y ahí termina el saludo;
el saludo no es sólo de Juan; Juan es el instrumento, pero el origen es el Alfa y la Omega, el Señor
Dios, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso; Él es el que habla estas palabras.
Copartícipe en la tribulación
Ahora sí llegamos al verso 9; después de ese saludo en nombre de Dios, Juan, el apóstol
empieza a contar qué fue lo que le pasó; ahora recién empieza a decirnos que estaba en Patmos y
tal; pero él empezó con el saludo del cielo y ahora va a explicar las circunstancias de la visión que
recibió de Dios; entonces hoy fijémonos con más detalle en el versículo 9: “Yo Juan, vuestro
hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesús, estaba en
la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesús”. Los manuscritos
tardíos algunos dicen: Señor Jesús, otros dicen: Jesucristo, otros Señor Jesucristo, porque es
normal que si uno tiene reverencia a Jesús, le agrega Señor Jesús o Jesucristo; pero los
manuscritos más antiguos dicen solamente Jesús; claro que un escriba piadoso se sentiría
inclinado a añadirle Cristo o anticiparle Señor, pero los manuscritos más antiguos dicen solamente
Jesús, y eso tiene su significado y su importancia.
Vamos entonces a volver nuestros pasos sobre este verso 9: “Yo Juan, vuestro hermano”; aquí
uno ve la humildad de Juan; él es apóstol, pero él dice: vuestro hermano; Juan se está poniendo
en el nivel de la iglesia. La iglesia está pasando por persecución; Juan es uno de los perseguidos
y él no se pone en un lugar alto, sino que se pone con sus hermanos: “Yo Juan, vuestro hermano,
y copartícipe vuestro en la tribulación”; o sea que lo normal de los hermanos es pasar por
La voz entre los candeleros
152
tribulación; Juan se declara hermano y se declara copartícipe en la tribulación; ciertamente que
aquí no se refiere exclusivamente a la gran tribulación, sino a todo tipo de tribulación; pero
lógicamente que la gran tribulación es tribulación. Fijémonos en este contexto cómo se presenta
Juan; Juan está en persecución; Juan entiende a la Iglesia; la Iglesia está en persecución; él es
uno de los perseguidos, y él se identifica como uno de ellos; eso es muy bonito, porque ponerse
uno, que está tranquilo, que no está pasando por problemas, a darle consejos a otros, sin conocer
dónde le aprieta el zapato al otro, esos son consejos muy vacíos; solamente quien ha vivido, que
sabe dónde le aprieta el zapato, que a él también le ha apretado el zapato en el mismo callo,
entonces esa persona sí puede tener simpatía, empatía, compasión y comprensión de los
hermanos. Juan va a animar a los hermanos, Juan va a contarles cómo el Señor está en el trono,
aunque ellos están en tribulación, aunque él está preso; él antes de llegar a ser preso, dice
Tertuliano que lo condenaron a ser puesto en una olla de aceite hirviendo. Esa historia la cuenta
Tertuliano, y que no se quemó; pensaron que era un brujo. Es que Dios lo tenía reservado para
escribir este libro y el evangelio y las epístolas que escribió después del Apocalipsis; completó la
Biblia.
Entonces lo llevaron preso a esa isla de Patmos, que era una isla donde llevaban a los
criminales; no era precisamente una isla turística, sino una isla donde llevaban a los criminales; allí
llevaron a Juan. Entonces dice: “Vuestro hermano y copartícipe vuestro en la tribulación”. Jesús
también cuando le habló a la iglesia en Esmirna, que después lo vamos a ver con más detalle,
antes de decirle a la iglesia que la iglesia esté dispuesta a ser fiel hasta la muerte, el Señor se
presentó primero a la iglesia, diciendo: Yo estuve muerto, he aquí que vivo, sé fiel hasta la muerte
y yo te daré la corona de la vida; porque él sufrió, “yo estuve muerto”, yo pasé por ahí, yo sé lo que
te estoy diciendo; sé fiel, yo te voy a dar la corona de la vida; mira, yo vivo por los siglos de los
siglos; estuve muerto, pero mira que vivo; sé fiel tú también; el Señor no le pide a la iglesia que
soporte las situaciones sin que Él las haya soportado primero; por eso decíamos la vez pasada
que si uno está pensando no sufrir, está siendo desarmado por Satanás, porque el apóstol Pedro
La voz entre los candeleros
153
dice en su primera carta (4:1): “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros
también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el
pecado”.
Hermanos, lo normal de la vida cristiana, es pasar por pruebas, por tribulaciones, por dolores. En
Hechos, el apóstol Pablo confirmó a la iglesia, precisamente con esas palabras. Hechos 14:22:
“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y
diciéndoles: Es necesario (esa palabra “necesario” es porque Dios nos hace bien cuando
pasamos la prueba. La prueba que pasamos es para purificarnos) que a través de muchas
tribulaciones entremos en el reino de Dios”; esa era la manera de confirmar los ánimos. Hoy se
trata de animar diciéndole a la gente: tú no vas a sufrir nada, te vas a ir en el rapto y no vas a sufrir
nada, porque el Señor ya sufrió por nosotros; ¿por qué tienes tú que sufrir? Esa es una manera de
desarmar a los hermanos; los apóstoles no enseñaban eso; Jesús no enseñó eso; Jesús dijo: Ya
os lo había dicho antes, para que cuando suceda, os acordéis que ya os lo había dicho; o sea que
el Señor habló que Su pueblo pasaría tribulaciones, y nunca ha habido una generación que no
haya pasado tribulaciones; y si yo les leyera a ustedes los testimonios de la historia de la Iglesia,
las clases de tribulaciones que el Señor ha permitido que Sus amados pasen, ustedes se dan
cuenta que el Señor no mintió ni nos engañó, sino que nos preparó de antemano para que nada
nos tome por sorpresa; por eso lo que dice aquí: “Es necesario que a través de muchas
tribulaciones entremos en el reino”; y dice Pedro, lo que estábamos leyendo, “puesto que Cristo ha
padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento”; o sea, un
arma protectora es saber y estar dispuesto a sufrir; si no, estamos desarmados. Armaos con este
pensamiento, puesto que Cristo padeció vosotros también armaos para padecer con Cristo.
El reino de Dios
Voy a leerles un pasaje que se refiere a los últimos tiempos, que está en Daniel capítulo 11, para
que sepamos que esto es lo normal. Daniel 11:33; fíjense en que es para el tiempo del fin; desde el
La voz entre los candeleros
154
versículo 31 viene hablando de la abominación desoladora; o sea, la que implantará el anticristo.
Ya en ese contexto dice en el versículo 32: “32Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; (los
que no le sean fieles al Señor, serán engañados con lisonjas) mas el pueblo (este mas es pero)
que conoce a su Dios se esforzará y actuará. 33Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por
algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo”. Fíjense en esas cuatro palabras
que sintetizan la persecución: “espada, fuego, cautividad y despojo”. Voy a decirles una noticia
que es en el tiempo del gobierno actual; no estoy hablando de tiempos anteriores; se escuchó y
salió, pero en una noticia muy pequeña; no se le dio el significado que se le debía dar. Resulta que
venía un barco de Europa para Colombia y traía guillotinas; y en el Atlántico hubo una gran
tormenta y fue necesario tirar las guillotinas al mar; pero no eran guillotinas de imprenta para cortar
papel, eran guillotinas para cortar cabezas; un barco venía de Europa para Colombia cargado con
guillotinas, en el tiempo de este gobierno; no sé si ustedes sabían esa noticia. ¿Para qué
guillotinas en Colombia? ¿Quién estaba importando eso? Salió en las noticias, muy pequeña, y
pocos supieron de ella; pero quiero que la sepan en este momento.
Volvamos a Apocalipsis; estamos en el 1:9: “copartícipe vuestro en la tribulación”. Juan está
sufriendo, está preso en la cárcel, ha pasado por la olla de aceite hirviendo, el Señor le conservó la
vida, ahora está preso en la isla de Patmos; esa historia la cuenta Tertuliano. Ahora dice aquí:
“copartícipe” no sólo en la tribulación, sino “en el reino y en la paciencia de Jesús”. Tres cosas en
las cuales Juan se declara copartícipe al mismo tiempo: la tribulación, el reino y la paciencia; o
sea, el reino tiene varias etapas: habrá una etapa gloriosa del reino cuando Dios enjugará toda
lágrima, pero hay una etapa de introducción del reino cuando los valientes son los que lo
arrebatan. Cuando el Señor Jesús dijo: “El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos (los
esforzados, los valientes) lo arrebatan” (Mateo 11:12), mostró que era necesario valentía para el
reino; hay una etapa del reino que corresponde al período de la Iglesia y en las tribulaciones
normales que pasa la Iglesia; por eso Pablo hablaba de los hermanos que le ayudaban en el reino;
o sea que la vida de la Iglesia es un aspecto del reino. Habrá otro aspecto del reino en el Milenio;
La voz entre los candeleros
155
habrá otro aspecto del reino en el cielo nuevo y en la tierra nueva; hubo un aspecto del reino en el
tiempo de Israel; hubo un aspecto del reino antes de la tierra cuando el Señor estaba con sus
ángeles creando la tierra; Él reina de eternidad a eternidad; luego hubo el período del reino
correspondiente a Israel, pero el reino será quitado a este pueblo y será dado a otro pueblo que dé
el fruto que el otro no dio; es el período de la Iglesia, y Pablo hablaba del reino en la Iglesia; me
ayudan en el reino de Dios, decía en sus saludos.
“El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”
(Romanos 14:17). Hay un aspecto actual del reino, hay un aspecto cuando el reino sufre violencia;
esa es la hora de la Iglesia, es cuando el reino sufre violencia; Jesús dijo que el reino sufría
violencia; aún después del milenio el reino sufrirá violencia, porque Satanás será desatado e irá a
engañar a las naciones para venir contra la ciudad santa, pero el Señor hará descender fuego del
cielo e introducirá Su juicio final; pero el reino del Señor sufre violencia porque es un choque de
dos reinos; es el reino de Dios contra el reino de las tinieblas; por eso el reino de las tinieblas hace
violencia contra el reino de Dios, y por eso es que Juan pone la palabra reino en medio de
tribulación y paciencia; o sea, cuando el reino sufre violencia por tribulación, debemos tener
paciencia, pero esa paciencia no la podemos tener sin Jesús, y aquí lo interesante en los
versículos originales es que dice: “y en la paciencia de Jesús”; y más abajo: “el testimonio de
Jesús”. Si tú lo ves en el griego, esta paciencia de Jesús no es lo único que se dice de Jesús, sino
la tribulación de Jesús, el reino de Jesús y la paciencia de Jesús, y entonces “el testimonio de
Jesús”. ¿Por qué no dice aquí en los originales “Cristo”? Siempre que se habla de victoria, se
habla de victoria en Cristo; somos fuertes en Cristo, resucitados con Cristo, sentados con Cristo en
los lugares celestiales y hablamos en Cristo. Dice que el Señor llegó a ser, cuando ascendió,
Señor y Cristo; no que no era el ungido, sino que ahora es el ungido para reinar; ahora a Jesús se
le llamó: Señor y Cristo, como dice la Escritura. Para que lo vean con sus ojos, lo dice de la
siguiente manera en Filipenses 2:10: “10Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de
los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que
La voz entre los candeleros
156
Jesucristo es el Señor”. Primero cuando Él está como Jesús, Él está en sus pruebas terrenales, Él
está en sus tribulaciones; por eso Él decía: Vosotros que me habéis acompañado en mis pruebas,
os sentaréis conmigo en doce tronos; pero primeramente le habían acompañado en sus
pruebas. 42 Como Jesús, Él está en su humillación, ¿entienden? Como Cristo Él está en su
resurrección y en su ascensión; entonces por eso Juan no utiliza aquí, tribulación en Cristo, sino
copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesús. Esas tres cosas son de
Jesús. La tribulación de Jesús, somos partícipes de la tribulación de Jesús.
El honor de padecer por Cristo
Por eso dice la Biblia: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis
en él, sino también que padezcáis por él” (Filipenses 1:29). Es una concesión, es un honor que se
nos concede. Quizá el Señor no conceda a algunos ese honor; ¿por qué? porque a lo mejor
flaquean, no sabemos. Dios tenga misericordia de nosotros; de esto nadie se puede gloriar de
valiente; porque Pedro se gloriaba diciendo: Señor, mi vida pondré por ti; y a última hora vio que en
sus propias fuerzas hasta de la chica del servicio se asustó; ya después sí, ahora sí, ya en unión
con el Señor, fue crucificado con el Señor y hasta cabeza abajo; fue valiente y no huyó más. ¿Quo
vais? ¿A dónde vas? Cuando estaba huyendo de Roma, vio que el Señor volvía para Roma, en
una visión; eso lo cuenta la historia; él estaba huyendo de Roma y vio que el Señor venía para
Roma; y le preguntó: ¿Quo Vadis? ¿A dónde vas? Ahí entendió que él tenía que ir a Roma a morir
en nombre de Cristo; entonces ya le llegó su hora, porque el Señor mismo dijo: mientras tanto
huyamos, pero cuando llega la hora, hay que enfrentarla. Entonces aquí Juan tiene un concepto
importante: copartícipes, nosotros en cuerpo, en la tribulación de Jesús, en el reino de Jesús y en
la paciencia de Jesús; esa es la experiencia actual de Juan; cuando Juan está escribiendo esto, él
está participando de la tribulación, del reino y de la paciencia, pero de Jesús; Jesús como hombre,
42
Ver Mateo 19:28
La voz entre los candeleros
157
en su humillación. Por eso él dice: en Jesús y no precisamente en Cristo, aunque Jesús es el
Cristo, pero habló de Jesús, por causa de la humillación.
Entonces dice: “estaba en la isla llamada Patmos”; claro, él tenía que explicar, porque eso es
como estar antes en la cárcel de la Gorgona; yo estaba en la Gorgona, ¡pero cómo! Porque
sabemos que la Gorgona quiere decir la cárcel de los peores criminales; entonces él explica: “en la
isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesús”; por estas dos
cosas: por la palabra de Dios y el testimonio de Jesús, él fue enviado preso a la isla llamada
Patmos. ¿Dónde está ubicada esa isla llamada Patmos? Si ustedes recuerdan donde está Grecia
y Turquía hoy en día, y que luego se entra hacia el Mar Negro. En la costa de Turquía, que es la
península Anatolia, está Efeso; luego a unos 80 kilómetros hacia el norte está Esmirna; luego otros
64 kilómetros hacia el norte está Pérgamo; luego va hacia el sur o sea a Tiatira y va bajando a
Sardis, a Filadelfia y a Laodicea. Ese es más o menos el recorrido; y a unos 100 kilómetros de
Efeso, que queda cerca del mar, Mileto es como decir un puerto cercano a Efeso; luego de Efeso a
unos 100 kilómetros hacia el suroeste está una serie de islas que se llaman las Espóradas; una de
esas islas es la isla de Patmos, que tiene más o menos 16 kilómetros de largo y unos 8 kilómetros
de ancho en la parte más ancha; pero hay una parte del mar que entra en la isla y casi la parte en
dos; esa es la isla de Patmos que queda ubicada entre las islas Espóradas, más o menos al
suroeste de Efeso, que queda en la península Anatolia, que es lo que hoy es Turquía, que antes se
llamaba Asia Menor; es una isla rocosa, no muy fértil, donde está la cueva que se llama la cueva
del Apocalipsis; hasta hoy está; hoy han levantado un monasterio y nuestro hermano Samuel
Doctorian estaba orando justamente allá cuando tuvo aquella experiencia mística que escribió y
que ustedes conocen; entonces es una isla que más o menos ya la ubicamos; una isla de presos.
Juan estuvo bajo el gobierno de Domiciano, que fue llamado el segundo Nerón o el Nerón revivido
o redivivo; y cuando murió Domiciano, el siguiente emperador le dio la libertad a Juan, y él pudo
regresar a Efeso y allá en Efeso pudo escribir su evangelio y sus epístolas; pero él estuvo en esa
isla durante ese tiempo.
La voz entre los candeleros
158
Recibir la revelación en Espíritu
Dice el verso 10: “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor”. “Yo estaba en el Espíritu”. Para
tener la revelación de Jesucristo se tiene que estar en el Espíritu; es decir, no es suficiente estar en
la mera naturalidad del hombre almático; debemos discernir espiritualmente las cosas espirituales.
Porque el mero hombre natural no las entiende, y para él son locura, como dice Pablo; el espiritual
discierne todas las cosas; por eso es necesario estar en el Espíritu para recibir las revelación. “Yo
estaba en el Espíritu en el día del Señor”. Esta frase, “en el día del Señor”, se refiere al domingo;
hay una manera especial en el griego para referirse al día del Señor y diferente cuando se refiere
al día del juicio; algunos lo han interpretado como el día del juicio, pero sin acudir al griego. Uno de
los mejores especialistas en griego, el hermano Archibald T. Robertson, que publicó una obra en
seis volúmenes que está en la biblioteca que se llama “Imágenes Verbales del Nuevo
Testamento”, él hace un análisis profundo y una diferenciación de este asunto y por lo tanto en
base a eso se puede decir que este día del Señor se refiere a un domingo. “Estaba en el Espíritu
en el día del Señor, y oí detrás de mi una gran voz como de trompeta”. Es interesante que la voz le
habla desde atrás y eso se debe a una promesa que había hecho el Señor, porque dice en los
profetas: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por
él” (Isaías 30:21). Si tú vas a caminar, el Señor desde atrás te sopla por dónde es que tienes que
caminar; entonces Juan seguramente que estaba confundido en la isla de Patmos, estaba en una
persecución, quizá no sabía qué hacer porque esto con lo que él nos saludó lo experimentó
después, aunque lo contó antes, estaría confundido, pero el Señor, que es fiel a Su pueblo, a Sus
siervos, a Sus maestros, a Sus enviados, desde atrás de él le habló, y la primera palabra que el
apóstol Juan escuchó fue la siguiente: “11Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete
iglesias que están en Asía: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.
¿Se dieron cuenta de que me salté esa parte que dice: “Yo soy el Alfa y la Omega”? Eso
tampoco está en los manuscritos más antiguos, pero lógicamente que quizá un escriba posterior
La voz entre los candeleros
159
piadoso, ¿cómo va a introducir así directo que escriba? Es como más bonito decir: Yo soy el Alfa y
la Omega; claro que eso lo dijo el Señor en otra ocasión, pero los manuscritos más antiguos no
ponen esta frase aquí; sólo la ponen algunos manuscritos posteriores. Dice aquí: “Escribe en un
libro lo que ves”. ¿Saben, hermanos? El Señor manda a escribir. En Apocalipsis el Señor manda
12 veces a escribir; y esta es la primera vez: “Escribe en un libro lo que ves”. Veamos algunos de
los otros mandamientos de escribir. Vamos por ejemplo al capítulo 14, verso 13: “Oí una voz que
desde el cielo me decía: Escribe”. En el 2:1: “Escribe”; en el 2:8: “Escribe”; en el 3:1: “Escribe”; en
el 3:7: “Escribe”; en el 3:14: “Escribe”; en el 19:9: “Escribe”, y en el 21:5: “Escribe; porque estas
palabras son fieles y verdaderas”; 12 veces; el número 12 lo usa el Señor en todo; 12 veces le da
el Señor a Juan la orden de escribir. ¿Por qué el Señor manda a escribir? Para que no se pierda. Él
explica las razones; por ejemplo, a Habacuc le explica las razones. Vamos allá a Habacuc para ver
por qué se debe escribir; es que a veces las cosas espirituales uno se las confía a la memoria,
pero se le van olvidando, se le van deshaciendo, y por eso el Señor quiere que se escriban. Vamos
al libro de Habacuc; dice en el capítulo 2:2: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y
declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.” O sea, el Señor sabe que si no se
registra, las cosas se pierden; entonces Dios siempre manda a escribir: Moisés: escribe en un libro
las jornadas; a Jeremías también le dijo: Jeremías, escribe. A Isaías también le dijo: Isaías,
escribe. A Ezequiel también le dijo: escribe; inclusive le dijo: escribe esta fecha; o sea el Señor
manda a escribir. Le dijo a Moisés que escribiera un cántico y que se lo enseñara al pueblo; o sea,
Dios está interesado en que Su testimonio no sea tergiversado; no se le agregue, no se le quite,
que permanezca para siempre; por eso es importante que se escriba, para que corra. Si no se
escribe, se queda en tu memoria y se muere contigo; pero si se escribe, tú te mueres, pero queda
escrito; luego otro le hace una copia, luego otro le hace otra copia. De Juan no sabemos si hizo
siete copias, una para cada iglesia, o mandó una copia primera para la primera y que después en
Esmirna hicieran para los otros, no sabemos; el hecho es que escribió; el Señor le dijo que la
enviara. También en el capítulo 1:19, dice: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las
que han de ser después de éstas”; o sea varias veces; entonces realmente son doce veces, siete
La voz entre los candeleros
160
es 3+4; 12 es 3x4. Porque son 7 a las siete iglesias; aquí en el capítulo 1 hay dos, son 9; en el
capítulo 14, son 10; luego en el 19, son 11; y en el 21, son 12 veces que manda a escribir.
“Escribe”, es un interés de Dios.
Los períodos de la Iglesia
Continuamos con el verso 11 de Apocalipsis 1: “Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las
siete iglesias que están en Asia: A Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.
Aquí vale la pena recordar que este escrito a estas siete iglesias es una profecía, y que Dios, a
través de lo que le habla a estas siete iglesias, le está hablando a todas las iglesias; por lo tanto,
sería interesante no solamente ver el nombre, sino el significado profético de estos nombres.
Muchos hermanos han procurado ver el significado de estas palabras y algunas veces no
coinciden unos significados con otros, porque algunos, por ejemplo, yo les mencioné a Apringio De
Beja, estuve viendo los significados que él le da; él habla en latín y realmente quizá él le ve el
parecido a palabras latinas y no ve las raíces griegas; por eso algunos le dan otros significados;
pero este libro fue escrito en griego, por eso hay que ir a las raíces griegas para encontrar lo más
parecido. No queremos ser dogmáticos, pero sí acercarnos lo más posible al griego. Aquí
aparecen siete iglesias que eran históricas, pero también proféticas; es decir que se referían a
períodos de la iglesia.
Dice: “A Efeso”. Efeso significa algo así como descansado, como aflojado, como si la iglesia en
sus tiempos primitivos, comenzara, después de la muerte de los apóstoles, porque Juan fue el
último que sobrevivió, a decaer un poco, a aflojar. Recuérdese que el apóstol Pablo hablando en
Mileto a los ancianos de la iglesia en Efeso les dijo: “29Porque yo sé que después de mi partida
entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30Y de vosotros
mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí a los
discípulos” (Hechos 20:29-30). El mismo Pablo a la iglesia en Efeso le advirtió que después de su
partida habría un bajón, habría un peligro; por eso cuando estudiemos esa iglesia veremos que el
La voz entre los candeleros
161
Señor le dice: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído”. Ese concepto está implícito en esa
palabra Efeso. La palabra Esmirna tiene el significado de amargura; y si ustedes ven, se refiere a
la iglesia en tribulación, a la iglesia en persecución, a la iglesia en tribulaciones difíciles. La palabra
Pérgamo viene de muy casado: Hiper y gamia; por ejemplo, poligamia quiere decir muchos
casamientos, muchas esposas, muchas mujeres; de ahí viene la palabra gameto, gamo. ¿Amén?
Pérgamo quiere decir: muy casado y se refiere a ese período de la historia de la Iglesia después
del período de las persecuciones; o sea, después de Constantino en adelante, cuando la Iglesia
empezó a mezclarse con el mundo; por eso el Señor le habla como aquel que tiene la espada para
separar lo precioso de lo vil. Después viene la palabra Tiatira; a esta palabra algunos le han dado
varios significados. Mirando las raíces griegas, algunos la han llamado sacrificio continuo, mujer
dominante, o torre alta, mostrando que es como ese período en que la Iglesia se hizo grande, llegó
a ser dominante; entonces es el período medieval, el período de la iglesia de la edad media, la
continuación de Pérgamo. Luego Sardis es la palabra que algunos han interpretado como
escapados, que escapan, refiriéndose al período de la Reforma, cuando salieron del dominio de la
gran ramera, que era Roma. Luego la palabra Filadelfia viene de la palabra phileo o amor filial, o
afecto natural, y adelfo que quiere decir hermano; entonces Filadelfia es el período del amor
fraternal, de la restauración de la visión del cuerpo de Cristo, como una etapa posterior a la
Reforma, como algo que debe suceder, que debe superar el nivel denominacional de la Reforma.
Por último aparece la palabra Laodicea, que viene de la palabra laos de donde viene la palabra
laicos o pueblo, y la palabra dikesis que quiere decir justicia o derecho; de manera que Laodicea
quiere decir los derechos del pueblo, refiriéndose a la época final que es la actual donde el énfasis
son los derechos humanos y el gobierno del pueblo; a veces es la anarquía; se ha hecho común.
Esto después se verá en más detalle, pero es como para adelantar un poquito.
Volvamos a Apocalipsis 1:12 que dice: “12Y me volví (dice Juan) para ver la voz (porque él oyó
que le hablaban detrás y él quiso ver la voz) que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de
oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa
La voz entre los candeleros
162
que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro”; y sigue describiendo; pero
antes de entrar aquí en la descripción del Señor, detengámonos un poquito en el detalle: Lo
primero que vio Juan cuando se volteó a ver la voz que le hablaba, fue los siete candeleros;
después vio al Señor en medio de los candeleros, pero primero vio siete candeleros. Dice: “me
volví para ver la voz”; lo interesante es la relación de voz con candelero. “Me volví para ver la voz”;
la voz se oye, no se ve, pero él quería ver quién era el que había hablado; y lo curioso es que el
Señor fue el que le habló, pero le habló en medio de los candeleros. Más adelante va a explicar el
misterio de los candeleros y le dice que estos candeleros son las siete iglesias; o sea que cuando
Juan quiso encontrar la voz del Señor, el Señor se le reveló en medio de las iglesias; como quien
dice, al Señor se le encuentra en la iglesia. La iglesia tiene el ministerio de la reconciliación, el
ministerio de la palabra, el ministerio del Espíritu, el ministerio del Nuevo Pacto, y las personas se
encuentran primero con la iglesia y en la iglesia encuentran al Señor; claro que el Señor está en
medio de las iglesias, pero el Señor cuando se reveló y se mostró a Juan lo primero que Juan ve es
candeleros; él no describe primero al Señor, sino los candeleros. “Me volví para ver la voz que
hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro”; claro que en medio vio al Señor, pero él vio
los candeleros; él quería discernir la voz del Señor y el Señor se le presenta en medio de los
candeleros; eso quiere decir que Dios hace que Su Iglesia sea tenida en cuenta. El Señor fue a la
Iglesia a la que le encomendó Su palabra; aun apóstoles como Juan lo primero que ven son los
candeleros. Cuando Pablo se convirtió, porque el Señor se le apareció en el camino, y hasta se
quedó ciego, Pablo le dijo: Señor, ¿que haré? Pero el Señor no le dijo directamente todavía qué
hacer; el Señor inmediatamente lo colocó bajo la autoridad de la iglesia; el Señor le dijo: Ve a la
ciudad de Damasco, a la puerta derecha; le dijo dónde tenía que ir, allá a la casa de Ananías, y allí
se te dirá lo que debes hacer;43 o sea que el Señor le había podido decir directamente a Pablo lo
que el Señor tenía que decirle, pero el Señor le hizo a Pablo honrar a la iglesia, el Señor lo puso
bajo la autoridad de la iglesia; eso quiere decir que nosotros no podemos menospreciar el
43
Ver Hechos 9:3-6; 22:7-10.
La voz entre los candeleros
163
testimonio de la iglesia porque esos son los candeleros.
En el testimonio de la iglesia se oye la voz de Dios; claro que después tenemos relación directa
con el Señor, pero normalmente el Señor nos habla en la iglesia. Yo pienso que si tú haces un
recuento de lo que has aprendido de la palabra del Señor, puede ser que un porcentaje mínimo
lo hayas aprendido directamente, pero el mayor porcentaje lo has aprendido en la iglesia, en la
comunión con los hermanos, porque el Señor habla en medio de los candeleros. Lo primero que
le mostró el Señor a Juan, incluso al Señor allá, pero primero vio los candeleros; eso quiere decir
que no podemos pasar por alto la iglesia y que sí encontramos la voz del Señor en la iglesia; el
Señor está en medio de los candeleros, Él se mueve como Sumo Sacerdote en medio de las
iglesias y es en las iglesias donde oímos la voz de Dios. Dios te puede hablar directamente, pero
casi siempre te habla por la iglesia. Señor, ¿qué haré? Ve a la calle derecha y allí se te dirá qué
debes hacer. El Señor le va a hablar, pero a través de la iglesia en Damasco; él quería que el
Señor le hablara directo; el Señor después le habló directo, pero después de que estuvo
sometido a la autoridad delegada por el Señor a la iglesia; por eso es que Juan, cuando se volteó
para ver la voz que le hablaba, lo primero que vio fue los candeleros; y así las personas antes de
conocer a Cristo ven a la iglesia y por eso es tan importante que la iglesia dé un buen testimonio,
porque si la gente mira a la iglesia y no encuentra el testimonio del Señor en la iglesia,
difícilmente va a encontrar al Señor mismo. El Señor quiere que la gente lo encuentre a Él en
medio de la iglesia; por eso hermanos, nunca debemos perder de vista esto. A veces nosotros
decimos: no mire a los hombres y siga solamente al Señor, pero el Señor quiere que lo
encuentren a Él en los hombres; Dios quiere que el Señor sea encontrado en nosotros; nosotros
a veces no tenemos cuidado de cometer un error y escandalizar a la gente, y decimos: Es que yo
soy pecador, no me mire a mi, mire al Señor; claro que nosotros somos la iglesia, pero el Señor
no quiere que nosotros le dejemos a Él solamente el trabajo, no; Él quiere ser encontrado en
nosotros; Dios nos ayude a dar un buen testimonio; que la gente que quiera encontrar a Cristo lo
pueda encontrar en medio de nosotros. La voz de Cristo en medio de las iglesias. Vamos a parar
La voz entre los candeleros
por hoy aquí. †
Continúa con: Visión de Cristo glorificado.
Aproximación al Apocalipsis (10)
VISIÓN DE CRISTO GLORIFICADO44
“12Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de
oro, 13y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido
de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14Su
cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como
llama de fuego; 15y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un
horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 16Tenía en su diestra siete
estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol
cuando resplandece en su fuerza”. Apo. 1:12-16.
44
Enseñanza en la reunión de obra en la iglesia de la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en septiembre 21 de 2001.
164
La voz entre los candeleros
165
La voz y la visión
Vamos en la presencia del Señor a continuar estudiando Su palabra, el libro del Apocalipsis.
Estamos en el capítulo 1 y hoy con la ayuda del Señor comenzaremos a ver en este capítulo la
visión del Cristo glorificado que recibió el apóstol Juan en la isla de Patmos; aquí se nos
presenta, y a partir de aquí empieza toda la revelación. Desde el versículo 12 que ya la vez
pasada vimos, vamos a empatar desde allí donde dice: “12Y me volví para ver la voz que hablaba
conmigo, y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los candeleros...” La palabra
“siete” fue acrecentada en los manuscritos posteriores; los más antiguos dicen simplemente: “y
en medio de los candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que
llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un ciento de oro. 14Su cabeza y sus cabellos
eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15y sus pies
semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de
muchas aguas. 16Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos
filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. 17Cuando le vi, caí como
muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el
último, 18y el que vive y estuve muerto; más he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y
tengo las llaves de la muerte y del Hades. 19Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las
que han de ser después de éstas. 20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra,
y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los
siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Aquí en esta visión, en esta aparición, en
esta revelación de Cristo glorificado, el apóstol Juan vio todo esto que acabamos de leer, pero
que necesitamos considerarlo poco a poco; fíjense en que Apocalipsis es la culminación de toda
la Biblia. Dios es el tema de la Biblia. El tema de Dios es Su Hijo; y aquí en esta visión tenemos
nada menos que la visión gloriosa del Cristo glorificado; o sea que en esta visión en Patmos
159
están sintetizadas muchas cosas de la identidad del Señor Jesús, y cada uno de los detalles nos
revela algo del misterio de Cristo; y digo el misterio de Cristo porque ustedes lo ven aquí en
medio de los siete candeleros de oro. Tenemos la cabeza y el cuerpo: el Hijo del Hombre, la
cabeza en medio de los candeleros, el cuerpo de Cristo, las iglesias que son Su cuerpo en toda
la tierra.
Crítica textual
Entonces, hermanos, vamos a ir considerando uno por uno los detalles de esta visión. En
primer lugar, hago mención del comentario textual para que los hermanos estén atentos,
conforme a todos los versos que aparecen en los manuscritos más antiguos; las diferencias
venían en el versículo 11, donde lo que decía la voz era: “escribe en un libro lo que ves y envíalo
a las siete iglesias”; aquí “que están en Asia,” fue acrecentado por un escriba posterior para
identificar que eran las mismas “que están en Asia” que aparecen en el verso 4; o sea que en el
verso 4, la expresión “que están en Asia” es corroborado por los manuscritos; pero en el verso 11
fue acrecentado por un escriba posterior en manuscritos posteriores; no aparece en los
manuscritos más antiguos; sólo que se refiere a las mismas. Dice: “y envíalo a las siete iglesias:
Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”. Me llama la atención que
cuando se refiere a las iglesias históricas, claro que dice: las siete iglesias que están en Asía;
pero como estas iglesias que están en Asia representan al cuerpo de Cristo en el sentido
universal, por eso en el verso 11, no es necesario acrecentar que están en Asia, porque aquí ya
está hablando en profecía.
La otra porción es en el verso 13 donde dice: “12Y me volví para ver la voz que hablaba
conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13y en medio de los [siete] candeleros,” la palabra
siete fue acrecentada por un escriba posterior, en los manuscritos tardíos; en los anteriores no
está; pero obvio que se refiere a los siete, pero cuando dice aquí: los candeleros, es mucho más
Visión de Cristo glorificado
160
amplio; son todas las iglesias, porque aquellos primeros candeleros representan a todos los
candeleros. Sí, la iglesia en Efeso es un candelero; todas las iglesias, cada una en su localidad,
son también candeleros; entonces por eso allí en el verso 13 lo correcto es: “y en medio de los
candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre,” etc. Ya el resto de los pasajes son
perfectamente claros en la mayoría de manuscritos; solamente algo acontece en la palabra
“refulgente” del versículo 15; algunas variantes, porque hay tres maneras en que aparece en los
manuscritos, puesto que el apóstol Juan escribió “refulgente” en singular y en femenino en el
griego, entonces algunos escribas, para corregir “refulgente” relativo al bronce, lo escribieron en
masculino; y otro relativo “a los pies” lo pusieron en plural; pero él lo dijo en femenino y en
singular referido a la caminada de los pies. Esto en el griego.
Vestiduras reales y sacerdotales
Ahora sí, después de estos datos de crítica textual, vamos a la exégesis de los versos. La vez
pasada vimos el 12, cuando él se volteó para ver al Señor, la Voz, porque el que le hablaba era
el Señor; el Señor le hizo que viera primero los candeleros de oro, porque el Señor se encuentra
en medio de la iglesia y aquí el Señor se está revelando en Su gloria, y el misterio completo de
Cristo incluye el Cuerpo de Cristo. Como esta es la visión final del Cristo glorificado, no puede
aparecer la cabeza sin el cuerpo; entonces aparece el Hijo del Hombre en medio de los
candeleros. Lleguemos ahora al 13: “y en medio de los candeleros, a uno semejante al Hijo del
Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de
oro”. En estos detalles que nos muestran cómo aparece vestido el Señor Jesús en medio de los
candeleros, aparece con las vestiduras sacerdotales. En el Antiguo Testamento, ustedes
recordarán, en los capítulos 27, 28 y 29 del libro de Éxodo, allí aparece la descripción de las
vestiduras sacerdotales, de la consagración sacerdotal; y ustedes recordarán primero que había
unas vestiduras y esas vestiduras son vestiduras largas; son túnicas; eran vestiduras reales y
Visión de Cristo glorificado
161
sacerdotales; aquí aparece que las vestiduras le llegaban hasta los pies. Por eso si ustedes me
acompañan a Isaías, capítulo 6, dejando marcado allí en Apocalipsis a donde volveremos, en
Isaías 6 se nos dice lo siguiente respecto de la visión gloriosa del Señor Jesús que tuvo el
profeta Isaías: “1En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y
sublime, y sus faldas llenaban el templo”. Sus faldas llenaban en templo; por eso allí aparece Él
con vestiduras reales y también con vestiduras sacerdotales. Si usted sigue leyendo el capítulo
6, está allí hablando de Jehová, pero la aparición de Jehová, Jehová es visible y reconocido en
el Hijo; por eso es que San Juan en el capítulo 12 de su evangelio, cuando se refiere a la visión
de Isaías, él dice que esa visión se refería a la gloria de Cristo; por eso pueden leer conmigo en
el capítulo 12 del evangelio de San Juan desde el versículo 37: “37Pero a pesar de que había
hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; 38para que se cumpliese la palabra del
profeta Isaías, que dijo: Señor, quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor? 39Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: (esto que va a decir
aquí, “dijo Isaías,” es aquel capítulo 6 que estamos leyendo) 40Cegó los ojos de ellos, y
endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se convierta,
y yo los sane. 41Isaías dijo esto cuando vio Su gloria”; o sea, viene hablando del Señor Jesús;
éste “vio su gloria”, se refiere a que Isaías vio la gloria del Señor Jesús; o sea, el Señor Jesús en
su trono; dice: “sus faldas llenaban el templo”; esa vestidura es signo de realeza y signo de
sacerdocio. En el Antiguo Testamento la realeza y el sacerdocio estaban distribuidos entre las
tribus de Judá y de Leví: la realeza en la tribu de Judá, y en la tribu de Leví el sacerdocio, porque
hubo una caída de Rubén; Rubén era el primogénito. El primogénito era el que heredaba el
sacerdocio; el primogénito heredaba el reino; el primogénito heredaba la doble porción; pero
como pecó profanando el lecho de su padre, a Rubén le fue quitada la primogenitura; y el reino le
fue dado a Judá, el sacerdocio le fue dado a Leví y la doble porción le fue dada a José. Pero en
el caso del Señor Jesús, el reino y el sacerdocio están en el orden de Melquisedec, que era
sacerdote del Dios altísimo y rey de justicia, y rey de paz. ¿Amén? Por eso aparece con estas
Visión de Cristo glorificado
162
vestiduras que representan tanto su reinado, como su sacerdocio.
Pero hay un detalle más en estas vestiduras que el Espíritu Santo quiso resaltar y es la que
aparece aquí en el verso 13 de Apocalipsis: “Ceñido por el pecho con un cinto de oro”. No dice:
ceñido por la cintura, sino ceñido por el pecho, porque esa era justamente la vestidura
sacerdotal; en el pecho era donde se ponía el cinto. El cinto de los sacerdotes se bordaba en
oro, que era la figura, pero en el Señor Jesús no es sólo bordado en oro, sino que es de oro
mismo; está por el pecho. ¿Por qué por el pecho? Porque el cinto tenía esta función: el cinto era
el que mantenía el efod, que eran las hombreras de donde se colgaba el pectoral, de donde se
colgaba también la capa; entonces el efod, las hombreras, tenían unas argollas hacia adelante y
unas argollas hacia atrás y el cinto pasaba por esas argollas para mantener el efod en su lugar,
para que no se cayeran las hombreras, no se desviaran; el cinto tenía la función de mantener las
hombreras; o sea, el efod del pectoral, el efod del manto, para que no se movieran esas
hombreras; eran aseguradas por el cinto. Eso es muy interesante y muy significativo, porque
ustedes saben que sobre el efod o sobre las hombreras, había dos piedras de ónice con los
nombres de las doce tribus de Israel: seis en un lado, seis en otro lado; o sea que el Señor carga
sobre Sus hombros a Su pueblo; y también colgado de las mismas argollas del efod estaba el
pectoral con las doce piedras también de las doce tribus de Israel, diciendo que el Señor carga
también a Su pueblo sobre Su pecho, sobre Su corazón; por eso Él aparece como Sumo
Sacerdote, o sea, el que intercede por Su pueblo, el que se responsabiliza por Su pueblo, el que
lleva la carga de Su pueblo sobre Su corazón y sobre Sus hombros; por eso el cinto de oro es tan
importante, porque el cinto era el que mantenía el efod en su lugar, y el pectoral en su lugar, y el
manto en su lugar; eso quiere decir que la intercesión, las misericordias del Señor son firmes,
debido a ese cinto en el pecho; no se podían caer las hombreras; por lo tanto no se podían caer
las piedras de ónice; por lo tanto no se podía caer Su pueblo; Su pueblo estaba sobre Sus
hombros; el Señor cargando la responsabilidad de Su pueblo, el Hijo del Hombre, el
representante de todos nosotros, que nos representa delante de Dios.
Visión de Cristo glorificado
163
Una de las tareas que tenía que hacer el Sumo Sacerdote en la antigüedad, era mantener el
candelero en el tabernáculo y los candeleros en el templo, porque Dios muestra que Su voluntad
es la multiplicación de los candeleros. Su pueblo está representado en un candelero en el
tabernáculo, en diez candeleros en el templo, mostrando que Dios quiere llenar la tierra de sus
iglesias; y una de las responsabilidades del sacerdote era que él tenía que mantener esos
candeleros funcionando; el sacerdote era el que tenía que añadir aceite a las lámparas, y
también tenía la despabiladera, que era aquella tijerita con la cual tenía que quitar la parte seca
del pábilo para que no humeara y enrareciera el ambiente. Ese era el trabajo del sacerdote, y
aquí aparece el Señor Jesús en medio de los candeleros; o sea que el Señor Jesús está
reuniéndose siempre con Sus iglesias. “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos”.45 Y ¿qué está haciendo el Señor? añadiendo aceite; o sea, el
Espíritu Santo a nuestros espíritus, vivificando nuestros espíritus, quitando lo viejo. Por eso en
los capítulos 2 y 3, cuando se nos describen las siete iglesias, ahí vemos al Señor haciendo el
doble trabajo: Añadiendo aceite, (tienes esto, no te pondré otra carga) pero también usando la
despabiladera (pero tengo contra ti esto); ahí está el Señor cortando lo que es de la carne, lo que
es del ego, lo que no es del Espíritu, lo que es meramente natural, y añadiendo aceite,
apoyando, reforzando lo que está bien, cortando lo que está mal. Es el Señor Jesús haciendo
ese trabajo de Sumo Sacerdote en medio de los candeleros. En el Antiguo Testamento era la
figura; hoy es la realidad.
En medio de los candeleros
45
Mateo 18:20
Visión de Cristo glorificado
164
El Señor está en medio de nosotros haciendo ese doble trabajo: vivificando nuestro espíritu y
aplicando la cruz a nuestra alma, a nuestro ego; lo que viene de Adán tiene que ser cortado con
la cruz, con la tijerita, con la despabiladera; y lo que es del Espíritu tiene que ser avivado, tiene
que ser ferviente, tiene que haber renovación, tiene que haber fluir; eso es lo que el Señor hace.
Él está por toda la tierra mirando Sus iglesias; esas lámparas se refieren a nuestros espíritus,
dice la Escritura; es un verso que los hermanos conocen, pero para que los nuevos lo tengan de
manera más firme, vamos a leerlo en el Libro de los Proverbios, porque este verso es
sumamente importante, porque tiene que ver con el oficio sacerdotal del Señor. Proverbios
20:27, dice así: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo
del corazón”. O sea que el Señor se hizo una lámpara para Él poner Su luz y la lámpara donde la
luz de Su Espíritu tiene que alumbrar es nuestro espíritu. El espíritu nuestro es el que tiene que
estar vivo, ferviente, sensible, porque a Dios sólo se le puede adorar en espíritu, servir en
espíritu, captar, entender en espíritu, comprender en espíritu, percibir en espíritu; es nuestro
espíritu Su lámpara; es nuestro espíritu el que percibe el testimonio de Dios. Dice Romanos 8:16
que el Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu; es nuestro espíritu; no es
necesariamente nuestro entendimiento, que no es lo mismo que el espíritu. Por eso dice 1
Corintios 14:15: “Cantaré con el espíritu, peroy cantaré también con el entendimiento”, para
mostrar que el entendimiento y el espíritu no son la misma cosa. El espíritu intuye y recibe de
manera directa la impresión de Dios, y el entendimiento lo interpreta; a veces no interpretamos
bien ese mover del Espíritu en nuestro espíritu, pero de pronto, cuando no entendemos, hay que
orar, pedir en oración poder interpretar. La interpretación es del entendimiento, pero el espíritu
es más profundo; toda comunicación de Dios, toda guianza de Dios, toda comunicación de Dios,
toda corrección de Dios, toda dirección de Dios es en el espíritu; todo testimonio de Dios llega a
nuestro espíritu; nuestro espíritu es la lámpara de Dios y el candelero es el portador de la luz. En
el Antiguo Testamento ustedes ven descrito el candelero en Éxodo, en Levítico, en Zacarías,
con siete lámparas, representando la plenitud de la vida en el espíritu, en la iglesia.
Visión de Cristo glorificado
165
Entonces ¿qué es el trabajo del Sumo Sacerdote que nos retiene firme, cerca de su corazón y
sobre sus hombros? ¿Qué tenía que hacer el sacerdote? Tenía que mantener encendidos los
candeleros delante de Su Padre. El Padre encomendó un trabajo al Hijo y el Hijo está haciendo
ese trabajo a la diestra del Padre con su Espíritu en todas las iglesias. El trabajo del Sumo
Sacerdote tiene que ver con nuestro espíritu. Cuando estamos muy en la emoción, muy en el
alma, muy en lo natural, muy en el intelecto, pero no en el espíritu, el Señor trabaja con el
propósito de ponernos en el Espíritu; a veces nos sentimos débiles, a veces nos sentimos secos,
porque el Señor quiere llamarnos a depender de Él, para vivificar nuestro espíritu. Todo el
trabajo del Señor en nuestra vida como sacerdotes, es siempre ponernos en el Espíritu, porque
nosotros con mucha facilidad nos deslizamos del espíritu y entramos en la carne, entramos a la
naturalidad, y al Señor le toca hacer todo las que tiene que hacer para colocarnos en el Espíritu,
mantener las lámparas encendidas; las lámparas encendidas es el espíritu vivo. A veces
estamos en el intelecto solamente; entonces el Señor nos deja secos y por medio de esa
sequedad, descubrimos que estamos sólo en el intelecto; no es que esté mal el intelecto, Él lo
creó; pero tiene que estar la mente puesta en el Espíritu, ocupada, ungida por el Espíritu. Es a
través de esa sequedad que el Señor nos dice: estás en ti mismo, vuélvete a mí. El que a mí
viene, de su interior correrá el Espíritu;46 entonces el Señor siempre nos dirige a estar en el
Espíritu.
46
Ver Juan 7:38.
Visión de Cristo glorificado
166
A veces nos entusiasmamos en el alma y nos metemos en una cantidad de tareas, pero vemos
que el Espíritu no nos acompaña; entonces tenemos que parar en el Señor hasta percibir Su
compañía, Su unción, Su aprobación, para caminar en unión con Él. No importa cuál sea nuestra
función en el Cuerpo de Cristo, tiene que ser en el Espíritu; eso es lo que está haciendo el Señor.
Por eso el Sumo Sacerdote intercede por nosotros, nos lleva sobre Su pecho, asegurados a Su
pecho, en Sus hombros, pero haciendo un trabajo en medio de los candeleros, manteniendo
esas luces, esas lámparas, o sea nuestros espíritus; no sólo el de cada uno, sino el de todos
juntos, encendidos delante de Su Padre, porque ese es Su trabajo; Él se mueve en medio de los
candeleros, es decir, haciendo Su trabajo sacerdotal, ayudando a las iglesias a estar en vida, a
estar en luz, a estar en el Espíritu. Interesante que lo primero que se nos presenta de la visión del
Cristo glorificado, es Su posición como cabeza en medio de la iglesia, el representante de los
hombres, el Hijo del Hombre. Allí cuando dice: en medio de los candeleros, a uno semejante al;
la palabra puede traducirse: uno como el Hijo del Hombre; se está refiriendo a las visiones del
Mesías que aparecen en el Antiguo Testamento, las cuales se refieren al Cristo que vendría o el
Mesías, como el Hijo del Hombre, por ejemplo en Daniel. Entonces ese que vio Juan, era como
ese que había visto Daniel; Ezequiel también vio uno como Hijo de Hombre, sentado en el trono,
en medio de los querubines. Aquí Juan está identificando al Señor Jesús, como aquel Hijo del
Hombre prometido en los profetas. Lo primero que aparece es Él, en medio de la iglesia como
cabeza, como rey, como sacerdote; por eso se nos presentan los dos aspectos del reino: sus
vestiduras, sus faldas que llegaban hasta los pies, y también el cinto de oro por el pecho que
representa Su sacerdocio.
El Hijo del Hombre glorificado y como Juez
Ahora llegamos al versículo 14; primero lo describió completo; ahora va a empezar a
describirlo de la cabeza a los pies. Primero dijo: el Hijo del Hombre; pero ahora empieza por la
Visión de Cristo glorificado
167
cabeza y baja hasta los pies y dice: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana,
como nieve”. Primero describe Su cabeza, y en Su cabeza primero describe Sus cabellos;
fíjense en que quien así era antes descrito era el Anciano de días, refiriéndose al Padre. Vamos
a Daniel, donde en el capítulo 7 aparece lo siguiente; veámoslo desde el versículo 9 donde
aparece la descripción final del reino, después de las bestias que son descritas en los primeros
versos. Daniel 7:9: “9Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, (éstos son los del reino
del Señor y Su pueblo) y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y
el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego
ardiente. 10Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y
millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos”. Aquí
está mostrando el reino final, y está mostrando al Anciano de días. Primero, el Anciano de días
era el Padre. “11Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el
cuerno (el anticristo); miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y
entregado para ser quemado en el fuego. 12Habían también quitado a las otras bestias su
domino, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.” Significa que habían dejado
de ser reyes que reinaban y solamente las naciones que sobrevivieron pasan al milenio.
“13Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo, venía uno como un hijo
de hombre”. Éste es el Hijo; cuando ascendió, la nube lo recibió y fue a dar a la diestra del Padre.
Aquí aparece cuando Él sube en ascensión a recibir el reino a la diestra el Padre, porque no dice
que venía en la nube a la tierra, sino que en la nube llegó a la diestra del Padre, porque la nube
lo recibió y lo llevó a la diestra del Padre.
Entonces, vino uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días; aquí vemos
que el Anciano de días era el Padre y el Hijo del Hombre es el Hijo. “Y le hicieron acercarse
delante de él”. Pero ahora fíjense en este verso que es el que explica porqué ahora es el Señor
Jesús el que tiene la cabeza blanca como la nieve; porque el Padre le dio el juicio al Hijo; ¿se
dan cuenta? Dice el Señor Jesús: “El Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio se lo dio al Hijo”
Visión de Cristo glorificado
168
(Juan 5:22), por cuanto el Hijo es el Hijo del hombre. El Padre decide que sea el Hijo el que
juzgue. Hasta aquí el Anciano es el Padre, pero a partir de este momento cuando el Hijo es
glorificado y recibe el reino del Padre, el dominio de parte del Padre, o sea, la representación del
Padre, ahora la recibe el Hijo. “14Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los
pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su
reino uno que no será destruido”. Por eso cuando explica esto más adelante el Arcángel Gabriel
a Daniel en el mismo capítulo, dice: “26Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio (a aquel
anticristo) para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27y que el reino, y el dominio y la
majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. Ahora el Juez es el
Hijo. Primero dijo cuando estaba en la tierra: Yo, a nadie juzgo, por eso mi juicio es justo; porque
Él dependía del juicio del Padre; pero luego juzgaban el Padre y el Hijo. Dice: Vosotros sabéis
que el testimonio de dos hombres es verdadero; mi Padre es el que da testimonio y yo doy
testimonio;47 entonces ahí aparece el Hijo con el Padre. Luego el Padre, como dijo el Señor
Jesús, a nadie juzga, sino que todo el juicio se lo dio al Hijo. Ahora es el Hijo el que reina en el
nombre del Padre; ahora es el Hijo el que se sienta como Juez.
47
Ver Juan 8:17-18.
Visión de Cristo glorificado
169
Por eso en Hechos de los Apóstoles, cuando comienza a predicar San Pedro, ustedes pueden
ver conmigo que el Juez llega a ser el Hijo. Cuando él está hablando, San Pedro, allá en la casa
de Cornelio, Hechos 10:42, dice: “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos
que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos”. Ahora el que Dios puso por Juez,
es el Hijo; primero es el Padre, pero ahora el Padre juzga a través del Hijo. El Padre le dio el
juicio al Hijo, Dios puso al Hijo como Juez de vivos y muertos, y por eso es que como Juez
aparece con Su cabeza como lana blanca. Los jueces para juzgar se ponen lana blanca; ustedes
han visto, por ejemplo, cómo los jueces entran con su peluca de lana blanca, con su túnica, para
ejercer el oficio de jueces; eso es lo que representa esa peluca blanca, que es, como decir, que
está juzgando en el nombre de Dios; tiene que representar el nombre de Dios. Por eso es que
Dios les dijo: “Vosotros sois dioses” (Salmo 82:6); ¿a quién se lo dijo? A los jueces; porque
debían representar el nombre de Dios; ahora el que recibe el encargo de juzgar, de presidir el
juicio en nombre de Dios, es el Hijo; ahora en Apocalipsis aparece el Hijo con la cabeza blanca
como la lana. ¿Se dan cuenta? Y resplandeciente como la nieve; es decir, mostrando no sólo,
como se dice, Su antigüedad, sino Su eternidad; porque decir: el Anciano de días, se refiere al
Eterno; pero como del Padre se dice ser el Alfa y la Omega, del Hijo se dice ser el Alfa y la
Omega también.
Por eso aparece aquí el Hijo en Apocalipsis 1:14: “Su cabeza y sus cabellos eran blancos
como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego”. Primero describe un aspecto del
Cristo glorificado; Su aspecto como rey, Su aspecto como cabeza de la iglesia, Su aspecto como
sacerdote, y ahora en el verso 14, su aspecto como Juez; Él es el Hijo del Hombre, es la cabeza
del cuerpo, Él es el rey, Él es el sacerdote y Él es también el Juez; es decir, todas esas funciones
se encuentran resumidas en el Señor Jesús; por eso aparecen también Sus ojos: “sus ojos como
llama de fuego”; es decir, Él escudriña lo más profundo, Él purifica, Él discierne, Él infunde, como
decía el hermano Witness Lee; infunde con Su mirada; Él nos comunica lo que es Él y nos
transforma; Sus ojos como llama de fuego, aparecen en el contexto de Él como Juez; Su cabello
Visión de Cristo glorificado
170
como blanca lana, como nieve, y Sus ojos como llama de fuego; o sea que nadie puede
esconderse del Señor.
El juicio de Dios contra el pecado
Ahora viene el verso 15: “Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un
horno”. Vamos primero a detenernos en esa parte; está describiendo de la cabeza a los pies;
ahora llega a los pies. La palabra que se traduce allí: “bronce bruñido”, es una palabra que sólo
aparece usada por el apóstol Juan en el Apocalipsis; en ningún otro libro de la Biblia; y hasta
ahora no se ha encontrado ningún otro libro griego de la época en que aparezca esta palabra. La
palabra es “calcolíbano”, que allí se traduce en dos palabras: “bronce bruñido”; la palabra en el
griego, está en un griego mezclado con hebreo, porque la palabra “calcos” en griego, es la
palabra que quiere decir “bronce”; pero la palabra “bruñido”, o sea la palabra “líbano”, de
calcolíbano, esa palabra “líbano”, que viene de Labán, quiere decir: “bruñido”, pero en el hebreo.
Como Juan era judío, era israelita, pero estaba en Efeso, él puso una palabra mixta, una palabra
griega y hebrea: “calcolíbano”, que se traduce “bronce bruñido”; claro que en Efeso, en la ciudad
de Éfeso había lugares donde se trabajaba con metales, y varios de los propietarios de esos
trabajos en metales eran judíos; por lo tanto era muy normal que se hubiera creado esa palabra
“calcolíbano”, mezclada de griego y hebreo, que es la que dice aquí: “bronce bruñido”,
“calcolíbano”.
Pero quiero llamarles la atención a algo más. Dice también: “refulgente”; aquí, como les dije
ahora en el comentario textual inicial, esta palabra “refulgente” en griego es singular femenino; o
sea que no se refiere al bronce bruñido, ni a los pies en plural, sino a la caminada; y el contexto
aparece donde dice lo siguiente: “refulgente como en un horno”. ¿Saben cómo se dice horno en
el griego? Y esto me llama mucho la atención; horno se dice en griego: “camino”; o sea que
camino, es el horno; el camino estrecho que vivió el Señor Jesús es el horno; allí fue cuando Sus
Visión de Cristo glorificado
171
pies fueron bruñidos; por eso aparece Su caminada, refulgente como en un horno; es decir, que
eso representa un tratamiento del Señor. Dice la Escritura del Señor Jesús en Hebreos 5:8 que
“por lo que padeció aprendió la obediencia”; o sea, ahí está cuando el calcos está siendo
bruñido; es decir, cuando el Señor está caminando Su camino estrecho; cuando el Señor está
juzgando, porque eso es lo que representa el metal bronce en la Biblia; el juicio de Dios contra el
pecado, contra el ego, contra el mal, contra el mundo; por eso en el Lugar Santísimo se usaba el
oro, pero en el Lugar Santo y en las basas aparecía la plata; pero las columnas del atrio, que
separaban lo de afuera de lo de adentro, eran columnas de bronce; el altar donde se sacrificaba
el cordero era también un altar de bronce; el bronce es el metal que representa el juicio de Dios.
Y el Señor, teniendo los pies como de bronce bruñido, quiere decir que Él fue el que llevó el juicio
por el pecado, Él juzgó al pecado en su propia carne, venció al pecado en la carne, juzgó al
pecado en la cruz; o sea, Él pasó por el camino estrecho, por el horno; la vida de probación del
Señor, de negarse a sí mismo hasta la muerte, de humillarse hasta lo sumo, quiere decir que Él
pasó por el horno para poder ser el bronce bruñido; llegó a ser refulgente como en un horno. ¡Ay
hermanos! Cuando vi que la palabra “horno” se decía “camino”, dije: Señor, tú me estás
enseñando algo. El verdadero camino es el estrecho, negar el ego, negar el yo, humillarnos a
nosotros mismos.
La facultad de juzgar
“15Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno”. Aquí vemos la base
por la cual Él fue hecho Juez: porque Él se juzgó a si mismo. Él dice: “No puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre” (Juan 5:19); o sea que el Señor se negó a vivir
una vida independiente del Padre y se humilló hasta la muerte, y por eso el Padre lo puso como
Señor y lo hizo Juez de todas las cosas; o sea, Su caminata es la base de Su señorío. Hasta que
nuestra caminata sea la base de nuestro lugar en el reino, hasta donde nos hayamos juzgado a
Visión de Cristo glorificado
172
nosotros mismos, podemos cooperar con el Señor para juzgar al mundo; en aquello en que no
nos negamos a nosotros mismos, no podemos tampoco juzgar al mundo. Si nosotros toleramos
algo del mundo en nosotros mismos, entonces lo vamos a predicar así, lo vamos a tolerar así, no
lo vamos a juzgar, sino que como no nos juzgamos a nosotros mismos, no juzgaremos al mundo;
o sea, no estaremos facultados para reinar con Él en Su trono; porque dice Apocalipsis 20 que
en esos tronos se sentarán los que recibieron facultad de juzgar. La facultad de juzgar consiste
en haber podido llamarle a lo negro, negro, a lo blanco, blanco, a cada cosa por su nombre, y
poniéndole los puntos a las íes; en nosotros mismos, para poder entonces cooperar con el Señor
en Su juicio; por eso esos dos versos aparecen seguidos: “14Su cabeza y sus cabellos eran
blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15y sus pies semejantes
al bronce bruñido, refulgente como en un horno”.
Ahora sí aparece la voz. Es curioso que la voz no aparece antes; él venía hablando de la
cabeza, los ojos, y pasó a los pies; y recién viene la voz; quiere decir que si nosotros no vivimos,
lo que hablamos no tiene valor; primero tenemos que andar, vivir, para que entonces tenga lugar
la seriedad de nuestras palabras; la voz viene después de haber pasado por el horno. Entonces
ahora se dice aquí: “y su voz como estruendo de muchas aguas”. Eso quiere decir que el Señor
también hace oír Su voz en medio de las naciones, porque también a las muchas aguas, a las
naciones, es el testimonio del Señor; no que las naciones testifiquen del Señor, sino que el
Señor conquistará las naciones; digamos que nuestras voces deben decir lo que hizo el Señor;
por lo tanto Su voz, llega a ser una voz poderosa como de muchas aguas; una voz fuerte.
La espada aguda de dos filos
Llegamos al versículo 16. Este verso es muy profundo; este verso es muy rico y no creo que
alcancemos a terminar hoy; pero por lo menos vamos a ver algo esencial. Ahora llega la mano
diestra. “Tenía en su diestra siete estrellas”. Después habla de la boca; una cosa es la voz y otra
Visión de Cristo glorificado
173
cosa es la boca: “Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos
filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Vamos primero a tratar lo
más sencillo, por causa del tiempo, y dejamos lo más profundo para el próximo viernes: “De su
boca salía una espada aguda de dos filos”. Ustedes saben que eso se refiere a la palabra de
Dios; vamos a ver dos versos, especialmente por los hermanos más nuevos, en Efesios 6 y en
Hebreos 4. Efesios 6:17: “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la
palabra de Dios”. La espada del Espíritu es la palabra de Dios; y Hebreos 4:12, dice: “12Porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta
partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón. 13Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes
bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar
cuenta”. Vemos en el contexto que aparece la palabra del Señor viva y eficaz, como espada de
dos filos, refiriéndose a la palabra de Dios; o sea que aquí, cuando dice en Apocalipsis 1:16: “De
su boca salía una espada aguda de dos filos”, se refiere a la palabra de Dios. Veamos eso
también en 2 Tesalonicenses 2:8, cuando habla del anticristo: “Y entonces se manifestará aquel
inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, (y la espada del Espíritu es la palabra)
y destruirá con el resplandor de su venida”. Por eso en Apocalipsis 19:11, dice: “11Entonces vi el
cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con
justicia juzga y pelea. 12Sus ojos eran como llamas de fuego, y había en su cabeza muchas
diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 15De su boca sale una
espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el
lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”. Recalcamos: “De su boca sale una
espada aguda, para herir con ella a las naciones”. Todos estos versos nos muestran claramente
que esa espada que sale de Su boca, es Su palabra viva y eficaz que penetra hasta lo más
profundo de nuestro ser, separando lo que es del espíritu, de lo que es del alma, lo que es del
ego, etc., lo que es de arriba, de lo que es de abajo, lo precioso de lo vil, lo santo de lo profano.
Así se presenta Él a la iglesia en Pérgamo, que era precisamente la iglesia de la mezcla; por eso
Visión de Cristo glorificado
174
cuando se presenta a la iglesia en Pérgamo, dice en el 2:12: “Y escribe al ángel de la iglesia en
Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto”. Aquí el Señor discierne lo que es
de lo alto de lo que es bajo, lo que es del mundo y lo que es del Espíritu. Entonces esa palabra es
muy importante: “De su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol
cuando resplandece en su fuerza”.
Analicemos. “Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Significa que la
gloria de Dios se refleja en el rostro del Señor Jesús; no sólo del Señor Jesús se dice que brilla
como el sol; a veces en los profetas, cuando se estaba describiendo a un ángel creado, se dice
que su rostro brillaba como el sol; también cuando se describe la gloria de los redimidos en
Daniel capítulo 12, donde se dice que los que enseñaban la justicia a la multitud, resplandecerán
como astros en el firmamento. Si eso se dice de los redimidos y se dice de los ángeles, cuanto
más se tiene que decir del Señor Jesús; o sea que el rostro del Señor brillaba como el sol; es
decir, más que el sol, porque el sol aún brillara siete veces más para los que están afuera de la
Nueva Jerusalén; pero la Nueva Jerusalén no tiene necesidad de luz del sol, porque el Cordero,
que es su lumbrera, la ilumina con la gloria de Dios. Aquí se refiere a la gloria de Dios manifiesta
en el rostro del Señor Jesús. “Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.
Estamos, hermanos, ya faltando 5 minutos para las 8 y media, y yo sé que esto de las siete
estrellas me va a requerir más tiempo, entonces yo les digo que paremos por ahora aquí.
Démosle gracias al Señor por lo que pudimos ver hoy. †
Continúa con: El misterio de las siete estrellas.
Visión de Cristo glorificado
175
Aproximación al Apocalipsis (11)
EL MISTERIO DE LAS SIETE ESTRELLAS48
“20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete
candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20.
El Señor se revela con relación a nosotros
Hermanos, con la ayuda del Señor, volvamos a Apocalipsis capítulo 1 y vamos a estudiar la
porción correspondiente al día de hoy. La vez pasada nos habíamos introducido en la
consideración de la visión del Cristo glorificado que aparece allí en el capítulo 1 desde el
versículo 12, donde aparece rodeado el Hijo del Hombre de los candeleros, hasta el versículo
48
Enseñanza de Gino Iafrancesco en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D.D., Colombia, septiembre 28 de 2001.
Visión de Cristo glorificado
176
20, donde aparecen palabras reveladoras del Cristo glorificado. Esta no es una visión
cualquiera; esta es la visión que inicia y respalda todo el Libro del Apocalipsis; y como el libro del
Apocalipsis es la culminación de toda la Biblia, la cual sin el Apocalipsis quedaría sin conclusión,
entonces esta visión del Cristo glorificado es sumamente importante; aunque habla palabras
misteriosas, debemos confiar y creer que estas palabras misteriosas son de la mayor
importancia, que revelan las cosas más esenciales y principales que el Señor quiere que
conozcamos de Él y por Él, de Su Padre. Él, cuando se mostró en esta visión gloriosa del Cristo
glorificado, no quiso presentarse solo, y esto es muy significativo; Él hubiera podido presentarse
como el Hijo del Hombre con toda Su gloria, como vimos con Su cabello blanco como la lana,
Sus ojos como llama de fuego, de Su boca sale una espada aguda, Sus pies como bronce
bruñido, Sus vestiduras, pero Él no quiso presentarse solamente así, sino que Él se quiso
presentar en medio de siete candeleros de oro y con siete estrellas en Su diestra. En cuanto a sí
mismo Él no hizo muchas explicaciones, porque Él mismo es la explicación de Dios y también en
él son explicadas todas las cosas; pero Él sí quiso hacer la explicación de lo que significaban los
siete candeleros y las siete estrellas. En la visión habíamos visto los siete candeleros alrededor
de Él; no sólo Él, sino Él en medio de los candeleros; Él se revela en relación a Su pueblo, Él se
revela no sólo en relación a Sí mismo, sino en Su relación con nosotros Su pueblo, y se revela en
medio de candeleros y con siete estrellas en Su diestra; de las otras cosas Él no hizo
explicación.
La vez pasada habíamos visto los detalles acerca del Hijo del Hombre, Sus vestiduras, el cinto
de oro por el pecho, Su cabellos, Sus ojos, Sus pies, y cuando llegamos a Su diestra en el verso
16 del capítulo 1, nos saltamos la frase: “Tenía en su diestra siete estrellas”; porque dijimos que
para considerar esto necesitábamos más tiempo; entonces terminamos el verso 16: “y su rostro
era como el sol cuando resplandece en su fuerza”. Lo relativo a las palabras que Él dice en los
versos 17 y 18, lo estaremos viendo después, pero mientras tanto vamos a ver la frase primera
171
del verso 16 de Apocalipsis 1, donde dice: “Tenía en su diestra siete estrellas”; y dice el versículo
20: “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro:
las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son
las siete iglesias”. Este es un misterio compuesto de dos; se le llama el misterio de las siete
estrellas y de los siete candeleros de oro. Una parte del misterio son las siete estrellas y la otra
parte íntimamente relacionada con las siete estrellas, son los siete candeleros; y estas siete
estrellas, Él dice, son los ángeles de las siete iglesias. Ahí estamos viendo la relación de las
estrellas con los candeleros, de los ángeles con las iglesias; o sea que es un misterio
compuesto; es uno de los misterios de Dios. La palabra del Señor nos habla de la administración
de los misterios de Dios, del misterio de Dios consumado; nos habla del misterio de la voluntad
de Dios; se nos habla del misterio de la economía de Dios o el programa de Dios para llegar a
esa voluntad, ese propósito; se nos habla del misterio de Dios el Padre: Cristo, Dios siendo
revelado por Cristo; se nos habla también del misterio de la piedad, se nos habla de la
encarnación, Dios manifestado en carne, etc; se nos habla del misterio del evangelio, la obra del
Señor; se nos habla del misterio de la fe por medio de la cual nos apropiamos de la obra del
Señor y del Señor por y con Su Espíritu; entonces se nos habla también del misterio de Cristo: la
Iglesia; del misterio del matrimonio que está relacionado con el misterio de Cristo y la Iglesia, que
es un misterio subsidiario; porque el matrimonio natural es tipológico del espiritual, el de Cristo y
Su pueblo; y en ese mismo contexto se llega al misterio de las siete estrellas y de los siete
candeleros de oro. Después hay otros misterios, como el de Israel; como el misterio de la mujer
y la bestia que la trae, o sea el misterio de Babilonia; el misterio de iniquidad; los misterios del
reino de los cielos; el misterio de la final trompeta. Hemos mencionado estos misterios para
recordarlos y para no tomar este misterio aislado de los demás misterios de Dios que deben ser
administrados.
172
Un sentido histórico
Hoy vamos a introducirnos un poco en esta primera parte del misterio de las siete estrellas y de
los siete candeleros de oro; es lo que el Señor quiso revelar ahí; Él mostró una visión acerca de
Sí mismo; y acerca de Sí mismo Él no habló nada porque Él mismo es la explicación de todo;
pero ¿por qué en medio de siete candeleros? Porque Él se identifica con esos candeleros;
decide morar en medio de ellos, y ¿por qué en Su diestra siete estrellas? Eso sí lo explica. Aquí
no dice: el misterio del cabello blanco es tal, el misterio de la espada aguda es tal, el misterio de
los pies bruñidos es tal; no habla de esto, esto no lo explica, pero sí el misterio de las siete
estrellas que es el primero que presenta aquí. Para poder profundizar un poco en esta primera
parte de este misterio, o sea el misterio de las siete estrellas en Su diestra, en la diestra del Hijo
del Hombre, debemos recordar lo que vimos en aquel capítulo de la hermenéutica del
Apocalipsis; allí vimos que el Apocalipsis debe interpretarse de una manera triple; o sea que hay
un primer sentido histórico, porque estas iglesias eran históricas, y se le dijo a Juan que
escribiera y lo enviara a esas iglesias, y él lo hizo de una manera concreta, histórica en el
pasado; pero también se nos dice en este libro que este libro es también una profecía. Tanto en
el principio como al final del libro se llama el libro del Apocalipsis como una profecía:
Bienaventurados los que oyen y guardan las palabras de la profecía de este libro; desde el
principio hasta el fin Apocalipsis es llamado una profecía; de manera que también tenemos que
interpretar proféticamente el Apocalipsis; pero también lo que se le habla a las iglesias, tanto
histórica como proféticamente, se le habla por el Espíritu a todas las iglesias; es decir, para
aplicarse en cualquier condición de la iglesia, en cualquier época, donde algunas de estas cosas
se den. Lo que el Señor aprueba o desaprueba se manifiesta en el mensaje a las siete iglesias;
o sea, los valores del Señor, los principios del Señor. Por eso se habla también de una
interpretación arquetípica y también una interpretación axiológica; es decir, en cuanto a los
valores. Arquetípica en cuanto a los principios y axiológica en cuanto a los valores; el Señor
El misterio de las siete estrellas
173
revela como Él es cuando dice lo que aprueba y cuando dice lo que desaprueba; y aunque
prevalece eso en una iglesia histórica y en un período histórico, el Señor revela en todos los
tiempos, en todos los lugares como es Él, qué aprueba Él y que desaprueba Él; de manera que
debemos tener en cuenta recordar esto que habíamos visto en la hermenéutica del Apocalipsis
al leer ahora lo relativo a las siete estrellas en Su diestra; porque ciertamente hubo siete iglesias
históricas, hubo personas específicas propias que recibieron ese mensaje en sus manos, pero
también las siete iglesias proféticamente representan los períodos de la historia de la Iglesia,
entonces tenemos que también entender esas siete estrellas y esos siete ángeles en el sentido
profético, además del sentido histórico. Entonces por eso, empecemos a considerar lo que Él
primero revela.
Ángeles: mensajeros celestiales o humanos
Él dice allí en el versículo 16, la frase: “Tenía en su diestra siete estrellas”. ¿Qué sería eso?
Dice el verso 20: “El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: (un misterio compuesto) las siete estrellas son los ángeles de las siete
iglesias”. El Señor ya interpretó. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias. Ahora,
cuando uno mira a un ángel, ya sea en el sentido humano o en el sentido espiritual, es un
mensajero; porque la palabra ángel, como solemos decir a menudo, no es una palabra que
designe naturaleza, sino que designa oficio; la palabra ángel en griego es angelos [_γγελoς], y la
palabra en hebreo es malak, que quiere decir: mensajero; de manera que la palabra ángel puede
aplicarse al oficio de seres celestiales como los ángeles, como los arcángeles, como Miguel,
como Gabriel y de los millares de ángeles; ellos propiamente son llamados ángeles porque son
mensajeros celestiales; pero la misma palabra ángel en el griego del Nuevo Testamento
aparece utilizada no sólo referida a ángeles celestiales, sino referida también a ángeles
El misterio de las siete estrellas
174
naturales, seres humanos enviados. Cuando ustedes van a los Evangelios a aquel pasaje donde
el Señor Jesús envió unos mensajeros de su parte para ir a conseguir el lugar donde iban a
preparar la pascua y que iban a encontrar un hombre que llevaba un cántaro y que lo siguieran,
que cuando llegaran a su casa le preguntaran: ¿dónde está el lugar donde he de celebrar la
pascua con mis discípulos? cuando ustedes leen ese pasaje en griego, aquellos mensajeros que
el Señor envió de sus discípulos, que eran seres humanos, son llamados también ángeles;49 o
sea que no eran ángeles celestiales, sino que eran ángeles humanos; por eso les dije que la
palabra ángel es una palabra de oficio; el oficio de mensajero, ya sea celestial, ya sea natural. La
palabra ángel significa mensajero; no necesariamente tiene que ser celestial solamente, ni
necesariamente tiene que ser humano solamente; y me agrada que el Señor haya querido
utilizar esta palabra para revelar el misterio, porque se nos permite interpretar el misterio en el
sentido espiritual y también en el sentido natural, porque la interpretación de estrella es ángel.
49
Ver Lucas 22:7-13
El misterio de las siete estrellas
175
También cuando vemos Apocalipsis 12, vemos que aquel dragón arrastró la tercera parte de
las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra; se refería a la tercera parte de los ángeles que son
llamados estrellas. Lo primero que llama la atención es que esas siete estrellas específicas, son
siete, lo que representa la plenitud; todo está resumido en ese siete; el Señor está dando una
revelación completa, Él está culminando la revelación en Apocalipsis con esta visión; con esta
visión es que Él se presenta a las iglesias; sin embargo Él habla: siete estrellas, como si
estuviera resumiendo todas las cosas. Si uno ve un mensajero humano, puede dudar y
desconfiar de él; si ve un ángel que se aparece, inclusive tenemos la obligación de probarlos,
porque si aparece uno de los apóstoles o un ángel del cielo anunciando un evangelio diferente
del que anunció el Señor Jesús y Sus apóstoles y que está en la Biblia: sea anatema; se nos
obliga a probar los ángeles. San Juan dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los
espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1); o sea que los ángeles, ya sean celestiales, ya sea
humanos, tienen que ser probados. Ahora, el Señor se revela a seres humanos o a ángeles
celestiales que tengan que ser probados; Él tiene siete en Su diestra; eso es muy importante;
que estén en Su diestra significa que nadie los puede arrebatar de Su mano; significa que Él
tiene ese control; Su diestra representa Su poder, representa Su soberanía; que Él tenga siete
ángeles en Su diestra quiere decir que Él está teniendo el control absoluto de ellos, que ellos
están en Su mano guardados por Él, que ellos son dirigidos por Él. Ciertamente que el Señor
tiene Su enemigo y sus demonios que le siguen y que quieren hacer muchos problemas y
confundir al pueblo de Dios; pero el Señor tiene en Su diestra estos siete ángeles, no importa
cuántos enemigos se levanten; el Señor ha establecido esto así: están en mi mano, están en mi
diestra; por lo tanto, nadie los puede arrebatar de mi mano, no importa cuánta lucha se levante
contra Dios, no sólo el Señor está seguro, sino que Sus mensajeros que representan Su
revelación, Su luz, están en Su mano, están en Su diestra; Él los tiene en Su diestra, Él los
guarda con Su poder, Él quiso que lo supiéramos, Él lo reveló y lo mostró en Su mano; si aun sus
El misterio de las siete estrellas
176
ovejas, dice, estamos en Su mano, nadie nos puede arrebatar de Su mano, ni de la mano de Su
Padre; el Padre es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre; y Yo y
el Padre uno somos, dice el Señor. Entonces si Él dice que a sus ovejas nadie las puede
arrebatar de la mano de Su Padre, eso en cuanto a la salvación, ahora en cuanto a la revelación
que es prerrogativa de Dios, en cuanto al mensaje de Dios para la Iglesia, eso también está en
Su mano; no sólo la salvación de las ovejas está en la mano del Señor, también la revelación
para la Iglesia.
Antes de venir el Señor alumbran las estrellas
En ese misterio, ¿cuál es la misión de las estrellas? ¿Qué es lo primero que se dice de las
estrellas en la Biblia? Podemos verlo aquí en Génesis, en el capítulo 1; la primera vez que
aparecen las estrellas es al final del verso 16; aquí también están en el 16. Como Apocalipsis
1:16, Génesis 1:16, dice: “16E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que
señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las
estrellas. 17Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra”. Entonces
¿para qué son las estrellas? Para alumbrar sobre la tierra: ¿y qué más? Ahí sigue diciendo en
Génesis: “18Y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio
Dios que era bueno. 19Y fue la tarde y la mañana el día cuarto”. Si usted regresa un poquito al 14
cuando Dios dijo: “Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche;
y sirvan”, en el hebreo dice: “para señales, para las estaciones, para días y años”. Esta
traducción Reina-Valera-1960 traduce así: “y sirvan de señales para las estaciones, (y ahí le
pone la coma) para días y años”; pero si tú lo lees en el hebreo, el hebreo dice: “para señales,
para estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para
alumbrar sobre la tierra”. Entonces ¿para qué son las estrellas? Primero para alumbrar,
alumbrar en la noche, cuando está oscuro, cuando todavía no aparece el sol; entonces es misión
El misterio de las siete estrellas
177
de las estrellas alumbrar; o sea que antes de la segunda venida de Cristo, que representa la
salida del sol de justicia, alumbrarán las estrellas; como dice Malaquías 4: se levantará el sol de
justicia; esa es la venida segunda de Cristo; viene como el sol de justicia; antes de venir el sol de
justicia, durante el período oscuro de la historia de la iglesia, antes de que venga el Señor, ese
es el tiempo de la noche; en el tiempo de la noche los que tienen la responsabilidad de alumbrar
son las estrellas; las estrellas son para alumbrar en la noche; pero estas estrellas son
mensajeros de Dios para alumbrar en la noche; así como hay una noche física y hay unas
estrellas físicas, también hay una noche espiritual, pero también hay estrellas espirituales. Por
eso son ángeles y aunque sean hombres también tienen espíritu; entonces hay un sentido
espiritual.
También esas estrellas sirven para señales, para señalar, para indicar el camino. Fíjense en
que cuando los magos no sabían dónde encontrar a Jesús, aquel fenómeno estelar, como lo
dice el griego: “fenómeno estelar” les señaló precisamente dónde estaba Belén y dónde estaba
el niño, porque desde ese punto se podía ver ese fenómeno estelar que fue llamado “astro o
estrella” que se llama en el griego “fenómeno estelar”; para señalar, para señales, para mostrar
las épocas. Una época se diferencia de otra época porque cada época tiene su tónica, cada
época tiene un mensaje específico de lo que el Señor está haciendo en ese tiempo, y Dios tiene
personas providenciales que abren una nueva época, cuando la Iglesia entra en un aprendizaje
específico del Espíritu. En la historia de la Iglesia también hay que ver los siete ángeles; no sólo
en las iglesias históricas, sino en el período de los asuntos que el Espíritu Santo trae a colación.
En distintos siglos de la historia de la Iglesia, allí también hay que ver a los mensajeros de Dios
asegurados por la mano de Dios, porque el Señor Jesús dijo que Él edificaría Su Iglesia; o sea
que es la mano de Dios la que está detrás de la historia de la Iglesia; es la mano del Señor la que
está mostrando la luz específica para cada período de la Iglesia; es el Espíritu Santo el que está
dando el énfasis clave en cada época de la Iglesia. Por eso Él tenía en Su diestra siete estrellas;
El misterio de las siete estrellas
178
esas siete estrellas son los ángeles; ya no podemos interpretar ángel en otro sentido más,
porque ya ángel es interpretación de estrella. Si el Señor usó la palabra “ángel” como
interpretación de “estrella”, el Señor dejó una palabra que se aplica a lo celestial y a lo natural,
que se aplica en los cielos y se aplica en la tierra; digamos que se aplica al espíritu de la iglesia
que se expresa en el liderazgo y se refiere también al liderazgo o a los mensajeros; entonces la
interpretación que el Señor Jesús le dio a la palabra “siete estrellas” son los siete ángeles de las
siete iglesias.
Espíritu de la iglesia y espíritu de la época
El Señor no solamente tiene iglesias, sino que tiene mensajeros para las iglesias, y tiene
mensajeros en el sentido espiritual, celestial, y también en el sentido natural y terrenal. Si las
naciones tienen príncipes, si las personas, aún los niños, tienen ángeles de la guarda, y ya
vimos ángeles de naciones y ángeles de niños en la Biblia, ¡cuánto más han de tener las iglesias
sus respectivos ángeles en el primer sentido espiritual! Ustedes recuerdan en Daniel capítulo 10
que aparece el príncipe de Persia como un principado celestial; el príncipe de Grecia como un
principado celestial. Dice que Miguel era uno de los principales príncipes, que era el que estaba
por el pueblo de Israel; o sea que el príncipe de Israel es Miguel, pero hay otros príncipes;
algunos que se rebelaron, como era el de Persia, o como era el de Grecia, y se rebelaron porque
guerrean contra el de Daniel, que es Miguel; pero Miguel no es el único príncipe, sino que es uno
de los principales príncipes, como dice Daniel 10: “13Pero he aquí Miguel, uno de los principales
príncipes, vino para ayudarme”, dijo aquel ser celestial que se le apareció a Daniel en el capítulo
10 de su profecía; entonces si Miguel es uno de los principales, hay otros que también son
principales; entonces las naciones tienen espíritus; si la nación de Persia tiene un principado,
probablemente algunos gobernadores sujetos a esos principados, algunas potestades están a
cargo de regiones y también a cargo de ciudades; entonces si el Señor en Su reino tiene ángeles
El misterio de las siete estrellas
179
adscritos a cada persona, cuando dice: no menospreciéis a este pequeñito, porque “sus”
ángeles, y no dijo en singular, sino en plural, mínimo dos, pero pueden ser más, sus ángeles
miran continuamente el rostro de Dios, entonces ángeles, más de uno, tienen el privilegio de
mirar a Dios, y sin embargo fueron asignados al cuidado de un pequeñito, cuán importante es
ese pequeñito. Si un pequeñito tiene ángeles y no se le puede menospreciar por el hecho de
tener ángeles que miran a Dios, quiere decir que él es más valioso que esos ángeles; si esos
ángeles tienen ese privilegio, qué privilegio más tendrá ese pequeñito; porque como orábamos
hoy, Dios escogió a esos pequeñitos para morar Dios mismo en sus corazones; entonces si un
niño tiene ángeles, una nación tiene ángeles; hay principados, potestades, gobernadores y
huestes, ¿cuánto más habrá en las iglesias? Quiere decir que cada iglesia tiene los ángeles
guardianes de los santos de la iglesia, pero ellos tienen que tener un líder, un líder de la iglesia
de esa ciudad. Al hermano Samuel Doctorian se le revelaron cinco ángeles de cinco continentes.
Aquí el Señor habla que cada iglesia tiene su ángel; cuando interpretamos la palabra ángel en el
sentido celestial es porque el Señor usó la palabra ángel, que tiene la doble aplicación: la
aplicación celestial y la aplicación terrenal; o sea que si esa palabra tiene dos aplicaciones y el
Señor la usó así de esa manera ambigua, que puede tener doble aplicación la misma palabra,
pues, aprovechemos ese uso que el Señor le hizo para que nosotros también entendamos que
existe un mundo espiritual que rodea la Iglesia, que está entre nosotros y que también podemos
decir lo siguiente: existe lo que podríamos decir, el espíritu de la iglesia, de cada iglesia
particular, y también existe el espíritu de la época.
Usted va a una determinada congregación y usted nota su espíritu; puede ir a otra
congregación en la misma región o en otra ciudad y usted nota otro espíritu, aunque es el mismo
Espíritu Santo, sin embargo, se tiñe de las personas que lo canalizan y se particulariza y se
puede clasificar dentro de él. Algunas iglesias son liberales, otras son legalistas; unas son
moderadas, otras son radicales; usted percibe el espíritu de cada iglesia y lo mismo es en lo
El misterio de las siete estrellas
180
local, digamos, en la interpretación histórica. Pero también cada una de las iglesias históricas de
Apocalipsis representa un período profético, y también existe el espíritu de la época. Cada
época tiene su espíritu; cuando tú ves la historia de la Iglesia, tú te das cuenta de que al principio
de lo que se trataba era de tal cosa, y por mucho tiempo se estuvo tratando eso, y se trató, por
ejemplo, el asunto de la Trinidad, el asunto de las controversias con el Arrianismo, con el
Sabelianismo, y eso era lo que el Espíritu Santo estaba enseñando en esa época; digamos que
esa época tuvo una estrella, un espíritu de esa época en que se trató cierto asunto; pero claro
está que la tónica del Espíritu también se manifestó en el liderazgo; por ejemplo, Atanasio fue el
hombre clave que enfatizó la divinidad de Cristo y que defendió la divinidad de Cristo en cuanto
a doctrina, frente a los ataques de los arrianos y de otros; o sea que sí existe el espíritu de cada
iglesia, pero que se expresa a través del liderazgo de la iglesia. Ahí se ven los dos aspectos,
tanto el aspecto celestial de ángel, como el aspecto humano de ángel, porque el liderazgo de la
iglesia es como decir el mensajero de la iglesia, es como decir el ángel de la iglesia en el sentido
natural; pero esa palabra se puede aplicar en los dos sentidos; y si el Señor le dio esos dos
sentidos a esa palabra, vamos a aplicársela en los dos sentidos. ¿Por qué la vamos a restringir?
Si el Señor usó la palabra bien amplia. Entonces existen mensajeros en cada iglesia y en cada
período. Cada iglesia tiene su mensajero, cada período tiene su mensajero sobresaliente. Por
eso el liderazgo de la iglesia está representado también en el ángel de la iglesia. El Señor,
cuando le habla al ángel de la iglesia, es como si lo hiciera responsable por la situación de la
iglesia. El Señor le dice al ángel de la iglesia en Tiatira: Tú toleras a Jezabel; quiere decir que en
esa iglesia específica, el liderazgo toleraba a esa mujer histórica que se llamó Jezabel; pero
también el liderazgo de una época toleró una determinada estructura eclesiástica, como por
ejemplo, el romanismo, la gran ramera, la Jezabel en el sentido profético, y la gente aceptó ese
espíritu durante esa época. Después otra época cambió, surgieron otros mensajeros para
representar otra tónica del Espíritu en la edificación que el Señor está haciendo en la historia de
El misterio de las siete estrellas
181
la Iglesia; el Señor está edificando la Iglesia. Ya el asunto de la Trinidad está claro, vamos a
pasar al asunto de la cristología; el de la cristología ya está claro, vamos a pasar al asunto de la
expiación; el asunto de la expiación ya está claro, vamos a pasar al asunto de la justificación.
¡Ah! en la época de la Reforma el asunto de la justificación ya está claro, entonces ahora que ya
sabemos quien está dentro y quien está fuera; vamos a pasar al asunto de la Iglesia; el asunto
de la Iglesia ya está claro, vamos a pasar al asunto de los vencedores, al asunto de la
escatología; cada época tiene su mensaje y por eso su mensajero; cada época tiene su espíritu
y también tiene las personas que encarnan ese mensaje, y que son, como decir, los que
encarnan el espíritu de la época en la historia de la Iglesia. ¿Se dan cuenta? Ahora, pero el que
tiene eso en Su mano, es el Señor.
Siete iglesias locales y siete períodos históricos
El Señor sabe a quién le revela qué y durante cuánto tiempo, y luego cuando, como decimos,
ya está cocinada esa parte de la torta, el Señor voltea la torta e introduce a la iglesia en una
nueva etapa, en un nuevo asunto. Ahora el asunto de la nueva época está representado por un
liderazgo que trata un mensaje, y por eso es una segunda estrella, y después una tercera
estrella con un tercer mensaje y luego una cuarta estrella con un cuarto mensaje, hasta una
séptima estrella con un séptimo mensaje. El mensaje completo de Dios es administrado a la
Iglesia poco a poco, por partes; entonces podemos hablar del espíritu de la Iglesia en cada
época y podemos hablar de los personajes escogidos por Dios, que están en las manos de Dios,
que representan esa porción del mensaje de Dios para esa época. No podía entrarse en la
época de la Reforma, no podía haber un Lutero sin primero haber unos prerreformadores, y sin
haber habido antes los problemas de Pérgamo y luego los de Tiatira; no se hubiera entendido el
mensaje de Wicklef o de Juan Huss o de Lutero o de Calvino o de Melancton o de Zwinglio, si
primero la Iglesia no hubiera pasado por ciertas etapas. Entonces, hermanos, las siete iglesias
El misterio de las siete estrellas
182
representan primero siete iglesias históricas, pero como es una profecía, esas iglesias históricas
proyectan profecía acerca de los períodos de la historia de la Iglesia, y por lo tanto, así como hay
liderazgo natural que expresa el espíritu, digamos el genio de la época y del espíritu de la iglesia,
en lo espiritual, también lo hay en lo natural; tanto en lo local, como en lo histórico. Esas siete
estrellas representan toda esa constelación de mensajeros del Señor que el Señor ha usado
para revelar plenamente Su palabra en la historia de la Iglesia.
Los ángeles de las edades
Ha habido hermanos y siervos del Señor que han tratado de identificar los personajes claves
de la historia de la Iglesia; por ejemplo, hubo un hombre llamado Alexander Freytag que fue
como una disidencia de los adventistas y de los testigos de Jehová, que en un principio eran un
solo grupo que se llamaba “los estudiantes de la Biblia”, que comenzó Miller y después por un
lado salió Elena de White con los adventistas y Charles Russel con los testigos; en esa época
surgió un disidente de ellos que se llamó Alexander Freytag que fundó aquel movimiento
llamado “los amigos del hombre”, muy famoso especialmente en Francia; ya desde esa época
ellos empezaron a ver que había personajes claves en la historia de la Iglesia, que habían sido
los mensajeros que Dios usó para introducir una tónica especial del Espíritu en esa época.
Alexander Freytag, él por su parte, pensó que los siete hombres claves en la historia de la Iglesia
habían sido: Para Efeso, Pablo; para Esmirna, Juan; para Pérgamo Arrio, porque
desgraciadamente él había estado con los testigos, su origen era arriano, entonces puso a Arrio
como el que representaba el espíritu de Pérgamo. Voy a decir otras opiniones de otros, pero es
para ilustrar esto que estamos diciendo. Luego para el mensaje de Tiatira, él colocó a Pedro
Valdo, de los valdenses; para Sardis él colocó a Wicleff; para Filadelfia él colocó a Lutero, y para
Laodicea él dijo que esa época se había iniciado a partir de la profecía de Miller; aunque no
menciona a Miller como ángel, pero a raíz de la profecía de Miller; era como si él prácticamente
El misterio de las siete estrellas
183
se colocara a sí mismo como el mensajero final.
El hermano Branham también señaló personajes que él consideró claves en la historia de la
Iglesia. Es como si la historia de la Iglesia fuera toda una cordillera que tiene muchos montes,
pero hay montes principales; es donde se expresa con mayor especialidad el espíritu de la
época. Entonces el hermano Branham coincidió con Freytag solamente en Efeso; él colocó
como mensajero de Efeso a Pablo, pero colocó como mensajero de Esmirna a Ireneo, y colocó
como mensajero de Pérgamo a Martín de Tours, San Martín de Tours; después colocó como
mensajero de Tiatira a Colombo, que fue un líder de las iglesias de Iona, que mantuvo un
cristianismo no romano por allá en Escocia y en la isla de Iona; luego colocó a Lutero como
Sardis; yo creo que en eso estaba más acertado Branham que Freytag; luego colocó a Wesley
en Filadelfia, y luego él era el mensajero de Laodicea: William Branham.
Hay muchos hermanos que han interpretado la historia de la Iglesia proféticamente en esos
capítulos 2 y 3 de Apocalipsis. Algunos sin entrar a tratar de identificar las influencias básicas de
la época, solamente mencionando en forma general; otros sí, como Freytag, Branham y otros,
poniendo personajes específicos. Digamos, el hermano Campbell Morgan, que escribió una
obra muy preciosa que se llamó “Las cartas de nuestro Señor”, él hace una interpretación de
Apocalipsis 2 y 3, pero sin poner mensajeros específicos. El hermano Watchman Nee escribió
una obra que se llama “Ortodoxia de la iglesia”; también él trata este tema. El hermano Branham
tenía una obra que se llama: “Las siete edades de la iglesia” que también trata este tema.
Muchos siervos de Dios han visto este aspecto hasta cierto punto. Nuestro hermano Arcadio
Sierra Díaz tiene una obra que se llama: “La iglesia de Jesucristo, Una Perspectiva Histórico
Profética”, donde también trata el aspecto de las siete edades de la iglesia. Cuando vimos la
administración de los Misterios de Dios allá en la escuela de la obra que tenía la sede en Barrios
Unidos, en Rionegro, allí también se trató este asunto; ahora vamos a volver a tratarlo.
Es curioso que existe en todas las cosas un proceso, y ese proceso se completa en siete;
El misterio de las siete estrellas
184
miremos cómo incluso la ciencia ha tenido también sus períodos. Fíjense en que comenzó con
los pitagóricos; digamos que Pitágoras era aquel representante de la ciencia; después de
Pitágoras ya pasó a Aristóteles; fue otra época donde Aristóteles fue el gran genio; ya en tercer
lugar fue Ptolomeo; el gran científico Ptolomeo que marcó una época, él fue el representante de
la ciencia llamada Ptolemaica, geocéntrica, donde interpretaba el universo girando alrededor de
la tierra; pero entonces después vino Copérnico, en cuarto lugar, y cambió la visión geocéntrica
por la heliocéntrica, con el sol rodeado por los planetas alrededor; y después vino Galileo en
quinto lugar, y después vino Isaac Newton en sexto lugar, y por último vino Einstein en séptimo
lugar, marcando la influencia final en la ciencia; o sea, la teoría de la relatividad. Ustedes se dan
cuenta, pues, cómo la historia ha tenido su proceso y muchos personajes, pero algunos como
que representan el espíritu de la época; y así como lo ha habido en la ciencia, también lo ha
habido en la historia de la Iglesia.
Yo no quiero poner nombres específicos; preferiría que nosotros escogiéramos quien sería el
personaje clave al principio de la historia de la iglesia; podríamos poner a Pablo o podríamos
poner a Juan, porque tanto Pablo fundó la iglesia de Efeso, pero Juan fue el que la completó;
pero es el mismo Juan el que tiene que mandar la carta al mensajero; entonces podríamos decir
que queda difícil colocar. El personaje histórico que aparece sobresaliente en la iglesia de Éfeso
en la historia es Polícrates, pero no es que haya marcado época; digamos que el Señor como
que encomendó desdpues de los doce el comienzo a Pablo y la continuación a Juan. Pero en la
iglesia primitiva después de los apóstoles, el más influyente fue Ireneo, campeón contra el
gnosticismo. El que era el líder de la iglesia en Esmirna era Policarpo; pero realmente a los pies
de Policarpo, Ireneo fue el hombre clave de todo ese período de la historia de la iglesia, en la
iglesia perseguida, el que luchó contra las herejías; fue el personaje para mí más sobresaliente;
yo en eso concuerdaría con Branham; realmente Ireneo fue un personaje clave; pero yo no
quiero ser dogmático, yo dejo que ustedes también decidan. Después de Ireneo el más
El misterio de las siete estrellas
185
influyente fue Orígenes en plena época de persecuciones. En la tercera edad de la iglesia
referida a Pérgamo cuando comenzó el Concilio de Nicea con Constantino, realmente es
Atanasio el personaje clave, más que Martín de Tours; yo creo que Martín fue un gran hermano,
hizo milagros, pero no marcó el espíritu de la época como lo marcó Atanasio; Atanasio
realmente marcó el espíritu de la época; lo ponemos en contraposición a Arrio a quien había
colocado Freytag. Pero mucho más que Atanasio, Agustín de Hipona marcó mil años de historia
de la Iglesia como la mayor influencia. Luego en la edad media, ¿quién fue el personaje clave de
Dios que estuvo en la edad media? Hubo personajes como Tomás de Aquino o como Francisco
de Asís, o Pedro Valdo; realmente Francisco de Asís fue un hombre clave; pero fíjense en que
se dice de ellos, de los de Tiatira, de la época del absolutismo papal, que ellos toleraron a
Jezabel; eran siervos de Dios, pero que estuvieron dentro del sistema romanista, mas no Valdo.
Después de Agustín, la mayor influencia fue de Tomás de Aquino. Yo pienso que en cuanto a la
Reforma, la época de Sardis, la voz cantante que marcó la época fue Lutero; hubo otros grandes
hombres de Dios como Calvino, como Zwnglio, como Melancton, pero realmente la voz cantante
que marcó la época de la Reforma, yo creo que fue Lutero.
Luego viene Filadelfia, que representa el período de la visión del cuerpo de Cristo; Freytag
mencionó aquí a Lutero, pero le cuadra más la época de la Reforma: Sardis. Branham colocó a
Wesley que realmente fue una gran influencia en cuanto a la santidad, en cuanto a la
destemplización, pero realmente en cuanto a visión de cuerpo de Cristo, Wesley no logró
presentar una visión tan clara del cuerpo de Cristo; digamos que después vinieron hermanos
como Darby, que antes de Darby hubo el hermano Cronin y otros hermanos, pero Darby mismo
fue exclusivista; yo pienso que de los herederos que cuajaron y que tenían una visión de iglesia
y de cuerpo uno es Watchman Nee; yo pienso que nadie ha presentado una visión del cuerpo de
Cristo tan clara como el hermano Watchman Nee; yo pienso que él representa bien ese período
de Filadelfia; pero Laodicea, la época terrible de los derechos humanos, iglesia tibia, iglesia que
El misterio de las siete estrellas
186
tiene que pagar un precio y no lo paga, iglesia que se dice rica pero es pobre, sin embargo, el
Señor le da un mensaje especial a esa iglesia; yo pienso que todavía esas personas se tienen
que manifestar. No me atrevo a poner nombres para esa época final. Hay siervos sobresalientes
en el presente, pero la mayoría de éstos son sobresalientes en evangelización, milagros,
sanidades; pero en el mensaje específico a Laodicea, puede ser que falte; o ustedes analizarán
la historia de la Iglesia y verán; pero si percibieron, hermanos, que la palabra ángel es una
palabra tan amplia, donde se puede interpretar el espíritu de la iglesia, los ángeles de la iglesia
que representan a la iglesia delante del Señor, que suben sus oraciones y traen los asuntos de la
iglesia ante el Señor, y que esa iglesia está delante del Señor por la información de esos
ángeles; aunque el Señor ya lo sabe todo, pero ellos representan esas oraciones de la iglesia, el
espíritu de la iglesia delante del Señor; y también hay un liderazgo natural que encarna eso;
cada iglesia tiene su presbiterio y en el presbiterio puede haber alguno que sea el que presida en
el mismo presbiterio, sin ser un obispo encima, sino un igual, un primus inter pares, a través del
cual el Señor presida; entonces se ve que los ángeles representan la autoridad delegada del
Señor en la iglesia y existe en cada iglesia local autoridad delegada; pero existen también
mensajeros específicos que marcan época en la historia de la Iglesia. Yo pienso que con estas
consideraciones nos ha quedado más o menos claro lo que quiere decir que el Señor tenía en su
diestra siete estrellas y que el misterio de esas siete estrellas es que son los siete ángeles de las
siete iglesias.
Las iglesias y el ministerio de la obra
Una última cosa quería decir para terminar esto: No podía solamente el Señor mencionar las
iglesias, sin incluir la obra, porque el trabajo del Señor en la edificación del cuerpo de Cristo tiene
el aspecto de la obra y tiene el aspecto de las iglesias. El aspecto de las iglesias son los
El misterio de las siete estrellas
187
candeleros, pero el aspecto de la obra son los ángeles de las siete iglesias prototipos (pues en la
historia son el episcopado). Los ángeles representan el ministerio, los que alumbran a la iglesia
en el período de oscuridad; por eso para ver esos dos aspectos: el de la Iglesia misma y el del
ministerio de la obra, vamos a Zacarías capítulo 4, en donde ustedes van a ver allí este mismo
sentido en esta visión. Zacarías 4 dice: “1Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó,
como un hombre que es despertado de su sueño. 2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado,
y he aquí un candelabro (la visión para restaurar la casa de Dios en tiempos de Zacarías, de
Nehemías, de Esdras, de Hageo; la visión para animar a la restauración de la casa es la visión
del candelero; el Señor le muestra la visión del candelero) todo de oro, con un depósito encima,
(este depósito es el que alimenta el candelero; es el mensaje de Dios a la iglesia, el corpus de la
verdad, el consejo de Dios que debe alimentar a la iglesia; pero fíjense en cómo ese depósito
llega al candelero) y sus siete lámparas encima del candelabro, (las siete lámparas que
representan el espíritu de los ángeles de las iglesias, pero fíjense en qué es lo que comunica el
depósito al candelero) y siete tubos para las lámparas que están encima de él”. El Señor hace
llegar el aceite del depósito a las lámparas de los candeleros por medio de siete tubos; esos
siete tubos son los canales del aceite; o sea, representan el ministerio del Nuevo Pacto, el
ministerio en su plenitud; por eso se llamó el ministerio del Nuevo Pacto, el ministerio del Nuevo
Testamento, el ministerio de la Palabra, el ministerio del Espíritu, el ministerio de la
reconciliación, el ministerio de la justificación; pero ese ministerio está distribuido entre los
ministros, y aquí el Señor representó la plenitud del ministerio en siete tubos que son los canales
que llevan el aceite como oro del depósito a las lámparas del candelero; y asimismo en la visión
del Cristo glorioso aparece el Señor en Su diestra con siete estrellas que son los mensajeros
para alumbrar la iglesia y son los ángeles de las iglesias; o sea, los mensajeros o portavoces del
mensaje de Dios a las iglesias, la autoridad delegada en cada iglesia local como también
aquellos apóstoles del Señor que en la historia de la iglesia fueron los que marcaron época y
El misterio de las siete estrellas
188
tocaron la tecla del Espíritu para esa época. Por eso esas siete estrellas se corresponderían con
estos siete tubos; o sea que los candeleros representan las iglesias y las estrellas representan la
obra. Existen esas dos cosas: la obra y las iglesias; por eso el Señor tiene siete estrellas en Su
diestra y siete candeleros. Creo que hemos mirado un poco acerca del misterio de las siete
estrellas en la diestra del Hijo del Hombre. Vamos a parar aquí. †
Continúa con: Las llaves de la muerte y del Hades.
El misterio de las siete estrellas
189
Aproximación al Apocalipsis (12)
LAS LLAVES DE LA MUERTE Y DEL HADES50
“17Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí,
diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 18y el que vivo, y estuve muerto;
mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte
y del Hades. 19Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser
después de estas”. Apocalipsis 1:17-19.
Juan cae como muerto ante Jesús glorificado
Vamos con la ayuda del Señor a continuar el estudio del Libro del Apocalipsis. Estamos en el
capítulo 1, desde el verso 17. Voy a leer inicialmente los versos que corresponden a la visión del
50
Enseñanza en la reunión de obra en la iglesia de la localidad de Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, en octubre 5 de 2001.
El misterio de las siete estrellas
190
Cristo glorificado; estamos todavía en los detalles de esta visión; hoy veremos otro aspecto. El
primer aspecto lo vimos desde el verso 12-16, el segundo el 16 y el tercero va desde el 17. Dice
el apóstol Juan referido a esta visión del Cristo glorioso, a esa aparición de Cristo al apóstol
Juan, hijo de Zebedeo y Salomé en la isla de Patmos, dice Juan cuando vio al Señor: “17Cuando
le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas, yo soy el
primero y el último, 18y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los
siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. 19Escribe las cosas que has visto, y las
que son, y las que han de ser después de éstas. 20El misterio de las siete estrellas que has visto
en mi diestra, y de los siete candeleros de oro; las siete estrellas son los ángeles de las siete
iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”
Aquí Juan declara lo siguiente. Acordémonos de quien era Juan. Era quizá el más íntimo del
Señor Jesús; en la cena, en que no se sentaban en mesas así como éstas, sino que aquellas
mesas eran unas mesas bajitas, eran más reclinatorios, se reclinaban así sobre la mesa
poniendo los pies hacia un lado y la mesa era en forma de u, entonces se servía; por eso aquí
estaba uno recostado; el siguiente que estaba delante era Juan; era el que se recostaba en el
pecho del Señor reclinado, y así los demás, y Juan era uno que se reclinaba en el pecho del
Señor; lo dice él mismo y sin embargo, ahora cuando le vio glorificado, cayó como muerto;
porque mientras estaba velado, no lo distinguía bien, sabía que Él era el Hijo de Dios, que era el
Mesías, que era el Verbo de Dios, pero de velo para afuera; pero cuando la gloria que estaba
dentro del velo, en la glorificación pasó fuera del velo, ahí Juan quedó como muerto. Ustedes
recuerdan que cuando los mobiliarios del templo se trasladaban, se hacían montoncitos; el
primer montoncito era el Arca del Pacto, el segundo era la mesa de los panes, el tercero era el
candelero, el cuarto era el altar del incienso con el incensario, y todos estaban cubiertos por
pieles de tejones, excepto el primer montoncito donde iba el arca, donde el paño de azul estaba
183
por fuera; los otros también tenían paños en el interior, pero el arca lo tenía por fuera mostrando
que en el caso del Señor Jesús, que es el precursor, que es el Arca del Pacto, la gloria ya fue
manifestada, Él ya fue glorificado y la gloria ya no sólo está dentro de Él, sino afuera de Él, y Él
es el precursor, Él es el que dirige la procesión del pueblo del Señor. Entonces por eso aquel que
había visto al Señor pero no Su gloria, aunque lo había visto en la transfiguración una vez y
quedaron aterrorizados, ahora está otra vez en Patmos y dice: “Cuando le vi, caí como muerto a
sus pies”. ¡Qué cosa tremenda! Que aún en vida los que venían a tomarlo preso cayeron para
atrás; después él se retuvo y se dejó tomar, porque Él dice: “Nadie me la quita (la vida), sino que
yo de mí mismo la pongo”.51 Hermanos, esto es muy importante entenderlo; nosotros ahora,
como dice el apóstol Pablo, andamos por fe y no por vista. El Señor ahora se está escondiendo
prácticamente; Él se ha revelado, pero de todas maneras Él sigue escondido, revelado y
escondido, por eso es un misterio; si Él se revelara todo el mundo caería a sus pies, pero ¿quién
le amaría de esa manera? Todo el mundo se aterrorizaría, pero ¿quien le amaría? Pero a éste
que le amaba, le reveló un poco de Su gloria, y quedó como muerto; así fue con los que le
amaban; Él todavía no se ha revelado en gloria para los impíos; por eso se atreven a hablar mal,
por eso se atreven a decir cosas; en el momento en que Él se revele en gloria, ahí sí como Él
juró: toda boca confesará Su nombre y toda rodilla se doblará.52 Si Juan, que era uno de los que
doblaba las rodillas voluntariamente, cayó como muerto, entonces fue más que arrodillarse;
cayó como muerto; eso quiere decir que la gloria del Señor es grande.
El caso de Job
51
Ver Juan 10:17,18.
52
Ver Romanos 14:11.
Las llaves de la muerte y el Hades
184
El Señor, al primero en la historia bíblica, en el aspecto cronológico, tenemos que se le reveló
y produjo ese efecto, fue a Job. Entonces en el libro de Job, que ustedes pueden ver conmigo,
ustedes ven que Dios toleró una larga conversación teológica entre Job y sus amigos y hablaban
de Dios, así como a veces hablamos nosotros y parece que no pasa nada; podemos hablar de
Dios y luego seguir pecando otra vez y a veces hasta pecando hablamos de Dios. Yo he
escuchado que hay hasta borrachos que testifican de Cristo mientras toman licor; eso es porque
se está hablando de Él, pero sin tener conciencia de Su presencia; y Job estuvo hablando con
sus amigos muchos capítulos y Dios no decía nada; Dios les dejaba que ellos hablaran; pero de
pronto en un torbellino, y eso que no fue toda Su gloria, pero fue una expresión de Dios en un
torbellino, le habló directamente a Job. Todas las argumentaciones a favor de Dios que hacían
sus amigos, no hicieron ninguna mella en Job; pero bastó con que Dios se moviera un poquito en
un torbellino y comenzara a hacerle unas preguntas desde el capítulo 38: “Entonces respondió
Jehová a Job desde un torbellino, y dijo”; y ahí comenzó a hablar Dios en los capítulos 38, 39, 40
y 41; cuatro capítulos habló Dios ahora sí, al final; Dios dejó que otros hablen, pero después
habló Él. Ahora, cuando habló Dios, lo que no lograron los treinta y tantos capítulos de sus
amigos, Dios desde un torbellino produjo el siguiente efecto, capítulo 42: “1Respondió Job a
Jehová, dijo:”. Noten, cuando hablaban de Dios los amigos, Job seguía justificándose, pero
cuando habló Dios mismo, ya nadie se justifica delante de Dios a sí mismo; mientras nos hablan
de Dios nosotros tenemos muchas respuestas, cuando nos habla Dios mismo, que fue lo que le
pasó a Job, entonces dice: “2Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se
esconda de ti. 3¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?” Esa era la pregunta
con que Dios comenzó a hablarle a Job; ahora Job va a responder la pregunta: “Por tanto, yo
hablaba lo que no entendía; (recién en el contacto con Dios uno se da cuenta de que está
equivocado; mientras tanto uno se justifica) cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no
Las llaves de la muerte y el Hades
185
comprendía (yo hablaba y hablaba, pero no comprendía nada). 4Oye, te ruego, y hablaré; te
preguntaré y tú me enseñarás. 5De oídas te había oído; (por eso es que uno habla y habla
porque sólo conoce a Dios de oídas; por eso era que hablaba lo que no entendía) mas ahora mis
ojos te ven. 6Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza”. Este es el efecto de la
verdadera revelación de Dios; cuando Dios verdaderamente se revela lo tumba a uno.
El caso de Moisés
Vemos otro ejemplo en el caso de Moisés, en Éxodo 20 y en Éxodo 33; tenemos ese mismo
ejemplo. Yo pienso, hermanos, que lo que ha caracterizado los avivamientos es esa certeza de
la presencia de Dios; y lo que necesitamos nosotros no es realizar muchas actividades
exteriores, sino realmente buscar la presencia del Señor y dar lugar a que Él nos toque; si Él nos
toca todo cambia; si no, nosotros como Job, hablamos, predicamos, escribimos, grabamos,
transcribimos, pero si el Señor no nos toca, seguimos en el hombre exterior; no cruzamos el
velo, necesitamos el encuentro directo con el Señor. En Éxodo 20:18 está el día de los diez
mandamientos: “18Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos”; y eso que aquello
era un símbolo de Dios, porque ¿qué es un relámpago, qué es un trueno en comparación con
una explosión nuclear en el sol? Y Dios hizo todas esas galaxias, todas esas explosiones salen
de su mano, así que Dios está simbolizándose de a poquito en la medida en que le podamos
entender, y un poquito que simboliza ya quedamos aterrorizados. “Y el sonido de la bocina, y el
monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, (y eso que no lo veía del todo; Él sólo se revela un
poquito y ya es suficiente) temblaron, y se pusieron de lejos. 19Y dijeron a Moisés: Habla tú con
nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos”. Con sólo
una revelación mínima, ya ellos estaban aterrorizados y pensaban que iban a morir y es así.
Las llaves de la muerte y el Hades
186
Dios le dijo en el capítulo 33 de este mismo libro a Moisés, que no lo vería hombre y viviría.
Moisés está hablando con Dios, e interrumpiendo bien adelante la conversación, leo sólo desde
el verso 15: “15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo; no nos saques de aquí”;
porque verdad que hacer cosas sin su presencia, qué necedad, qué tristeza! “16¿Y en qué se
conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con
nosotros, (en esto se conocerá que he hallado gracia ante ti, si andas conmigo, si andas con
nosotros) y que yo y tu pueblo (esa es la consecuencia de andar Él con nosotros) seamos
apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?” Si Él anda con uno, uno no
puede seguir en lo común y menos en el pecado; ha de vivir una vida separada. “17Y Jehová dijo
a Moisés: También haré esto que has dicho, (¡qué precioso! haré esto que has dicho: andaré con
ustedes, ¡qué precioso!) por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu
nombre. 18Él entonces dijo: (ahí se animó Moisés) Te ruego que me muestres tu gloria”. ¡Qué
cosa! Moisés no sabía qué estaba diciendo. “19Y le respondió Jehová: Yo haré pasar todo mi
bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia
(es por misericordia que Dios hace esto con Moisés) del que tendré misericordia, y seré
clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá
hombre, y vivirá”. Es lo que dijeron los israelitas: para que no muramos, habla tú. “21Y dijo aún
Jehová: He aquí un lugar junto a mi, (¡aleluya! ¿Cuál es el lugar junto a mi?) y tú estarás sobre la
peña; (ese es el lugar junto a Él, sobre la peña, sobre la roca, figura de Cristo) 22y cuando pase
mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, (ese es Cristo herido por nosotros; sólo ahí
escondidos en Cristo, porque Él murió por nuestros pecados y escondidos en la hendidura de la
roca, sólo ahí podemos soportar Su espalda, sólo Su espalda) y te cubriré con mi mano hasta
que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”.
Realmente, hermanos, conocer al Señor es serio; conocerlo de verdad, no tener sólo ideas de
Las llaves de la muerte y el Hades
187
Él, sino conocer Su presencia; produce siempre este temor; fíjense en lo que produjo en Job, lo
que produce en Moisés, y dice en el Nuevo Testamento que estaba temblando Moisés.
El caso de Isaías
Fijémonos en Isaías, capítulo 6, cuando él vio al Señor y los serafines; se le concedió ver, se le
abrieron los ojos; fue una experiencia espiritual, fue un toque sobrenatural; entonces dice el
verso 4: “4Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa
se llenó de humo. 5Entonces dije: ¡Ay de mi! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de
labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey,
Jehová de los ejércitos”. Jehová de los ejércitos [Yavheh Sabaoth]; o sea que Job hablaba,
Isaías oraba, profetizaba, ya llevaba seis capítulos profetizando, pero de pronto cuando vio Su
gloria, clamó: “Ay de mi!....porque han visto mis ojos al Rey”; o sea, él se dio cuenta de que él
estaba por morir; fue el Señor el que envió al serafín; el serafín lo recuperó, lo restauró, pero una
verdadera revelación, un verdadero encuentro con Dios produce este efecto; la luz de Dios mata
lo que tiene que morir, pero también resucita lo que tiene que resucitar.
El caso de Daniel
Daniel también es un ejemplo; y eso que en el caso de Daniel no era precisamente con Dios,
sino parece que con un ángel, aunque algunos han interpretado este ángel también como el
Señor. En Daniel 10:8 dice: “8Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, (pero ¿qué pasó
cuando vio?) y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve
vigor alguno. 9Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi
rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra. 10Y he aquí una mano me tocó, e hizo que
Las llaves de la muerte y el Hades
188
me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11Y me dijo: Daniel, varón muy
amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado
ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. 12Entonces me dijo: Daniel,
no temas; (le revela a uno un poquito de la realidad y ya uno tiembla, pero la intención no es
destruirlo; con sólo un poquito de la gloria ya uno queda temblando; “no temas”, siempre hay esa
otra parte: “no temas”) porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a
humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he
venido”. Y ahí sigue hablando después lo que le dijo el ángel, y dice el versículo 17: “17¿Cómo,
pues, podrá el siervo de mi señor (dice Daniel) hablar con mi señor? (¿cómo podrá? Él se sentía
incapaz, sin fuerzas, de hablar con un ángel) Porque al instante me faltó la fuerza, y no me
quedó aliento. 18Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció”. Al
final del 19 dice: “Hable mi señor, porque me has fortalecido”; como quien dice: antes no hable
todavía, porque si con esto primero ya quedé como muerto, ahora que me fortaleció, ahora sí
hable. Nosotros andamos por fe, hermanos, no por vista; Dios quiso que anduviéramos por fe y
no por vista.
Por eso volvemos allá a Apocalipsis; este Juan que había sido tan cercano al Señor cuando lo
vio al que había visto siempre, tres años y medio andando con Él para arriba y para abajo,
cuando lo vio, cayó como muerto; pero ahí viene la continuación; dice en 1:17: “Y él puso su
diestra sobre mí, diciéndome: No temas; (y le explica la razón por la que no hay que temer:) yo
soy el primero y el último;” o sea, si Él dice: no temas, entonces no hay nada que temer, porque
si yo digo: hermanos, no teman, ustedes pueden seguir temiendo porque el mal puede venir por
cualquier lado; pero si el Señor dice: no temas y añade: “yo soy el primero”, o sea, como quien
dice: tú Juan, existes porque Yo quiero, todo existe porque Yo quiero, Yo soy el primero, no
temas, Juan. y además, Yo soy también el último, no sólo todo existe por mí, sino que todo es
Las llaves de la muerte y el Hades
189
para mí; Yo soy el fin de todas las cosas, Yo soy la realización de todas las cosas. Juan, Yo soy
tu realización, yo soy tu origen y tu realización. “No temas, yo soy el primero y el último”; Él es el
origen de todo y la meta de todo; entonces Él sí puede decir: “No temas”, y cuando uno está
medio muerto o muerto mismo, porque viene la hora en que hasta los muertos oirán la voz del
Hijo del Hombre, pero los que la oyeren, vivirán; los otros se quedaron muertos hasta después
del milenio; después del milenio ya todos se levantarán a ser juzgados; y sigue diciendo: “18Y el
que vivo, y estuve muerto”. Aquí vemos claramente que el que está hablando es el Hijo. Miren un
detalle: cuando Moisés habló con Dios, los judíos y hasta los musulmanes podrían decir: Bueno,
eso fue Dios, el Padre; pero aquí nos estamos dando cuenta de que el mismo efecto que
producía la gloria del Padre, produce el Hijo, porque el que está hablando aquí es el Hijo:
“Estuve muerto; mas he aquí”, y aquí estaba presente delante de Juan, en gloria, “he aquí que
vivo por los siglos de los siglos”. Demostró que no hay nada contra Él; Él es el primero y el último.
Sí me mataron, pero mírame Juan otra vez; ya me habías visto muchas veces con los apóstoles,
cuarenta días estuve contigo, ahora estás aquí en Patmos, hacia el final del siglo I, y sin
embargo está diciendo: “He aquí que vivo por los siglos de los siglos”; y le añade algo que es
muy importante, y en esto quisiera que nos detuviéramos un poquito: “Y tengo las llaves de la
muerte y del Hades”.
El dueño y portador de las llaves
Aquí el Señor ya resucitado puede decir eso: “Tengo las llaves de la muerte y del Hades”. Él
habla en plural de llaves; como quien dice, hay llaves para la muerte y llaves para el Hades. En la
palabra del Señor, la muerte y el Hades están relacionados, aunque no son lo mismo. Por
ejemplo, si ustedes van más adelante en Apocalipsis, al cuarto sello, dice en 6:8: “8Miré, y he
Las llaves de la muerte y el Hades
190
aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le
fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con
mortandad, y con las fieras de la tierra”. Aquí aparece la Muerte, y el Hades le seguía. Otro
pasaje donde aparecen relacionados el Hades y la Muerte, está en el capítulo 20 de Apocalipsis;
y quiero llamarles mucho la atención a este pasaje, porque allí se nos va a esclarecer más lo que
quiere decir puertas y llaves de las puertas. Dice Apocalipsis 20:13; estamos en pleno juicio del
trono blanco, el juicio final, y allí dice Juan: “13Y el mar entregó los muertos que había en él;
(quiero llamar la atención que hasta el día del juicio, una porción de muertos estaban en el mar)
y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; (fíjense en ese plural: la
muerte uno, y el Hades otro, y había muertos en la muerte hasta el día del juicio final y había
muertos en el Hades hasta el día del juicio final; había muertos en el mar, muertos en la muerte
y muertos en el Hades; había muertos en tres lugares, muertos en el mar, muertos en la muerte
y muertos en el Hades, hasta el día del juicio final; en el día del juicio final, el mar entregó los
muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos: en la
muerte y en el Hades) y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades
fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”. La muerte segunda es el lago de
fuego; o sea, es un lugar; pero en la muerte primera había muertos hasta el juicio final, en el
Hades también había muertos hasta el juicio final y en el mar había muertos hasta el juicio final.
Que hubiera muertos en la muerte, nos indica que la muerte es como se llama en algún lugar,
regiones de sombra de muerte; lo que se llama “Tanatos”, y quiero llamarles la atención a
algunos versículos que nos hablan de manera misteriosa.
Puertas de la muerte y del Hades
Las llaves de la muerte y el Hades
191
Vamos a Job de nuevo, pero al capítulo 38; allí en esa conversación que Dios tuvo con Job, le
dijo lo siguiente en el versículo 17; son palabras directas de Dios a Job en el torbellino; Dios le
pregunta a Job: “17¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de
la sombra de muerte?” Miren esas preguntas de Dios; habla de la muerte, de la sombra de
muerte y de las puertas de la muerte, y de las puertas de la sombra de muerte; no habla sólo de
una puerta; digamos que la persona que muere, cruza una primera puerta, pero a la muerte le
sigue otra puerta. Vamos a Lucas 16:22; el Señor está hablando del rico y Lázaro que murieron
uno después del otro, y dice: “22Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al
seno de Abraham”. La frase “fue llevado por los ángeles”, significa que los ángeles estuvieron en
el momento en que él cruzó el primer umbral de la muerte, la primera puerta de la muerte, y
entonces fueron y lo llevaron; o sea, lo atravesaron por la muerte y luego lo llevaron al Seol, al
seno de Abraham, al que antes de venir Cristo y resucitar todos iban, al Seol, debajo de la tierra;
pero había un lugar donde estaban los perdidos y otro lugar donde estaban los que tenían
esperanza y descanso; pero dice: “fue llevado por los ángeles”; los ángeles le hicieron recorrer
desde la muerte hasta llegar al seno de Abraham; fue llevado; ese recorrido implica una primera
puerta y otra puerta más allá; cuando dice: puertas, mínimo son dos: una para pasar de la vida a
la muerte y la otra para pasar de la muerte al Hades, aunque pueden haber más por lo que dice
en Proverbios 7:27: “Camino al Seol es su casa, (la casa de la mujer ramera; “camino”, hay todo
un camino: “camino al Seol”, y se empieza por la prostitución; por la fornicación se entra en su
camino) que conduce a las cámaras (plural) de la muerte”. Entonces habla de varias cámaras de
la muerte; supongo que cada cámara tendrá su puerta. Entonces a Job, Dios le dice: “¿Te han
sido descubiertas las puertas de la muerte?”
Fíjense en que había muertos en la muerte y no podían salir de allá y fueron guardados allá
para el día del juicio del trono blanco, y luego fueron echados al lago de fuego. ¿Se dan cuenta?
Las llaves de la muerte y el Hades
192
Significa que había personas que habían partido de esta tierra y que estaban unos en el mar,
otros en la muerte y otros en el Hades; y cuando habla de puertas de la muerte, lo habla en
plural, y también habla de puertas del Hades. En Mateo 16, vamos a ver allí cuando el Señor
habla de la iglesia, menciona en plural las puertas del Hades. En Mateo 16:18, el Señor le dice a
Pedro: “18Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca (no sobre ti, “sobre esta
roca” que acaba de confesar Pedro, de quién es Cristo, el Cristo de Dios) edificaré mi iglesia; y
las puertas (habla en plural) del Hades no prevalecerán contra ella”. En la Biblia se habla de las
puertas de la muerte y de las puertas del Hades; se habla de la muerte que tiene sus puertas y
sus cámaras y se habla de las puertas del Hades. Cuando se pasa de la muerte al Hades, se
cruza una puerta; si alguno sale del Hades, es sólo con el permiso de Dios; a veces el Señor
permitía subir alguno del Hades, como en el caso de Samuel que subió del Hades a conversar
con Saúl y le dijo: mañana estarás conmigo en este lugar; y si tú lees te das cuenta que el que
habla es el cronista inspirado por el Espíritu Santo, no es Saúl precisamente, no es la adivina, es
el cronista inspirado el que cuenta este hecho; entonces nos damos cuenta de que a veces Dios
permite que una persona cruce de una dimensión a otra, pero el que tiene las llaves, como
estamos leyendo allí, es el Señor; Él es el que tiene las llaves de la muerte y del Hades. Él puede
permitir que una persona entre en la muerte, que tenga una muerte clínica y llegue hasta un
determinado portal y de allí no pase y Dios le concede regresar; a veces Dios puede permitirle a
alguien que descienda al Hades, al Seol, al infierno, al mundo inferior y vea lo que hay allá y
luego le permite regresar; pero nadie puede hacerlo porque quiere; ninguno puede cambiar de
un lugar a otro; el que tiene las llaves es el Señor; sólo el Señor sabe quien puede volver y quien
no, quienes van a resucitar en la primera resurrección, quienes se quedan después del milenio a
resucitar en la segunda; o sea, quien controla todas las dimensiones y el paso de la una a la otra,
de todas esas regiones celestes, porque se habla en la Biblia de regiones celestes, es el Señor
Las llaves de la muerte y el Hades
193
Jesús.
Vamos a ver esa expresión en Efesios capítulo 6; el que controla todo ese tráfico de ultratumba
es el Señor Jesús. Efesios 6:12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Fíjense en esa expresión “regiones”,
plural, son varias regiones celestes y en esas regiones se mueven espíritus, principados,
potestades y huestes de maldad; son regiones espirituales; es decir, son varios universos
paralelos; ahora, quien tiene el control absoluto es el Señor. Por ejemplo, va a haber un
momento en Apocalipsis 9:1; aquí se habla de la caída de aquel gran ángel, y dice: “1El quinto
ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio (no la tenía) la
llave del pozo del abismo. 2Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un
gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 3Y del humo salieron langostas
sobre la tierra, y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra”. Esas criaturas
demoníacas estaban en el abismo y no podían salir de ahí. Ahora, cayó esa gran estrella,
Lucero; y “se le dio la llave”. El que da el permiso de que salgan espíritus a molestar es Dios, el
que los mantiene a distancia es Dios, y no sólo Dios, sino Cristo. “Estuve muerto; (dice Él) mas
he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.
Porque Él realizó toda una obra de ultratumba después de la muerte; Él fue y predicó a los
espíritus encarcelados en los días de Noé, como lo dice aquí 1 Pedro 3:18-20: “18Porque
también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a
Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (Cristo vivificado en
espíritu) 19en el cual también fue (eso fue un recorrido, “fue” en espíritu vivificado) y predicó a los
espíritus encarcelados, 20los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la
paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas,
Las llaves de la muerte y el Hades
194
es decir, ocho, fueron salvadas por agua”. El Señor fue después de muerto a esa región, o sea al
Tártaro, donde estaban esos espíritus malignos, aquellos hijos de Dios que vieron a las hijas de
los hombres, tomaron mujeres entre ellas y engendraron gigantes y fueron por eso
encarcelados; 53 entonces el Señor fue allá y les predicó quien era Él. Ellos están allí
encarcelados, esperando el juicio final, dice San Judas. El Tártaro es una prisión, pero no es la
prisión de su juicio, sino que es para el juicio. Dice en la epístola de San Judas, verso 6: “Y a los
ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha
guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”. Esos son espíritus
que están allá esperando el juicio; algunos no están allá; a algunos se les permite recorrer;
algunos van a salir cuando aquella estrella caiga y se le dé la llave del pozo del abismo; y otros
están allá esperando porque son tan terribles y lo que han hecho es tan grave que están presos
y no salen de allí hasta el día del juicio; o sea, están en ese lugar.
El Hades
53
Ver Génesis 61-4; 2 Pedro 2:4,5: Judas 6.
Las llaves de la muerte y el Hades
195
Volvamos a 1 Pedro, pero ahora al capítulo 4, y veamos que no solamente a estos ángeles
caídos, a estos espíritus corruptos y corruptores se les predicó, sino también a los muertos; o
sea, a los seres humanos que antes de la venida del Mesías habían muerto en la esperanza del
Mesías y estaban en el Seol; porque en el Antiguo Testamento, antes de venir Cristo, todos los
muertos iban al Seol. Jacob dice: voy a descender al Seol a encontrarme con mi hijo José;
solamente que en el Seol había una distinción, una sima que separaba donde estaba aquel rico
Epulón, que le llamó a ese lugar de llamas, lugar de tormento; y la otra porción donde estaba el
seno de Abraham, donde se decía que era un lugar de descanso y de consuelo; pero de todas
maneras ellos estaban esperando al Mesías que los libertaría, porque ellos no podían pasar al
cielo sin la muerte del Mesías, porque el velo no había sido rasgado. El Seol quedaba y queda
debajo de la tierra, por eso la Biblia habla de “los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra” (Fil. 2:10); debajo de la tierra hay personas. Dice 1 Pedro 4:6: “Porque por esto”.
¿Por esto por qué? por lo que dice el verso 5: “ellos darán cuenta al que está preparado para
juzgar a los vivos y a los muertos”; o sea, el Señor va a juzgar a los vivos y a los muertos; pero
como va a juzgar a los muertos y muchos muertos murieron esperando al Mesías sin que llegara,
el Señor tenía que presentarse a ellos, identificarse como su Salvador; de todas maneras tenía
que llevar cautiva la cautividad y cuando Él resucitara tenía que abrir el paraíso, el tercer cielo.
“6Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados
en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.” O sea, el mismo evangelio lo
predicó el Señor Jesús, a los muertos, cuando descendió al Hades.
Llevó cautiva la cautividad
Él Señor dijo: “No dejarás mi alma en el Hades”; Él fue al Hades, que es el Seol, y allí encontró
Las llaves de la muerte y el Hades
196
a los que estaban, y por eso dice en Efesios 4:8: “Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad”;
o sea, había personas que estaban cautivas antes de su resurrección, pero cuando Cristo murió
fue y los visitó, entonces resucitó. Cuando Cristo resucitó, de los santos del Antiguo Testamento
también despertaron algunos, y podemos leerlo en Mateo 27:50: “50Mas Jesús, habiendo otra
vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 51Y he aquí, el velo del templo (el que separaba) se
rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52y se abrieron los
sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53y saliendo de los
sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.
A muchos. No sólo el Señor resucitó, sino que Él llevó cautiva la cautividad, cuando el Señor
ascendió. Por eso dice: “7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas
eternas, y entrará el Rey de gloria. 8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla... 10Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria” (Salmos 24).
Entonces también habla de las puertas del cielo; son varios niveles, como decir, un atrio, un
lugar santo, un Lugar Santísimo. Entonces hay puertas de la muerte, puertas del Hades y
puertas de los cielos. El Señor ascendió y llevó cautiva la cautividad; por eso le pudo decir a
aquel ladrón que se arrepintió y creyó en él, a su lado: “De cierto te digo que hoy estarás
conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
Por 2 Corintios 12 nos damos cuenta de que el Paraíso se refiere al tercer cielo. Allí dice el
apóstol Pablo “2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé;
si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”. Ahora Pablo
vuelve y cuenta lo mismo porque, ¿será que me entenderán el tercer cielo? Entonces repite en el
siguiente verso: “3Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo
sabe), 4que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre
expresar”. Entonces nos damos cuenta de que el paraíso es el tercer cielo; en cambio el Seol es
Las llaves de la muerte y el Hades
197
bajo la tierra. Por eso cuando Él resucitó llevó cautiva la cautividad del Seol al tercer cielo; o sea,
al paraíso; por eso le pudo decir a aquel ladrón que se convirtió, que creyó: Hoy estarás conmigo
en el paraíso; o sea que el Señor después de muerto visitó todas esas regiones como el
Vencedor. Ahora Él es el que tiene las llaves. Por eso Él dice: Tengo las llaves de la muerte y del
Hades; o sea que nadie muere cuando quiere y nadie puede quedarse cuando se tiene que ir; el
Señor es el que dice quién se muere. Vendrá tiempo cuando muchos buscarán la muerte y no la
hallarán, porque el Señor tiene las llaves, y aunque algunos tratarán de suicidarse, les sale el tiro
por otro lado y no podrán morir. Ahora, cuando muere alguien no puede volver, a menos que el
Señor quiera; Él puede permitir la resurrección de algunos, pero ¿quién tiene la autoridad? Él, Él
tiene las llaves de la muerte, que tiene varias puertas y cámaras, y del Hades, que es el Seol.
También se habla de puertas del Hades. Para pasar de la muerte al Hades; para salir del Hades,
ya sea para volver a la tierra o para pasar al lago de fuego o para pasar al juicio; de todas
maneras se habla de varias puertas, tanto de la muerte, como del Hades. Se habla de muertos
en el mar, de muertos en la muerte y de muertos en el Hades, que serán entregados por cada
uno de éstos, al juicio del trono blanco; y luego la muerte y el Hades serán echados al lago de
fuego; por lo tanto no es lo mismo el Hades que el lago de fuego. El lago de fuego es el juicio
definitivo, la muerte segunda, la separación definitiva de Dios; pero el Hades es un lugar
transitorio, puede ser de tormento; era de tormento y de consuelo, pero ahora la parte de
consuelo fue tomada cautiva y ahora está con el Señor en el paraíso, en el tercer cielo. El Seol
es el mismo Hades, debajo de la tierra; y el tercer cielo es el paraíso, en el cielo; en cambio el
Hades es debajo de la tierra.
Las cosas que son y las que han de ser
Las llaves de la muerte y el Hades
198
Vamos a mirar unos versos porque los dije de memoria; porque es bueno que los hermanos
tengan las citas para que después no se molesten buscando. Filipenses 2:9-11: “9Por lo cual
Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que
en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, (habla de varios
cielos: del primero, del segundo, del tercero) y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Allí habla también de gente
debajo de la tierra que tendrá que confesar al Señor y doblar sus rodillas ante Él. Lo mismo dice
Apocalipsis 5:13: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra,
y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al
Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”. Ahí aparece
gente debajo de la tierra y gente en el mar adorando al Señor. Todos confesarán Su nombre.
Volviendo a Apocalipsis 1 donde estamos enriqueciendo los versos con sus conexiones, dice:
17
“ Yo soy el primero y el último; 18y el que vivo, y estuve muerto; más he aquí que vivo por los
siglos de los siglos, amén. (Quizá este amén lo diga Juan) Y tengo las llaves de la muerte y del
Hades”. Después de que le reveló Su gloria, entonces le dice (doce veces le manda a escribir a
Juan en Apocalipsis, y esta es la primera): “19Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las
que han de ser después de estas”. Aquí el Señor le divide en tres partes las visiones a Juan. La
primera parte: las cosas que has visto. ¿Qué fue lo que él vio? El vio la gloria del Hijo del
Hombre, o sea, las cosas que has visto, se refiere a la cristología. Las cosas que son, fíjense en
el verso 20 cuáles son las que son; ahí están las estrellas en Su diestra en medio de los
candeleros. “20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son (esas son las cosas que son) los ángeles de las siete
iglesias, y los siete candeleros que has visto, son (esas son las cosas que son) las siete
iglesias”. Las cosas que son se refiere a la eclesiología; y las cosas que han de ser después de
Las llaves de la muerte y el Hades
199
éstas, se refiere a la escatología. Las cosas que viste y has visto: la cristología; las cosas que
son: la eclesiología, toda la historia de la iglesia, la obra del Señor, el Señor en medio de los
candeleros; esos candeleros son las cosas que son, eso es lo que el Señor dijo que es lo que es;
y las cosas que han de ser después de estas, se refiere a la escatología; esas cosas que han de
ser después, podemos aquí a grandes rasgos ir rápido y mirar en el capítulo 4: “1Después de
esto”, o sea, después de ver las iglesias, las profecías acerca del recorrido de las iglesias, “miré”,
y se le muestra el panorama del mundo invisible. En el 5:1 dice: “Y vi” el trono con el Padre
reclamando quién era digno de tomar el libro. En el verso 11: “Y miré”. En el 6: “1Vi cuando el
Cordero abrió uno de los sellos”; “2Y miré”; “5Y miré”; “8Miré”; “12Miré”. En el 7:1: “Después de
esto vi”. El Señor le fue mostrando y mostrando, y él estaba viendo y oyendo: las cosas que has
visto y oído, Juan; y todo esto es lo que él vio. En el 7:9: “Después de esto miré”; ¿se dan
cuenta? En el 9:17: “Así vi en visión”. En el 10:1: “Vi descender del cielo”. En el 12: “1Apareció en
el cielo una gran señal”; “3También apareció otra señal. En el 13:1: “y vi subir del mar una bestia”.
En el 3: “Vi una de sus cabezas como herida de muerte” En el 11: “Después vi otra bestia”. En el
14:1: “Después miré”. 14:6: “Vi volar”. Verso 13: “Oí”. Verso 14: “Miré”. En el 15: “1Vi en el cielo
otra señal”; “2Vi también”. En el 16: “1Oí”; “13Vi salir de la boca del dragón”. En el 18:1: “Después
de esto vi”. En el 19: “1Después de esto oí”; “11Entonces vi”. En el 20: “1Vi un ángel”; “11Y vi un
gran trono blanco”. En el 21:1: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”, y entonces en el 22:8,
resume todo: “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas”. ¿Cuáles? Todas esas que recorrimos
en Apocalipsis; una serie de cosas que oyó y que vio. Entonces dice en el capítulo 1:19: “Escribe
las cosas que has visto”. ¿Qué era? La visión del Cristo glorificado, la Cristología consumada, “y
las que son,” la eclesiología en su sentido final, “y las que han de ser después de éstas”, la
escatología, la consumación de todas las cosas. “20El misterio de las siete estrellas que has visto
en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete
Las llaves de la muerte y el Hades
200
iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”; que es lo que entraremos a
ver, Dios mediante, en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis. Vamos a terminar por hoy aquí. Vamos
a orar, dar gracias al Señor. †
Continúa con: Panorámica de las siete iglesias.
Las llaves de la muerte y el Hades
201
Aproximación al Apocalipsis (13)
PANORÁMICA DE LAS SIETE IGLESIAS54
“20El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete
candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete
candeleros que has visto, son las siete iglesias”. Apocalipsis 1:20.
Tiempo de arrepentimiento
Vamos a continuar estudiando el Libro del Apocalipsis. Hoy vamos a ver sólo en forma
panorámica los capítulos 2 y 3, sin entrar en forma detenida en ellos. En el capítulo 1:19, el
Señor le presenta en tres etapas el Apocalipsis a Juan el apóstol. Dice: “Escribe las cosas que
has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas”. Las cosas que has visto, se
refieren a la visión del Cristo glorificado con todo lo que ello revela y que era que lo que acaba de
ver el apóstol Juan. Las cosas que son, como lo dice el mismo Señor en el verso 20: “Las siete
estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete
iglesias”; entonces las cosas que son, es lo que corresponde a los siete ángeles de las siete
iglesias y a las siete iglesias; o sea, las siete estrellas y los siete candeleros. El misterio de las
siete estrellas en la diestra del Hijo del Hombre y de los siete candeleros de oro, es las cosas que
son. Luego dice: “Las cosas que han de ser después de estas”. Entonces en el capítulo 4, dice:
“Después de esto miré”; ahí corresponde a las cosas que han de ser después. Las cosas que
has visto, son, pues, de esencia cristológica; las cosas que son, lo que es ahora, son de esencia
54
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, octubre 26 de 2001.
Las llaves de la muerte y el Hades
202
eclesiológica; y las cosas que han de ser después de éstas, son de esencia escatológica. De
manera que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, tenemos las cosas que son. Tenemos la vida
y prueba de la Iglesia en el mundo, antes de la venida del Señor y para la venida del Señor.
En estos dos capítulos, Dios nos muestra la victoria de la Iglesia, el discernimiento que el
Señor tiene de los problemas de la Iglesia; ahí están las advertencias del Señor a la Iglesia y el
llamamiento al arrepentimiento; es tiempo de arrepentimiento. Las cosas que son, son tiempo de
arrepentimiento. Esa palabra de arrepentirse aparece en todo el capítulo 2 y en el capítulo 3;
solamente a la iglesia en Esmirna y a la iglesia en Filadelfia, el Señor no les reprocha nada, no
les pide que se arrepientan; pero el llamado de arrepentimiento del Señor a las iglesias durante
toda la historia de la Iglesia es constante. En las cosas que son hay una demanda del Señor
permanente, que es arrepentimiento. Hermanos, estas son palabras directas del Señor Jesús a
las iglesias, palabras del Espíritu a las iglesias; y tenemos mucho que aprender de estos dos
capítulos.
El aspecto de arrepentirse, quisiera que ustedes lo vean conmigo, por ejemplo, en el capítulo
2, cuando le habla a la iglesia en Efeso, en el verso 5, dice: “Recuerda, por tanto, de donde has
caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras”. Vemos un llamado al arrepentimiento a la
iglesia en Efeso, tanto en lo histórico como en lo profético, representando un período específico
de la historia eclesiástica. Como les dije, a Esmirna el Señor no le reprocha nada, entonces no le
pide arrepentirse; la iglesia más bien está en persecución y el Señor la anima a ser fiel hasta la
muerte. En la carta a Pérgamo, en 2:16, después de haberle dicho lo que el Señor tiene en
contra de la iglesia en Pérgamo, le dice: “Por tanto, arrepiéntete, pues si no, vendré a ti, pronto,
y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. El Señor sigue llamando al arrepentimiento; o
sea, es tiempo de arrepentimiento. Desde la historia de la Iglesia es tiempo de arrepentimiento.
En el mensaje a Tiatira, ustedes pueden ver lo mismo, después de hablar de Jezabel, etc., dice
en 2:21: “21Y le he dado tiempo para que se arrepienta, (¿para qué ha dado tiempo? Para que
195
se arrepienta) pero no quiere arrepentirse de su fornicación. 22He aquí, yo la arrojo en cama, y
en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”. Aquí
estamos viendo al Señor insistiendo en el arrepentimiento.
En el capítulo 3, cuando le habla a Sardis, también dice: “3Acuérdate, pues, de lo que has
recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no
sabrás a que hora vendré sobre ti”; o sea, recuerda lo que has recibido y oído; y guárdalo y
arrepiéntete. A Filadelfia el Señor no le reprocha nada, por lo tanto, tampoco le pide que se
arrepienta. Pero a Laodicea, que es la última de estas siete iglesias y que representa la iglesia
moderna, el Señor le dice en el versículo 19: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé,
pues, celoso, y arrepiéntete”; o sea que el mensaje del llamamiento al arrepentimiento de parte
del Señor es de principio a fin durante toda la historia de la iglesia.
Credenciales del Señor
El Señor con estos dos capítulos está retratando los problemas típicos de la Iglesia, sus
pecados, sus caídas, y el Señor le llama al arrepentimiento y le da la solución; también el Señor,
según el problema, se presenta a la iglesia con unas credenciales diferentes. En el capítulo 1,
las cosas que has visto: la visión del Cristo glorificado, se nos presenta la visión integrada del
Señor Jesús; pero cuando el Señor comienza a hablarle a las iglesias, como las condiciones de
cada iglesia son diferentes, entonces el Señor se presenta a cada iglesia, digamos, con una cara
distinta; no que Él tenga muchas caras; lo que quiero decir es que si el problema es equis, Él
tiene que presentarse a la iglesia con una porción de Su ser para enfrentar esa situación. La
situación en Esmirna era diferente a la de Efeso; entonces Él se presenta de manera diferente,
aunque es el mismo Señor. A cada iglesia Él se presenta de manera diferente porque cada
iglesia representa una situación diferente; entonces el Señor tiene las distintas credenciales
para tratar los problemas de la iglesia.
Panorama de las siete iglesias
196
Éfeso. Por ejemplo, si ustedes siguen conmigo (hoy sólo estamos viendo la panorámica), en el
capítulo 2, a la iglesia en Efeso, que corría el peligro de que su candelero fuera removido, el
Señor se le presenta a ella conforme a la necesidad de la iglesia en Efeso y le dice: “El que tiene
las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto”;
o sea, el Señor se presenta como el que está entre los siete candeleros, como el que vela para
que cada candelero esté en su lugar; las estrellas están en su diestra y Él es el Sumo Sacerdote,
y el Sumo Sacerdote tiene el trabajo de mantener los candeleros en Su templo. Efeso tenía el
problema de que el candelero fuera quitado; por eso, es el Sumo Sacerdote el que tiene que
tener esos candeleros delante del Señor; entonces, le habla a Efeso lo necesario y se le
presenta en ese mismo sentido, según su necesidad.
Esmirna. En cambio la iglesia en Esmirna estaba en otro problema; la iglesia en Esmirna
estaba pasando por persecución, estaba pasando por pobreza, por tribulación, e iba a pasar
mucho más de la que estaba pasando; entonces el Señor se le presenta con otra credencial. Le
dice a la iglesia en Esmirna: “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”. Él
le va a pedir a la iglesia en Esmirna que sea fiel hasta la muerte, pero la iglesia ¿cómo va a ser
fiel hasta la muerte, sin la ayuda del Señor? Entonces el Señor se presenta como que Él estuvo
muerto: Yo estuve muerto primero, yo no te estoy diciendo que hagas alto tú por lo cual yo no
haya pasado; yo pasé por la muerte y yo sé lo que estoy haciendo; mira, he aquí que vivo por los
siglos de los siglos; yo soy no sólo el primero, soy también el último; me mataron, pero fíjense en
que vencí la muerte; por lo tanto, tengo autoridad para decirte que tú también seas fiel hasta la
muerte, y yo el que vivo, el que vencí la muerte, te daré la corona de la vida y no sufrirás daño de
la segunda muerte; no te preocupes de la primera; la segunda es la peligrosa.
Pérgamo. El caso de Pérgamo era diferente; en Pérgamo había una mezcla de lo puro con lo
impuro: estaban los nicolaítas, estaba la doctrina de Balaam, y el Señor se le presenta como el
que tiene la espada de dos filos. ¿Se dan cuenta? La situación de Pérgamo requería que el
Panorama de las siete iglesias
197
Señor se le presentara de una manera diferente a como se le presentó a Esmirna. El Señor a
Pérgamo, que estaba mezclado, Pérgamo: muy casado con el mundo, tenía el Señor que
presentársele como aquel que separa lo santo de lo profano, lo puro de lo vil, lo celestial de lo
terrenal, lo carnal de lo espiritual; el que tiene la espada de dos filos, porque el caso de Pérgamo
era de mezcla.
Tiatira. En el caso de Tiatira estaba nada menos que Jezabel siendo tolerada por la iglesia y
enseñando la fornicación y enseñando la idolatría, y ellos lo estaban tolerando; entonces el
Señor no lo tolera y se presenta como el Hijo de Dios que tiene ojos como llama de fuego; o sea
que penetra hasta lo último para juzgar el pecado de la iglesia.
Sardis. En Sardis, lo que pasaba con Sardis era que tenía la tendencia a dejar perder las
cosas. El Señor le dice a Sardis de que no he hallado tus obras perfectas, que guarde las cosas
que están para morir; entonces la necesidad de Sardis es diferente y el Señor se le presenta a
Sardis como: “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas”; el Señor representa la
plenitud como remedio a su situación de parcialidad, de pérdida, de nominalismo; Sardis tiene
nombre de que vive pero no tiene realmente vida; o sea que aparece la respuesta para la
condición de Sardis.
Filadelfia. A Filadelfia, que es a quien el Señor no le reprocha nada y le va a abrir una puerta,
entonces se presenta como: “el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra
y ninguno abre”.
Laodicea. Ahora, la iglesia de Laodicea, que es la iglesia final, es la iglesia tibia, entonces el
Señor se le presenta como el Amén, como el último, como el que sí cumple y se le presenta
como: “el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios”. Vemos, pues, que cada
manifestación del Señor, cada cara que el Señor presenta a la iglesia, se corresponde con la
necesidad de la iglesia.
Panorama de las siete iglesias
198
Dos grandes grupos de iglesias
Otra cosa que debemos ver en esta panorámica, es las dos maneras como están agrupadas
las iglesias aquí; aunque en el siglo XII, el arzobispo de Cantorbery Robert Landon dividió la
Biblia en capítulos, y un siglo después otro arzobispo, sucesor de él en Cantorbery la dividió en
versículos, originalmente cuando la Biblia fue escrita no tenía ni versículos ni capítulos; claro que
son útiles porque rápidamente uno encuentra las cosas; solamente que a veces las
separaciones no siempre coinciden con las separaciones intrínsecas de la Palabra. Aquí por
ejemplo, en el capítulo 2, agruparon cuatro iglesias, y en el capítulo 3, agruparon tres iglesias.
En el 2 agruparon: Efeso, Esmirna, Pérgamo y Tiatira, y en el 3 agruparon: Sardis, Filadelfia y
Laodicea. Ahora, si ustedes hacen un estudio detenido y minucioso, se dan cuenta de que la
agrupación más correcta sería en el capítulo 2 solamente Efeso, Esmirna y Pérgamo; y en el
capítulo 3: Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, por lo siguiente: Fíjense en cómo las tres
iglesias primeras tienen unas características, y las cuatro iglesias finales tienen otras
características. El Señor se dirige de manera diferente a las tres primeras y a las cuatro últimas,
y vamos a ver esa diferencia en la manera como el Señor les habla. Fíjense conmigo en cómo le
habla a las tres primeras. En el capítulo 2, en el versículo 7, lo mismo en el versículo 11 y lo
mismo en el versículo 17, el Señor coloca algo primero y algo después, pero luego cambia el
orden en las otras cuatro iglesias; eso es por algo.
Entonces fíjense en cómo le habla a las tres primeras; en 2:7 dice: “El que tiene oído, (le dice
a la iglesia) oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Luego dice: “Al que venciere, le daré a
comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”. Este mismo orden,
primero: “el que tiene oído, oiga” y segundo: “al que venciere”, aparece en las tres primeras
iglesias. A Esmirna le dice en el verso 11: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias.” Y luego dice: “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. El mismo orden
aparece en la tercera iglesia, en Pérgamo, en el versículo 17: “El que tiene oído, oiga lo que el
Panorama de las siete iglesias
199
Espíritu dice a las iglesias”. Y luego dice: “Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y
le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce
sino aquel que lo recibe”. De esta manera, llamando primero a los que tienen oído para oír y
luego prometiendo recompensa a los vencedores, en ese orden, le habla el Señor a estas tres
primeras iglesias: A Efeso, Esmirna y Pérgamo.
Pero fíjense en que a partir de Titatira y siguiendo con Sardis, Filadelfia y Laodicea, el Señor
cambia el orden, el Espíritu Santo cambia el orden. A Tiatira le dice en el capítulo 2, versículo 26,
y empieza diciendo primero el Señor: “26Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le
daré autoridad sobre las naciones, 27y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como
vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre; 28y le daré la estrella de la
mañana. 29El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Ahora, a partir de Tiatira,
primero el Señor menciona el galardón a los vencedores y luego hace el llamamiento a los que
tienen oído para oír. Lo mismo en Sardis en los versículos 5 y 6 del capítulo 3; dice: “5El que
venciere (y se habla primero del que venciere) será vestido de vestiduras blancas; y no borraré
su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus
ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Primero mencionó ahora al
que venciere. Lo mismo en Filadelfia, en el capítulo 3, versículos 12 y 13: “12Al que venciere, yo
lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el
nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende
del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias”. Lo mismo sucede en el mensaje a Laodicea, en el versículo 21 del capítulo 3: “21Al que
venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado
con mi Padre en su trono. 22El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Vemos, pues, que en las tres primeras iglesias, el Señor le habla primero a las iglesias y luego
a los vencedores; pero en las cuatro últimas iglesias, el Señor le habla primero a los vencedores
Panorama de las siete iglesias
200
y luego a las iglesias; eso es muy interesante, porque a las cuatro últimas iglesias desde Tiatira,
Sardis, Filadelfia y Laodicea, no solamente se habla primero a los vencedores, sino que a estas
iglesias se les menciona la venida de Cristo; o sea que estas cuatro iglesias, las condiciones
reveladas en estas cuatro iglesias, van a encontrarse así en la venida del Señor Jesucristo; por
eso el Señor llama primero a los vencedores a vencer esas condiciones. Fíjense en que en el
primer capítulo, cuando le habla el Señor a Efeso, no le menciona de manera clara la segunda
venida del Señor, aunque el versículo 5 sí dice: “pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”, pero ese vendré pronto a ti, y quitaré tu
candelero, debe referirse no precisamente a la venida del Señor, sino al juicio del Señor a una
iglesia local que no se arrepintió de los pecados que el Señor le mostró; entonces el Señor
removerá su candelero; o sea que no necesariamente allí se refiere a la venida del Señor; luego
si usted ve el mensaje a Esmirna allí no se menciona la segunda venida del Señor; si ve el
mensaje a Pérgamo, ahí sí en el versículo 16, dice: “vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con
la espada de mi boca”; claro que en la segunda venida de Cristo, Él vendrá con la espada de su
boca; pero aquí en el contexto de Pérgamo, es la visita al pecado de la iglesia, en el tiempo de la
iglesia; como también a Tiatira le dice: le he dado tiempo a Jezabel que se arrepienta; no quiere
arrepentirse, he aquí la arrojo en cama y a los que con ella adulteran; a sus hijos heriré de
muerte; esa es una visitación anterior a la segunda venida de Cristo.
A Tiatira sí le dice las cosas de una manera más seria. Luego le dice en el versículo 25: “pero
lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”. O sea que aquellos vencedores de la condición
caída de Tiatira, de la que el Señor dice: a los que están entre vosotros que no tienen esa
doctrina de los caídos de Tiatira, no les pondré otra carga; entonces les dice el Señor que
retengan eso hasta que el Señor venga; o sea que habrá vencedores de la condición de Tiatira
que estarán hasta la venida del Señor; de manera que lo que representa Tiatira en la historia de
la iglesia es la condición católico romana; después estaremos viendo con más detalles los
versos; va a durar así hasta la venida del Señor, pero el Señor va a tener algunos vencedores
Panorama de las siete iglesias
201
aquí. Luego en el mensaje a Sardis, también el Señor menciona la segunda venida de Cristo ya
con propiedad y dice en el verso 3, del capítulo 3: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y
oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás qué
hora vendré sobre ti”; o sea que de esta iglesia de Sardis, que en lo profético representa al
protestantismo, posterior al catolicismo, muchos estarán en esa condición; serán sorprendidos
en esa condición cuando el Señor venga, porque el Señor le habla a la iglesia de Sardis que
representa al protestantismo diciéndole: “vendré sobre ti como ladrón”; o sea que el Señor
menciona la segunda venida de Cristo a Sardis. Le menciona la segunda venida de Cristo a
Tiatira; quiere decir que habrá situaciones de cristianismo representadas por Tiatira cuando el
Señor venga, en esa condición; lo mismo personas representadas en la condición de Sardis
serán encontradas en esa condición cuando el Señor venga. Ahora lo mismo dice a Filadelfia, en
el capítulo 3, dice el verso 11: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno
tome tu corona”; o sea que aquellos hermanos que están en la condición representada por
Filadelfia, el Señor quiere que continúen así, reteniendo lo que tienen; a Filadelfia el Señor no le
reprocha nada, hasta que el Señor venga: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para
que ninguno tome tu corona”.
En el caso de Laodicea, que es la última, el Señor menciona su venida, cuando le dice en el
verso 20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”; puede que estar a la puerta no es sólo ahora en
la vida privada, sino también a la puerta de la venida del Señor. Entonces, las cuatro últimas
iglesias, por la palabra del Señor nos muestran que serán encontrados cristianos en estas
diferentes condiciones: cristianos en el estado de Tiatira, lo que representa la iglesia en Tiatira,
cristianos en el estado que representa la iglesia en Sardis, cristianos en el estado que
representa la iglesia en Filadelfia y cristianos en el estado que representa la iglesia en Laodicea.
Un llamado a los vencedores
Panorama de las siete iglesias
202
En las primeras tres iglesias, el Señor primeramente le habla a la iglesia en general y luego le
habla a los vencedores; representa aquellos períodos antiguos de la historia de la Iglesia. Efeso
representando aquel período inmediatamente subsiguiente al período apostólico, Esmirna
representando el período de las persecuciones, Pérgamo representando aquel período desde
Constantino en adelante, de la iglesia mezclada ya con lo mundano. Luego Tiatira
representando el estado ya católico romano, absolutista, desde la época de aquellos Papas
como Julio II, Inocencio III, Nicolás I, pero en el caso de la iglesia católica habrá cristianos en ese
estado cuando el Señor venga, pero el Señor llama a vencer ese estado; lo que el Señor
reprende de la condición de Tiatira, debe ser vencido por algunos; luego lo mismo sucede
cuando después del período católico, viene la Reforma representada por Sardis; el Señor
también le dice que vendrá como ladrón; o sea que habrá personas viviendo el protestantismo,
algunos viviendo la situación que el Señor reprende a Sardis; entonces serán sorprendidos; es
decir, el Señor busca que las personas que están en el catolicismo sean vencedoras para recibir
al Señor, los que están en el protestantismo sean vencedores, los que han superado el período
protestante y entraron en Filadelfia, que quiere decir el amor fraternal, la acción de la unidad del
cuerpo de Cristo, cristocéntrica, basada en la Palabra, que ha guardado Su nombre,
cristocéntrica, Su palabra y la paciencia, representa una etapa superior al protestantismo; el
Señor a ella no le pide que se arrepienta, sino que retenga lo que tiene, que mantenga su
fidelidad porque Él viene pronto; o sea que muchos hermanos estarán en esta condición cuando
el Señor venga. Es decir, que la cristiandad va a ser sorprendida en muchas condiciones: en la
condición de Tiatira: catolicismo romano; la condición de Sardis: protestantismo; la condición de
Filadelfia: la visión del cuerpo de Cristo; y la condición caída de Laodicea que quiere decir: los
derechos humanos, el laicismo, la teología de la prosperidad; muchos serán hallados en esa
condición sin vencer. El Señor llama a todos a vencer.
Panorama de las siete iglesias
203
Las recompensas a los vencedores
De la misma manera como las condiciones son diferentes y las condiciones se tienen que
vencer, entonces también según son las condiciones a vencer, son también las recompensas;
por eso el Señor no se presenta a todas las iglesias de la misma manera, aunque es el mismo
Señor, sino que a cada una se presenta según lo que necesita esa iglesia; pero también a cada
uno el Señor le ofrece una recompensa que se corresponde con lo que tiene que vencer la
iglesia. Por ejemplo, si ustedes ven la recompensa a Efeso, ¿cuál era el problema más grave de
Efeso? Que había perdido el primer amor, es decir, tenía obras, esfuerzos, pero ya no estaba en
la comunión íntima con el Señor, ya no estaba en el fluir de vida en el Espíritu; entonces el Señor
¿qué le dice a los que venzan? Te daré a comer del árbol de la vida que está en medio del
paraíso de Dios. En cambio, ¿cuál era el problema que tenía la iglesia en Esmirna? La iglesia en
Esmirna estaba en persecuciones, estaba sufriendo, estaba en pobreza, estaba en aflicción;
entonces la recompensa tiene que ver justamente con eso; ellos van a morir la primera muerte;
el diablo va a matar a algunos de vosotros, pero el Señor les dice: al que venciere no sufrirá daño
de la segunda muerte. Vemos que la recompensa se corresponde con lo que ellos tuvieron que
vencer; ellos tuvieron que vencer el temor a la muerte, tuvieron que pasar por la persecución y
por la muerte misma, por el martirio, entonces la recompensa de ellos es que no sufrirán daño de
la segunda muerte. Muchos pasarán por la primera y después por la segunda, pero los que
venzan y pongan su vida a muerte por el Señor no sufrirán daño de la segunda muerte, que es la
que separa del Señor.
En el caso de la iglesia en Pérgamo que era una iglesia mezclada, a la cual el Señor se
presentó como el que tenía la espada de dos filos, el Señor a esta iglesia le ofrece otra
recompensa; dice allí: “Al que venciere, daré a comer del maná escondido”; lo que es escondido
es lo que es reservado, de lo cual no pueden comer todos; solamente quien está separado
puede comer de lo escondido; los que están mezclados no pueden comer de lo escondido.
Panorama de las siete iglesias
204
Segundo, dice que le daría una piedrecita blanca y en ella un nombre escrito que ninguno
conoce. Cuando la iglesia se mezcló con la política, la política de la época tenía la costumbre de
votar por balotas que eran piedrecitas blancas, justamente; pero aquellos que sean vencedores
de esa condición de mezcla, el Señor vota por ellos. ¿Se dan cuenta? Le daré una piedrecita
blanca, le daré mi voto; te escogeré a ti, eres un vencedor, entonces tu nombre estará allí.
Después entraremos en más detalles, hoy solamente estamos viendo la panorámica general.
En el caso de Tiatira, ustedes ven cuál era la condición terrible de Tiatira; entonces era el
período nada menos que del absolutismo papal cuando los Papas coronaban los emperadores,
y si los emperadores no se sometían al Papa, entonces los Papas liberaban a los súbditos de la
obediencia al emperador, y por eso todos tenían que someterse; y ese era el tiempo de ese
gobierno, esa mujer dominante, Jezabel, que enseñaba la idolatría, enseñaba la fornicación
espiritual, como la gran ramera que fornica con los reyes de la tierra. Al que venciere esto, el
Señor le dice lo siguiente: “Yo le daré autoridad sobre las naciones”, porque allá en esa época
todos querían estarse codeando con el conde tal, con el príncipe tal; fue la época no sólo del
feudalismo de los reyes, duques y archiduques, sino de los obispos y arzobispos; pero a los que
vencieren eso, el Señor sí les dará verdadera autoridad en el milenio para reinar sobre las
naciones, “y las regirá con vara de hierro, .... y le daré la estrella de la mañana”, que es el Señor
mismo; Él es la estrella de la mañana. En el caso de Sardis, que estaba como perdiendo lo que
había recibido, el Señor le dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré
su nombre del libro de la vida”. Sobre esto vamos a tener toda una enseñanza larga porque esto
necesita mucho cuidado; y dice: “Será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del
libro de la vida, y confesaré mi nombre delante de mi Padre”. Fíjense en que lo que el Señor le
reprocha a Sardis es de que tiene nombre de que vive, pero está muerto; es decir, tiene nombre
que no es; Si vence, el Señor le va a dar el nombre que sí es, y lo va a vestir de vestiduras
blancas, mostrando que realmente está separado y vive para Dios, y que no ha dejado perder lo
que el Señor reprocha que han perdido.
Panorama de las siete iglesias
205
Ahora veamos el caso de la iglesia en Filadelfia. Filadelfia quiere decir amor fraternal, que es la
comunión del cuerpo de Cristo. Filadelfia es cristocéntrica y bíblica, y con paciencia; entonces
los otros, los que habían menospreciado a éstos, diciendo: nosotros somos judíos, nosotros
tenemos algo que ustedes no tienen; la sinagoga de Satanás que decían ser judíos y no lo eran,
que tenían pretensiones en cuanto a ellos, menospreciándolos a ellos, el Señor dice que hará
que aquellos vengan y reconozcan a los que habían menospreciado; y a éstos que realmente
vivieron la realidad del cuerpo de Cristo, los hará columna en el templo del Dios vivo y nunca
saldrán de allí; y pondrá sobre él, el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén; o sea,
los reconocerá como la esposa del Cordero. Por eso es muy importante realmente, hermanos,
entender esto de Filadelfia; porque la iglesia en Esmirna, la de las persecuciones de aquella
época de los cesares, ya pasó; no le reprochó nada el Señor, pero tampoco les abrió una puerta.
A la única iglesia a la cual el Señor no le reprocha nada y el Señor le abre la puerta, es a
Filadelfia; o sea que el Señor en el contexto de todos estos capítulos está mostrando lo que Él no
quiere que sea la iglesia y lo que Él sí quiere que sea la iglesia; lo que Él aprueba; es como el
sacerdote echándole aceite al candelero, a las lámparas; y lo que Él reprueba, es como el
sacerdote con la despabiladera quitando las partes secas de la mecha para que no humeen, ni
enrarezcan el ambiente, ¿verdad?
Entonces a Laodicea, que es la gente de la última época, que es quizá la iglesia más acusada,
donde el Señor dice que a los tibios, que no se arrepintieren, los vomitaría de su boca, el vencer
la condición de Laodicea tiene una recompensa altísima; dice: “Al que venciere, se sentará
conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono”; es
decir, vencer la tibieza, vencer esa vida solamente de comodidades y de decires, pero sin
realidad espiritual, vencer eso, tiene una recompensa altísima; el Señor ofrece la recompensa
según la condición que los vencedores venzan. Cada época tiene sus cosas malas que tienen
que ser vencidas por la iglesia en nombre de Cristo.
Panorama de las siete iglesias
206
Jesucristo es el vencedor
Cristo es la victoria sobre todos los problemas del diablo, sobre todos los problemas del
mundo; y la lucha del diablo y del mundo contra la Iglesia se da en la historia de la Iglesia; y
Cristo es el que tiene las credenciales para vencer cualquier situación de la Iglesia en el mundo;
por lo tanto, el Señor dejó espacio para que la Iglesia viva Su vida, enfrente al mundo y al
príncipe de este mundo en todas las situaciones, pero Cristo es la respuesta y Cristo es la
suficiencia de la Iglesia para vencer cualquier situación.
Cada época tiene su espíritu, cada época tiene sus males y Cristo venció al mundo y lo
demuestra a través de los vencedores de la iglesia en cualquier época. Unos vencedores fueron
escogidos para mostrar la victoria de Cristo en unas condiciones; después el Señor permitió que
el diablo cambiara las condiciones. Primero, las condiciones fueron de persecución y el diablo
quiso demostrarle al Señor de que va a vencer al Señor y trajo persecución, como le dijo
respecto de Job: Déjame que toque su carne y vas a ver como blasfema delante de ti;55 y
asimismo el diablo pidió permiso, porque no va a poder tocar a la iglesia en Esmirna sin permiso,
para demostrarle a Dios que con persecución no hay iglesia; y el Señor, que es el vencedor,
que estuvo muerto y vivió, le dio vida a los vencedores, para vencer al diablo. El diablo dijo: como
con persecución no me funcionó la cosa, entonces ahora les voy a dar con la política, les voy a
dar los templos de los paganos, ahora van a ser encargados de la tesorería del Estado, van a ser
los jueces y los probó por otro lado, por el lado de Pérgamo y de Tiatira; entonces el Señor que
es también el vencedor, que se presentó con esa credencial específica para esa necesidad
específica, concedió demostrar Su victoria sobre ese otro aspecto contra el diablo y el mundo a
través de los vencedores de esa época.
55
Referencia Job 1:6-12
Panorama de las siete iglesias
207
Comodidad o revolución
Pero el diablo cada vez sale con cosas nuevas y Dios deja que venga con ese cuento a la
iglesia, y la iglesia tiene que vencer todos los cuentos del diablo, con los que el diablo venga. La
iglesia ha pasado por muchas situaciones. Ahora en la iglesia de los tiempos finales, la que vive
en otras condiciones, ahora el diablo ha dado prosperidad a muchos y revolución a otros:
Laodicea. Laodicea son los derechos humanos, los derechos del pueblo, de los laicos; por un
lado es revolución y por otro lado es prosperidad; somos ricos, enriquecidos y no tengo
necesidad de nada. La gente vive pensando en la comodidad o en la revolución; y esa condición
también tiene que ser vencida por la iglesia. El Señor es el Amén, es el testigo fiel; el Señor no se
ladea para la izquierda ni para la derecha. El Señor venció al mundo,56 y dice a Su iglesia:
Confiad en mí, yo he vencido al mundo. San Juan dice: y esta es la victoria que vence al mundo,
nuestra fe;57 y esa victoria de Cristo sobre el mundo y de la iglesia en Cristo sobre el mundo, es
demostrada por los vencedores en todo ese abanico de situaciones mundiales con que el diablo
le resiste a la Iglesia, a Dios y a la Iglesia. El Señor deja al diablo hacer de las suyas. El que
venciere.
Entonces, hermanos, debemos entender respecto a nuestra época que también a nosotros
nos correspondió, en unión con la vida de Cristo todo suficiente, vencer las condiciones que el
diablo nos ha puesto en esta época. Hoy no estamos en la época de la iglesia primitiva, en la
época de la Reforma, en la época medieval; hoy estamos en estos últimos tiempos, en esa
iglesia así como la de Laodicea y tenemos que vencer, tenemos que entender a qué somos
llamados a vencer. Unos fueron puestos por Dios para vencer unos aspectos, otros, otros; otros,
otros; unos tuvieron que vencer el temor a la muerte, al martirio, pero otros tienen que vencer la
prosperidad, la comodidad que lleva a la tibieza. Son cosas distintas; todo es la riqueza de
56
Referencia a Juan 16:33
57
Referencia a 1 Juan 5:4
Panorama de las siete iglesias
208
Cristo, que Su plenitud se exprese en el cuerpo de Cristo, y el Cuerpo de Cristo está
representado en estos siete candeleros; pero estos siete candeleros tienen al Hijo del Hombre
en medio; por lo tanto, es la riqueza del Hijo del Hombre en el cuerpo de Cristo en toda clase de
situaciones habidas y por haber que al diablo se le puedan ocurrir. El Señor deja que el diablo
haga su propuesta, le deja que tiente a Job, le da permiso para que tiente a Pedro. Simón,
Satanás te ha pedido para zarandearte; y el Señor dice: es necesario que a través de muchas
tribulaciones entremos en el reino.58 A veces las pruebas vienen por donde uno no se imagina;
está uno preparado para éstas y le vienen por otro lado, y el Señor quiere a la Iglesia preparada
en todo para vencer cualquier condición, cualquier situación.
El Señor es suficiente; Él tiene todas las credenciales para eso, para esto, para aquello, para lo
otro, y entonces nosotros, en unión con Cristo, debemos vencer todo para recibir los galardones
que Él tiene; Él es el mejor galardón, la estrella de la mañana es un galardón; estar con Él
sentado cerca de Él en su trono es un gran galardón; no tanto cosas exteriores que también son
añadidas. Lo importante es el Señor mismo, la plenitud de Dios, poder ser uno con Él, poder ser
como Él, poder representarlo fielmente a Él; pero para eso, para ser facultados para eso,
tenemos que pasar por todos estos hornos.
58
Referencia a Hechos 14:22.
Panorama de las siete iglesias
209
Digamos que cada una de estas etapas es como un horno; aquí somos probados en esta
situación, allí en otra, allí en otra; son siete situaciones, representando la plenitud de las
situaciones que el diablo pudiere presentar. La iglesia tiene que vencer; ya después entonces,
Dios mediante, entraremos una por una a las siete iglesias, pero era importante antes ver esta
panorámica de las iglesias. †
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Éfeso.
Panorama de las siete iglesias
210
Aproximación al Apocalipsis (14)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN ÉFESO59
“Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra,
el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto”. Apocalipsis 2:1.
En medio de los siete candeleros
Hermanos, vamos a la palabra del Señor, al Libro del Apocalipsis. Vamos a iniciar el capítulo 2
con el mensaje a la iglesia en Efeso. Esta es la segunda carta que se le dirige a los Efesios; la
primera por el apóstol San Pablo y esta segunda del Señor Jesús mismo, por mano del apóstol
Juan. Vamos a leer inicialmente de corrido toda esta carta a los Efesios, a la iglesia en Efeso de
Apocalipsis capítulo 2, desde los versículos 1 al 7; y después, entonces, Dios mediante,
volveremos sobre nuestros pasos; pero para tener completa la visión, leamos toda la carta:
“1Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el
que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2Yo conozco tus obras, y tu
arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se
59
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, noviembre 2 de 2001.
Panorama de las siete iglesias
211
dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido
paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero
tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dónde has caído y
arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero
de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los
nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a
las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del
paraíso de Dios”.
¡Qué palabra hermosa. Qué palabra bella! ¿Verdad, hermanos? Muy bello que el Señor hable
y que el Señor hable con amor y que el Señor hable porque Él quiere tenernos cerca de Él;
pareciera que habla con celo, con celo santo; Él nos quiere cerca de Él, Él no es indiferente a
nuestra lejanía, Él siente nuestra lejanía y nos quiere acercar; por eso Él nos habla, Él nos habla
con mucha rectitud, Él quiere que entre nosotros hablemos. Él dice: si tu hermano pecare contra
ti, ve tú y él solo, reprende a tu hermano, y si te oye, has ganado a tu hermano; si no te oye, toma
dos o tres testigos, etc. Fíjense en que el Señor quiere que hablemos, Él no quiere que las cosas
se dejen estar, que los males continúen, que seamos indiferentes a los males, no; Él es el Sumo
Sacerdote que se presenta en medio de los candeleros, porque uno de los trabajos de los
sacerdotes era mantener encendidos esos candeleros delante de Dios, y aquello era una figura
del trabajo de nuestro Señor Jesucristo, de su trabajo sacerdotal; y Él se presenta aquí como el
que está en medio de los candeleros. La primera presentación de Él, tanto en la visión gloriosa,
cuando presentó en forma general muchos detalles, lo primero que aparece de Él es: y vuelto vi
siete candeleros de oro y en medio de los siete candeleros a uno semejante al Hijo del Hombre,
vestido de una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. La
primera cosa que se reveló en la visión del Cristo glorificado fue Su posición de sacerdote en
medio de las iglesias; y la primera credencial que Él presenta cuando va a hablar a la iglesia en
Efeso y a las iglesias por el Espíritu es eso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que
207
anda en medio de los siete candeleros de oro; o sea, como quien dice: yo me muevo entre las
iglesias, yo conozco todo lo que pasa en las iglesias, yo tengo la responsabilidad de que cada
una de las iglesias sea un candelero limpio, que esté alumbrando delante de mi Padre, delante
de Dios; entonces por eso el Señor habla y no sólo habla, porque a veces lo que se habla se
olvida, sino que dice: escribe; porque el Señor no sólo le quiere hablar a ellos, sino que nos
quiere a hablar a todos; al hablarle a la iglesia en Efeso, le quiere hablar a todas las iglesias de
todos los lugares y de todas las épocas; por eso la orden del cielo: escribe. Luego dice: “Escribe
al ángel de la iglesia en Efeso”. Cuando le escribe al ángel, claro que le escribe a toda la iglesia,
pero aquí está representando el espíritu de la iglesia, la autoridad espiritual de la iglesia;
entonces por eso primero se dirige al ángel de la iglesia, pero obviamente, por lo que dice más
abajo, dice: “oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, aunque al principio dice: “Escribe al ángel
de la iglesia”, le habla a las iglesias; entonces la primera credencial con la que Él se presenta,
específicamente en este caso de Efeso, que es la primera iglesia, Él se presenta como el que
tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice
esto. Efeso es la primera iglesia a la cual el Señor se presenta.
La importancia de Éfeso
En la historia de la Iglesia, el Espíritu Santo comenzó a moverse en Jerusalén, como estaba
prometido; de Jerusalén saldrá la palabra de Jehová; y el Espíritu Santo descendió inicialmente
en Jerusalén. Luego vemos que pasado un tiempo, cuando el Espíritu Santo empezó a trabajar
con los gentiles, levantó el Señor otro centro de la obra que fue en Antioquia; allí vemos que
Antioquía es el inicio del trabajo para con los gentiles de una manera más profunda; claro que ya
en Cesarea de Filipo, en la casa de Cornelio, el Espíritu Santo había iniciado con Pedro, a quien
le dio las llaves para abrir el reino; entonces Él inició con los gentiles en casa de Cornelio, pero
es desde Antioquía, donde el ministerio de Pablo, que es el apóstol específico para los gentiles,
Mensaje a la iglesia en Éfeso
208
donde comienza a desarrollarse. Luego aparece la fundación de la iglesia de Efeso; y con el
tiempo, pasando el tiempo, Efeso llegó a ser el centro principal del cristianismo, avanzada ya la
edad primitiva y apostólica de la Iglesia. En Efeso Pablo estuvo tres años; luego Pablo en sus
viajes dejó en Efeso a Aquila y a Priscila; después dejó a Timoteo; después el apóstol Juan fue
enviado por el Señor Jesús a Efeso y él vivió en Efeso; y como el Señor Jesús le había
encomendado a María, a Juan, entonces Juan llevó a María a Efeso. Hasta hoy hay una casa en
donde se dice que vivió Juan con María en Efeso. Felipe, el que tenía cuatro hijas que
profetizaban, también vivió en Efeso, y las tumbas de ellos están en Efeso. Efeso llegó a ser
como un centro de la obra, hacia finales del siglo I; Efeso fue como decir la primera de las
iglesias en ser mencionada, la que representa la iglesia en sus primeros tiempos, en sus
primeras etapas; la iglesia en Efeso representa a la iglesia apostólica y a la iglesia que continuó
después de los apóstoles, inmediatamente; es decir, la iglesia del primer siglo principalmente allí
está representada en Efeso. Efeso era una ciudad ya bastante antigua, y es interesante conocer
un poco la historia de la ciudad, porque cuando se funda una ciudad se abren puertas a ciertos
espíritus, y cuando se fundan iglesias, la iglesia se funda en un contexto específico para
introducir el reino de Dios en ese contexto específico donde otros espíritus habían reinado, que
se les dio reino desde la fundación de la ciudad; y luego viene el Señor a fundar Su iglesia, Su
reino, y a enfrentar los espíritus que hay. Por eso no sobra conocer un poquito la historia de la
ciudad de Efeso.
Trasfondo histórico de Éfeso
La ciudad de Efeso fue fundada más o menos unos 1200 años antes de Cristo. Se trata de un
hombre que se llamaba Andrópulos, hijo de un rey de Atenas que se llamaba Probo; entonces
este Andrópulos hijo de este rey de Atenas fundó una colonia de jonios en la ciudad de Efeso y
ahí comenzó la adoración de una diosa llamada Artemisa, en griego, y que después los romanos
le llamaron Diana; el nombre de ella en griego era Artemisa y ella era el centro de la vida
Mensaje a la iglesia en Éfeso
209
religiosa de esa ciudad; y ustedes recuerdan lo que aconteció cuando Pablo llegó a Efeso, cómo
se levantaron los plateros de Artemisa dirigidos por Demetrio, el líder de los artífices, porque fue
una guerra no sólo religiosa, sino también económica, porque la religión derivaba en la
economía, el negocio; siempre alrededor de los santuarios están los comercios relacionados con
la religión; entonces eso fue así durante mucho tiempo en Efeso. Más o menos en el siglo VI
antes de Cristo, la ciudad fue tomada por los persas, después fue tomada por los árabes; la
ciudad fue tomada también por un rey de Pérgamo que después se la regaló, no sólo la ciudad
de Efeso, sino la provincia de Lidia donde estaba Efeso, se la regaló al emperador romano. De
modo, pues, que pasó por muchas situaciones esa ciudad de Efeso y llegó a ser precisamente
por todo eso una ciudad que era considerada la ciudad principal del Asia Menor; aunque el
procónsul, digamos, a veces la parte del gobierno estaba en Pérgamo, realmente la ciudad de
Efeso fue la ciudad fuerte; era un puerto, fue una ciudad comercial, fue una ciudad religiosa; toda
Asia dependía de la religión de esa ciudad, que era el centro religioso; de manera que ustedes
se dan cuenta de que lo que hizo el Señor en esa ciudad fue muy importante.
La iglesia que está en su casa
Pablo comenzó por ahí; las iglesias tienen el orden de las manecillas del reloj, es decir,
comienza por Efeso; luego sube a Esmirna, sube a Pérgamo y va pasando para Tiatira y va
bajando después hacia Sardis y sigue bajando a Filadelfia y llega abajo a Laodicea; y para ir de
Laodicea a Efeso se cierra otra vez el círculo; o sea, era un círculo prácticamente geográfico,
claro, no exacto, pero más o menos un círculo siguiendo las manecillas del reloj; tenían más o
menos ese orden; las iglesias no son mencionadas en desorden, sino en un orden específico,
haciendo un círculo comenzando por Efeso. Ustedes recuerdan la fundación, cómo Pablo llegó y
encontró allí unos discípulos de Juan el Bautista que creían, habían sido bautizados con el
bautismo de Juan; pero entonces Pablo les completa el evangelio y ellos recibieron al Señor y
fueron bautizados en el nombre del Señor; Pablo puso sobre ellos sus manos y recibieron el
Mensaje a la iglesia en Éfeso
210
Espíritu Santo y eran por todos como unos doce hombres y Pablo se quedó tres años en esa
ciudad, y en esa ciudad fue la escuela de la obra de Pablo, que tuvo influencia en toda la región
del Asia Menor, a partir de Efeso. Pero como les dije, quedó allí Aquila y Priscila; ustedes
recuerdan eso en una carta. Esa carta es 1ª a los Corintios; allí podemos ver unos contextos
necesarios hacia el final de la carta. La primera carta a los Corintios fue escrita precisamente
desde Efeso; entonces dice Pablo en el capítulo 16, verso 19: “Las iglesias de Asia os saludan.
Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa”; o sea, en la casa de Aquila y Priscila fue
donde empezó a reunirse la iglesia en Efeso; “Aquila y Priscila”; fíjense en que él escribe desde
Efeso, pero escribe a nombre de las iglesias de Asia; ahí se ve la relación que tenía toda la
región entre sí y el lugar preponderante de Efeso. Las iglesias de Asia, éstas son de Asia Menor,
lo que hoy es Turquía: “Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está
en su casa, os saludan mucho en el Señor”.
Yo quisiera que fuéramos un poquito a Hechos de los Apóstoles. La fundación de la iglesia
está en el capítulo 19 de los Hechos; Apolos llegó a Efeso después de que había llegado Pablo.
Vamos a Hechos de los Apóstoles 18:18: “18Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días
allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose
rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. 19Y llegó a Efeso, (ahí está la llegada de
Pablo a Efeso) y los dejó allí; (a Priscila y a Aquila; en la casa de ellos fue donde comenzó la
iglesia en Efeso) y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, 20los cuales le rogaban que
se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, 21sino que se despidió de ellos, diciendo:
Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré
a vosotros, si Dios quiere”. Y Dios quiso, porque después volvió y fue cuando se quedó tres
años; o sea que Pablo llegó a Efeso, comenzó a predicar el evangelio en Efeso; al llegar dejó a
Aquila y a Priscila y él viajó, y mientras él viajo llegó Apolos a Efeso. Eso está en Hechos 18:24:
“24Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente,
poderoso en las Escrituras. 25Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de
Mensaje a la iglesia en Éfeso
211
espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque
solamente conocía el bautismo de Juan. 26Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga;
pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el
camino de Dios. 27Y queriendo él pasar a Acaya...”; ahí fue cuando después Apolos pasó a
Acaya y llegó a Corinto; es lo que dice ese verso. Ahora el 19:1 dice: “1Aconteció que entre tanto
que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, (él había
querido ir a Jerusalén, pero el Señor le cambió la ruta y lo mandó para las regiones superiores,
como lo dice el versículo 22 del mismo capítulo 18) vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,
2
les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos
oído si hay Espíritu Santo. 3Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En
el bautismo de Juan. 4Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al
pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5Cuando
oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6Y habiéndoles impuesto Pablo
las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas y profetizaban. 7Eran por
todos unos doce hombres. 8Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de
tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9Pero endureciéndose
algunos...”. Ahí viene aquel asunto de Demetrio y Artemisa, el jefe de los artífices del templo de
la diosa Artemisa; entonces hubo aquella discusión, hubo todos aquellos problemas, hubo aquel
alboroto en la ciudad de Efeso; entonces, todo eso lo podemos ver para entender cómo fue la
historia de la ciudad, por qué cosas pasó la ciudad. Primero lo vimos hasta la época de la
fundación de la iglesia; después de esta carta del Apocalipsis tenemos que ver lo que fue la
historia posterior de la ciudad.
Profecía de Pablo al presbiterio de Éfeso
Ahora vimos cuáles fueron las puertas que se abrieron, cuál era el espíritu de religiosidad de
Artemisa que prevalecía en la ciudad; lo curioso fue que en esa ciudad después va a vivir María
Mensaje a la iglesia en Éfeso
212
con Juan, y allí murió María y allí está la casa de María en Efeso, y en Efeso fue donde se hizo el
concilio que llamó a María “Teotocos” o “Madre de Dios”; es una cosa muy curiosa ver todas
estas cosas. La religión que había era una religión de Artemisa; negocios, puertos; y luego llegó
Pablo y encontró esta situación que acabamos de ver y ahí empezó la iglesia. Luego el Nuevo
Testamento nos dice que Pablo duró tres años en la iglesia; él hizo visitas esporádicas y estuvo
en esa iglesia. Después Pablo, cuando iba hacia Jerusalén, llamó a los ancianos de la iglesia en
Efeso; ya había ancianos en Efeso; ustedes pueden ver eso también en Hechos de los
Apóstoles; ahí en el capítulo 20 verso 17, dice: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo
llamar a los ancianos de la iglesia”. ¿Ven? Ya la iglesia en Efeso tenía ancianos, y ahí es cuando
Pablo se despide y les da unas instrucciones, y en estas instrucciones ya Pablo está
prácticamente profetizando lo que acontecería en Efeso, que como 20 años después, el Señor
les recrimina a los de Efeso alguna cosa que comenzó a suceder. Entonces por eso es bueno
tener esta historia para entender mejor el capítulo 20; porque hay que ver cómo empezó la
ciudad, cómo empezó la iglesia, cómo se desarrolló la iglesia, qué pasó en la iglesia y por qué
entonces esa carta dice lo que dice; no podemos entender bien la carta sin comprender todo el
proceso histórico. Por eso estamos aquí viendo el último mensaje de Pablo a los Efesios; Pablo
llamó a los ancianos de Efeso, los llamó a Mileto y les dijo que esa era la última vez que iban a
ver su rostro; el que fundó la iglesia, Pablo, le está hablando a los responsables de la iglesia de
la siguiente manera; no voy a leer todo, pero voy a leer desde el versículo 26. Hechos 20:26:
“26Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no
he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”. Esta palabra es muy importante tenerla
presente para entender después cuando el Señor dice: Recuerda, de donde has caído; hay que
ver cómo fue la iglesia en su origen, qué recibió la iglesia y cómo cayó la iglesia y por qué cayó.
Entonces aquí en Hechos 20, dice: “27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de
Dios”; o sea, Pablo está diciéndoles que prácticamente él cumplió el trabajo que tenía con ellos;
era la última vez que veían su rostro, él ya cumplió su palabra, él sabía que el Espíritu Santo le
Mensaje a la iglesia en Éfeso
213
dijo: hasta aquí vas a trabajar en Efeso. Ahora, fíjense en lo que dice después en el versículo 28:
“28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por
obispos, (aquí vemos cómo Pablo llama obispos a los ancianos, no haciendo diferencia) para
apacentar la iglesia de Dios, (dice el original griego) la cual él ganó por su propia sangre”. La
sangre de Dios; claro, entonces el traductor prefirió decir Señor que Dios, pero el griego dice
Dios. “29Porque yo sé (aquí está lo que el Espíritu Santo había puesto con claridad en el corazón
de Pablo) que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, (ahí está el
asunto de los nicolaítas) que no perdonarán al rebaño. 30Y de vosotros mismos se levantarán
hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”. ¡Qué cosa terrible
que entre los mismos líderes acontecería esto! “31Por tanto, velad, acordándoos que por tres
años, de noche y de día no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. 32Y ahora,
hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para
sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. 33Ni plata ni oro ni vestido de nadie
he codiciado. 34Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que
están conmigo, estas manos me han servido. 35En todo os he enseñado que, trabajando, así, se
debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mas
bienaventurado es dar que recibir”. Este es un dicho de Cristo que sólo se recuerda por una cita
de Pablo; no aparece en los evangelios: “36Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas,
y oró con todos ellos. 37Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le
besaban, 38doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y
le acompañaron al barco.” Entonces aquí vemos cómo Pablo trabajó por tres años, todos los
días, enseñando, amonestando, haciendo milagros, etc., y esto fue lo que quedó de lo que hizo
Pablo.
La madurez espiritual en Éfeso
Realmente lo que hizo Pablo comenzó a prevalecer en Efeso. En Efeso estaban los paganos,
Mensaje a la iglesia en Éfeso
214
estaban también los judíos y ahora comenzaba el cristianismo; realmente la iglesia en Efeso
comienza a crecer; llegó a ser una gran iglesia. Si ustedes se dan cuenta, la carta a los Efesios
que escribe Pablo ha sido considerada una de las cosas más profundas que se han escrito en
toda la historia de la humanidad; en esta epístola se habla del propósito eterno de Dios, se habla
de la predestinación, se habla de la profunda obra de Cristo, se habla del misterio del cuerpo de
Cristo; o sea, ésta es una de las cartas más profundas; eso quiere decir que la iglesia en Efeso
había alcanzado realmente un gran nivel, algo muy alto. Yo pienso que cuando el Señor dice a
otras iglesias: Acuérdate de lo que has recibido, o recuerda de donde has caído, a Sardis le dice
lo que ha recibido, que era también de ese mismo círculo; y a Efeso le dice recuerda de dónde
has caído; al leer la carta a los Efesios de Pablo, nos damos cuenta de qué profunda revelación
había recibido esa iglesia y cómo esa iglesia había vivido por mucho tiempo una vida elevada. El
Señor mismo lo reconoce, le dice: yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y paciencia, y que no
puedes soportar a los malos; fíjate que Pablo les había dicho exactamente eso, y has probado a
los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. Fue una iglesia madura,
fue una iglesia que recibió una revelación profunda, fue una iglesia que no estaba ingenua a
todos los avatares que Satanás quería traerles. Pablo mismo por el Espíritu Santo les había
dicho que vendrían lobos rapaces y por eso la iglesia no soportaba los malos, probaba a los que
se decían ser apóstoles y los hallaba mentirosos. Cuando uno empieza a ver todo esto que dice
aquí esta carta: has sufrido y has tenido paciencia y has trabajado arduamente por amor de mi
nombre y no has desmayado, uno se da cuenta de que realmente la iglesia en Efeso fue una
iglesia importante, una iglesia fuerte; fue realmente el centro de la obra que sirvió para fortalecer
a toda Asia.
Cuando se deja el primer amor
Sin embargo, aquí dice: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. Esto es lo único
que el Señor le reprocha a la iglesia en Efeso; trabaja, pero fíjense que se puede trabajar sin el
Mensaje a la iglesia en Éfeso
215
primer amor, se puede sufrir, se puede trabajar y sin embargo, sin el primer amor; ahí es donde
uno ve cómo al Señor le interesa no lo que hacemos, sino lo que somos y cómo somos con Él y
cómo somos con otros por causa de Él; no es tanto el activismo, aunque el Señor le reconoce
todo ese trabajo y el asunto del trabajo se lo dice dos veces, no sólo una vez; fíjense en que en
el verso 2 le dice: “conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia”; en el versículo 3, le dice:
“has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente”; dos veces el Señor le
reconoce un trabajo arduo por amor de Su nombre; sin embargo, fíjense en que el Señor busca
algo más, el Señor busca un trabajo con el primer amor. Hermanos, ¿para quién habla esto el
Señor? Para nosotros; no es suficiente hacer algo inclusive por amor, si no es el primer amor. El
Señor es un novio que quiere todo el amor de Su novia; eso tenemos que entenderlo; y a veces
es posible hacer muchas cosas, trabajar arduamente, sufrir, tener paciencia, probar, resistir a los
malos, no soportar las cosas malas, probar a los falsos apóstoles y hallarlos mentirosos, y el
Señor se lo abona como algo positivo, el Señor le abona como positivo aborrecer lo que él
aborrece, pero hay una cosita que el Señor quiere, que Él reclama; o sea que para Él es de
mucho valor el primer amor; eso es lo único que Él le reprocha a Efeso; es posible todo eso
habiendo perdido el primer amor. El Señor le dice a la iglesia que se arrepienta; o sea que si ese
punto central, porque el Señor lo considera central, que es el primer amor, si ese punto se
pierde, por ese agujero se va a ir colando la destrucción, hasta que el candelero sea quitado. Si
no te arrepientes, vendré pronto, porque eso sucede pronto, vendré pronto a ti y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. El pronto quiere decir que la cosa es
urgente, que las cosas más preciosas se pueden desbaratar de un día para otro si se pierde el
primer amor.
Problemas de doctrinas
Yo quisiera que vayamos a la carta que Pablo le escribió a Timoteo, donde se explica por
dónde comenzó el agujerito por donde se empezó a degradar el primer amor. Vemos cómo fue
Mensaje a la iglesia en Éfeso
216
la fundación de la iglesia, vemos la profundidad de la carta dirigida a ellos, el depósito
encomendado a ellos, vemos las advertencias de Pablo cuando se fue, y ahora vamos a las
epístolas de Pablo a Timoteo; él tiene dos epístolas y yo quiero leer en la primera Epístola, 1:3;
aquí ya no estaba Pablo; ahora quien estaba al frente de la iglesia en Efeso era Timoteo; ya
Pablo había estado, luego había dejado a Aquila y a Priscila, luego él volvió, luego se quedó un
tiempo allí; la iglesia se reunía en casa de ellos; luego se quedó Timoteo y eso lo dice aquí en el
capítulo 1: “3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que
mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y
genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por
fe, así te encargo ahora. 5Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón
limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6de las cuales cosas desviándose algunos, se
apartaron a vana palabrería, 7queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo
que afirman”. Aquí nos damos cuenta de qué fue lo que empezó a suceder en Efeso, por dónde
se empezó a degradar la condición de la iglesia en Efeso. Comenzó por doctrinas; no era que
habían dejado la doctrina, fue que se centraron en doctrinas, en discusiones acerca de la ley, en
genealogías, en fábulas; el diablo fue muy sutil; ellos no empezaron con pecados groseros; aquí
no habla de pecados groseros. ¿Qué fue lo que Pablo había dicho? Se levantarán lobos rapaces
que no perdonarán el rebaño, y llevarán tras sí a los discípulos; y empezaron con doctrinas, con
cosas, es decir, con la mente afiebrada con un montón de asuntos; y así la iglesia dejó de ser
espiritual y fue arrastrada a un mundo de discusiones, inclusive de cosas legalistas, de teología;
todo esto era teología, pero teología sin el Espíritu, teología sin el amor, teología sin la
sinceridad; había trabajo seguramente, arduo trabajo, pero ¿en qué ambiente? Ya no era una
cuestión de Espíritu, ya no era una cuestión de amor; la cosa se volvió palabrería.
Miren esto, aquí le explica a uno dónde fue que empezó el mal; revisémoslo de nuevo,
mirémoslo bien: “Te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que
mandases a algunos...”. ¡Ah! Timoteo tenía que tomar una actitud firme, “mandar a algunos”;
Mensaje a la iglesia en Éfeso
217
noten que empezó con algunos que empezaron a enseñar diferente de Pablo. Pablo enseñó en
el Espíritu la economía de Dios, el consejo de Dios; ellos comenzaron a tratar otros asuntos; se
desviaron del asunto central, se desviaron de las prioridades espirituales, y sí siguieron tratando
cosas de Dios, no hablaban cosas del mundo, no, todos eran asuntos de Dios, pero se volvieron
discusiones teológicas. Entonces dice así: “que no enseñen diferente doctrina, ni presten
atención...”; entonces fíjense en que el diablo nos arrastra sin darnos cuenta a cosas que nos
quitan de la espiritualidad, de andar en el Espíritu, para estar en cosas, sí de Dios, claro, se
habla de Dios; la ley es de Dios, todas estas genealogías, claro, son las de Génesis, son las de
Crónicas, son las de Nehemías, claro, sí; podemos decir las de Lucas, las de Mateo, pero se
entró en un espíritu meramente mental, meramente almático, no espiritual; y dice: “ni presten
atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que (noten)
economía”. Aquí la palabra “edificación” es la misma palabra “economía”, que se traduce
dispensación, administración, mayordomía, comisión, en otros contextos; o sea que se
apartaron de la economía de Dios, se apartaron del asunto central.
El centro de la economía de Dios
¿Cuál es el asunto central de Dios? La formación de su Hijo en nosotros, la expresión de su
Hijo en el cuerpo; todo lo que no sea Su mismo Hijo en nosotros, aunque sea una cuestión muy
erudita, aunque sea una cuestión de discusiones, si se perdió el Espíritu, si se apagó la mecha,
ya no hay luz, hay discusiones, las disputas ahogando y sofocando la economía divina; la
economía divina es el lugar que le damos a Cristo para que se forme en nosotros
corporativamente y se manifieste en nosotros; pero Satanás fue astuto y sembró una semillita;
como había dicho el apóstol Pablo, lobos rapaces que no perdonarán al rebaño y llevarán tras sí,
no al Señor, tras sí a los discípulos; la gente siendo llevada para una doctrina, para otra doctrina,
para diferentes doctrinas, todo el mundo peleando por doctrinas, y como el cristianismo,
porque esto se lo dice el Espíritu a las iglesias, se ha degradado, cuando nos ponemos
Mensaje a la iglesia en Éfeso
218
solamente a discutir doctrinas, hay desmedro en lo tocante a la vida. Claro que el Señor quiere,
lo dice por el Espíritu Santo también, que guardemos la doctrina; claro que el Señor también
quiere que nosotros seamos cuidadosos con Su Palabra; pero ustedes están entendiendo la
diferencia entre lo que es espiritual, algo que es de todo corazón, por algo que se vuelve
solamente una palabrería, una discutidera de cosas, y el ambiente es una cosa tan diferente.
Cuando estamos buscando al Señor, en vez de estar en adoración, en Espíritu, bajo la unción,
estamos discutiéndonos unos con otros; ahí empezó la degradación de la iglesia, aquí se explica
la degradación.
Ahora ¿para qué Pablo dice esto? Ahí vuelve y lo dice; ahí lo acabamos de ver. “Pues el
propósito de este mandamiento...”. ¿Cuál mandamiento? El encargo que le hace a Timoteo de
mandar que no se distraigan en esas cosas. Ahí Pablo le dice: Te mando que mandes, te
encargo que mandes, que mandes que no enseñen otras cosas, que no se dejen distraer por
fábulas, genealogías, discusiones que acarrean disputa; no se dejen meter en ese espíritu,
mantengan distancia de eso; lo importante no es eso, lo importante es la economía de Dios, la
edificación de Cristo en nosotros. Y dice: “el propósito de este mandamiento es el amor...”, ese
es el objetivo; el Espíritu mismo que habló después por Juan, desde Jesús, había hablado ya por
Pablo; el propósito de esto que te mando es el amor; lo importante para Dios no es discutir esas
cosas, “es el amor nacido de corazón limpio”. Cuán fácilmente se desliza uno del amor al
legalismo; cuando hemos perdido el amor somos legalistas, salimos con cláusulas, salimos con
leyes, salimos con cosas para justificar nuestra dureza. ¿Se dan cuenta hermanos? Ahí
comienza la destrucción; el propósito es el amor. ¿Qué es lo que dice? ¿Has dejado qué? tu
primer amor; dice: el amor es primero y es lo que dice Pablo; el propósito es el propósito que
tenía Pablo, el propósito que tenía la iglesia, lo que Pablo le había dicho a Timoteo que también
insistiera en eso, que era lo que Juan escribió desde Efeso: Hijitos, amaos los unos a los otros, y
hablaba de los falsos que salieron enseñando de Jesucristo cosas raras, distintas. ¿Se dan
cuenta? Ese fue el problema que aconteció en Efeso; entonces dice aquí: “El propósito de este
Mensaje a la iglesia en Éfeso
219
mandamiento es el amor nacido de corazón limpio“; no otros intereses, y dice más: “y de buena
conciencia”. Cuando las personas se acostumbran a no andar con conciencia limpia, empiezan
a perder el amor. Si yo puedo ofender, si yo puedo pecar contra el Señor y mis hermanos y no lo
arreglo, sino que me acostumbro a que eso es lo normal, ahí empieza la destrucción de todo,
Luego sigue la siguiente parte: “y de fe no fingida”; o sea que a veces se puede fingir la fe; hay
gente que finge creer pero que no está creyendo en espíritu, no está con plena conciencia y no
está amando con corazón sincero. Ese fue el agujero por donde se perdió el primer amor; ese
fue el problema. ¿Se dan cuenta, hermanos? Ahí fue; ahí tenemos la epístola a los Efesios tan
preciosa y la otra epístola a los Efesios tan seria, y en medio de las dos otra epístola a Timoteo
en Efeso; te rogué que te quedes en Efeso para que hagas esto en Efeso; aquí comenzó el
problema; entonces por eso es muy importante entender esto para que nosotros seamos
vigilantes en eso, no nos dejemos arrastrar meramente a formalismos, a fingimientos, a cosas
no reales, sino que como dice el Señor: arrepiéntete; arrepentirse de haber perdido ese primer
amor, ese amor sincero de corazón puro, esa buena conciencia, esa fe no fingida; si eso no se
mantiene, por allí se deshace el candelero.
Consignas destructoras de Satanás
Hermanos, permítanme que yo les cuente un sueño que el Señor me dio una vez, que ilustra
esto: Estaba un grupo de hermanos en el sueño; estábamos mirando una casa grande, bonita,
grande, que estaba vacía todavía y que se estaba terminando de arreglar esa casa; y eran los
hermanos que estaban mirando; unos miraban una esquina, otros miraban otra, todos
estudiando esa casa. Yo entendía que era la casa del Señor, la iglesia, pero la casa no estaba
terminada, había partes buenas, inclusive era una casa antigua, pero todavía había cosas sin
terminar, una esquinita sin pañetar, alguna ventana sin poner, pero la casa era buena, era
antigua, era grande, y los hermanos estaban estudiando, mirando la casa, porque era nuestra
casa; pero en un momento el Señor me hizo ver por una ventana hacia afuera de la casa, hacia
Mensaje a la iglesia en Éfeso
220
el infierno; entonces miré y veía que del infierno subía una escalera como de caracol y Satanás
venía subiendo por esa escalera desde el infierno a meterse en la casa; entonces yo vi que él
venía subiendo y subiendo; entonces comencé a decirle a los hermanos: Hermanos,
prepárense, estén en oración, estén orando porque Satanás quiere infiltrarse en la iglesia,
quiere causar problemas; y los hermanos no me ponían atención; entonces dije: Señor, ¿qué
hago para que los hermanos me crean? Y empecé a orar: Señor, muéstrame cuál es la consigna
que trae Satanás, porque él venía subiendo desde abajo, subiendo, venía rápido y traía una
consigna y traía algo como si fuera debajo de la ruana; traía una consigna para meter en medio
de la iglesia; y yo oraba al Señor: Señor, muéstrame qué es, para mostrarle a los hermanos,
muéstrame qué es la consigna que trae Satanás; entonces el Señor me dijo cuál era la consigna
que él traía, y me dijo: La consigna es, «en vez de kolyno, inquino»; esa era la consigna. Él me lo
dijo dos veces: la consigna que él trae es «en vez de kolyno, inquino»; entonces yo entendí.
Kolyno representa los dientes limpios, la sonrisa amable, la camaradería, la sinceridad, la
comunión; y el inquino representa ese espíritu de desconfianza el uno del otro, de división; y me
mostró como una salchicha, así como un salchichón lleno de sangre sucia; ese era el inquino
que lo traía escondido para inyectarlo entre los hermanos; entonces yo empecé a avisarle a los
hermanos y de pronto entró Satanás, pero cuando entró ya no era el mismo Satanás que yo veía
de la ventana para afuera; al entrar en el salón era un hermano muy tranquilo, que quería hacer
justicia en medio de la iglesia, pero tratando de hacer justicia comenzó a meter el inquino, o sea,
el inquino para destruir el ambiente sano, libre, de compañerismo, de amistad, de comunión, y
meter un ambiente difícil, de disensión, de contienda, de desconfianza, de mala voluntad, de
venganza, de dureza, inquina; eso me lo mostró el Señor en un sueño. Claro, yo no sabía qué
traía, pero el Señor me dijo, esa es su consigna, dos veces: «En vez de kolyno, inquino»; eso era
lo que él venía a traer, meter un espíritu sutilmente; y lo hacía a través de los mismos hermanos,
y ahí me desperté del sueño, pero con un entendimiento que espero que nunca se me apague,
sino que esté alerta en esto.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
221
Entonces fíjense en lo que dice allí en el mensaje a Efeso: hay trabajo, arduo trabajo, no
soporta a los malos, y eso no se lo dice el Señor como algo malo, eso se lo dice como algo
bueno; el Señor se lo dice como algo positivo. ¿Ven? Dice: “Conozco tus obras, y tu arduo
trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos”; eso es algo que el Señor quiere en la
iglesia, que ante las cosas malas no seamos indiferentes, sino que haya santidad del Señor en
Cristo; “y has probado a los que se dicen ser apóstoles”; fíjense, la iglesia tiene que probar.
Viene alguien y dice: Yo soy apóstol; ah, ¿usted es apóstol? Entonces nos tragamos todo
enterito; no; San Pablo le dijo a los Gálatas: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os
anunciare otro evangelio diferente del que hemos anunciado, sea anatema” (Gá. 1:8). De modo
que no puede la iglesia recibir otro evangelio diferente de la revelación de Jesucristo que está en
el Nuevo Testamento con los apóstoles; entonces la iglesia debe tratar los errores, pero la
iglesia tiene que hacer esto no en un espíritu legalista, sino en un espíritu de amor sincero, de
limpia conciencia y de fe no fingida; si no, se pierde el primer amor, se queda la cáscara, se
queda el hábito, se queda la inercia y muchas cosas religiosas se hacen por inercia, se hacen
por costumbre y no se hacen en Espíritu y con amor; ahí se destruye todo. Tenemos que estar
vigilando; el Señor nos llama al arrepentimiento. Él dice: “3y has sufrido, y has tenido paciencia,
y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado”; ahí está el peligro:
“4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”; ahí está.
Llamado al arrepentimiento
“5Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete”; o sea, recuerda lo mejor que has
vivido conmigo y síguelo viviendo. ¿Qué es lo mejor que has recibido? ¿Qué es lo mejor que has
vivido en mi presencia? Mantén eso, el Señor quiere eso, el Señor quiere una novia amorosa,
una novia cercana a Él; Él no quiere un matrimonio acostumbrado, reseco; Él quiere el
verdadero amor. “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete”; esta es la primera
llamada al arrepentimiento a la iglesia; o sea que lo primero de lo que la iglesia se tiene que
Mensaje a la iglesia en Éfeso
222
arrepentir es de caer del primer amor, del amor sincero, de la fe no fingida, de la buena
conciencia; no caer de ahí; y dice: “y haz las primeras obras”; ahora haces muchas obras pero no
las haces como antes; antes las hacías inspirado por amor; ahora quizá las haces, hay arduo
trabajo, pero las haces por costumbre, las haces porque, bueno, llegó el viernes, es el día de la
reunión; hay que ir a la reunión. Entonces, hermanos, todo lo que no se haga por verdadero
amor tenemos que vigilarlo. Hermanos, esto yo no se lo predico a otro, me lo predico a mí
primeramente.
Dice aquí: “pues si no”, si no te arrepientes y si no haces las primeras obras, el mayor nivel que
tuviste, volver siempre a Él; siempre tenemos que estar volviéndonos allá; yo pienso que esa es
la primera prioridad que tiene la iglesia: volverse a ese amor sincero con el Señor. Entonces
dice: “pues si no, vendré pronto”. ¡Qué cosa terrible! Pronto; uno piensa que puede durar mucho
tiempo así; no, no, no; no mucho tiempo; arrepiéntete pronto, es pronto, porque “vendré pronto a
ti”; y cuando dice “vendré”, quiere decir que el Señor visitará nuestra indiferencia con el Señor,
dejando que el candelero sea quitado; “y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres
arrepentido”. ¿Para qué es el candelero? El candelero es para alumbrar con la luz del Señor; la
luz es del Señor. Si el Señor se apaga, ¿qué hace el Señor con una cáscara, con una institución,
pero sin vida? Lo mismo que le decía después a Sardis, es decir, el Señor no aprueba eso.
Recuerden cuando decía: Os avergonzaréis de Betel, vuestra confianza; os estabais confiando
en Betel, pero os apartasteis de mí; no digáis: Betel, Betel, esta es Betel, esta es la casa de Dios,
dice Dios por el profeta;60 el asunto es Dios, no Betel; Betel es consecuencia, pero sin el Señor
no hay Betel, no hay cuerpo sin cabeza, y un cuerpo sin cabeza sólo está destinado a podrirse.
El asunto del nicolaísmo
“Y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que
60
Referencia a Amós 5:5.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
223
aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”. Este asunto de los
nicolaítas es un asunto serio que hay que mirarlo; por eso tengo estos tres libros aquí al frente
que son “Contra las herejías” de Ireneo de Lyon, “Stromata” de Clemente de Alejandría y la
“Historia Eclesiástica “ de Eusebio de Cesarea; no pude tener aquí otro autor antiguo que se
llama Tertuliano, que en tres obras de él, “Contra Marción”, “La Prescripción de los Herejes” y
“De Pudicia”, en esas tres obras él habla de los nicolaítas antiguos; entonces necesitamos ver el
asunto de los nicolaítas en dos niveles: en el nivel histórico antiguo y en el nivel profético. Hay
una cosa que dice aquí, que el Señor aborrece las obras de los nicolaítas. ¿Qué hubo de los
nicolaítas en la historia antigua? Entonces, como les dije, hay cuatro autores antiguos: Ireneo del
siglo II, lo mismo Clemente que pasó del II al III, y ya Eusebio que es un poco posterior, y
Tertuliano que fue de la misma época de Clemente y de Ireneo, que hablaron de los nicolaítas
antiguos.
Yo quiero leerles lo que ellos hablaron de los nicolaítas antiguos, en el sentido histórico.
Primero voy a leerles el más antiguo que es Ireneo; hay dos pasajes cortos donde habla Ireneo
de esto; aquí dice Ireneo en el Libro I, el 26:3, primero “Contra las Herejías”; él escribió cinco
libros contra las herejías; el primero dice así: «Los nicolaítas tuvieron por maestro a Nicolás, uno
de los siete primeros diáconos ordenados por los apóstoles; viven desordenadamente, son
plenamente caracterizados en el Apocalipsis de Juan por cuanto enseñan que la fornicación y el
comer carne ofrecida a los ídolos son cosas indiferentes; por eso es que está escrito acerca de
ellos: tienes a tu favor que aborreces las obras de los nicolaítas, que yo también aborrezco». Esa
es una cita de Ireneo. Hay otra cita de él que está ya no en el libro I, sino en el libro III, 11:1; dice
Ireneo lo siguiente: «Esta misma fe (hablando de la fe correcta del Señor) es predicada por Juan,
discípulo del Señor, que quiso con su evangelio extirpar el error sembrado entre los hombres por
Cerinto, y mucho antes por los así llamados nicolaítas, una ramificación separada de la falsa
gnosis y refutarla». Estas son las dos menciones que hace Ireneo, discípulo de Policarpo, el cual
fue discípulo de Juan muy cercano, haciendo esta mención de los antiguos nicolaítas.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
224
Voy a leer lo que dice Clemente de Alejandría, que fue uno de los principales maestros de la
llamada escuela de Alejandría, que fue fundada por Panteno y luego dirigida por Clemente, que
fue el maestro de Orígenes; Orígenes sucedió a Clemente de Alejandría. En esta obra
“Strómata” que quiere decir: “tapices”, Clemente de Alejandría también hace dos menciones
rápidas de los nicolaítas; entonces una de esas menciones está en el libro II de Stromata, 118:1,
y él dice así: «Pero no se daba cuenta el desdichado que se dejaba enredar por su propia arte
refinada del placer, y evidentemente a esta opinión del sofista que se creía poseedor de la
verdad, se acercaba también Aristico de Cirene. Cuando se le reprochaba el que frecuentara
asiduamente a la meretriz de Corinto, respondía: yo soy quien poseo a Lays, no ella a mí; así
también los que se llaman seguidores de Nicolás, aducen como nota peculiar suya, pero
desviada en el sentido, la sentencia: es necesario abusar de la carne, pero aquel hombre noble
(o sea, Nicolás) enseñaba que es necesario reprimir los placeres y las concupiscencias, y
exterminar con esta accesis los apetitos y los impulsos de la carne. Ellos, los nicolaítas, por el
contrario, se abandonan al placer como machos cabríos violentos, por así decir, contra su
cuerpo, viven disolutamente, no saben que el cuerpo se descompone porque es naturaleza
caduca, mientras su alma es hundida en un fango de vicio puesto que estos siguen los
dictámenes del puro placer, no los de aquel hombre apostólico (Nicolás). En efecto, algunos,
¿en qué se diferencian de Sardanápalo? (el rey de Nínive) Éste es el epigrama que explica la
vida, (el epigrama que hay en la tumba de Sardanápalo, rey de Nínive) todo lo que tengo lo he
comido, he insultado y los placeres amorosos que probé, pero lo mejor, mi prosperidad fue
abandonada, he aquí que soy ceniza y fui rey de la gran Nínive”. Una vida de placer. En el libro III
de Stromata, en otro pasaje sigue diciendo Clemente de Alejandría en el capítulo IV, lo siguiente:
“Hemos recordado a los provocadores de la herejía de Marción del Ponto, que por oposición al
Creador, rechaza el uso de los bienes del mundo. Para él, la causa de la continencia, si es que
se la puede llamar continencia, es el Creador mismo, a quien este gigante en lucha contra Dios
pretende hacer frente y guarda la continencia sin quererlo, porque condena la obra de la
Mensaje a la iglesia en Éfeso
225
creación.... Si aplican la palabra del Señor que dice a Felipe: deja que los muertos entierren a
sus muertos. Considera no obstante, que también Felipe llevaba la misma plasmación de la
carne, pero no era un cadáver contaminado. ¿Cómo, pues, teniendo un cuerpo de carne, no
tenía un cadáver? Porque resucitó de la tumba. El Señor da muerte a sus pasiones, lo hace
revivir en Cristo. También hemos recordado el impío poseer en común a las mujeres, según
Carpócrates, pero sobre la máxima de Nicolás; hemos omitido lo que sigue...».
¿Por qué es que le llamaban nicolaítas y por qué era que le echaban la culpa a Nicolás? No
era que Nicolás hubiera tenido una culpa grave, sino que hubo un incidente que después otros lo
interpretaron en otro sentido y lo llevaron a un extremo; entonces aquí Clemente va a contar cuál
fue el incidente del diácono Nicolás que está allí en Hechos capítulo 6, en una ocasión, que
después otros lo interpretaron mal y decían que Nicolás lo había dicho así y lo había enseñado,
y se fueron al extremo de enseñar libertad por esclavos de corrupción, que es lo que tanto
hablan las epístolas de Pablo, de Pedro, de Judas, etc. Entonces, ahora Clemente de Alejandría
viene hablando de Nicolás, y dice: «El tenía, se dice, una bella esposa; después de la ascensión
del Salvador, al ser reprendido como envidioso por los apóstoles, él condujo a su mujer en medio
de ellos e invitó a que todos la tomaran por esposa, hecho coherente, dicen, con su célebre
sentencia: es necesario abusar de la carne; y por coherencia con aquel suceso, con este dicho,
aunque de modo simplista y literal, los seguidores de su herejía, se abandonaron con
desvergüenza a la fornicación; por el contrario, yo sé que Nicolás no tuvo relaciones con ninguna
otra mujer que con la que se había desposado y de sus descendientes, las hijas llegaron
vírgenes hasta la ancianidad y el hijo permaneció sin mancharse. Así las cosas, al mandar a la
envidiada ramera en medio de los apóstoles, era una forma de rechazar la pasión y la
continencia de los placeres más ansiados y enseñaba como se debe abusar de la carne. Por
eso, él rehuía, a mi parecer, conforme al mandato del Salvador, el servir a dos señores, al placer
y a Dios. Por lo demás también, se dice que Matías enseñó lo mismo, o sea, a combatir la carne
y menospreciarla, sin conceder ninguna licencia al placer, sino a fortalecer el alma con la fe y la
Mensaje a la iglesia en Éfeso
226
gnosis. No obstante, hay quienes interpretan a la vulgar afrodita, como una mística comunión
ofendiendo incluso, el nombre mismo». O sea, ahí viene hablando de ese espíritu de corrupción,
de lujuria, que se vive entre algunas personas. ¿Sí se dieron cuenta de lo que dice aquí
Clemente?
Eusebio no dice nada nuevo, sino que Eusebio lo que hace es citar a Clemente de la siguiente
manera, en el libro III, de “La Historia Eclesiástica”; Eusebio de Cesarea, en el capítulo 29, del
libro III, él dice lo siguiente: «Por aquel entonces, se consolidó también la herejía de los
nicolaítas, pero duró muy poco tiempo. Esta también se menciona en el Apocalipsis de Juan.
Ellos afirmaban que Nicolás era uno de los diáconos que, junto con Esteban, habían sido
encargados por los apóstoles del cuidado de los pobres. Clemente de Alejandría relata lo
siguiente en el libro III de Stromata. Dicen que tenía una mujer encantadora y que después de la
ascensión del Salvador, acusándolo los apóstoles de ser celoso, la puso en medio y le concedió
unirse con quien lo quisiera, pues dicen que aquel hecho estaba de acuerdo con este dicho: es
preciso abusar de la carne. Así, siguiendo lo que tuvo lugar y lo que se dijo con simpleza y sin
previo examen razonado, se prostituyeron sin ningún pudor, los que participan de esta herejía.
No obstante, me consta que Nicolás no tuvo relación íntima con ninguna mujer, con excepción
de con la que se había casado, y además que sus hijos, las hijas envejecieron vírgenes y el hijo
se conservó puro. De esta forma su acción de poner a su esposa, de la que estaba celoso, en el
medio de los apóstoles, fue una expulsión de la pasión y la continencia de los placeres más
perseguidos, enseñando a abusar de la carne, porque creo que de acuerdo con la instrucción del
Salvador no quería servir a dos señores, al placer y al Señor. Dicen que también Matías
enseñaba lo mismo, es decir, luchar contra la carne, abusar de ella, sin concederle nada de
placer y hacer crecer el alma con la fe y el conocimiento. Sea pues, esto suficiente, acerca de los
que a pesar de encargarse de pervertir la verdad, lo hacen con más rapidez de lo que se tarda en
decirlo». Por estas citas, podemos tener más o menos una idea, por lo que dicen Ireneo,
Eusebio y Clemente; también de eso habla Tertuliano, pero no tengo su texto aquí.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
227
Nicolás fue un diácono de Dios, lleno del Espíritu Santo, como fue escogido. Por la Biblia no
podemos decir de él nada de lo que la Biblia no dice. La Biblia habla lo siguiente de él; está en
Hechos capítulo 6, y es lo único que habla en forma directa, en el aspecto histórico de Nicolás.
Dice e n Hechos 6:3: “3Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen
testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo”. O
sea que la iglesia, para evitar problemas, necesita diáconos que se encarguen del trabajo de la
administración de las mesas, porque si no, había murmuración entre ellos porque unos
agarraban lo mejor y dejaban a las viudas de los griegos descuidadas; entonces empezó a haber
contiendas, murmuraciones, tensiones. ¿Cuál fue la respuesta? Nombrar diáconos que se
encarguen de eso con el Espíritu Santo. Entonces eso fue lo que sucedió aquí: “4Y nosotros
persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5Agradó la propuesta a toda la
multitud; y eligieron a Esteban”; noten, ¿cuál era el requisito? Buen testimonio, llenos del
Espíritu Santo y de sabiduría; y la iglesia era de miles de personas; y que la iglesia escoja a
siete, tiene que ser que estos siete eran de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de
sabiduría. Entonces dice aquí: “y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a
Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6a los
cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos”. Nos damos
cuenta, pues, de que Nicolás era un hombre de Dios, por eso Clemente le llama un varón
apostólico, porque fue nombrado por los apóstoles. Ahora, lo que dan a entender las distintas
noticias, fue que en un momento equis, tuvo una equivocación en una frase, en un momento
equis, que lo trataron como celoso, él queriendo decir, actuó en una frase imprudente, dijo una
frase imprudente, que después fue malentendida y usada equivocadamente por otros,
basándose, pero si el mismo Nicolás de los siete diáconos hizo esto, entonces quiere decir que
tenemos que tener las mujeres en común y comenzaron a practicar todas esas cosas; claro que
eso fue un error de Nicolás, pero Nicolás mismo lo hizo en otro espíritu, lo hizo
equivocadamente, pero con una intención buena, al querer decir: no estoy atado a ninguna cosa;
Mensaje a la iglesia en Éfeso
228
eso no quiere decir que los apóstoles lo hayan aprobado y la iglesia lo haya aprobado, pero los
que lo aprobaron fueron los que después fueron llamados como nicolaítas porque tomaron esa
práctica y por eso llegó a haber corrupción; o sea, Satanás siempre está buscando por donde
introducirse. Eso entonces, en el sentido histórico, que también en otras épocas de la iglesia se
ha dado. Hay grupos que se dicen ser cristianos y caen en promiscuidad. Voy a tener que hablar
de los que se llaman “los niños de Dios” de Moisés David, un falso profeta, donde se mezclan las
cosas religiosas con lujuria y que hasta prácticamente llevan a las chicas a practicar la
promiscuidad. Entonces, esas cosas existen, son espíritus que el Señor quiere que nosotros
aborrezcamos. El Señor dice que la iglesia en Efeso había aborrecido a las obras de los
nicolaítas y que entonces nosotros tenemos también que aborrecerlas, porque tenemos que vivir
lo que el Espíritu dice a las iglesias. Eso en cuanto al sentido histórico y en cuanto a la aplicación
de eso a todo lo demás.
La conquista del laicado
Ahora también recordemos que esta carta a los Efesios es una carta profética, donde también
los nombres tienen un significado profético; entonces el asunto de los nicolaítas no se agota ahí.
Muchos hermanos, yo creo que por el Espíritu Santo, han visto otro aspecto de los nicolaítas;
desgraciadamente algunos mencionan un caso y otros mencionan el otro y no mencionan los
dos; es necesario mencionar los dos casos; este caso histórico que hemos mencionado y
también este caso profético que vamos a mencionar aquí. La palabra “nicolaítas”, viene de dos
raíces griegas: Nikao, que quiere decir: conquistar, y “laos”, que quiere decir el laicado o el
pueblo; de manera que nicolaísmo quiere decir la conquista del laicado; o sea, un espíritu de
querer tomarse el gobierno, la conquista, porque se llama conquistar al laicado; es un espíritu
clericalista que al principio no existía en la iglesia; había sí apóstoles, ¿pero cuál era su actitud?
Había sí profetas, evangelistas, pastores y maestros, ¿pero cuál era su actitud? La que dice
Pedro: No enseñoreándose de los demás, ¿pero qué comenzó a suceder? Comenzaron a
Mensaje a la iglesia en Éfeso
229
aparecer ya fuera de lo que la Biblia dice acerca de los ancianos normales, archiobispos o
arzobispos; comenzaron a aparecer cardenales, comenzaron a aparecer patriarcas que querían
controlar a todos los demás; pero no era así en el principio; un espíritu de conquista del laicado,
un clericalismo; entonces, si el Señor le dice a Pedro, los pastores deben hacerlo sin
enseñorearse de los demás, el que sea el mayor, sea como el que sirve, sin pretensiones de
estar dominando; ese espíritu, también en el sentido profético por las raíces etimológicas de la
palabra nicolaita, también hay que tenerlo en cuenta. El Señor aborrece todo lo que sea
clericalismo de dominio, cuando se le quita el sacerdocio a los santos, cuando no se le permite a
los santos tener un acceso directo a Dios, sino que se les prohíben las cosas y se quiere
enseñorear de ellos; y eso sucedió terriblemente en la historia de la Iglesia. Cualquier persona
que conozca la historia de veinte siglos, veintiún siglos ahora, estamos en el XXI, se dan cuenta
de que hubo mucho abuso en el asunto de conquista, en el asunto de dominio. Y para terminar
este aspecto del nicolaismo, quiero llamar la atención a esto: Justamente, después de ese
proceso de clericado que fue surgiendo aparecieron nuevos cargos que no están en la Biblia;
ustedes no encuentran en la Biblia arzobispos, no encuentran en la Biblia cardenales, no
encuentran en la Biblia patriarcas, y peleando el patriarca de Constantinopla con el de Roma, y
luego no encuentran en la Biblia papas, sino que eso fue un proceso que se fue dando en varios
siglos, desde el siglo IV, V hasta la edad media. Cualquier persona que conozca la Biblia y
conozca la historia, sabe cuál fue la marcha del pontificado. El primer papa que se colocó la triple
corona diciendo tener jurisdicción en el cielo, en la tierra y en el purgatorio, se llamó
precisamente, Nicolás I. ¡Qué cosa curiosa! Conquistó la triple corona: el cielo, la tierra y el
purgatorio, Nicolás; entonces ahí está también tipificado el nicolaismo en estos dos sentidos; en
el sentido profético por la etimología de las palabras, porque también hay que tener en cuenta
que esta carta no sólo es histórica, sino que también es profética, que muestra lo que había
empezado a acontecer en la iglesia primitiva, pero que el Señor aborrecía y el Señor estaba de
acuerdo con que la iglesia también aborreciera lo que Él aborrecía, tanto en el sentido histórico,
Mensaje a la iglesia en Éfeso
230
aquella inmundicia, aquella promiscuidad sexual, como también en el sentido profético, aquel
dominio, aquella conquista, que es también una manera de cruzar los límites espirituales, de
meterse con las cosas del Señor y agarrarlas para sí mismo, una cosa ajena que es también algo
espiritual. Entonces eso es también aborrecido por el Señor.
Promesas a los vencedores
Ahora, entonces llegamos al último verso: “7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias”. Como el Señor quiere que atendamos lo que Él como Sumo Sacerdote aprueba y lo
que Él desaprueba, para que nosotros seamos entendidos y nuestro candelero no sea destruido,
sino que se mantenga incólume para el Señor, porque Él, como se presentó a la iglesia, como el
que está en medio de los siete candeleros, el que tiene las siete estrellas, dice: yo soy el
responsable de todo y quiero a todos estos candeleros delante de mi Padre. No quiero que tu
candelero sea quitado; dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en
medio del paraíso de Dios.” En medio del paraíso de Dios está el árbol de la vida. El árbol de la
vida es la cosa central; el victorioso se dirige a lo central y lo central es la vida de Cristo; Cristo es
el árbol de vida. ¿Cuál es la promesa? El árbol de vida, ¿por qué? ¿cuál era el problema? Que
habían perdido el primer amor, habían perdido la prioridad, habían perdido la espiritualidad
prioritaria y habían entrado en otras cosas. El diablo los había llevado a la periferia, a los bordes,
incluso hacia fuera; entonces aquí el Señor dice: “Al que venciere, le daré a comer del árbol de la
vida”. O sea que los victoriosos se dirigen al centro. ¿Dónde está el árbol de la vida? En medio
del paraíso de Dios. Adán podía comer del árbol de la vida, pero decidió irse por las ramas y
comer de lo prohibido; entonces le fue cerrado el camino al árbol de la vida; pero el que se
niegue a sí mismo en Cristo con la cruz a otras cosas y se dirija a lo esencial que es vivir por
Cristo la vida, el Señor le dará a comer del árbol de la vida; la recompensa es según el combate
que tenga la iglesia.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
231
Historia final de Éfeso
Termino diciéndoles lo que pasó con Efeso: Por allá por el año 256 más o menos, de todas
maneras en el tercer siglo, fue destruido totalmente el templo de Diana en Efeso. Ahí comenzó la
destrucción de Efeso; después vinieron por el año seiscientos y pico, en el siglo VII, ya cuando
Mahoma se había tomado el poder, entonces llegaron los musulmanes y destruyeron a los
cristianos, destruyeron las cosas cristianas, algunas no. El emperador Justiniano había
construido a la santa sabiduría, Santa Sofía, un gran templo que se llama el templo de Santa
Sofía; ese no lo destruyeron, sino que le pusieron en la cúpula la media luna de los musulmanes,
quitaron todo lo que era cruces, y ahora es una mezquita de Santa Sofía que fue construida por
Justiniano, algo cristiano. Ahí en esa mezquita, lo que antes era un templo cristiano, se
celebraron en Efeso cuatro concilios: uno primero para tratar de disciplina de los clérigos, el
primer concilio en el año 200 cuando Polícrates, de quien les hablé la vez pasada, que fue un
líder en Efeso, y que junto con otros hermanos dirigentes de esa región, llegaron a un concilio
para tratar el asunto del movimiento clerical; eso se trató en el primer concilio de Efeso, no el
ecuménico. Luego por el año 431 se celebró el primer concilio ecuménico de Efeso, que fue un
concilio cristológico donde Cirilo de Alejandría presidió, y se le opuso al nestorianismo que
presentaba a dos personas en Cristo: una persona humana y una divina, y no dos naturalezas
en una persona; y ahí fue cuando a María se le llamó por primera vez Teotocos o madre de Dios;
no queriendo decir que Dios haya tenido una madre, sino que Dios se sometió a nacer como un
hombre, como el Verbo encarnado a través de María; en ese sentido era que ellos le decían
Teotocos; pero fíjense en que un espíritu que ya operaba en Efeso con Diana hizo que esa
palabra que en un principio quería decir que el que naciera de María era el Verbo de Dios hecho
carne, lo fue llevando en otro sentido y lo fue llevando a la mariolatría; y la mariolatría se
desarrolló con una exageración de ciertas verdades que fueron habladas en el primer concilio
ecuménico de Efeso, pero luego se desvió. Después, en el año 449, hubo otro segundo concilio
Mensaje a la iglesia en Éfeso
232
de Efeso, que fue llamado el Concilio de los Ladrones, porque tomaron la línea de Cirilo de
Alejandría, que era correcta en el sentido de que en la persona de Cristo había solamente una
persona aunque con naturaleza divina y humana; ya ellos se fueron al otro extremo en el sentido
de decir que Cristo tenía sólo una naturaleza; eso fue Eutiques; entonces en ese concilio, el
segundo de Efeso, ellos establecieron en concilio que Cristo sólo tenía una naturaleza; los
demás no lo reconocieron; entonces se llamó a ese concilio, el concilio de los ladrones. Después
fue que vino el Concilio de Calcedonia donde se refutó ese concilio de Efeso, y empezaron a
suceder problemas en Efeso. Después, en el año 470 y algo, hubo otro concilio en Efeso donde
se trataron ya otros asuntos diferentes. Después vinieron los musulmanes en el siglo VII y
destruyeron la ciudad, mataron a los cristianos, porque ellos conquistaron a la fuerza; y por
último, cuando ya los musulmanes habían hecho ese trabajo, vinieron los mongoles al mando de
Tamerlán; el famoso Tamerlán de los mongoles en el siglo XI, año 1050 por ahí, y arrasaron
completamente la ciudad de Efeso. Hoy en día Efeso no existe; la ciudad de Efeso fue barrida,
por problemas, problemas, problemas. Al no serle fiel al Señor, hermanos, se le abre una puerta
a una cosa, después a otra, después a otra, hasta que viene el castigo del Señor; y fue
totalmente removida la ciudad de Efeso. Antes la ciudad de Efeso era un puerto que quedaba en
la desembocadura del río Coisto, allá en Anatolia, o sea en Turquía; quedaba hacia el Mar
Mediterráneo, concretamente en el mar Egeo; entonces ahí era donde estaba; pero luego del río
Coisto fue cayendo tanto detrito que fue alejando cada vez más la ciudad. Hoy en día donde
estaba Efeso queda a once kilómetros de la desembocadura; donde antes era un puerto, ahora
a once kilómetros sólo de detrito, o sea, todo lo sucio que trae el río, lo fue alejando y quedó
totalmente destruido. Hoy en día, en el sitio que ocupaba la antigua ciudad de Efeso, hay una
pequeña ciudad turca musulmana; o sea que realmente Efeso hoy no existe. ¡Qué cosa triste!
Después de haber trabajado con amor, con fidelidad, sufrido, y sin embargo uno deja que un
gusanito empiece a comerse el corazón, si uno no se arrepiente a tiempo, hermano, esto se
come todo hasta terminarlo todo. Entonces, hermanos, es una lección tremenda que tenemos
que aprender de esta carta del Señor al ángel de la iglesia en Efeso, del Espíritu a las iglesias.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
233
Vamos a orar a Dios, dar gracias al Señor. †
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Esmirna.
Aproximación al Apocalipsis (15)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN ESMIRNA61
“Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo
muerto y vivió, dice esto”. Apocalipsis 2:8.
Conozco tu tribulación, pero eres rico
Vamos, hermanos, al libro del Apocalipsis 2: 8-11. Es la porción correspondiente al mensaje
61
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, noviembre 9 de 2001.
Mensaje a la iglesia en Éfeso
234
del Señor Jesús por el apóstol Juan, dirigido al ángel de la iglesia en Esmirna. El Señor nos
concede esta nueva oportunidad de volver a refrescar esta palabra en nuestros corazones,
volverla a considerar. Confiemos en que el Espíritu nos pueda aumentar la luz acerca de esta
palabra que hemos leído; quizás a veces pensamos que lo vimos todo y de pronto el Señor nos
alumbra más; así que, tengamos un corazón abierto al Señor, que el Señor realmente nos hable.
Hermanos, si el Señor no nos habla, no nos toca cuando leemos Su Palabra, somos de aquellos
que no tienen oído para oír. Tener oído para oír es ser tocado cuando la Palabra del Señor nos
llega. Es triste cuando la palabra del Señor pasa de largo y no nos toca; solamente cuando la
palabra del Señor nos toca es cuando tiene efecto positivo, efecto espiritual, efecto
transformador. La Palabra oída sin que nos toque no nos transforma, pero el espíritu de la
Palabra nos transforma. Para que la Palabra del Señor nos toque debemos tomarla como del
Señor, abrirnos a ella y pedirle al Señor que nos toque hoy, ahora, con Su Palabra; el Señor nos
toque. Ustedes se han dado cuenta de que a veces en la televisión hacen propagandas donde el
muñeco toca la pantalla para que la gente se de cuenta y no siga acostumbrado; porque a veces
uno sigue como en una inercia y cuando le tocan la campana, uno dice: Bueno, como que sí es
una propaganda; ponga atención a la propaganda que le voy a decir; y así también nosotros
leemos la Palabra así como cuando vemos televisión; nos tienen que tocar la pantalla para que
no nos siga de largo, sino para que nos toque. Estos dos capítulos, el 2 y el 3 de Apocalipsis, son
la Palabra del mismo Señor a la iglesia. El Señor en dos capítulos le dice a la iglesia lo que tiene
que decir, lo que es suficiente para que la iglesia avance, para que la iglesia camine.
Aquí en este pasaje, el Señor dice algo para la iglesia que sufre. La iglesia a veces no sufre, a
veces está rica, no tiene necesidad de nada, como es el caso de Laodicea, y no sabe que es
pobre. En cambio aquí es al contrario; ella vive pobreza, ella vive tribulación, ella vive blasfemia
de otros, ella vive ataques del diablo, y sin embargo el Señor le dice que es rica. Entonces,
hermanos, vamos a leer de corrido primero Apocalipsis 2:8-11, y luego volvemos sobre nuestros
pasos para masticar, para digerir lo que leímos. Dice el Señor Jesús: “8Y escribe al ángel de la
iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto”. El verso 9 lo
227
voy a leer conforme a los manuscritos más antiguos, entonces me voy a saltar la parte que dice:
“tus obras”, que sólo aparece en manuscritos tardíos; ciertos escribas quisieron uniformizar
todos los saludos, entonces los uniformizaron; pero los manuscritos más antiguos dicen así: “9Yo
conozco tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)”; y eso que lo diga el Señor Jesús, ¡qué
consolador es! Hermanos en tribulación y hermanos en pobreza y que el Señor les diga: “tú eres
rico”, como quien dice, no sabes lo que tienes y lo que tengo preparado para ti; “tu eres rico” y ya,
lo considera ya; no, serás, “(eres rico), y la blasfemia...”. “9Yo conozco tu tribulación, y tu pobreza
y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.” Esta
expresión fuerte es de la boca del mismo Señor Jesús; el que habla aquí es el Señor Jesús.
“10No temas en nada (en el griego dice: “nada temas”) lo que vas a padecer. He aquí, el diablo
echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por
diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Este es
hasta aquí el mensaje directo del Señor Jesús a la iglesia en Esmirna.
Ubicación y trasfondo histórico de Esmirna
Esmirna era una ciudad que quedaba casi a 100 kilómetros, o un poco menos, al norte de
Efeso; también era cercana a la costa de la península Anatolia, lo que es hoy Turquía sobre el
mar Egeo; 58, 60, 70 kilómetros hacia el norte, estaba Esmirna, entre Efeso y Pérgamo.
Pérgamo quedaba más o menos a la misma distancia de Esmirna que Efeso, pero hacia el norte;
Efeso hacia el sur; Esmirna también era un puerto; o sea, estaba también cerca de un valle
donde otro río desembocaba de la misma manera como Efeso, la ciudad hacia el sur; una ciudad
bastante antigua y una ciudad misteriosa, porque es una ciudad que varias veces se levantó de
las cenizas, muchas veces fue arrasada y sin embargo, no se quedó arrasada como se quedó
Efeso, como se quedó Laodicea. Incluso Alejandro Magno, cuando él murió, se dividió su reino
en cuatro gobiernos, cuatro generales; a uno de ellos, a Lisímaco le correspondió esa porción
228
del imperio de Alejandro Magno, lo que hoy es Turquía; de manera que Lisímaco levantó de las
cenizas otra vez a la ciudad de Esmirna que había sido destruida.
Es curioso que cuando miramos estas ciudades de las siete iglesias del Asia Menor: Efeso,
Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea, solamente aquellas dos ciudades
donde estaba la iglesia a la cual el Señor no le reprochó nada, solamente esas dos ciudades
sobreviven hasta el día de hoy; ninguna de las otras ciudades existe hoy, ni Efeso, ni Pérgamo,
ni Tiatira, ni Sardis, ni Laodicea. Laodicea fue barrida totalmente por un gran terremoto y nunca
más volvió a ser levantada; a todas aquellas iglesias a las cuales el Señor las reprendió si no se
arrepintieren, no sólo ellas desaparecieron, sino que las ciudades desaparecieron; esas
ciudades no existen hoy.
Pero Esmirna es una de las principales ciudades que existe hoy en Turquía; se llama Izmir;
Izmir se le llama a esa gran ciudad cerca de Estambul, un poco más hacia el sur, y existe hoy
como una gran ciudad; el Señor conservó esa ciudad. Varias veces fue perseguida; esa ciudad
también fue regalada por Atalo, que fue uno de los reyes que reinó en Pérgamo y que donó una
porción de tierra de la península Anatolia, lo que hoy es Turquía, y que era el Asia Menor; se la
donó a Roma; de manera que Esmirna pasó a ser de Roma; y entonces, como Esmirna quedaba
en la terminación de un camino que venía desde el Oriente, que llegaba hasta ahí para luego
pasar hacia Europa, entonces, cuando se venía de Europa, la primera ciudad grande en
importancia a la que se llegaba, y desde donde salía influencia al resto del Asia Menor, era
Esmirna.
Persecución en Esmirna
Este rey, pues, otorgó el gobierno de esta región y especialmente como cabecera a Esmirna;
después la cabecera fue Pérgamo, pero en un tiempo fue Esmirna; sucedió una cosa: el Estado
romano pedía que la lealtad se le demostrara adorando al emperador; de manera que por ser
Esmirna un lugar importante, justamente, en Esmirna, no en las otras ciudades, pero sí en
Mensaje a la iglesia en Esmirna
229
Esmirna, se estableció el templo al emperador y se estableció la adoración del emperador.
Imagínense qué cosa tremendamente difícil le tocó a la iglesia en la ciudad de Esmirna, porque
allá, si tú no adorabas al genio del Cesar, si no sacrificabas delante del Cesar, diciendo: ¡Ave
Cesar! César es el kirios, es el Señor, entonces eras considerado traidor al Estado, traidor a la
patria; entonces allí en Esmirna se desató una persecución terrible porque, aunque los
hermanos le daban al César lo que era del César, el César estaba pidiendo más de lo que le
correspondía, estaba pidiendo lo que le correspondía a Dios, estaba pidiendo la primera lealtad
y adoración.
Los cristianos siempre son leales a la autoridad, y la reconocen como puesta por Dios, pero no
pueden ir más allá de lo que Dios dice, no pueden adorar ídolos y menos hombres que se pudren
y se hacen gusanos, como si fueran Dios. Entonces, los cristianos no adoraron al César, y
justamente allá en Esmirna se desató una persecución donde muchísimos hermanos murieron;
los cristianos eran considerados como si fueran ateos, porque no creían en los dioses del
politeísmo romano. Policarpo era líder de la iglesia en Esmirna, en el tiempo cuando el apóstol
Juan escribió esta carta de parte del Señor Jesús. Juan estaba en la isla de Patmos y el Señor le
dijo que le escribiera esa carta y la enviara a las siete iglesias; de manera que cuando Juan en
vida envió la carta a Esmirna, quien estaba al frente de la iglesia en Esmirna, que era un
discípulo de Juan, era Policarpo; Policarpo recibió esa carta de manera directa; y a los pies de
Policarpo estaba Ireneo, que es también un personaje importante de la iglesia en Esmirna.
Después de que murió Policarpo, que fue martirizado, entonces hubo otro hombre de Dios
llamado Pionio de Esmirna, que estuvo asumiendo la dirección por parte del Señor de la iglesia
en Esmirna y también fue terriblemente martirizado; en Esmirna muchos mártires murieron. Los
hermanos de Esmirna escribieron un documento que, si tenemos tiempo, voy a leerles sobre el
martirio de Policarpo, pero al final cuando terminemos, por lo menos 10 minutos o 15, si tenemos
tiempo.
La Deidad en servicio para muerte
Mensaje a la iglesia en Esmirna
230
No debemos interpretar el mensaje a Esmirna solamente en el sentido histórico. Este mensaje
fue primeramente, históricamente, de Juan a Esmirna, en mano de Policarpo; en el primer
sentido gramático-histórico, esta carta fue dirigida a la Esmirna del Asia Menor; y en ese primer
sentido histórico, los diez días de la persecución fueron 10 días de veinticuatro horas que se
cumplieron en la historia de la iglesia en Esmirna, la Esmirna local; pero también debemos
entender que este libro no es solamente una carta a una iglesia histórica, sino que es una
profecía; o sea que esa iglesia histórica, las condiciones en que ella vivía, servían de profecía,
de modelo, proyectaba una profecía para aquel período de los mártires en la historia de la
iglesia. La palabra Esmirna justamente quiere decir: “amargura”, lo mismo que la palabra “Mara”.
Cuando estuvimos viendo las jornadas, vimos la palabra “Mara”. La palabra Mara es en griego,
pero inclusive tiene raíces parecidas. Mara se dice también: “Morra”, se le dice también “Mirra”.
Ustedes recuerdan la mirra; eran unas plantitas de las cuales se sacaba una esencia, un
perfume con el cual se embalsamaba a los muertos, y era un perfume para que la muerte fuera
vencida por el perfume; o sea, la mirra es el perfume que vence la muerte; esa es la mirra. Al
Señor Jesús, cuando era niño, los magos de Anatolia (porque en el griego, lo que se traduce
Oriente, dice Anatolia), le trajeron tres cosas: oro, incienso y mirra; como diciendo: el oro
representando la divinidad; el incienso representando el sacerdocio, el servicio, y la mirra
representando la muerte; como diciendo que ellos reconocían al rey de los judíos como la deidad
en servicio para muerte. Esa fue la venida del Señor Jesús: Emanuel, Dios con nosotros. El
Señor se hizo hombre para salvarnos muriendo; la deidad en servicio para muerte. Oro, incienso
y mirra. En Cantar de los Cantares ustedes ven que la esposa dice que su amado es para ella
como un manojito de mirra que reposa entre sus pechos;62 o sea que Cristo es mirra en el
corazón de la amada. Aquella que es la iglesia que ama al Señor, tiene al Señor en su corazón
como una cruz viviente.
62
Referencia a Cantares 1:13.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
231
Cuando uno vive en el Espíritu, negándose a sí mismo, uno vive con ese manojito de mirra
entre los pechos. Si uno anda en la carne, en el yo, sin negarse a sí mismo, uno no es como una
esposa amada; el Señor anda por Su lado y uno anda por el de uno; pero la amada no anda lejos
del Señor, sino que sigue al Señor en la cruz, sigue al Señor en la negación de sí mismo.
Constantemente el Señor permite que a nuestra vida lleguen asuntos, a veces pequeños, a
veces grandes, a veces medianos, a veces inesperados, a veces bien esperados, difícilmente
esperados; a veces sin que nos demos cuenta por la derecha, a veces por la izquierda, a veces
por detrás, a veces de frente; todos esos casos son que el Señor los permite para conducirnos a
la cruz; Él quiere darnos una nueva oportunidad de negarnos a nosotros mismos; no debemos
considerar las molestias como molestias, sino como oportunidades que el Señor nos está dando
ese día para negarnos a nosotros mismos; es decir, para cargar a nuestro amado como un
manojito de mirra entre nuestros pechos. Dice la palabra del Señor en Cantar de los Cantares.
“Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos” (Cnt. 1:13); o sea, la
muerte a sí mismo, la muerte sacrificial, pero no la muerte, sino el olor del perfume, la fragancia
que vence la muerte. La mirra es la fragancia que vence la muerte; ahí está la muerte, pero la
mirra vence la muerte; o sea, la vida de resurrección en el Espíritu es la fragancia de la mirra que
vence la muerte. Entonces, la iglesia en Esmirna, es la iglesia en la fragancia que vence la
muerte. La palabra Esmirna viene también de Mirna, también de mirra, morra, Mara, también la
palabra Marta y Mirta; todas esas palabras están relacionadas: Marta, morra, Mirta, mirra, Mara,
mirna y Esmirna; todas esas palabras están relacionadas y significan eso: la amargura, el
sufrimiento, pero no un sufrimiento sin sentido, sino el sufrimiento que desprende la fragancia
que vence la muerte. Esmirna es mirra, es el perfume que vence la muerte; por eso es que a los
muertos los embalsamaban con mirra; por eso, cuando las mujeres fueron a embalsamar al
Señor Jesús, entre las especies que llevaban, llevaban mirra; claro que el Señor se les adelantó
y no lo pudieron ungir; sólo María Magdalena, cuando estaba vivo, lo pudo ungir; Jesús dijo: se
ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
232
El período de los mártires
Entonces, Esmirna, además de ser esa iglesia histórica, representa, en la historia de la Iglesia,
el período específico de los mártires; ustedes saben que la historia cristiana ha tenido el período
apostólico, que está representado y continuado por Efeso; entonces después vinieron aquellas
persecuciones que hubo en el siglo I, en el siglo II y en el siglo III y hasta comienzos del siglo IV;
todo ese período fue de grandes persecuciones; hubo muchas persecuciones pequeñas, pero
comandadas, como decirlo así, desde el Estado romano, desde el César, en diez grandes
persecuciones; la peor fue la última, la de Diocleciano que duró diez años; o sea que lo que allí
(en Esmirna) fue diez días, en el período histórico fueron diez años y diez persecuciones; o sea
que el Señor está hablando en forma profética cuando leíamos allí de los diez días. Entonces,
después de ese período apostólico, viene el período de los mártires, la era de los mártires,
después seguida por los otros períodos de la iglesia, de Constantino, luego el edicto de
tolerancia; hubo la mezcla del cristianismo con el paganismo, con el Estado; después viene el
absolutismo medieval, después la época de la Reforma, la época de los hermanos y de las
misiones y la época contemporánea; esos períodos de la historia cristiana, de la Iglesia cristiana,
están profetizados por el Señor Jesús, y cada período se corresponde con la situación que vivía
cada una de estas iglesias, la cual proyectaba profecía de parte del Señor. Había muchas otras
iglesias. Cerca de Laodicea estaba Colosas; por ahí cerca estaba también Hierápolis, estaba
Filomelia, estaba Magnesia, estaba Nicea, estaba Calcedonia; todas esas eran iglesias que
había, pero el Señor escogió siete, y cada una de esas siete vivía una situación por medio de la
cual el Señor estaba profetizando y estaba hablándole, no sólo a esa iglesia, sino por el Espíritu
a todas las iglesias y profetizando profecía. La segunda iglesia mencionada fue Esmirna y el
segundo período de la historia de la iglesia fue la era de los mártires; y hay una perfecta
concordancia entre la era de los mártires y el mensaje a Esmirna.
Volvamos a leer un poquito el mensaje a Esmirna. El Señor sabe cómo se presenta a cada
iglesia, ya lo hemos dicho; el Señor se presenta a cada iglesia según lo que la iglesia necesita. Si
tú necesitas ser pastoreado, Él se presenta como el Pastor; si estás perdido y necesitas ser
Mensaje a la iglesia en Esmirna
233
salvado, él se presenta como el Salvador; pero a veces se presenta como el Señor; a veces
como el Maestro, según lo que se necesite. Aquí la iglesia está pasando por una situación
terrible y va a pasar más todavía; entonces el Señor se presenta como el primero y el postrero, el
que estuvo muerto y vivió; eso es lo que necesita la iglesia que está en persecución, reconocer
del Señor Jesús. La iglesia debe verlo a Él como el Primero; Él es el originador de todas las
cosas, nada existe sin Su voluntad, ni siquiera una hoja de un árbol se mueve sin que Dios lo
quiera, y el Primero, aquel por quien Dios creó todas las cosas, aquel que tiene que dar incluso
permiso al diablo, porque el diablo no actuaría sin permiso; el diablo quería probar a Pedro y el
Señor le dijo: Simón, Simón, Satanás te ha pedido para zarandearte; no podía zarandearlo sin
permiso; entonces el Señor, en una situación tan terrible, cuando parece que todo está en contra
de nosotros, porque no sólo había tortura, había también despojo, había también hambre, había
división de las familias, destrucción; la persecución es algo terrible: fuego, espada, despojo y
cautividad; es terrible la persecución; entonces el Señor se presenta a la iglesia como el
Primero, el Señor le habla a la iglesia como el que tiene el control de todas las cosas; y no sólo
como el Primero, porque en la historia humana hay algunos que se han subido, pero los han
bajado; el Señor no sólo es el Primero, Él también es el Postrero; Él es el Último, Él es el que
tiene la última palabra; a Él no se le escapa nada, Él es el Primero y Él es el Último; el Principio
y el Fin; el Alfa y la Omega; entonces, la iglesia en persecución tiene que ver esto. Siempre que
estamos en una situación difícil, no es porque Dios no lo haya permitido, porque el diablo se le
escapó a la mano de Dios, lo agarró por sorpresa, en un descuido Dios se durmió, entonces el
diablo nos puso una trampa; no es así; debemos saber esto, que hay un Soberano que es el que
permite, el que pone reyes, el que quita reyes, el que hace el día bueno y también el día de la
adversidad; el que dice: Yo hiero y Yo sano; y como dice en Lamentaciones: “¿Por qué se
lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado” (Lm. 3:39). ¿Habrá algún mal
en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?” (Am. 3:6). O sea que Dios se presenta como el
Soberano, como el que dirige todo, el que permite incluso a los demonios hacer hasta cierto
punto algo, pero sólo hasta cierto punto.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
234
Al Señor no se le escapan los frentes; eso se le puede escapar a algún jefe guerrillero o
paramilitar que parece que gobierna, pero los frentes hacen lo que quieren por su lado; al Señor
no le sucede eso, al Señor ningún frente se le escapa. Pero el Señor dice: diez días y son diez
días. He aquí el diablo hará esto; el Señor podría decir: diablo, no lo hagas; pero el Señor dice:
hará esto y dice porqué, para que seáis probados. Dios explica para que permite los problemas,
para que seáis probados. Dios no nos evita el ser probados, Dios nos prueba, Dios quiere qué
nuestro amor, nuestra fidelidad sea probada y por eso a veces permite días de adversidad; la
iglesia debe saber esto, y cuando lo esté viviendo debe acordarse, Señor, tú eres el Primero y el
Último, pero añade más: yo estuve muerto; el que estuvo muerto y vivió dice esto; el que habla
es alguien que tiene autoridad para pedirnos que seamos fieles hasta la muerte porque Él fue fiel
hasta la muerte; parecía que había sido abandonado.
Estuvo muerto y vivió
Hoy dicen, si usted se mete de Cristo va a ser crucificado, como diciendo que no se meta de
Cristo; pero el Señor sí se metió de Cristo, porque si no nadie se salvaba, y Él dijo: nadie me
quita mi vida, sino que yo de mí mismo la pongo; tengo poder para ponerla y tengo poder para
volverla a tomar, y la puso; por eso dice: yo estuve muerto; como quien dice, yo no les pido a
ustedes que hagan algo que yo no hice; yo pasé primero, yo sé lo que es eso y yo estoy en
ustedes para ayudarles a pasar por esto; yo pasé primero, yo estuve muerto, pero he aquí que
vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves del Hades y de la muerte. Él es el que tiene el
control; por lo tanto, Él puede colocarnos en una situación que a la carne no le gusta, pero que al
espíritu le conviene. Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de
Dios; y esa palabra “muchas” y “necesario”, es delicada, pero es palabra de Dios. “Es necesario
que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hech. 14:22). Como dice:
“Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan” (2 Ts. 1:6); y
también dice que nosotros estamos demostrando que somos dignos del reino por el cual
padecemos; “si padecemos con Él, también reinaremos con Él”. Yo pienso que cuando estemos
Mensaje a la iglesia en Esmirna
235
en la gloria, lo que más nos va a alegrar es haber estado dispuestos a caminar con el Señor por
el camino más difícil y más estrecho; cuando estemos en lo más difícil, acordémonos de que esa
es la base con Cristo de lo más glorioso. Si no nos acordamos de que Él es el Primero, que Él es
el Postrero, que estamos siendo probados y que tenemos que salir airosos en unión con Él de
esa prueba, podemos flaquear; pero Él habla esto para que no flaqueemos; hay que tener en
cuenta todo esto para no flaquear en los momentos difíciles. Él tiene el control, Él me está
probando, pero Él vivió para ayudarme, Él vive y porque Él vive, yo vivo, y yo sé que esto que es
tan difícil va a producir fruto de gloria. Como dice Pablo: “Porque esta leve tribulación
momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co.
4:17). Eso es lo que busca el Señor y Él quiere impresionarnos en lo profundo con sus mensajes,
porque Él sabe lo que nos espera; el tiempo final no es tiempo fácil, es tiempo de dificultades, y
si nos engañamos, hermanos, vamos a ser sorprendidos; pero Dios no quiere que seamos
sorprendidos. “Acordaos que ya os lo había dicho antes”, dice el Señor. “Viene la hora cuando
cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios”. “Todos los que quieran vivir
piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Tm. 3:12). “Bienaventurados los que
padecen persecución por causa de la justicia (y todas las clases de cosas que haga la llamada
“justicia” contra nosotros, dice el Señor), porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5:10).
Grande es vuestro galardón en los cielos; por eso es que le dice a la iglesia: tú eres rico, porque
grande es tu galardón.
El Señor conoce nuestra tribulación
Dice en el verso 9: “yo conozco tu tribulación”; qué bueno que el Señor diga eso: “conozco tu
tribulación”. Hermanos, los manuscritos más antiguos dicen: “yo conozco tu tribulación”; no
dicen: “yo conozco tus obras”. Claro, el escriba dijo: Bueno, pero aquí dijo: yo conozco tus obras,
allí también, allí también; bueno, seguro fue un error de Juan, del Espíritu Santo, entonces
vamos a homogeneizar las cosas y le puso: “conozco tus obras”. Eso dicen los manuscritos
últimos, pero el Señor no se pone a hablarnos de obras cuando estamos en persecución; no, Él
Mensaje a la iglesia en Esmirna
236
no. Porque es que cuando estamos en problemas, estamos en apretura, pensamos que Él no
sabe, pensamos que Él no oye, pero Él dice: “Yo conozco tu tribulación y tu pobreza”. Uno
piensa: Señor, pero no me alcanzó; Señor, está todo tan apretado. “Yo conozco”; ¡ah! entonces
algo está haciendo el Señor; si Él conoce y todavía no lo quita es porque es necesario y es para
bien. Cuando el Señor dice. “yo conozco”, es para que no tengamos ese sentimiento de
abandono. Señor, pero estoy en tribulación, estoy en pobreza. Yo conozco. Un hermano, como
él lo ha dicho públicamente, yo lo voy a decir públicamente. El hermano Ariel, ustedes lo
conocen. Una vez él nos contó que le pedía a Dios y le pedía y le pedía; parecía que el Señor no
le oía. Señor, pero tú no me oyes, Señor, pero tú no me oyes; y le habló con voz audible: “Yo no
soy sordo”. El miró y no había nadie por ahí cerca; eso le pasó a Ariel, él nos contó esa
experiencia. El Señor no es sordo y el Señor nos ama. Fíjense en lo que estaba pensando y
diciendo Job; y sin embargo, ¿qué era lo que Dios decía de Job? Satanás, ¿no has visto a mi
siervo Job, que no hay otro como él en la tierra? Eso era lo que Dios pensaba y sentía de Job,
pero Job, como estaba en problemas, se le murieron los hijos, perdió los bienes, perdió la salud,
los amigos, la esposa, quisieron que se suicidara, que maldijera a Dios, ¡terrible caso! Él no
sabía lo que le pasaba, y él calculaba según lo que vivía subjetivamente y pensaba que Dios
había sido injusto con él; decía un montón de cosas y sin embargo después dijo: Yo hablaba lo
que no entendía; después entendió; ¿para qué el Señor inspiró el libro de Job? Para darnos
ánimo; Él sabe, como dice la Escritura: “El hombre nace para la aflicción” (Job 5:7); eso está
escrito: El hombre nace para la aflicción. No vinimos a esta tierra a pasar vacaciones, vinimos
para vencer y conocer la gloria de Dios; para eso vinimos; no solamente para pasar vacaciones;
entonces hay que saber eso: que el hombre nace para la aflicción. Jesús dijo: “En el mundo
tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33); eso es lo que dice aquí:
Confiad en mí, yo he vencido el mundo. Entonces Él dice: Conozco tu tribulación; no pienses que
Dios no sabe donde te aprieta el zapato, no sabe cuánto te falta; Él sabe. “Conozco tu tribulación
y tu pobreza, (pero tú eres rico)”; aun en tribulación tú eres rico, aun en pobreza eres rico; y lo
dice Dios que sí sabe de verdadera riqueza.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
237
Y dice: “y conozco la blasfemia...”. Uno dice: Señor, ¿no te das cuenta de lo que me están
haciendo? Sí me doy cuenta. A veces nos hacen cosas: Conozco. “Conozco la blasfemia de los
que se dicen ser judíos, y no lo son”; o sea, había personas que para hacerse grandes sobre los
demás, decían algo de sí mismos que no era; solamente para merecer pleitesía, merecer honra,
para manipular, para controlar; entonces decían ser judíos y no lo eran. ¿Qué era lo que en
verdad eran? Sinagoga de Satanás. ¡Es terrible! Porque las sinagogas eran de Dios; en las
sinagogas se reunían los judíos a adorar a Dios; pero estas personas llegaron a aborrecer tanto
a los cristianos que en sus propias sinagogas se hicieron instrumentos de Satanás y
blasfemaban contra el Señor, contra la verdad y contra los santos; pero el Señor dice: “yo
conozco”. ¿Lo permites? Sí, el Señor lo permite, pero lo conoce. Este mensaje es para que
sepamos: Él es el Primero, es el Postrero, estuvo muerto mas vive, y conoce la tribulación y la
pobreza y nos considera ricos. Conoce la blasfemia y luego dice: “No temas en nada”, nada
temas; “no temas en nada” traduce aquí bien Reina y Valera. No temas en nada. ¡Ay Señor!
porque cuando uno está frente a la tribulación, frente a la muerte, frente al despojo, frente a la
pobreza, frente a la tortura, frente a la persecución, frente a la disgregación de la familia, frente a
la clandestinidad, en las catacumbas como los cristianos de esa época, tú no temas; el Señor en
medio de esa situación dice: “no temas”. Uno dice: Señor, pero quítame el problema y no temo;
no, en medio de todo, no temas. Uno dice: ¡Uy! por fin ya tengo el salario seguro, la cuenta
corriente segura, mataron a Tirofijo, mataron al Mono Jojoy, mataron al de las AUC; no, no es
eso; el Señor dice: no temas, en medio de los problemas. Dice: “En nada temas lo que vas a
padecer”. Vas a padecer; no temas lo que vas a padecer; o sea que el temor aumenta el
padecimiento. El temor a veces es peor que el padecimiento; uno ve que le van a poner una
inyección y grita, y se desmaya, y después era un chuzoncito de nada, pero el susto era lo
terrible, ¿verdad? El temor. La amígdala del cerebro segregando nuestro temor, pero sí el Señor
nos dice que no temamos, Él sabe, Él nos ayuda.
Debemos ser probados
Mensaje a la iglesia en Esmirna
238
Hay hermanos que han pasado terribles persecuciones. El hermano Richard Wumbrant
estuvo catorce años preso en Rumania bajo el gobierno comunista; sufrió mucho; él llegó a un
punto cuando se olvidó de todo y de lo único que se acordaba era del Señor Jesús; lo ponían
frente a una pared, levantado con una tiza entre la nariz y la pared y no podía dejar caer la tiza de
la pared, porque si no, lo golpeaban y sin dormir; cuando estaba durmiendo, lo despertaban.
¡Terrible! Dice que a él todo se le olvidó y de lo único que se acordaba era: ¡Señor Jesús! Todo
se le olvidó, menos el nombre del Señor Jesús; terrible sufrimiento; sólo se acordaba del nombre
del Señor Jesús; y él dice: Céntrense en el Señor Jesús, respire despacio, tranquilo,
concéntrese en el Señor Jesús, no esté temiendo que me van a hacer algo, concéntrense en el
Señor Jesús. El Señor dice: “10No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará
(el Señor ya lo sabía y lo dejó, ¿se dan cuenta?) a algunos de vosotros en la cárcel, para que
seáis probados, y tendréis tribulación por diez días”. Algunos, no son todos, pero el Señor ha
asignado que algunos vayan a prisión; el Señor anuncia cautividad para algunos, no todos, pero
algunos. Siempre hay la posibilidad de que algunos vayan, por una trampa de Satanás, a parar
en la cárcel; hay esa posibilidad; porque estamos hablando no sólo de la histórica Esmirna, ni
sólo de la era de los mártires, sino que el Espíritu habla esto a todas las iglesias. En cualquier
momento puede suceder, pero entonces ¿qué dice allí? “Para que seáis probados”; esa es la
explicación; el Señor ya explicó; debemos saber que cualquier pequeña o grande molestia,
cualquier sorpresita o gran sorpresa, es para que seamos probados; no nos debe sorprender la
situación; es para que seamos probados; y el deseo de Él y de todos los ángeles, es que
venzamos la prueba; y Él venció, y vive, para que nosotros vivamos; ojalá confiemos, ojalá
creamos. El Señor no nos deja engañar; en este mundo eso es lo normal; el camino es estrecho.
Las diez persecuciones
1. Nerón, Claudio César. “Y tendréis tribulación por diez días”. Aparte de esos diez días de la
Esmirna histórica, la era de los mártires constó de diez grandes persecuciones que están
profetizadas allí, proyectadas en esos diez días. Cada día una persecución. La primera, la de
Mensaje a la iglesia en Esmirna
239
Nerón donde murió Pablo que fue decapitado y Pedro que fue crucificado, y para no sentirse
muriendo como el Señor pidió que lo pusieran cabeza abajo, que lo crucificaran cabeza abajo.
Andrés murió crucificado en unos maderos en forma de una equis; por eso a la equis le llaman la
cruz de San Andrés. San Lorenzo fue quemado, asado vivo; muchas otras cosas; se pueden
contar multitudes de mártires. Nerón incendió la ciudad de Roma y le echó la culpa a los
cristianos, y Satanás metió unos prejuicios terribles contra los cristianos. Decían que los
cristianos eran ateos, decían que se reunían en secreto y que ponían un niño debajo de la
harina, y a los que los iniciaban, les hacían clavar la harina con un cuchillo y apagaban las luces;
no había luces de éstas, sino que habían unos candelabros y que el candelabro estaba
amarrado a un perro y movían el perro y el perro tumbaba el candelabro, y ahí se empezaba a
tener incesto y toda clase de orgías y comiéndose esos niños. Eso creía la gente romana,
porque eso era lo que decía la gente; y lo más triste era que principalmente eran los judíos que
habían rechazado a Cristo los que soltaban esos cuentos para que la gente se imaginara lo peor;
pensaban que adoraban la cabeza de un asno y de las cosas peores; el diablo hizo creer a la
gente y la gente que cree lo primero que le digan, que estaban acostumbrados a las luchas de
gladiadores y de las fieras, ahora querían a los cristianos en el circo; y cuando Nerón quemó la
ciudad de Roma, porque él se creyó un gran arquitecto y quería hacer una nueva Roma hecha
por Nerón, entonces le echó la culpa a los cristianos y empezó la primera gran persecución en
que murieron los apóstoles principales allí.
2. Domiciano, Tito Flavio. Después, cuando el apóstol Juan, que fue en la época del
Apocalipsis, vino Domiciano, que fue llamado un segundo Nerón, fue llamado un Nerón redivivo
o revivido; él hizo hacer una imagen de sí mismo y mandaba que se le adorara; por eso, cuando
los cristianos de la iglesia primitiva hablaban de la bestia revivida, ellos la aplicaban primeramente a Domiciano y a la adoración de su estatua, lo cual era una proyección anticipada de un tipo
de la persecución final, de la bestia final; porque la bestia era, pero no es y será; es decir, tuvo un
cumplimiento, pero sólo típico, porque el final está en el futuro; o sea que el lenguaje de Juan
servía para proyectar la situación en el futuro. Entonces este Domiciano fue el segundo gran
Mensaje a la iglesia en Esmirna
240
perseguidor y fue el que mandó a Juan a la isla de Patmos. Cuando él murió, entonces Juan fue
librado de Patmos; regresó a Efeso, escribió su evangelio y escribió tres cartas más que están
en la Biblia.
3. Trajano, Marco Ulpio. El tercero fue Trajano;63 Plinio el joven, quien a la sazón servía como
legado imperial en Bitinia, le escribió a Trajano una carta, diciéndole: Yo no sé si vamos a matar
a todos los cristianos, sin que hayan cometido ningún error; no sé qué debo hacer, porque son
cantidades y no son personas malas; ¿qué hacemos? Entonces Trajano le contestó: Bueno, si
nadie los denuncia, déjelos tranquilos, pero sí los denuncian, los castigan. ¡Qué terrible justicia!
Entonces Tertuliano, que era un abogado, escribió una apología, una defensa, defendiendo a los
cristianos; se la dirigió a los emperadores mostrándoles cómo eran de injustos; cómo si no había
por qué perseguirlos, porque eran personas sanas, normales, por qué si alguien los denunciaba
los castigaban, pero si no los denunciaban los dejaban; si verdaderamente son peligrosos, había
que matarlos o había que encontrarlos y castigarlos, pero si les dejaban sin buscarlos, es porque
realmente tenían conciencia que eran inocentes; entonces, lo que se perseguía era el nombre
cristiano, no era porque hubiera matado, o robado; es cristiano, sí, adore al Cesar: no, entonces
a la muerte, directamente. Allí en la biblioteca tenemos las actas de los mártires; terrible es
conocer esto, pero es bueno conocerlo, aunque es terrible. Pero eso ha sido así, y en toda la
historia de la iglesia ha habido persecución en algún momento. Aquí en Colombia misma, hay
hermanos de nuestra generación que están muriendo, que están siendo matados; hay
hermanos en los Llanos Orientales que los han aserrado con motosierra; a un hermano le
sacaron un ojo con una cuchara; a otros les hacen cavar su propia tumba y luego los matan; a
algunos los queman con gasolina. ¡Cosas terribles! No estoy hablando sólo de la época aquella,
también hay peligro en esta época.
63
Durante el reinado de Trajano también fue martirizado Clemente, obispo de Roma, en circunstancias bastante curiosas, pues hay testimonio de que fue arrojado al mar, habiéndole atado al cuello un ancla
de hierro.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
241
4. Marco Aurelio. Fueron diez persecuciones: Nerón, Domiciano, Trajano; después vino
Marco Aurelio, el famoso emperador filósofo, escritor de Meditaciones. Hoy los grandes
estadistas leen a Marco Aurelio, porque en el papel, en la filosofía, era muy bueno; pero si
ustedes vieran las crueldades que se hicieron contra los cristianos; un gran emperador filósofo.
Séneca era un gran filósofo, fue el preceptor de Nerón, pero ¿qué hizo Nerón? De qué servía
una filosofía y una ética sin Dios? Eso es lo que ha demostrado la ética sin Dios; los mejores
hombres, los mejores gobernantes, los filósofos y los más rectos, fueron los peores
perseguidores del Cristianismo; ninguna otra religión era perseguida. El imperio romano se
jactaba de ser civilizado. Cuando iban a azotar a Pablo, Pablo dijo: ¿Se permite azotar a un
ciudadano romano? Inmediatamente se asustaron, porque los romanos eran civilizados,
aprobaban toda las religiones, aún los judíos estaban aprobados, menos los cristianos; los
cristianos eran los únicos perseguidos, porque era delito ser cristiano; no hacer algo; si se
confesaba cristiano, merecía la muerte, nada más; y emperadores como Marco Aurelio hicieron
de las persecuciones más terribles; esa es la contradicción de la filosofía y ética humana; no
conoce a Dios.
5. Septimio Severo, Lucio. Vino el quinto que se llamó Septimio Severo, fue la quinta
persecución.
6. Maximino Tracio, Cayo Julio Vero. Después vino uno que, bueno, nuestro hermano
Maximino se va a querer cambiar el nombre. El sexto emperador que hizo una persecución
terrible, se llamó Maximino.
7. Decio, Cayo Mesio Quinto Trajano. El séptimo emperador que fue también terrible, fue
Decio; la séptima persecución general contra los cristianos fue la del emperador romano Decio.
8. Valeriano, Publio Licinio. El octavo se llamó Valeriano, fue terrible.
9. Galerio. El noveno fue Galerio.
10. Dioclesiano, Cayo Aurelio Valerio. El décimo, que fue el más terrible, él se propuso
sistemáticamente barrer el cristianismo, matar a todos los cristianos, destruir las Biblias,
Mensaje a la iglesia en Esmirna
242
quemarlas; diez años duró esa persecución de las más sistemáticas, de las más terribles.
Diocleciano, esa fue la última de aquellas persecuciones, y lo que hizo fue que los cristianos se
multiplicaron. Como decía Tertuliano: la sangre de los cristianos es semilla. La gente veía gente
correcta muriendo feliz para el Señor, glorificando a Cristo, perdonando a los verdugos, y
muchos se convertían, incluso algunos jueces; algunos soldados que llevaban a los tribunales,
al ver la entereza, la alegría con que los cristianos iban a la muerte, veían sus rostros llenos de
luz, de confianza, se maravillaban.
Una vez un cristiano débil negó al Señor, y uno de los soldados vio que se le quitaba una
corona, y dijo el soldado: Yo quiero esa corona; y se fue y murió con el otro. ¡Qué cosa tremenda!
Ninguno quite tu corona. Sucedieron historias tremendas.
Entonces dice: “Tendréis tribulación por diez días.” Ahí está, diez grandes persecuciones
generales del imperio romano en la era de los mártires: Nerón, Domiciano, Trajano, Marco
Aurelio, Septimio Severo, Maximino, Decio, Valeriano, Galerio y Diocleciano, terribles
personajes que persiguieron al Cristianismo; pero el Señor dice: “Sé fiel hasta la muerte”. Esa
frase es importante, porque uno dice: Hasta aquí, ya no doy más. No, hasta la muerte. Yo estuve
muerto, pero he aquí que vivo. Yo te daré la corona de la vida. “Sé fiel hasta la muerte, y yo te
daré la corona de la vida”. Y dice: “11El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
O sea, Dios quiere hablarnos a todos, y quiere estar hablando hoy. El número 10 de las
persecuciones también representa el rechazo del mundo en general, pues con el 10 se
representa también a la humanidad. Y luego la recompensa es conforme a la prueba. ¿Cuál era
la prueba? La muerte, la tribulación, el fuego, la espada, la cautividad, la cárcel, el despojo, te
quitan las cosas, pierdes todo. “Hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Entonces, la
recompensa tiene que ver con aquella clase de lucha.
La recompensa
¿Cuál es la recompensa? “El que venciere”. El Señor siempre apela a los vencedores; habrá
Mensaje a la iglesia en Esmirna
243
vencedores. “El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Como venció la primera
muerte, el Señor lo exime de pasar por la segunda muerte. ¿Cuál es la segunda muerte? La
segunda muerte es el lago de fuego y azufre, el lago que arde con fuego y azufre. En Apocalipsis
20, usted ve que eso lo dice así, en el verso 15: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida
fue lanzado al lago de fuego”; y en el verso 14: “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago
de fuego. Esta es la muerte segunda”. Ser echado al lago de fuego; el Hades no es todavía la
Gehena, que es el lago de fuego. Las personas mueren; si muere en Cristo va al Paraíso; si
muere sin Cristo va al Seol, y luego después del reino del milenio, de los mil años, vendrá el
juicio del trono blanco; y todos los seres humanos, todos los que murieron, van a ser
presentados en el trono blanco; lo que la persona pensó, actuó, sus intenciones, sus hechos,
sus obras, están escritas en libros; se abrieron los libros. Solamente de aquellos que
reconocieron sus pecados y fueron perdonados por la sangre de Cristo, han sido borrados de los
libros sus pecados. Como dice el Señor: nunca más me acordaré de tus pecados; cuando los ha
reconocido y pedido perdón; si no, todo está expuesto. ¿Con qué motivo hiciste las cosas? ¿Qué
hiciste? ¿Qué dijiste? Todo está registrado; viene el juicio y el que no se halló inscrito será
echado en el lago de fuego, y esa es la muerte segunda; o sea que la muerte segunda es la
Gehena, la perdición eterna. En lo general es la perdición eterna, pero hay algo que se llama el
daño de la muerte segunda.
Daño de la segunda muerte
Hay la posibilidad de que un cristiano no vencedor conozca el daño de la segunda muerte de
manera temporal, dice la Escritura. Es necesario entender esto; o sea que si es un cristiano, el
Señor le es fiel; pero si siendo cristiano vivió como un mundano, tiene que conocer, por lo menos
en parte, lo que merece su conducta. Por eso el Señor dice: “El que venciere, no sufrirá daño de
la segunda muerte”; pero no habla del que no vence. Mas ¿qué habla el Señor del que no
vence? Vamos a leer eso en Mateo; vamos al evangelio de Mateo; palabras del Señor Jesús
para que nosotros temamos sanamente y no vivamos como cristianos una vida irresponsable.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
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Miren lo que dice el capítulo 5; primero les llamo la atención al inicio de la conversación: “1Viendo
la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les
enseñaba, diciendo...”. ¿A quién le está hablando el Señor Jesús? A los discípulos, a los suyos;
no al mundo. Dice: Bienaventurados vosotros, los que lloráis, porque seréis consolados.
Vosotros los pobres de espíritu, porque vuestro es el reino. El está hablando a sus discípulos y
todo el Sermón del Monte, desde las bienaventuranzas, es todo hablando el Señor Jesús a los
discípulos. Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo. No penséis, vosotros,
discípulos, y entonces, llega el verso 21, en el contexto del Sermón del Monte; Jesús
hablándonos a los discípulos, no a los incrédulos: “21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No
matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que
se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; (está hablando a los hermanos) y
cualquiera que diga: Necio, (cuanto más algo peor) a su hermano, será culpable ante el concilio;
(será juzgado, incluso por varias personas) y cualquiera que le diga: Fatuo, (cómo será algo
peor) quedará expuesto al infierno de fuego”. Si tú ves esa palabra en el griego, no dice Hades,
sino Gehena; o sea que quedará expuesto al daño de la muerte segunda. Si no venciere,
quedará expuesto al lago de fuego. Ahora, ¿será eso eternamente? No, es temporal, porque el
Señor murió por la persona que creyó, pero porque creyó el Señor le es fiel, pero porque el otro
fue infiel, conoce un poco lo que experimenta el perdido. Por eso a continuación dice: “23Por
tanto”; fíjense en que lo que va a decir a continuación, tiene base en lo anterior; Él acaba de decir
que si nosotros pecamos de esta manera contra los hermanos, o puede ser por ejemplo, con la
pornografía, si uno mira una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón; y si ella se
coloca para hacerse codiciar, también es responsable. Y dice: mejor es que entres en el cielo sin
un ojo; se lo dice a sus discípulos; que con ambos ojos ser echado a la Gehena de fuego; eso, el
paso temporal por el fuego de la Gehena, se llama el daño de la segunda muerte. El que
venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte, pero ¿y el que no venciere? es como este
hermano aquí, que es un hermano, que es un discípulo, pero que trata mal, odia, aborrece a su
hermano, o vive una vida libertina diciendo que es cristiano, dice que es hermano, pero se
Mensaje a la iglesia en Esmirna
245
emborracha, fornica, miente, es egoísta, etc. etc., no lucha contra sí mismo, sino que se da la
libertad de pecar; sí, habla del Señor, menciona al Señor, pero no corrige su vida. El que
venciere, ese sí, no sufrirá daño de la segunda muerte, pero ¿y el que no venciere?
“23Por tanto, (fíjense en que Él viene hablando en continuidad; lo que va a decir a continuación,
es sobre la base de lo que ha dicho, no es algo distinto de lo que Él está hablando; Él está
desarrollando la misma idea) si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano
tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu
hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto,
(no hay que ser lerdos en esto, no hay que pensar que vamos a tener mucho tiempo. ¿Qué es
ese pronto?) entre tanto que estás con él en el camino, (mientras no ha muerto ninguno de los
dos o no ha venido el Señor, tenemos que arreglarnos porque si se acabó el camino, se murió el
uno, se murió el otro o vino el Señor, entonces ¿qué va a pasar? Si no nos hemos puesto de
acuerdo, si no hemos arreglado nuestros problemas, si no hemos confesado nuestros pecados y
nos hemos arrepentido, entonces ¿qué va a pasar?) no sea que el adversario te entregue al
juez.” Para que no pensemos que eso es injusto, no siempre hace correcciones inmediatas,
porque entonces nadie sería libre, todo mundo estaría aterrado; cada vez que pecas te mueres,
entonces todos van a obedecer a Dios, pero nadie lo va a amar. Entonces, a veces parece que
Él no hace nada, pero de vez en cuando hace algo, antes del juicio, para que la gente tema.
Entonces dice acá: “No sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas
echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta...” Gracias a Dios que no
dijo: punto; por eso estoy diciendo que es temporal; esta cárcel es aquel infierno de fuego. ¿Se
dan cuenta? El daño de la muerte segunda, no es la muerte segunda definitiva, pero lo tocará. Si
la persona vivió como un impío, conocerá lo que vive un impío; pero como creyente, cuando
haya pagado el último cuadrante, entonces saldrá; pero hasta que no haya pagado el último
cuadrante, no saldrá de allí: “De cierto te digo que no saldrá de allí, (allí, la cárcel, y viene
hablando cuál era esa cárcel: el infierno de fuego, o sea, la Gehena de fuego) hasta que pagues
el último cuadrante”. Eso significa que el Señor va a hacer justicia. El salmista dice que el baldón
Mensaje a la iglesia en Esmirna
246
de cada uno se volverá sobre su cabeza;64 como tú hiciste, se hará contigo; todo lo que salió de
ti, se volverá sobre ti. Si salió odio, recibirás ese odio; si juzgaste con dureza, se te juzgará con
dureza. Si fuiste misericordioso, te será misericordioso. Si no juzgaste, no serás juzgado, pero si
juzgaste, serás juzgado con el mismo juicio con que juzgaste; o sea que, hermanos, el daño de
la segunda muerte quiere decir, un castigo temporal; no dice que es eterno; dice: “hasta que
pagues el último cuadrante”; pero sí es un castigo de siervos.
Siervos fieles e infieles
64
Referencia a Salmo 7:16.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
247
Vamos al evangelio de Lucas 12:41. Aquí se habla no de los incrédulos, sino de los siervos, de
los discípulos, de los hermanos, de los hijos de Dios, de los nacidos de nuevo. Dice: “41Entonces
Pedro le dijo: Señor, dices esta parábola a nosotros, o también a todos? (la parábola del siervo
que debía estar esperando a que su señor venga, vivir con la expectativa de encontrar al Señor)
42
Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa,
para que a tiempo les dé su ración?” Está hablando de los siervos, del ministerio mismo; no está
hablando del mundo entero. ¿Quién es el mayordomo al cual su señor puso sobre su casa, para
que les dé el alimento a tiempo? Habla de siervos que tienen encomienda de Dios, y luego dice:
“43Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo hallé haciendo así.” Ojalá nos
halle el Señor dando alimento a Su casa siempre. Dice el Señor: “44En verdad os digo, que le
pondrá sobre todos sus bienes. 45Mas si aquel siervo (ese mismo) dijere en su corazón: Mi señor
tarda en venir; (voy a darme aquí una canita al aire; es por un rato, puede ser que el Señor no
venga mientras estoy aquí bailando) y comenzare a golpear a los criados (tratar mal a los otros
siervos del Señor) y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, (vivir para la carne) 46vendrá
el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará
duramente, y le pondrá con los infieles”. ¿Cuál es el lugar de los infieles? La cárcel, la Gehena;
“y le pondrá con los infieles”; a los siervos infieles; o sea que hay castigo también; no sólo
recompensa para los que venzan, sino castigo para los que no venzan de entre los siervos.
“47Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, (hay que prepararse para
servir al Señor y ser hallado fiel; a veces no le servimos porque no nos preparamos; hay que
prepararse para servirle y recibirle) ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”.
Aquí no habla de eternidad, habla de parte y de muchos, no habla de eternidad, pero sí habla de
castigo y duro: “48Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; (no
todos tendrán el mismo número de azotes, sino según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, sea bueno o sea malo; y el Señor pagará a cada uno según sean sus obras) porque a
todo aquel a quien se ha dado mucho, mucho se le demandará; (¡Señor Jesús! ¿Ustedes no
Mensaje a la iglesia en Esmirna
248
piensan que el Señor nos demandará mucho a nosotros?) y al que mucho se le haya confiado,
más se le pedirá”. Si le dio cinco, ¿qué hiciste con los cinco? Si le dio dos, no le va a decir qué
hiciste con los cinco, sino ¿qué hiciste con los dos? si le dio uno, ¿qué hiciste con el uno?
Salvo como por fuego
Vamos a 1 Corintios 3. Es solamente para terminar de ilustrar un poquito esto relativo a la
corrección, el castigo, el daño que recibe el creyente no vencedor. En 1 Corintios 3:12 y
siguientes, dice: “12Y si sobre este fundamento (Jesucristo, el Señor) alguno edificare oro, plata,
piedras preciosas, (son cosas de valor, o si no) madera, heno, hojarasca, (lo que hicimos para el
Señor fue pura paja) 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues
por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará”. El oro pasa más
puro al otro lado del fuego, el fuego no le hace nada, más bien lo purifica; lo mismo la plata y las
piedras preciosas, salen más preciosas; pero la madera, el heno y la hojarasca no salen al otro
lado; aumentan el fuego. “14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, (estos son
creyentes, están en el fundamento) recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él
sufrirá pérdida”. Fíjense en la palabra “sufrir” y fíjense en la palabra “pérdida”, pero no es de la
salvación, es sufrimiento y es pérdida, pero no es pérdida de la salvación, sino del galardón que
es el reino en el milenio; entonces si pierde el galardón que es en el milenio, ¿dónde estará
durante el milenio? En la cárcel, sufriendo el daño de la segunda muerte. Entonces dice acá:
“15Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 16Si la obra de
alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, (es sufrimiento, es pérdida,
pero no de la salvación, sino del galardón) aunque así como por fuego”. Salvo por fuego, es un
salvo que tiene que pasar por el fuego. ¡Cosa terrible! Entonces, hermanos, yo pienso que el
Señor nos ha ayudado a entender un poquito. El que venciere no sufrirá daño de la segunda
muerte. El Señor no lo dice del que no venciere, pero aquí dice lo que pasa con el siervo malo,
negligente, el que peca y no se arrepiente, el que no corrige sus asuntos a tiempo, entre tanto
Mensaje a la iglesia en Esmirna
249
está en el camino; entonces, hermanos, pienso que esas palabras son importantes. Pienso que
por causa de la hora, ya no voy a tener el tiempo de leer lo que iba a leer. De manera que vamos
a dar por terminado aquí. †
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Pérgamo.
Aproximación al Apocalipsis (16)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN PÉRGAMO65
“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos
filos, dice esto”. Apocalipsis 2:12.
65
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, noviembre 16 de 2001.
Mensaje a la iglesia en Esmirna
250
Detalles de crítica textual
Vamos a abrir la palabra del Señor en el Libro del Apocalipsis 2:12-17, el mensaje
correspondiente a la iglesia en Pérgamo. Mensaje del Señor Jesús a la iglesia en Pérgamo; por
lo tanto, del Espíritu a las iglesias, a todos nosotros. Voy a hacer la primera lectura de corrido
como solemos hacerla y para también tener en cuenta los detalles de crítica textual basados en
los manuscritos más antiguos. Entonces leo el capítulo 2 desde el verso 12 hasta terminar el
mensaje a Pérgamo:
“12Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice
esto: “13Yo conozco donde moras”, (la palabra “tus obras” no aparece en los manuscritos más
antiguos, sino solamente en algunos; parece que la intención de algunos escribas era igualar el
saludo en todas las iglesias, pero en los manuscritos más antiguos dice:). “12Yo conozco donde
moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aún
en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás”. La
palabra “ni aún”, sí es original, pero aún hay discusiones porque algunos manuscritos no la
tienen; porque la palabra “aún,” ais en el idioma griego, es similar a la terminación ais de la
palabra anterior; entonces algunos escribas al ver un ais, pensaron que ya habían escrito el
segundo ais y se la saltaron, pero en otros manuscritos aparece; aquí en el Textus Receptus,
que es en el que se basa Reina y Valera, está correcto ese pasaje: “ni aún en los días en que
Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 14Pero tengo unas pocas
cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a
poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer
fornicación. 15Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. La expresión “la
que yo aborrezco” proviene del mensaje a Efeso donde es auténtica en todos los manuscritos;
algunos escribas posteriores igualaron la expresión y se la agregaron también a Pérgamo, pero
no está en los manuscritos más antiguos. “16Por tanto, arrepiéntete, pues si no vendré a ti pronto,
y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. 17El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice
243
a las iglesias. Al que venciere, daré del maná escondido”. La palabra “a comer”, es un arreglo,
un adorno que algunos escribas hicieron posteriormente; no está en todos los manuscritos. “Y
le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce
sino aquel que lo recibe”. ¡Qué mensaje tremendo es ese! Tanto a la Pérgamo histórica, como al
período de la Iglesia que se corresponde con el mensaje a Pérgamo.
Trasfondo histórico
Vamos primero a hablar un poquito de la ciudad de Pérgamo para tener el trasfondo histórico
necesario. Pérgamo quedaba a menos de 100 kilómetros al norte de Esmirna, en la misma línea
que de abajo sube de Efeso a Esmirna y Pérgamo; y luego después vuelve hacia el oriente,
hacia Tiatira, y luego va bajando otra vez hacia el sur. Entonces Pérgamo también es una ciudad
antigua, también fue una ciudad importante del imperio romano; pero lo más terrible es que en la
ciudad de Pérgamo existía un cúmulo de cultos paganos mayor que en otras ciudades; allí se
adoraba a muchos dioses, pero uno de los santuarios principales era el de Asclepio o Esculapio;
es el mismo nombre; cuando ustedes lo lean en la historia: Asclepio, se refiere a Esculapio; es lo
mismo. Esculapio era el dios serpiente; y una mujer llamada Nicágora, que era como una
especie de bruja, hechicera, trajo a la ciudad de Pérgamo una tremenda serpiente y fue
entronizada en la ciudad de Pérgamo; y la ciudad de Pérgamo, formando parte de la ciudad,
pero hacia un lado, tiene una especie de monte alto; y ese monte era lleno de templos y de
altares a las diferentes divinidades, y allí estaba el altar a Asclepio, o sea a Esculapio, o sea a la
serpiente. Hasta hoy en día los médicos y los farmaceutas, no sé si los odontólogos también,
tienen un símbolo de una serpiente enrollada; unos son con dos cabezas, otros con una cabeza
llegando a beber de una copa; ustedes lo ven en el escudo de esas carreras; esa serpiente es
Esculapio, porque allá iban a celebrar culto a la serpiente y a ser sanados por la serpiente;
entonces se adoraba a la misma serpiente Esculapio; por eso el Señor dice: “donde está el trono
244
de Satanás”. Ese altar de Pérgamo después fue robado, porque realmente muchos de los
países occidentales se robaron los monumentos antiguos de Egipto, Arabia, Turquía, y se los
llevaron a sus museos, al de Londres o al del Louvre en París; el caso de Pérgamo fue que el
altar de Pérgamo se lo llevaron a Berlín y hoy está en el museo de Berlín; el altar del trono de
Satanás se lo llevaron a Berlín.
Luego el ocultismo nazi usó mucho esas cosas; ustedes saben que los nazis fueron ocultistas;
estaban vinculados con la orden de Thule, vinculados con los Iluminatis, a través de Rudolph
Hess, que se suicidó en Spandau; uno de los más famosos, y mucho ocultismo; hasta hoy en día
se publican aquí en Colombia muchos libros de ocultismo nazi: “El cordón dorado”, “Kundalini”;
todas esas cosas del ocultismo son muy comunes en Colombia; gente antisemita también hay
aquí en Colombia; por eso hay que decir esas historias. En Berlín está ese altar de Pérgamo; o
sea que allá se adoraba a Satanás directamente, y había otras deidades en ese monte donde
estaba aquel altar. Por eso es que el Señor dice: “Yo sé donde moras, donde está el trono de
Satanás, pero retienes mi nombre”. Hoy en día, la ciudad de Pérgamo ya no existe, fue
totalmente barrida; como les dije la vez pasada, solamente hay dos ciudades de estas siete que
están en pie, y son justamente aquellas a las que el Señor no les reprochó nada, que son
Esmirna, que hoy día es la ciudad de Izmir, y Filadelfia; estas dos ciudades están en pie hoy; las
demás no existen. Pérgamo no existe; abajo del lugar donde quedaba Pérgamo que era una
meseta, hay un pueblito que recuerda el nombre de Pérgamo que se llama Bérgama; hoy en día
existe un pueblito, una aldeíta, cerca de donde era Pérgamo, que se llama Bérgama. Después
vamos a ver el sentido profético.
La fortaleza de Troya
La raíz pergus quiere decir: fortaleza o torre alta, porque era como la fortaleza, ¿saben de qué
ciudad? De Troya; la fortaleza de la ciudad de Troya era Pérgamo, Pérgus; la antigua Troya que
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
245
ustedes conocen, por las guerras de Troya, lo de Homero y todas aquellas cosas; entonces la
fortaleza de esa ciudad que se llamaba Pérgus, es Pérgamo. Allí pues, en Pérgamo, estaba la
doctrina de Esculapio, o sea del mismo diablo, y allí también se formó la escuela de Pérgamo.
Hubo una escuela famosa que se llamó la Escuela de Pérgamo que fue una escuela que tomó la
línea neoplatónica; el neoplatonismo tuvo esa escuela filosófica, tuvo un lugar muy importante
en Pérgamo, y de esa escuela surgió nada menos que Juliano el apóstata; no sé si ustedes
saben quién era Juliano el apóstata. La persona que fundó esa escuela fue Edesio de
Capadocia, pero era también un discípulo de un personaje ocultista del pasado; no sé si ustedes
han oído hablar de Orfeo, todo lo que es el ocultismo de Orfeo y de los babilonios; el ocultismo
babilonio de los caldeos lo trajo a Grecia un hombre que se llamó Jámblico; Jámblico fue el que
pasó las teurgias caldeas a la mitología griega y a la filosofía griega; y un discípulo de Jámblico,
Edesio, era el que traía toda esa línea de Orfeo y de otros de antes. Aglaofamus fue un
personaje que trajo de Egipto a Grecia los misterios Órficos y Jámblico trajo los misterios
caldeos y un discípulo de Jámblico cuyo nombre es Edesio fue el que fundó en Pérgamo esta
famosa Escuela de Pérgamo; o sea, el ocultismo; la vertiente ocultista pasó por Pérgamo y de
esa escuela fue que surgió ese emperador romano llamado Juliano el apóstata, que fue un
emperador descendiente de Constantino, que se llamó el apóstata porque quiso restituir el
paganismo después de que las persecuciones imperiales, por el constantinismo, ya habían
pasado. El tiempo de las persecuciones corresponde a Esmirna; después vino el tiempo del
período de Constantino y una paganización del cristianismo y una cristianización pagana del
imperio que corresponde a Pérgamo; sin embargo hubo un descendiente de Constantino que
era de esta Escuela de Pérgamo. Quiso refutar el cristianismo y revivir de nuevo el paganismo;
inclusive quisieron levantar de nuevo a Babilonia y no pudieron, porque unos rayos y
relámpagos aparecieron y no pudieron restaurar a Babilonia, pero querían restaurar Babilonia.
Hubo otro famoso neoplatónico también de la Escuela de Pérgamo que se llamó Salustio, el
famoso Salustio; hay obras clásicas de Salustio; era de esa línea de Pérgamo. Ahora, a la iglesia
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
246
en Pérgamo, como vemos aquí, aparece el Señor diciéndole algunos detalles que vamos a ver
ahora mejor sobre el nicolaismo, sobre el baalamismo. La historia dice que la iglesia histórica de
Pérgamo cedió al gnosticismo; desgraciadamente cedió al gnosticismo; el gnosticismo logró
vencer cuando los que no se mantuvieron fieles se mezclaron con el gnosticismo.
Muy casado
Veamos ahora parte por parte el mensaje a Pérgamo en el sentido histórico, y luego en el
sentido profético; entonces empecemos por el principio: “Escribe al ángel de la iglesia en
Pérgamo”. La palabra Pérgamo, que es aquella ciudad histórica, tiene un sentido etimológico
que viene de per, que quiere decir mucho; en química, por ejemplo, se habla de perclorito de tal
cosa; la raíz per quiere decir mucho. Hipo es poco, per es mucho. Gamo viene de la palabra de
casamiento; por ejemplo, poligamia quiere decir casado con muchas mujeres; así como una
mujer casada con muchos hombres, poliandría. La palabra gameto, parte femenina de las
plantas. Entonces Pérgamo quiere decir: muy casado. El Señor en este mensaje a la iglesia está
diciéndole que está en una condición muy mezclada que Él va a describir aquí a continuación;
pero ya al mencionar la palabra Pérgamo y escoger a Pérgamo para proyectar profecía, el Señor
está diciendo que es una época de mezcla. Sucedió que Satanás no pudo vencer a la iglesia en
muchos siglos de persecuciones; la primera generación de los primeros apóstoles, con Nerón y
pasando por todos aquellos 10 emperadores perseguidores, que la vez pasada recordamos,
terminando con Diocleciano, que fue el peor perseguidor, cuya persecución duró diez años y que
se propuso acabar el Cristianismo y quemar las biblias; Satanás no pudo destruir el Cristianismo
a través de la persecución; lo probó muchas veces y de muchas maneras; entonces Satanás
cambió de táctica. Si no podía destruir el Cristianismo con persecución, ahora le iba a abrir las
puertas del mundo, las puertas del Estado, iba a permitir que el Cristianismo escalara posiciones
altas en la sociedad. Los que antes eran los templos paganos iban a ser puestos en manos de
los cristianos, y Satanás comenzó a mezclar el cristianismo con el paganismo, con el poder, con
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
247
la política, con el clero, con la clase alta, la élite, y comenzó la paganización del cristianismo; y
ese período de paganización es el que está representado en esta iglesia de Pérgamo, la iglesia
histórica y la iglesia profética de Pérgamo, en el período a partir del edicto de Nantes con
Constantino.
Matrimonio idolátrico
El emperador Constantino era un pagano, un adorador del sol invicto y de Mitra. El mitraísmo
era una religión muy común en el imperio romano; entonces este emperador tuvo una
experiencia: él vio una cruz en el cielo y una voz le dijo: con este signo vencerás. A partir de ahí,
él empezó a aprobar el Cristianismo; a partir de ahí Constantino venció a Majencio, venció a
Licinio, que eran sus rivales en el imperio; y él llegó a tomar el poder del imperio romano y dictó
el edicto de tolerancia, en el cual el Cristianismo ya no era perseguido, porque desde Nerón
hasta Diocleciano el Cristianismo era prohibido. Ser cristiano era un delito; no era robar, matar,
simplemente ser cristiano. Ahora Constantino dictó la tolerancia y luego se puso de moda el
Cristianismo, se puso de moda entre los paganos, y comenzaron muchos a aceptar el
Cristianismo, o por lo menos, la moda del Cristianismo. Una cosa es nacer de nuevo y otra cosa
es la moda; entonces hubo cristianos legítimos a quienes el Señor mismo reconoce, pero
también hubo una paganización. Por ejemplo, estaba la estatua de Júpiter olímpico con un rayo
en la mano, entonces le quitaron el rayo y lo llamaron San Pedro; entonces ahora la gente va a
Roma y le besa el pie a la estatua de Júpiter Olímpico, diciendo que él es San Pedro; ya tiene el
pie gastado; o sea, paganizando. A las cosas paganas le fueron dando nombres cristianos. La
antigua Semiramis, mujer de Nimrod que deificó a Nimrod y llegó a llamarse “la reina del cielo”
en el paganismo antiguo babilónico, y que fue el origen de Isis, de Izuara, de Astarté, de Astarot,
que hasta hoy en día se le llama la reina del cielo, fue cambiada por María; pero María, cuando tú
lees en el Nuevo Testamento, era muy sencilla, muy humilde; pero tú veías que había una
adoración a la reina del cielo que después se le fue dando a María. A María se le dio una
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
248
adoración como se le daba a Dios, y hay muchas personas que casi adoran más a María que al
mismo Dios y a Cristo. Si tú les mencionas a Dios, inmediatamente mencionan a María como
para ponerla en el mismo plano de Dios; eso fue una paganización a partir de esa época, cuando
comenzó en Efeso a ser engrandecida porque era una adoración pagana que ya existía;
entonces como fue quitado el paganismo, había que tomar las fiestas paganas.
El Cristianismo y la religión babilónica
Había la fiesta del sol invicto, entonces dijeron: Cómo vamos a quitarle las fiestas a la gente,
ya hace tiempo está celebrando estas fiestas. Vamos a decir que Jesús nació el 25 de
diciembre, vamos a celebrar la navidad; entonces la fiesta del sol invicto es la fiesta que hoy en
día es la navidad. Realmente Jesús no nació en diciembre, sino en octubre, pero bueno, hoy se
le adora como si fuera la navidad, porque era la fiesta del sol invicto, la que tenía Constantino, y
muchas otras fiestas. Por ejemplo, existían las vírgenes vestales que eran las que cuidaban el
fuego sagrado; entonces a las vírgenes se les prohibía casarse, tener relaciones; ellas tenían
que ser célibes obligatoriamente; entonces comenzó el celibato obligatorio y comenzaron las
monjas y los monjes, tomando algo cristiano mezclado con algo pagano para ir adaptando lo
cristiano a lo pagano, de manera que el Cristianismo se teñía de paganismo y el paganismo de
Cristianismo; eso es lo que quiere decir Pérgamo: muy casado, muy mezclado; yo estoy
sintetizando las cosas porque sólo lo podemos ver en los principios generales, pero si ustedes
quieren ver enriquecimiento de eso, hay muchos libros donde esas cosas se explican con mucho
detalle.
Por ejemplo, les recomiendo el libro “Las Dos Babilonias” de Alexander Hislop, donde
muestra que la Babilonia pagana se infiltró en el Cristianismo y cómo lo pagano se mezcló con lo
cristiano. También otra obra de Ralph Woodrow que se llama “Babilonia misterio religioso”; es
otra obra donde eso está ilustrado de una manera muy buena. Hay otra obra que no la
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
249
recomiendo, pero la menciono, de Madame Blavasky, donde ella demuestra la identidad de los
símbolos masónicos y católicos. ¡Terrible! Mostrando cómo eso viene del paganismo antiguo y
cómo llegan a ser similares, parecidos, y a veces en cosas, idénticos. Esto sólo para ilustrar lo
que quiere decir Pérgamo; la situación de Satanás, ya no usando la persecución, sino usando la
mezcla, usando el eclecticismo, la mezcolanza.
La espada de dos filos
Como esa era la situación, ¿cómo se tiene que presentar el Señor? el que tiene la espada de
dos filos dice esto. Ante una situación de mezcolanza el Señor se tenía que presentar como el
que tenía la espada. Esmirna estaba en persecución, entonces Él se presentó como el que
estuvo muerto y vivió. Pero en cambio Pérgamo estaba en mezcla, entonces Él se presentó
como lo que necesita Pérgamo. ¿Qué necesitaba Pérgamo? El que tiene la espada de dos filos,
la que penetra hasta separar el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne las
intenciones y los pensamientos del corazón, como dice claramente allí en Hebreos 4:12. Allí el
Señor tiene que separar lo que es de Dios, de lo que es del hombre, lo que es del diablo, lo que
es santo de lo que es profano, lo que es precioso de lo que es vil, lo que es del Espíritu de lo que
es del alma, lo que es de la carne, lo que es celestial de lo que es terrenal, lo que es diabólico,
porque todo estaba mezclado; entonces ¿cómo se tiene que presentar el Señor cuando la
iglesia está mezclada? ¿Cuál es la necesidad de la iglesia? La palabra del Señor que separa lo
que sí es de lo que no es, lo verdadero de lo falso; esa era la necesidad de Pérgamo y así se
presenta el Señor: el que tiene la espada de dos filos dice esto.
Sumo pontífice de Roma
Entonces comienza el Señor a decirle..., claro, el Señor comprende por qué Pérgamo es
Pérgamo. Entonces Él empieza diciéndole: “Yo conozco donde moras”; claro, es que en
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
250
Pérgamo estaba el trono de Satanás, “donde está el trono de Satanás”. Yo conozco donde
moras, yo sé donde estás, estás en el ambiente de mayor eclecticismo, de mayor paganismo, de
la filosofía pagana, del culto a Esculapio, etc. El Señor lo conoce, yo conozco donde moras,
donde está el trono de Satanás. Fíjense en que el sumo sacerdocio babilónico que se trasladaba
de sumo pontífice en sumo pontífice, porque el título “sumo pontífice” viene de Babilonia,
entonces, cuando el rey Atalo III de Pérgamo, porque él era de Pérgamo, él cedió el reino de
Pérgamo y parte de la línea donde él ejercía autoridad, lo cedió al imperio romano; entonces los
emperadores romanos asumieron el derecho sobre Pérgamo y asumieron el sumo pontificado.
Entonces el sumo pontífice de Babilonia, la vez cuando Ciro venció a Babilonia, los sumos
sacerdotes de Babilonia huyeron a Pérgamo y establecieron el culto de Esculapio en Pérgamo.
Entonces cuanto Atalo III entregó Pérgamo al Imperio Romano, el sumo sacerdocio babilónico
que estaba en Pérgamo pasó al César de Roma; entonces el César de Roma pasó a llamarse el
sumo pontífice, con las vestiduras actuales hasta hoy, que dice Apocalipsis 17 de la gran
ramera, que podemos leerlo allí. Después veremos eso con más detalle, ahora sólo para
ilustrar.
La gran ramera
Apocalipsis 17:1: “1Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló
conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está
sentada sobre muchas aguas; 2con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores
de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. 3Y me llevó en el Espíritu al desierto;
y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía
siete cabezas y diez cuernos”. Y fíjense aquí, las vestiduras que venían de esa época hasta hoy
se usan en Roma. Y dice: “4Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro,
de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de
la inmundicia de su fornicación; 5y en su frente un nombre escrito en misterio: BABILONIA LA
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
251
GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA”.
Ahora, si ustedes quieren ver quién es esta Babilonia en el tiempo de Juan, dice Juan en el
capítulo 17, verso 18: “Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la
tierra”. ¿Quién reinaba sobre los reinos de la tierra cuando Juan vivía? Roma, era el imperio
romano; entonces esta gran ramera era Roma. Del sumo pontificado babilónico pasó a los
césares de Roma, y Juan está diciendo: Mírenla, se viste de púrpura, se viste de escarlata, se
adorna con oro, piedras preciosas, tiene un cáliz de oro, fornica con los reyes de la tierra,
concordatos, etc. Es Roma, lo dice Juan; todavía no había existido el papado; era el imperio
romano cuando Juan lo señaló, pero sucedió que como el sumo pontificado de Babilonia por
Pérgamo llegó a Roma, cuando Constantino aceptó el Cristianismo, sin embargo, siguió siendo
el sacerdote del paganismo; todavía Constantino ejerció los dos sacerdocios, porque él usaba la
religión como instrumento de la política adinerada del imperio. Después murió Constantino y sus
hijos continuaron con el sacerdocio y siguieron siendo sumos pontífices hasta que uno de los
descendientes de Constantino, de la época media antigua, que se llamó Graciano, el emperador
Graciano se sintió muy incómodo llamándose sumo pontífice y renunció al título de sumo
pontífice. Ellos ya se habían mudado de Roma a Constantinopla. Cuando Graciano rehusó el
título de sumo pontífice entonces el obispo Dámaso de Roma, que está en la lista de los Papas,
asumió el título, y desde ahí fueron incluso adoptando las mismas vestiduras, esa mitra en forma
de pez que era la cabeza del pez de los sacerdotes babilónicos y las mismas vestiduras; hasta
hoy visten con púrpura; el colegio episcopal es púrpura, el cardenalicio es escarlata, y con oro,
piedras preciosas; o sea, está perfectamente identificada en la Biblia.
Morando donde mora Satanás
Entonces, realmente, la palabra de Dios nos muestra que hubo una paganización del
Cristianismo primitivo; como Satanás no pudo destruirlos con persecución, mezcló el
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
252
paganismo; lo que era bíblico, comenzó a quitarlo, y lo que era pagano comenzó a ponerlo;
entonces en vez de confiar en la palabra del Señor, en la Biblia, comenzaron a confiar en el
sumo pontífice y ahí se apartaron de la palabra de Dios; sin embargo, se siguen llamando
cristianos; entonces ¿qué les dice el Señor? Dice: “Yo conozco donde moras, donde está el
trono de Satanás; pero retienes mi nombre”; te sigues llamando cristiano; entonces yo me hago
responsable, ya que te llamas por mi nombre, entonces yo tengo que hablarte, yo tengo que
asumir la responsabilidad ya que te dices que crees en mí, entonces yo voy a tratar de hablarte
y corregirte, porque yo a los que amo es a los que reprendo. Al que no es hijo legítimo, no se le
reprende, al bastardo no se le corrige; al propio se le corrige. Dice más: “Y no has negado mi fe”;
si tú ves cuál era la fe de aquel período del concilio de Nicea y los siguientes concilios de
Constantinopla y de Calcedonia, era una fe cristológica correcta. “No has negado mi fe”; ahí se
ve que la doctrina y lo fundamental cristológico, fue correcto; el concilio de Nicea comenzó con
Constantino, pero ¿qué proclamó? La divinidad de Cristo. Luego el Concilio de Constantinopla:
la divinidad del Espíritu Santo. El concilio de Calcedonia: las dos naturalezas: divina y humana
de la persona de Cristo; o sea que fue correcto en cuanto al nombre y la fe del Señor Jesús; en
ese sentido, el Señor aunque dice sí, está en Pérgamo, donde mora Satanás, y le va a reprender
otras cosas, reconoce que es cristiano, que no negó Su nombre y que Su fe la ha guardado.
El testimonio de Antipas
Por eso dice: “y no has negado mi fe”, y dice: “ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel
fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.” O sea, en el Pérgamo histórico, hubo una
persecución histórica y hubo un nombre histórico de Pérgamo que era como decir el obispo de
Pérgamo que se llamaba Antipas. Hay un hermano primitivo, que se llama Simón Metafrastes;
trae noticias de Antipas de Pérgamo, aquel Antipas antiguo. Él dice que fue un hombre de Dios,
muy usado por Dios en Pérgamo, y que fue perseguido por los sacerdotes satanistas de
Esculapio, y que ellos fabricaron un buey de bronce hirviendo y lo metieron a cocinarse dentro
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
253
de ese buey de cobre hirviendo y así él se la pasó orando, adorando a Dios mientras que se
cocinaba y se cocinó, y murió adorando y alabando al Señor. Esa es la historia de Antipas de
Pérgamo, como la cuenta Simón Metafrastes. Hay también otras noticias acerca de un libro
antiguo que se llamaba “Los Hechos de Antipas”, pero realmente se perdió, no sobrevivió hasta
hoy, no se encontró más; existió un libro “Hechos de Antipas”. Andreas de Cesarea y Arastos,
ellos mencionan ese libro; entonces fue un personaje histórico, del cual algunas noticias
quedaron en el antiguo Pérgamo y en la historia primitiva. Este fue un mártir de Cristo y este
mártir histórico de la ciudad de Pérgamo tipifica a los que fueron fieles en medio de esa situación
de mezcla; aunque hubo mezcla hubo algunos que fueron fieles y fueron perseguidos. La
palabra Antipas tiene una doble etimología griega que es anti que quiere decir: en contra de, y
pas que quiere decir: todo, de donde viene panteísmo. Antipas, pues, quiere decir: en contra de
todo; o sea que Antipas no aceptó esa condición y estuvo en contra de ella como se dice de
muchos fieles que, inclusive, cuando vieron la mezcolanza, se fueron al desierto. Ahí vivieron los
monjes del desierto, y algunos fueron matados, y fueron perseguidos. Antipas tipifica a esos
cristianos fieles.
Otros testigos
Ahora, la palabra Antipas es una contracción de la palabra Antípater, así como Silvano se
contrae en Silas, Epafrodito se contrae en Epafras; así Antipater se contrae en Antipas, pero
Antípater es contra el papado; eso es lo que quiere decir Antípater, contra el padre que se llama
el padre de los padres; o sea que Antipas fue como decir el primer antipapa, el primero que no
estuvo de acuerdo de la mezcla del Cristianismo con el paganismo, el primero que fue fiel, pero
fue perseguido; es el inicio de aquellos remanentes que tuvieron que pasar a lo largo de la
historia de la iglesia después de los períodos cuando el cesaropapismo creció en la edad media,
la edad oscura; o sea, lo que después veremos en Tiatira; hubo siempre una corriente
subterránea que mantuvo la fidelidad a Dios y a la Biblia y no estuvo sometida al sistema; por
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
254
ejemplo, el caso de Arnaldo de Breschia, Pierre de Bruise, Enrique de Lausana, el caso de
Pedro Valdo y los valdenses; pero todos ellos tenían ya desde antes esta clase de pensamiento;
el más antiguo de ellos es Claudio de Turín. Claudio de Turín es de esta época, antes de pasar a
Tiatira propiamente dicha. Entonces, está muy bien proféticamente descrito el período desde
Constantino hasta que surgió el papado definitivo; todavía aquí era un proceso del paganismo,
todavía no había el papa como lo hubo después; sólo Nicolás I fue el que después se puso la
corona del cielo, del purgatorio y de la tierra, pero eso fue mucho después. Antes el centro del
Cristianismo no estaba en Roma, sino que había varios patriarcas como el de Constantinopla,
como el de Jerusalén, como el de Efeso, como el de Alejandría, como el de Antioquía, que son
los que hasta hoy se llaman ortodoxos, allá en el Oriente, que no aceptan el primado del papa; o
sea, un papa encima de ellos, sino como era en la antigüedad, todos iguales. Entonces, aquí
está perfectamente descrito ese período histórico de la iglesia.
La doctrina de Balaam
Ahora habla el Señor: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti.” Aquí me llama la atención que
el Señor le diga: “pocas cosas”; no que sea poca cosa, sino que las cosas son pocas; no tengo
mucho, pero lo que tengo es definido, son dos cosas que el Señor no aprueba, dos cosas
principales que Él menciona aquí y son éstas: “que tienes ahí a los que retienen la doctrina de
Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas
sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.” Cuando estudiamos al Libro de las Jornadas y
llegamos a la jornada 42, la de Campos de Moab, allí estuvimos mirando la historia de Balaam,
en Números desde el capítulo 22; allí se nos cuenta todo lo relativo a Balaam; ahora, por causa
del tiempo, no podemos leerlo todo, pero ustedes en su casa después pueden leerlo; solamente
hacemos mención de Números capítulo 22: El ángel y el asna de Balaam; en el capítulo 23
Balaam bendice a Israel; en el capítulo 24: Profecías de Balaam; en el capítulo 25 Israel acude a
Baal peor.
En la Biblia se habla de la doctrina de Balaam, del error de Balaam y del camino de Balaam. Se
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
255
habla en Apocalipsis de la doctrina de Balaam y en 2ª de Pedro y la epístola de Judas, del error
de Balaam y del camino de Balaam; estas cosas están relacionadas, aunque no son lo mismo.
La historia de Balaam está aquí en Números desde el capítulo 22 hasta el 25. Él era un profeta
que tenía dones proféticos, e incluso las profecías de Balaam aparecen en la Biblia y se han
cumplido; allí donde dice: Profecías de Balaam, él profetizó no sólo acerca de Israel, él
profetizó acerca de los ceneos, de los asirios, y esas profecías tuvieron cumplimiento; incluso en
el siglo pasado, en el siglo XX, una misión holandesa de arqueología en Peniel, Galaad,
descubrió unas advertencias de Balaam escritas en un mural, y yo las incluí en el libro Sefer
Gitaim; allí los hermanos las tienen. Balaam era un profeta que profetizaba cosas verdaderas y
se cumplían las cosas de Balaam; incluso varias de las profecías de Balaam están registradas
en la Biblia como de parte de Dios; incluso sobre aquella estrella que surgiría de Jacob; una
profecía cristológica aparece precisamente en las profecías de Balaam; o sea que Balaam tenía
un llamamiento, tenía un don, pero él fue impuro, sus motivos eran impuros; él quería la riqueza
que se le ofrecía y quería los honores. Balac le prometió a Balam honores y riquezas, y aunque
él al principio aparentase, no, yo no puedo hablar sino lo que Dios me diga, él hizo toda la
cortesía necesaria para parecer un verdadero profeta, pero en su corazón él amaba el lucro.
El error de Balaam
El Nuevo Testamento por el Espíritu Santo dice que el error de Balaam fue que él amó el lucro
de la mentira, él mezcló las cosas de Dios con otras cosas; mezcló el amor al dinero, el amor a la
fama; y justamente, en ese ambiente de Pérgamo, cuando Satanás empezaba a ofrecer el
mundo a la iglesia para distraerla, allí está retratado Balaam, perfectamente. Entonces Balaam
dijo: voy a ver qué me vuelve a decir Dios, como si Dios fuera a cambiar de opinión; ahí se
demuestra que él quería ir y recibir esos regalos, y recibir esas cosas; entonces Balaam se fue,
sólo que el ángel lo resistió y cuando iba a maldecir, Dios le cambiaba la maldición y tenía que
bendecir porque Dios no le dejaba maldecir, sino que le cambiaba la maldición en bendición,
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
256
porque Dios había bendecido a Su pueblo y dijo “Mi pueblo”. Miren en qué contexto lo dice Dios
y cómo el Espíritu nos habla también para este tiempo. Dios dijo: “¡Cuán hermosas son tus
tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel!”66 No hay iniquidad en Jacob; o sea, Dios veía a
su pueblo a través de la expiación y dijo: un pueblo que no será contado entre las gentes.
Un banquete ecuménico
El pueblo del Señor es un pueblo separado, un pueblo propio de Dios que el mundo no cuenta
con él, y eso se lo dijo justamente por medio de Balaam; pero entonces Balaam se ideó una
manera para que el pueblo fuera maldecido; no se le podía maldecir al pueblo directamente,
pero entonces se le podía mezclar. Si Dios aborrecía el paganismo y la clase de vida de aquellas
naciones paganas, los moabitas y todos aquellos, entonces Balaam se inventó un banquete
ecuménico en el cual se mezclaba el pueblo de Dios con el pueblo que no era de Dios y
celebraban juntos; claro que allí se movía dinero, allí se movía la élite, y entonces Balaam hizo
esa fiesta; le dijo a Balac que hiciera una fiesta e invitara a los israelitas. Los israelitas fueron a la
fiesta y empezaron a fornicar en la fiesta, a emborracharse y a adorar ídolos, a comer cosas
sacrificadas a los ídolos. Es la idolatría mezclada con la verdad de la palabra de Dios.
66
Números 24:5
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
257
Idolatría provocó Balaam; miren lo que dice que enseñaba Balaam, capítulo 2, verso 14:
“Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas
sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación”. La idolatría y la mezcla con el paganismo fue la
doctrina de Balaam; es decir, el ecumenismo; gente que lo quiere es dinero, codearse con la
gente alta, aparecer por allá en el Vaticano, o en esos lugares elevados, entonces no se
mantienen fieles a la verdad, a la Palabra, sino que ceden y luego quieren guiar al pueblo a eso
mismo; guiar al pueblo al banquete de Baal-peor, al banquete de la mezcla, guiar al pueblo al
ecumenismo. La unidad del cuerpo de Cristo es una cosa muy diferente al ecumenismo. El
ecumenismo es poner en una misma olla: sapos, culebras, asteriscos, exclamaciones, como se
dibujan; eso no es la unidad del cuerpo de Cristo, al mezclar allí vudú con islamismo, con
animismo, con judaísmo, con budismo, con ateísmo, con rosacrucismo y con Cristianismo; eso
no es, eso es eclecticismo, eso es ecumenismo falso, ese es el banquete de Baal-peor, ese es el
tropiezo, la mezcolanza; entonces el Señor nos habla en el contexto de Balaam; el Señor dice
que Su pueblo es un pueblo que no será contado entre las gentes, separado para Dios; es fiel a
Cristo y a la palabra del Señor. Ahora, quien ande con Cristo y en Su Palabra, andamos juntos,
pero si quiere mezclar cosas paganas y cosas mundanas, hay que dejar a esa persona en lo
suyo y hay que seguir con el Señor. La espada separa lo precioso de lo vil, lo santo de lo común
y de lo mundano.
Denuncia del nicolaísmo
No solamente había el balaamismo, sino el nicolaísmo, que ya había sido denunciado en
Efeso, que apenas eran hechos, ahora en Pérgamo, eran más que hechos, era una doctrina.
Entonces dice: “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas”. En Efeso había
dicho: “que yo aborrezco” y que el escriba se la añadió también aquí. El nicolaísmo ya era
doctrina en Pérgamo; tanto la inmundicia de la parte histórica que estuvimos estudiando, la parte
histórica del nicolaísmo histórico y en el sentido profético etimológico: conquistador de los laicos,
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
258
ese clericalismo que comenzó a subir, que el Señor aborrecía en Efeso; sin embargo, en
Pérgamo fue tolerado y fue aceptada la doctrina nicolaíta, o sea que los hechos, las actitudes, se
fueron justificando, y cuando se fueron justificando, se volvieron lo común y lo normal, y se volvió
doctrina; después se volvió institución y se institucionalizó la conquista del laicado quitándole los
derechos del sacerdocio al laicado y asumiéndolo un clericado exclusivo; diciendo que sólo ellos
tienen la validez. Conquistar: nicolaos, conquistar a los laicos, al laicado; ese clericalismo se fue
dando justamente desde Constantino en adelante; ahí fue cuando comenzó ese proceso y se
justificó; por eso se llama doctrina de los nicolaítas. En el aspecto histórico fue también una rama
gnóstica que prevaleció en Pérgamo y destruyó a la iglesia en Pérgamo; entonces la ciudad fue
destruida también. En el aspecto profético se muestra todo ese desarrollo de esa jerarquía que
no existía en su sencillez, en el evangelio primitivo, pero que después vemos en la historia de la
Iglesia; hasta llega a exigir el papa tener la autoridad para nombrar los reyes, los emperadores;
de tal manera que si un emperador no se sometía al papa, el papa liberaba a los súbditos de la
obediencia al emperador y todos los emperadores temblaban; eso no sucedió de un día para
otro; hubo un proceso que comenzó a darse precisamente en este período que se llama
Pérgamo, la iglesia católica antigua.
No tolerar a los que retienen la doctrina
Dice ahora el Señor: “16Por tanto, arrepiéntete”. Noten, aquí el Señor no le está diciendo a
Balaam que se arrepienta, ni a los nicolaítas que se arrepientan, sino a la iglesia, a los cristianos
que tienen la doctrina de Balaam; no que la tengan ellos, sino que toleran a los que la tienen;
fíjense en lo que dijo en el verso 14: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los
que retienen la doctrina de Balaam”. El Señor no está reprendiendo a los de la doctrina de
Balaam, esos son paganos; pero a los cristianos, los que reconocen Su nombre y no niegan Su
fe; sin embargo, están tolerando eso: tengo contra ti que tienes ahí, no debes tenerlos, no debes
permitir eso en medio de ti, siendo cristianos, habéis tolerado esa clase de eclecticismo con el
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
259
paganismo y esa clase de clericalismo y de nicolaísmo, los habéis tolerado. Muchos cristianos
legítimos, santos verdaderos, toleraban ese sistema; inclusive, grandes hombres de Dios que
Dios usó en muchas cosas, tú les ves elementos paganos, aún en sus cosas. Por eso Él esta
diciendo: retienes esto ahí y esto lo tengo contra ti: “Y también tienes a los que retienen la
doctrina de los nicolaítas”. El Señor le habla a los más cercanos; tú no la tienes, pero retienes a
los otros como si eso no fuera nada malo. Un poco de levadura leuda toda la masa. Señor, tú no
aceptas eso. Entonces dice: “Por tanto, arrepiéntete”; o sea, hay que arrepentirse de tener entre
nosotros los que retienen la doctrina de Balaam y la doctrina de los nicolaitas. Hay que
arrepentirse. Arrepentirse quiere decir: reconocer que eso está mal y no admitirlo en nuestro
medio. No ser indiferente cuando alguien lo que quiere es política, dinero, mezcolanza; nada,
mantener distancia. Un pueblo que no será contado entre las gentes.
La intervención del Señor
Entonces dice: “pues si no, vendré a ti pronto”. El Señor no se demora en intervenir, y dice
cómo va a intervenir. Yo sé lo que voy a hacer: “Vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos”. Noten,
no dice contra ti, porque tú eres mi iglesia, tú estás soportando eso, pero yo no lo voy a soportar;
si tú lo sigues soportando, entonces yo voy a tener que venir con la espada de mi boca contra
ellos, ¿ven? Pero el Señor quiere que nosotros hagamos las cosas para que Él no tenga que
intervenir; si no intervenimos, Él interviene. Y dice: “y pelearé contra ellos con la espada de mi
boca”. ¿Qué era lo que se venía después del período de Pérgamo? Una guerra entre los que
eran instrumentos de la palabra del Señor y los que mantuvieron esa cuestión mezclada;
tuvieron que recibir el testimonio de los fieles, de los que denunciaban el clericalismo, el amor a
las riquezas y todo ese montón de clericalismo que había; siempre hubo cristianos que usaron la
palabra de Dios y pelearon contra ellos. Vendré y pelearé; aquí el Señor usa aquel remanente
pequeño, aquel remanente como Antipas para pelear. Y dice más: “El que tiene oído, oiga lo que
el Espíritu dice a las iglesias“. El Señor habla a todas las iglesias. “Al que venciere, daré del
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
260
maná escondido”. El maná escondido ¿cuál era? Cuando los israelitas recogían el maná, Dios
les había dicho que recogieran sólo lo que iban a comer en ese día porque al otro día se dañaba,
se descomponía. Cuando alguno recogía para el otro día se descomponía; sin embargo, Dios le
dijo a Aarón que recogiera un poco de maná y lo pusiera en la urna, en el arca del pacto, que ese
maná no se corrompería, sino que ese maná estaba dentro para memoria de la victoria de Dios;
o sea, Dios los libertó de Egipto y les dio a comer pan del cielo. El Señor nos libertó del mundo y
nos dio a comer Cristo; Cristo es el verdadero maná; o sea, el maná incorruptible representa al
Cristo resucitado; al que venciere, es decir, al que deje de vivir en la carne mezclado, el que se
separe a vivir por mí, “le daré el maná escondido”, o sea, la vida resurrecta; la vida resurrecta es
para aquellos que se separan para Dios, aquellos que andan en el Espíritu, viven la vida de
resurrección, se alimentan de la resurrección y obviamente resucitarán con Cristo. El que
comiere de mí, le resucitaré en el día postrero.
El galardón en Pérgamo
Pero no solamente el Señor promete el maná escondido. El dice también. “y”, o sea, que aquí
el galardón es doble: “le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el
cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. ¡Qué interesante la piedrecita blanca! En la
antigüedad se votaba con piedritas blancas o negras. Por ejemplo, a los jueces se les
presentaba un caso de un criminal y se le hacía su juicio; después de examinar todo, entonces
venían aquellos jueces y votaban; entonces el que votaba a favor, positivamente, ponía una
piedrita blanca: es inocente; el que votaba en contra, ponía una piedrita negra: es culpable. Si
había, por ejemplo, siete jueces y cinco piedritas eran negras, era culpable.
Ahora, que el Señor nos diga que nos dará una piedrita blanca es como quien dice: yo voto por
tu aprobación, yo te declaro inocente; si vences te declaro inocente y te declaro heredero; pero
no solamente la piedrita blanca, porque la piedrita blanca todavía es muy impersonal. El Señor
Mensaje a la iglesia en Pérgamo
261
pondrá en la piedrita blanca que a cada vencedor le dará Su aprobación, le podrá un nombre
nuevo que ninguno conoce, sino el que lo recibe; ese es el nombre nuevo de la persona. Uno de
los galardones es que tendrás el nombre definitivo con el cual Dios te conoció a ti, porque
conoceremos como fuimos conocidos; ahora nosotros estamos en proceso. Un día, si seguimos
con el Señor, y somos vencedores, y maduramos en Cristo, un día seremos lo que Él sabía que
íbamos a ser; ese día Él nos pondrá un nombre que se corresponde con lo que nosotros somos.
Una relación personal
Miren, hermanos, el hecho que ninguno conozca ese nombre, quiere decir que la relación de
Dios con cada persona es muy especial; Dios no tiene relaciones en serie, como decir, Dios no nos
hizo como jabones, todos iguales; salen, los van cortando y todos son iguales; no, cada persona
es específica, cada persona tiene una historia especial con Dios, cada persona tiene una
personalidad específica, cada persona tiene un lugar específico en el plan de Dios, algo irrepetible;
no hay nadie repetido; para el Señor todos son irrepetibles; por eso nadie, sino Él mismo conocerá
su verdadera identidad, la que el Señor conoce. Yo te doy un nombre. El nombre en la Biblia
representa lo que la persona es; ese nombre va a decir lo que tú significas para el Señor; tú
específicamente, tu lugar, porque Él tiene relación con otros, pero Él te creó a ti para tener una
relación específica contigo, irrepetible; tú eres especial para Dios; si tú logras vencer y lograr
aquello que Él planeó, entonces Dios te dirá cual es el nombre que dice lo que tú significas para
Él. La piedrita blanca de la aprobación de Dios viene con tu propio nombre, como quien dice: tú
eres para mí esto, yo te creé para esto, a nadie más hice para esto. El que tenía que hacer esto
eras tú, tú lo hiciste y eres para mí esto, y nadie más lo sabrá, ¿por qué? porque nuestra relación
es íntima y personal.
Nosotros conocemos algunas cosas unos de otros, pero hay algo que es sólo del Señor y
nosotros, porque esa es tu identidad, irrepetible, con una relación irrepetible que Dios tiene. Por
eso, no es suficiente que haya muchos que se salven; es necesario que cada uno se salve y sea
vencedor. Uno que falte es un vacío, como decía el hermano Rick Joyner: Si están todos los hijos
en la mesa, cada uno es especial; no porque está éste va a llenar el lugar del otro; yo quiero que
también éste venga, porque éste es así, éste tiene este temperamento, éste otro, éste otro y aquí
está la silla vacía; no importa que las otras sillas estén llenas, ésta está vacía, ésta hay que llenarla
y cuando se llene, éste significa para ti esto, a éste le encomiendas esto, a aquel le encomiendas
otra cosa; con cada uno tienes una relación especial; y esa relación, ese significado tuyo para el
Señor, ese nombre que expresa tu posición irrepetible en el corazón de Dios estará en ese
nombre; porque eso es lo que en la Biblia es el nombre, decir quién es para ti.
Por eso a veces Dios le cambiaba el nombre a las personas; antes Jacob era un engañador; el
día que Jacob fue honesto, venció, entonces Dios le dijo: ya no te vas a llamar más Jacob, ahora te
vas a llamar Israel; ahora el nombre Israel era lo que Jacob había llegado a ser; así como le cambió
el nombre a Jacob por Israel, a Simón por Pedro, así va a hacer contigo; ahora mientras tanto, yo
soy Gino, tú eres Jimena, tú eres Marlene, tú eres Jorge, tú eres Angelita, cada uno es cada uno;
pero cuando llegues a ser lo que Dios esperaba que tú fueras y expresar lo que Dios esperaba de
ti y venzas, ese día Dios te dirá quien eres tú eternamente y definitivamente. Ahí no serás más
Jacob, sino Israel; ahí Dios te dará un nombre de vencedor: “Al que venciere le daré una piedrecita
blanca”, o sea, un voto de reconocimiento, una balota positiva, ¿amén? pero con tu propio nombre,
que sólo tú y el Señor conocen, nadie más; quiere decir, tu relación irrepetible con Dios, tu lugar
especial y por toda la eternidad, en el reino de Dios. ¡Qué precioso esto! El que venciere le daré
esto. ¡Amén! El Señor nos bendiga, hermanos. Vamos a agradecer al Señor. †
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Tiatira.
Aproximación al Apocalipsis (17)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN TIATIRA67
67
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, noviembre 23 de 2001.
“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama
de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto”. Apocalipsis 2:18.
Una misteriosa Babilonia
Vamos al Libro del Apocalipsis capítulo 2, versículo 18. Estamos llegando con la ayuda del
Señor a Su mensaje a la iglesia en Tiatira; es decir, Tiatira fue una iglesia histórica de aquella
época del Señor Jesús, del apóstol Juan, del Asia Menor, lo que hoy se llama Turquía. Subiendo
de Efeso por Esmirna hacia Pérgamo, ahora tomamos la dirección de Pérgamo hacia el sureste,
descendiendo un poquito oblicuamente desde el norte de Anatolia o Turquía hacia el sureste, unos
32 kilómetros; no es tan lejos de Pérgamo; allí estaba la ciudad histórica de Tiatira donde se dieron
unas condiciones supremamente dolorosas al corazón del Señor que deben serlo también al
corazón nuestro. Quizá no haya una carta que refleje más hasta donde puede caer la iglesia,
inclusive a probar lo que son las profundidades de Satanás; sin embargo, el Señor Jesús la sigue
tratando de Iglesia y le sigue siendo fiel y le sigue hablando y dando salida; es profunda esta carta.
Esta carta a Tiatira representa el mayor descenso en la historia de la Iglesia, si miramos lo que se
suele llamar “la edad de las tinieblas”, las eras de la oscuridad o del oscurantismo, y no
oscurantismo en relación con el llamado iluminismo, sino oscurantismo en relación con la
espiritualidad, con Cristo; porque hoy en día algunas personas usan la palabra oscurantismo
desde la posición del llamado iluminismo y desde el racionalismo, pero yo no uso la palabra
oscurantismo desde el iluminismo, sino desde la espiritualidad, desde la palabra de Dios. A
ninguna iglesia de estas siete, el Señor le habló tanto. Si usted compara cuantos versículos le
habló a Efeso, son siete; a Esmirna, una iglesia que estaba en plena persecución, le habló cuatro;
a Pérgamo le habló también pocos; después ustedes los pueden comparar, pero en cambio a
Tiatira le habló con una docena de versículos; es la iglesia a la que más le habla, a la que más le
dirige Sus palabras; y sin embargo, la iglesia que cayó en mayor profundidad.
Antes de leer el mensaje a Tiatira, yo quisiera que leamos un pasaje que nos ilustra este proceso
de las iglesias de descenso, como después también de restauración. La iglesia fue descendiendo
desde Efeso por Esmirna hasta Pérgamo y por Pérgamo hasta Tiatira; y después comenzó a ser
restaurada poco a poco desde Sardis, Filadelfia hasta los vencedores de Laodicea. Laodicea en sí
es una iglesia contra la cual el Señor tiene muchas quejas, pero hay vencedores sobre esa
situación. Para entender ese proceso de decadencia y restauración de la iglesia, vamos al libro de
Joel, vamos a leer allí algunas expresiones del Espíritu Santo por este profeta. Primeramente
vamos al capítulo 1; voy a leer desde el versículo 2. Estas palabras se las dijo primeramente el
Señor a Israel; esto aconteció inicialmente con Israel, antes de ser llevados cautivos a Babilonia, y
luego fueron librados de Babilonia, regresados a Jerusalén; pero ustedes recuerdan que en el
Nuevo Testamento también hay una misteriosa Babilonia, y también una Babilonia misteriosa de la
cual salir hacia una Jerusalén celestial. La historia de Israel es tipológica; así que cuando vemos
esta profecía, tiene un primer sentido primario gramático-histórico en relación a Israel y un
segundo sentido alegórico o tipológico en relación a la iglesia. Entonces vamos a verlo en los dos
sentidos. Joel 1:2: “2Oid esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha
acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?” Qué buena pregunta. ¿Qué
es lo que ha acontecido en los días pasados y que está aconteciendo en nuestros días? Es una
pregunta del Espíritu. El Espíritu nos pregunta sobre lo que ha acontecido en el pueblo y dice aquí:
“3De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación”.
Dios dice que esto lo contaremos; Dios quiere que tengamos sentido de la historia, de la
intervención de Dios, también del diablo y la nuestra en la historia.
El árbol comido por la plaga
Entonces dice así: “4Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el
Mensaje a la iglesia en Tiatira
259
revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”; o sea que estamos viendo una
degradación de un árbol; ese árbol representa al pueblo del Señor, pero primero viene un
gusanito; has dejado tu primer amor, las obras de los nicolaítas, y comenzó ese gusanito, esa
oruga, a comerse primero las hojitas; pero dice: lo que dejó la oruga... La oruga fue el primer
gusanito que empieza a comer. Dice: lo que quedó de la oruga comió el saltón; después ya
estamos viendo que en Esmirna aparece algo así que se llama “la sinagoga de Satanás”; en medio
de la persecución empieza a comer más y luego dice: “lo que quedó del saltón comió el revoltón”;
ese es otro animalito, ya vemos en Pérgamo, que a lo que antes era hechos, obras, de los
Nicolaítas en Efeso, sinagoga de Satanás en Esmirna, es doctrina de Balaam y doctrina de los
nicolaítas en Pérgamo; y por fin dice: “y la langosta comió lo que del revoltón había quedado”; o
sea, el ataque de Satanás contra el árbol del Señor. Él dijo que Él era un árbol y nosotros éramos
ramas de ese árbol. Él dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:5). Cuando lo estaban
llevando a la cruz, las mujeres de Jerusalén lloraban por Él, y les dijo: “28Hijas de Jerusalén, no
lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 31Porque si en el árbol verde
hacen estas cosas,¿en el seco, qué no se hará?” (Lucas 23:28,31).. El árbol verde es la vida divina
en toda su preciosa manifestación; ahora, Él tenía que manifestarse en la Iglesia; nosotros somos
las ramas de la vida del Señor, pero hay un ataque de Satanás contra la Iglesia, una lucha; así
como el Señor fue muerto en la cruz, pero luego por la vida divina resucitó, así también la vida
divina que fue dada a la Iglesia es atacada por Satanás hasta llevar a la Iglesia a las profundidades
de Satanás, como vamos a ver aquí; sin embargo, como el Señor resucitó, empieza a restaurar y a
recuperar lo de Dios en la Iglesia hasta vencer. Los últimos vencedores que sean vencedores de
todo; pero entonces hubo un proceso de degradación hasta que la langosta se comió lo que dejó el
revoltón, que se había comido lo que dejó el saltón; que se había comido lo que dejó la oruga. Ya
en Tiatira vemos la condición de máxima decadencia de la Iglesia. El Señor en vez de quedarse
callado fue a la que más le habló, le reconoció algunas cosas buenas y le hizo notorio los graves
Mensaje a la iglesia en Tiatira
260
errores.
Crítica textual
Ahora sí vamos a leer el mensaje a Tiatira de corrido para tener en cuenta los detalles textuales,
habiendo revisado esto, porque cada vez lo reviso para que los hermanos lo conozcan, pero lo
importante es el texto. Después volvemos al texto sobre nuestros pasos. Leamos primero de
corrido el mensaje del Señor para tenerlo todo presente al irlo comentando.
“18Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de
fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: 19Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y
servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. 20Pero tengo contra
ti...” Ese “unas pocas cosas” apenas algunos manuscritos lo dicen, no todos; los más antiguos no
lo dicen, pero resulta que en el griego no suena como bien entendido; entonces algunos escribas
le agregaron una palabrita que allí se traduce en tres palabras como para hacerlo más gramatical.
“Tengo contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel”; algunos manuscritos no dicen: “esa”, sino “tu
mujer Jezabel”. Unos dicen: “esa”, otros dicen “tu”, y al comparar unos manuscritos con otros
queda difícil decidir cual de los dos será el original. Si a algunos les pareció muy duro llamarla “tu
mujer” y le pusieron “esa” o fue al revés que decía “esa” y lo quisieron personalizar y dijeron: “tu”.
Los eruditos no saben por cual de las dos clases de manuscritos decidirse, así que les dejo a
ustedes que decidan. Yo pienso que ya sea una o la otra cosa, tiene mucho que decir. “Tengo
contra ti que esa (o tu) mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a
fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. 21Y le he dado tiempo para que se arrepienta,
pero no quiere arrepentirse de su fornicación. 22He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación
a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. 23Y a sus hijos heriré de
muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y el corazón; (claro, la
palabra “mente” era como más entendible, pero lo que dijo Dios fue “riñones”, o sea, lo más
Mensaje a la iglesia en Tiatira
261
profundo de tu ser; aquí adentro son los riñones. Los riñones y el corazón, dijo el Señor) y os daré
a cada uno según vuestras obras. 24Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos
no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os
digo: No os impondré otra carga; 25pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. 26Al que
venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27y las regirá
con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de
mi Padre; 28y le daré la estrella de la mañana. 29El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias”.
Esta iglesia de Tiatira es la primera iglesia a la cual el Señor apela primero a los vencedores.
Hasta aquí el Señor había apelado a la iglesia entera. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice
a las iglesias; apela, llama a todas las iglesias y luego menciona a los vencedores. Luego a partir
de aquí, Tiatira, el Señor comienza a apelar primero a los vencedores; la iglesia llegó a una
condición tan degradada que el Señor tiene que llamar a vencedores. No sé si ustedes se dieron
cuenta de que aparecen varios niveles de personas en Tiatira. Por una parte, el Señor encomia las
cosas buenas, y por otra parte, reprende cosas gravísimas; y sin embargo, el Señor a todos esos
que llevan Su nombre de cristiano, que se dicen del pueblo del Señor Jesús, el Señor le habla a
todos.
Sacrificio continuo
Usted encuentra cosas preciosísimas como las que aparecen allí en el primer versículo; dice:
“Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más
que las primeras”. Esto es un gran encomio y es un encomio por muchas cosas y el Señor no va a
decir eso, si eso no existiera. Tanto en la Tiatira histórica como en el período de la historia de la
Iglesia que proféticamente está representado por el mensaje a Tiatira, porque estas siete iglesias
son una tipología profética, o sea, esas iglesias históricas, el Señor está hablando a esas iglesias
Mensaje a la iglesia en Tiatira
262
históricas y por esas iglesias históricas Él está profetizando, porque este libro es una profecía de
principio a fin. Entonces tenemos que interpretarlo no sólo históricamente, sino también
proféticamente. Hubo una Tiatira histórica. La palabra Tiatira quiere decir: “sacrificio continuo”; la
palabra “tisiasterio”, que es de donde vienen las raíces de la palabra Tiatira, quiere decir el altar del
incienso, el altar de la alabanza; entonces la palabra Tiatira significa “sacrificio continuo”. Algunos,
por causa de la presencia de Jezabel en esta profecía, le han llamado “mujer dominante”; por
causa de Jezabel entonces han relacionado Tiatira con mujer dominante, pero en el griego es
“sacrificio continuo”. En esa época fue cuando se estableció la misa como un sacrificio repetido y
en donde los alimentos, la harina, el elemento agua mezclado con la harina o el aceite, el elemento
vino, fueron adorados con adoración latréutica, como si fuera Dios mismo, por causa de una
doctrina que surgió en la edad media, que es la doctrina de la transubstanciación, con la cual se
decía que los elementos se convertían en la carne y en la sangre de Cristo; entonces como a Dios
hay que adorarlo y adorarlo en Cristo, entonces adoraron la ostia, adoraron la harina, adoraron el
vino, en adoración como si fuera a Dios mismo; eso sucedió en esa época; y ese sacrificio
constante de adoración, cuando se levanta, eso es lo que quiere decir la misa, un sacrificio
continuo; no el sacrificio único de Cristo hecho una vez para siempre, sino continuado; entonces
llegó a considerarse un sacrificio continuo, incesante y eso es lo que significa Tiatira.
Trasfondo geográfico-histórico
Ahora, Tiatira era una ciudad que se caracterizaba por las pinturas; inclusive la palabra pintura y
Tiatira tienen una relación. Ustedes recuerdan que la primera convertida de Tiatira fue Lidia; ella
era una vendedora de púrpura de Tiatira, solamente que en ese momento estaba en Filipos,
porque ella, aunque era de Tiatira, llevaba el comercio desde Tiatira; lo que hacían en Tiatira era
producir tinte. Había una raíz de una planta que ellos utilizaban y producían unas tintas púrpuras y
escarlatas, y ellos hacían unas telas y las teñían; ese era el principal negocio de Tiatira. Tiatira
Mensaje a la iglesia en Tiatira
263
también está relacionada con Tiro, pues debido a la ubicación geográfica de Tiatira, y debido al
comercio con Tiro, llegó a ser una ciudad importante, aunque no tan poderosa como Pérgamo,
como Esmirna y como Efeso en otros asuntos. Tiatira llegó a ser fuerte en el aspecto comercial y
en el aspecto militar. ¿Por qué en el aspecto militar? Porque allí hacia adentro: Esmirna, Pérgamo,
Tiatira ahí estaba al límite entre el reino de Lisímaco que era hacia el norte y el de Seleuco que era
hacia el sur; entonces quedaba en una situación fronteriza; y fíjense en lo curioso de la ubicación
geográfica de Tiatira. Tiatira tiene una historia de cambio constante de gobierno; hay inconstancia.
Ahora estaba gobernando un determinado imperio, pero como quedaba en zona fronteriza, a
veces el otro imperio prevalecía, entonces dominaba a Tiatira. Tiatira estaba en un vaivén
constante; a veces reinaba el rey de Pérgamo; a veces reinaban los descendientes de Seleuco,
después reinaba otra vez Roma; o sea que Tiatira estaba siempre bajo diferentes gobiernos;
estaba como decir en un vaivén y era un lugar fuerte en cuanto a comercio, igual que Tiro. Ustedes
saben que Jezabel era hija del rey de Tiro, y ustedes saben a quién se le llama espiritualmente el
rey de Tiro en la Biblia, al mismo diablo. Si ustedes lo quieren ver, vamos allí a Ezequiel capítulo 28
y ustedes se van a dar cuenta de que detrás del rey de Tiro, el rey físico, estaba el rey espiritual,
los gobernadores de las tinieblas de este siglo. Ezequiel capítulo 28, mostrando que el verdadero
rey de Tiro no era el títere que aparecía como político, sino el espíritu de Satanás mismo que
manejaba. Vamos a verlo en Ezequiel 28, y esto lo menciono por causa de la relación con Tiro y
con Jezabel y la relación con comercio, contrataciones y con Tiatira también. Ahora, ¿qué era lo
que vendía Tiatira? Vendía telas de púrpura y de carmesí; el púrpura es el que viste el llamado
purpurado que es el colegio episcopal, y el escarlata es del colegio cardenalicio; y justamente, eso
aparece allí en Tiatira; y la misma Lidia era vendedora de las telas; pero esas telas se usaban para
esas posiciones de honor en el imperio romano que después pasaron a ser de honor en las
jerarquías romano-papistas.
Ezequiel 28:12: “12Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro”. Lo que va a hablar
Mensaje a la iglesia en Tiatira
264
aquí es de Satanás, porque Satanás es el verdadero rey espiritual que maneja al rey de Tiro; es el
personaje que expresa ese tipo de gobierno, lo que es la personalidad espiritual, el carácter de
Satanás. El Señor, al identificar a Satanás detrás de este rey de Tiro, ya habla directamente al que
está detrás. Le habla al que está detrás, y dice así: “el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el
Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura. 13En Edén, en
el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornalina, topacio, jaspe,
crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y
flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14Tú, querubín grande, protector”.
Ahora vemos quién era el verdadero rey de Tiro; no era el títere sino el titiritero, el querubín. El rey
físico era el títere, el titiritero era el querubín; por eso Pablo habla en Efesios de los gobernadores
de las tinieblas de este mundo; por eso en Daniel 10, el príncipe de Persia, titiritero, aparecía
representado en el príncipe de Persia natural. El príncipe de Grecia, titiritero, el espíritu principado
demoníaco, digitaba el imperio griego; aquí vemos que el que digitaba el gobierno de Tiro, el
comercio y todo eso, era el mismo querubín rebelde, el mismo Satanás.
Pies semejantes al calcolíbano
Vamos otra vez a Apocalipsis 2 para seguir el mensaje a Tiatira; pero tenemos que ver todo lo
que implica la palabra Tiatira, la historia de Tiatira, cómo eso tiene una influencia y cómo eso tiene
también una tipología. La iglesia en Tiatira es la iglesia en una situación muy difícil; y leí lo de Joel
para mostrar hasta dónde pudo degradarse la iglesia; y aún el Señor la sigue llamando iglesia. El
Señor dice: Escribe al ángel de la iglesia en Tiatira, y dice que algunos llegaron a las
profundidades de Satanás; eso no aparece en Efeso, ni en Esmirna, ni en Pérgamo, ni en Sardis,
ni en Filadelfia, ni en Laodicea; las profundidades de Satanás aparecen solamente en Tiatira; y sin
embargo, el Señor la llama “la iglesia” y es un candelero, y de oro; pero por causa de los
Mensaje a la iglesia en Tiatira
265
vencedores. Vamos a leer allí muy lentamente. ¿Cómo se presenta el Señor al ángel de la iglesia
en Tiatira y a la iglesia?. “El Hijo de Dios”; allá ellos tenían el culto de Apolo y el culto de una Síbila,
y aquí dice: “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego”; o sea, el que penetra hasta lo
más profundo, y por eso dice: el que escudriña los riñones y el corazón, los ojos como llama de
fuego. Y dice más: “y pies semejantes al bronce bruñido”; o sea, el calcolíbano, que era una de las
cosas que se producían en Tiatira. En Tiatira se producía el calcolíbano que era como una especie
de bronce bruñido, como una aleación que se producía justamente en Tiatira; hacían escudos de
calcolíbano, de manera que la gente de Tiatira sabía lo que era ese metal y el Señor se identifica a
ellos como el que tiene los pies de calcolíbano o bronce bruñido; como quien dice: ustedes
conocen el proceso para que este metal salga; y yo tengo pies de eso, yo pasé por el horno, yo
pasé por el juicio, yo escudriño todas las cosas. El pecado es juzgado en mí; aquí es donde más
pecado se presenta; entonces Él se presenta como el que juzga el pecado, el que escudriña los
riñones y el corazón; aquí dice “la mente”, pero el Señor dijo: los rines, nefrus, de donde viene la
palabra nefritis, o sea, inflamación de los riñones. Esa es la palabra que el Señor Jesús usó. El que
escudriña los nefrus, los riñones y el corazón. “Ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al
bronce bruñido”; es el Señor que juzga el pecado. Como el problema de Tiatira era pecado hasta lo
más profundo, el Señor se presenta como el que juzga el pecado y el que pasó por el juicio del
pecado; es muy profundo. El Señor hace las dos cosas: por una parte, el juicio del pecado; por eso
él trata con el pecado y por eso él va a castigar. Dice: “yo la arrojo en cama”, etc. “y a sus hijos
heriré de muerte”. Él es el Señor que juzga el pecado; por eso, en cuanto Hijo Él les trata los más
profundos pecados. Si se arrepienten pueden ser libres. Por eso Él dice: les he dado tiempo para
que se arrepientan; o sea que el Señor puede solucionar, si se arrepienten. ¡Cómo es de
misericordioso el Señor! No sólo juzga el pecado, sino que Él sufrió por el pecado para librar del
más profundo pecado; aún de las profundidades de Satanás el Señor puede librar porque Él es el
que tiene pies como bronce bruñido; Él fue hasta el mismo Hades, el mismo Seol, y tomó las llaves
Mensaje a la iglesia en Tiatira
266
del infierno y de la muerte. Entonces habla a los que son fieles en Tiatira. Ustedes van a darse
cuenta de que en una situación tan terrible, sin embargo había gente fiel; este período de la iglesia
corresponde a la llamada edad media; o sea, más o menos después del período patrístico.
Después de Constantino ese período patrístico representa la era de Pérgamo. Luego comenzó lo
que se llamó la pornocracia, el gobierno de papas corruptos, de papisas de Roma; hasta de
mujeres, una llamada la papisa Juana, que era una mujer disfrazada de papa y se llamaba “Juan
VIII” y era una papisa; así como aparece una Jezabel en esos tiempos de pornocracia papal,
aparece una mujer llamada Marosia y y otra llamada Lucrecia Borgia, de las que ustedes han oído
unas barbaridades que sucedían allá en el papado, y todas esas prostituciones y cosas;
compraban el papado por medio de dinero, nombraban a un niño de ocho años de cardenal porque
con el puesto de cardenal tenía muchos beneficios que todos los Estados tenían que pagar; y hubo
papas hasta de once años, y hubo papas hijos de papas, una cosa terrible; o sea, la iglesia y el
llamado cristianismo llegó a la más profunda degradación en la edad media; incluso hubo papas
como uno de los Silvestres de quien dicen que fue mago negro; hubo varios papas que fueron
acusados de brujería, otros de asesinato, de incesto; muchas cosas se dieron; por eso se habla de
las profundidades de Satanás; eso se vio en la historia, en la edad media, la edad de las tinieblas,
siglo VIII, siglo IX, siglo X, siglo XI, siglo XII, siglo XIII, siglo XIV, siglo XV; fueron los siglos de la
peor calaña de gente que se decía cristiana, haciendo las peores cosas y se decían cristianos.
Un remanente fiel
Sin embargo, en medio de todo ese sistema, había gente santa que no estaba en esa posición,
pero que toleraba a Jezabel decirse lo que no era, pero mantenían fidelidad; personas como
Francisco de Asís, como Bernardo de Claraval, como los pre-reformadores anteriores a la
Reforma que la vez pasada mencioné, como Arnaldo de Brescia, como Jerónimo Savonarola,
como Pierre de Bruise, como Enrique de Lausana; éstos fueron líderes que estuvieron
Mensaje a la iglesia en Tiatira
267
subterráneamente siendo fieles al Señor, enseñando la palabra, como también fueron Juan Hus,
Juan Wicleff; todos esos grandes hombres de Dios tuvieron que enfrentarse a todo ese sistema.
Entonces el Señor a un grupo le habla de ser fiel; a esos les dice el Señor: “Conozco tus obras, y
amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero
tengo unas pocas cosas contra ti”; aquí está lo que el Señor desaprobaba: “que toleras”. Fíjate, tú
ves muchos de esos grandes hombres santos, como San Francisco de Asís, sin embargo, él
mismo aceptaba el papado, aceptaba ese sistema, aunque él era un santo. Yo les conté una vez la
historia como él fue y le pidió permiso al papa Julio II para que le permitiera hacer una orden para
obedecer el evangelio; le pedía permiso al papa para obedecer el evangelio. El papa, como vio
que a Pierre de Bruise y Pedro Valdo y los valdenses no les habían dado permiso y habían hecho
las cosas a su manera, entonces él políticamente le dio permiso de obedecer el evangelio y ahí
surgió la orden de los franciscanos descalzos que se vestían con túnicas, siempre se amarraban
con un cordón y solamente comían lo que les daban; por eso los llamaron mendicantes, que fueron
los que evitaron que se perdiera Europa para el cristianismo; porque si no hubiera habido la
reacción de estos hombres, era tal la maldad que había en los altos clérigos que la gente se
hubiera vuelto atea, si no hubiera sido por esos grupitos que estaban allí; como decir, los que no
tenían esa doctrina que ellos llaman las profundidades de Satanás; o sea que hubo algunos que
fueron fieles, pero muchos de los que eran fieles al Señor aceptaban la doctrina nicolaíta,
aceptaban el catolicismo, aceptaban la jerarquía papal antibíblica; unos no, unos sí; entonces el
Señor ¿qué le dice a la iglesia? “tengo contra ti que toleras...”; o sea que hay cosas que el Señor
no quiere que toleremos en la iglesia, y el Señor nos lo cobra.
La Jezabel histórica y la espiritual
Fíjense en que el Señor no habló con Jezabel; Él quería que sus representantes, los que andan
en Su Espíritu, fueran los que declararan lo que era Jezabel; pero ellos lo toleraron; entonces el
Señor dice: “tengo contra ti que toleras que esa mujer”; otros dicen “tu mujer Jezabel, que se dice
Mensaje a la iglesia en Tiatira
268
profetisa”; no que fuera, pero que se dice profetisa: “enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a
comer cosas sacrificadas a los ídolos”. Aquí aparece primero una Jezabel histórica, una mujer
llamada Jezabel o que fue llamada por el Señor Jezabel para recordar quién era la Jezabel
antigua; ya hubo una Jezabel del pasado. ¿Quién era la Jezabel del pasado en tiempos de Elías?
Era la hija del rey de Tiro, una mujer pagana, adoradora de Baal, adoradora de Astarté, que se
casó con el rey Acab en Samaria y que instauró el culto a Baal, el culto a Astarté en Israel y
persiguió a los profetas de Dios, y el último que quedó fue Elías y también lo buscaba para matarlo
y le juró que mataría a Elías; le dijo: te mataré; y fue cuando Elías tuvo que huir al Sinaí caminando
tremendamente y después tuvo que volverse otra vez. Esa mujer Jezabel era una pagana, pero
era una pagana que estaba en autoridad sobre el pueblo de Dios, era la esposa del rey Acab y
ejerció autoridad e impuso su religión sobre el pueblo de Dios. Que el Señor utilice ese nombre,
está como haciendo alusión a esa situación; la situación que hubo en Israel en tiempos de Acab,
cuando una mujer pagana, hechicera, hija del rey de Tiro, que ustedes saben era el títere principal
de Satanás en ese tiempo, asuntos de comercio, ella se decía profetisa; no que fuera profetisa,
pero se decía ser. ¿A quién está tipificando esa Jezabel aquí? A la gran ramera que leímos la vez
pasada en Apocalipsis 17, y que está tipificada por esta Jezabel; es la pornocracia papal de la
edad media que se decía ser como dice en Apocalipsis 18; miren lo que dice esa mujer, Babilonia
la grande, Roma; dice en el verso 7: “Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto
dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón; yo estoy sentada como reina, y no soy
viuda, y no veré llanto”. Eso es lo que ella dice, que está sentada como reina, no soy viuda y no
veré llanto. Ella pretende ser algo, ella no es una profetisa de Dios, es falsa, no ha nacido de
nuevo, ella es pagana, ella no debe ser tolerada por la iglesia, pero la iglesia estaba tolerando a
esa mujer Jezabel, que se decía profetisa, ejercía autoridad sobre los siervos de Dios, seducía a
los siervos de Dios a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. La fornicación material,
tipifica la fornicación espiritual; la mezcla de la palabra de Dios con el paganismo, con el asunto del
Mensaje a la iglesia en Tiatira
269
nepotismo, del dinero, de los parientes, de la corrupción; todo eso está tipificado en Jezabel.
Jezabel tipifica a la iglesia católica romana de la edad media, de la época del oscurantismo; es la
que, cuando tú lees estas palabras, no hay otra que pueda ser identificada como ella. Es que
quizás ustedes no han leído la historia, pero había épocas donde inclusive hasta los cadáveres se
desenterraban. Un papa desenterraba el cadáver del otro para quitarle al cadáver los dedos de la
bendición y luego lo tiraban al Tíber y deshacían las ordenaciones eclesiásticas que había hecho
el papa anterior; a veces había tres papas peleándose entre sí. Lo que llegó a hacer el
cristianismo, fueron cosas terribles. De la gran ramera Él dice que está saciada con la sangre de
los siervos; instauró la inquisición, la tortura; torturas terribles eran hechas. A una persona que
estaba siendo quemada le ponían una estatua de la virgen en la nariz, diga: salve regina; el pobre
muriéndose allá, le metían la estatua de María por la nariz para que invocase a María, en vez de
invocar a Cristo. Si ustedes leyeran lo que fueron realmente esos años terribles, que hasta los
mismos historiadores católicos lo reconocen. En Los Anales de Baronio, allí está toda esta historia
que le estoy contando y los mismos lo reconocen; hubo una degradación: la langosta se comió lo
que quedaba; hubo ahí savia en las raíces para que después brotara, algunos clandestinos,
perseguidos, como aquellos que mencioné que hicieron algo. Pero aparece Jezabel tipificando
esa época, una posición de gobierno, aquella gran ramera, Roma, Babilonia, Jezabel, que se dice
profetisa; es decir, pretende hablar en nombre de Dios y la gente lo tolera, incluso los siervos,
muchos lo toleraban, como les mencioné Francisco de Asís, Bernardo de Claraval, ellos toleraban
el romanismo; fueron hombres fieles, pero el Señor dijo: tengo contra ti que toleras esta mujer que
se dice... ¿qué decía ella? Hablar en nombre de Dios, ser profetisa, ¿qué más? Enseñaba, pero
¿qué enseñaba? Idolatría y fornicación espiritual y material; entonces ahí está retratada
perfectamente la pornocracia papal de los siglos medios; está perfectamente profetizado; Jezabel
que se dice profetisa y enseña a mis siervos; el Señor reconoce que siervos suyos están
engañados por esta reina pagana que reina sobre el pueblo de Dios, que se dice ser profetisa y
Mensaje a la iglesia en Tiatira
270
enseña a los siervos del Señor. “Y le he dado tiempo para que se arrepienta”; miren cómo es el
Señor, “le he dado tiempo”. ¿Saben cuanto duró esa época? Como mil años duró el período de
Tiatira, porque el período patrístico comienza a pasar hacia el período de la edad media más o
menos desde los años 500 hasta el 1500, porque surgió la Reforma; ya esa es otra época que es
la que sigue: Sardis; pero como duró mil años y por eso algunos católicos dicen que ese es el
milenio, porque ellos reinaron sobre los reyes durante esos mil años, entonces dicen que ese es el
milenio; pero fue una farsa del milenio, un pseudo-milenio, porque reinaron en forma terrible, no
mártires, sino torturadores.
“21Y le he dado tiempo”; ahí está el período que más duró de todos estos períodos, es Tiatira; en
el período de la iglesia el que más duró, era un cristianismo que el Señor le permitió siglos y siglos,
a ver si se arrepentía, pero no ha querido arrepentirse; el Señor varias veces la llevó a
arrepentirse; cuántos concilios buscando reformar esa situación escandalosa y nada, siempre la
justificaban. Cualquiera que estudie la historia del catolicismo, la historia de los concilios, se da
cuenta de que muchas veces se quiso reformar y nunca fue posible. “Le he dado tiempo”; fue el
período más largo de todos; el Señor le habla doce versículos, le permite casi mil años. “Le he
dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la
arrojo en cama”; esta palabra cama en el griego es clinen, de donde viene la palabra clínica; es
cama de enfermedad, la arrojo en clínica; en cama pero de clínica, lecho de enfermedad, lecho de
muerte, lecho de dolor; ella había fornicado en su cama, ahora en su cama va a sufrir los dolores,
en la misma cama donde ella fornicó; allí en esa misma cama va a sufrir los dolores.
Juicio a la gran ramera
Vamos a ver algo de Apocalipsis aquí; después volveremos con más detalle, pero para adelantar
este aspecto, veamos lo que dice de la gran ramera en el capítulo 17:16: “Y los diez cuernos que
viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera”. Ella había fornicado con los reyes de la tierra,
Mensaje a la iglesia en Tiatira
271
con los grandes concordatos; siempre los nuncios están como los decanos de los embajadores;
siempre el protocolo más elevado es el del Vaticano; incluso hasta a los Presidentes se les ordena
salir de espalda y no de frente; y algunos le besan el anillo y todo; fornicando con los reyes de la
tierra, siempre. Ahora, ¿qué va a pasar? “éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y
desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego”. Es posible, en un próximo cónclave
para elegir un nuevo papa o en un próximo concilio, le pongan una terrible bomba al Vaticano; no
una bomba de esas pequeñas, sino una grande; porque dice que la gran ramera será devorada,
consumida con fuego; ese es el juicio que Dios tiene para ella; es muy probable que eso pueda
suceder. Ya muchas veces ha habido ataques al Vaticano, pero aquí dice: será consumida con
fuego; no será un incendio solamente, sino será consumida, la quemarán con fuego. Ahora, eso no
dice que procederá de Ben Laden, sino de estos diez que tienen el plan del anticristo. Dice que
Dios ha puesto en sus corazones el ejercer lo que Él quiso, ponerse de acuerdo y dar su reino a la
bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. Esos reinos europeos le darán la autoridad al
anticristo, a la bestia; pero como no podía venir la bestia hasta que no fuera quitada Roma, pues
entonces, será quemada la ramera, que es Roma, con fuego, y entonces vendrá el anticristo; eso
era lo que le decía Pablo a los Tesalonicenses.
Sabemos quién lo detiene hasta ahora, hasta que sea quitado de en medio; el imperio romano;
no podía venir el imperio del anticristo, mientras estuviera el romano; y no puede prosperar ni la
bestia, ni el anticristo, hasta que estos diez reinos no quemen a Roma, la ramera. Juan dice que la
ramera es Roma. Dice, esa mujer es la ciudad que reina en los reyes de la tierra, y esa era Roma,
no nos equivoquemos; Roma es la gran ramera, es la Jezabel que fornica con los reyes de la
tierra; incluso siervos de Dios, gente que quiere servir al Señor, pero le dan posiciones en la
jerarquía y le van dando posiciones en los bancos: el Banco Ambrosiano, el Banco Vaticano, y una
serie de cosas que no da el tiempo para contar; me demoraría mucho decir datos. Sin embargo, se
van corrompiendo; enseña a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos; la
Mensaje a la iglesia en Tiatira
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idolatría, el paganismo se mezcló en el cristianismo desde esas posiciones, desde Roma; eso está
profetizado y se cumplió tal como Dios dijo: le he dado tiempo, ¿cuánto tiempo?
Y no han querido arrepentirse: “He aquí, yo la arrojo en cama”, en clínica, en enfermedad, “y en
gran tribulación”. Recuérdese que el Señor a la iglesia en Tiatira le habla de su segunda venida.
“25Pero lo que tenéis, (se lo habla a los fieles) retenedlo hasta que yo venga”. ¿Qué quiere decir:
“hasta que yo venga”? quiere decir que cuando el Señor venga habrá los vencedores de Tiatira
que serán recompensados. Quiere decir que el estado de Tiatira, el catolicismo romano,
representado en Tiatira, continuará hasta la venida de Cristo, porque el Señor le dice a los
vencedores que retengan lo que tienen hasta que Él venga. Cuando el Señor venga, encontrará
mucha gente en el estado de Tiatira. Mucha gente católico romana, algunos todavía en sus
negocios, vaticanos, etc., hasta con narcotráfico y con suicidio de banqueros, y la pugna de los
masones y el opus-dei por controlar el Vaticano; todas esas cosas, hasta que el Señor venga,
porque la gran ramera será juzgada por el Señor de dos maneras: una manera, quemada con
fuego; otra, el terremoto; el Señor se acordará de Babilonia y producirá un terremoto mundial; el
terremoto mundial del que hemos hablado a los hermanos. Dice la Biblia que es por causa de que
el Señor se acuerda de las fornicaciones de Babilonia; eso es lo que producirá el terremoto; eso lo
dice la séptima copa, que es ese terremoto mundial. “22He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran
tribulación a los que con ella adulteran“; los que adulteran con la ramera en ecumenismo, los que
se meten en esas cosas, adulteran con ella; siervos del Señor mezclados con el Vaticano y sus
negocios; entrarán en gran tribulación; ahí dice, los arrojo en gran tribulación a los que adulteran
con ella. Hay que mantener cuidado, ¿verdad, hermanos? No hay que adulterar con Jezabel,
porque entonces nos toca gran tribulación.
“Si no se arrepienten de las obras de ella”. Aquí muestra que ella es la que hace esas obras, ella
es la que convida al ecumenismo, ella es la que hace los grandes negocios y es la que invita al
Vaticano a los pastores, también a los brujos, también a los musulmanes y a los rabinos, y les
Mensaje a la iglesia en Tiatira
273
manda el pasaje, les da dinero, “las obras de ella”, ella es la líder. Por eso dice: a los que con ella
adulteran, los arrojaré en gran tribulación; a ella en cama y a ellos en gran tribulación; “si no se
arrepienten de las obras de ella”. Hay que arrepentirse de las obras de Jezabel, de las obras de la
gran ramera. “Y a sus hijos”; la Jezabel histórica tuvo hijos naturales, pero la Jezabel espiritual, del
período de Tiatira, la gran ramera, tiene hijos espirituales, tiene seguidores, tiene muchos
cardenales, muchos arzobispos, muchos obispos, muchos curas y muchas monjas y gente que les
sigue: “Y a sus hijos”, éstos son los hijos de la gran ramera: “a sus hijos heriré de muerte”; por eso
el Señor dijo: “Salid de ella pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y no recibáis parte
de sus plagas”; las plagas son las siete copas de la ira; vienen contra la gran ramera; y si los hijos
de Dios, del pueblo de Dios, no salen de Babilonia, entonces le vienen las plagas y esas plagas
son muerte. “23Y a sus hijos heriré de muerte y todas las iglesias sabrán...”; cuando vean el castigo
de Dios a estas personas, “todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y el
corazón, y os daré a cada uno según vuestras obras”.
Ahora, ¿quiere decir que sólo hubo esa perversidad? no, hubo gente fiel, aquí están los fieles,
aquí está el remanente, aquí están aquellos cristianos que en esa época terrible tuvieron que estar
en clandestinidad, protestando, enseñando y siendo perseguidos: “Pero a vosotros y a los demás
que están en Tiatira”; aquí vemos tres niveles: vosotros, que es la iglesia en general, el promedio;
Jezabel que es con la que están fornicando, y los demás que están en Tiatira, pero que son fieles.
Son tres niveles: vosotros y los demás; había hablado de Jezabel y sus hijos, que ellos lo toleran;
aunque no participan, lo toleran; no deben tolerarlo. “A vosotros y a los demás que están en Tiatira,
a cuantos no tienen esa doctrina”. La enseñanza de fornicación e idolatría y de profecía de la
Jezabel que pretende ser algo, pretende hablar en nombre de Dios, dice: yo soy reina, me he
enriquecido, no veré llanto, no seré viuda. Los que no tienen esa doctrina. Hubo en esa época de
Tiatira, en las ciudades medias, gente que no fue romanista, que no fue papista, y el Señor aquí les
está nombrando: “los demás que están en Tiatira”, no ellos, los demás que están en Tiatira y no
tienen esa doctrina, “y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás “. Para
que el Señor Jesús hable eso, Él, que conoce todo lo que se hace en secreto y que Él diga que
hubo gente que hablaba de las profundidades de Satanás, pero hubo algunos que no supieron de
eso, a esos que ignoraron eso, el Señor los aprueba. El Señor dice: “y no han conocido lo que ellos
llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis,
retenedlo hasta que yo venga.” Ahora, ¿cuál era la situación de estos vencedores? clandestinidad,
persecución, la inquisición; entonces a éstos que no estaban en los puestos de poder, éstos que
eran perseguidos y clandestinos, a éstos les dice el Señor: “Al que venciere y guardare mis obras”,
las del Señor; no es hacer lo que a nosotros se nos ocurre, sino lo que el Señor tiene preparado
hacer Él con nosotros y nosotros con Él. “Guardare mis obras”; nosotros tenemos que guardar Sus
obras, lo que Él preparó de antemano para Él hacer con nosotros y nosotros con Él; si lo
guardamos, si no dejamos que se pierda esa oportunidad, sino que entendemos que eso lo
preparó el Señor para hacerlo con nosotros y nosotros lo hacemos con Él, “Y guardare mis obras
hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”; porque ellos eran los perseguidos, los
degradados, los clandestinos; “le daré autoridad”; ahora la que decía ser, irá en cama de
tribulación y a fuego; aquí dice: “le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de
hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero, como yo también la he recibido de mi Padre”;
¿cómo recibí autoridad de las naciones? dice el Señor: caminando mi camino; si ustedes caminan
mi camino estrecho, ésta será vuestra recompensa: autoridad sobre las naciones, pero no sólo
una autoridad, sin mí, sino con este complemento: “y”, es el complemento, porque no se puede
tener autoridad sin este complemento: “y le daré la estrella de la mañana”; ahora Jesús, ustedes
saben que Él mismo se identificó a sí mismo como la estrella de la mañana, allí en Apocalipsis
22:16; el Señor Jesús dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas
en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”. Ahora,
el Señor es también el sol de justicia, pero ¿por qué no dice: le daré el sol de justicia? porque el sol
de justicia es cuando Él venga en su segunda venida; pero antes de que el Señor venga en su
segunda venida, Él es la estrella de la mañana. Él es el que nos alumbra en la oscuridad; esta
gente fue la que tuvo que vivir en los tiempos oscuros; entonces el Señor será la luz de los
vencedores en los tiempos del oscurantismo, en los tiempos de las tinieblas. “Le daré la estrella de
la mañana”. Yo me daré a ellos para alumbrarlos en la oscuridad. No sólo cuando Él venga, ese es
el sol de justicia. Él podría presentarse de otra manera, pero se presentó como la estrella de la
mañana, el que alumbra en las edades oscuras, en la oscuridad. Por eso es que a algunos de los
siervos del Señor, que fueron siervos de Dios antes de la época de la reforma, les llaman con ese
nombre. En los libros de historia de la Iglesia, a Juan Wicleff le llamaban el lucero de la mañana o
la estrella de la Reforma; antes de venir la época de la Reforma, hubo pre-reformadores que
hicieron ese trabajo. El Señor a esos vencedores les dará Su propio ser, pero en este sentido: “le
daré la estrella de la mañana”, autoridad y la estrella de la mañana; y la que dice estar en
autoridad, irá en cama y en tribulación y en muerte, y los que estaban siendo perseguidos y
clandestinos, manteniendo un testimonio en medio de dificultades, el Señor no les añadirá más
cargas. “Le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias”. A nosotros nos dice esto el Espíritu; no sólo a esa época. Lo que dijo a esa época, lo que
dijo a otras iglesias, nos lo dice a nosotros; hay que aprender del sentimiento del Señor acerca de
estas cosas. Vamos a orar y dar gracias al Señor. †
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Sardis.
Aproximación al Apocalipsis (18)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN SARDIS68
“Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las
siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás
muerto”. Apo. 3:1.
Un mensaje profético de la Sardis histórica
68
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., Colombia, diciembre 7 de 2001.
270
Vamos al libro del Apocalipsis, que estamos estudiando los viernes con la ayuda del Señor y hoy
llegamos al capítulo 3, los versículos 1 al 6 que corresponden al mensaje del Señor a la iglesia en
Sardis. Hemos hecho un seguimiento de todas estas iglesias anteriores: Efeso, Esmirna,
Pérgamo, Tiatira y hoy estamos llegando a Sardis; hoy estaremos viendo algo relativo a la iglesia
en Sardis. Los hermanos saben, porque lo estamos leyendo en primer lugar, en un sentido
gramático-histórico, que hubo una iglesia histórica en el Asia Menor, lo que hoy es Turquía, la
península de Anatolia, que se llamó Sardis. Si ustedes se imaginan el mapa de la península de
Anatolia, está Efeso, sube a Esmirna, sube a Pérgamo, luego viene Tiatira y luego desciende un
poco a Sardis, después baja a Filadelfia y Laodicea. Entonces, ahora estamos en Sardis. Sardis
fue, pues, una iglesia en el Asia Menor en el tiempo en que el apóstol Juan estaba vivo, y esta
carta fue enviada por el Señor a través de Juan al ángel de la iglesia en Sardis; o sea que hubo una
iglesia histórica llamada Sardis; digo hubo, porque realmente ahora Sardis, la ciudad, ya no existe.
Cerca de donde estaba la ciudad, existe una pequeña villa llamada Sarte que viene del mismo
nombre de Sardis, pero no es aquella antigua ciudad, sino una población pequeña que tomó el
nombre de la ciudad antigua; la ciudad antigua ya no existe. De estas siete ciudades solamente
existen Esmirna y Filadelfia hoy en día, y son las dos únicas iglesias a las cuales el Señor no
reprende; las demás no existen hoy. Sardis es una de las que no existen, pero no solamente
estamos mirando el aspecto geográfico histórico de esta condición de la iglesia en Sardis, sino que
como veíamos al principio del Apocalipsis, al final del Apocalipsis se nos dice que el Apocalipsis
íntegro es una profecía, por lo tanto, estos capítulos 2 y 3 de Apocalipsis son proféticos y no
solamente históricos; son históricos, pero las condiciones históricas son usadas por el Señor para
profetizar porque estas condiciones históricas están descritas por el Señor dentro de algo que el
Señor mismo llamó profecía; por lo tanto, hay una profecía; así que leemos no solamente acerca
de la iglesia histórica antigua de Sardis, donde hubo hombres tan sobresalientes como Melitón de
Sardis, un gran líder de la iglesia primitiva que el Señor usó mucho y que toda la antigüedad
cristiana recordaba con mucho cariño, y de él han sobrevivido algunos escritos, sino que estamos
viendo a través del mensaje a la Sardis histórica, un mensaje profético; de manera que la
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condición de Sardis representa este quinto período de la historia de la iglesia. En la Biblia hay
profecía acerca de Dios mismo. Jehová será uno y uno su nombre, es una profecía acerca de
Dios; hay muchas profecías acerca de Cristo, hay profecías acerca del Espíritu, profecías acerca
de Israel, profecías acerca de las naciones, profecías incluso acerca de los ángeles, profecías
acerca del resto de la creación. ¡Cómo no va a haber profecías acerca de la iglesia! Estos
capítulos 2 y 3 de Apocalipsis son profecía.
Resumen profético-histórico
El Señor le llama profecía a toda el Apocalipsis; de manera que si miramos la historia de la
iglesia, vemos cómo se corresponde con períodos históricos que al comparar esos períodos con la
profecía vemos como concuerdan y así lo hemos estado viendo: Efeso, relativo a la iglesia
primitiva, inmediatamente después de la muerte de los últimos apóstoles; estaba todavía vivo
Juan; después vino el período de las persecuciones con los emperadores romanos, aquellas
grandes diez persecuciones que terminaron con la de Diocleciano, lo que está representado en
Esmirna, que quiere decir amargura, prueba, persecuciones. Tendrás persecución por diez días,
dice el Señor, y justamente hubo diez grandes persecuciones romanas. Después vino Constantino
y el diablo cambió la táctica de ataque contra la iglesia; ahora ya no la atacó con persecución, sino
mezclándola con la política del Estado, mezclando el paganismo con el cristianismo, y esa mezcla
es la que aparece en Pérgamo, que eso es lo que quiere decir Pérgamo: muy mezclado, muy
casado; entonces ese período que hoy día se llama el período de la iglesia católica antigua, antes
del papado, el período desde Constantino y los siguientes siglos hasta comenzar en fuerte el
papado, ese es el que se llama el período de Pérgamo. Después ya llegó la propia edad media, la
época terrible del absolutismo papal, incluso como algunos historiadores lo han llamado: la
pornocracia papal, porque hubo muchas cosas totalmente escandalosas que se hicieron dizque en
nombre de Dios, negocios que se hicieron dizque perdonando los pecados; el papa autorizaba al
cardenal por el poder pontificio a tener relaciones sexuales con un mozo, por ejemplo; eran cosas
272
que sucedían a la luz pública, cosas terribles; fue un período como dice aquí, de Jezabel; esta
Jezabel es la gran ramera. La gran ramera es Roma. Este período de Tiatira representa
precisamente aquella época medieval que duró mucho tiempo, que representa el romanismo en su
estado peor, como ha sido manifestado en la historia del cristianismo; pero el Señor permitió que
hubiera otra etapa posterior a Tiatira; Dios no dejó que las cosas se quedaran en esa situación,
sino que providenció la Reforma protestante para que muchas personas salieran de aquella
condición babilónica y buscaran al Señor. Ese período posterior a Tiatira, posterior al papismo de
la edad media, es el período de la Reforma y es el período que está representado en este mensaje
a Sardis.
Los escapados
La palabra Sardis significa: escapados. Justamente, algunos escaparon de Babilonia, como el
Señor dijo: Salid de Babilonia. Babilonia es claramente identificada por el apóstol Juan como
Roma. Juan dice: Babilonia es la ciudad que reina sobre los reyes de la tierra (Ap. 17:18); y en ese
tiempo de Juan quien reinaba era Roma, vestida de púrpura y escarlata; en fin, su peor estado es
Tiatira. Pero hubo personas que escaparon de la condición de Tiatira, salieron del romanismo; y
algunos de los que salieron fueron fieles; otros de los que salieron fueron infieles; por eso vamos a
ver que el mensaje a Sardis es agridulce; tiene algo de dulce por causa de los fieles, los que no
han manchado sus ropas que andarán delante del Señor en ropas blancas; pero hay otros que son
agrios, y nos damos cuenta de que ya en Tiatira, el Señor dice que Tiatira tenía hijos; Jezabel tenía
hijos y también la gran ramera tiene también hijas; o sea que a la madre que era Roma, le nacieron
otras hijas que no son precisamente Roma, que salieron de Roma, pero que no fueron fieles y por
eso el Señor también les llama rameras; por eso le dice a Roma, la madre de las rameras. La gran
ramera, la madre, es Roma; pero hay unas que salieron de Roma y no mantuvieron su fidelidad y
el Espíritu Santo también les llama rameras. Este aspecto negativo que hace que el Espíritu Santo
por Juan le llame ramera y que el mismo ángel les llame rameras a algunos que salieron de Roma,
Mensaje a la iglesia en Sardis
273
nos muestra que en el protestantismo hubo una parte fiel y una parte infiel. La parte fiel es el
remanente que el Señor va a decir aquí, como vamos a leer, que guardaron sus ropas y que
andarán con él en ropas blancas; pero la parte infiel, que no es precisamente Roma, sino que
viene después, que salió de Roma, que escapó de Roma, que es lo que quiere decir Sardis, es la
que representa ese protestantismo degradado. No porque somos protestantes vamos a decir que
no hay nada malo que decir del protestantismo, porque el Señor le habla a la iglesia con claridad,
le profetiza para que la iglesia se purifique y se arrepienta, porque si no se arrepiente, si sigue
siendo esto que el Señor le denuncia, entonces se va a encontrar en el tribunal de Cristo con
pérdida, no de la salvación, pero del galardón.
Vamos, pues, a leer en esos dos sentidos: gramático-histórico y profético, y aun en un tercero,
porque este mensaje, dice el Espíritu, es para todas las iglesias; o sea que si algo de esto se da
entre nosotros, en cualquier parte, el Señor nos habla con Su palabra para ayudarnos a salir de
eso. Acordémonos de que esas son palabras directas del Cristo resurrecto, glorificado, que
apareció a Juan y le habló estas palabras para las iglesias, para nosotros. Pongámosle, pues,
atención a lo que nos dice el Señor. Vamos a hacer primero la lectura de corrido; luego les
menciono un puntito de crítica textual que es muy mínimo en este caso de Sardis, y luego
volvemos sobre nuestros pasos para comentar los versos. Antes de comentarlos, hagamos la
lectura completa para tenerlo más claro. Ya con este preámbulo sabemos que está hablando a la
iglesia histórica antigua de Sardis, al período de la Reforma y siguiente y a todas las iglesias que
en cualquier situación se parezcan a lo que dice el Señor aquí.
“1Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete
estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.
2
Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras
perfectas delante de Dios. 3Acuérdate, pues, de lo que has recibido, y oído; y guárdalo, y
arrepiéntete. Pues sino velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora vendré
sobre ti. 4Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han machado sus vestiduras, y
andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5El que venciere será vestido de
Mensaje a la iglesia en Sardis
274
vestiduras blancas, y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante
de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias” (Ap. 3:1-6).
Comencemos por la manera como el Señor se presenta a Sardis. Cuando el Señor se presentó
a cada iglesia, Él se presentó según la necesidad de la iglesia, según la condición de la iglesia.
Usted ve que hay una correspondencia entre la condición de la iglesia y el aspecto de sí mismo
que el Señor le muestra, en su respectiva condición.
Reforma protestante
Sardis es como si fuera un nuevo comienzo, porque estuvimos viendo que hubo una
degradación; la degradación comenzó en Efeso que dejó el primer amor; ya vemos en Esmirna la
sinagoga de Satanás, ya luego vemos en Pérgamo la doctrina de los nicolaítas; en Efeso eran
apenas hechos; ya en Pérgamo es doctrina de los nicolaítas, doctrina de Balaam, hasta llegar a
Jezabel y las profundidades de Satanás; y habíamos visto que esa degradación de la iglesia
estaba profetizada, primero en sentido gramático-histórico para Israel, pero sabiendo que Israel es
figura del pueblo de Dios, que estaba profetizado en Joel. Recuerdan que en Joel vimos el aspecto
de la degradación; ahora vamos a ver cómo el Señor también dice que se saldría de esa
degradación poco a poco. Veamos dos versos en Joel. La vez pasada cuando vimos la
degradación o la apostasía que tomaba parte de la cristiandad, vimos que estaba representado
también como en Israel, en Joel 1:4 donde decía: “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo
que quedó del saltón comió el revoltón, y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.” O
sea que entró en invierno esa planta y la vida se fue a las raíces, y afuera estaba haciendo un frío
terrible. Gracias a Dios que después del invierno viene la primavera y Dios había dicho en el
capítulo 2: “25Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran
ejército que envié contra vosotros. 26Comeréis hasta saciaros, y alabareis el nombre de Jehová
vuestro Dios, el que hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. 27Y
Mensaje a la iglesia en Sardis
275
conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi
pueblo nunca jamás será avergonzado”. Satanás hizo de la cristiandad en las edades medias una
cosa terrible, de tal manera que si no hubiera sido por algunos hombres de Dios como Pedro
Valdo, como Pierre de Bruise, como Jerónimo Savonarola, como Enrique de Lausana, como
Arnaldo de Brescia, incluso, como Francisco de Asís, como Bernardo de Claraval, hubiera
quedado avergonzado el cristianismo. Los ángeles, dice el Señor, en su parábola de Mateo 13,
decían: pero, ¿no sembraste acaso buena semilla? ¿Cómo es que tiene cizaña? Si lo que tú,
Señor Jesús, que eres el sembrador, sembraste, que es la palabra de Dios, ¿cómo es que la
cristiandad ha llegado a ser lo que fue, por ejemplo, en el tiempo de Alejandro VI, el papa Borgia y
todos esos papas terribles? El Señor dijo: Yo restituiré. Salid de Babilonia pueblo mío; así como en
Israel ellos se apartaron de Dios y fueron a parar cautivos a Babilonia, pero luego Dios sacó algún
remanente de Babilonia y lo trajo de vuelta a Jerusalén y restableció la casa y restableció la
ciudad, así también en el Nuevo Testamento hay una misteriosa Babilonia, que es Roma, de la
cual tiene que salir el pueblo del Señor. Salid de allí; hay una salida y esa salida comienza
precisamente con Sardis.
Sardis quiere decir “escapados”; son los primeros que salen cuando comienza la Reforma
protestante; la justificación por la fe. Aquí es donde se habla de vestiduras blancas, porque
justamente, esa es la época de la justificación por la fe; hubo personas fieles, hubo personas que
realmente fueron justificadas por la fe; pero hubo en esa época otros, que como el príncipe era
luterano y no católico, entonces el país era luterano; tenía nombre de ser cristiano, pero no había
nacido de nuevo. Todo denominacionalismo comenzó desde la misma época de la Reforma; la
misma iglesia protestante, fue en gran parte denominacional. En Italia y en Latinoamérica eran
católicos; entonces la gente solamente nacía en Latinoamérica de papá y mamá, nacía de la
carne, con un solo nacimiento y ya era considerado católico. Hoy cualquiera al que usted le
pregunte, dice que es católico porque nació en un país católico. Si nacía en Alemania era
evangélico luterano aunque nunca hubiera nacido de nuevo; bastaba con haber nacido
simplemente en Inglaterra para ser anglicano, estaba en las listas; ya, si trabajaba, el Gobierno le
Mensaje a la iglesia en Sardis
276
descuenta una parte del sueldo para pagar al clero anglicano. La gente tiene nombre de que vive,
pero sólo nombre, no tiene vida; sólo un remanente, unas pocas personas, es verdaderamente
regenerado, verdaderamente justificado. Por eso cuando el Señor se presenta a ellos, ese es un
nuevo comienzo, pero en este nuevo comienzo no está la iglesia en su principio. Un primer
comienzo fue en Efeso y en Efeso aparecen también las siete estrellas, pero aparecen los siete
candeleros; en cambio en Sardis, sí, aparecen las siete estrellas, pero no los candeleros; todavía
la iglesia no es restaurada en su normalidad. Apenas está por comenzarse a restaurar el
evangelio, la justificación por la fe, la lectura de la Biblia, pero todavía no la visión clara del cuerpo
de Cristo; por eso en Efeso dice: “El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en
medio de los siete candeleros de oro”. La iglesia primitiva; el Señor no solamente tenía en sus
manos a las estrellas del liderazgo y la obra, también el Señor se movía entre los candeleros
porque las iglesias primitivas cada una era un candelero. La iglesia en Efeso era un candelero, la
iglesia en Esmirna era un candelero, la iglesia en Pérgamo era un candelero, la iglesia en Sardis
era un candelero, la iglesia en Jerusalén era un candelero, la iglesia en Corinto era un candelero.
En el principio las iglesias son de la ciudad; tú no ves nombres, no se ponía nombre a las iglesias.
El Señor dice: la iglesia en Efeso, la iglesia en Esmirna, la iglesia en Jerusalén, la iglesia en
Corinto, o en Colosas, o en Filipos; lo que tenía nombre era la ciudad, y el nombre que ellos tenían
era el del Señor; ellos eran cristianos. Así que el Señor al principio tenía las siete estrellas y
andaba entre los candeleros; pero en la época de la Reforma la eclesiología bíblica fue totalmente
distorsionada; el papado distorsionó la eclesiología de la Biblia; comenzaron a surgir diferencias
entre obispos y presbíteros que para Pablo eran lo mismo; Pablo llama a los obispos, presbíteros,
ancianos de la iglesia en Efeso y les dice: el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (Hechos
20); escribe a Tito cómo deben ser los ancianos, porque el obispo debe ser así y así; Pablo está
intercambiando obispo con presbítero, con anciano; en cambio ya por el siglo II, III, comienza ese
proceso de clericalismo, donde aparecen obispos sobre los ancianos, donde los santos ya no son
sacerdotes, ahora los sacerdotes son sólo los clérigos; después aparecen arzobispos sobre los
obispos, luego aparecen patriarcas en las principales ciudades teniendo jurisdicción más allá de
Mensaje a la iglesia en Sardis
277
su localidad.
Inicio de Restauración
Cuando el apóstol Pablo nombra a los ancianos, dice que se estableciesen ancianos en cada
ciudad, así como yo te mandé; la jurisdicción de los ancianos, de los obispos, es la ciudad; pero ya
por la época del romanismo, que ya estaba en ciernes, aparecen diócesis episcopales que van
más allá de su localidad; aparece un sistema papal; empieza a crecer; el vacío que dejó
Constantino cuando se mudó para Constantinopla, que era Bizancio, después fue Estambul, dejó
un vacío de poder en el pueblo romano que estaba acostumbrado por siglos a un gobierno
monopolar, monolítico; entonces el obispo de Roma, especialmente León Magno, apareció como
la autoridad fuerte en Roma y comenzó a ser declarado como el sucesor de Pedro, como el vicario
de Cristo, y que todos tenían que acudir a él, que él tenía la última palabra; y eso se fue
desarrollando hasta cuando se llegó a Bonifacio VIII. Bonifacio VIII escribió una bula, Unam
Santam, donde tomaba un pasaje de Jesús que dijo a Pedro: ¿tiene alguno espada? Aquí hay dos
espadas, le dijo Pedro. ¡Ah! basta ya; eso lo interpretó Bonifacio VIII diciendo que esas dos
espadas eran el poder político y el poder religioso que tenía el papa; miren que exégesis papal de
esos pasajes; y decía que si el emperador no era coronado por el papa no era válido, y el papa
decía que tenía derecho a liberar a los súbditos del emperador, del gobierno del emperador. Miren
cómo se creció ese monstruo, cómo la eclesiología simple del Nuevo Testamento empezó a
enredarse y a cambiarse; empezó el nicolaísmo, la conquista del laicado, que es lo que quiere
decir nicolaísmo. Nicao, conquistar, laos: los laicos, el pueblo; el clericalismo, hasta llegar a
quitarle el sacerdocio al pueblo. San Pedro decía: vosotros sois nación santa, real sacerdocio,
pueblo adquirido por Dios (1 Pe.2:5); lo mismo dice Apocalipsis: nos limpió con Su sangre, nos
hizo reino y sacerdotes; pero ahora ya nadie era sacerdote, nadie podía orar directamente, nadie
podía leer la Biblia directamente; ahora hasta lo quemaban con todo y Biblia si leía la Biblia; en la
cristiandad hasta esa locura sucedió; hubo una degradación; realmente el gusanito se comió hasta
la planta, pero el Señor dijo: “Restituiré”; comenzó con la Reforma un inicio de restauración, pero
sólo un inicio. La eclesiología en la época de la Reforma todavía no fue restaurada. Por eso, miren
Mensaje a la iglesia en Sardis
278
cómo comienza: “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas”, pero no dice que
anda entre los siete candeleros; eso se lo quitó. ¿Por qué el Señor, aunque dijo una parte, no dijo
la otra? Porque si decía la otra, en ese tiempo, las cosas no eran así; en el tiempo de la Reforma,
la eclesiología no había sido restaurada; había la eclesiología romanista y luego comenzó la
eclesiología de los príncipes, donde Enrique VIII era rey de Inglaterra y cabeza de la iglesia
anglicana. El Señor no podía decir que andaba entre los candeleros, porque los candeleros no
habían sido restaurados todavía; la eclesiología estaba baja, pero el Señor sí tiene sus
mensajeros en su mano; aunque haya cosas que no se han restaurado, algunas ya comenzaron a
restaurarse.
Escolástica de ortodoxia sin vida
Dios usó a Lutero, por ejemplo, para restaurar la justificación por la fe, la autoridad de las
Escrituras, el principio de la Reforma: sólo fe, sólo gracia, sólo la Escritura; eso comenzó a ser
restaurado. El Señor comenzó a hacer: os restituiré lo que comió la oruga, el saltón y el revoltón; lo
primero que se restauró fue la justificación por la fe; por eso aquí en este contexto habla de
personas en vestiduras blancas; eso no se habló en los otros mensajes, pero aquí se habló porque
correspondía precisamente con el mensaje, la tónica del Espíritu en la época, la justificación. Sin
embargo, el Señor le habla no solamente al remanente fiel; Él le habla a todos los que se hacen
llamar cristianos. “Conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto”. Eso, tener
nombre, es lo que caracteriza a Sardis, lo que caracteriza el protestantismo; todo el mundo quiere
ponerse un nombre. A Filadelfia, que supera la condición de Sardis, el Señor le dice: Has
guardado mi nombre. Pero aquí: tienes nombre de que vives. El denominacionalismo comenzó
con el protestantismo; ahí comenzaron a aparecer muchos nombres. En filosofía, el nominalismo,
que es una facción de la filosofía, comenzó con Guillermo de Occam en la línea del
protestantismo. Cualquiera que lee la historia de la Iglesia y la historia de la filosofía va a saber a
Mensaje a la iglesia en Sardis
279
que me estoy refiriendo, el nominalismo. ¿Qué quiere decir eso? Formulismo, formalismo,
escolástica de ortodoxia sin vida, institucionalismo; tenemos un tremendo título, campanas,
órgano de tubos, personería jurídica, cuello volteado, tenemos de todo y no hay vida. Eso es lo que
el Señor está denunciando: las apariencias religiosas, el formulismo, el nominalismo, el
denominacionalismo, el institucionalismo; todo eso está debajo profetizado. Esa es tu condición:
conozco tus obras y esto es: tienes nombre de que vives, pero estás muerto. No tienes la vida del
Señor en verdad; algunos sí, hay una minoría que sí, pero la generalidad tiene el nombre de
cristianos; muchas personas hoy se llaman cristianas y no son cristianas. Conocí a un pastor que
aquí hay dos personas que lo conocen, el hermano Aniceto Mario Franco, un siervo del Señor en
Brasil; y hay una colonia luterana en el sur del Brasil, como de dos mil familias; y le decía el pastor
luterano, no estoy hablando contra los luteranos, estoy contando un hecho para ilustrar; mi idea no
es hablar contra nadie, sino que Dios nos hable para ayudarnos; le decía este pastor luterano a
Aniceto: de todas estas dos mil familias que vinieron de Alemania a formar colonias allá en Río
Grande do Sul, en el sur, y en Santa Catarina, en el Sur del Brasil, solamente 26 personas son
nacidas de nuevo; sólo 26 son regeneradas; otros, como nacieron en Alemania y la religión del
gobierno es el luteranismo, entonces son luteranos; no es que hayan leído a Lutero y estén de
acuerdo con Lutero; llevan el nombre, pero no entienden nada. Ayer estábamos analizando una
tesis que el hijo de nuestra hermana Yolanda está haciendo para la universidad del estudio de
ciencias sociales; y en esa tesis estaba estudiando unas cosas, y me la estaba leyendo para que
yo le ayudara a mejorarla; y justamente él mencionaba algunas cosas en este sentido: el mero
nominalismo, la mera apariencia. Puede ser un grupo de 10, 12 personas, a veces reuniéndose en
una catedral gigantesca; aparece el título, aparece tal, aparece cual, pero cuando tú vas a la
realidad no hay Espíritu, no hay vida; algunos pocos sí. “Tienes unas pocas personas que andan
conmigo en vestiduras blancas”. Han emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero; hay
gente verdaderamente justificada. En el movimiento protestante, de la Reforma para acá, hubo
gente que verdaderamente entendió, hubo gente que verdaderamente estuvo por Cristo,
comprendió la justificación, comprendió la epístola a los Romanos y fueron justificados, caminaron
Mensaje a la iglesia en Sardis
280
con Dios y fueron fieles; se puede mencionar a muchos que fueron fieles, pero muchos de los que
vinieron después no lo fueron; sin embargo, tenían el nombre. Tienes nombre (ahí está,
apariencia, formulismo, institucionalismo, denominacionalismo) de que vives y estás muerto.
Hay otra cosa que el Señor discierne; porque ese es el discernimiento del Señor al cual no le
engañan las catedrales, los órganos de tubos y los cuellos volteados; eso no le engaña al Señor;
Él habla como son las cosas, en la realidad. Otra cosa que el Señor dice: “Sé vigilante, y afirma las
otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”. Lo
que ellos recibieron, que sí fue de Dios, se fue perdiendo y eso sucede en la historia del
protestantismo; el Espíritu Santo mueve un remanente fiel, y ese remanente fiel descubre la
palabra del Señor y el Señor verdaderamente saca de Babilonia y verdaderamente restaura con
ese remanente; pero luego viene otra generación que solamente eran hijos, tíos, sobrinos,
parientes, pero que no tienen el Espíritu del Señor, y ya a la próxima segunda y tercera
generación, solamente le queda el nombre de lo que fue. Con todo lo que fue Wesley, fue
tremendo, pero después de él, lo que es el metodismo, es otra cosa distinta; ahora por ejemplo, en
Hamburgo, están casando en templos lujosos hechos por el Estado, con cuello volteado, todo
hecho bien, formal, una ceremonia muy bonita; se casa una teóloga con una abogada, lesbianas,
casadas, en pleno culto, en plena catedral. Se están casando lesbianas y son luteranos o
metodistas. Hay teólogos que confiesan su ateísmo; hay teólogos que se llaman teólogos de la
muerte de Dios; se pueden decir nombres propios: Altiser, Hamilton, Paul Van Buren, Robinson;
algunos de ellos dicen: yo soy episcopal, cristiano y ateo. ¿Por qué ateo? Porque no cree en Dios;
pero entonces si no cree en Dios ¿cómo es que es cristiano? bueno, pero es que Jesús fue un
hombre que pudo traer una buena sociedad, y si la gente tiene más o menos la moral de Jesús, se
puede vivir en sociedad de esa manera; él no está hablando del cielo, ni de Dios, ni de la eternidad,
solamente de lo útil que es la moral de Jesús para que la sociedad pueda sobrevivir; y que es
presbiteriano o episcopal porque pertenece a esa denominación. Muchos viven de los diezmos de
la denominación y enseñan en contra de la Biblia en el mismo seminario. Niegan el nacimiento
virginal de Cristo, niegan la resurrección de Cristo, niegan la inspiración de la Biblia, le niegan unas
Mensaje a la iglesia en Sardis
281
cuantas epístolas al apóstol Pablo y viven de la denominación; se ponen su cuello volteado,
predican sus barbaridades y blasfemias desde el púlpito, con luces de colores, con órganos de
tubos. Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Por eso el Señor no habla solamente de la
gran ramera, sino que la ramera tuvo hijas también llamadas rameras, también infieles al Señor,
que tienen la simiente de los hombres y no la simiente de la palabra de Dios; eso está claramente.
Institucionalismo denominacional
Ahora dice aquí: “afirma las otras cosas que están para morir”. El avivamiento recupera cosas,
pero luego los siguientes que vienen, dejan que se muera; como decía el Señor: las ovejitas que
vienen detrás, en vez de encontrar aguas limpias, encuentran aguas pisoteadas; en vez de
encontrar pastos suculentos, encuentran pastos hollados como dice el Señor en Ezequiel 34; las
generaciones siguientes no son fieles al Señor. Samuel fue fiel al Señor, pero no sus hijos; David
fue fiel al Señor, pero no sus hijos. El Señor no tiene nietos, como decía el hermano David
Duplesis; cada hijo de Dios tiene que recibir directamente al Señor, porque las cosas se van
perdiendo y eso ha sucedido en la cristiandad. “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están
para morir”. Ya han muerto algunas, otras todavía no están muertas, ¿qué quiere decir? Como lo
va a decir a continuación, que aún en el protestantismo el depósito de Dios está fragmentado e
incompleto. Algunos se organizan alrededor de una experiencia, digamos, hablan en lenguas,
entonces hacemos la iglesia pentecostal. Otros dicen: no hay que bautizar a niños, sino a los
adultos y nosotros bautizamos a los adultos, entonces hacemos la iglesia y le ponemos un
nombre, nos identificamos con nombre: Los bautistas. Hay otros, solamente la justificación por fe,
la santidad, vivir de manera metódica, entonces hacemos el metodismo. No, el gobierno de la
iglesia no es de obispos, sino de muchos presbíteros, entonces hagámoslo presbiteriano y ahí
empieza ese nominalismo, ponerse nombres, organizarse alrededor de porciones incompletas. El
Señor no dio el don de lenguas para crear una iglesia pentecostal, sino para que toda Su Iglesia
sepa que están vigentes los dones espirituales. El bautismo no es para hacer una iglesia de
Mensaje a la iglesia en Sardis
282
bautismos; el bautismo es para todo el pueblo. Todo lo que el Señor nos da a unos y a otros, debe
verterse al cuerpo y es para enriquecer a todo el cuerpo; pero ¿qué pasa cuando hay esa falta de
integridad en el consejo, en el depósito de Dios? lo que dice aquí el Señor: “Acuérdate, pues, de lo
que has recibido y oído”; acuérdate, retén el consejo de Dios y “guárdalo, y arrepiéntete”.
¿Arrepiente de qué? de dejar morir las cosas, de ser parcialista, de ser nominalista, de ser
incompleto. Pablo escribió a la iglesia en Tesalónica: necesito volver donde ustedes, para
completar la fe. La carga apostólica es que la fe sea completa; la fe que una vez ha sido dada a los
santos debe ser retenida; pero acuérdate de lo que recibiste, porque no he hallado tus obras
perfectas.
“Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. El Señor
está hablando que cuando Él venga encontrará algunas personas en la cristiandad, en esa
cristiandad específica del protestantismo que estarán en nominalismo, en formulismo, en
institucionalismo, en denominacionalismo, incompleto su testimonio, solamente cosas parciales,
atomizado, dividido y así será hallado por el Señor en Su regreso. Algunos serán hallados en el
estado católico romano porque a Tiatira le menciona la segunda venida. Algunos serán hallados
en el estado protestante que el Señor reprende; no a todos; el Señor dice: tengo algunos pocos
que son fieles; pero el Señor considera a esos fieles una minoría frente a lo común; y cuando dice:
“las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas”, quiere decir que
una obra que no es perfecta y que tiene partes muertas, que no están vivas, que no están
incluidas, eso quiere decir la atomización, que el consejo de Dios está incompleto en los grupos
atomizados del protestantismo. Y necesitamos la plenitud de la palabra, la plenitud de la comunión
del cuerpo para que el Señor pueda sentirse satisfecho, como se lo dice después a Filadelfia a la
cual no reprende. Filadelfia es la superación del protestantismo caído; no sólo el romanismo ha
caído, también en el protestantismo ha habido caídas y esa lo delata el Señor aquí.
Ahora dice, gracias a Dios: “4Pero tienes unas pocas personas en Sardis, que no han manchado
sus vestiduras”. El Señor a pesar de que habla tan fuerte porque Él tiene que decir la verdad, Él
reconoce que eso no es con todos; él reconoce que hay una minoría, hay un remanente que es fiel;
Mensaje a la iglesia en Sardis
283
y es curioso, la historia de la cristiandad en el protestantismo, la recuperación progresiva de la
verdad que ha habido, lo que el Señor dijo: “restituiré”, ha sido a través de remanentes; siempre
fueron los remanentes los que hicieron avanzar al protestantismo de una cosa a la otra. Lutero
trajo la justificación por fe, no la santificación; fue un remanente, Wesley y los que estaban con él,
los que avanzaron. Luego dentro del mismo movimiento de santidad que había en la historia de la
iglesia, el metodismo, los nazarenos, etc., hubo algunos que recuperaron los dones espirituales, la
sanidad, la profecía, etc., pero no fue todo; fue un remanente; y aun dentro del mismo
pentecostalismo, la visión del cuerpo, el depósito de Dios, el consejo de Dios, es recuperado por
remanentes; y el Señor habla acá: “tienes unas pocas personas en Sardis, que no han manchado
sus vestiduras”. Aquí el Señor está diciendo que los reconoce remanentes; y lo curioso es que
esos remanentes los identifica como verdaderos redimidos que no han manchado sus ropas; o
sea, personas regeneradas y santificadas, que es lo que quiere decir las vestiduras blancas; son
vestiduras blancas en justificación y en santificación; eso fue lo que justamente se dio en el
período protestante, en el remanente. Y sigue diciendo: “y andarán conmigo en vestiduras
blancas, porque son dignas”. Aquí nos damos cuenta de que esta palabra “dignas” que está
hablando, ya no es solamente la justificación que es por gracia, sino la santificación y la victoria
para el galardón. Por eso dice: “porque son dignas”; o sea, son personas que no solamente son
justificadas, sino que son vencedores, por eso se aplica la palabra “dignos”; y sigue diciendo: “y
andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere...” Aquí usted se da
cuenta de que al igual que en Tiatira, el Señor empieza a llamar primero a los vencedores.
Apelación a los vencedores
Cuando tu ves a Efeso, el Señor llama a la iglesia primero; dice: El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias; y después menciona a los vencedores. En Esmirna, primero menciona
la iglesia y después los vencedores. En Pérgamo, primero menciona la iglesia, después los
vencedores; pero en Tiatira, que cayó en las profundidades de Satanás, ya no se puede hablar de
Mensaje a la iglesia en Sardis
284
la generalidad; ahora solamente los vencedores primero; primero menciona a los vencedores; lo
mismo acá en el caso de Sardis; el Señor tiene las siete estrellas en su diestra, pero ya no puede
decir a Sardis que anda entre los candeleros como dijo al principio, porque ya no es como al
principio; han muerto ciertas cosas; entonces ahora el Señor ¿qué le dice? Le dice solamente que
tiene las siete estrellas, que algunos andan en ropas blancas; pero “el que venciere”, se lo dice
primero; o sea que el Señor está apelando a los vencedores, a los que venzan la condición que Él
reprende del catolicismo y del protestantismo, porque Él es el sumo sacerdote que tiene el deber
de mantener los candeleros funcionando, y tenía una tijerita que era la despabiladera para quitar lo
malo: tengo contra ti esto, ahí está la despabiladera; pero también: tienes esto, ahí está añadiendo
aceite. El Señor está reprobando con la tijerita y aprobando o reforzando lo que aprueba, ¿amén?
Entonces por eso llama primero a los vencedores. Hoy en día, desde la época de Tiatira para
adelante, el Señor llama a los vencedores primero. Si toda la iglesia no llega al nivel que el Señor
espera, por lo menos los vencedores lleguen a lo que el Señor quiere; si no todos son vencedores,
que algunos lo sean, así sean pocas personas.
“El que venciere será vestido de vestiduras blancas”. Ese es el énfasis en el protestantismo, eso
es lo que se le permite a los vencedores, verdaderamente redimidos, crucificados, santificados,
vencedores: “será vestido de vestiduras blancas”; y aquí dice algo muy serio, que como les dije la
vez pasada que lo mencionamos, requiere un estudio largo que hoy el tiempo no nos da, pero
vamos a adelantar un poquito.
El libro de la vida
Otra parte de la promesa, y note a quién le promete y en qué contexto está esta promesa: está
en el contexto de los vencedores. Ustedes saben que el Señor tiene para los vencedores la
recompensa del milenio; recibieron facultad de juzgar los que vencieron a la bestia, a su imagen,
que pusieron su vida por el Señor; se sentarán con Cristo y reinarán mil años. El libro de la vida;
para interpretar y entender bien el libro de la vida que va a decir aquí, hay que tomar todos los
Mensaje a la iglesia en Sardis
285
versículos que hablan del libro de la vida. Si tú tomas sólo este versículo del libro de la vida, tú no
vas a entender bien; tú tienes que tomar todos los versículos de la Biblia que hablan del libro de la
vida para entender todos esos versículos. Si tú tomas todos, te das cuenta de que hay secciones
en el libro de la vida; hay cosas que están escritas en el libro de la vida desde el principio del
mundo y hay un momento en que algunos son reescritos en el libro de la vida. Estos del libro de la
vida que aparecen en Sardis, son en el contexto de los vencedores, en el contexto del milenio; ese
es el contexto del libro de la vida; no está hablando en el contexto general del libro de la vida. Hoy
no podemos, por causa del tiempo, estudiar a fondo con todos los versos, pero adelanto estas
cosas; el libro de la vida es complejo; hay que tener todos los versos que hablan del libro de la vida
en la Biblia y te vas a dar cuenta de las secciones que tiene; lo que está escrito al principio del
mundo, lo que se escribe después, lo que se confirma. Entonces, con ese preámbulo el Señor
añade al galardón de los vencedores en Sardis: Ser vestidos de vestiduras blancas y no borraré su
nombre del libro de la vida; o sea que en el libro de la vida hay una sección donde están los
nombres de los vencedores; no todos los cristianos son vencedores.
Si algún cristiano no es vencedor no estará en la sección de los vencedores en el libro de la vida.
“No borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante
de sus ángeles”. Fíjense en cómo el Señor también relaciona el galardón con el problema de la
iglesia. ¿Cuál era el problema de la iglesia? Nominalismo. Tiene nombre de que era, pero no era;
pero cuando el Señor confiesa un nombre ese sí es. Nosotros llamamos a lo malo bueno y a lo
bueno malo. Dice el Señor en Malaquías que cuando Él venga la gente comprenderá quién en
verdad le sirve a Dios y quién no le sirve. Hoy muchos que no le sirven aparecen como servidores,
y los más fieles servidores aparecen como si fueran los peores herejes; los quemaron; a
Savonarola lo quemaron, a Juan Hus lo quemaron, a William Tyndale lo quemaron, a muchos
siervos del Señor los mataron, los tuvieron como lo peor. Bienaventurados sois, cuando tomen
vuestro nombre como malo, porque vuestro galardón es grande en los cielos, porque así hicieron
vuestros padres con los profetas. Los que están buscando nombres hoy en día, ese es un
problema del protestantismo, querer aparecer. A veces sacamos tarjetas de consejeros y nos
Mensaje a la iglesia en Sardis
286
ofrecemos a aconsejar a todo el mundo; repartimos las tarjetas sin saber con qué demonio nos
vamos a encontrar. No es que el Señor no nos use en una situación para una tarea, sino que nos
autopromovemos; eso es típico del protestantismo; pero el Señor dice: confesaré su nombre.
Cuando el Señor confiesa el nombre, ahí sí es verdad; el Señor no llama gato a la liebre, el Señor
le llama gato al gato y liebre a la liebre. Entonces el Señor sabe que en el protestantismo hay ese
problema de nombres, que queremos nombres, apariencias, discursos de promoción, y el Señor
dice: así no es; pero si andas en vestiduras blancas conmigo, no borraré tu nombre y confesaré tu
nombre; no sólo no lo borraré de esa sección de vencedores que es para el milenio, no lo borraré,
sino que lo confesaré, confesaré su nombre; y dice aquí: “delante de mi Padre, y delante de sus
ángeles”; porque nosotros, como dice el Señor Jesús, buscamos gloria de los hombres. ¿No dice
así Jesús? Como podéis vosotros ser verdaderos, si buscáis gloria unos de otros. El que busca la
gloria de Dios, ese es fiel y verdadero; por eso San Pablo decía a los Gálatas: Si buscase todavía
el favor de los hombres, no sería siervo de Cristo; o sea, los verdaderos quieren ser reconocidos
por el cielo aunque la tierra los tenga por lo peor. Lo importante es eso: delante del Padre que tiene
siete ojos para escudriñar lo más profundo, que no se engaña con las apariencias, y delante de
sus ángeles que ven todas las barbaridades que hacemos, así es. Pero el Señor dice: “confesaré
su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Todos queremos que se hable bien de
nosotros; a veces los políticos pagan para que digan: Bravo, doctor fulano. Sabemos que eso es
pura paja, eso está comprado, eso es nominalismo; pero que el Señor hable bien de alguien, como
cuando Aarón y María hablaron mal de Moisés, el Señor habló bien de Moisés, esa opinión de
Dios, esa es la verdadera, no la del hombre. Entonces, eso es lo que el Señor en esta situación de
nominalismo, de apariencias, de discusiones, de rivalidades, en esa condición el Señor le promete
a los vencedores confesar sus nombres delante del Padre y delante de Sus ángeles; será
reconocido en el cielo, aunque en la tierra, debido a tanto negocio, no hubiera sido reconocido. “El
que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”; o sea, el Señor llama a los vencedores
primero. Ahora, esa es la diferencia en las tres primeras iglesias; en las cuatro últimas apela
primero a los vencedores, pero luego les habla a todas las iglesias; pero les habla también: Si
Mensaje a la iglesia en Sardis
287
alguno tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias; o sea, el Señor enseña a todas las
iglesias tratando de frente con el protestantismo a través de este mensaje a Sardis, el cual
profetiza esa época de la Iglesia. El Señor, hermanos, nos ayude, para que nos encaminemos bien
y no se hallen en nosotros los males que el Señor reprende.
En la crítica textual sólo hay una diferencia con esta traducción, allí donde dice: “El que
venciere”; en el original griego dice: “El que así venciere”; eso lo dice el griego. ¡Amén, hermanos!
†
Continúa con: Mensaje a la iglesia en Filadelfia.
Mensaje a la iglesia en Sardis
288
Aproximación al Apocalipsis (19)
EL MENSAJE A LA IGLESIA EN FILADELFIA69
“Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que
tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. Apocalipsis
3:7.
Crítica textual
Hermanos, vamos a dar continuidad con la ayuda del Señor, al estudio que estamos haciendo
paulatinamente del libro del Apocalipsis. Estamos en el capítulo 3 y hoy nos corresponde una
porción super especial, una porción con la que Dios nos quiere enseñar; es el mensaje a la iglesia
en Filadelfia. Está en Apocalipsis 3:7-13. Voy a hacer una primera lectura de corrido del texto;
mientras la doy, hago una pequeña acotación en cuanto a crítica textual; en este caso no es muy
amplio, y después volvemos sobre nuestros pasos a considerar los versos uno por uno. Dice así el
Señor Jesús a Juan el apóstol:
“7Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave
de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. 8Yo conozco tus obras; he aquí, he
puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca
fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9He aquí, yo entrego de la sinagoga
de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que
vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 10Por cuanto has guardado la
69
Enseñanza en reunión de la obra en Teusaquillo, Bogotá D. C., enero 18 de 2002.
Mensaje a la iglesia en Sardis
289
palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el
mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11He aquí, yo vengo pronto; retén lo que
tienes, para que ninguno tome tu corona. 12Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi
Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad
de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13El que
tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
En cuanto a crítica textual, solamente allí en el primer verso de este mensaje, el 7, allí donde
dice: “el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David”; en esta traducción, se colocó la
traducción más correcta: “la llave de David”. Hay algunos manuscritos posteriores, manuscritos
llamados minúsculos de siglos finales, que cambian en este lugar y dicen: “la llave del Hades”;
otros dicen: “la llave del infierno, de la muerte y del Hades”. Uno solo dice por ahí: “la llave del
paraíso”; pero la mayoría de los manuscritos y los más antiguos dicen como esta traducción lo
dice: “la llave de David”. El resto, todo lo demás concuerda en los manuscritos; las únicas
divergencias en crítica textual es en ese puntito, pero aquí Reina Valera del 60 tiene la traducción
más acertada; es decir, es más fiel a la mayoría de los textos y a los textos más antiguos. Eso
entonces solamente en cuanto a crítica textual.
La ciudad de Filadelfia
Al mirar el mensaje a la iglesia en Filadelfia, empecemos a pensar un poquito en la ciudad de
Filadelfia; es importante ver el sentido de la historia de la ciudad, porque Dios utilizó estas
ciudades en sentido profético; todo el Apocalipsis es una profecía; por lo tanto, aquella ciudad no
era solamente una ciudad histórica, aunque sí era una ciudad histórica, pero la iglesia en esa
ciudad tenía unas condiciones con las cuales el Señor quería proyectar profecía. Es interesante
ver el nombre de Filadelfia, de dónde viene la palabra Filadelfia, etc. Esta ciudad de Filadelfia, no
la iglesia, sino la ciudad, fue fundada dos siglos antes de Cristo por un rey, Eumenes de Pérgamo;
y él tenía un hermano que se llamaba Atalo, el cual era un hermano muy fiel a Eumenes, era un
283
hermano que le apoyaba en todo en el gobierno, en el cual Eumenes podía confiar. Eumenes
llamó Filadelfo a su hermano Atalo; es decir, un hermano fraternal, un hermano en el cual se
puede confiar. Por eso esa ciudad, en honor a Atalo, Eumenes la fundó y la colocó Filadelfia,
puesto que era un hermano muy fiel para él, y por eso a esa ciudad la llamó con ese nombre,
Filadelfia. Pero Dios sabía lo que iba a hacer cuando usara ese nombre para proyectar profecía.
Aquí el Señor le habla a una iglesia histórica. Filadelfia queda más o menos a unos 120 kilómetros
al sureste de Sardis. Aquí tenemos el círculo de las siete iglesias: Efeso, Esmirna, Pérgamo,
Tiatira, Sardis, Filadelfia, al sureste de Sardis, y Laodicea; ese es más o menos el círculo de las
siete iglesias, de manera que Filadelfia es una ciudad que está a 120 kilómetros al sureste de
Sardis. Esta ciudad es una ciudad que está en una meseta muy fértil; es tan fértil que realmente es
una ciudad muy bendita; y lo curioso, como les decía, es que de las siete ciudades, solamente dos
ciudades sobreviven hasta el día de hoy, que son: Esmirna, a la cual el Señor no le reprocha
nada, y Filadelfia, a la cual el Señor tampoco le reprocha nada.
Columna y baluarte de la verdad
Hoy en día, esa ciudad fue tomada por los turcos en la época en que los musulmanes se
extendieron; fue donde el cristianismo duró más tiempo después de la invasión de los
musulmanes; y hasta el día de hoy existe un testimonio cristiano en Filadelfia; claro que en el lugar
donde se reunían los cristianos en Filadelfia, los musulmanes hicieron una mezquita y le
cambiaron el nombre a la ciudad y la llamaron Alá Seher, o sea, ciudad de Dios; es decir, los
mismos musulmanes le llaman a Filadelfia: Ciudad de Dios. Ahora, hay una cuestión curiosa en
esa ciudad; hasta el día de hoy existe una columna grandísima, muy antigua; desde la antigüedad
se construyó una columna grandísima en Filadelfia; y Filadelfia está en una zona sísmica, donde
tienen constantes temblores y hasta terremotos, pero esa columna que simboliza la ciudad de
Filadelfia, así como la torre Eiffel simboliza a Paris y el Big Ben simboliza a Londres, así esa
Mensaje a la iglesia en Filadelfia
284
columna simboliza a Filadelfia; no ha caído esa columna que es tan antigua, a pesar de los
terremotos que ha habido. Laodicea, que está un poquito después de Filadelfia, fue totalmente
arrasada y esa ciudad no sobrevive; pero Filadelfia sobrevive hasta hoy con un nombre musulmán,
Alá Seher, ciudad de Dios, y sin embargo, esa columna está en pie, ese es un símbolo. El Señor
dijo que al vencedor le haría columna del templo de Dios y nunca saldría de allí; la iglesia es
llamada columna y baluarte de la verdad. De todas las iglesias, a Esmirna y a Filadelfia el Señor no
reprende, pero sólo a Filadelfia le abre una puerta. Esmirna está en prueba, pero Filadelfia pasó la
prueba y por eso se le abre la puerta. Entonces yo creo que todas las iglesias, porque esto el
Espíritu lo dice a las iglesias, todas las iglesias tenemos que aprender del mensaje del Señor a
Filadelfia. Primero, porque no la reprende; segundo, porque le abre una puerta; quiere decir que
esta iglesia, la de la ciudad de Filadelfia, en Asia Menor, es una iglesia conforme al corazón de
Dios, una iglesia donde el Señor respalda, donde el Señor bendice; el abrir una puerta quiere
decir: yo estoy contigo, no importa que tengas poca fuerza, no importa que sean pocos, no importa
que sean débiles, yo les abro una puerta que nadie puede cerrar; lo que yo cierro nadie puede
abrir, pero así también lo que yo abro nadie lo puede cerrar. El Señor, a la única iglesia que le abre
una puerta, es a Filadelfia y no le reprocha nada; por lo tanto, todos nosotros tenemos que
aprender, todas las iglesias tenemos que aprender de Filadelfia, cuales son las cosas que el Señor
aprueba en Filadelfia, porque el Señor revela Su corazón, qué es lo que Él quiere de la iglesia, en
la manera como Él le habla a Filadelfia.
Credencial del Santo y Verdadero
Vamos a empezar a repasar estos versos uno por uno. Vamos al primero. Como a los demás, les
dice: “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia”. Ahora miren cómo se presenta el Señor a la
iglesia. A cada iglesia se le presenta con una credencial diferente. ¿Por qué? porque la iglesia
equis o ye está en una situación equis o ye; entonces el Señor, según la situación, se presenta a la
Mensaje a la iglesia en Filadelfia
285
iglesia. Él no se presenta a todas con las mismas credenciales, sino que a cada una se presenta
según lo que la iglesia necesita de Él. Ahora a Filadelfia se le presenta de esta manera: “Esto dice
el Santo”; es interesante esto. Precisamente en la historia de la Iglesia, mirando proféticamente
este mensaje, ustedes recuerdan cuando habíamos visto aquel pasaje de Joel que dice que lo que
quedó de la oruga comió el saltón, lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió
lo que del revoltón había quedado, mostrando cómo la planta del Señor fue comida; pero luego el
Señor dice: Os restituiré lo que comió la oruga, el saltón, el revoltón, la langosta. En la historia de la
Iglesia vemos que desde la Reforma existe una recuperación; esa recuperación comenzó desde
Sardis, la época del protestantismo con la justificación por la fe; pero no basta la sola justificación;
no es solamente ser justificados, sino ser santificados; ustedes recuerdan que después de la
época protestante, de la época luterana, de la época del primer protestantismo, comenzó con
Wesley y con otros hermanos ese énfasis en la santidad de Dios; y aquí justamente, el Señor a esa
iglesia, la de Filadelfia, se le presenta como “el Santo y el Verdadero, el que tiene la llave de
David”, y explica lo que eso quiere decir, con la siguiente frase: “el que abre y ninguno cierra, y
cierra y ninguno abre”. Esta expresión, “la llave de David”, aparece por el Espíritu Santo en el libro
de Isaías 22:22.
La llave de David
Los invito a que leamos ese pasaje allí para que entendamos el contexto en el cual el Señor
estrenó esta expresión en la Biblia. “Profecía sobre el valle de la visión”; está en la parte donde
dice: El corrupto Sebna será sustituido por Eliaquim. Sebna era un sacerdote al que se le
habían encargado los tesoros, pero por ser infiel, fue sustituido por otro sacerdote que se llama
Eliaquim. Leamos ese pasaje de Isaías 22:15-25 para tener el contexto donde aparece esta
expresión clave, que sólo aparece en estos dos lugares, una en el Antiguo, que es ésta, y otra en
el Nuevo, que es la que leímos en Filadelfia. “15Jehová de los ejércitos dice así: Vé, entra a este
Mensaje a la iglesia en Filadelfia
286
tesorero”. Fíjense en la palabra “tesorero”, porque los sacerdotes eran los tesoreros, y ellos
guardaban los tesoros y tenían una llave, y esa llave se la ponían en los hombros; esa función
sacerdotal de tesoreros fue instituida por David. David fue el que encargó a los sacerdotes el
cuidado de los tesoros de la casa de Dios, incluso los tesoros reales. Por eso se llamaba “la llave
de David”, porque eran los tesoros de la casa de Dios con los que se iba a construir el templo y
eran los tesoros del rey David. El sacerdote, pues, tenía esa llave y se la ponía en el hombro; por
eso se dice: la llave sobre su hombro, dice la Escritura; ellos tenían la llave en el hombro y nadie
podía entrar en esos tesoros, sino el que tenía la llave, que era el sacerdote encargado. El Señor
es el que tiene la llave de David; es decir, es el que tiene los tesoros de Dios, el encargado de los
tesoros de Dios, el que abre y nadie cierra y el que cierra y nadie abre; o sea, el depositario de
parte de Dios, de las riquezas; por eso esa palabra “tesorero” aquí es clave. Dice: “entra a este
tesorero, a Sebna (pero este tesorero se mostró indigno) el mayordomo, y dile: 16¿Qué tienes tu
aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su
sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?” Él empezó a hacer para sí las cosas,
empezó a utilizar para sí mismo lo que era del Señor, empezó a construir su casa, construyó hasta
un sepulcro, un sepulcro lujoso; hasta el sepulcro de Sebna ya estaba preparado por Sebna.
“17He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro”. Como
quién dice: ni el sepulcro vas a utilizar. “18Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra
extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor”. Él
no era el Señor, él era el mayordomo, pero estaba trabajando para sí. Es como dijo el Señor en la
parábola a aquel mayordomo: Da cuenta de tu mayordomía; ¿qué has hecho con lo que he puesto
en tus manos? Él lo estaba usando para sí mismo, estaba malversando los bienes que el Señor le
había dado. “19Te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. 20En aquel día llamaré a mi
siervo Eliaquim hijo de Hilcías”. Éste era hermano del profeta Jeremías; Hilcías es aquel que
descubrió los rollos en tiempo de Jeremías; aquí está profetizado en Isaías. “21Y lo vestiré de tus
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vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; (esa era la llave) y
será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá”. ¿Qué tenía que hacer el mayordomo con
la llave? Tenía que usar esos bienes para beneficio del pueblo de Dios. “Será padre al morador de
Jerusalén, y a la casa de Judá. 22Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá,
y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá”.
El tesorero de la casa de Dios
Por aquella función que se les había delegado a estos sacerdotes como mayordomos y
tesoreros de la casa de David para el pueblo de Dios, éstos eran figura del verdadero Sumo
Sacerdote, verdadero mayordomo, verdadero ungido, ecónomo de Dios, que es Cristo, que es el
que tiene la autoridad de abrir y nadie cierra; cerrar y nadie abre. “Y pondré la llave de la casa de
David sobre su hombro, y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá. 23Y lo hincaré como clavo
en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre”. Un clavo firme es donde se
pueden colgar las cosas; en un clavo flojo no se puede colgar nada; el otro sacerdote, que era
como un clavo flojo no se le puede confiar nada porque se cae. Se nos pueden confiar cosas y se
mantienen o se caen; es importante esto. “24Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre,
(¿qué había que colgar? La honra de la casa del Padre) los hijos, y los nietos, todos los vasos
menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros. 25En aquel día, dice Jehová de los ejércitos,
el clavo hincado en lugar firme será quitado; (ese era Sebna) será quebrado y caerá, y la carga
que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló”.
Sebna era alguien en el cual no se podía tener confianza; se le habían entregado los tesoros y
los malversó, los usó para sí mismo; en cambio Eliaquim vendría después de Sebna, y él sí sería
digno de confianza, se colgaría en ese clavo firme la honra de la casa. Este capítulo nos aclara lo
que significa esa expresión de Apocalipsis aquí en el verso 7 donde dice “el Santo, el Verdadero, el
que tiene la llave de David”; esas palabras las habló Isaías por inspiración del Espíritu Santo,
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sabiendo que aquellos sacerdotes eran figura del verdadero Sumo Sacerdote, el verdadero
tesorero de la casa de Dios en quien Dios puso su confianza, colgó Su propia honra, el testigo fiel
y verdadero, el Santo; por eso, con ese capítulo de fondo esta frase tiene mucho significado. Quizá
si no hubiéramos leído Isaías no hubiéramos comprendido el significado de la llave de David;
ahora entendemos lo que se quiere decir del Señor Jesús, que Él tenga la llave de David.
En otro pasaje dice que la tiene sobre Su hombro. “El que abre y ninguno cierra, y cierra y
ninguno abre”. ¿Por qué el Señor empieza a presentársele así a la iglesia en Filadelfia? Porque le
va a decir de aquí a poco, que Él le va a abrir una puerta. ¡Ah! no importa las puertas que abran los
hombres; esas las pueden volver a cerrar los hombres o el diablo. Ahora, no importa tampoco las
puertas que cierran los hombres, si las abre Dios. Como aquí el Señor que es el que va a abrir la
puerta, se presenta como el que tiene la llave y que abre y nadie cierra. Hermanos, esto es tan
importante para nosotros, que tenemos que ver cuáles fueron las causas que movieron al Señor
para que esté dispuesto a abrir y no dejar que nadie cierre, porque si nosotros entendemos el
corazón del Señor y nos ponemos en la línea del Señor, en el Espíritu, la misma palabra va a ser
para nosotros, porque esa iglesia nos representaría a nosotros si somos iguales, si cumplimos
como quien dice estas expectativas del Señor; pero para que nosotros podamos decir que somos
Filadelfia, tenemos que llenar estas expectativas; porque, hermanos, a veces las puertas se nos
cierran porque no hacemos las cosas bien. El que abre y nadie cierra, es el Señor; lo mismo si
cierra, nadie abre. Cuando Esaú lloró por la primogenitura, pudo patalear todo lo que quiera, no se
le abrió; la primogenitura era de Jacob. Aun Moisés, ustedes recuerdan, cuando quiso que se le
perdonara y pudiera entrar en la tierra, Dios le dijo: Basta, no me hables más de esto. Hermanos,
que Dios nos cierre la puerta, es terrible; hay que llenar los requisitos del Señor para que Él nos
abra la puerta.
Una puerta abierta
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Ahora, el que abre la puerta, es el Santo, el separado, no sólo de lo inmundo, sino de lo común.
Lo común a veces destruye las cosas; no sólo lo inmundo, no sólo el pecado, sólo lo común. “8Yo
conozco tus obras; (en ese momento no dijo cuales eran sus obras, pero las aprobó, por lo que
sigue a continuación) he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, (por eso se presentó
como el que tiene la llave de David, que abre y nadie cierra y cierra y