estudio limnologico del ecosistema fluvial afectado por

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ESTUDIO LIMNOL~GICODEL ECOSISTEMA FLUVIAL
AFECTADO POR LOS VACIADOS DEL EMBALSE DE
BARASONA
Antoni Palau Ybars
Dep. Medi Ambient i Ciencies del Sol (E.T.S.E.A.).Universitat de Lleida. Av. A. Rovira Roure, 177. 25 198-Lleida.
RESUMEN
Este nrtículo es un resunien de l o s principales resultados obtenidos del seguimiento ambiental de los efectos sobre el río a g u a abajo. de
dos totales consecutivos del embalse de Baramna (río Esera, Huesca) en los meses de octubre de 1995. 1996 y 1997.
Los electos del vaciado del embalse se concretaron en importantes canibios en la í‘ísico-química del agua, especialmente en el oxígeno
disuelto. 1 ~ poblaciones
s
de macrobentos tainbiCn se vieron fuerteinentc afectadas. Las poblaciones de peces del embalse presentaron riiveles de mortalidad muy altos. No obstante. todos estos cambios quedaron atenuados aguas abajo y fueron reversibles a corto plazo gracias en
parte al lavado del cauce por las creciddas naturales ocurridas después de los vaciados. Otros aspectos clave fueron la gran cantidad de sedimento\ m«vili/ad»s desde el embalse y su baja carga orgánica y concentracibn de metales pesados.
Palabras clave: Eiiibalses, vaciado total, iinpacto ambiental
El presente artículo es un resumen del estudio
de seguimiento de los efectos del vaciado total
del embalse de Barasona, sobre la físico-química
del agua y las comunidades de macroinvertebrados bentónicos (macrobentos), en el cauce de los
ríos Esera y Cinca aguas abajo del citado embalse (Palau, 1996).
El estudio se inició a finales de 1993 con la
caracterización de la situación preoperacional de la
zona de estudio antes del primer vaciado (Octubre
de 1995); continuó durante el segundo vaciado
(Octubre de 1996) y acabó después del tercer
vaciado consecutivo (Octubre de 1997). Los datos
Liinnética 14: 1.1 5 (IOOX)
O Asociiici6ii E\pafi»la de Liinnol«gÍ;i, Madrid. Spain
que se presentan son un extracto de los más interesantes y corresponden fundamentalmente al primer vaciado del embalse (Octubre de 1995) y a los
tramos de río más próximos a la presa.
Cabe indicar que en España existen pocos antecedentes sobre estudios de seguimiento y resultados como los que ahora se presentan (Palau y
Rivero, 1994). La estrategia de trabajo, así como
buena parte de los parámetros y variables clave
del estudio se obtuvieron de la experiencia francesa “LIVRE” (Cardinal, 1989) ya que el resto de
información encontrada a menudo se presentaba
de forma segmentada y a veces marginal
(Grizzle, 1981: Fisher et al., 1982; Garric et al.,
1990: Peviani et al., 1996).
2
Río Esera
1
Embalse de
El Grado
Canalde
El Grado
E-1
Embalse de Barasona
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1
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E-3
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Río Esera
1
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San Jose
ductividad eléctrica, turbidez, oxígeno disuelto,
alcalinidad total, nitrógeno y fósforo inorgánico
disuelto, sulfhídrico, DQO, cationes y aniones
mayoritarios y algunos metales (hierro, manganeso, cromo VI, cadmio, plomo). Los métodos de
análisis y tratamiento de las muestras de agua se
obtuvieron de Rodier, (1981) y Stednick, (1991).
En relación al macrobentos se ha estudiado su
distribución, su composición taxonómica y características ecológicas (Tachet et al., 1980), las densidades y biomasas, la diversidad y la calidad
biológica (índice biótico BMWP’ ; Alba-Tercedor
y Sanchez-Ortega, 1988).
CARACTER~STICASGENERALES
DE LOS RÍOS ANTES DEL VACIADO
Figura 1. Esquema orientativo de localización del embalse de Barasona, de los sistemas acuáticos asociados y de los puntos de muestreo básicos. Giiiding map showing fhe bcation of Barasona reservoir: the associnted,fluvial
system and tlze main snmpling places.
MATERIAL Y MÉTODOS
Para la realización de las diferentes fases del
estudio, se utilizó un total de 22 puntos de muestreo situados entre el río Esera a la entrada del
embalse, hasta el río Segre en la cola del embalse de Ribarroja, si bien no todos los puntos han
sido objeto de una misma intensidad de muestreo.
La Figura 1 muestra la red de los 10 puntos básicos de muestreo.
Entre Diciembre de 1993 y Octubre de 1997,
se llevaron a cabo un total de 52 campañas de
muestreo, distribuidas de forma aperiódica según
las fases del estudio. La duración de las campañas fué de un día o de varios y la cadencia de
los muestreos desde 4 meses (seguimientos de
control) hasta del orden de un minuto (seguimientos durante los vaciados).
En los diferentes puntos establecidos y campañas de muestreo realizadas, se efectuaron análisis
físicos y químicos de sedimentos del embalse (pH,
NH,+, DBO,,) y de aguas (temperatura, pH, con-
El embalse de Barasona se encuentra al NE de
la provincia de Huesca, en los términos municipales de La Puebla de Castro (presa) y de
Barasona (embalse). Sus dos principales tributarios son, por orden de importancia, el Esera y el
Isábena, que representan más del 98% de la aportación total (unos 845 Hm3/año), y sigue un régimen nivopluvial. Las demandas de agua (riegos)
se centran entre Marzo y Octubre con máximos
en Mayo, Julio y Agosto. El embalse tiene también servidumbres de abastecimiento urbano
(Acequia de Estada y Canal de Aragón y
Cataluña), así como de aprovechamiento hidroeléctrico (C.H. San José y El Ciego).
Se trata de un embalse poco productivo (mesooligotrófico; Margalef et al., 1976; Morgui et al.,
1990), lo que junto con otros factores determina
que la cantidad de materia orgánica presente en el
sedimento sea muy baja. El grado de mineralización de sus aguas es alto (Armengol et al., 1991).
En 1993, Barasona presentaba aproximadamente
entre 16 y 18 hm3 de sedimentos acumulados,
con espesores máximos del orden de 20 a 25 m
inmediatamente al lado de la presa.
El tramo del río Esera comprendido entre la
presa de Barasona y el río Cinca (un tramo de 6
Km aproximadamente) presenta un cauce encajado en un estrecho desfiladero rocoso. Hasta el
momento del vaciado, no existía un caudal de
mantenimiento establecido aguas abajo de la
presa, de modo que se alternaban largos periodos
de caudales mínimos (alrededor de 80 l/s debido
a filtraciones) con crecidas puntuales de regula-
3
ción de más de 150 m3/s. Los caudales mínimos
aumentaban de manera sustancial aguas abajo
con el retorno de aguas de la Central Hidroeléctrica San José (últimos 4 Km. del Esera, aproximadamente).
En circunstancjas normales, las aguas del tramo final del río Esera se caracterizaban por una
variabilidad térmica importante (3-28 “C) y también en el contenido de oxígeno. Eran aguas de
mineralización moderada y con bajas concentraciones de amonio y fósforo inorgánico disuelto.
En estas condiciones el macrobentos se encontraba limitado a varios niveles (calidad y cantidad
de agua, hábitat, estabilidad, etc.), de ahí que
estuviese formado por poblaciones de especies
tolerantes y cosmopolitas que alcanzaban una
comunidad algo más diversa y estructurada, en
los últimos 4 Km del río.
En conjunto el tramo presentaba unas biomasas de macrobentos calificables de bajas (0.031.OS g C/m2) y un índice biótico (BMWP’) entre
25 y 95 aproximadamente, con la mayor parte de
los valores dentro de las categorías indicadoras
de alteración significativa.
Sobre el río Cinca en la zona de estudio, su régimen es nivopluvial atenuado (regulado), con un
caudal medio de unos 30 m3/s sometido también
a fluctuaciones importantes, tanto estacionales
(sueltas de regulación de más de 200 m’/s), como
horarias (hidropuntas entre 10 y 40-45 m3/s).
Todo ello determina un cauce abierto (la antítesis
del tramo final del Ésera), con potentes acopios
de gravas y cantos rodados muy afectados por
explotaciones de áridos, con múltiples canales en
forma dendrítica.
Las aguas son, en origen, de buena calidad,
menos mineralizadas que las del Esera y con bajas concentraciones de materia orgánica y nutrientes, en especial a la altura de la confluencia
del Esera. Aguas abajo, los vertidos recibidos y
sobre todo la entrada del río Vero, junto con el
excesivo trenzamiento del cauce, producen una
pérdida significativa de la calidad del agua, más
apreciable en verano, cuando no se alcanzan temperaturas superiores a los 28°C.
El macrobentos está dominado por taxones tolerantes, indicativos de un cierto grado de alteración del medio, no atribuibles tanto a la calidad
del agua como a las modificaciones que sufre el
cauce. El índice BMWP’ da valores que oscilan
entre 23 y 80, con biomasas entre 0.04 y 5.70 g
C/m2; valqresdel mismo orden que los registrados en el Esera, excepto el máximo de biomasa,
lo que constituye una buena evidencia de que, en
los ríos la calidad y cantidad de agua sin más,
aunque indispensables, no siempre son lo único
importante.
COMPOSICIÓN FÍSICA Y QUÍMICA
DEL AGUA DURANTE EL VACIADO
El seguimiento de las características físicas y
químicas del agua durante los tres vaciados fue,
sin duda, la fase de muestre0 más intensivo y espectacular del estudio. Duró unas 40 horas, durante las cuales se procedió a la recogida periódica de muestras a diferentes escalas de tiempo a
intervalos que iban desde 2 horas hasta unos POCOS minutos.
El tramo de río donde más y mejor se ha manifestado la magnitud del vaciado, ha sido Iógicamente el más próximo a la presa ya que aguas
abajo se ha dado siempre una creciente atenuación de la dispersión de valores (decantación,
aireación, dilución, etc;), en especial a partir del
punto en el que el río Esera desemboca en el río
Cinca. Cabe indicar que en el caso del río Cinca,
al margen de la carga de sólidos en suspensión,
aunque se registraron cambios, no se observaron
valores particularmente reseñables para el conjunto de parámetros y variables físico-químicas
estudiadas. Los principales cambios en el río
Cínca, aún sin ser tampoco reseñables, tenían
lugar más bien en los días siguientes a los vaciados. Por esta razón, los resultados que se exponen
en este documento se refieren fundamentalmente
al punto E-3, el más próximo a la presa. También
se incluyen comentarios sobre los resultados
obtenidos en otros puntos de los tramos de río
estudiados, así como de aspectos que, aún no
siendo del ámbito de las características físicas y
químicas del agua, también se pudieron percibir.
Tal es el caso de las observaciones y evaluaciones
orientativas realizadas sobre la población íctica
saliente del embalse.
En la Tabla 1 se recoge, a modo de muestra, la
relación cronológica del proceso de vaciado
correspondiente a 1995 en el tramo final del río
Esera.
La Figura 2 indica la evolución orientativa
seguida por los caudales salientes durante el pri-
4
Estación
iiiuatrco
Dkiancia
E-3
E-5
200 m
6 Km
preu
Llegada frente de agua
Hora real H.relativa
Llegada poso final Iodos
Hora real Hora relatila
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3h 40’
20h SO’
22h 20’
6h 04’
6h SO’
24h 00’
25h 30’
mer vaciado ( 1 995) y que, en líneas generales
(tendencias de variación), es aplicable al resto de
años (vaciados de 1996 y 1997), excepto en lo
que se refiere a la parte final del vaciado. Así en
1995 se caracterizó por una serie de pulsos alternos de caudal líquido y caudal sólido debido al
taponamiento y destaponamiento continuado de
los conductos de los desagües de fondo, mientras
que en 1996 y 1997 fue mucho menos fluctuante.
Un aspecto a tener en cuenta en la interpretación de los resultados es el estado preoperacional
del punto E-3 (aguas abajo de la presa), en particular antes del primer vaciado (1995). cuando el
cauce estaba formado, como ya se ha comentado,
por un rosario de pozas sujetas a unos caudales
muy bajos.
En la Figura 3 se representan los datos del
punto E-3 referidos al oxígeno disuelto como una
de las variables más relevantes durante el seguimiento de los tres vaciados (1995, 1996 y
1997). Se ha adoptado una escala horaria relativa,
tomando como cero un momento previo a la llegada de las primeras aguas del embalse. Una línea
discontinua (en el caso de 1995) indica la evolución orientativa seguida por los caudales salientes.
El momento de llegada del frente de agua se indica con una “A” y la llegada del poso final de Iodos
con una “L”. La parte final del primer vaciado se
caracterizó por una serie de pulsos alternos de
caudal líquido y caudal sólido debido al taponamiento y destaponamiento continuado de los conductos de los desagües de fondo.
La llegada del frente de agua determinó siempre un aumento del contenido en oxígeno hasta el
100 % de saturación lo que, teniendo en cuenta el
origen profundo de las primeras aguas salientes,
es atribuible a varios factores (condición trófica
del embalse, mezcla vertical de su columna de
agua, aireación de las propias aguas salientes,
etc.)
El oxígeno disuelto se mantenía alrededor del
100 % de saturación hasta la salida de lodos,
cuando tenía lugar un descenso hasta concentraciones mínimas en muy pocos minutos. En el primer vaciado se alcanzó la situación de anoxia que
se mantuvo, con pequeños incrementos transitorios (+ 3 % saturación), entre 4 y 5 días después
del vaciado, cuando se registró una clara tendencia a la recuperación de la normalidad (50-60 %
de saturación 4 días después).
En el segundo vaciado ya no se alcanzó la
anoxia absoluta (mínimo 0.05 mg 0,/1 y, además, ésta sólo estuvo por debajo del 1%de saturación durante unos 38 minutos, con una rápida recuperación en las horas siguientes. En el
tercer vaciado, el descenso del oxígeno con la
salida de lodos fue algo más gradual y en ningún caso estuvo por debajo del 1 % de saturación. El periodo de mínimo contenido de oxígeno fue más amplio que el del segundo vaciado,
pero la recuperación posterior fue también
mucho más notable (40% a las 9 horas y más
del 60% unas 10 horas más tarde.
En líneas generales, el comportamiento del
oxígeno disuelto durante los tres vaciados fue
muy similar, a excepción de lo ocurrido tras la
salida de los lodos, que ya ha sido comentado.
Al igual que con la temperatura, en todas las
figuras se puede observar una tendencia hacia la
regularización de los registros desde 1995 a
1997. Este hecho, además de estar relacionado
con lo indicado para la temperatura, también
tiene que ver con la progresiva liberación de
carga orgánica que ha supuesto para el embalse
la salida de lodos, la aireación de sedimentos
con la atmósfera, el lavado y lixiviado de los
sedimentos con la cubeta vacía. Lógicamente,
también ha influido la eliminación reiterada de
toda la población biológica de la columna de
agua, desde el plancton hasta los peces, dando
lugar a los mínimos poblacionales en el momento del tercer vaciado.
En E-5 la llegada de los frentes de agua durante los tres vaciados no supuso una variación significativa del contenido de oxígeno, que se mantuvo en valores normales hasta la llegada de los
Iodos.
Lógicamente todo el cauce del río Esera aguas
abajo de la presa se comportó como un decantador, de manera que hasta que no estuvo saturado
de lodos el agua asociada a ellos podía circular.
Ello explica que el descenso del contenido de
oxígeno hasta valores de anoxia se observara
5
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Hnras respecto al iniciu del vaciadu (1 997)
Figura 2. Evolución temporal de los caudales salientes del eiiibalse durante el vaciado de 19% (superior iquierda). Evolución temporal de
la temperatura del agua en el río Ésera unos 2.50 in por debajo de la presa (punto E-3) durante los tres vaciados de 1995 (stiperior derecha).
1996 y I9Y7 (inferior). Teniporal evolutioii of'oirq7oi.r.,froni the reserroir cluring the dum Jlirshing of 1995 ( n p p r Iejt). Teinpoiul eiolutiorz o j
witer fe~iiiperutnrt~
ir7 tlie Get-ci r i i v r 250 m clorimtrcwu the t l i i t i (.\uiiipling p1trc.e E-3) dirriiig rlle ciuin ,flu.shiiig OJ 1995 (upper right), 1996
cirir1 1997 ( r l o i v i l ) .
siempre con un cierto decalaje (hasta unas 4-5
horas más tarde en el primer vaciado) de la llegada del poso de lodo, probablemente en el momento en el que el cauce estaba absolutamente colmatado. En el primer vaciado se alcanzó la anoxia y se mantuvo alrededor de 1 día, siendo necesarios unos 3 días para que los contenidos de oxígeno se situaran alrededor del 20 % y un día mas
(4 días) para que se alcanzasen valores por encima del 70% de saturación. En el segundo y tercer
vaciados, no se llegó nunca a la anoxia y la dura-
ción del periodo con mínimas concentraciones de
oxígeno fue muy inferior (1-2 días).
Dada la importancia del contenido de oxígeno
disuelto para las comunidades acuáticas, hay que
destacar que en el río Cínca, durante los días en
que tuvieron lugar los vaciados y los posteriores
a estos, en ninguno de los puntos muestreados a
lo largo de los tres vaciados, se registraron concentraciones de oxígeno inferiores a los 4 mg/l.
El valor mínimo fue de 4.7 mg O,/] medido entre
2 y 3 días después del primer vaciado cerca de la
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Horas respecto al inicio del vaciado (1 997)
Horas respecto al inicio del vaciado (1 997)
Figura 3. Evolución temporal de la concentración de oxígeno disuelto (izquierda) y del tanto por ciento de saturación de oxígeno (derecha)
en el río Ésera unos 250 m por debajo de la presa (punto E-3) durante los tres vaciados de 1995, 1996 y 1997. Temporal evolurion r f d i s s o / ved oxygen copicentration und suturution in the Eseru river 250 m dowwstream ihe dam (sumpling place E-3) during the dum fluching of 1995,
1996 and 1997.
7
desembocadura del río Esera, en la orilla más
influida por la entrada de las aguas con lodo. En
el primer vaciado, el 97% de las determinaciones
de oxígeno disuelto realizadas en el río Cínca a la
altura del Puente de las Pilas se situaron por encima de 5 mg/l, el 9 1 % por encima de 7 mg/l y el
5.5% por encima de los 9 mg/l.
En cuanto a la temperatura del agua. con la
salida de los Iodos se detectó siempre un descenso muy brusco y acusado (unos 2°C en pocos
minutos en 1995 y unos 3°C en 1996), alcanzandose en general los valores mínimos absolutos
unas horas más tarde, cuando probablemente
buena parte del agua circulante aguas abajo de la
presa era el agua intersticial lixiviada de los sedimentos aún retenidos en el interior del embalse y
mezclada con la de los ríos entrantes (a menos
temperatura) (Fig.2).
En términos comparativos, se observa que a lo
largo de los tres años la temperatura del agua
durante los vaciados tendió a disminuir su variabilidad y a presentar unos valores medios mayores. Tanto uno como otro aspecto son debidos al
estado de estratificación del embalse antes del
vaciado, al volumen de agua embalsado y a su
temperatura media.
El rasgo más destacable de la evolución del pH
del agua, durante los tres vaciados y tanto en E-3
como en E-5, fue su moderado intervalo de variación, entre 7.0 y 8.4.
La evolución seguida por la conductividad
eléctrica del agua durante los vaciados fue muy
distinta en el primer año (199.5) respecto a los
otros dos (1996 y 1997) (Fig. 4). En 1995 la Ilegada del frente de agua supuso una clara disminución de la conductividad en relación con los
valores típicos de las aguas estancadas en el río
Esera; esta situación se mantuvo hasta el momento de la llegada de los lodos, cuando la conductividad aumentó de forma espectacular después de
presentar una fluctuación relacionable con los
cambios en la proporción agua-lodo del caudal
saliente del embalse. El intervalo de valores normales (300-450 yS/cm) se recuperó unos 4 días
más tarde.
Por el contrario, en 1996 y 1997 la conductividad del agua apenas experimentó algún cambio
en el inicio del vaciado, manteniéndose hasta el
final en un rango de variación muy estrecho. Con
el frente de lodos, el aumento de conductividad
eléctrica del agua fue manifiesto, pero sin llegar
a los valores máximos registrados en 199.5, lo que
debe poder interpretarse como que el primer
vaciado fue el que movilizó más sedimento y el
de más carga mineral y orgánica.
En E-5 ocurrió prácticamente lo mismo que en
E-3 sólo que de una forma más atenuada, sin
alcanzarse valores de conductividad máximos tan
elevados en ningún caso. Tal y como ocurría con
el oxígeno el efecto decantador del cauce del río
Ésera aguas abajo de la presa hizo que el frente
inicial de lodo llegara a E-5 con una carga más
baja de sólidos en suspensión (mayor dilución,
menor conductividad) de manera que los valores
más altos de este parámetro se registraron varias
horas más tarde.
La dinámica seguida por las concentraciones
de amonio en E-3 (y también en E-S), fue claramente antagónica a la del oxígeno disuelto, hecho
bien visible si se comparan las figuras correspondientes (Figs. 3 y 5 ) .
En E-3 el amonio alcanzó en 1995 una primera punta con las primeras aguas salientes por filtración del embalse (caudales reducidos), tal y
como ocurrió con el pH. La llegada del frente de
agua supuso una disminución, lo que confirma el
carácter trófico indicado para el embalse, no
observándose un aumento significativo hasta el
momento de la llegada del frente de lodos, cuando se alcanzaron concentraciones del orden de
3.5 mg/l.
En 1996 y 1997, se llevó a cabo un seguimiento mucho más intensivo (mucho más frecuente) del amonio para acotar mejor su evolución, observándose lo que es habitual para esta
forma de nitrógeno inorgánico disuelto en los
sistemas acuáticos. Se trata de la alternancia de
puntas registrada cerca del final del vaciado en
1996 y durante todo el proceso en 1997.
Durante los dos Últimos vaciados, las concentraciones máximas fueron algo (1996) o muy
(1997) inferiores a las de 199.5. En 1996 el amonio se mantuvo en concentraciones bajas durante
todo el proceso, destacando una punta registrada
varias horas después del final del vaciado. La variabilidad del amonio en 1997 fue muy elevada
durante todo el vaciado, intensificándose con la
salida del poso final de lodos. Sobre este particular cabe indicar que otro parámetro de alta sensibilidad como es el oxígeno disuelto, también presentó una mayor variabilidad durante el vaciado
de 1997. Esto puede interpretarse como que en
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H oras respecto al inicio del vaciado (1 996)
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H oras respecto al inicio del vaciado (1 997)
Figura 4. Evolución temporal del pH del agua (izquierda) y la conductividad eléctrica (derecha) en el río Ésera unos 250 m por debajo de la
presa (punto E-3) durante los tres vaciados de 1995, 1996 y 1997. Tcmporul evolution q f p H of water ([email protected] und electric conductiviv (rightj iri
the Eseru river 250 m downstreum the dum (sumpling pluce E-3) during the dum fluslzing qf 1995, 1996 und 1997.
9
este tercer y último vaciado, el sedimento salió de
una forma más gradual en el tiempo y no concentrado al final. De hecho, en 1997 el poso final de
lodos fue claramente más diluido que el de los
dos años anteriores, lo que sin duda redundó en la
mayor proporción de ejemplares de peces vivos
salientes del embalse.
En ningún momento, por el pH y la temperatura del agua, se alcanzaron concentraciones de
amoníaco mayores de 0.03 mg/L NH,.
En E-5 el amonio se comportó con un decalaje respecto a lo ocurrido en E-3, presentando
unos valores máximos más bajos que en E-3 y
con unas horas de retraso respecto a la llegada
del frente de lodos, lo que se explicaría por lo
comentado en relación a la conductiviáad eléctrica y el oxígeno disuelto, es,decir, por el efecto decantador del cauce del Esera y el desfase
que ello supuso en la aparición de las máximas
concentraciones de lodo en E-5. En el río Cínca
las concentraciones máximas de nitrógeno en
forma de amonio se situaron alrededor de los 1.4
mg/l.
Entre los metales, lo más destacable fue la concentración de plomo asociada a la salida del agua
durante el primer vaciado (O. 12 mg/l), y aún más
a la salida de los lodos durante el segundo y tercer vaciados cuando las concentraciones punta
fueron incluso algo superiores (O. 18 mg/l y 0. 14
mg/l, respectivamente).
El cadmio alcanzó durante los tres vaciados,
unas concentraciones máximas entre 0.04 y 0.06
mg/l. Sobre el plomo y el cadmio cabe destacar
que se superaron entre 4 y 8 veces respectivamente los valores máximos tolerables para aguas
potables en España, si bien en ambos casos los
efectos de toxicidad en peces se manifiestan por
encima de 1 mg/l (Rodier, 1981). Tal y como se
ha comentado para otros parámetros, en el río
Cínca los cambios físicos y químicos derivados
de los vaciados se manifestaban significativamente atenuados. Así, en el caso del plomo y el
cadmio se alcanzaron concentraciones máximas
en ambos casos de unos 0.06 mg/l, claramente
inferiores a las de E-3 para el plomo y más o
menos del mismo orden para el cadmio. Hay que
matizar que en el río Cínca a la altura de la
desembocadura del río Vero (punto C-4) las concentraciones de estos dos metales pesados a lo
largo de todo el seguimiento de los vaciados, permanecieron en valores no detectables.
E V O L U C I ~ NCUALITATIVA
DE LA COMUNIDAD DE PECES
DURANTE LOS VACIADOS
Sin duda, el aspecto mas espectacular de los
tres vaciados del embalse de Barasona, al margen
de la cantidad de lodos salida en 1995, ha sido el
arrastre de peces producido al final de los vaciados. Por otro lado, la comunidad de peces era en
buena medida uno de los principales motivos de
conservación (por diferentes causas) y por tanto
un referente obligado en el estudio de seguimiento realizado.
La figura 5 pretende ilustrar. sin ninguna pretensión cuantitativa y de forma comparada, las
tendencias observadas “in situ” sobre los arrastres de peces del embalse al final de los tres vaciados. Los aspectos considerados en la comparación son la variedad de especies ícticas, la abundancia total de peces, la proporción entre especies alóctonas (introducidas) y autóctonas (del
país), la variedad de tamaños, el tamaño medio y
la proporción de ejemplares muertos.
En los términos cualitativos y comparativos
expuestos, y a modo de síntesis global para todos
los aspectos considerados, puede indicarse que a
lo largo de los tres vaciados sucesivos se produjo
una disminución de la variedad de especies que
alcanzó su mínimo en 1996 cuando prácticamente toda la población íctica saliente del embalse
eran carpas. En 1997 se produjo una recuperación
de la variedad de especies debido a una mayor
presencia de las autóctonas (barbo, madrilla). El
número total de individuos arrastrados fue máximo en 1996 y mínimo al año siguiente, lo que
demuestra la capacidad de reproducción de la
carpa (especie dominante en 1996) y, una vez desaparecida esta (o reducida a mínimos), el mayor
tiempo requerido por las especies autóctonas para
recolonizar el embalse.
Teniendo en cuenta la dominancia absoluta de
la carpa en 1996, la proporción entre especies
alóctonas y autóctonas fue máxima en ese año.
En 1997 el embalse quedó constituido casi
exclusivamente por especies del país, aspecto
este importante por varios motivos. El primero
por que supone un empezar de nuevo en la gestión piscícola del embalse y por tanto una nueva
oportunidad de no llevarlo al estado de colonización por especies exóticas que presentaba antes
de los vaciados. En segundo lugar, hay que des-
10
tacar de forma especial la erradicación conseguida con la carpa en 1996, que se tradujo en 1997
en cambios muy interesantes en el embalse
durante 1997, como el aumento de la transparencia del agua (la carpa es un gran removedor de
lodos y por tanto un factor de enturbiamiento del
agua muy significativos en el caso de grandes
densidades). Este aumento de la transparencia
del agua redundó en la reaparición de carófitos
en las zonas con luz del fondo del embalse (zona
litoral) y también en un aumento muy significativo de la población de anfibios, por citar los
cambios más evidentes.
En cuanto a la variedad de tamaños, lo más
interesante fue la uniformidad detectada en los
peces del embalse en 1996 (carpas) que hizo sospechar incluso la posibilidad de que Barasona se
hubiera repoblado de forma ilegal con esa especie entre el vaciado de 1995 y el de 1996. Esta
interpretación es aun mantenida por algunos especialistas y técnicos relacionados con el seguimiento ambiental de los tres vaciados, pero parece ser que no es imposible que la explosión demográfica de carpas detectada en 1996 pudiera
haberse debido a una recuperación natural de esa
especie a partir de las puestas de la primavera de
1995 que quedaron en el lodo del embalse tras el
primer vaciado, junto con las de la primavera de
1996, a partir de ejemplares de carpa que se refugiaron en los tributarios del embalse. No hay que
olvidar que estas puestas son, hasta cierto punto,
resistentes a la desecación.
El tamaño medio de los peces disminuyó de
forma espectacular entre 1995 por un lado y 1996
y 1997 por otro, lo cual es lógico si se tiene en
cuenta que en los dos últimos años, las poblaciones de peces procedían de puestas recientes. Hay
que indicar que en el primer vaciado salieron del
embalse ejemplares de una talla considerable
(hasta 50 cm aproximadamente).
Finalmente, la mortandad de los peces disminuyó de forma progresiva a lo largo de los tres
vaciados, pudiendo cifrarse a titulo orientativo
en un 90-95% de la población del embalse en
1995, un 60-65% en 1996 y en un 30-35% en
1997.
E V O L U C I ~ NDE LOS TRAMOS
FLUVIALES TRAS EL VACIADO
Sobre las características físicas y químicas del
agua
Tras los vaciados, se procedió al seguimiento
de los cursos de agua para reconocer el alcance
(temporal-espacial) y el sentido de los posibles
cambios. Cabe indicar que en los tres años, se registraron importantes crecidas naturales en otoño
e invierno, tanto en el Esera como en el Cínca, lo
que si bien fue uno de los factores clave en la
rápida recuperación de los ríos, también es cierto
que condicionaron, hasta cierto punto, los muestreos limnológicos (en particular los de macrobentos). A continuación se comentan brevemente
los resultados obtenidos más relevantes en las fases de postvaciado.
Sobre la temperatura del agua y la conductividad eléctrica, cabe indicar que siguieron las tendencias de cambio propias del ciclo anual (estacionalidad), si bien la conductividad presentó un
sensible aumento generalizado en los ríos aguas
abajo del embalse.
El oxígeno disuelto se consideró un parámetro
clave en las fases de seguimiento postvaciado. En
el río Esera y durante el primer vaciado, se registraron valores muy bajos hasta unos 3 días después, mientras que en el Cínca en ningún caso se
alcanzaron valores por debajo del mínimo tolerable ( 3 mg/l) y sólo en dos ocasiones por debajo
del mínimo recomendable (5 mg/l). En general,
en pocos días después de los vaciados (2-3) se
alcanzaban concentraciones más o menos normales, alrededor de los 8-10 mg/l, con una cierta
variabilidad entre muestras, posiblemente atribuible a cambios más o menos aleatorios en la carga
de sólidos en suspensión en el agua, especialmente en el río Esera.
Estos mismos cambios en la carga de lodos
explican porque la distribución de las concentraciones de amonio en los periodos siguientes a los
vaciados no siguiera un patrón de variación claro.
Parece claro que en su circulación por el interior
del embalse, las aguas entrantes aumentaban su
contenido en amonio, si, bien hasta niveles poco
reseñables tanto en el Esera como en el Cínca
aguas abajo.
La baja carga orgánica de los lodos de Barasona se pone de manifiesto, en la ausencia de
valores reseñables de DQO a lo largo del pro-
11
>5
5
h
Y
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E
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! : : ;
4.ü
3. ü
3.5
3.0
2.5
2.0
1.5
1.0
2.5
0.5
0. 5
0. 0
ü
4
8
12 16 20 24 28 32 36
Horas respecto al inicio del vaciado (1 995)
-
Horas mpeecto al inicio del vaciado (1 !?SE)
8
1995
01996
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .,.. .. . , . . . , .
ü
4
8
Var Cp
12 16 2ü 24 28 32 36
Horas respecto al inicio del vaciado (1 397)
.&un
Sp WA Var Tam Tam Md hibrtan
As pwtos L onsideradn s
Figura 5. Evolución temporal de la concentración de nitrógeno en forma de amoiiio durrinte los vaciados de 1995 y 1996 (superior) y durante el
de 1997 (inferior) en el río Ésera unos 250 m por debajo de la presa (punto E-3). Representación orientativa de la evolución de una m i e de descriptores de la población pixícola saliente del embalse, durante los tres vaciados de 1995, 1996 y 1997 (inferior). (Var Sp: variedad de eqecies;
Abund: abundancia: Sp AI/Au: proporcicín de especies alóctonas y autóctonas; Var Tan: variedad de tamaños; Tam Med: tamaño medio; Mortan:
grado de mortandad observada). Temporal evolution ofanznioriiu concrnti-ation irz tlie Esera river 250 111 dociwstreum tlte darn (suinpling plncr E3) ciuring the dunt Jnchiiig of tlie reser-voir in f 995, 1996 (up) urid 1997 (down). Guiding figure .shm"1g tenzporul riwlution of some ct.specr.s of
fidi pol~ulntioiiout.stri~idiizg,fromr w e n o i r during its iotul ernptjing irr 1995, 1996 arid 1997 (doww). jkir Sp: species w r i e h ; Ahund: aht~ridatrre; Sp AI/Au: relationship hefiveen rxotic und nativr sprcie.~;Vur Tuni: sirr vuriei~;Tum Med: rnenn size; Mortan: appurc.nr death rute).
ceso de postvaciado. Un aspecto sobre el que
las circunstancias del vaciado hicieron pensar,
fue cuál podría ser el efecto sobre la carga orgánica de los ríos, la descomposición de la cantidad de peces muertos que no se pudieron retirar
de los cauces. Las crecidas registradas durante
el postvaciado fueron dispersando este aporte
adicional de materia orgánica y diluyéndolo,
hasta el punto que no se observaron ni valores
altos de DQO ni de amonio, como producto de
descomposición.
El hierro y el manganeso son, como el amonio,
dos elementos indicadores en este caso de la existencia de unas condiciones de oxido-reducción
favorables a la solubilización de compuestos y elementos desde el sedimento. Ambos aparecen en
concentraciones nulas o muy bajas en aguas naturales bien oxigenadas. Los valores encontrados
12
en la mayoría de casos durante el postvaciado son
nulos (concentraciones no detectables) o muy
bajos, tal y como ocurría antes del vaciado.
La comunidad de macroinvertebrados bentónicos
A partir de los inventarios de la comunidad
macrobentónica realizados tras el vaciado, se han
podido extraer conclusiones bastante precisas sobre la recuperación de los tramos de río situados
aguas abajo del embalse.
Los puntos seleccionados para evaluar la tendencia y la capacidad de recuperación han sido E5 y C-4 (Fig. l ) junto con algunas muestras puntuales realizadas en el Cínca a la altura de Monzón, en Albalate, en Zaidín y en el río Segre después de la desembocadura del Cínca (Granja
d’Escarp).
El punto de muestreo E- 1 se ha utilizado como
referencia con el fin de poder discriminar posibles variaciones no atribuibles a los efectos del
vaciado.
Cabe destacar que unos 4 6 5 días después del
vaciado se procedió a la realización de una inspección visual de los tramos de río comprendidos entre la Presa de Barasona y Monzón, constatándose la presencia de macroinvertebrados en
las zonas marginales del cauce (las únicas en las
que se podía muestrear como consecuencia del
elevado caudal y turbidez del agua) en varios
puntos.
En general, las campañas de Mayo a Julio de
1996 y de 1997, unos 6 meses después del cierre
del embalse tras los vaciados de 1995 y 1996, han
permitido observar la clara y evidente recuperación de los tramos de río estudiados, obteniéndose unos datos muy similares a los de las campañas de Mayo a Julio de 1995, previas al vaciado.
La Tabla 2 muestra una síntesis de los resultados
obtenidos.
Respecto a los efectos del vaciado sobre el número de unidades sistemáticas determinadas en
cada punto cabe destacar que la recuperación de
los valores habituales anteriores al vaciado fue
manifiesta.
En los resultados encontrados en cuanto a biomasa, densidad y diversidad, no se observó la
existencia de valores del postvaciado que quedasen fuera (por debajo) del intervalo de variación
natural, con excepción de la diversidad en el
punto E-5.
Comparando los valores medios de densidad y
biomasa antes y después del vaciado, se deduce
que el macrobentos en las campañas posteriores
se ha caracterizado por altas densidades y bajas
biomasas. Esta situación es lógica si se tiene en
cuenta que las especies dominantes después del
vaciado son polivoltinas y de pequeño tamaño.
En 1996, tras el primer vaciado, la composici6n del macrobentos en el río Esera (E-5) varió
al disminuir la representación de las unidades sistemáticas poco tolerantes, tanto en términos de
variedad como de abundancias, mientras que
aumentó el de las más tolerantes. Esta situación.
aunque puede atribuirse a los efectos del vaciado,
también se detectó en E- 1, punto de muestreo no
afectado por el vaciado. La situación fue distinta
en 1997 cuando en este caso en el punto E-3 (el
más afectado) se encontró una variedad y abundancia de unidades sistemáticas de macrobentos
reseñables (Polycentropidae, Hydropsyche, EcdyonLirLis, Baetis, Chironomidue, Simuliidue, ELmidae y Lymnneidae) con algunas unidades sistemáticas hasta la fecha nunca identificadas en ese
lugar y con un claro valor indicador de mejora de
las condiciones del cauce.
Tanto en el río Esera (E-5) como en el Cínca
(C-4) el hábitat varió poco en relación al macrobentos. Después de los vaciados se observó el
mantenimiento de la dominancia del macrobentos reófilo en todos los puntos, aunque con abundancias menores y con un sensible incremento de
las presencia y/o abundancia de las unidades sistemáticas más tolerantes, tal y como ya se ha indicado. También aumentó la representación de
especies asociadas a la presencia de fitobentos
(productores primarios acuáticos), lo que en términos de teoría ecológica simple, es coherente
con el aumento de productividad que, como respuesta de cualquier sistema, sigue a las perturbaciones de carácter reversible que no han desbordado las capacidades del sistema.
En efecto, una vez eliminados los depósitos de
lodos del cauce, la constancia del caudal junto con
la sensible eliminación de vegetación de ribera, suponen una serie de cambios que se traducen en un
aumento de la productividad del medio acuático.
En cuanto a estrategias de nutrición lo más destacable es la disminución de los detritívoros,
(coherente con el sentido de los cambios detectados a nivel de hábitat), y el aumento de la representación de trituradores en términos de abundan-
13
cia, que también sería coherente con una mayor
producción primaria en el cauce. Estos cambios
en cuanto a la distribución de las estrategias de
nutrición, son prácticamente explicables en su
totalidad por los cambios de densidades entre las
tres unidades sistemáticas dominantes (Buetidae y
Chironomidue, ambas trituradoras, y por otro lado
Hydropsychidae, filtradora). Al tratarse de especies polivoltinas sus variaciones de densidad pueden ser notables y rápidas, modificando de forma
significativa los porcentajes de representación del
conjunto de estrategias de nutrición.
Sobre la capacidad de resistencia de estas tres
unidades sistemáticas, basta con decir que en una
inspección cualitativa realizada unos días después del primer vaciado ya se detectó su presencia en la zona del Puente de las Pilas y en el punto
C-4, junto con algunos Oligoquetos y larvas de
cangrejo rojo, por lo que cabe suponer que persistieron durante el vaciado.
Dos meses más tarde (Diciembre de 1995) se
observaron prácticamente los mismos grupos,
mientras que en Junio de 1996 se detectó el mismo número de unidades sistemáticas que en Junio
de 1995.
En el río Cínca (C-4) la similitud entre las estrategias de nutrición antes y después del vaciado
siempre fue muy alta.
En general los puntos de muestreo, cuanto más
alejados de Barasona, menor ha sido el grado de
alteración sufrido y/o más rápida su recuperación.
Tal es el caso del río Cínca en Monzón, Albalate
y Zaidín, así como el Segre en la Granja d’Escarp.
En cuanto a la calidad biótica, los valores del
BMWP’ posteriores a los vaciados caen todos
ellos dentro del intervalo de variación normal de
los valores encontrados antes. Curiosamente el
punto que más variabilidad y cambios mostró en
este sentido fue el de referencia (E-1) situado
aguas arriba del embalse.
CONCLUSIONES
Los cambios más importantes en cuanto a calidad del agua han ocurrido durante el primer
vaciado y concretamente en el momento de la llegada de los lodos, en la zona próxima aguas abajo
de la presa. Se observó una notable atenuación en
el tramo final del Esera y en algunos casos la
ausencia de efectos reseñables en la química del
agua del río Cinca a partir del Puente de las Pilas.
La magnitud de los cambios se ha ido atenuando
también en los sucesivos vaciados, al igual que la
duración de la fase más crítica, desde 4-5 días en
el primero vaciado a 1-2 días en el Último.
La magnitud y alcance de los cambios pueden
ser para buena parte de los parámetros físicos,
químicos y biológicos estudiados, comparables a
los de una gran crecida, si bien con patrones de
variación distintos. Los diferentes registros de
mediciones y concentraciones no fueron en ningún caso preocupantes, hecho ligado a un aspecto fundamental del estudio y muy característico
del embalse de Barasona: la baja carga orgánica
presente en los sedimentos del embalse y su estado de oxidación.
De acuerdo con los resultados pueden establecerse varios bloques de conclusiones. En primer
lugar, se constata la existencia de una serie de
Estación
fecha
no U . S .
densidad
(Ind./m2)
biomasa
(g C/m2)
diversidad
(bitdind.)
bmwp’
E- 1
E- 1
E- 1
E-5
E-5
E-5
c-4
c- 4
c-4
Antes vaciados
Mü-J1 1995
Ma-J1 1996-97
Antes vaciados
Ma-JI 1995
Ma-.TI 1996-97
Antes vaciados
Ma-JI 1995
Ma-J1 1996-97
10-13
10-11
9
5-8
5-7
7-9
10-11
10-11
11-13
222-9844
789-9844
578
21 1-2155
211-678
1565-2555
244-5647
244-789
2210.271 1
O. 10-2.76
0.46- 1.44
o, 1 I
0.03- I .o5
0.03-0.30
O. 14-0.98
0.04-5.70
0.04-0.40
0.72-2.52
0.28-0.41
0.28-0.34
0.34
0.28-0.39
0.28-0.32
0.26-0.35
0.29-0.40
0.29-0.36
0.29-0.33
19-94
68-8 1
48
25-95
25-44
43-90
34-80
34-66
55-88
14
aspectos clave en la manifestación y consecuencias de los cambios derivables del vaciado de un
gran embalse. Algunos están asociados a las
características de los sistemas donde tiene lugar
la acción, es decir del embalse (estado trófico,
características físicas y químicas de los sedimentos, grado de colmatación, gradiente vertical de la
columna de agua) y de los ríos aguas abajo (caudales circulantes, aportaciones laterales, estructura del lecho). Otros aspectos en cambio están
relacionados con la propia acción del vaciado
(volumen embalsado inicial, época del año, capacidad de regulación de los caudales salientes).
En segundo lugar, hay una serie de parametros
físicos y químicos del agua (temperatura, pH,
conductividad, oxígeno disuelto, alcalinidad
total, amonio, nitrato, nitrito, fosfato, DQO) que
mostraron patrones de cambio similares y claramente asociados a la dinámica del vaciado, en
concreto a la salida inicial de aguas y a la del
poso final de lodos. Otra serie de variables (hierro, manganeso, cadmio, cromo VI, plomo) presentaron un patrón de variación más caótico bien
sea por su mayor dependencia de situaciones
puntuales, o bien por la escala de trabajo aplicada en su estudio (frecuencia de muestreo y separación entre puntos de muestreo).
Todas las afecciones relacionadas con las características limnológicas estudiadas y asociadas
al proceso de los vaciados, se calificaron desde
un principio como absolutamente recuperables,
tal y como ha ocurrido. Si bien cabe indicar que
la secuencia de tres vaciados consecutivos ha
condicionado (retrasado), sin duda, la progresión
de los sistemas perturbados en su conjunto. Las
características de las aguas y el macrobentos, son
componentes que se han recuperado prácticamente en su totalidad dentro de los plazos del estudio.
Como aspectos más críticos del estudio limnológico realizado, cabe citar la falta de explicaciones definitivas hasta la fecha, de lo acontecido en
los tributarios del embalse, en particular sobre el
macrobentos. Se desconoce si los cambios observados en el río Esera aguas arriba de Graus han
sido debidos a fenómenos naturales (crecidas registradas), artificiales (hidropuntas) o bien a un
aumento de la presión de predación por parte de
la comunidad piscícola que abandono el embalse
durante los vaciados. En cualquier caso quizás se
haya puesto de manifiesto un aspecto poco o nada
estudiado sobre los embalses referido a sus posibles efectos río arriba, bien por construcción o
por gestión.
Otro aspecto de interés ha sido la estrategia de
dilución del frente de lodos que se ha llevado a
cabo en el río Cinca, con aguas del Embalse de El
Grado, especialmente durante el primer vaciado.
Esta actuación, prevista en principio como una
medida correctora, habría que ver hasta que
punto no contribuyó a proyectar los efectos del
vaciado aguas abajo y si realmente compensó el
nivel de dilución alcanzado.
Con referencia a las posibilidades de gestión
futura para los tramos de río estudiados a lo largo
del seguimiento, sin duda lo más destacable ha
sido la disponibilidad de un caudal mínimo apreciable en el Esera, a partir de la reparación de los
desagües de fondo de Barasona. Esto ha permitido una sustancial mejora de la calidad del agua y
del hábitat que se ha traducido en una comunidad
bentónica (fito y zoobentos) mucho más completa que la existente antes del vaciado. Este hecho
es la mejor evidencia del interés que tiene el
empezar a abordar de forma decidida la gestión
racional de,los ríos regulados.
Si en el Esera el principal motivo de alteración
era la falta de caudales circulantes, en el Cinca,
además de este mismo problema aguas abajo de
la Presa de El Grado, habría que plantearse un
proyecto de restauración global que permita recuperar para el ecosistema fluvial un componente
tan importante como es la ribera. A nivel de actuaciones más puntuales, el control y depuración
de vertidos residuales, requiere también una solución rápida, en especial en el caso del río Ver0
cuyas aguas son el paradigma del estado de contaminación que nunca se debería permitir alcanzar a ningún río.
Al margen de los aspectos más o menos concretos comentados como conclusiones, los principales hitos del estudio se centran por un lado en
el interés que ha tenido el estudio de seguimiento
realizado para la validación o no de la metodología de seguimiento, prevención y corrección de
efectos ambientales aplicada. Por otro lado, este
tipo de experiencias siempre sirven para desmitificar y aprender limnología aplicada; en este sentido puede destacarse la constatación de que el
vaciado de un embalse, según sus circunstancias,
tendrá más o menos afecciones, pero siempre será una perturbación de efectos reversibles, tanto
15
más rápida y adecuada cuanto más y mejores
medidas (naturales o artificiales) de prevención y
corrección existan o puedan establecerse.
Sin dejar de exigir las garantías ambientales
suficientes, hay que aprender a enmarcar los posibles efectos de las actuaciones de gestión de los
sistemas naturales en base al conocimiento de la
capacidad de respuesta del ecosistema que las
recibe. Esta es otra conclusión, sencilla pero importante. No se trata por tanto de prevenir desde
el desconocimiento, sino de perder el miedo a
actuar con conocimiento.
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